Imágenes de páginas
PDF
EPUB
[ocr errors]
[ocr errors]

ve daño de don García. Don Fernando decia que era dos, pues no hay persona que no falte y peque en algo ;

que se moviese por el bień comun, que no era justo antiguas escrituras que así lo declaraban. Al contra- vengar su particular sentimiento con daño de toda la rio, se quejaba don García haber recebido notable agra- cristiandad y á costa de la sangre de aquellos que en vio y injuria en la division del reino, y en aquel parti- nada le habian errado; ofreciale de parte de su hermacular defendia su derecho con el uso y nueva costum- no le haria la satisfacción que los jueces señalados por bre y testamento de su padre. La demasiada codicia de las partes en esta diferencia mandasen, que, aunque comandar despeñaba estos hermanos, por pensar cada uno mo hermano menor, era el primero que movia tratos de que era poca cosa lo que teniä para la grandeza del reino paz, pero que se guardase de pasalte por el pensamienque deseaba en su imaginacion. Esta es una gran mise- to lo hacia por cobardía ó falta de ánimo, que le certiria que mucho agua la felicidad humana. Eufermó don ficaba le seria muy dañosa aquella imaginacion ; pues García en Najara, visitóle don Fernando, su hermano, como él sabia, tenia don Fernando escogidos y diestros como la razon lo pedia; quisole prender hasta tanto que soldados en su campo; solo con esta embajada queria le satisfaciese en åquella su demanda: Entendió la za- justificar su causa con todo el mundo, vencer en molagarda don Fernando, huyó y púsose en cobro. Mos- destia, y que todos entendiesen eran muy fuera de su tró don García mucha pesadumbre de aquella mala sos- voluntad las muertes, destruicion y, pérdidas que se pecha que dél se tuvo; procuraba remediar el odio.y aparejaban. Con eslas buenas razones se juntaron los malquerencia que por aquella causa resultó contra él. *ruegos y lágrimas del ayo. No se movió don García; Supo que su hermano estaba doliente en Burgos; fuese sus pecados le llevabap a la muerte; -ni la privanza del para allá en son de visitalle y pagalle la visita pasada. que le rogaba ni su autoridad ni el peligro' presente fueNo se aplacó el rey don Fernando con aquella cortesía ron parte para ablandarle. Dióse pues de ambas partes y máscara de amistad. Echó mano de su hermano, y la señal para la batalla ; encontráronse los dos ejércipreso, le envió con buena guarda al castillo de Ceya. tos con gran faria. El ayo de don García, vista la flaSobornó él las guardas que le tenian-puestas, y huyóse queza de los soldados de su parte, cuin pocos eran, å Navarra, resuelto de vengar, por las armas aquella in- cuán desabridos, sin esperanza de victoria , por no ver juria y agravio. Juntó la gente de su reino, llamó ayu- la perdicion de su patria, con sola su espada y lanza se das de los moros, sus aliados, y formado un buen metió entre los enemigos do era la mayor carga , y así ejército , rompió por las tierras de Castilla, y pasados murió como bueno. Los demás no pudieron sufrir el los montes Doca, hizo mucho estrago por todas aque-impetu que traia don Fernando ; la turbacion y el miellas comarcas. El rey don Fernando, que no era lerdo do grande y la sospecha de aquel gran daño trabajaba á ni descuidado, por el contrario, juntó su ejército , que los navarros; dos soldados', que poco antes se habian era muy bueno, de soldados viejos, ejereitados en to- pasado al ejército contrario, hendiendo y pasando por das las guerras pasadas. Marché con estas gentes la el escuadron de su guarda con mucha viotencia, llega- . vuelta de su hermano, resuelto de hacelle todo aquel ron hasta don García y le mataron á lanzadas; caido el mal y daño á que el dolor y el odio le estimulaban. Dié- Rey, todos los suyos huyeron. El rey don Fernando, ronse vista los unos á los otros como cuatro leguas de alegre con la victoria, y por otra parte triste por la la ciudad de Burgos, cerca de un pueblo que se llama muerte de su hiermano, maodó á los soldados que repaAtapuerca. Asentaron sus reales, y barreáronse segun rasen, no diesen la muerte á los cristianos que quedael tiempo les daba; ordenaron tras esto sus haces en ban. Hizose así; solo en el alcance á los moros que iban guisa de pelear. Las condiciones destos dos hermanos desbaratados y huyendo por los campos, unos mataeran muy diferentes; la de don Fernando blanda , afa- rov, otros cautivaron. El cuerpo de don García; con ble, cortés ; además que en las armas y destreza del pe- voluntad del vencedor, llevaron sus soldados á Najara, lear ninguno se le igualaba. Don Garcia era hombre fe- y allí te enterraron en la iglesia de Sant María, qué él roz, arrebatado , bablador, por la cual causa los solda- mismo habia levantarlo desde sus cimientos. De doña dos estaban con él desabridos, y porque a muchos de sus Estefania, sú mujer, francesa de nacion, con quien casó reinos con acbaques, ya verdaderos, ya falsos, tenia des- en' vida de su padre, dejó cuatro hijos y otras tantas pojados de sus haciendas, suplicáronle al tiempo que se bijas , que fueron : don Sancho, el mayorazgo, que le queria dar la batalla mandase satisfacer á los agravia- sucedió en la corona, y don Ramiro, á quien habia dos. No quiso dar oidos á tan justa demanda. Parecíale dado el señorío de Calahorra , como ganada de los mofuera de sazon, y que tomaban aquel torcedor y oca- ros por las armas; los demás hijos se llamaron doo Fer. sion para salir con lo que deseaban. Muchos temian rio nando y don Ramon; las hijas, Ermesenda, Jimena, le empeciese aquella aspereza y el lesabrimiento de los Mayor y doña Urraca. Esta casó con el conde don Garsuyos, y se recelaban no quisiese Dios castigar aquc- cia, de quien se tratará despues. Con la muerte de don llas sus arrogancias y injusticias. En especial un hom- García , su estado fue por suś. liermanos destrozado y bre noble y principal, cuyo nombre no se sabe, mas en menoscabado. El rey don Fernando tomó para si los el liecho todos concuerdan, viejo, anciano, prudente, pueblos y ciudades sobre que era el pleito, sin que nay que tenia cabida con aquel príncipe porque fué su ayo die le fuese á la mano ni se lo osase estorbar, que son : en su niñez, visto el grande riesgo que corria, movió Briviesca , Montes Doca y parte de la Rioja , que es la tratos de paz con deseo que no se diese la batalla. Don parte por do pasa el rio Oja, que da el nombre á la tierFernando se mostraba fácil y venia bien en ello; acudió ra; nace este rio de los montes en que está Santo Doá don García , púsole delante los varios sucesos de la mingo de la Calzada , y junto a la villa de Haro entra en guerra y el riesgo á que se ponia ; suplicóle se concer- Ebro. La otra parte de la Rioja, Navarra y el ducado de tase con su hermano y le perdonase los yerros pasa- | Vizcaya , Najara , Logroño y otros pueblos y ciudades

