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do del reino. En aquella revuelta un cierto Humeya, yor era el miedo y quebranto de los moros, que dividiayudado de una cuadrilla de mozos desbaratados y re- dos en bandos y por las discordias civiles apenas se voltosos, entró en el alcázar y pidió á los soldados que conservaban, lanto, que los que poco antes ponian esle alzasen por rey. Excusábanse ellos por la deslealtad panto al nombre cristiano fueron forzados de comprar de los ciudadanos, revuelta y desgracia de los tiempos. por gran dinero la paz. Sepúlveda , asentada en la fronDecíanle que escarmentase en cabeza ajena , y por el tera, se ganó de moros, y con ella Osma, Santisteban de ejemplo de los otros entendiese claramente que seme- Gormaz, y otros pueblos por aquella comarca, que en jantes intentos no salian bien. A esto, hoy, dijo él, la guerra pasada se perdieran, volvieron á poder de me llamad rey, y matadme mañana ; tan poderoso es el cristianos. Desde este tiempo se otorgó á la nobleza de deseo de mandar, tan grande la dulzura de ser señores. Castilla, como dicen muchos autores, que no fuesen Todavía por orden de los ciudadanos fueron echados de forzados á hacer la guerra á su costa solo con espela ciudad á un mismo tiempo este Humeya y el Hisem rauza de la presa , segun acostumbraban á bacer antes, ya dicho, y con ellos todos los Abenhumeyas, como sino que les señalasen sueldo a la manera que en las causa de tan graves daños. Hisem, trabajado con tanta otras naciones estaba recebido de lodo tiempo. La revariedad de cosas como por él pasaron, últimamente putacion y gloria que el conde don Sancho ganó por este paró en Zaragoza; recibióle benignamente el rey de camino escureció grandemente la muerte que dió á aquella ciudad, llamado Zulema Abenhut, Dióle un cas- su madre con esta ocasion. Aficiouóse ella á cierto motillo, llamado Alzuela, en que pasó como particular lo ro principal, hombre muy dado á deshonestidades y restante de su vida. De Idricio no dice en qué parase el

membrudo. Dudaba de casarse con él, no tanto por el arzobispo don Rodrigo, que refiere esta cuenta de los escrúpulo como por miedo de su hijo ; recelábase de la postreros reyes de Córdoba con alguna mayor obscuridad saña que el dolor y afrenta le causarian; determinó con de la que aquí llevamos; mas ¿cómo se puede relatar darle la muerte hacer lugar y camino á aquellas bodas con claridad revuelta tan confusa y tan grande? Resta malvadas, aparejúbale ciertos bebedizos y ponzona decir que desde este tiempo el señorío de los moros, mortal. El Conde, avisado de todo, forzó á su madre con que por tantos años tuvo tan gran poder en España, se muestra de honrarla , aunque lo rehusaba y contradeenflaqueció de guisa, que se dividió en muchos seño- cia, de hacerle la salva y gustar la bebida que le daba. ríos; cada cual de los que tenian el gobierno se llama- Principio de que algunos sospechian nació la costumbre ron reyes de las ciudades que tenian á su cargo, sin que recebida y muy usada en algunas partes de España que nadie en aquellas revueltas les fuese á la mano. Así, en las mujeres beban antes que los varones. Otros refieren Jo de adelante se cuentan muchos reyes en diversas que una camarera de la Condesa , que la vió deslemparles; en Córdoba Jahuar, en Sevilla Albucacin y su plar las yerbas , dió aviso á su marido (no falta quiea lijo Habeth, en Toledo Haitan, el que ayudó á Ali, le llame Sancho del valle de Espinosa), y él al Conde, rey de Córdoba , al principio , y despues fué su contra- y que por este servicio tan señalado desde entonces rio. Hijo deste rey de Toledo fue otro Hisem, nieto ganó el privilegio que hasta hoy tienen los de su tierAlmenon, bien que algunos dan mas antiguo principio ra, los monteros de Espinosa , de guardar de noche la que este á los reyes moros de Toledo. La verdad es que persona y la casa real. Verdad es que para dar este aquella ciudad con sus reyes que tenia ó tomaba, mu- cuento por cierto yo no ballo fundamentos bastantes, chas veces se rebeló contra los reyes de Córdoba. Los y todavía la Valeriana lo refiere en el libro 9, título 1.', moradores della se atribuian el primer lugar entre las capítulo 5.', y los naturales de aquella villa lo tienen

