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cias, mandaron que no se usase la palabra homousion pero á mí mucha fuerza me hace lo que dice san Hilario 6 consubstancial. La tercera , que anda vulgarmente, de Osio, que amo demasiadamenle su sepulcro, esto compuso un Marco, obispo de Aretusa , bombre arria- es, su vida, para entender que al fin della se mostró llano. Hallóse en este Concilio, como en los pasados, Osio, co; y sin embargo, cada uno podrá sentir lo que le paobispo de Córdoba. Dícese que aprobó aquellas fórmu- reciere en esta parte y excusar si quisiere á este gran las de fe, y por esta causa pusó mácula en su fama y en varon. Grandes eran los trabajos en esta sazon, grunde sus venerables canas. Parece le doblegó el miedo de la turbacion de la Iglesia. Las cosas del imperio no es. los tormentos con que le amenazaban los arrianos, y taban en mucho mejor estado; en particular los alemaque estimó en mas de lo que fuera justo los pocos años nes habian rompido por Francia, y con las armas traian de vida que por ser muy viejo le quedaban. Demás desto muy alterada aquella provincia. Era el Emperador, depor mandado de Constancio, que iba de camino para más de otras faltas que tenia, naturalmente sospechoso, Roma, se juntó un Concilio en Milan; en él pretendian daba orejas y entrada á malsines, grande peste de las que Atanasio, que andaba desterrado de nuevo despues casas reales; por esta causa los años pasados en el de la muerte de Constante, fuese por los obispos con- oriente diera la muerte á su primo Gallo; y sin em. denado. Sintieron esto Paulino , obispo de Tréveris,bargo, para acudir á la guerra de los persas y para soDionisio, obispo de Milan, Eusebio, obispo de Verce- segar lo de la Gallia sacó á Juliano, hermano de Gallo, llis, Lucifero, obispo de Caller , en Cerdeña. Concertá- de un monasterio en que estaba, nombróle por césar, ronse entre sí, y como eran tan católicos, desbarataron y para mas asegurarse dél, casóle con su hermana Eleaquel conciliábulo; mas fueron ellos entonces dester- na. Despachóle para la Gallia, y él se apercibió para harados de sus iglesias, y poco despues en Roma el mis- cerla guerra á los persas. En este tiempo Atanasio, por mo Constancio echó de aquella ciudad al santo papa miedo que no le matasen, se ausentó de nuevo, y esLiberio, y puso en su lugar otro, pór poinbre Félix.Demás tuvo escondido hasta la muerte del emperador Consdesto, á instancia del mismo Emperador se juntaron tancio, que sucedió en esta manera. Fué la guerra de en Arimino, ciudad de la Romaña, sobre cuatrocientos los persas desgraciada, y luvo algunos reveses, con que prelados. Fué este Concilio muy infame, porque en él, el Emperador quedó disgustado. A la misma sazon los engañados los obispos católicos por dos obispos arria- soldados de la Gallia, muy pagados del ingenio de Junos, Valente y Ursacio, hombres astutos, de malas ma- liano, le saludaron dentro de Paris por emperador. Sinñas, y que tenian gran cabida con Constancio, decreta- tió esto mucho Constancio; determinó ir contra él; ron, á ejemplo del concilio Sirmiense, que en adelante pero atajóle la muerte, que le sobrevino en Antioquia, nadie usașe de aquella palabra homousion, ni dijese donde se hizo bautizar a la manera de los arrianos por que el Hijo es consubstancial al Padre. El color que se haber hasta entonces dilatado el