[ocr errors]

quedaron en poder de don Sancho, hijo de don García. tais que el daño pase adelante, ni que este mal ejemPor causa desta guerra y con esta ocasion cobró don plo por mi descuido y vuestra disimulacion se extienda Ramiro á Aragon por las armas, y aun entró en espe- á las otras naciones y provincias, ca con el dulce y ranza de hacerse tambien señor de lo demás del reino engañoso color de libertad fácilmente so dejarán ende Navarra , que era de su hermano muerto; porque en gañar, y la sacra majestad del imperio y pontificado este tiempo, como se ve por escrituras antiguas, se vendrán á ser una sombra vana y nombre solo sin susHamaba rey de Aragon, de Sobrarve, de Ribagorza y tancia de autoridad. Poned entredicho á España, desPamplona. Demás que, animado con estos principios, comulgad al Rey soberbio y sandio. Si así lo haceis, quitó a los moros que habian quedado en Ribagorza y yo me ofrezco no faltar á la honra y pro de la Iglesia y su tierra un pueblo llamado Benavarrio. Por conclu- juntar con vos mis fuerzas para mirar por el bien cosion, entre don Ramiro y don Sancho, el nuevo rey de mun; que si por algunos respetos disimulais, yo estoy Navarra, despues de algunos debates y refriegas se hi- resuelto de volver por el honor del imperio y por mi cieron paces con tal condicion, que el uno al otro para particular.» A esto razonamiento respondieron los paseguridad se diesen ciertos castillos en rehenes. Ruesta dres del Concilio que tendrian cuidado de lo que el y Pitilla dieron á don Sancho. Sangüesa, Lerdo, Oodu- Emperador pedia. Hicieron sus consullas , y considesio dieron á don Ramiro. Recelábanse los dos , tio y so- rado el negocio, el papa Victor pronunció en favor del brino, que en tanto que en aquellas revueltas andaban, Emperador que pedia razon y justicia. Era el Papa don Fernando, cuyas armas eran temidas, no los mal- aleman de nacion, natural de Suevia, por donde na-tratase con guerra ; por esta causa se juntaron y hicio- turalmente se inclinaba á favorecer mas la causa de ron pacto y concierto de tener los mismos por amigos aquel imperio. Despacharon embajadores al rey don y por enemigos, valerse el uno al otro y ayudarse en Fernando para que le dijesen de parte del Papa y del todas las ocurrencias.