У ciudades de España, y por esta causa no podian llevar y afirman así como cosa sin duda. Dicen mas, que el que les hiciesen demasías. En otras ciudades remane- Conde, con deseo de satisfacer este mal caso y por cierop otrosi nuevos reyes, mas no hay para qué con- amansar el odio que contra el acerca del pueblo resultallos aqui, ni aun se podria hacer con certidumbre y tara por un delito tan feo, edificó un monasterio de claridad. Basta saber que estos señoríos se conservaron monjas, y del nombre de su madre le llamó de Oña, y permanecieron hasta tanto que los Almoravides, linaje que el tiempo adelante don Sancho, rey de Navarra, llay gente muy poderosa , de Africa pasaron en España mado el Mayor, dió á los monjes de Cluñi, y en nuestra cou su rey y caudillo Teselin, que fue el año de los ára- era tiene el primer lugar entre los demás monasterios bes de 484, año que concurre con el de 1091 de Cristo, de aquella comarca. Ilobo don Sancho en su mujer dona y en otro lugar mas á propósito se relatará. Al presente Urraca á su hijo don García, y tres hijas, que fueron dona volvanios atrás al cuento de las cosas que los cristianos, Nuña, doña Teresa , donu Tigrida; las dos primeras el conde don Sancho y el rey don Alonso obraron. fueron casadas con grandes señores, Tigrida , abadesa

en el monasterio de Oña. Por el mismo tiempo se CAPITULO XI.

abrió y allanó á costa del conde don Sancho nuevo ca

mino para que los extranjeros pasasen á la ciudad é De lo demás que sucedió en tiempo del rey don Alonso.

iglesia de Santiago, es á saber, por Navarra, la Rioja, Don Sancho, conde de Castilla , deseoso de vengar la Briviesca y tierra de Burgos, como quier que antes, muerte de su padre con ayuda de los leoneses y navar

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por ser el señorío de los cristianos mas estrecho, los ros, con quien el año pasado puso confederacion, entró peregrinos de Francia acostumbrasen á hacer su capor tierra de Toledo meliendo á suego y á sangre todo mino con grande trabajo por Vizcaya y los montes de lo que topaba. El mismo estrago hizo en tierra de Cór- Astúrias, lugares faltos de todo, ásperos y montuodoba, hasta donde los nuestros entraron animados con sos. El rey don Alonso, eso mesmo por beneficio de la el buen suceso; en ambas partes hicieron presas de hom- larga paz que resultaba, así de las discordias de los mobres y de ganados. Si los daños fueron grandes, ma- ros como de la confederacion hecha entre los prin

no a

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cipes cristianos, vuelto su cuidado á las artes de la de Besalú , qne bacia rostro con valor á los moros. Y paz y al gobierno , hacia Cortes generales de su reino muerto él, que se alogí en el Ródano en ocasion que en Oviedo el año de nuestra salvacion de 1020. En es- pasaba á Francia, suplió sus veces Wifredo , conde de tas Cortes se reformaron las antiguas leyes de los go- Cerdania , hasta alanzar los moros de aquella comardos. Asimismo la ciudad de Leon, que por las entradas ca, que no cesaban de hacer correrías y cabalgadas en de los moros quedó asolada y hecha caserías, por di- las tierras de cristianos. A la muerte de don Berenguel. ligencia del Rey y á su costa se reparó, y en ella levantó le quedaron tres hijos : don Ramon, conde de Barceloun templo con advocacion de San Juan Bautista, obra na; don Guillen , conde de Manresa por testamento do de barro y de ladrillo; allí trasladaron los huesos de su su padre, y don Sancho, monje que fué benito. padre, don Bermudo, y de los otros reyes de Leon, que por miedo de los morosandaban mudando lugares, con

CAPITULO XII. que quedaron puestos en sepulcros ciertos y estables.

