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á las manos. Cerca de los muros se trabaron algunas migos forzosamente se irán, pues padecen no menos escaramuzas, en que no sucedió cosa señalada que sea necesidad que vos, y por ella y otras incomodidades de contar; solo se echaba de ver que los moros en la cada dia se los desbandan los soldados y se les van. pelea de á pié no igualaban a los cristianos en la lige- Ailemás que muy en breve nos acudirán socorros de los reza, fuerzas y ánimo; mas en las escaramuzas á caballo nuestros, que cuidan grandemente de nuestro trales hacian ventaja en la destreza que tenian por larga bajo.») No se quietaron los moros con aquellas razones, costumbre de acometer y retirarse , volver y revolver el semblante no se conformaba con las esperanzas que sus caballos para desordenar los contrarios. Levantaron daba. Parecia usarian de fuerza, y que to los juntos, los nuestros torres de madera, hicieron trabucos, otras si no otorgaba con ellos, irian á abrir al enemigo las máquinas y ingenios para batir y arrimarse á la mu- puertas de la ciudad; granile aprieto y congoja. Asi ralla y con picos y palancas abrir entrada. La diligen- forzado el Moro vino en que se tratase de conciertos, cia era grande, los ingenios, dado que ponian espanto como lo pedian sus vasallos. Salieron comisarios de la y hacian maravillar á los moros por no estar acostum- ciudad, que dado que afligidos y humildes, en presenbrados á ver semejantes máquinas, no eran de provecho cia del rey don Alouso le representaron sus quejas; alguno; porque si bien derribaron alguna parte del acusáronle el juramento que les hizo, la palabra que les muro, la subida era muy agria, las calles estrechas, los dió, la amistad que asentó con ellos y las buenas obras edificios altos, y muchos que la defendian. El cerco con que en tiempo de su necesidad recibió de aquelļa ciutanto iba a la larga, y por el poco progreso que se ha

