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sus consejos principalmente enderezaba su gobierno, y mente, no se puede pensar género de mal con que Esá su persuasion, por tener mas autoridad y que nadie paña no fuese afiigida ; claro castigo de Dios, que por le menospreciase, usó de repuesto, aparato y corte tal manera tomaba venganza, no solo de los malos, sino real, y se puso corona en la cabeza. En tierra de Ante- tambien de los inocentes, por el menosprecio de la requera por la parte que toca los mojones y los aledaños ligion y de sus leyes. Todavía en lo de Vizcaya y en de Málaga hay un monte llamado Abdalasis, por ven- parte de los Pirineos hacia lo de Navarra y Aragon, en tura del nombre deste príncipe; como tambien algunos lo de Astúrias y parte de la Galicia se entretenian lov sospechan que Almaguer, pueblo de la orden de San-cristianos, confiados mas en la aspereza de los lugares tiago, se llamó así de Magued, capitan moro, de quien y por no acudir contra ellos los moros, que en fuerzas dicen solia beber del agua de una fuente que está allí ó ánimo que tuviesen para hacer resistencia. Los que cerca; y porque el agua en lengua arábiga se dice alma, estaban sujetos á los moros y mezclados con ellos , enpretenden que de alma y Magued se compuso el nom- | tonces se comenzaron á llamar mixti-árabes, es á sabre de Almaguer. Hoy en aquel pueblo no hay fuentes, ber, mezclados árabes ; despues, mudada algun tanto la todos beben de pozos. No hay duda sino que con la palabra, los mismos se llamaron mozárabes. Dábandes mudanza que hobo en las demás cosas se mudaron los libertad de profesar su religion, tenian templos á fuer apellidos á muchos pueblos, montes, rios, fuentes, de que resulta grande confusion en la memoria y nombres antes. Los obispos, por miedo que su dignidad no fuese antiguos, ca los capitanes bárbaros parece pretendie- escarnecida entre aquellos bárbaros, se recogieron á ron para perpetuar su memoria y para mayor honra Galicia junto con gran parte de la clerecía; y aun el suya fundar nuevos pueblos ó mudar a otros sus ape- obispo de Iria Flavia, que es el Padron, á muchos prellidos que tenian de tiempo antiguo. Qué se haya be lados que acudieron á su obispado, señaló rentas y cho del conde don Julian no se sabe ni se averigua ; la diezmos con que se sustentasen en aquel destierro, grandeza de su maldad hace se entienda que vivo y muerto fué condenado á eternos tormentos. Es opinion el rey don Ordoño el Segundo dis á la iglesia de San empero, sin autor que la compruebe bastantemente, que tiago de Galicia, año de Cristo de 913. Desta manera Ja mujer del Conde murió apedreada, y un hijo suyo cayó España; tal fué el fin del nobilísimo reino de los despeñado de una torre de Ceuta, y que á él mismo godos. Con el cielo sin duda se revuelven la cosas acá; condenaron á cárcel perpetua por mandado y senten- lo que tuvo principio es necesario se acabe; lo que cia de los moros, á quien tanto quiso agradar. En un nace muere, y lo que crece se envejece. Cayó pues el castillo llamado Loharri, distrito de la ciudad de reino y gente de los godos, no sin providencia y consejo Huesca, se muestra un sepulcro de piedra fuera de la del cielo, como á mí me parece, para que despues de iglesia del castillo, do dicen comuniente estuvo se tal castigo de las cenizas y de la sepultura de aquella pultado. Don Rodrigo y don Lúcas de Tuy testifican gente naciese y se levantase una nueva y sanla Eshaber sido muerto y despojado de todos sus bienes, así él paña, de mayores fuerzas y señorío que antes era; recomo los hijos del rey Witiza. Lo que se puede asegu fugio en este tiempo, amparo y columna de la religion rar es que el estado de las cosas era de todo punto mi- católica, que compuesta de todas sus partes y como de serable. Casi toda España estaba á los moros sujeta á sus miembros termina su muy ancho imperio, y le exesta sazon; no se puede pensar género de mal que los tiende, como hoy lo vemos, hasta los últimos fines de cristianos no padeciesen; quitaban las mujeres á sus levante y poniente. Porque en el mismo tiempo que maridos, sacaban los hijos del regazo de sus madres,