Concilio que en adelante se allanase y reconociese al

imperio, y no se intitulase mas emperador , pues por CAPITULO V.

ninguna razon le pertenecia. Llevaban órden de po

nelle pena de descomunion si no obedeciese á lo que Que España quedó libre del imperio de Alemaßa.

se le mandaba. El Rey, oida esta embajada , se halló En el tiempo que España ardia en guerras civiles, te- perplejo sin resolverse en lo que debia hacer. De la nia el imperio de Alemaña, do los años pasados se tras- una parte y de la otra se le representaban grandes inladara de Francia, Enrique, segundo deste nombre. La convenientes, no menores en obedecer que en hacer Iglesia universal gobernaba el papa Leon IX. A Leon resistencia. Acordó juntar Cortes del reino para tratar sucedió Victor II, que con intento de reformar el es- en ellas, como era razon , un negocio tan grave y que tado eclesiástico, relajado por la licencia y anchura á todos tocaba. Los pareceres no se conformaron. Los de los tiempos, juntó concilio en Florencia, ciudad y que eran de mejor conciencia aconsejaban que luego cabeza de la Toscana , el año de 1055. Despacho dende obedeciese, porque no indignase al Papa y se revolviese á Hildebrando , que de monje cluniacense era subdia- España y alterase , como era forzoso; que las guerras cono cardenal , grado á que subió por su virtud, letras se debian evilar con cuidado por estar España dividiy talento para negocios, para que fuese á Francia y

da en muchos reinos, y estos gastados con guerras ciAlemaña á tratar por una parte con el Emperador de viles y quedar dentro de la provincia tantos moros enerenovar y poner en su punto la antigua diciplina ecle- migos de la cristiandad. Otros mas arriscados y de siásticn , por olra para apaciguar en Turon de Francia mayor ánimo decian que si obedecia se ponia sobre Eslas revueltas y alteraciones que causa ban ciertas opi- | paña un gravísimo yugo, que jamás se podria quitar; niones nuevas, que contra la fe enseñaba Berengario, que era mejor morir con las armas en la mano que sudiácono de aquella iglesia. Añaden nuestras historias frir tal desaguisado en su república y tal mengua en que en aquel Concilio se hallaron embajadores de parte su dignidad. Rodrigo Diaz de Vivar, que adelante lladel Emperador susodicho, y que en su nombre propu- maron el Cid, estaba a la sazon en la flor de su edad, sieron a los obispos ciertas querellas y demandas. En que no pasaba de treinta años, estimado en mucho por especial extrañaron que el rey don Fernando de Casti- su gran esfuerzo, destreza en las armas, viveza de inlla, contra lo establecido por las leyes y guardado por genio, muy acertado en sus consejos. Habia pocos dias la costumbre inmemorial, se tenia por exempto del im- antes hecho campo con don Gomez, conde de Gormaz; perio de Alemaña, y aun llegaba á tanto su liviandad vencióle y dióle la muerte. Lo que resultó deste caso y arrogancia, que se llamaba emperador. «Yo, decia fué que casó con doña Jimená , hija y heredera del misél, si no mirara el pro comun y bien de todos, fácil