dad y de sus moradores; despues desto, le dijeron que cia se cansaban los cristianos de suerte, que deseaban si bien entendian no era menor la falta que padecian tomar algun asiento para levantar el cerco sin perder re- en los reales que dentro de la ciudad, todavía venputacion. Apretábalos la falta que padecian de todo, drian en hacer algun concierto como fuese tolerable que por estar la tierra talada y alzados los manteni- hasta pagar las parias y tributo que se asentase. A esio. mientos eran forzados proveerse de muy lejos de vitua- responlió el Rey que fué tiempo en que se pudiera trallas para los hombres y forraje para los caballos. Los tar de medios; que al presente las cosas estaban en tércalores del verano comenzaban; por esto y por el mu- mino que a menos de entregarle-la ciudad, ņo daria cho trabajo y poco mantenimiento, como es ordinario, oidos á concierto ninguno. Sobre esto fueron y viniepicaban enfermedades, de que moria mucha gente. Ha- ron diversas veces, en que se gastaron algunos dias. llábanse en este aprieto cuando san Isidoro se apareció La falta crecia en la ciudad y là hambre, que de cada entre sueños á Cipriano, obispo de Leon, y con sem- dia era mayor. Los nuestros estaban animados de anblante ledo y grave y lleno de majestad le avisó no al- tes, y de nuevo mas, porque los enemigos fueron los zasen el cerco, que dentro de quince dias saldrian con primeros á tratar de concierto. Finalmente, los moros la empresa, porque Dios tenia escogida aquella ciudad vinieron en rendir la ciudad con las condiciones sipara que fuese asiento y silla de su gloria y de su ser- guientes : El alcázar, las puertas de la ciudad, las vicio. Acudió el Obispo al Rey, dióle parte de aquella puentes, la huerta del Rey (heredad muy fresca á la vision tan señalada; con que los sol·lados se animaron ribera del rio Tajo) se entrieguen al rey don Alonso ; para pasar cualquier mengua y trabajo por esperanzas el rey Moro se vaya libre á la ciudad de Valencia ó tan ciertas que les daban de la victoria. Era así, que los donde él mas quisiere; la misma libert:1 tengan los cercados padecian á la misma sazon mayor necesidad moros que le quisieren acompañar, y lleven consigo y falta de todo, tanto, que se sustentaban de jumentos sus haciendas y menaje; á los que se que:laren en la y otras cosas sucias por tener consumidas las vituallas; ciudad no les quiten sus haciendas y heredades, y le hallábanse finalmente en lo último de la miscria y nece- mezquita mayor quede en su poder para hacer en ella sidad, ellos flacos y cansados, los enemigos pujantes, sus ceremonias; no les puedan poner mas tributos de que ni excusaban trabajo ni temian de ponerse á los que pagaban antes á sus reyes; los jueces, para quo cualquier riesgo. Acordaron persuadir al rey Moro Jos gobiernen conforme á sus fueros y leyes, sean de su tratase de conciertos. Apellidáronse Jos ciudadanos misma nacion, y no de otra. Hiciéronse los juramentos unos á otros y de tropel entraron por la casa real, de la una parte y de la otra como se acostumbra en y con grandes alaridos requieren al rey Moro penga casos semejantes, y para seguridad se entregaron por fin á trabajos y cuitas tan grandes antes que todos rehenes personas principales, moros y cristianos. Hcjuntos pereciesen y se consumiesen de pena, Iristeza y cho esto y tornado este asiento en la forma susodicha, necesidad. Alleróse el rey Moro con aquella demanda y el rey don Alonso, alegre cuanto se puede pensar por vocería de los suyos, que mas parecia motin y fuerza. ver concluida aquella empresa y ganada ciudad tan Sosegóse empero, y hablóles en esta sustancia : «Bueno principal, acompañado de los suyos á manera de triunes el nombre de la paz, sus frutos gustosos y saluda- fador, hizo su entrada, y se fue a apear alalcázar, á 23 bles; pero advertid so color de paz no nos hagamos es- de mayo, dia de san Urban, papa y mártir, el año quo clavos. A la paz acompañan el reposo y la libertad, la se contaba de nuestra salvacion de 1085. Algunos deslo servidumbre es el mayor de los males, y que se debe cuento quitan dos años por escrituras antiguas y prirechazar con todo cuidado con las armas y con la vida, vilegios reales, en que por aquel tiempo el rey don si fuere necesario: Gran mengua y muestra de flaqueza Alonso se llamaba rey de Toledo. Lo cierto es que no poder sufrir la necesidad y falta por un poco de aquella ciudad estuvo en poder de moros por espacio tiempo. Mas fácil cosa es hallar quien se ofrezca á la como de trecientos y sesenta y nueve años (Juliano muerte y á perder la libertad que quien sufra la ham- dice trecientos y sesenta y seis, y que los moros la tobre. Yo os aseguro que si os entreteneis por pocos dias maron año 719, el mismo dia de san Urban), en que por y no desmayais, que saldréis deste aprieto; ca los ene- ser los moros poco curiosos en su manera de edificar y en todo género de primor perdió mucho de su lustre y morada. Dióse otrosí principio a la fábrica de un nuevo hermosura antigua. Las calles angostas y torcidas, los alcázar en lo mas alto de la ciudad, todo á propósito de edificios y casas mal trazadas, hasta el mismo palacio enfrenar á los moros que no se desmandasen. Demás real era de tapiería, que estaba situado en la parte en desto, se halla que el rey don Alonso en adelante se coque al presente un hospital muy principal que los años menzó á intitular emperador, si con razon ó sin ella no pasados se levantó y fundó á costa de don Pedro Gon- hay para que disputallo. Hallábase sin duda muy usano zalez de Mendoza, cardenal de España , arzobispo de con aquel nuevo reino que conquistara, y como se via Toledo. La mezquita mayor se levantaba en medio de señor de la mayor parte de España y el rey de Aragon la ciudad en un sitio que va un poco cuesta abajo, de y otros reyes moros tributarios, ningun título le pareedificio por entonces ni grande ni hermoso, poco ade- cia demasiado. Destemplósele aquel contento por la lante la consagraron en iglesia, y despues desde los muerte de la infanta doña Urraca, que finó por esde cimientos la labraron muy hermosa y muy ancha. La tiempo, y él la tenia en lugar de madre, porque sus virfama desta victoria se derramó luego por todo el mun- tudes y prudencia lo merecian, demás que su padre se do, que fue muy alegre para todos los cristianos, por la dejó mucho encomendada. Quedaba la otra herhaber quitado á los moros aquella plaza, que era como mana, doña Elvira, que él mismo casó con el conde de un baluarte muy fuerte de todo lo que poseian en Es- Cabra. La causa deste casamiento fué cierta palabra paña. Acudieron embajadores de todas partes á dar el áspera que le dijo, y para aplacalle y que no se levanparabien y alegrarse con el Rey, así por lo hecho como tase algun alboroto, acordó casarle con su misma herpor la esperanza que se mostraba de concluir con todo mana. Así lo cuenta la Historia general que anda en lo demás que quedaba por ganar. Partiose el rey Moro nombre del rey don Alonso el Sabio. conforme al asiento que se tomó, acompañado de soldados para Valencia, que era suya, en que conservó el