esto se escribia en latin, don Filipe II, rey católico robaban los paños y ricas preseas libremente y sin caso de España, vencidos por dos, y mas veces en batalla tigo. Las heredades y los campos no rendian los frutos los rebeldes, junto con los demnás estados reino de que solian, por estar airado el cielo y por la falta de la- Portugal con atadura, como lo esperamos, dichosa y branza. Profanaban las casas y templos consagrados perpetua; con que esta anchísima provincia de España, y aun los abrasaban y abalian; los cuerpos muertos á reducida despues de tanto tiempo debajo un sceptro y cada paso se hallaban tendidos por las calles y caminos; señorío, comienza á poner muy mayor espanto que sono se oia por todas partes sino llantos y gemidos. Final lia á los malos y á los enemigos de Cristo.

LIBRO SÉPTIMO,

CAPÍTULO PRIMERO. Cómo el infante don Pelayo se levantó contra los moros. No pasaron dos años enteros despues que el furor africano hizo á España aquella guerra cruel y desgraciada, cuando un gran campo de moros pasó las cumbres de los Pirineos por donde parten término España

g Francia, y por fuerza de armas rompió por aquella provincia con intento de rendir con las armas vencedoras aquella parte de Francia que solia ser de los godos. Además que se les presentaba buena ocasion, conforme al deseño que llevaban, de acometer y apoderarse de toda aquella provincia por estar alterada con discordias civiles y muy cerca de caer por el suelo á