y

mo Conde. Ella misma requirió al Rey que se le diese mente pasara por el agravio que á mi dignidad se ha- por marido, ca estaba muy prendada de sus partes, ó ce; pero en este negocio es necesario poner los ojos en le castigase conforme a las leyes por la muerte que dió toda la cristiandad, cuan anchamente se extiende por á su padre. Hizose el casamiento, que a todos estaba todo el mundo, la cual nioguna seguridad puede tener á cuento; con que por el grande dote de su esposa, que si todos no reconocen y respetan y se sujetan á una ca- se allegó al estado que él tenia de su padre, se auinenbeza que los acaudille y gobierne. La autoridad otrosító en poder y riquezas de tal suerte, que con sus gentes de los sumos pontifices y su mando será muy flaco si se atrevia á correr las tierras comarcanas de los moros; les falta el brazo y asistencia de los emperadores, que ea especial venció en batalla cinco reyes moros que, por esta causa tienen el segundo lugar en mando y au- pasados los montes Doca , hacian daños por las tierras toridad en toda la Iglesia cristiana. Reprimid pues esta de la Rioja. Quitóles la presa que llevabao y á ellos arrogancia y soberbia en sus principios, y no permi- | mismos los hobo a las manos ; soltólos empero sobre

[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]

pleitesía que le hicieron de acudir cada un año con cier- que nos dejemos avasallar y hacer esclavos de otros tas parias que concertaron. El rey don Fernando en cristianos? Hacen sin duda burla de nuestras cosas, esta sazon se ocupaba en reparar la ciudad de Zamora, como si todo el mundo y toda la cristiandad prestase que despues que los moros la destruyeron en tiempo del obediencia y reconociese vasallaje á los emperadores rey don Ramiro no la habian reedificado. Otorgó a los de Alemaña. Toda la autoridad, poder, honra, riquemoradores que quisiesen en ella poblar que se gober- zas que se ganaron con la sangre de nuestros mayores nasen conforme á-las leyes antiguas de aquella ciudad, serán suyas; y, para nos quedarán solo trabajos, peque eran las mismas de los godos. Sucedió que en ligros, cautiverios y pobreza? El yugo pesado del imaquella coyuntura los mensajeros de los moros trujeron perio romano que sacudieron de sí nuestros antepaá Rodrigo Diaz las parias que concertaron; llamáronlesados ¿nos le tornarán á poner ahora los alemanes? Cid, que en lengua arábiga quiere decir señor; lo uno ¿Serémos por ventura como canalla sin juicio y sin pruy lo otro en presencia del Rey y de sus cortesanos, de dencia, sin autoridad y señorío, sujetos á los que, si que tomaron ocasion muchos para envidialle y aborre- luviéramos ánimo, temblaran en pensallo? Recia cosa celle, como quiera que sea cosa muy natural llevar de es, dirá alguno, lacer resistencia á las fuerzas y pomala gana la prosperidad de los otros, mayormente si der del Emperador bravo, y dura no obedecer al manes extraordinaria, y ninguno se debe mas recatar en dato del Papa. De ánimos cobardes y viles es por temor el subir que el que poco antes se igualaba ó era me- de una guerra incierta sujetarse á daños manifiestos y nos que los demás. Sin embargo, el Rey, maravillado grandes. El valor y brio vence muchas veces las difide su valor, mandó que de alli adelante le llamasen el cultades que hacen desmayar á los perezosos y flojos. Cid; y así sué que, casi olvidado el propio nombre que Muchos, á lo que veo, se dejan llevar desta pusilanitenia de pila y de su linaje, toda la vida le dieron aquel midad, que ni se mueven por honra, ni los enfrena el nuevo y honroso apellido. Algunos añaden que en cierla miedo de la afrenta, que parece lienen por bastante diferencia que resultó entre los reyes don Fernando libertad no ser azolados y pringados como esclavos. de Castilla y don Ramiro de Aragon sobre cuya fuese No creo yo que el Sumo Pontilice nos tenga tan cerla ciudad de Calahorra, puesla á la ribera del rio Ebro, radas las orejas que no dé lugar á nuestros justisimos acordaron que dos caballeros uno de cada parte hicie- ruegos, y le mueva la razon y justicia que hace por sen campo sobre aquel caso, y que por quien quedase nuestra parte. Enviénse personas que con valor defienla victoria , su rey hobiese la ciudad sobre que se plei- dan nuestra libertad en su presencia y declaren cuán teaba. Dicen otrosí que don Ramiro, scñaló. por su fuera de camino va lo que pretenden los alemanes. parte á Martin Gomez, y por don Fernando tomó la Cuanto á mí, resuelto estoy de defender con la esdemanda el Cid, que veoció y mató á. su contrario pada en el puño coutra todo el mundo la hopra, la Martin Gomez, que quieren que sea cabeza y tronco libertad que mis mayores me dejaron y todo lo al. Con del linaje y casa de Luna, muy antiguo y noble solar en esta espada haré bueno que comelen traicion contra su España. Pero los mas doctos tienen todo esto por falso, patria todos aquellos que por escrúpulo de conciencia á causa que el rey don García de Navarra ganó de los ó por cualquiera otra consideracion y recato se aparmoros aquella ciudad, como arriba se dijo, y así no taren deste mi parecer y no desecharen con mayor pudo el rey de Aragon pretender sobre ella derecho cuidado que ellos la pretenden la sujecion y servialguno. Estaba el Cid entretenido con el nuevo casa- dumbre de España. Cuanto cada cual se mostrare en miento, y ocupado en negocios tocantes á su casa, por defensa de la libertad en el mismo grado le tendré por esto no se halló en las Corles cuando se trató de lo