bautismo, 6 por ventomó sué que con esto se acabarian y sosegarian las di- tura se rebautizó, cosa que tambien acostumbraban los ferencias que ocasionaba aquella palabra, sin que por arrianos. Hecho esto, falleció á 3 de noviembre, ano esto se apartasen del sentido y doctrina de la verdad. del Señor de 261. Tuvo el imperio veinte y cinco años, Descubrióse luego la trama, porque los arrianos no cinco meses y cinco dias. En España por este tiempo quisieron venir en que aquella su secta fuese anatema- ciertos pajes al anochecer metieron luinbre, diciendo: tizada. Sintieron los católicos el engaño; y todo el «Venzamos, venzamos», de donde se puede sospechar mundo gimió de verse de repente hecho arriano, que ha quedado en España la costumbre de saludarse son las mismas palabras de san Jerónimo. Juntáronse cuando de noche traen luz. Hallóse allí un romano; enpoco despues ciento y sesenta y seis obispos en Seleu- tendió que aquellas palabras de los pajes querian decir cia, ciudad de Isauria, y quitada solamente la palabra otra cosa; puso muno á la espada, y degolló al huéshomousion, decretaron que todo lo demás del concilio ped y á toda su familia, que fué caso notable, referido Niceno se guardase y estuviese en pié. Todos eran me- por Amiano Marcellino, sin señalar otras circunstandios para contentar a los herejes, traza que nunca sale cias. Fueron deste tiempo Clemente Prudencio, natubien. Volvamos a nuestro Osio, del cual escriben que, ral de Calahorra, de la milicia y del oficio de abogado, vuelto á España despues de tantos trabajos, supo que en que se ejercito mas mozo, con la edad poeta muy sePotamio, obispo de Lisboa, era arriano; dió en perse- ñalado, y famoso por los sagrados versos en que cantó guirle. Mandole el Emperador por esta causa ir á Italia con mucha elegancia los loores de los santos mártires. á dar razon de sí al mismo tiempo que los engaños del Hay quien diga, es á saber Máximo, que el padre de concilio Ariminense se tramaban, á los cuales dicen dió Prudencio fué de Zaragoza, y su madre de Calahorra, consentimiento, ó de miedo, 6 por estar caduco. Torno que pudo ser la causa por que en sus himnos á la una á España, donde, porque Gregorio, obispo de lliberris, ciudad y á la otra la llama nostra, si bien él era natule descomulgó, le denunció y hizo parecer en Córdoba ral de Zaragoza, como este misino autor y otros mas delante Clementino, vicario. Tratábase el pleito, y Osio modernos así lo sienten, y debe ser lo mas cierto. Juapretaba á su contrario, cuando en presencia del juez venco, presbítero español y mas viejo que Prudencio, de repente se le torció la boca y sin sentido cayó en escribia en versos heróicos la vida y obras de Cristo. tierra. Tomáronle los suyos en brazos, y llevado á su Paciano, obispo de Barcelona, ejercitaba el estilo concasa, en breve rindió el alma sin arrepentimiento de su tra los novacianos, cuyo hijo fué Dextro, aquel á quien pecado; miserable ejemplo de la flaqueza humana, de san Jerónimo dedicó el libro de los escritores ecleJos truecos y mudanzas del mundo. Bien sé que algu- siásticos. Un cronicon anda en nombre de Dextro, no nos modernos tienen este cuento por falso y tachan el se sabe si verdadero, si impuesto; buenas cosas tiene,' testimonio de Marcellino, presbítero, de quien san Isi- otras desdicen. doro en los Varonos ilustres tomó lo que queda dicho;

