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las islas de Mallorca y Menorca, acometieron a los isa razones, consintieron que pudiese levantar tres mil leños, pero fueron por ellos maltratados. Ca tomando españoles, no para hacer guerra ni acometer á los ellos sus hondas, arma de que entonces usaban sola- mauritanos, con quien tenia España grandes alianzas y mente, con un granizo de piedras maltrataron á los prendas, sino para resistir a los contrarios de Cartago, enemigos tanto, que les forzaron á retirarse á la marina si de alguna parte se les moviese guerra. Tuvo Safon y aun á desancorar y sacar las naves á alla mar; de puestas al Estrecho las compañías y escuadrones, así de adonde, arrebatados con la fuerza de los vientos, lle- su gente como de los españoles, para ver si por

miedo garon últimamente á Cádiz. Con la venida deste so- mudarian parecer los mauritanos y dejarian de secorro se diminuyó la fama del daño recebido en Sicilia guir los intentos de los demás africanos. Pero como y de la muerte del capitan Amilcar, y se quitó el poder no desistiesen, pasado el Estrecho, puso á fuego y á de alterarse á los discordes contra los cartagineses. En sangre los campos y las poblaciones, robando, sael mismo tiempo dicen que desde Tarteso, que es Ta- queando y poniendo en servidumbre todos los que por risa, se envió cierta poblacion ó colonia y por su capi- el trance de la guerra venian en su poder. Movidos tan Capion á aquella isla , que hacia Guadalquivir con de sus males los mauritanos, hicieron junta en Tán-. sus dos brazos y bocas. Lo cierto es que donde estaba ger, que está en las riberas de Africa enfrente de el oráculo de Mnesteo, los de Tarteso edificaron una Tarteso ó Tarifa , para determinar lo que debian hanueva ciudad, llamada por esta causa Ebora de los cer. En primer lugar, pareció enviar embajadores Cartesios, á distincion de otras muchas ciudades que en España á quejarse de los agravios que recebian de hobo en España de aquel nombre, y Tarteso antigua- los suyos, de aquellos que á Safon seguian, y alegar mente se llamó tambien Carteia. Demás desto, en la una que los que les debian ayudar, esos les hacian conboca de Guadalquivir se edificó una torre, dicha Ca- tradiccion y perjuicio; mirasen á los que dejaban y pion; en qué tiempo no consta , pero los moradores de con quiénes tomaban compañía; que los cartagineses aquella tierra se sabe que se llamaron cartesios ó tar- ponian asechanzas á la libertad de todos, y por tanto, tesios, que dió ocasion á ingenios demasiadamente agu- era mas justo que juntando las fuerzas con ellos, vendos de pensar y aun decir que desde Tarteso se envió gasen las injurias comunes, y no tomasen aparte conaquella poblacion ó colonia hasta señalar tambien el

sejo, de que les hobicse luego de pesar, quier fucsen tiempo y capitan que llaman asimismo Capion, como los cartagineses vencidos, por el odio en que incurrian si todo lo tuvieran averiguado muy en particular. de toda Africa, quier fuesen vencedores, pues ponian á

riesgo su libertad; que los cartagineses, por su soberbia CAPITULO XX.

y arrogancia, pensaban de muy atrás enseñorearse de Cómo Safon vino en España.