CAPITULO XVII. nombre de rey. Por otra parte, diversas compañías

Cómo don Bernardo fué elegido por arzobispo de Toledo. de soldados por orden de su Rey se derramaron por toda la comarca y reino de Toledo para allanar lo que Ninguna cosa mas deseaba el Rey que volver en su restaba, que les fue muy fácil por estar los moros ame- antiguo lustre y resplandor y honrar de todas maneras drentados y por ver que perdida aquella ciudad tan aquella nobilísima ciudad, columna que era de España, principal no se podian conservar. Ganaron pues mu- y alcázar en otro tiempo de santidad y silla del imperio chas villas y lugares; los de mas cuenta fueron : Ma- de los godos. Comenzó luego á dar muestras que quequeda, Escalona, Illescas, Talavera, Guadalajara, Mora, ria poner arzobispo en ella , sin el cual estuvo tantos Consuegra, Madrid, Berlanga, Buitrago, Mendinaceli, años por la turbacion de los tiempos. Al principio no Coria, pueblos muchos dellos antiguos y que caian puso mucha fuerza , porque los moros aun no bien docerca de Toledo, fuertes y de campiña fresca, en que mados lo contradecian. Pasado mas de un año, ya que se dan muy bien toda suerte de mieses y frutales. Los muchos cristianos moraban en la ciudad, y de los momoros de Toledo, unos acompañaron á su Rey, los mas ros se tenia mas noticia de cuáles se debian temer y de se quedaron en sus casas. El número era grande, y por cuáles se podian fiar; para hacerlo con mas autoridad, consiguiente, el peligro de que con alguna ocasion se y que los moros tuviesen menos lugar de alborotarse, levanlasen, que fuera nuevo y notable daño. Para evi- procuró se celebrase concilio. Los grandes y los obistar este inconveniente acordó el Rey hacer alli su asiento pos se juntaron á 18 de diciembre, año de 1086. Ea de propósito, sin mudar la corte hasta tanto que se aquella junta lo primero dieron gracias a la divina bonpoblase bien de cristianos y que con nuevos reparos dad, por cuyo favor la cristiandad recobró tan princiquedase bastantemente fortificada y segura. Convidó pal ciudad. Cada uno, segun el caudal que tenia, aupor sus edictos á todos los que quisiesen venir á po- toridad y elocuencia, lo encarccia con las mayores blar, con casas y posesiones; con esto acudió gran palabras que podia. Luego se trató de elegir arzobispo gente para hacer asiento en aquella ciudad. Entre los de Toledo. Salió por voto de todos nombrado don Berdemás nuevos moradores cuentan á don Pedro, griego nardo, abad que era de Sahagun, hombre de muy buede nacion, de la casa y sangre de los Paleólogos, fa- nas costumbres y suaves, de muy buen ingenio, de milia imperial en Constantinopla, de quien relieren se doctrina aventajada , entereta y rectitud probada en hallo en este cerco, y que el Rey, en recompensa de sus muchas cosas y en quien resplandecia un ejemplo y servicios, despues de ganada la ciudad , le heredó en dechado de la virtud antigua. Esto fué causa de ganar ella y dió casas y heredades con que pasase. Deste ca- las voluntades de todos para que quisiesen por su preballero se precian descender los de la casa de Toledo, lado á un hombre extranjero, nacido en Francia. Pasa gente muy noble y poderosa en estados y aliados. Hijó el rio Garona por la ciudad de Aagen en Aquitania, hoy deste don Pedro sué Illan Perez, nieto Pedro Ilay, biz- Guicna ; cerca desta ciudad está un pueblo, llamado Sal. nielo Estéban Illan, cuyo relrato á caballo se ve pin- vitat. Deste pueblo fué natural don Bernardo, nacido tado en lo alto de la bóveda de la iglesia mayor, detrás de noble linaje; su padre se llamaba Guillermo , su made la capilla y altar mas principal. Don Esteban fué dre Neimiro, personas lan pias, que ambos, segun que padre de don Juan y abuelo de don Gonzalo, aquel se saca de memorias de la iglesia de Toledo, acabaron cuyo sepulcro muy señalado y conocido se ve en la par- sus dias en religion. El hijo en su mocedad anduro ea roquia de San Roman. Añadén que desde este tiempo se la guerra; ya que era de mas edad entró en el monascomenzó a llamar así el barrio del Rey en Toledo, á terio de San Aurancio, auxitano 6 de Aur. Alli tomó el causa que á los nuevos moradores que acudian á pó- hábito y cogulla con gran deseo que tenia de la perfecblar señaló el Rey, aquella parte de la ciudad para su cion. Parece que aquel monasterio era de cluniacenses,