causa de la ociosidad y descuido muy grande de aque que habia padecido, resplandecia y se señalaba en los reyes, con que las fuerzas se enflaquecian y mar valor y grandeza de ánimo, cosa que sabian muy bien chitaban, no de otra guisa que poco antes aconteciera los naturales; y aun los mismos que no le conocian, en España. Pipino, el mas Viejo, y Cárlos, su hijo, bien por la fama de sus proezas y de su esfuerzo, como que habido fuera de matrimonio, por su valor y es suele acontecer, le imaginaban hombre de grande fuerzo en las armas llamado por sobrenombre Mar cuerpo y gentil presencia. Sucedió muy á propósito tello, señores de lo que entonces Austrasia y al pre- que desde Vizcaya, do estaba recogido despues del desente se dice Lorena, eran mayordomos de la casa real sastre de España, viniese á las Astúrias, no se sabe si de Francia, y como tales gobernaban en paz y en llamado, si de su voluntad, por no faltar á la ocasion, guerra la república á su voluntad; camino que clara si alguna se presentase , de ayudar á la patria comun. mente se hacian, y escalon para apoderarse del reino Por ventura tenian diferencias sobre el señorío de Vize y de la corona, cuyo nombre quedaba solamente a los caya, ca tres duques de Vizcaya ballo en las memoque eran verdaderos reyes y naturales por ser del linaje rias de aquel tiempo, Eudon, Pedro y don Pelayo. A y alcuña de Faramundo, primero rey de los francos. la verdad luego que llegó á las Astúrias todos pusieGrande era el odio que resultaba y el desgusto que ron en él los ojos y la esperanza que se podria dar alpor esta causa muchos recebiad; llevaban mal que una gun corte en tantos males y hallar algun remedio, si casa en Francia y un linaje estuviese tan apoderado de le pudiesen persuadir que se hiciese cabeza, y como todo, que pudiese mas que las leyes y que los reyes y tal se encargase del amparo y proteccion de los demás. toda la demás nobleza. Eudon, duque de Aquitania, A muchos atemorizaba la grandeza del peligro y hazahoy Guiena, era el principal que hacia rostro y con ña que acometian con fuerzas tan flacas; parecia destrastaba á los intentos de los austrasianos. Cada parte atino sin mayor seguridad aventurarse de nuevo y tenia sus valedores y allegados, con que toda aquella exasperar las armas y los ánimos de los bárbaros; pero nacion y provincia estaba dividida en parcialidades y lo que rehusaban de hacer por miedo, cierto accibandos. Lo que hace á nuestro propósito es que con dente lo trocó en necesidad. Tenia don Pelayo una la ocasion de estar los bárbaros ocupados en la guerra hermana en edad muy florida, de hermosura extraorde Francia las reliquias de los godos que escaparon de dinaria. Deseaba grandemente Munuza, gobernador de aquel miserable naufragio de España, y reducidos á Gijon, casar con aquella doncella; porque, como suelen las Astúrias, Galicia y Vizcaya, tenian mas confianza los hombres bajos y que de presto suben, no sabia en la aspereza de aquellas fraguras de montes que en vencerse en la prosperidad, ni enfrenar el deseo deslas fuerzas, tuvieron lugar para tratar entre sí cómo honesto con la razon y virtud. No tenia alguna espepodrian recobrar su antigua libertad. Quejábanse en ranza que don Pelayo vendria en lo que él tanto desecreto que sus hijos y mujeres, hechos esclavos, seaba. Acordó con muestra de amistad enviarle á vian á la deshonestidad de sus señores. Que ellos mis- Córdoba sobre ciertos negocios al capitan Tarif, que mos, llegados á lo último de la desventura , no solo aun no era pasado en Africa. Con la ausencia de don padecian el público vasallaje, sino cada cual una mi- Pelayo fácilmente salió con su intento. Vuelto el herserable servidumbre. Todos los santuarios de España mano de la embajada y sabida la afrenta de su casa, profanados, los templos de los santos, unos con el fu cuán grave dolor recibiese y con cuántas llamas de ror de la guerra quemados y abatidos, otros despues ira se abrasase dentro de sí, cualquiera lo podrá ende la victoria servian á la torpeza de la supersticion tender por sí mismo. Dábale pena así la afrenta de su mahometana, saqueados los ornamentos y preseas de hermana como la deshonra de su casa; mas lo que Jas iglesias; rastros do quiera de una bárbara crueldad sobre todo sentia era ver que en tiempo tan revuelto y fiereza. En Munuza, que era gobernador de Gijon, no podia satisfacerse de hombre tan poderoso, á cuyo aunque puesto por los moros, de profesion cristiano, en cargo estaban las armas y soldados. Revolvia en su quien suera justo hallar algun reparo, no se via cosa pensamiento diversas trazas; parecióle que seria la de hombre fuera de la figura y aparencia , ni de crise mejor, en tanto que se ofrecia alguna buena ocasion tiano mas del nombre y hábito exterior ; que les seria de vengarse, callar y disimular el dolor, y con mostrar mejor partido morir de una vez que sufrir cosas tan que holgaba de lo hecho burlar un engaño con otro indignas y vida tan desgraciada. Ya no trataban de re- engaño. Con esta traza balló ocasion de recobrar su cobrar la antigua gloria en un punto escurecida, ni el hermana, con que se huyó á los pueblos de Astúrias imperio de su gente, que por permision de Dios era comarcanos, en que tenia gentes aficionadas y ganaacabado; solo deseaban alguna manera de servidum das las voluntades de toda aquella comarca. Espanbre tolerable y de vida no tan amarga como era la que tóse Munuza con la novedad de aquel caso; recelábase padecian. Los que desto trataban tenian mas falta de que de pequeños principios se podria encender grande caudillo que de fuerzas, el cual con el riesgo de su llama; acordó de avisar á Tarif lo que pasaba. Despavida y con su ejemplo despertase á los demas cristia chó él sin dilacion desde Córdoba soldados que fácilnos de España y los animase para acometer cosa tan mente hobieran á las manos á don Pelayo por no estar, grande; porque, como suele el pueblo, todos blasona- bien apercebido de fuerzas, si avisado del peligro no ban y hablaban atrevidamente, pero todos tambien escapara con presteza, y puestas las espuelas al carehusaban de entrar en el peligro y en la liza; el vigor ballo le hiciera pasar un rio que por allí pasaba , llay valor de los ánimos caido, la nobleza de los godos mado Pionia, á la sazon muy crecido y arrebatado, con las guerras por la mayor parte acabada. Solo el cosa que le dió la vida; porque los contrarios que le infante don Pelayo, como el que venia de la alcuña y seguian por la liuella se quedaron burlados por no sangre real de los godos, sin embargo de los trabajos atreverse á hacer lo mismo ni estimar eu tanto el pren,