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CAPITULO XVIII.

un brasero que le dejaron encendido donde dormia, y

el aposento, que estaba blanqueado de nuevo, que fueDe los emperadores Juliano y Joviano.

ron dos daños. Tenia edad de cuarenta años; imperó No dejó el emperador Constancio hijo alguno; por siete meses y veinte y dos dias. Hizo una ley en que esto al que perseguia en vida nombró en su testamento

puso pena de muerte al que intentase agraviar á alguna por su sucesor, que fué á Juliano, su primo, varon de

virgen consagrada á Dios, aunque fuese con color de avenlajadas partes y erudicion, y que se pudiera com

matrimonio y de casarse con ella.

i parar con los mejores emperadores si hasta el fin de la vida se mantuviera en la verdadera religion y no se de

CAPITULO XIX. jara pervertir de Libanio, su maestro; de que vino á tanto daño, que desamparó la religion cristiana, y co

De los emperadores Valentiniano y Valente. munmente le llamaron apóstata. Luego que se encar- En lugar de Joviano sucedió Flavio Valentiniano, gó del imperio, para granjear las voluntades de todos, húngaro de nacion; su padre se llamó Graciano. Ejerles dió libertad de vivir coino quisiesen y seguir la re- citose en oficio de cabestrero, pero por sus fuerzas y ligion que á cada cual mas agradase. Alzó el destierro prudencia pasó por todos los grados de la milicia á ser á los católicos, excepto á Atanasio, al cual, porque des prefecto del pretorio. Eligiéronle los soldados por empues de la muerte de Constancio volvió a su iglesia, perador. Fué muy aficionado a la religion cristiana, mandó prender, y para escapar le forzó á esconderse como lo mostró en tiempo del emperador Juliano, cuande nuevo. A los judíos dió licencia para reedificar el do por no consentir en dejar la ley de Cristo y haber templo de Jerusalem; comenzóse la obra con grande dado en su presencia una bofetada á un sacristan gentil fervor, pero al abrir de las zanjas salió tal fuego, que les porque le roció con el agua lustral de los ídolos, dejó el forzó á desistir y alzar mano de aquella empresa. A los cíngulo, que era tanto como renunciar el oficio y honra gentilles permitió acudir á los templos de los dioses, de soldado. Nombró luego que le eligieron por su comque estaban cerrados desde el tiempo del gran Constan- pañero en el oriente á Valente, su hermano, y él se pare tino, y hacer en ellos sus sacrificios y ceremonias. Abor- tió para Italia, donde con celo de la religion sosegó la recia de corazoná los cristianos; pero acordó de hacelles ciudad de Roma que estaba alborotada sobre la eleccion la guerra mascon maña que con fuerza, ca mandó no fue- del pontífice. Fué así que, muerto el papa Liberio, los sen admitidos a las honras y magistrados; que sus hi- votos de los electores no se concertaron; algunos arrejos no pudiesen aprender ni fuesen enseñados en las batadamente y con pasion nombraron en lugar del diescuelas de los griegos, que fué ocasion para despertar funto á Ursino; pero la mayor parte y mas sana eligió á los ingenios de muchos cristianos á escribir obras muy Dámaso, español de nacion. Quién dice fué natural de elegantes en prosa y en verso, en especial á los dos Egita, que hoy se llama Guimaranes en Portugal, puesApollinarios, padre e hijo, personas muy eruditas. Con- ta entre Duero y Miño, quién de Tarragona , quién de forme á estos principios fué el fin deste Emperador. Madrid. Lo cierto es que fué español y persona de granEmprendió la guerra contra los persas; sucedióle bien des partes. Con esta division se encendió tan grande al principio, mas pasó tan adelante, que todo su ejér- alboroto, que, como lo cuenta Amiano Marcellino, hiscito estuvo á punto de perderse, yél mismo fué muerto, toriador gentil y de aquel tiempo, en solo un dia dentro quién dice con una saeta arrojada á caso por los su- de la iglesia de Sicinino fueron muertos ciento'y treinta yos ó por los contrarios, quién que el mártir Mercurio y siete hombres; y aun el mismo autor reprehende á los le hirió con una lanza que decian á la sazon se halló en pontifices romanos de que andaban en coches, ysus consu sepulcro bañada en sangre. Lo cierto es que murió vites sobrepujaban los de los reyes. Sosegóse pues esta por voluntad de Dios, que quiso desta manera vengar, tempestad con que el Emperador envió á Ursino á Nápolibrar y alegrar á los cristianos. Vivió treinta y dos les para ser allá obispo. Pero no desistió de su mal inaños; imperó un año, siete meses y veinte y siete dias. tento la parcialidad contraria, antes acusaron á Dámaso Con la inuerte de Juliano, todo el ejército acudió con el de adulterio y le forzaron á juntar concilio de obispos para imperio á Flavio Joviano, hombre de aventajadas par- descargarse y defender su inocencia. Dió otrosí por nintes en todo. No quiso aceptar al principio; decia que guno el concilio Ariminense como juntado sin voluntad era cristiano, y por tanto no le era lícito ser empera- y aprobacion del pontifice romano. Depuso á Auxencio, dor de los que no lo eran; pero como quier que todos obispo de Milan, por ser arriano. Ordenó que en loś á una voz confesasen ser cristianos, condecendió con

templos se cantasen los salmos de David á coros, y por ellos. Recebido el imperio, hizo asiento con los persas,

remate el verso Gloria Patri. Demás desto, que al prinsi no aventajado, á lo menos necesario para librar á sí y

cipio de la misa se dijese la confesion. Edificó en Roma á su ejército, que se liallaba en grande apretura por la

dos templos, el uno de San Lorenzo, el otro el de los locura de Juliano. Restituyó á los cristianos las honras

apóstoles San Pedro y San Pabló á las catacumbas en la

у y diguidades que solian tener, a las iglesias sus rentas;

via Ardeatina, en que hizo sepultar á su madre y hermaalzó el destierro á Atanasio y á los demás católicos que

na. Tuvo mucha amistad con san Jerónimo, á quien seandaban fuera de sus casas. Con esto una nueva luz