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porque de y

para que reformase con nuevos estatutos y leyes el monas- se pudieron enfrenar de no tomar las armas y con ellas terio de Salagun , que pretendia el Rey hacer cabeza vengar aquel agravio tan grande. Dia fuera aquel triste de los demás monasterios de benitos de sus reinos; por y aciago, si nuestro Señor Dios no estorbara el daño esta causa pidió á Hugo le enviase un varon á propósito que los moros pudieran hacer, porque eran muchos desde Francia; y como fuese enviado don Bernardo, mas que los fieles. Entretuviéronse por pensar que tomó cargo de aquel monasterio y fué en él abad algun aquello se habia hecho sin que el Rey lo supiese; esto tiempo. Dende subió a la dignidad amplísima de arzo- les era algun consuelo y alivio; unos se refrenaron con bispo de Toledo; y para que tuviese mas autoridad, esperanza que serian vengados, otros por no ponerse á porque tanto es uno honrado y tenido cuanto tiene de riesgo si venjan á las manos. Al Rey, luego que supo el mando y hacienda (la dignidad y oficio sin fuerzas se caso, le pesó mucho que el Arzobispo con su demasiada suele tener en poco), hizo el Rey donacion á la iglesia priesa hubiese quebrantado el asiento puesto con los de Toledo de castillos, villas y aldeas en gran número, moros y hecho poco caso de su fe y palabra real. Reque fué el postrero acto del Concilio ya dicho. Dióle la presentábasele cuánto peligro podian correr las cosas villa de Brihuega, que fué del rey don Alonso en el por estar tan enojados los moros; temia no sucediesc tiempo de su destierro por

