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»sajero por causa de los negocios que teneis á cargo venció á los demás melropolitanos de España; y porque vde vuestra iglesia á la Sede Apostólica, que suele el vsiempre admitir los deseos de los que piden cosas norio III le hizo legado suyo. Gregorio IX, sucesor de »justas, nos suplicastes con humildad con el mismo Honorio, revocó cierta ley que se promulgó en Tarra»mensajero que renovásemos las bulas de nuestros an gona contra la dignidad del arzobispo de Toledo, en ylecesores Pascual, Calixto, Honorio y Eugenio, en que que establecieran no usasen los tales arzobispos de las »conceden la primacía de las Españas á la iglesia de To prerogativas de primado en aquella su provincia, en vledo. Nos, porque sinceramente os amainos en el Se especial no llevasen cruz delante. A don Rodrigo sucevñor, y tenemos propósito de honrar vuestra persona de dió don Juan, luego don Gutierre, y dos don Sanchos, »todas las maneras que convenga, por ser estable fun ambos de linaje real, casi el uno tras el otro. Despues »damento y columna de la cristiandad, juzgamos con de los dichos fué arzobispo don Juan de Contreras, en »venia admitir vuestra demanda , y que vuestro deseo tiempo de Martino V, y se halló en el Concilio basilien»po fuese defraudado. Y comunicado este negocio con se. Item, don Juan de Cerezuela, hermano del maestre onuestros hermanos á imitacion de nuestro predecesor, don Alvaro de Luna y sucesor de don Juan de Contreras. »de buena memoria , Adriano , papa, por la autoridad Todos alcanzaron bulas de los papas en que confirmaban »de la Sede Apostólica determinamos que debiamos re lo mismo , cuyas copias están guardadas con toda fide»novar el privilegio junto con aquel breve, conforme lidad en el archivo de la iglesia de Toledo y recogidas

en un libro de pergamino. El tiempo adelante por agra»tiempo antiguo ha tenido el primadó en toda la region viarse don Alonso de Cartagena, obispo de Burgos, vde España, así vos y la iglesia de Toledo, que gober- que el arzobispo de Toledo don Alonso Carrillo llevase »nais por la ordenacion de Dios, tengais el mismo pri- guion levantado en su obispado, que era señal de supe»mado sobre todos para siempre; añadiendo que al pri- | rioridad y de ser primado, don Juan el Segundo, rey de »vilegio que Pelagio, arzobispo, en tiempos pasados Castilla, tomó aquel negocio por suyo, y por sus proodicen que impetró de nuestro predecesor, de buena visiones, en que da á Toledo título de ciudad imperial, »memoria, Anastasio , papa, que por derecho de pri- determina y establece que se guarde el privilegio y au»mado no debia estar sujeto á vuestra iglesia ; declara toridad que Toledo tenia sobre las otras ciudades de su »mos que el privilegio de dicho nuestro antecesor, de señorío, por entender, como era verdad, que la auto»santa memoria, Eugenio, papa , concedido á vuestro ridad del arzobispo de Toledo da mucho lustre a todo »predecesor sobre la concesion del primado, juzgamos el reino y aun á toda España. Muchos otros arzobispos, »que le prejudica totalmente, en especial que lo con antes y despues de don Alonso Carrillo, hicieron lo »cedido por Anastasio no fué concedido ni por la ma mismo, y por toda España llevaron siempre su cruz le»yor ni mas sana parte de nuestros hermanos. Deler vantada. Entre estos se cuentan los cardenales arzo»minamos pues que el arzobispo compostellano como bispos don Pedro Gonzalez de Mendoza y fray Francisco olos demás obispos de España os tengan sujecion y Jimenez; que es argumento de la primacia que los arzovobediencia de aquí adelante como á su primado y á bispos de Toledo han tenido, despues que Toledo se re»yuestros sucesores; y la dignidad inisma sea firme y cobró de los moros, puesto que nunca ba faltado quien vinviolable para vos y vuestros sucesores para siempre contradiga y no quiera estarles sujeto. Al presente, fueojamás. Ninguno pues de todos los hombres ose que ra del nombre y asiento, que se les da el primero, nin»brantar ó contradecir de alguna manera esta bula guna otra cosa ejercitan sobre las otras provincias de ode nuestra confirmacion y concesion con temeraria España tocante á la primacía; por lo menos ni para ellos » osadía. Y si alguno presumiere intentarlo, sepa que se apela en los pleitos ni castigan delitos ni promulgan vincurrirá la indignacion de Dios todo poderoso y de leyes fuera de la provincia, que como á metropolitanos »los bienaventurados apóstoles san Pedro y san Pa

les está sujeta. »blo. Dada en Benevento por mano de Gerardo, no»tario de la santa Iglesia romana, á 24 de noviem