mejaba mucho en los estudios y erudicion. Escribió una

obra copiosa y elegante de las vidas de los pontifices roresplandecia en el mundo, sosegadas las tempestades, manos hasta su tiempo. Las vidas que hoy andan de los y todo se encaminaba á mucho bien; felicidad de que pontífices en nombre de Dámaso son una recopilacion no merecieron los hombres por sus pecados gozar mu- de aquella obra, por lo demás indignas de varon tan cho tiempo, porque yendo a Roma, en los confines de

erudito y grave. Las provincias no estaban sosegadas, Galacia y de Bitinia murió aliogado. La ocasion fué ca en el oriente un deudo de Juliano, llamado Procopio

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hijos,

tomó nombre de emperador, y con esto alteró las vo- Honorio Teodosio, español y natural de Itálica , del liluntades de muchos. Acudió. Valente contra él, vencióle naje del emperador Trajano. Habia sosegado este caen batalla en lo de Frigia, y como al caido todos le fal- | ballero ciertos movimientos de Africa, y por esto metan, su misma gente le entregó al vencedor. Al mismo reció ser maestro de la caballería; recibió el santo tiempo Valentiniano hacia prósperamente la guerra á bautismo al fin de su vida. No bastan las fuerzas hulos alemanes y á los sajones, que es la primera vez que manas para contrastar á la voluntad de Dios; fué así, dellos se halla mencion en la historia romana. Demás que este notable varon de su mujer Termancia dejó dos desto, adelante revolvió contra los godos y los echó de

gran Teodosio y Honorio. A la misına sazon la Tracia, á los persas de la Suria; enfrenó á los esco- rompieron por las provincias del imperio grandes genceses, que hacian entradas por la isla de Bretaña, y á los tes de godos, y por caudillos suyos Fridigerno y Atanasármatas, que corrian las Panonias. Hizo todas estas rico. Nació discordia entre los dos, como suele aconteguerras, parte por sí mismo, parte por sus capitanes. cer entre los que tienen igual mando; con esto Valente Fué notable emperador, si no ensuciara su fama con se pudo aprovechar de la una parte y romperlos en una casarse en vida de Severa, su primera mujer, con una batalla que les dió. A los demás que seguian á Atanaridoncella suya llamada Justina; y lo que fué peor, que co, tomado asiento con ellos, dió la Mesia en que pohizo una ley que permitià á todos casar con dos muje- blasen, con condicion que se bautizasen. Hicieronlo; res y tenellas. Demás desto, dió libertad, segun lo re- mas conforme á la manera de los arrianos por el mismo fiere Marcellino, para que cada cual siguiese la religion tiempo que Ulfila, obispo de aquellas gentes, inventó la que quisiese. Falleció en Bregecion, pueblo de Alema- letra gótica, diferente de la latina, y tradujo en lengua ña, do estaba ocupado en hacer guerra á los cuados. de los ġodos los libros de la divina Escritura. No bastó Tuvo el imperio once años, ocho meses y veinte y dos esta confederacion ni la victoria ya dicha para que no dias. Cayó su muerte á 17 de noviembre año de 375. De- se alterasen de nuevo, como gente brava y acostumjó dos hijos: á Graciano, de Severa, ya Valentiniano, de brada á las armas; metiéronse por la Tracia adelante, Justina. En esta sazon Valente en el Oriente trabajaba á acudió contra ellos Valente , vinieron á batalla cerca de los católicos de todas maneras. Dominica , su mujer, y la ciudad de Adrianópoli; en ella los romanos fueron Eudoxo, obispo de Constantinopla, que le bautizó á la vencidos , y el Emperador muerto dentro de una choza manera de los arrianos, le sacaban de seso en tanto donde se retiró. No se quiso rendir , pusiéronle fuego grado, que en la ciudad de Edesa estuvo determinado con que le quemaron vivo, que fué manera y género de de hacer entrar los soldados en el templo de los cató. muerle mas grave que la misma muerte. Sucedió esto licos, para desbaratar las juntas que allí hacian á ce- cuatro años despues que falleció su hermano el empeJebrar los oficios divinos; pero apartóle deste propósito rador Valentiniano. No dejó Valente hijo alguno que le Modesto, gobernador de aquella ciudad, ca le avisó que sucediese. Tenia bien merecido este desastre por lo á la fama de lo que se decia mas gente que de lo ordi- mucho que persiguió á los católicos y porque con loco nario estaba junta en el templo con tanta resolucion de atrevimiento no quiso esperar á su sobrino Graciano padecer la muerte en la demanda , que hasta una mu- que venia en su socorro. El caudillo destos godos era jer, aun no bien vestida por la priesa , llevaba de la Fridigerno, que, despues de vencido, se rehiciera de mano á un niño hijo suyo para que ni ella ni él faltasen gentes con deseo de vengar á sí y á los suyos de las inen aquella ocasion de dar la vida y la sangre por la re- jurias y daños pasados. ligion católica. Desistió con esto Valente de aquel su intentó, desterró muchos sacerdotes , y entre los de