ser

es

derle como el poner á riesgo tan'manifiesto sus vidas. ra estéril y menguada de todo sustentar tanta gente En el valle que hoy se llama Cangas, y entonces Canica, como se ha recogido á estas montañas? ¿El pequeño tocó 'tambor y levantó estandarte. Acudió de todas número de nuestros soldados os hace dudar? Pero departes gente pobre y desterrada con esperanza de co beisos acordar de los tiempos pasados y de los trances brar la libertad; teņian entendido que en breve ven variables de las guerras, por donde podeis entender dria mayor golpe de soldados para atajar aquella rebe que no vencen los muchos, sino los esforzados. A Dios, lion. Muchos de su voluntad tomaron las armas por el al cual tenemos irritado antes de ahora, y al presente gran deseo que tenian de hacer la guerra debajo de la creemos está aplacado , fácil cosa es y aun muy usada conducta de don Pelayo por la salud de la patria y por deshacer gruesos ejércitos con las armas de pocos. el remedio de tantos males; algunos , por miedo que ¿Teneis por mejor conformaros con el estado presente, tenian á los enemigos , y por otra parte movidos de las y por acertado servir al enemigo con condiciones toleamenazas de los suyos y por el peligro que corrian de rables? Como si esta canalla infiel y desleal hiciese caso ambas partes, ora venciesen los cristianos, ora fue de conciertos, ó de gente bárbara se puella esperar sen vencidos, de ser saqueados y maltratados por los que será constante en sus promesas. ¿Pensais por venque quedasen con la victoria, forzados acudieron á tura que tratamos con hombres crueles, y no antes don Pelayo; en particular los asturianos casi todos si con bestias fieras y salvajes ? Por lo que á mí toca, guieron este partido. Juntó los principales de aquella toy determinado con vuestra ayuda de acometer esta nacion, amonestoles que con grande ánimo ertrasen empresa y peligro, bien que muy grande, por el bien en aquella dernanda antes que el señorío de los moros comun muy de buena gana; y en tanto que yo viviere, con la tardanza de todo punto se arraigase, que con la mostrarme enemigo no mas á estos bárbaros que á novedad andaba en balanzas. «Conviene, dice, usar de 'cualquiera de los nuestros que reliusare tomar las arpresteza y de valor para que los que tenemos la justicia mas y ayudarnos en esta guerra sagrada, y no se dede nuestra parte sobrepujemos á los contrarios con terminarc de vencer o morir como bueno antes que el esfuerzo. Cada cual de las ciudades tiene una pe sufrir vida tan miserable, tan extrema afrenta y desqueña guarnicion de moros; los moradores y ciudada ventura. La grandeza de los castigos hará entender á nos son nuestros, y todos los hombres valientes de los cobardes que no son los enemigos los que mas deEspaña desean emplearse en nuestra ayuda. No habrá ben temer.» Entre tanto que don Pelayo decia estas alguno que merezca nombre de cristiano que no se palabras, los sollozos y gemidos de los que allí estavenga luego a nuestro campo. Solo entretengamos á ban eran tan grandes, que a las veces no le dejaban los enemigos un poco, y con corazones atrevidos avi pasar adelante. Poníansetes delante los ojos las imávemos la esperanza de recobrar la libertad, y la en genes de los males presentes y de los que les amenagendremos en los ánimos de nuestros hermanos. El zaban; el miedo era igual al dolor. Pero despues que ejército de los enemigos derramado por muchas partes algun tanto respiraron y concibieron dentro de sí aly la fuerza de su campo está embarazada en Francia. guna esperanza de mejor parlido, todos se juramenAcudamos pues con esfuerzo y corazon, que esta es taron 'y con grandes fuerzas se obligaron de hacer buena ocasion para pelear por la antigua gloria de la guerra á los moros, y sin excusar algun peligro ó traguerra, por los altares'y religion, por los hijos, mu bajo ser los primeros á tomar las armas. Tratose de jeres, parientes y aliados que están puestos en una nombrar cabeza, y por voto de todos señalaron al misindigna y gravisima servidumbre. Pesada cosa es re mo don Pelayo por su capitan, y le alzaron por rey de latar sus ultrajes, nuestras miserias y peligros, y cosa España el año que se contaba de nuestra salvacion muy' vana encarecellas con palabras, derramar lágri de 716; algunos á este número añaden dos años. Deste mas, despedir sospiros. Lo que hace al caso es aplicar principio al mismo tiempo que la impiedad armada onalgun remedio á la enfermedad , dar muestra de vues daba suelta por toda España y el furor y atrevimiento tra nobleza, y acordaros que sois nacidos de la nobi- por todas partes volaban casi sin alguna esperanza de lísima sangre de los godos. La prosperidad y regalos remedio, un nuevo reino dichosamente y para siemnos enflaquecieron y hicieron caer en tantos males; pre se fundó en España, y se levantó bandera para que las adversidades y trabajos nos aviven y nos despier los naturales afligidos y miserables tuviesen alguna ten. Diréis que es cosa pesada acometer los peligros esperanza de reinedio; tanto importa á las veces no de la guerra; ¿cuánto mas pesado es que los hijos y faltará la ocasion y aprovecharse con prudencia de lo mujeres, hechos esclavos, sirvan á la deshonestidad que sucede acaso. Los gallegos y los vizcaínos, cuyas de los enemigos?¡Oh grande y entrañable dolor, fortu tierras baña el mar Océano por la parte de setentrion, na trabajosa y áspera, que vosotros mismos seais des y á ejemplo de los asturianos en gran parte conservapojados de vuestras vidas y haciendas! Todo lo cual ban la libertad , fueron convidados á entrar en esta es forzoso que padezcan los vencidos. El amor de vues demanda. Lo mismo se bizo de secreto con las ciudatras cosas particulares y el deseo del sosiego por ven des que estaban en poder de moros, que enviaron á tura os entretiene. Engañaisos si pensais que los par requerillas y conjurallas no faltasen á la causa comun, ticulares se pueden conservar destruida y asolada la 1-antes con obras y con consejo ayudasen á sus intentos. república; la fuerza desta llama, a la manera que el Algunos de los lugares comarcanos acudieron al camfuego de unas casas pasa á otras, lo consumirá todo po de don Pelayo, determinados de aventurarse de sin dejar cosa alguna en pié. ¿Poneis la confianza en nuevo y ponerse al riesgo y al trabajo. Pero los mas la fortaleza y aspereza desta comarca ? A los cobardes por menosprecio del nuevo Rey y por miedo de may ociosos ninguna cosa puede asegurar; y cuando los yor mal se quedaron en sus casas; querian mas estará enemigos no nos acometiesen, i como podrá esta tier- l-iamira y aconsejarse con el tiempo que hacerse parle