CAPITULO XX. »bre, en la indiccion tercera , año de la Encarnacion

De las mujeres y hijos del rey don Alonso. »del Señor de 1170, del pontificado de Alejandro, papa »tercero, año onceno.» Larga cosa seria referir este Arriba queda dicho como el rey don Alonso tuvo dos propósito todo lo que se pudiera alegar. El papa Urba mujeres, doña Inés y doña Constanza , y que desta seno III confirmó la misma autoridad de primado á don gunda hobo á su hija la infanta doña Urraca. Doña ConsGonzalo, sucesor de dou Cerebruno. A don Gonzalo su tanza murió despues de ganado Toledo, y en el mismo cedió don Pedro de Cardona. A este don Martin , al cual liempo su cuñada la infanta doña Elvira, bermana del Celestino III por el parentesco y amistad que habia en Rey, falleció; enterráronla en Leon con doña Urraca, tre él y nuestros reyes , al tiempo que fué legado y se su hermana. Despues de doña Constanza casó don llamaba el cardenal Jacinto Bobo, concedió que las dig Alonso con la hija de Benabet, rey moro de Sevilla, nidades de la iglesia de Toledo usasen de mitras como que se volvió cristiana, mudado el nombre de Zaida obispos mientras la misa se celebrase, y acrecentó aquel que tenia en doña María; otros dicen se llamó doña Isaprivilegio despues que fué elegido papa. Siguióse en la bel. Deste casamiento nació don Sancho; créese fuera iglesia de Toledo don Rodrigo Jimenez, varon de gran un gran príncipe si se lograra, y que igualara la gloria de ánimo y singular doctrina, cosa en aquel tiempo se de su padre, como lo mostraban las señales de virtud mejable á milagro; trató en el Concilio lateranense pri que daba en su tierna edad; parece que no quiso Dios mero delante los cardenales y de Inocencio III la causa gózasc España de tan aventajadas partes. El Rey adede su iglesia en este punto como orador elocuente, y lante cuarta y quinta y sexta vez casó con doña Berta, M-I.