CAPITULO XX. más á Eusebio, obispo de Cesárea, la de Capadocia, tan

De los emperadores Graciano, Valentiniano y Teodoslo. conocido por sų valor y constancia como el de Cesárea de Palestina por su erudicioa y escritos. Al de Capadocia Antes que el emperador Valentiniano falleciese tevia sucedió en aquel obispado el gran Basilio, que tuvo har- señalado por césar a su hijo Graciano, y en su muerte to que hacer con Valente. Todo esto sucedió los años le dejó por su heredero y sucesor, lo cual se efectuó pasados. Jamblico, maestro que fué de Proclo, tenia sin contradiccion alguna. Solamente el ejército quiso cabida con el emperador Valente. Este le enseño cierta que Flavio Valentiniano, su hermano, fuese su compamanera para escudriñar y saber el nombre del que le ñero en el imperio , y así se hizo, sin embargo que era habia de suceder en el imperio, cosa que el Emperador de muy poca edad. Con la victoria contra Valente quemucho deseaba: La traza era que escribian en el suelo daron los godos tan insolentes y altivos, que todo el todas las letras del alfabeto y abecé, y en cada letra po- Oriente estaba en condicion de perdersc. Para enfrenanian un grano de trigo; soltaban un gallo, y mientras los era necesario buscar algun caudillo, persona see que el adivino barbotaba no sé que palabras, las letras ñalada en valor y prudencia. Tal era Teodosio, que desprimeras de que el gallo tomaba los granos entendian pues de la muerte de su padre, retirado residia en Itáque significaban lo que pretendian saber. Llamábase lica, su patria, en lo postrero de España. De allí, luego esta adevinacion por el gallo. Usaban otrosí en lugar del que fué llamado y se encargó de aquella empresa, regallo que uno, tapados los ojos, con un puntero tocase primió la avilanteza de los godos y abajó su orgullo, que las letras para el mismo efecto, que era todo vanidad y habia pasado tan adelante, que pusieron cerco a la misma Jocura. Salieron pues con aquella traza estas letras ciudad de Constantinopla, cabeza entonces del mundo; Theod, de que tomó ocasion el emperador Valente de en fin, los acosó de manera, que á instancia de los misperseguir y matar a todos aquellos cuyos nombres co- mos tomó con ellos asiento y les dió tierras en que moramenzaban por aquellas letras, como a los Theodatos, sen. Para seguridad de lo concertado le entregaron á Theodoros y Theodulos. Entre los demás fué muerto у