todo el mundo. A esto los españoles se excusaron de

aquel desórden , que sucedió sin que lo supiesen, que Corria por este mismo tiempo fama que toda Africa á Safon se le dió gente de España , no para hacer se conjuraba contra Cartago, que hacian levas y juntas guerra, sino para su defensa; que enviarian embajadode gentes cada cual de las ciudades conforme a sus res á Africa, por cuya autoridad y diligencia, si no se fuerzas; y que unas á otras, para mayor seguridad, se concertasen y hiciesen paces, volverian los suyos de daban rehenes de no faltar en lo concertado. El dema- Africa. Como lo prometieron, así lo cumplieron. Con la şiado poder de aquella ciudad les bacia entrar en sos- ida de los embajadores se dejaron las armas, y se tomó pecha; demás que no querian pagar el tributo que por asiento con tal condicion que el tal capitan cartaginés asiento y voluntad de la reina Dido tenian costumbre sacase sus gentes de la Mauritania; los mauritanos llade pagar. Dábales otrosí atrevimiento lo que se decia masen los suyos de la guerra que se hacia contra Carde las adversidades y desventuras que en Sicilia y en tago, pues de aquella ciudad no tenian queja alguna Cerdeña padecieran. Los de Mauritania, si bien no se po- particular. Esto se concerto; pero como vuelto Safon dian quejar de algun agravio recebido por los de aque- en España, todavía los mauritanos perseverasen en los lla ciudad, se concertaron con los demás con tanto fu- reales de los africanos, tornó á movelles guerra, y les ror y rabia, que trataban de tirar á su partido á los es- hizo mayores daños, y apenas se pudo alcanzar por los pañoles, que están divididos de aquella tierra por el españoles que entraron de por medio que, fortificado angosto estrecho de Gibraltar, y apartallos de la amis- de nuevas compañías de España que le ofrecian de su tad de los cartagineses. Movido por estas cosas el Se- voluntad, dejada la Mauritania, entrase mas adentro nado cartagines, determinó aparejarse á la resistencia en Africa. En fin se toinó este acuerdo, con que los y juntamente enviar al gobierno de lo que en España ejércitos enemigos de Cartago fueron vencidos, ca los tenian á Safon , hijo de Asdrúbal, para que con su pre- tomaron en medio por frente y por las espaldas las gensencia fortificase y animase á los suyos y sosegase con tes que salieron de Cartago por una parte, y por otra buenas obras y con prudencia las voluntades de los es- las que partieron de España. Saruco Barquino, así dicho pañoles para que no se alterasen. Lo cual, llegado que de Barce, ciudad puesta a la parte oriental de Cartago, fué á España, hizo él con gran cuidado y maña; que dado que Silio Itálico dice que de Barce, compañero de llamados los principales de los españoles, les declaró Dido, se señaló en servir en esta guerra á los cartagilo que en Africa se trataba y lo que los mauritanos neses. Así le hicieron ciudadano de aquella ciudad, y dió pretendian. Pidióles, por el derecho de la amistad por este tiempo principio á la familia y parcialidad muy antigua que tenian, no permitiesen que ellos ó algu- nombrada en Cartago de los Barquinos. Dióse fin a esta pos de los suyos fuesen atraidos con aquel engaño á guerra año de la fundacion de Roma de 283. Safon, dar socorro á sus enemigos, antes con consejo y con vuelto en España, y ordenadas las cosas de la provinfuerzas ayudason á Cartago. Movidos los españoles con cia, siete años despues fué removido del cargo y lla

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mado á Cartago, con color de dalle el gobierno de la ó promontorio de Junon; y vueltas las proas á mandeciudad y el cargo y magistrado mas principal, el cual, recha, llegó á la boca de Cilbo, rio que entra en el como dice Festo Pompeyo, se llamaba suffetes. La mar entre los lugares Bejel y Barbate, como tambien el verdad era que les daba pena que un ciudadano, con rio que luego se sigue, llamado Besilio, descarga junto las riquezas de aquella riquísima provincia, creciese al cabo de San Pedro en frente de Cádiz, y eptra en el mas de lo que podia sufrir una ciudad libre, dado que mar; quedaba entre estos dos rios en una punta de tierpor hacerle mas honra enviaron en su lugar tres primos ra que allí se hace el famoso sepulcro de Gerion. Sisuyos, Himilcon, Hannon y Gisgon,y á él, vuelto a su guese luego la isla Eritrea , que era la misma de Cádiz, tierra, le hicieron grandes honras; con que se ensober- segun algunos lo entienden; otros la ponen por diferenbeció tanto, que teniendo en poco la tiranía y señorío de te cinco estadios apartada de tierra firme, al presente su ciudad, trató de hacerse dios en esta forma. Junto comida del mar en tanto grado, que ningun rastro della muchas avecillas de las que suelen liablar, y enseñóles á se ve. Mas adelante vieron un monte lleno de bosques y pronunciar y decir muchas veces tres palabras : Gran espesura ; informáronse, y hallaron que se llamaba Tardios Safon. Dejólas ir libremente, y como repitiesen lesio del nombre comun de aquellas marinas, y que de aquellas palabras por los campos, fué tan grande la fama de Safon por toda aquella tierra, que espantados / la cumbre de aquel monte salia y bajaba un rio, el cual con aquel milagro los naturales, en vida le consagraron dalete. Seguíanse ciertos pueblos de los Turdetanos, por dios, y le edificaron templos; lo que antes de aquel llamados los Cibicenos, que se extendian hasta la pritiempo no aconteciera á persona alguna. Plinio atri- mera boca de Guadalquivir. En medio de aquellas sus buye este hecho á Hannon, la fama á Safon, confis- riberas estaba edificada la torre Gerunda , obra de Gemada y consagrada por el antiguo proverbio latino y rion. Mas adentro en la tierra los lleates el rio Guagriego, es á saber : Gran dios Safon.