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traida de Toscana , con doña Isabel, de Francia, y con historia desta manera: «Este rey don Alonso tuvo cinco doña Beatriz, que no se sabe de qué nacion fuese. De mujeres legítimas, la primera Inės, la segunda Constandoña Isabel tuvo dos hijas, á dona Sancha, que fué mu za, de la cual tuvo á la reina doña Urraca, mujer del conde jer del conde don Rodrigo, y doña Elvira, que casó con Ramon; della tuvo el Conde á doña Sancha y al rey don Rogerio , rey de Sicilia, hijo de Rogerio, conde de Si Alonso; la tercera doña Berta , venida de Toscana; la cilia. Della nació Rogerio el hijo mayor, duque de Pu cuarta doña Isabel, desta tuvo á doña Sancha, mujer del lla, y Anfuso, principe de Capua, llamado así, á lo que onde don Rodrigo, y á Geloira, que casó con Rogerio, se entiende, del nombre de su abuelo materno. Item, a duque de Sicilia; la quinta se llamó doña Beatriz, la cual, Guillermo, que por muerte de sus hermanos fué rey de muerto el marido, se volvió á su patria. Tuvo dos manceSicilia, y á Constanza , que casó con el emperador En bas muy nobles, la primera Jimena Muñon, de quien nació rique VI. Así lo refiere el abad Alejandro, celesino, que dona Geloira, mujer del conde de Tolosa Ramon, que escribió la vida y los hechos del dicho rey Rogerio, su tuvo por hijoá Alonso Jordan. En la misma Jimena hobo contemporáneo, y Hugo Falcando. Tuvo don Alonso de el rey don Alonso á doña Teresa, mujer que fué delconde una manceba, llamada Jimena, otras dos hijas, doña El don Enrique, y deste matrimonio nacieron Crraca yGevira y doña Teresa ; doña Elvira casó con Ramon, con loira y Alonso. La otra concubina se llamó Zaida , hija de de Tolosa, que tuvo dos hijos en esta señora ; estos de Benabet, rey de Sevilla, que se bautizó y se llamó fueron Bellran y Alonso Jordan. Doña Teresa casó con Isabel, y della nació don Sancho, que murió en la baEnrique de Lorena, cepa que fué y cabeza de do proce talla de Uclés.» Todo lo susodicho es de Pelagio. Estas dieron los reyes de Portugal. De otra concubina, cuyo fueron las mujeres del rey don Alonso, estos sus hijos; nombre no se sabe, con quien el rey don Alonso tuvo príncipe mas venturoso en la guerra que en el tiempo trato, no engendró hijo alguno. A doña Urraca , la hija de la paz y en sucesion, no menos admirable en las bormayor, casó con Ramon ó Raimundo, hermano del rascas que cuando soplaba el viento favorable y todo se conde de Borgoña y de Guido, arzobispo de Viena, que le hacia á su voluntad. Bien es verdad que la fortuna ó fué adelante papa y se llamó Calixto II. De Ramon y fuerza mas alta conforine á sus ordinarias mudanzas y doña Urraca nació dona Sancha primero, y luego don vueltas en lo de adelante se le mostró contraria, y acarAlonso, el que por los muchos reinos que juntó tuvo reó así á él como á sus reinos grau muchedumbre de nombre de emperador. Todo esto se ha recogido de trabajos y reveses, segun que por lo que se sigue se gravísimos autores. Pero mejor será oir á Pelagio, obispo podrá claramente entender. de Oviedo, cercano de aquellos tiempos, que concluye su

LIBRO DÉCIMO.

CAPITULO PRIMERO.

España. Pretendia á riesgo ajeno y con su trabajo, conDe nuevas guerras que hobo en España y en la Suria.

forme á la ambicion que le aguijaba , ensanchar él su

señorío; tal era su pensamiento y sus trazas. Escribió Los reinos de levante y de poniente casi en un mismo don Alonso las cartas que le pidió, por estar con la edad tiempo se alteraron con nuevas asonadas y tempestades aficionado y sujeto á su mujer; consejo errado, perjude guerras. De las extrañas se dirá luego; las de España dicial y que á ninguno fué mas dañoso que al mismo sucedieron con esta ocasion. Los almoravides , gente que lo inventaba. A Juzef no le parecia dejar aquella mahometana, habiendo sobrepujado a los alavecinos, ocasion de volver las armas contra España; consideraba que basta este tiempo tuvieron el imperio de Africa, que de pequeños, principios suelen resultar cosas muy fundaron primeramente su imperio en aquella parte de grandes; que la guerra se podia comenzar en nombre la Mauritania que al estrecho de Gibraltar se tiende por de otro y con su infamia y acabarse en su pro. El mislas riberas del uno y del otro mar, es á saber, del Me mo ó no quiso ó no pudo venir por entonces; envió emditerráneo y del Océano; despues en gran parte de Es pero á Ali Abenaja, capitan de gran nombre, esclarepaña se metieron y derramaron á manera de raudal ar cido por su esfuerzo y hazañas, hombre de consejo, asa rebatado y espantoso. La ocasion de pasar en España tuto, atrevido para comenzar y constante para llevar fué esta. El rey don Alonso tenia por mujer una hija del al cabo y concluir prósperamente sus intentos; dióle rey moro de Sevilla, como poco ha queda dicho. Entró un buen ejército que le acompañase. Con estas gentes, aquel Rey en esperanza de apoderarse de todo lo que como le era inandado, se junto con el rey de Sevilla; no su gente en España tenia, si fuese de Africa ayudado con duró mucho la amistad, ni es muy seguro el poder nuevas gentes y fuerzas; pidió á su yerno, por lo que al cuando es demasiado. Por ligera ocasion y de repente parentesco debia, le ayudase con sus cartas para llamar se levantó diferencia y debate entre las dos naciones y á Juzef Telin, rey de los almoravides, poderoso en suer caudillos moros; pasaron á las armas y á las manos, pezas y gentes y espantoso por la perpetua prosperidad learon moros con moros; los españoles no eran iguales que habia tenido en sus cosas y convidarle á pasar en á los africanos por estar debilitados con el largo ocio y