Atanarico, hijo y adelante sucesor de Fridigerno, para

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que estuviese en rehenes. Grande fué la honra que con agradecido, les señaló del público. Por el mismo tiemesto ganó Teodosio, grande él contento del emperador po España se alteraba en lo que tocaba á la religion, Graciano; parecióle que en premio de aquel trabajo y pa- á causa que Priscilliano avivaba las centellas que qucra mas asegurar las cosas de levante debia nombrar á daron de los gnósticos, desde el tiempo que Marco, Teodosio, como lo hizo, por tercer emperador, persona dicípulo de Basilides, como se tocó en su lugar, semademás de su valor y prendas en que no tuvo par, muy bró en ella aquella mala semilla. Era Priscilliuno liomreligiosa, como se ve por la ley que estableció siendo bre poderoso y noble, gallego de nacion; tenia muy Graciano la quinta vez y Teodosio la primera cónsules; buenas partes, velaba , sufria hambre y sed, pero tepor la cual mundo que todos siguiesen la fe de Dámaso, nia otros vicios con que todo lo aseaba ; era soberbio pontífice romano, y de Pedro, obispo de Alejandria. .y inquieto, y las letras humanas que tenia le bacian Tres años adelante, que fue el año de Cristo de 383, en atrevido. Con estas y con otras manas atrajo á su partique fueron cónsules Merobaude la segunda vez y Sa- do á dos obispos, cuyos nombres eran Instancio y Salturnino la primera , nombró Teodosio, á 16 de cuero, viano. Hizoles rostro Idacio, obispo de Mérida, á perpor su compañero en el imperio á Arcadio, su hijo ma- suasion de Agidino, obispo asimismo de Córdoba. Con yor. Avino que Anfiloquio , obispo de Iconia en Licao- la aspereza destos y de otros semejantes se encanceró la nia, entró á visitar al emperador Teodosio. Tenia á su llaga, que si se tratara con mas blandura, por ventura se lado asentado a su hijo y compañero en el imperio; el pudiera sanar. Procedióse al último remedio, que fuéciObispo de propósito bizo la mesura y reverencia debida tar á los herejes para que en una junta de obispos, que á Teodosio, y no lizo caso de Arcadio. Preguntado la se tuvo en Zaragoza , fuesen oidos y diesen razon de sí. causa de aquel desacato ó descuido, respondió: «No te No comparecieron el dia señalado; por esta rebel·lia maravilles, oh Emperador, pues tú haces lo mismo con los obispos Instancio y Salviano, y mas Elpidio y PrisDios, que permites á los arrianos menosprecien á su cilliano, que eran seglares, fueron descomulgados y con Hijo.» Celebróse otrosí á la misma sazon un concilio en ellos Agidino, obispo de Córdoba , que de enemigo de Constantinopla, que entre los generales es el segundo;

repente se pasara á su parte. Dieron cui lado de notifie en él Teodosio por las facciones del rostro conoció á car esta sentencia á Itacio, obispo sosubense, como se Melecio, obispo de Antioquía, sin haberle jamás visto, lee en Severo Sulpicio, pero ha de decir osonobense, solo porque en sueños le vió como que le ponia la co- que es de Estombar en Portugal. San Isidoro solo dice rona en la cabeza. Estaba la ciudad de Constantinopla que era obispo de las Españas, y Sigiberto que de Laalterada y sin obispo, á causa que Gregorio Nacianceno inego. Lo que liace al caso, que era hombre colérico y por la mala voluntad que algunos le tenian dejara de su bablador, reprehendia a los que ayunaban y se daban á voluntad aquella iglesia. Dió el Emperador órden que la leccion de la sagrada Escritura. Este Itacio y el soNectario, que era senador y aun no bautizado, fuese brediclio Idacio alcanzaron del emperador Graciano, elegido en obispo de aquella ciudad. Demás desto, con- que á la sazon era vivo, un edicto y provision en que denaron en aquel Concilio todas las herejías, y en par- mandaba que aquellos herejes fuesen echados de los licular la de Macedonio, que fué obispo de Constanti- templos y de las ciudades. Instancio y Salviano, y con nopla , y sentia mal del Espíritu Santo diciendo que era ellos Priscilliano, que ya con el favor de sus parciales criatura. El pontifice Dámaso aprobó todas las acciones era obispo de Avila , acudierou á Roma á dar razon de y decretos deste Concilio, en especial el síinbolo de la

sí, pero, llegados allá, no pudieron alcanzar audiencia fe, en que expresamente, segun que lo hallo testifica

del poulífice Dámaso. Dieron vuelta á Milan, do hallaron do en el concilio Forojuliense, declararon que el Espíritu el emperador Graciano. No los quiso tampoco oir AmSanto procede del Padre y del Hijo. Este símbolo man- brosio, que todos se ofendian y espantaban con la nodó Dámaso que en la misa se cautase en lugar del Ni- vedad de aquella doctriva. Con todo esto no desmayaceno, que falleció el año siguiente despues que se ce- ron, antes sobornaron con dineros á Macedonio, maeslebró el dicho Concilio. Pusieron en su lugar á Siricio; tro de los oficios, y con su favor alcanzaron de Graciano Próspero le llama Crsino, ca debió entender que el que revocacion de la priinera provision y que las iglesias fuepretendió el pontificado en competencia de Dámaso los

sen vueltas á Priscilliano y á Inslaucio, que Salviano era años pasados, le sucedió despues de muerto. Estaban