en negocio tan dudoso. Bien entendia don Pelayo de vadonga. Apercibióse de provision para muchos dias, cuánta importancia para todo serian los principios de proveyóse de armas ofensivas y defensivas con intento su reinado. Así, con deseo de acreditarse corria las de defenderse si le cercasen y aun si se ofreciese ocafronteras de los moros, acudia á todas partes, robaba, sion hacer alguna salida contra los enemigos. Los mocautivaba y mataba; por otra parte visitaba los pue ros, informados de lo que pretendia don Pelayo, por la blos de las Astúrias, y con su presencia y palabras le huella fueron en su busca , y en breve llegaron a la vantaba á los dudosos, animaba a los esforzados. De puerta y entrada de la cueva. Descaban excusar la pelea más desto, con grande diligencia se apercebia de todo y el combate, que no podia ser sin recebir daño en lo necesario y lo juntaba de lodas partes, sin perdonar aquellas estrechuras; por esto acordaron de intentar si á trabajo alguno, á trueque de autorizar su nuevo reino con buenas razones podrian rendir á aquella gente desentre los suyos y alernorizar á los bárbaros, ca sabia esperada. Encargóse desto don Oppas; pidió habla í acudirian luego á apagar aquel fuego. Tenia vigor y don Pelayo, y alcanzada, desde un macho en que iba, valor, la edad era á propósito para sufrir trabajos, la como se llegase cerca de la cueva, le habló desta mapresencia y traza del cuerpo no por el arreo vistosa, nera : «Cuánta haya sido la gloria de nuestra nacion, sino por sí misma varonil verdaderamente y de sol ni tú lo ignoras ni hay para qué relatarlo al presente. dado.