De don Bermudo el Tercero, rey de Leon. El monasterio otrosí de San Pelagio se reedificó, en que doña Constanza, hermana del Rey, vírgen consagrada á Don Bermudo, tercero deste nombre, aunque era Dios,.vivió mucho tiempo. Los intentos y acometi- de pocos años cuando su padre le faltó, fué alzado y mientos de don Vela contra los condes de Castilla, de coronado por rey, presentes los grandes del reino y quien por particulares intereses y agravios se tenia por los obispos, el año de 1028, en que falleció otrosí don injuriado, cuán grandes hayan sido arriba queda de- Sancho, conde de Castilla, despues que tuvo el gobierclarado. A tres hijos deste caballero, es á saber, Ro- ño de Castilla por espacio de veinte y dos años. En el drigo, Diego y Iñigo, el conde don Sancho, no solo los monasterio de Oña, que edificó a su costa , como que-,

perdonó, sino les solvió las lionras y cargos de su pa- da arriba dicho, cerca del altar mayor, á mano izdre; mas ellos, sin embargo desto, tornaron en breve quierda se muestran tres sepulcros con sus letreros, á sus mañas y á lo acostumbrado. Y aun sobre las des- el uno del conde don Sancho, el otro de su mujer dona órdenes pasadas añadieron una nueva deslealtad, que, Urraca , y el tercero de don Garcia , su hijo, el cual, dejado el conde don Sancho, se pasaron á don Alonso, muerto su padre, sucedió en aquel estado. Daba de sí - rey de Leon.;, de los moros poca ayuda podian esperar grandes esperanzas por las muestras de sus virludes; por estar tan revueltas sus cosas y por la inudanza de mas todo se fué en flor por su muerte, que le dieron tantes principes, como queda dicho. Recibiólos benig- alevosamente dentro el primer año de su gobierno-los namente don' Alonso, dióles á la halda de las montañas que menos fuera razon, y lo que es mas notable, en la estado no pequeño, con que se sustentasen como seño- misma alegría de sus bodas. Tenia do García dos herres; pareció por algun poco de tiempo estar sosegados, manas, doña Nuña y doña Teresa. Doña Nuña (á quien como quier que á la verdad esperaban ocasion de mos- otros llaman Elvira, y otros Mayor, creo por la edad) ca: trar nueva deslealtad, segun se entendió por lo que en só sin duda con don Sancho, rey de Navarra, y de él tebreve pasó, de la suerte que poco despues se dirá. El rey nia ya por este tiempo estos hijos: don García, don Ferdon Alonso, deseoso de ensanchår su estado, rompió nando y don Gonzalo. Doña Teresa, ó en vida de su papor la Lusitania; púsose sobre la ciudad de Viseo, que. dre, ó luego despues de su muerte, casó con don Berpretendia ganar de los moros. Avino que cierto dia mudo, rey de Leon; deste matriinonio tuvieron un hijo, desarmado y con poco recato se llegó mucho á la ciu- llamado don Alonso, que murió muy niño. Don García, dad. Tiráronle de los adarves una saeta con que le ma- conde de Castilla, aunque de poca edad, cą no tenia mas taron. Los suyos por esla desgracia alzaron luego el de trece años, se desposó á trueco con dona Sancha, cerco; y el cuerpo del difunto los obispos que fueran á hermana del rey don Bermudo. Procurábase con estos aquella guerra le acompañaron hasta beon, y le enter- parèntescos que el concierto fuese adelante, que poraron en la iglesia de San Juan, que él mismo edificara cos años antes se asentara entre los principes cristianos, para poner allí los sepulcros de sus padres. Sucedió esto con que parecia las cosas comunes y particulares alzaelaño de nuestra salvacion de 1028. Dejó un hijo y una ban cabeza, y no se turbase la paz. Señalaron la ciudad hija: doo Bermudo , que le sucedió en el reino, y doña de Leon para celebrar estas bodas ó desposorios. LlevaSaucha, de pequena edad. En aquel tiempo florecieron ba el conde don García grande atuendo y acompañamienpor santidad de vida dos obispos : Froilano', de Leon, to de gente principal, así de sus vasallos como del reino y Atilano, de Zamora. Froilano fué natural de Lugo, de Navarra. El mismo rey don Sancho con sus hijos Atilano de Tarragona. De monjes de San Benilo, que lo don García y don Fernando para honrallemas le acomeran en el monasterio de Moreruela, no lejos de Leon, pañaron, y con ellos muchedumbre de soldados, que Jos sacaron para obispos y los consagraron en un dia. representaban un ejército entero. Estos soldados ganaFué Atilano, de menos edad, discípulo de Froilano, mas ron de camino á Monzon, castillo asentado do lejos de igualóle en virtud, vida y milagros. Algunos á estos Palencia ; al tanto hicieron de otros pueblos por aquella varones santos los ponen mas de cien años antes des- comarca , que los quitaron al conde Fernan Gutierrez, te tiempo; nosotros seguimos lo que nos pareció mas, que por desprecio del nuevo y mozo Principe se levanprobable. Tenia el principado de Barcelona de tiempo tara con ellos; sin embargo, por rendirse de su volunatrás un hijo de don Ramon, que se decia don Beren- tad y sin dilicultad sujetarse á la obediencia le fue dado guel, y del nombre de su abuelo le llamaron por sobre- perdon. Hacian las jornadas pequeñas, como era necenombre Borello, mas conocido por su ociosidad y po- sario, por ser tanta la multitud de gente que llevaban. co valor que por alguna virtud. La falta deste Prín- Don García, con deseo de apresurarse por ver á su escipe, con que las cosas de los cristianos amenazaban posa, dejó al rey don Sancho en Sahagun, y él eoir poruitia, reparó en gran parte Bernardo Talluferro, conde cos á la ligera se adoluntú sia alguu recelo de lo que M-s.