muerto en Roma. Con esto volvieron á España tan arlevantadas la Gallia y la España á causa que Clemente roganles, que pusieron demanda á llacio y le acusaron Máximo, español de nacion, despues de haberse llama- de sedicioso. Mandole prender el vicario Volvencio, do emperador en Bretaña, se apoderó de aquellas pro- pero él hizo recurso a Francia; dende como Gregorio, vincias. Parlió contra él el emperador Graciano, vinie- prefecto del Pretorio, no le hiciese buena acogida, pasó ron á las manos cerca de Paris, quedó la victoria por el à Tréveris para valerse de Clemente Máximo, que se tirano , y Graciano cerca de Leon, donde se retiró des- nombraba emperador; con que hizo tanto, que el nepues de la rota, fué muerto por engaño de Andragacio. gocio de nuevo se cometió á un concilio de obispos, que Imperó siete años , nueve meses y nueve dias despues por su mandado se juntaron en Burdeos. Parecieron de la muerte de su padre. No dejó hijo alguno, y fué Priscilliano y Instancio; por sentencia de los obispos el primero de los emperadores romanos que no quiso fué loslancio depuesto, Priscilliano apeló á Máximo, aceptar la estola pontifical, que, como á pontífice de la fuéle otorgada la apelacion; por donde la causa de los supersticion romana, le ofrecian conforme a lo que en- herejes se devolvió a juicio de seglares, que fué cosa tonces se usaba. Leta , mujer de Graciano, y Pisamena, muy nueva. Tratóse el pleito en Tréveris, y á instancia su suegra, vivieron en Roina basta que aquella ciudad de Itacio Priscilliano fué convencido de hechicero y fué destruida en estado de reinas, que sustentaban con que con color de religion de noche hacia juntas torpes las rentas que el emperador Teodosio, como hombre de hombres y mujeres, por donde fué condenado y

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muerto, y juntamente con él Felicísimo y Armenio, y

Dios, que era la penitencia; sufriólo todo Teodosio, no tambien Latroniano, el cual se cuenta entre los poetas con menor ánimo que con el que Ambrosio lo hizo. Volde aquel tiempo. Instancio, que consintió la sentencia vióse a su casa , y á cabo de alginos meses, á persuade los obispos, fué desterrado á una isla mas arriba de sion de su privado Rufino, determinó de tornar á proIngalaterra. Reclamaba a todo esto san Martin, obispo bar si le recibirian en la iglesia, por ser à la sazon la luronense, que acudió en persona á estos daños; decia fiesta de Navidad. Acudió Ambrosio á las puertas, que los lierejes no debian ser muertos principalmenle cibióle con palabras no menos ásperas que antes; sin a instancia de los obispos, benignidad que debia ser á embargo, vista su humildad, sus lágrimas y paciencia, propósito de aquel tiempo, pero que la experiencia y en fin le dejó entrar con sacarle por condicion que ormavor conocimiento de las cosas ha declarado seria denase una ley en que estableciese que ninguna senperjudicial para el nuestro. Muerto Priscilliano, no se tencia de muerte se ejecutase antes de pasados treinta sosegó aquel mal; trajeron los cuerpos de los justicia- dias despues que fuese pronunciada. Ordenóle asimisdos á España, y aun sus dicípulos los honraban como mo que cuando se siotiese sanudo, no hablase palasi fueran mártires ; tenian por el juramento mas grave bra alguna antes de pronunciar por su órden todas las el que hacian por el nombre de Priscilliano. Por el con- letras del alfabeto ó abecé griego, todo á propósito que trario, Itacio y Idacio (Isidoro dice Ursacio en lugar de la ira con la tardanza perdiese sus aceros, y prevalecieIdacio) fueron acusados por lo que habian hecho, y se la razon. Fueron de grande momento estos avisos, condenados en destierro. Los herejes, demás de la tor- por lo que poco adelante sucedió en Antioquía. Impupeza de su vida , confundian las personas divinas, apar- sieron los del Emperador ciertos tributos en aquella taban los matrimonios, tenian por ilícito el comer car- ciudad extraordioarios y graves. Alteróse el pueblo ne, decian que las almas procedian de la divina esencia, grandemente; emplearon su rabia contra una estatua y por siete cielos y ciertos ángeles bajaban como por de la emperatriz Placilla, que arrastraron por las calles. gradas á la pelea desta vida, y daban en poder del prín- Sintió este desacato Teodosio, como era razon , así por cipe de las tinieblas, fabricador del mundo. Sujetaban ser muerta aquella señora su mujer como por haber los hombres al hado y á las estrellas, y enseñaban que sido tan buena y tan santa , que en los hospitales daba sobre los miembros del cuerpo tienen dominio los doce por sus manos á comer á los enfermos, y solia traer á signos del Zodiaco, Aries sobre la cabeza, Taurus so- la memoria á su marido lo que habia sido y lo que era bre la cerviz, Géminis sobre el pecho, y así de los de- para que no se ensoberbeciese ni se descuidase. Por más. Gobernaba la Iglesia despues de Dámaso el papa todas estas causas castigara aquella insolencia gravisiSiricio; escribió una epístola á Himerio, obispo de Tar- mamente, si no ayudara para amansar el pecho del Emragona, en razon y respuesta de muchas cosas que le