Por grande parte del mundo extendimos nuestras ar

mas. A los romanos, señores del mundo, quitamos á CAPITULO II.

España; sujetamos y vencimos con nuestro esfuerzo Como los moros fueron por don Pelayo vencidos.

naciones fieras y bárbaras; pero últimamente hemos

sido vencidos por los moros, y para ejemplo de la inEntre los demás capitanes que vinieron con Tarif á la constancia de la felicidad humana, de la cumbre de la conquista de España, uno de los mas señalados fué Al bienandanza, donde poco antes nos hablábamos, hemos cama, maestro de la milicia morisca, que era como al caido en grandes y extremos trabajos. Si cuando nuespresente coronel ó maestre de campo. Este, sabidas las tras fuerzas las teníamos enteras no fuimos bastantes á alteraciones de las Astúrias, acudió prestamente desde resistir, i por ventura ahora que están por el suelo penCórdoba para reprimir los principios de aquel levanta samos prevalecer ? Por ventura esa cueva en que pocos, miento, con recelo que con la tardanza no tomase fuer á manera de ladrones, estais encerrados y como fieras za aquel atrevimiento y el remedio se hiciese mas di cercados de redes, será parte para libraros de un grucficultoso. Seguia á Alcama un grueso ejército com so ejército, que es de no menos que de sesenta mil puesto de moros y de cristianos ; llevó en su compañía hombres? Los pecados sin duda de España, con que á don Oppas, prelado de Sevilla , para ayudarse de su tenemos irritado á Dios, que aun no parece está harlo autoridad y de la amistad y deudo que tenia con don de nuestra sangre, os ciegan los ojos para que no vcais Pelayo, para reducirle á mejor partido y para que con lo que os conviene. Lo que si por el suceso de las su prudencia y buena maña diese á entender a los que guerras, á ellos próspero, á nosotros contrario, no se locamente andaban alterados que todo atrevimiento es entendiera bastantemente, estos intentos tan desvariavano cuando le sallan las fuerzas; que los desvaríos en dos lo mostraran. ¿Por qué no os apartais de ese promateria semejante son perjudiciales, y los varones pósito, y en tanto que hay esperanza de perdon y de prudentes cuando acometen alguna empresa deben po- clemencia, dejadas luego las armas y rendidas, no troner los ojos en la salida y en el remate; si Munuza ó al cais las afrentas, ultrajes, servidumbre y muerte, que gun otro gobernador los tenia agraviados, mas acerta será el pago muy cierto desta locura, si la llevais adedo era alegar de su justicia delante de los moros , que lante, con las lionras y premios que os puedo prometer nunca dejaban de hacer razon á quien la pedia; tomar muy grandes, y seguis el juicio y ejemplo de toda Eslas armas y fuera de propósito usar de fuerza , el inten paña mas aina que el impelu desenfrenado de vuesiro tarlo era locura, y el remate seria sin duda para todos corazon y el desatino comenzado?» A estas palabras miserable. Con el aviso de que venia Alcama los solda don Pelayo: a Tú, dice, y Witiza, tu liermano, y sus hidos cristianos se atemorizaron grandemente; y como jos debeis temer la divina venganza , dado que por bresuele acontecer, los que mas blasonaban antes del pe ve espacio de tiempo las cosas se encaminen conforme ligro y mas desgarros decian, al tiempo del menester á vuestra voluntad. Vuestras maldades son las que tiese mostraban mas cobardes. La memoria de las cosas nen á Dios airado; todos los lugares sagrados están pasadas y la perpetua felicidad de los bárbaros los ame por vuestra causa profanados en toda la provincia; las drentaban, y á manera de esclavos, parecia que apenas leyes por su antigüedad sacrosantas, abrogadas. Por podrian sufrir la vista de los enemigos. Grande era el estos eséalones pasastes á tanta locura , que metistes peligro en que todas las cosas se hallaban. El socorro los moros en España, gente fiera y cruel, de que han de Dios y de los santos abogados de España, el esfuer resultado tantos daños y tanta sangre cristiana se ha zo y prudencia de don Pelayo ampararon á los que es derramado. Por las cuales maldades, si entendemos taban faltos de ayuda , fuerzas y consejo. Fuera locura que Dios cuida de las cosas humanas, vivos y muertos hacer rostro y contrastar con aquella gente desarmada seréis gravísimamente atormentados. Tú mas que toy ciscada de miedo al enemigo feroz y espantable por dos, pues olvidado del oficio y dignidad que tenias, has tantas victorias como tenia ganadas. Por esto don Pe sido el principal atizador destos males ; y ahora con layo repartió los demás soldados por los lugares co palabras desvergonzadas te las atrevido á amonestarmarcanos, y él con mil que escogió de toda la masa se nos que de nuevo bajemos las cervices al yugo de la encerró en una cueva ancha y espaciosa del monte Au servidumbre, mas duro que la misma muerte, esto es, seva, que hoy se llama la cueva de Santa Maria de Co como yo lo entiendo, que de nuevo padezcamos los ma