donacion

que

el

rey Moro le algun daño á la ciudad. Poníasele delante la inconstanhizo della , á Rodillas, Canales, Carañas, Coveja, Bar- cia de las cosas del mundo, cuan presto se mudan en ciles, Alcolea , Melgar, Almonacir, Alpobrega. Así lo contrario. Vino muy de priesa á Toledo y con tanta veescribe don Rodrigo, la Historia del rey don Alonso el locidad, que desde el monasterio de Salagun, do estaSabio añade á Alcalá y Talavera, las cuales dice que dió ba y donde recibió la nueva de lo que pasaba , se puso con lo demás al Arzobispo; pero los mas doctos tienen en tres dias en Toledo mal enojado en gran manera; esto por falso. Destos pueblos algunos son conocidos, hacia grandes amenazas contra el Arzobispo y coutra la de otros ni aun los nombres quedan; todo lo consume y Reina, no admitia ruegos de nadie, con ninguna dilihace olvidar la antigüedad. Yo no quise ponerme á adi- gencia se aplacaba su muy encendida saña, venia con sinar los sitios y rastros de cada uno destos pueblos, determinacion de hacer un señalado castigo por tal ni tenia espacio para averiguallo. Hizo otrosí donacion osadía, con que los moros quedasen salisfechos y todos el Rey á la iglesia de Toledo de muchas huertas, moli- escarmentasen. Los principales de Toledo, sabida la nos, casas en gran número y tiendas para que con la venida del Rey y su intento , le salieron al encuentro renta que destas posesiones se sacase se sustentasen los cubiertos de luto, el clero en forma de procesion. Llesacerdotes y ministros de la iglesia mayor. Así por me- gados á su presencia , con lágrimas que derramaban le moria de todo esto le hacen en ella al rey don Alonso suplicaron por el perdon; ningun efecto hicieron por cada año un aniversario por el mes de junio. Hecho es- venir muy indignado y resuelto de castigar aquel desto, se acabó y despidió el Concilio. El Rey, dado que acato. Proveyó Dios á tanto mal como se temia por otro hobo órden en las cosas de la ciudad, se partió para camino no pensado. Los principales de los moros, miLeon por respetos que á ello le forzaban. La reina duña ligado algun tanto el dolor y saña que les causó aquel Constanza y el nuevo arzobispo de Toledo quedaron en agravio, cayeron en la cuenta que no les venia bien si la ciudad con gente de guarnicion. Los cristianos eran el Rey llevaba adelante su saña. Advertian que él podia muy pocos en comparacion de los moros, si bien para faltar, y el odio contra ellos quedaria para siempre fijael poco tiempo eran hartos. Parecia con estos aperce- do en los pechos de los cristianos. Acordaron salir al bimientos y recado quedaba la ciudad segura para todo encuentro al Rey y suplicalle diese perdon á los culpalo que podia suceder. Lo que prudentemente quedaba dos en aquel caso. Llegaron á Magan, que es una aldea dispuesto, la temeridad, digamos, del nuevo prelado ó cerca de la ciudad, con semblantes tristes y los ojos imprudencia, ó lo uno y lo otro, por lo menos su de- puestos en el suelo. Combatíanlos diversas olas de penmasiada priesa lo desconcertó y puso la ciudad en con- samientos contrarios, el dolor de la injuria presente, dicion de perderse. La silla del arzobispo por entonces el miedo para adelante. Arrodilláronse luego que el estaba en la iglesia de Nuestra Señora , que agora es Rey llegó, con intento de aplacarle con sus razones y monasterio del Cármen ,como hau averiguado personas ruegos; mas él los previno; dijoles que aquella injuria curiosas. Los moros tenian la iglesia mayor, y en ella no era dellos, sino desacato de su real persona, que por hacian las ceremonias de su ley. Parecia mengua y el castigo enlenderian ellos y los venideros que la paasrentoso para los cristianos y cosa sea que ep una ciu- labra real se debe guardar, y ninguno ser tan osado que dad ganada de moros los enemigos poseyesen la mejor por su antojo la quebrante. A esto los moros en alla iglesia y de mas autoridad, y los cristianos la peor. Lo voz comenzaron á pedir perdon, que ellos de corazon que alguna buena ocasion liciera fácil, por la priesa de perdonaban á los que los agraviaron. Reparó el Rey aldon Bernardo se hobiera de desbaratar. Comunicado gun tanto, por ser aquella demanda tan fuera de lo que el negocio con la Reina, determina con un escuadron pensaba. Entonces el que era de mas autoridad entro de soldados tomarles una noche su mezquila. Los car- aquella gente, le habló en esta manera: «Cuán grande, pinteros que iban con los soldados abatieron las puer- Rey y señor, haya sido el dolor que recebimos por la tas, despues los peones limpiaron el templo y quitaron mezquita que por fuerza nos quitaron contra lo que tetodo lo que allí habia de los moros; hiciéronse altares niamos capitulado, cada uno lo podrá por sí mismo a la manera de los cristianos, en la torre pusieron una pensar, no será necesario detenerme en declarallo. La campana, con el son llamaron al pueblo y le convoca- devocion del lugar y su estima nos movia , pero mucho ron para que se hallase á los olicios divinos. Alboro- mas el recelo que deste principio no menoscabaseu la libertad y nos quebrantasen lo que con nos teneis asen- toridad del Papa. El arzobispo don Bernardo recibia tado. ¿Quién nos podrá asegurar que lo que hicieron congoja desto por el oficio que tenia, mas por ser tanla con nuestra mezquita no lo ejecuten en nuestras casas la autoridad del legado no le podia ir á la mano. Habia particulares y las saqueen con todas nuestras hacien- entonces costumbre introducida , á lo que yo creo , en das? ¿Qué conciencia ni escrúpulo enfrenará á los que España desde el Concilio octavo general que fué el no enfrenó el juramento y la palabra rcal, y los que tie- postrero constantinopolitano, y por ley estaba mandanen por cierto que en tratarnos mal hacen un agradu- do que antes de ser consagrados los metropolitanos se ble servicio á Dios? Esto conviene asegurar para ade- diese noticia al Papa de la eleccion para averiguar que lante, que no nos maltraten ni nos quebranten nuestros era legitima y buena , y no tenia falta alguna, para que privilegios. Por lo demás, de buena voluntad perdona, la confirmase con su autoridad. Antes que esto se himos á la Reina y al Arzobispo el agravio quo nos han ciese no era lícito al arzobispo electo ni consagrarse hecho; lo misino os suplicamos hagais, porque el castigo ni hacer cosa alguna de su oficio. Era otrosi costumbre que tomáredes no nos acarree mayores daños, ca los que impetrasen del Papa el palio, de que suelen usar que vinicren adelante despues de vos muerto no sufri- cuando dicen misa , en señal de su consentimiento y rán que tales personajes, si les sucede algun daño, aprobacion. Esta ordenacion recebida desde este prinqueden sin venganza. Por la mano real y palabra que cipio con el tiempo se extendió á los obispos inferiores. nos distes os pedimos troqueis la saña que por nuestra No hay para que nos detengamos en decir las causas causa teneis concebida en clemencia, que demás que desto. De aquí nació que al presente ninguna eleccion nos damos por contentos y os certificamos la tendré- de obispos se tiene por válida si no es confirmada por mos por merced muy singular, si no otorgais con nues- el Papa. Por estas dos causas don Bernardo determinó tra peticion, resueltos estamos de no volver a la ciudad, de ir á Roma. El camino era largo y de mucho trabajo antes de buscar otras tierras en que sin peligro vivamos. y peligro; antes de ponerse en camino con beneplacito No es razon que por dar lugar al sentimiento y por ha- del Rey consagró la iglesia mayor que se quitó a los cernos favor y vengarnos acarreeis á nos mayores da- moros, como queda dicho. Juntáronse á concilio los ños, á vos perpetua tristeza y llanto, á vuestra ley obispos que eran necesarios para esto, y hízose la ceremengua y afrenta tan señalada.» En tanto que el moro monia dia de san Crispin y san Crispiniano, á 25 de octudecia estas razones, los demás arrodillados, puestas las bro, año de nuestra salvacion de 1087. Dedicóse la manos, y con lágrimas que de los ojos vertian, con el iglesia en nombre de Santa Maria , de San Pedro y San semblante y meneos suplicaban lo mismo. En el pecho Pablo, de San Esteban y Santa Cruz. En el altar mayor del Rey combatian diversos sentimientos y contrarios, pusieron muchas reliquias de santos. Don Rodrigo dicomo se echaba de ver en el rostro demudado, ya tris- ce que esto se hizo despues que volvió de Roma don te, ya alegre. Finalmente, la razon venció el impetu de Bernardo. Lo cierto es que, muertos ya los papas Gresu ánimo. Consideraba que Dios es el que rige los con- gorio y Victor , tercero deste nombre , que le sucedió, sejos de los hombres y los endereza ; que muchas veces siendo suino pontifice Urbano II, que fué elegido á 4 de de los males que permite resultan bienes muy gran- marzo de 1088 , llegado á Roma Bernardo, alcanzó todo des. Vencido pues de los ruegos de los moros, les agra- aquello que á pretender habia ido, conviene á saber, deció aquella voluntad, y prometió que para siempre que el legado fuese absuelto de aquel cargo y volviese á tendria memoria de aquel dia. Pasó adelante en su ca