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sucedió, como quien iba á fiestas y regocijos sin sos- culto de la religion y á las artes de la paz. Primerapecha de trama semejante. A los hijos de don Vela por mente con deseo de reformar las costurnbres del pueel mismo caso pareció aquella buena coyuntura para blo, que la libertad de los tiempos estragara y por la satisfacerse de los agrarios que pretendian les hiciera el malicia de los hombres, dió órden como se hiciese jusconde don Sanclio á sincazon. Eran hombres por la ticia a todos, promulgó leyes á propósito desto, y no • larga experiencia de cosas arteros y sagaces ; comuni- con menos diligencia quitó de todo su reino los robos caron su intento con los que les parecieron mas á pro- y salteadores, y con la grandeza de castigos hizo que pósito para ayudalles å ejecutar la traición , hombres ninguno se atreviese á pecar. Con estas obras ganó las yohomicianes, de malas mañas. Las asechanzas que se Juntades de los naturales, y su reino parecia florecer con parán en muestra de amistad son mas perjudiciales. los bienes de una grande paz. No es duradera la prospeSalieron á recebir entre los demás al Principe , su se- ridad; don Sancho, rey de Navarra, con ambicion fuera ñor, que vevia bien' descuidado. Puestos los hino og en de tiempo la alteró por esta causa. Don Bermudo no letierra y pedida la mano, le hicieron la salva y reveren- nia lijos, y entendíase que la sucesion del reino, conforcia entre los españoles acostumbrada. Juntamente con me a las leyes, forzosamente recaia en doña Sáncha, su muestra de arrepentimiento le pidieron perdon. Otro bermana. Recelábanse los de Leon que por esta via, tenian en su pecho desleal, como en breve lo mostra- como suele acontecer cuando las hembrasílieredan, no ron. ¿Quién sospechara debajo de aquella représen- entrase á reinar, algun príncipe forastero. Deseaba el tacion malicia y engaño? Quién creyera que, alcan- Rey, deseaban los naturales acudir á este daño y pelizado el perdon, no pretendierà a recortpensar las cul- gro que amenazaba. Sintió esto don Sancho, rey de Napas pasadas con mayores servicios? No fué así, antes varra, como era fácil. Atreviéndose, engañando, mose apresuraron en ejecutar la maldad y dar la muerte viepdo y enlazando unas guerras de otras suelen los re. á aquel Principe, por su edad de sencillo corazon , y yes hacerse grandes. Una y la mas principal causa de que por todos respetos no se recataba de nadie. El inover guerra es la mala codicia de mando, poder y rie • ,

tiempo , las alegrías, ellospedaje , el acompañamien- quezas. Jụntó pues un grueso ejército de sus dos esto, todo le aseguraba. Salió á oir misá á la iglesia de tados, con que entró haciendo daño por el reino de don San Salvador, cuando a la misma puerta de la iglesia Bermudo. Tomóle todo lo que poseia pasado el rio Cea,

o Jos traidores le sobresaltaron y acometieron con las es- y parecia que con el progreso próspero de las victorias patlas desnudas. Rodrigo, el mayor de los hermanos, sojuzgaria toda la provincia y tierras de Leon. Don Ber