con el cebo de los deleites. El rey de Sevilla , suegro de les fuese á la mano. Esta mengua le aquejaba y le padon Alonso, fué vencido y muerto en la batalla, con recia intolerable. Los emperadores griegos, que debietanto menor compasion y pena de los suyos y menor ran ayudar por caerles esto mas cerca y por el miedo odio de su enemigo, que se entendia de secreto favore- y peligro que corrian á causa de los turcos, que los tecia á nuestra religion y era cristiano. Llamábase el que nian á las puertas, gente bárbara y cruel, con el cuidado le mató Abdalla. Con su muerte sin dilacion todo su de sus cosas y otros embarazos poco se curaban de las estado quedó por los vencedores. Fué esto el año de los ajenas y comunes. Los reinos de occidente, por estar moros 484, como lo dice don Rodrigo en la historia de léjos sin sospecha y sin recelo, no hacian caso del daño los árabes, que se contaba de Cristo el de 1091. Todas comun, y de ninguna cosa menos cuidaban que de la inlas gentes y ciudades de los moros que quedaban en Esa juria y afrenta de la religion y del cristianismo. El pontipaña, movidos de nuevas esperanzas ó de miedo, se pu lice Urbano, aunque congojado con estos cuidados y disieron debajo de su mando, algunas por fuerza, las mus ficultades, en ninguna manera se desanimó; determinóse de grado por entender que las cosas de los moros, que intentar una cosa dificultosa en la apariencia, pero en estaban para caer, podrian sustentarse y mejorarse con efecto saludable. Convocó a los señores y prelados de todo el esfuerzo y ayuda de Alí. Ninguna fe hay en los bár el occidente para hacer concilio y tratar en él lo que á la baros, en especial si tienen armas y fuerza. Así el capi- religion y á la cristiandad tocaba. Dende como con trointan africano, confiado en las fuerzas de un señorío tan peta pensaba tocar al arma, despertar y inflamar los grande como era el de los moros de España, quiso mas ánimos de todos los cristianos á la guerra sagrada, conser señor en su nombre y alzarse con todo que gober fiado que á tan buena empresa no faltaria el ayuda de nar en el de otro y como teniente. Tenia ganadas las Dios. Señaló para el concilio á Claramonte, ciudad priuvoluntades de la gente, y si algunos sentian lo contra cipal en Alvernia y en Francia. Entre tanto que estas rio, guardaban secreto el odio, y en público le adula cosas se movian en Italia y en Francia, y con embaban; que tal es la condicion de los hombres. Con esto jadas que el Pontífice enviaba á todas las naciones, las lamóse miramamolin de España, nombre entre los mo convidaba para juntar sus fuerzas, ayudar á la querella ros y apellido de autoridad real. Demás desto, los reyes comun con consejo y con lo demás, y que con el aparamoros, que por toda España eran tributarios del rey don to desta guerra ardian las demás provincias, en España Alonso, confiados en el nuevo Rey, como quitada la ser las cosas de los cristianos empeoraban, y parece andavidumbre y la máscara y despertados con la esperanza ban cercanas a la caida por la venida y armas de los alque se les presentaba de la libertad, no querian pagar moravides. Nunca ni con mayor impetu se hizo la guerlas parias, como acostumbraban cada un año. Este era ra, ni con mayor peligro de España. Ensoberbecida el estado de las cosas de España. En la Suria por el es aquella gente fiera y bárbara con el progreso de las vicfuerzo de los cristianos se comenzó la guerra sagrada, torias y próspero suceso de sus empresas y con el imfamosísima por la gloria y grandeza de las cosas que perio que se les juntara , fortificados y arraigados en sucedieron y por la corespiracion de todas las naciones España, volvieron contra los nuestros las armas. Entran de Europa contra los mas belicosos reyes y emperado por el reino de Toledo, meten á fuego y á sangre toda res del oriente. Jerusalem, ciudad famosa por su anti aquella comarca, robando y saqueando todo lo que se gua nobleza, y muy santa por el nacimiento, vida y les ponia delante. En particular se apoderaron de las muerte de Cristo, hijo de Dios, estaba en poder de gente ciudades y pueblos que en aquella parte y en los cellibárbara, fiera y cruel; padecia por esta causa una ser beros habia dado á Zaida su padre en dote, es á saber, vidumbre de cada dia mas grave. Un hombre, llamado Cuenca, Uclés, Huete. Envió el rey don Alonso á hacer Pedro, de noble linaje, natural de Amiens en Francia, rostro á los moros dos condes, que fueron don García, y que en su menor edad con el ejercicio de las armas su cuñado, casado con su hermana, y don Rodrigo con habia endurecido el cuerpo, llegado á edad de varon, un buen ejército que les dio. Vinieron a las manos con por desprecio de las cosas humanas pasaba su vida en los moros; fueron los nuestros vencidos en batalla y el yèrmo. Este fué por su devocion á Jerusalem para vi desbaratados cerca de un pueblo llamado Roda, que se sitar aquellos lugares, y asegurado entre los bárbaros entiende llama Plinio Virgao, puesto entre el rio Guapor su pobreza, mal vestido, su rostro contentible y pe- dalquivir y el mar Océano. El rey don Alonso, movido queña estatura, tuvo lugar de mirallo todo y calar los de tantos daños y por el recelo del peligro mayor que secretos de la tierra; consideró cuán atroces y cuán amenazaba , entendió finalmente el grave yerro que crueles trabajos los nuestros en aquellas partes pade hizo en llamar á los moros. Acudió con nueva diligencian. Era en aquella sazon obispo de Jerusalem Simon; cia á reparar el mal pasado y los males; hizo en todo su trataron el negocio entre los dos, y con cartas que le reino levantar mucha gente, y juntados socorros de todió para el sumo Pontífice y amplísima comision , dió la das partes, formar un grueso ejército. Muchos de su vovuelta para Europa. El papa Urbano, oido que lobo á luntad vinieron de las provincias comarcanas a ayudar, Pedro y leido las cartas del Patriarca , afligiose grave movidos por el peligro que las cosas de los cristianos mente. Abrasábale la afrenta de la religion cristiana; corrian. Cerca de Cazalla , pueblo que cae no lejos de que aquella tierra en que quedaron inipresas las pisadas Badajoz, se dió de nuevo la batalla de poder á poder; los del Hijo de Dios, origen de la religion, y en otro tiem cristianos quedaron asimismo vencidos (grande lástima po albergo de la santidad, estuviese yerma de morado y mengua) y muchos dellos muertos en el campo. Sin res, falta de sacerdotes y de todo lo al. Que los bárbaros, embargo, don Alonso no perdió en manera alguna el no solo contra los hombres, sino contra la santidad de ánimo, como el que ni por las cosas prósperas se ensolos lugares sagrados, hiciesen la guerra con odio perpe- berbecia, ni por las adversas se espantaba. Gou gran tuo y gravísimo de la cristiana religion sin que nadie presteza se rehizo de fuerzas, y cou puevos socorros