que amigo ó por enemigo capital. » Este parecer del Cid el Emperador pedia y el Papa mandaba tocante al re- Ruy Diaz dió a todos contento; hasta los mismos que conocimiento que pretendian debia bacer al imperio al principio flaqueaban le aprobaron, y conforme á

, de Alemaña. El Rey de su condicion y por su edad se esto se dió la respuesta al Papa. Para hacer rostro á inclinaba mas á la paz, y no quisiera la guerra, si bien los intentos del Emperador levantaron gente por todo entendia que de aquel principio, si disimulaba, se po- el reino hasta número de diez mil hombres, demás de dria menoscabar en gran parte la libertad de España. los socorros que acudieron de los moros que les pagaPero antes que en negocio tan grave se tomase re- ban parias y les eran tributarios. Nomobraron por gesolucion, hizo llamar al Cid para consultalle y que neral de toda esta gente al misino Cid para que el que dijese su parecer. Vino al llamado del Rey, y pre- dió principio á la empresa la llevase adelante y la acaguutado sobre el caso, respondió que no era negocio base. Acordó para dar muestra de las fuerzas y valor de consulta, sino que por las armas defendiesen la de España de pasar los montes Pirineos. Entró por libertad que con las armas ganaron. Que no era ra- Francia hasta llegar á Tolosa, ciudad que, segun yo zon pretendiese nadie gozar de lo que en el tiempo del entiendo, en aquel tiempo estaba á devocion o era aprielo no ayudó á ganar en manera alguna. «¿No será sujeta a España. Por lo cual hace la letra y lucillo del mejor y mas acertado morir como buenos que perder rey don Sancho el Mayor puesta de suso. Desde allí desla libertad que nuestros mayores con tanto afan nos pacharon una embajada muy principal al Papa, en que dejaron , y que estos bárbaros hagan burla y escarnio le suplicaban enviase personas á propósito que oyesen de nuestra nacion? Gente que en su comparacion no las razones que por parte de España mililaban. Los estiman á nadie. Sus palabras afrentosas, sus soberbias principales y cabezas desta embajada, que fueron el y arrogancias, sus desdenes con los que los tratan, conde don Rodrigo, diferente del Cid, y don Alvar Yasus embriagueces y demasías no se pueden sufrir. Ape- ñez Minaya, alcanzaron del Pontifice que enviase á nas habemos sacudido el yugo de la sujecion que los España sobre el caso por su legado á Ruperto, cardemoros tenian puesto sobre nuestras corvices, ¿será bien nal sabinense, y que juntamente viniesen embajado

[ocr errors]
[ocr errors]
[ocr errors]

res del Emperador para que el pleito , oidas las partes, obispos don Sancho, de Aragon; don Sancho, de Pamse ventilase y concluyese. En el entre tanto el rey don plona; don García, de Najara; Arnulfo, de Ribagorza; Fernando de Francia dió la vuelta a España. El legado Julian, castellense, y otros muchos obispos; Poncio, ar