У sin embargo que le sacara de pila cuando le baptizaron, mudo, avisado por estos daños, y á persuasion de los le dió la primera herida como tratdor y parricida mal- grandes, que querian mas la paz que la guerra, se inclivado: Los demás acudieron y secundaron con sus gol- nó á eoncierto y pleitesía. Las condiciones fueron estas: pes hasta acabarle. Doña Sancha, antes viuda que ca- doña Sancha case con don Fernando, hijo segundo del sada, perdió el sentido y se desmayó con la nueva rey de Navarra. Désele en dote de presente todo lo que cruel de aquel caso. Luego que volvió en sí acudió á en aquella guerra quedaba ganado; para adelantequede aquel triste espectáculo, abrazóse con el muerto, hen- su esposa nombrada por sucesora en el reino. Partido chią el cielo y la tierra de alaridos, como se deja en- desaventajado para los leoneses, pero de que en toda tender, de sollozos y de lágrimas; miserable mudanza España resultó una paz muy firme entre todos los crisde las cosas, pues la mayor alegria se trocú repentina- tianos , y casi todo lo que en ella poseian vino á poder y mente en gravisimo quebranto. Apenas lå pudieron te- señorio de una familia. Demás desto, cosa notable, ea ner que no se hiciese enterrar juntamente con su es- un mismo tiempo los dos señoríos, el de Castilla y el de poso. Depositaron el cuerpo en la iglesia de San Juan, Leon", recayeron en hembras, y por el mismo caso en despues le trasladaron al monasterio de Oña, hoy en mando.y gobierno de extraños; accidente y cosa que ambos lugares se ve su sepulcro. Mudose con esto el todos suelen aborrecer asaz, pero diversas veces antes estado de las cosas y trocóse toda España. Don San- deste tiempo vista y usada en el reino de Leon; si dacho, rey de Navarra, que en los árrabales de Leon se nosa , si saludable, no es deste lugar disputallo ni deestaba con sus tiendas que tenia levantadas á manera terminallo. A la verdad, muchas naciones del mundo, de reales, heredó el principado de Castilla , cuyo título fuera de España, nunca la recibieron ni aprobaron de y armas de conde mudó él en nombre é insignias realės, por donde su “poder comenzó á ser sospechoso y pover espanto al rey de Leon. Los traidores se huyeron

CAPITULO XELI. y semetieron en Monzon, por ventura con esperanza que Fernan. Gutierrez, ofendido contra los principes

* De don Sancho el Mayor , rey de Navarra.. don García y el rey don Sancho por las plazas que le Era don Sancho hombre de buenos años cuando hobo quitaron, fácilmente se juntaria con ellos y aprobaria para si el señorío de Castilla, y á su hijo don Fernando lo fiecho. Pero, o que él los entregase, ó por diligencia abrió camino' para suceder en el reino de Leon. Las * del rey don Sancho que los siguió por todas partes, fue- cosas que hizo en toda su vida muy esclarecidas, no ron presos y quemados; justicia con que castigaron su solo le dieron nombre de don Sancho el Mayor, sino delito y quedaron escarmentados los demás, y muestra tambien vulgarmente le llamaron emperador de Espaque los atrevimientos desleales no quedan sin castigo. ña, como acostumbra el pueblo sin muy grande oca· El rey don Bermudo, escarmentado por la muerte de su sion adular á sus principés y dalles títulos soberanos.

padre, se mostraba amigo de la quietud; y por el nuevo Puso su asiento y morada en la ciudad de Najara por desastre del príncipe don García , avisado de la incons- estår á las fronteras y raya de Castilla y de Navarra. tancia de las cosas, volvió su ánimo y pensamiento al Cuidaba del gobierno de sus estados y de las cosas de

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todo punto.

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la paz, mas de manera que nunca se olvidaba de la guer

cen. Con estas y otras razones los trajo á tal estado, ra. Lo primero movió con sus gentes contra los moros, que primero confesaron la maraña , despues prostrados que por estar alborotados con discordias entre sí podian a los piés de su padre, le pidieron perdon. Respondió el mas fácilmente recebir daño. Tenia soldados viejos y Rey que tan grande delito no era de perdonar si priprovisiones apercebidas de antes. Las talas y daños que mero no aplacasen á la Reina. «Así, dice, i tan gran hizo fueron muy grandes sin parar hasta llegar á Cór- maldad contra nos y tal afrenta contra nuestra casa doba ; ninguno de los moros se atrevió á salirle al en- real os atrevistes á concebir en vuestros ánimos y intencuentro. Pero al mismo tiempo que el Rey ponia con la tar, malos hijos y perversos, si sois dignos deste nomguerra espanto, destruia y saqueaba pueblos, campos bre los que amancillastes con tan gran mancha nuestro y castillos, una desgracia que sucedió en su casa lc Jinaje y casa? Fuera justo defender á vuestra madre, hizo dejar la empresa. El caso pasó desta manera. Cuan- | aunque estuviera culpada, y cubrir la torpeza, aunque do se iba á la guerra encomendó á la Reina grandemente manifiesta , con vuestra vida y sangre; pues ¿qué será,