aumentado su ejército rompió y entró por fuerza hasta sino los eclesiásticos; alistar soldados nuevos y viejos, Córdoba, liizo estragos de hombres y ganados, sin per procurar socorros de fuera. Muchos extranjeros, movidonar á los edificios ni á los campos. El tirano, descon dos por el peligro de España y encendidos en deseo de fiado de sus fuerzas por habérsele desbandado el ejér- ayudar en aquella guerra, de su voluntad vinieron, en cito que tenia , fortilicóse dentro de Córdoba, ciudad especial de Francia; entre estos Raimundo ó Ramon, grande y muy fuerte; solo hobo algunas escaramuzas y hermano del conde de Borgoña, y su deudo Enrique, el rebates. Aconteció que Abdalla, de noche, con número cual dado que era natural de Besanzon, ciudad antide soldados, hizo contra los nuestros una encamisada; guainente la mayor de los secuanos en Borgoña, de mas los moros fueron rechazados y muertos, preso el donde le llamaron Enrique de Besanzon 6 Besontino; capitan, y el dia siguiente en presencia de los moros pero era de la casa y linaje de Lorena, y adelante fundó que desde los adarves miraban lo que pasaba, fué he la gente y reino de Portugal. Vino asimismo otro pacho pedazos y quemado vivo y con él otros sus compa riente de Enrique, llamado Raimundo, conde de Tolosa ñeros: castigo cruel; pero la desgracia de su suegro y de San Egidio. Seguia á estos señores buen golpe de Benabet y la pena que della el Rey tomó excusa y alivia gente francesa; soldados valientes, de grande y increiaquella crueldad, y aun hizo que fuese la alegría de la ble prontitud para acometer la guerra. Acudió demás victoria mas colmada. El moro Ali, cansado del largo destos don Sancho, roy de Aragon, el cual bien que cerco, se rindió presto á todo lo que le fuese mandado. era de grande edad, tenia brio y ánimo de mozo y muy De presente le condenaron en gran suma de dinero, y aventajada destreza, adquirida con el continuo uso de las que para adelante en cada un año pagase cierto tributo guerras que hizo contra los moros. De todas estas geny parias. Con esto le dejaron lo que le tomaran como á tes se juntó y formó un ejército muy lucido y grande, feudatario de los reyes de Castilla. Principio muy hon- tanto, que no dudaron acometer las fronteras de los eneroso para el rey don Alonso y muy saludable para la migos; entraron adentro en el Andalucía, hicieron esprovincia, por entenderse con tanto que las armas y tragos, sacos y robos en todos los lugares. No se desfuerzas de aquellos bárbaros podian ser vencidas, do cuidaron los moros de hacer sus diligencias. Cerca de un mados sus brios. Ordenadas las cosas de Andalucía, la lugar llamado Alagueto se juntaron los reales y se dieguerra revolvió contra la Celtiberia, parte de Aragon. ron vista los unos á los otros. Juzef, por no ser igual en Cercaron á Zaragoza y con grandes ingenios la comba- fuerzas, como caudillo recatado y prudente, excusó la tieron. Los ciudadanos no rehusaban de pagar cada un batalla ; su partida fué semejante á huida , lo que dió á año algunas parias, á tal empero que el Rey los reci entender la priesa en el retirarse y desamparar gran biese debajo de su amparo, y que luego sin hacer daño parte del fardaje. Pareció al rey don Alonso que con la se partiese de aquella comarca. Era honroso este asien huida del Moro se debia contentar y no aventurar la to para el Rey; mas para no alzar el cerco prevaleció reputacion