á . y los embajadores repararon en Tolosa. Allí se trató el zobispo de Oviedo, que sospecho yo fué el presidente, negocio, y finalmente, sustanciado el proceso con lo que aunque se nombra el postrero. En este Concilio se orde la una parte y de la otra se alegó y cerrado, vinieron á denó por comun acuerdo de los padres que un decreto sentencia , que fué en favor de España, y que para ade- que los años pasados se hizo por el rey don Saneho el lante los emperadores de Alemaña no pretendiesen tener Mayor, es á saber, que los obispos de Aragon fuesen algun derecho sobre aquellos reinos. Deste principio que- elegidos por los monjes de aquel monasterio, se guardó muy asentado lo que se confirmó por la costumbre del dase como en él se contenia. Por el mismo tiempo, si pueblo, por la aprobacion de las otras naciones, por el bien en el año no conciertan los autores sin que se parecer y comun opinion de los juristas que adelante flo- pueda averiguar la verdad puntualmente, el cardenal recieron , que España no era sujeta al imperio ni le re- Hugo, legado que era del Papa en España, en cierta conocia ni reconoce algun vasallaje; tanto importa para junta de obispos y caballeros que se tuvo en Barcelona semejantes negocios el valor de un hombre prudente y por órden y con voluntad del conde don Ramon, rearriscado. Verdad es que los papas asimismo preten- vocó y dió por ningunas las leyes de los godos, de que dieron que España les pagase tributo, como parece los catalanes hasta entonces usaban, y ordenó otras por una bula de Gregorio VII, que está entre las de su nuevas, que se guardan hasta nuestros tiempos. Este registro, enderezada á los reyes , condes y los demás entiendo yo es aquel Hugo, cardenal llamado por soprincipes de España, en que dice que el tal tributo se brenombre Cándido, que el año de 1064 vino de Roma solia pagar antes que los moros della se apoderasen. por legado á España, en tiempo que sobre el pontiliPero no salió con esta pretension; debieron todos ha- cado contendian dos que ambos se llamaban papas, Y cer rostro á esta demanda , y la costumbre inmemorial cada cual pretendia ser legítimo pontifice. El uno se muestra claramente que España ha sido siempre tenida llamó Alejandro II, el otro Honorio II. Los reyes de por libre, y nunca ha pagado tributo á ningun príncipe España seguian la obediencia del papa Alejandro, cuyo extranjero. El linaje y decendencia del Cid se debe to- legado era este cardenal, por tener mas fundado su mar de Lain Calvo, juez que fué de Castilla, como derecho que el competidor y contrario. Procuró este arriba queda dicho, porque este juez tuvo en doña El- legado, demás de lo ya dicho, que en España se de- . vira Nuña Bella á Fernan Nuño. Deste y de su mujer jase el oficio gótico ó mozárabe, mas no pudo por endoña Egilona fué hijo Lain Nuño; cuyo hijo fué Diego tonces salir con ello; antes tres obispos de España fucLainez, marido que fué de Teresa Nuña, y padre de ron enviados á Mantua , ciudad de la Gallia Cisalpina ó Rodrigo Díaz, por sobrenombre el Cid. Del Cid y su Lombardía, para donde tenian convocado concilio, mujer doña Jimena nació Diego Rodriguez de Vivar, con intento de sosegar aquel cisma tan perjudicial; que en vida de su padre murió en la guerra contra mo- llevaron asimismo consigo los libros góticos y hicieron ros. Tuvo asimismo el Cid dos hijas, doña Elvira y do- que el Concillo y los demás obispos los aprobasen y na Sol, de quien se hará mencion adelante. Algunos diesen por buenos y católicos. Estos obispos eran Mu. concilios de obispos se tuvieron en este tiempo. El pri- nio, de Calahorra; Eximio, de Auca; Fortunio, de Alamero en Compostella, año de 1056. Presidió en él va; que debieron ser en aquella sazon de los mas prinCresconio, obispo compostellano, que se llama obispo cipales y doctos destas partes.

. de la Sede Apostólica. Halláronse con él Suero, obispo dumiense; Vistrario, electo metropolitano de Lugo,

CAPITULO- VI. demás de otros sacerdotes , diáconos y clérigos y abades. Ordenáronse en este Concilio muchas cosas muy