perador la prevencion de Ambrosio, junto con los emhabian preguntado acerca del bautismo, del matrimo- bajadores que vinieron de parte de aquella ciudad, y al nio, de las vírgenes y varones consagrados á Dios, de tiempo que el Emperador comia hicieron que ciertos nilas sagradas órdenes. Manda la comunique con los

ños cantasen una cancion á propósito en tono lloroso, obispos de la provincia Cartaginense, de la Bética y de con que le saltaron las lágrimas y se movió a compaGalicia. Tiene por data los cónsules Arcadio y Bauton, sion. Despues desto, el emperador Teodosio dió de Italia que fué el año de 385. Debió esta carta de ser estimada vuelta á levante; con su ausencia Arbogastes tuvo coen mucho, pues en el concilio Toledano primero sin modidad de hacer ahogar en Viena , la de Francia, al nombrarla usan de sus mismas palabras; y Isidoro ex- mozo emperador Valentiniano. No paró en esto el daño; presamente hace della mencion en los Varones ilustres antes Eugenio, de maestro de gramática que habia sido, en Siricio. El año quinto despues de la eleccion del con ayuda del dicho Arbogastes se llamó emperador papa Siricio, Teodosio y Máximo cerca de Aquileya vi- el año 392, burla grande y escarnio, pero que puso en nieron a las manos. Perdió el tirano la jornada, y poco en balanzas el imperio y majestad, y aun en tanto cuidespues fué preso y muerto. Con esto Valentiniano el dado á Teodosio, que hizo recurso á los varones santos Menor, que de miedo habia huido á levante, volvió á del yermo para que le encomendasen á Dios. Juan, que restituirse en el imperio de occidente. El principio era uno dellos, le prometió por sus cartas la victoria, y desta guerra fué muy bueno, y así les ayudó Dios, por- juntamente le avisó que no volveria de Italia. Partiose que siendo cónsules Teodosio la segunda vez y Cine- pues con sus gentes en busca del enemigo, que no se gio la primera, á 14 de junio, en Stobis, ciudad de Ma- descuidaba. A las haldas de los Alpes se juntaron los cedonia, establecieron por ley que los herejes no pu- ejércitos contrarios; dióse la batalla, que fué muy hediesen hacer juntas ni celebrar los misterios y la co- rida y señalada; levantóse de repente un torbellino de munion fuera de la iglesia , y á 27 de agosto el mismo vientos y lluvia , truenos y relámpagos, que daban álos año puntualmente, que fue el de 388, se ganó aquella enemigos de cara, de guisa que no podian pelear, co

, tan señalada y tan importante victoria. En todo esto el mo lo cantó Claudiano, poeta de aquel tiempo muy faemperador Teodosio se mostró muy religioso; pero uso moso, si pagano, si 'fiel no se sabe, lo mas cierto es de grande crueldad con la ciudad de Tesalónica, donde que no sué cristiano. Mucho lambien ayudaron veinte porque en cierto alboroto los del pueblo mataron á Bu- mil godos, que despues de la muerte de Atanarico, su terico, caudillo de gentes de guerra, y otros criados caudillo, que falleció en Constantinopla, por no tener del Emperador, en castigo hizo matar seis mil hombres cabeza ganaban sueldo del imperio. Quedó con esto el de aquella gento. Supo esto Ambrosio, obispo de Milan, campo por Teodosio con grande estrago de los contrado á la sazon se hallaba Teodosio; cerróle las puertas rios. A Eugenio despues de la batalla mataron los sade la iglesia, descomulgóle, y reprehendible severa- yos, que al traidor todos le faltan. Arbogastes tomó la mente de lo hecho; mostróle el camino de aplacar á muerte por sus manos. Dióse osta batalla á 17 de se

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