que con esto se ganara; además que su ejérel deseo y esperanza de apoderarse de aquella ciudad, cito, como compuesto de tantas gentes difereutes en dado que por pretender cosas grandes y no contentarse lenguas, costumbres y leyes, no se podia entretener larcon lo razonable se perdió lo uno y lo otro. Porque Ju go tiempo. Acordó dar la vuelta a la patria con sus zef, apercebido de nuevo ejército de almoravides, dine- soldados cargados de despojos y alegres por el buen ro, infantería, caballería y de todo lo al para la guerra principio. Las armas de los almoravides despues desta necesario, de Africa pasó á España espantoso y feroz afrenta y desman sosegaron por algun tiempo, demás con intento de reprimir los deseños de Alí y castigar su que á Juzef fué forzoso acudir á Africa y ocuparse en deslealtad y de camino rebatir las fuerzas de los cris asentar el estado de su nuevo reino. El rey don Alonso tianos. Su venida se supo en un mismo tiempo en la no se descuidaba en el entre tanto de aparejarse, por ciudad y en los reales; á los moros con esperanza de tener entendido que muy presto volveria la guerra con mejor fortuna puso ánimo; al rey don Alonso forzó por mayor fuerza que antes. Determinó hacer nuevas alianmiedo del peligro y de mayor mal, alzado el cerco, vol zas y ganar con esto y obligarse las voluntades de los ver atrás. Las armas de Juzef procedian prósperamente, príncipes extraños; en particular con aquellos tres seporque de primera llegada se apoderó de Sevilla, do el ñores que vinieron de Francia, para mas prendallos y tirano Alí estaba , al cual cortó la cabeza; tras esto en premio de la ayuda que le dieron y de sus servicios, Juego Córdoba se le rindió. A ejemplo destas dos ciu casó otras tautas hijas suyas. Con Ramon, conde de dades, todas las demás del Andalucía y aun todas las Tolosa, casó doña Elvira; con Enrique de Lorena dona que en España restaban en poder de los moros, en breve Teresa , ambas habidas fuera de matrimonio, como arse pusieron debajo de su obediencia y tomaron su voz, riba se ha dicho, pero criadas con regalo y con aparato unas de voluntad, otras por fuerza. Algunas asimismo, real y con esperanza de gran estado. A Ramon el de confiadas en el esfuerzo y prosperidad del nuevo Rey, Borgoña dió por mujer á doña Urraca, su legítima hija; sacudian de sí el yugo del imperio cristiano, y no que deste Principe se dice que reedificó y pobló la ciudad rian hacer los hoinenajes acostumbrados. No parecia el de Salamanca por mandado del Rey, su suegro. Demás rey don Alonso debia disimular aquellos desaguisados desto, con el conde don Rodrigo casó doña Sancha, hija ni descuidarse en el peligro que amenazaba , por jun- del Rey y de doña Isabel, su mujer ; deste dicen que tarse de nuevo á cabo de tanto tiempo las fuerzas de decienden los Girones, señores de grande y antigua nolos moros de Africa con las de los de España en perjui bleza en España. A don Enrique señaló en dote todo cio de los cristianos. Acordó pues ganar por la mano y lo que en Portugal tenia ganado de los moros, con tidalles guerra con todas sus fuerzas. Mandó hacer todos tulo de conde y con condicion que fuese vasallo de los los apercebimientos necesarios; juntar armas, caballos, reyes de Castilla y viniese á las Cortes del reino y á la vituallas, dineros; acudir á la guerra, no solo los legos, I guerra con sus armas y gentes todas las veces que fuese