Lo restante del rey don Fernando. buenas. Que los obispos y los prestes dijesen misa cada De los movimientos y diferencias que resultaron por dia; que los canónigos tuviesen un cilicio, y se le pu- la pretension de los emperadores de Alemaña tomaron siesen los dias de ayuno, y todas las veces que se bi- los moros ocasion y avilenteza para sacudir el yugo que ciesen letanías por alguna necesidad. En Jaca , tierra los años pasados les pusiera el rey don Fernando. A un del rey don Ramiro, se hizo otro concilio año de 1060. mismo tiempo, casi como de comun acuerdo de todos, Halláronse en él los obispos Sancho, de Aragon; Pater- en diversos lugares tomaron las armas, en especial en no, de Zaragoza; Arnulfo, rotense; Guillermo, de Urgel; el reino de Toledo y en los celtiberos, que es parte de Eraclio, de los bigerrones; Estéban, olorense; Gomecio, Aragon. El Rey estaba ya pesado con los años, cansado de Calahorra; Juan, lectorense. Presidió Austindo, de guerras tantas y tan molestas como por toda la vida arzobispo auxitano en Francia. Reformáronse las ce- tuvo; por el mismo caso las renlas reales consumidas, remonias de la misa que se habian estragado con el los vasallos cansados con los muchos tributos que patiempo, y tambien las costumbres de los clérigos,'y gaban. La reina doña Sancha, como hembra que era de mandóse que los oficios divinos se hiciesen conforme ánimo varonil, deseosa que la cristiandad fuese adeal uso romano. Ordenóse otrosí que en Jaca estuviese lante, ofrecio de su voluntad para ayuda de los gastos la silla obispal que solia estar en Huesca, pero con de la guerra, que no se excusaba, todo el oro y joyas de condicion que, ganada Huesca de los moros, se le vol- su persona y recámara. Alentado el Rey con esta ayuviese la silla, quedando en su diócesi la misma ciudad da, juntó un buen ejército con que acometió á los mode Jaca , y así se hizo adelante. Dos años despues desto ros por la parte que corre el rio Ebro; hizo gran estrase celebró concilio en San Juan de la Peña, presente el go y matanza en ellos. Pasó más adelante hasta llegar á rey don Ramiro', a 21 de junio. Halláronse en él los los catalanes y valencianos, de donde vino cargado de buenos despojos. Con la misma prosperidad hizo guer- | tada, mandó se les señalase renta para calzado. Item, ra á los del reino de Toledo, y a todos ellos puso leyes que señaló de sus rentas á los monjes de Cluñi mil duy hizo jurar pagarian siempre los tributos acostumbra- cados en cada un ano. La reina doña Sancha no fué de dos. Esto hecho, con aparato y gloria de triunfador se menor cristiandad que su marido; murió dos años ade"volvió a su casa. Quién dice que cerca de Valencia se lante; en toda la vida, y mas en su viurlez, se ejercito le apareció san Isidoro, cuyo devoto fué siempre, y le en toda virtud y devocion. Su muerte fué á 15 de didijo moriria presto; por tanto, que se confesase y or- ciembre. Su cuerpo sepultaron junto al del Rey en la denase con brevedad las cosas de su alma. La enfer- iglesia ya dicha de San Isidro. medad que luego sobrevino al Rey confirmó esto ser verdad; por lo cual, hecho concierto con los moros y

CAPITULO VII.

. recobrados los cautiyos que tenian cristianos y recogi

Que murió don Ramiro, rey de Aragor.. dos los despojos que les ganara, sujetas aquellas comarcas y alzados los reales, marchó con su gente para El rey don Fernando por su testamento entre sus Leon. Llevábanle en una litera militar como silla de tres hijos dividió el reino en otras tantas partes: á don mano, mudábanse por su órden los soldados y gente Sancho el mayor señaló el reino de Castilla, como se principal á porfía quién se aventajaria en el trabajo; extiende desde el rio Ebro hasta el de Pisuerga, ca todo tanto era el amor que le tenian chicos y grandes. El lo que se quitó & Navarra por muerte de don García año de 1065, á 24 de diciembre, dia sábado, entró en se añadió á Castilla. El reino de Leon quedó á don Leon, y como lo tenia de costumbre, visitó los cuerpos Alonso con tierra de Campos y la parto de Asturias de los santos prostrado por el suelo; con muchas lágri- que llega hasta rio Deva, que pasa por Oviedo, demas pidióles con su intercesion le alcanzasen buena más de algunas ciudades de Galicia que le cupieron en muerte; y aunque parecia que la enfermedad iba en su parte. A don García el menor dió lo demás del reino aumento, todavía estuvo presente á los maitines de Na- de Galicia y la parte del reino de Portugal que dejó ga