que él usase del palio, y mas , que fuese priinamino, llegó á la ciudad, halló á la Reina y al Arzobispo do en España y en la parte de Francia que llamaban la alegres por la esperanza que tenian de alcanzar perdon, Gallia Gótica. "Por causa desla potestad á la vuelta de con que aquel dia, de turbio y desgraciado, se trocó en Roma en Tolosa juntó concilio de los obispos cercanos, mucha serenidad. La ciudad hizo de presente regocijos con que y con su buena maña y uso de la lengua frauy fiestas por tan señalada merced, y para adelante se or- cesa, en que desde niño se criara , por ser natural de denó que en memoria della se hiciese fiesta particular la tierra, como la gente es buena y sin doblez, fácilcada un año á 24 de enero, con nombre de Nuestra Se- mente los persuadió que le reconociesen por superior. ñora de la Paz y por memoria de un beneficio tan gran- Asentó que irian á Toledo cada y cuando que fuesen de como en tal dia todos recibieron. Si bien no solo llamados á coucilio. Llegado á Toledo, antes que el leaquel dia se hace fiesta y memoria desto, sino eso mis- gado desistiese de su oficio, de comun consentimiento mo de la casulla que á san Ildefonso trajo del cielo la se trató de quitar el Misal y Breviario gótico, de quo sagrada Virgen.