tomó poco

avisado. Estos fueron los principios y las zanjas de causa por el deseo de vengar aquel desastre y satisfaaquel nuevo reino de Portugal, apellido que

cerse (ca era suegro del Rey , padre de la reina dona adelante deste tiempo, y le conservó por mas de cuatro Felicia) de maltratar los moradores de aquella ciudad cientos años, en que tuvo reyes proprios, descendien al tomarla y que la matanza suese grande. Bolea , que tes deste Príncipe y primer fundador suyo. A don Ra es un pueblo á la raya de Navarra en los ilergetes, á mon de Borgoña dió ci gobierno de Galicia con tílulo Ja ribera del rio Cinga , do duró mucho la guerra, sc de conde, nombre de que solian usar los gobernadores ganó de los moros. Al tanto Monzon, villa fuerte en de las provincias, y en dute la esperanza de suceder en aquella comarca por su asiento y por el alcázar que el reino si faltase acaso el infante don Sancho , hijo del tenia, con otros pueblos y castillos que seria largo Rey. Al conde de Tolosa dieron en dote muchas pre contallos. Fundose y poblóse Estella por este riempo seas y joyas, gran cantidad de oro y de plata, ningun en Navarra, pequeño lugar entonces, al presente ciuestado en España, por tratar de volverse á Francia, do dad noble en aquel reino; y porque ei rey don Sancho poseia grandes tierras y gran ditado. Puédese sospe trataba de ir sobre Zaragoza, cinco leguas mas arriba char que la misma Tolosa se le dió en dote como sujeta de aquella ciudad a la ribera de Ebro edificó un castiá estos reyes, segun de suso dos veces queda apunta llo, llamado Castellar, para efecto de reprimir las cordo. Quién dice que por las armas de don Alonso el rerias de los moros; demás desto, para con ordinarias año 1093 se ganó la ciudad de Lisbona. Si fué así ó de salidas y cabalgadas que dende queria se hiciesen teotra manera, no lo sabria determinar. A la verdad no ner todos los alderredores trabajados; en que pasaron pocas veces aquella ciudad se ganó y se perdió como tan adelante los soldados que puso en aquella plaza, prevalecian las armas, ya de moros, ya de cristianos, y que quitados los bastimentos a la misma ciudad, muúltimamente se gano de los moros pocos años adelan-chas veces parecia tenerla cercada. En los pueblos dite, dende el cual tiempo permaneció perpeluamente en chos antiguamente vascetanos se edificó la villa de la posesion y señorio de los cristianos.