У un ca ballo, el mejor y mas castizo que tenia, que en cuán grave maldad, imputar á la inocente un delito tan aquel tiempo ninguna cosa mas estimaban los españo- torpe ? Perdonad, santos del cielo, tan grande locura. les que sus caballos y armas. Don García, hijo mayor En este pecado se encierran todas las maldades, im del Rey , pidió a su madre la Reina le diese aquel caba- piedad, crueldad, traicion; contentáos con algun casIlo. Eslaba para contentalle, sino que le avisó Pedro tigo tolerable. Perdonen los hombres; en un delito Sese, hombre noble y caballerizo mayor, que el Rey todos, grandes, pequeños y medianos, han sido ofendi

У recibiria dello pesadumbre. Don García, como fuera de dos. Las naciones extrañas do llegare la fama desta si por haberle negado lo que pedia , sea por creer de mengua no juzguen de nuestras costumbres por un veras que no sin causa las palabras de Pedro Sese po- caso tan feo y atroz. Perdonad, compañía muy santa, dian mas con la Reina que su demanda , ó falsamente y no mas á los hijos que al padre. No puedo tener las lácon deseo de vengarse, determinó acusar a su madre de grimas, y apenas irme á la mano para no daros la mueradulterio. La prosecucion desto no la trató con ímpetu te, y con ella mostrar al mundo cómo se deben honrar de mozo, antes para dar mas color al hecho mañosa- los padres. Mas en mi enojo y saña quiero tener mas mente convidó y atrajo á don Fernando, su hermano, cuenta con lo que es razon que yo haga que con lo que para que le ayudase en aquella empresa. Parecióle á don vos mereceis, y no comeler por donde el primer llanto Fernando al principio impío aquel intento y desatina- sea ocasion de nuevas lágrimas y daños. Dése esto á la do; despues de tal manera disimuló con aquel enredo, | edad, dése á vuestra locura. El mucho regalo, 'don Garque con juramento prometió de estar a la mira sin alle- cía, te haestragado para que, siendo el primero en la traigarse á niðguna de las partes. La acusacion de don Gar- cion, metieses á tu hermano enel mismo lazo. No quiecía altero grandemente el ánimo del Rey luego que supo ro al presente castigaros, ni para adelante os perdono. lo que pasaba. Acudió a su reino. Extrañaba mucho lo Todo lo remito al juicio y parecer de vuestra madre. que cargaban á la Reina. Movíale por una parte su co- Lo que fuere, su voluntad y merced, eso se haga y no nocida honestidad y la buena fama que siempre tuvo, al; yo mismo de mi facilidad y credulidad le pediré por otra parte no podia pensar que su hijo sin tener perdon con todo cuidado.» Desta manera fueron los grandes fundamentos se hobiese empeñado en aquella hijos despedidos del padre. La Reina vencida por los demanda. Dou Fernando, preguntado de lo que sentia, ruegos de los grandes, y ablandada por las lágrimas de

у con su respuesta dudosa le puso en mayor cuidado. Lle- sus bijos, se dice les dió el perdon á tal que á don Ragó el negocio á que la Reina fué puesta en prision en el miro en premio de su trabajo y de su lealtad y valor le