vulgarmente usaban en España desde muy antiguos

tiempos por autoridad de los santos Isidoro, Ildefonso CAPITULO XVIII.

y Juliano. Habíase procurado muchas veces esto misCómo se quitó el Breviario mozárabe.

mo, pero no tuvo efecto, porque la gente mas gustaba

de lo antiguo, y no hay cosa que con mas firmeza se Arriba se dijo como Ricardo , abad de Marsella , fué defienda que lo que tiene color de religion. En este enviado del papa Gregorio VII por su legado en Espa- tiempo pusieron tanta fuerza el primado y el legado, y

de

se

se los debia tener y guardar. Hacia en lo demás muchas cosas tension. Verdad es que antes que el pueblo se allanase, sin órden, y usaba mal de la potestad amplísima que como gente guerrera, quisieron esta diferencia se delertenia, y enderezaba sus cosas á su particular ganancia. minase por las armas. El dia señalado dos soldados esLa gente andaba revnelta y aun escandalizada con el cogidos de ambas partes lidiaron sobre esta querella en desórden del legado, basta murmurar del poder y au- un palenque y hicieron campo; venció el que defendia

Roma,

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el Breviario antiguo, llamado Juan Ruiz, del linaje de franceses

у

los esclavones hasta el dia de hoy se conlos Malanzas, que moraban cerca del rio Pisuerga, cu- servan en su manera antigua de escribir; las otras nayos descendientes viven hasta el dia de hoy, nobles y ciones con el tiempo han dejado sus lelras y su manera señalados por la memoria deste desafio. Sin embargo, y trocádola en la que hoy tienen y usan, que es la cocomo quier que los de la parte contraria no se rindie- mun y latina, por acomodarse con las otras naciones, sen, ni vencidos se dejasen vencer , parecióles que por y para mayor comodidad del comercio y trato que lieel fuego se averiguase esta contienda; que echasen en nen con los demás. él los dos breviarios, y el que quedase sin lesion se tuviese y usase. Tales eran las costumbres de aquellos

CAPITULO XIX. tiempos groseros y salvajes y no muy medidos con la regla de piedad cristiana. Encendiose una hoguera en

De los principios del primado de Toledo. la plaza , y el Breviario romano y gótico se echaron en El lugar pide que tratemos de los principios que tuel fuego. El romano saltó del fuego, pero chamuscado. vo el primado que los arzobispos de Toledo pretenden Apellidaba el pueblo victoria á causa que el otro, aun- tener y tienen sobre las demás iglesias de España, y que estuvo por gran espacio en el fuego, salió sin le

por qué camino esta dignidad de pequeña llegó á la sion alguna , principalmente que el arzobispo don Ro- grandeza que hoy tiene. Los principios de las cosas, drigo dice que saltó el romano, pero chamuscado. especialmente grandes, son escuros; todos los home Advierto que en el texto del Arzobispo los puntos se bres pretenden llegarse lo mas que pueden á la antigüedeben reformar conforme á este sentido. Todavía el

dad, como la que tiene algun sabor de cierta divinidad, Rey, como juez, pronunció sentencia en que se declara- y se llega mas á los primeros y mejores tiempos del ba que el un Breviario y el otro agradaban á Dios, pues mundo. Así los mas toman la origen de su nacion lo mas ambos salieron sanos y sin daño de la hoguera ; lo cual alto que pueden, sin mirar á las veces si va bien fundael pueblo se dejó persuadir. Concluyóse el pleito, y do lo que dicen. Esto mismo sucedió en el caso preconcertaron que en las iglesias antiguas que llaman sente, que muchos quieren tomar el principio del primozárabes se conservase el Breviario antiguo. Con- mado de Toledo desde el mismo tiempo de los apóstocordia que se guarda hoy dia en ciertas fiestas del año,