les y desventuras pasadas, con que hemos sido hasta aquí del Miramamolin por Tarif, su contrario. Tomáronle trabajados. Estos, ¿estos son aquellos premios magni cuentas del gasto y recibo en la guerra de España. No ficos, estas las honras con que convidas á nuestros sol se descargó bien, y asi fué condenado en grande suma dados ? Nos, don Oppas, ni entendemos que las orejas de dineros, y él de pesar de la afrenta falleció poco de Dios nos están tan cerradas, ni el corazon tan apar- despues. Su hijo Abdalasis, despues que gobernó en tado de ayudarnos, que hayamos de confiar en tus España por espacio de tres años, incurrió en odio de promesas; anles tenemos por cierto que su Majestad los naturales y de los de su nacion á causa que forzó sin tardanza trocará la grandeza del castigo pasado en muchas hijas de los principales; por esto en la misma benignidad. Que si no estamos bastantemente castiga- mezquita en que, conforme á la costumbre de aquella dos, y aunque afligidos y faltos, no nos quisiere acor gente, hacia oracion fué muerto á manos de los suyos rer, determinados estamos con la muerte de poner fin el año de 719. Díjose que su misma mujer Egilona le á tantos males y trocar, como esperamos, esta vida procuró la muerte por verse despreciada de su marido desgraciada con la eterna felicidad.» Por la respuesta por otras que él mas amaba. Quién dice que su sobery palabras de don Pelayo se entendió la resolucion que bia y altivez le fué ocasion deste desastre y el usar de todos tenian de vencer o morir en la demanda, pues insignias reales á persuasion asimismo y por consejo de aprelados de tantas maneras , demás desto convidados su misma mujer. El principal en matarle fué un deudo con el perdon, no se querian entregar ni daban oido á

suyo, por nombre Aiub, que se encargó y tuvo el goningun partido. Fué pues forzoso venir á las mands y bierno de España por espacio de un mes; y dél dice el hacer fuerza á los cercados. Combatieron con todo gé- arzobispo don Rodrigo que fuodó á Calatayud, pueblo nero de armas y con un granizo de piedras la entrada principal poco adelante de la raya de Aragon. En el imde la cueva, en que se descubrió el poder de Dios favo