У castillo de Najara. Pareció que se tratase aquel negocio por ser tan grave en una junta de la nobleza y de los miento suplia la señalada virtud y su piedad. Don Gargrandes. Salió por decreto que si no hobiese alguno que cía, que fué la principal causa y atizador desta tragedia, por las armas hiciese campo en defensa de la honesti- fuese privado del señorío materno que por leyes y juro dad de la Reina, pasase ella por la pena del fuego y la de heredad se le debia. Vino en lo uno y en lo otro el quemasen. Tenia el Rey un hijo bastardo, llamado don rey don Sancho, su padre, para que se hiciese todo coRamiro, habido de una mujer noble de Navarra, que mo la Reina lo deseaba. Algunos ponen en duda esta unos llaman Urraca, otros Caya. Este , por compasion narracion, y creen antes que la division de los estados que tenia á la Reina y por haber olido la malicia de se hizo por testamento y voluntad del rey don Sancho, don Garcia , riepto, como se usaba entonces entre los ejemplo que don Fernando, su hijo , asimismo imitó españoles , y. salió á hacer campo con don García para adelante, que repartió entre sus hijos sus reinos. A la volver por la honra de la Reina contra la calumnia que verdad, ni lo uno ni lo otro se puede bastantemente á su inocencia se urdia. Gran mal para el Rey por cual- averiguar, si bien nos parece tiene color de invencion. quiera de las parles que quedase la victoria. Acudió Sea lo que fuere, á lo menos si así fué, sucedió alguDios á la mayor necesidad, que un hombre santo con nos años antes deste en que vamos. De don García otrosi su diligencia y buena maña atajó el daño y deshizo la se refiere que, sea por alcanzar perdon de su pecado, ó maraña con sus amonestaciones, con que puso en razon por voto que tenia hecho, se partió para Roma á visitar á los dos hermanos. Decíales que la afrenta de la Reina, los lugares santos. no solo tocaba á ella , sino al Rey, á ellos y á toda España; mirasen que en acusar á su madre (la cual cuan

CAPITULO XIV. do estuviese culpada debieran defender y cubrir) no

у

De la muerte del rey don Sancho. incurriesen en la ira de Dios y provocasen contra sí los Estaban las cosas en el estado que queda dicho, y gravísimos castigos que semejantes impiedades mere- concluido el desasosiego de que se ha tratado, el rey

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- diesen el reino de Aragon ; en quien la falta del naci

don Sancho en el tiempo siguiente volvió su ánimo al su sucesor, don Pedro de Roda, se puso esto que se celo de la religion y deseo que fuese su culto aumen- pretendia en ejecucion. A lo último de su vida hizo el

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monjes de Cluñi, que está siluado en Borgoña, como en ocasion no muy grande. Estaba de años atrás por tierra el que se reformara con leyes mas severas la religion de á causa de las guerras, solo quedabau algunos paredoSau Benito, que por causa de los tiempos se habia rela- nes, montones de piedras y rastros de los edificios que jado. Para que el fruto fuese mayor, desde allí envia- allí hobo antiguamente; demás desto, un templo muy ban colonias y poblaciones á diversas partes de Francia 'viejo y grosero con advocacion de San Antolin. El rey y de España, en que edificaban diversos conventos. El don Sancho, cuando no tenia en qué entender, acosrey don Sancho, movido por la fama desta gente, los tumbraba ocuparse en la caza por no parecer que no hizo venir al monasterio de San Salvador de Leire, an- hacia nada ; demás que el ejercicio de monteria es á tiguamente edificado por la liberalidad de sus predece- propósito para la salud y para hacerse los hombres diessores los reyes de Navarra. Lo mismo hizo en el mo- tros en las armas. Sucedió cierto dia que en aquellos nasterio de Oña, ca las monjas que en él vivian pasó al lugares fué en seguimiento de un jabalí , tanto, que llepueblo de Bailen, y en-su lugar puso monjes de Cluñi. gó hasta el mismo templo á que la fiera se recogió, por El primer abad deste monasterio fué uno llamado Gar- servir en aquella soledad de albergo y morada de fie

y cía, que con los otros monjes vino de Francia. Despues ras. El Rey, sin tener respeto á la santidad y devocion de García Iñigo. De la vida solitaria que hacia en los del lugar, pretendia con el venablo herille, sin mirar monles de Aragon, el Rey le sacó y forzó á tomar el que estaba cerca del altar, cuando acaso echó de ver cargo de aquel nuevo monasterio. Su virtud fué tal, que que el brazo de repente se le habia entumecido y faltádespues de muerto aquellos monjes de Oña le honra- dole las fuerzas. Entendió que era castigo de Dios por ron con fiesta cada año y le hicieron poner en el nú

el poco respeto que tuvo al lugar santo , y movido deste mero de los santos. El monasterio de San Juan de la