les. Alegan para esto que san Eugenio, mártir, fué el que se hacen en los dichos templos los oficios á la ma

primero que vino á España para predicar el Evangelio nera de los mozárabes. Tambien hay una capilla dentro y que fué el primer arzobispo de aquella ciudad. Añade la iglesia mayor, en la cual hay cierto número de

den que los primeros que se tornaron cristianos en Escapellanes mozárabes, que dotó de su hacienda el car- paña y los primeros que tuvieron obispo fueron los de denal fray Francisco Jimenez, porque no se perdiese la Toledo, y que por estas causas se les debe esta preemimemoria de cosa tan señalada y de rezo tan antiguo. nencia. Pero lo que con tanta seguridad afirman acerca Estos rezan y dicen misa conforme al Misal y Breviario

del primado, no tienen escritor alguno mas antiguo antiguo. En los demás templos hechos de nuevo en To- deste tiempo que testifique la venida de san Eugenio á ledo se ordenó se rezase y dijese misa conforme al uso España. El mismo Gregorio, turonense, que escribió la romano. De aquí nació en España aquel refran muy historia de Francia, de donde vino san Eugenio y donusado: Allá van leyes do quieren reyes. Acabóse esta de padeció por la fe, como se tiene por cierto, ninguna contienda, y Toledo volvia en su antiguo lustre y her- mencion hace desto. Esto decimos, no para poner en mosura; levantáronse nuevos edificios, y gran número disputa la venida de san Eugenio, que es cierta, sino de cristianos acudian de cada dia. Los moros se iban á

para que en lo que toca á fundar el primado nadie remenudo, unos á una parte, y otros á otra , y en su lugar ciba lo que es dudoso por averiguado y sin duda. Porsucedian otros moradores, á los cuales se les concedia que ¿qué harán los tales si los de Compostella para toda franqueza de tributos y otros privilegios, como apoderarse del primado se quieren valer de semejante parece por las provisiones reales que hasta hoy dia se argumento? Pues es cierto y se comprueba por escriguardan en los archivos de Toledo. La diligencia y celo turas muy antiguas que el apóstol Santiago fué el prique tenia del bien y pro de todos don Bernardo no ce- mero que trajo á España la luz del Evangelio, y que saba, ni sosegó hasta que fué con el Rey á Castilla la sepultaron su santo cuerpo traido en un navio, y roVieja , y en Leon, principal ciudad, junto concilio de dcadas las marinas del uno y del otro mar en aquilla obispos, año de 1091, como dice don Lúcas de Tuy. ciudad. Bien holgara de poder ilustrar la dignidad desta Hallóse en él Rainerio, que de fraile cluniacense le crió ciudad en que esta historia se escribe de las cosas de cardenal el papa Urbano , y despues le envió por su le- España en el medio y centro della , y cerca de la cual gado á España para que sucediese en lugar de Ricardo, ciudad nací y aprendi las primeras letras; pero las leyes cardenal asimismo y abad de Marsella. En aquel Con- de la historia nos fuerzan á no seguir los dichos y opicilio se establecieron nuevos decretos á propósito de niones del vulgo, ni es justo que por ningun respeto reformar las costumbres de los eclesiásticos, á la sazon

tropecemos en lo que reprehendemos en otros escritomuy relajadas. Mandaron otrosí que en las escrituras

res. Prueba bastante que el primado de Toledo no es públicas de alli adelante no usasen de letras góticas, tan antiguo como algunos pretenden , hacen los concisino de las francesas. Ulfilas, obispo de los godos, an- lios de obispos que se celebraron en España en tiempo les que ellos viniesen á España, inventó las letras gótio primero de los romanos y despues de los godos, en los cas, de que usaron por largo tiempo los godos, asi bien cuales se hallará que el prelado de Toledo, ni en el como los longobardos, los vándalos, los esclavones, los asiento, ni en las firmas, tenia el primer lugar entre los franceses; cada pacion destas tenia sus letras y carac- demás. En particular en el Concilio elibertino, antitéres proprios, diferentes entre sí y de los latinos. Los quísimo, despues de seis obispos, firma Melancio, pre

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