perio de los moros, por muerte de Olit habia sucedido rable á los nuestros y á los moros contrario , ca las su hermano Zuleyman , por el cual en lugar de Abdalapiedras, sactas y dardos que tiraban revolvian contra sis fué proveido del gobierno de España Alahor, homlos que los arrojaban, con grande estrago que hacian en bre fiero y cruel, no menos contra los moros que consusinismos dueños. Quedaron los enemigos atónitos con tra los cristianos, porque despojó de sus bienes á los tan gran milagro; los cristianos, animados y encendidos moradores de Córdoba sin otra causa bastante mas del con la esperanza de la victoria, salen de su escondrijo deseo que tenia de robar. Hizo pesquisa y proceso coná pelear, pocos en número, sucios y de mal talle. La tra los moros que fueron los primeros en venir á Espapelea fué de tropel y sin órden; cargaron sobre los ña, ca pretendia tenian usurpados los despojos de los enemigos con denuedo, que enflaquecidos y pasmados vencidos y de toda España. Deste dicen que desde Secon el espanto que tenian cobrado, al momento volvie villa trasladó la silla del imperio de los moros á Córdoron las espaldas. Murieron hasta veinte mil dellos en la ba, y por entender que el daño recebido en las Astúbatalla y en el alcance; los demás desde la cumbre del rias fué por engaño del conde don Julian y de los hijos monte Auseva, donde al principio se recogieron, bu de Witiza, los despojó de todos sus bienes y les dió la yendo pasaron al campo libanense, por do corre el rio muerte; justo castigo de Dios que los traidores á su Deva. Allí sucedió otro milagro, y fue que cerca de una patria fuesen tratados desta manera por los mismos á heredad, que deste suceso, como yo pienso, se llamó quien sirvieron y llamaron en su ayuda desde Africa. Causegadia, una parte de un monte cercano con todos los que en él estaban de sí mismo se cayó en el rio, y

CAPITULO IN. fué causa que gran número de aquellos bárbaros pere

Lo demás que hizo don Pelayo. ciesen. Duró por largo tiempo que se cavaban y descubrian en aquellos lugares pedazos de armas y huesos, Tal era el estado de la cristiandad en España, para en especial cuando con las crecientes del invierno las bueno no tal, para tantas tinieblas y tempestad no del aguas comen las riberas, para muestra de aquella todo malo. Luego que don Pelayo ganó aquella gloriogrande matanza. Pocos escaparon. Alcama pereció en sa victoria, no solo se arraigó y fortificó en las Astúrias, la pelea , el obispo don Oppas sué preso; entiéndese, do dió principio á su reinado, sino que tambien bajó con aunque los historiadores lo callan, que conforme a las su gente á lo llano, y allí trabajaba á los pueblos sujeleyes de la guerra, pagó con la vida ; cosa muy verisi tos á los moros, talaba los campos, robaba y ponia á mil por la grandeza de sus maldades y por no hallarse fuego y á sangre todo lo que se le ponia delante. Acumas mencion dél en la historia adelante. Munuza, ató díanle à la fama de sus hazañas de cada dia nuevas fuernito con la nueva de lo que pasaba, y no teniéndose por zas y gentes, con que tomó por fuerza la ciudad de seguro dentro de Gijon por el odio que le tenian los Leon, puesta a las haldas de los montescon que Galicia naturales, acometió a salvarse por los piés; pero cerca y las Astúrias parten término, lo cual sucedió el de una aldea llamada Olalie, la gente de aquella co año de 722. Algunos piensan que desde este tiempo marca le dió la muerte, con que no solo quedaron ven don Pelayo se llamó rey de Leon; otros lo contradicen, gadas las injurias públicas, sino tambien aplacado el personas de mayor conocimiento de la antigüedad, moparticular dolor que tenia don Pelayo por la afrenta de vidos por los privilegios y memorias de los reyes antisu casa; y con tanto, ninguna cosa faltó para que la guos, de donde se saca claramente que los sucesores de alegría de la victoria no fuese colmada, como fuera don Pelayo no se llamaron reyes de Leon, sino de Ovienecesario si se les escapara aquel hombre, por cuya do solamente. A este mismo propósito bacen los sepulcrueldad y demasías forzados tomaron las armas. Su cros de aquellos primeros reyes, que se sepultaron en cedió esta pelea el año de nuestra salvacion de 718 al Oviedo y otros pueblos de las Astúrias hasta el tiempo mismo tiempo que en Africa Muza fué acusado delante del rey don Ordoño el Segundo, que como fué el primero

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