escrúpulo y temor, invocó con humildad la ayuda de Peña, que dijimos está cerca de Jaca, famoso por los san Antolin; pidió perdon de la culpa que por ignoransepulcros de los antiguos reyes de Sobrarve, fué tain- cia cometiera. Oyó el santo sus clamores; sintió á la bien entregado á los mismos monjes de Cluñi para que hora que el brazo volvió en su primera fuerza y vigor. morasen en él, y porque no fuese necesario hacer venir Movido otrosí del milagro, acordó desmontar el bosque de Francia tanta muchedumbre de monjes como era y los matorrales á propósito de edificar de nuevo la ciumenester para poblar tantos monasterios, el Rey con dad, levantar las murallas y las casas particulares. Lo su providencia envió a Francia á Paterno , sacerdote, mismo se hizo del templo, que le fabricaron magnificay doce compañeros para que acostumbrados y amaes

mente, con su obispo para el gobierno y cuidado de trados a la manera de vida del monasterio de Cluñi y aquella nueva ciudad. Parece que escribo tragedias, y cultivados con aquellas leyes, trajesen á España aque- fábulas; á la verdad en las mismas historias y corónicas lla forma de instituto. No pararon en esto los pensa- de España se cuentan muchas cosas deste jacz, no como mientos deste buen Príncipe, antes considerando que fingidas, sino como verdaderas. De las cuales no hay por la revuelta de los tiempos, hombres seglares por para que disputar, ni aproballas ni desechallas; el lecser poderosos se entraran en los derechos y posesiones tor por sí mismo las podrá quilatar y dar el crédito que de las iglesias, las puso en su libertad. Hállase un pri

merece cada cual. Concluyamos con este Rey con devilegio del rey don Sancho, en que con autoridad de cir que acabadas tautas cosas en guerra y en paz, ganó Juan XIX, pontífice romano, dió poder á los monjes de para sí gran renombre, para sus descendientes estados Leire , el año de nuestra salvacion de 1032, para elegir muy grandes. Sus hechos ilustran grandemente su en aquel monasterio el obispo de Pamplona. Las ordi- nombre, y mucho mas la gravedad en sus acciones, la narias correrías de los moros y el peligro forzaron á que constancia y grandeza de ánimo , la bondad y excelenJos obispos de Pamplona pasasen su silla al dicho mo

cia en todo género de virludes. El fin de la vida fué desnasterio de Leire por estar puesto entre las cumbres de graciado y triste; camino de Oviedo, donde iba con los Pirineos, y por el consiguiente ser mas segura mo- deseo de visitar los sagrados cuerpos de los santos, por rada que la de la ciudad. Al presente con la paz de

que

cuyo respeto y con cuya posesion aquella ciudad siemgozaban por el esfuerzo y buena dicha del rey don San

pre se ha tenido por muy devota y llena de majestad, cho se tuvo en Pamplona un Concilio de obispos sobre fue muerto con asechanzas que le pararon en el camiel caso. Juntáronse estos prelados : Poncio, arzobispo no. Quién fucse el matador, ni se refiere en las liistorias de Oviedo; los obispos García, de Najara; Nuño, de Ala- ni aun por ventura entonces se pudo saber ni averiguar. va ; Arnulfo, de Ribagorza; Sancho, de Aragon, es á sa- Sospéchase que algun príncipe de los muchos que enber, de Jaca; Juliano, de Castilla, es á saber, de Auca. En vidiaban su felicidad le hizo poner la celada. Su cuerpo este Concilio lo primero de que se trató' sué de la pre- enterraron en Oviedo. Las exequias le hicieron, segun tension de don fray Sancho, abad que era de Leire y la costumbre, magníficamente. Pasados algunos años, juntamente obispo de Pamplona , que por tener gran por mandado de su hijo don Fernando, rey de Castilla, cabida con el Rey, causada de que fué su maestro, pro- le trasladaron á Leon y sepultaron en la iglesia de San

У curaba se restituyese la antigua silla al obispo de Pam- Isidoro. La letra de su sepulcro dice: plona y volviese á residir en la ciudad. Dilatóse por entonces su pretension, que ordinariamente los hom- AQUÍ YACE SANCHO, REY DE LOS MONTES PIRINEOS Y DE TOLOSA, bres quieren perseverar en las costumbres antiguas, y

VARON CATÓLICO Y POR LA IGLESIA 'as nuevas, como se desechan de todos, dificultosamente se recibeu y mal se pueden encaminar; mas en tiempo Letra harto notable. Fué muerto á 18 de octubre, año

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