. vidad; el dia siguiente ogó misa y comulgó. Otro dia nada de los moros. Todos tres se llamaron reyes. A en la iglesia de San Isidoro, puesto delante de su se- doña Urraca dejó la ciudad de Zamora; á doña Elvira pulcro, á grandes voces que todos le oian dijo á nues- la de Toro. Estas ciudades se llamaron el lufantado, tro Señor : «Vuestro es el poder, vuestro es el mando, vocablo usado á la sazon para significar la bacienda Señor; vos sois sobre todos los reyes, y todo está su- que señalaban para sustento de los infantes, hijos mejeto á vuestra merced. El reino que recebí de vuestra nores de los reyes. No era posible haber paz dividido mano vos restituyo. Solo pido á vuestra clemencia que el reino en tantas partes. Estaba suspensa España. Temi ánima se halle en vuestra eterna luz.» Dicho esto, miao que con la muerte de don Fernando resultarian se quitó la corona, ropa y reales insignias con que vi- nuevos intentos, grandes revueltas y alteraciones. Para niera , recibió el olio de mano de los obispos muchos prevenir y poner remedio á esto, algunos grandes del que alli asistian, y vestido de cilicio y cubierlo de ce- reino rogaban al rey don Fernando y le procuraron perpiza, dia tercero de Pascua, fiesta de san Juan Evange- suadir algunas veces no dividiese su reino en tantas lista , á hora de sexta fino. Pusieron su cuerpo en la partes, y desto mismo trataron en las Cortes. El que misma iglesia junto á la sepultura de su padre. Las mas trabajó en esto fué Arias Gonzalo, hombre viejo y exequias fueron mas señaladas por las lágrimas del pue- de experiencia y que habia tenido con los reyes graude blo que por el aparato y solemnidad, aunque tampoco autoridad y cabida por su valor en las armas, prudenfaltó esta, como era razon, en la muerte de tan gran cia y fidelidad, en que no tenia par. El amor de padre Principe. Esto dicen don Rodrigo y Lúcas de Tuy; dado para con los hijos, la fortuna ó fuerza mas alta no dieque hay quien diga que murió en Cabezon, pueblo junto ron lugar á sus buenos consejos. Asentábale bien la coá Valladolid, y ni aun en el tiempo de su tránsito con- rona á don Sancho por ser de buena presencia y gentil ciertan los autores. Nos seguimos lo que pareció mas hombre, de muchas fuerzas, mus diestro en los negoprobable, sin atrevernos á interponer nuestro parecer cios de guerra que de paz. Por esto se llamó don Sany juicio en cosas semejantes y de tanta escuridad. La cho el Fuerte. Pelagio, ovelense, dice que era muy bevida del rey don Fernando fué señalada en cristiandad llo y muy diestro en la guerra. Era de buena condicion, y toda virtud en tanto grado, que en la ciudad de Leon manso y tratable, si no le irritaban con algun enojo y cada año se le hace fiesta como a los demás que están si falsos amigos so color de bien no le estragarao. puestos en el número de los santos. Muchas iglesias Muerto el padre, se querellaba que en la division del de su reino hizo de nuevo, otras reparó con mucha reino se le hizo conocido agravio; que todo el reino se liberalidad y franqueza. Especialmente en Leon fundó le debia á él por ser el mayor, y que le enflaquecieron las iglesias de San Isidro y de Santa María de Regla, y las fuerzas con dividirle en tantas partes; trataba eślo el monasterio de Sahagun en Castilla, donde ya que en secreto con sus amigos, y en su mismo semblante era viejo, cuando mas se dió a la oracion y devocion, lo mostraba. La madre mientras vivió le detuvo con su residia muy de ordinario y cantaba muchas veces en autoridad que luego no hiciese guerra á sus hermanos, el coro y comia en el refitorio con los frailes lo que es- mayormente que por la muerte del rey don Fernando taba aderezado para ellos. Una vez se le cayó de las lo de Leon, como dote suya, quedaba a su disposicion manos un vidrio que el abad le daba, como cuenta y gobierno. Reinó don Sancho por espacio de seis años, don Rodrigo, y luego se le restituyó de oro. Dice mas, ocho meses y veinte y cinco dias. Al principio que coque como viese andar descalzos los que servian en la menzó á reinar se le ofreció una guerra contra los moiglesia mayor de Leon por la mucha pobreza, tan men- ros, y luego tras aquella otra con el rey de Aragon; guados eran aquellos tiempos y la pobreza tan apre- así suelen las guerras trabarse y eslabonar unas de olras,

« AnteriorContinuar »