Luna, en ninguna cosa mas señalada que en dar prin

cipio al linaje y familia de los Lunas, muy ilustre y CAPITULO II.

muy antiguo en Aragon. La cabeza y fundador deste

linaje fué Bacalla, hombre principal, á quien don SanCómo don Sancho Ramirez, rey de Aragon, fué muerto.

cho bizo donacion de aquel pueblo, rey que fué verEl año siguiente, que se contaba del nacimiento de daderamente grande, y con el lustre de todas las virCristo 1094, fué señalado por nacer en él don Alonso, tudes esclarecido, y sobre toilo señalado en piedad y hijo de don Enrique, el de Lorena, y de su mujer doña devocion. Alcanzó de Alejandro II, sumo pontífice, Teresa, el cual con sus armas y valor dió lustre al nom que el monasterio de San Juan de la Peña con los debre de Portugal. Extendió su señorío, y fué el pri- más de su reino fuesen exemplos de la jurisdiccion de mero de aquellos principes que tomó nombre de rey los obispos. Alegaban por causa desta exempcion y por permision de los pontifices romanos, en que se para alcanzalla la codicia de los obispos, que se entremantuvo contra la voluntad de los reyes de Castilla. gaban libremente en los bienes de los monasterios. A Pero el mismo año fué desgraciado por la desastrada la verdad las costumbres de los monjes en aquel tienmuerte que sobrevino á don Sancho, rey de Aragon, po,

de

que san Bernardo se queja , y sus deseos se iná quien asimismo deben los aragoneses la loa , no solo clinaban demasiado á pretender libertad, tanto, que de de haber bien gobernado y conservado aquel reino como ordinario sus abades impetraban privilegio para usar lo bicieron sus antepasados, sino de le dejar acrecen de las insignias de los obispos, mitra, báculo, mucetado y colmado de todos los bienes. El fué el primero ta , en señal que tenian autoridad obispal; camino inque de los montes ásperos y encumbrados, do los re venlado y traza para ser exemplos de los ordinarios. El yes pasados defendian su imperio y señorío, no inenos pecado de codicia que se imputaba á los obispos tamconfiados en la maleza de los lugares que en las armas, bien alcazaba al Rey; esto fué lo que principalmente en abajó á los campos rasos y á la llanura, y ganó por las sus costumbres se nota , que libremente metió la mano armas gran número de ciudades y lugares. Dió guer en los bienes eclesiásticos y preseas de los templos. ra continua a los reyes moros de Balaguer , de Lérida, Parecia excusarle en parte la falta de dinero que tenia, de Monzon, de Barbastro y de Fraga; y vencidos, los la pobreza y los grandes gastos de la guerra, además forzó primeramente que le pagasen parias, despues con de una bula que ganó de Gregorio VII, sumo pontisiun largo y trabajoso cerco tomó á Barbastro, noble ce, en que le concedió facultad para que a su voluntad ciudad puesta junto al rio Vero, de gran frescura y trocase, mudase y diese á quien por bien tuviese los deleitosos campos. La fortaleza de las murallas espan diezmos y rentas de las iglesias que o de nuevo fuesen taba; mas la constancia del Rey y de los suyos venció edificadas ó ganadas de los moros. Sin embargo, él con todas las dificultades; como de todas partes arreme ilustre ejemplo de modestia y santidad algunos años tiesen, y la furia no amansase ni aflojase de los que ol antes deste , afligido del escrúpulo que de aquel hecho vidados de las heridas y menospreciada la muerle pre le resultó y para sosegar la murmuracion del pueblo, tendian apoderarse de aquella plaza, fué entrada por causada por aquella libertad, en Roda en la iglesia de fuerza y puesta á saco. Salomon era á la sazon obispo San Victorian, delante el altar de San Vicente, con de Roda; otros le llaman Arnulfo; lo mas cierto que a grande humildad , gemidos y lágrimas pidió de lo lielos tales obispos de Roda quedó desde entonces sujeta cho públicamente perdon, aparejado á einendarse. Hala iglesia de Barbastro. Item, que en aquel cerco mu liose presente Raimundo Dalmacio, obispo de aquella rió Armengaudo ó Armengol, conde de Urgel, por ciudad, al cual mandó restituir enteramente todo lo donde le llamaron Armengol de Busbastro, que fué la que le fuera quitado. Los príncipes que en nuestra edad

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