dalquivir arriba , los Cempsios, los Manios, todos gentes

de la Turdetania. Entendióse tambien que aquel rio, CAPITULO XXI.

que de otros era llamado Tartesio, nacia de la fuente Cimo Himilcon y Hapnon descubricron nuevas navegaciones.

llamada Ligostica , que manaba y se hacia de una lagú.. Himilcon y Hannon, tomado el cargo de España , lue- na puesta á las haldas del monte Argentario; hoy se go que pudieron, se hicieron a la vela con su armada Hama monte de Segura. Decian asimismo que, dividido para ir a su gobierno. Acometieron de camino a los de en cuatro brazos, regaba los campos de la Bética; menMallorca, si por ventura con maña y dádivas de poco tira que tenia aparencia, y por eso fué creida; ca por precio pudiesen alcanzar de aquellos hombres groseros, ventura tenian entendido que tres rios, los cuales se juny que no sabian semejantes artificios, que les diesen tan con Guadalquivir ,' eran los tres brazos del mismo, Jugar y permitiesen levantar en aquella isla un fuerte, ó sea que por ventura le sangrahan y hacian acequias, que fuese como escalon para quitalles la libertad. Dióse- en diversas partes para riego de los campos; lo que Jes esta licencia, y aun dicese que en Menorca, entre sep- apenas se puede creer de ingenios tan groseros como tentrion y poniente, edificaron un pueblo, que se llamó eran los de aquel tiempo. Rufo Festo, que escribió esJamà , y otro al levante, por nombre Magon. Algunos tas navegaciones, dice que Guadalquivir entraba en la añaden el tercero lugar de aquella isla llamado Łabon, mar por cuatro bocas; los antiguos geógrafos hallaban y piensan que la causà destos nombres fueron tres go- dos tan solamente; nosotros mudadas con el tiempo las bernadores de aquella isla enviados de Cartago suce- cosas y alteradas las marinas, no ballamos mas de una. sivamente. Lo cierto es que Haunon , llegado á Cádiz, Partido de allí, y pasadas las bocas de Guadalquivir, con deseo de gloria y de saber nuevas cosas, discurrió y

vieron las cumbres del monte Casio, rico de venas de por las riberas del mar Océano hasta el promontorio Ša- estaño, como lo da á entender el nombre; y aun quieren cro, que hoy es cabo de San Vicente en Portugal; y todo decir que del nombre de aquel monte el estaño por los lo que vió y notó en particular, lo escribió al Senado. griegos fué llamado casiteron. . La llanura bajo de

y Decia que tenia grande esperanza se podian descubrir aquel monte poseiau los Albicenos , contados entre los con grande aprovechamiento de la ciudad las riberas de Tartesios. Seguíase el rio Ibero, que antiguamente fue Jos mares Atlántico y Gallico, inaccesibles hasta enton- término postrero de los Tarlesios; y al presente entra ces, y que corrian por grande distancia. Que le diesen en el mar entre Palos y Huelma. De este rio quieren allicencia para aderezar dos armadas y apercebillas de gunos que España haya tomado el nombre de Iberia , y todo lo necesario para tan largas navegaciones y de tan- no del otro del mismo apellido que en la España citerior to tiempo. Lo cual el año siguiente por permision del hoy se llama Ebro, y con su nobleza ha escurecido la Senado se hizo; mandaron á Himilcon que descubriese fama deste olro; llámase loy rio del Acige por la muJas riberas de Europa y los mares lo mas adelante que chiedumbre desta tierra que en aquellos lugares se saca, pudiese. Hannon tomó cuidado de descubrir lo de Asri- á propósito de tenir Janas y paños de negro. En la misca. Gisgon, por acuerdo de los hermanos y con órden ma ribera hacia el poniente vieron la ciudad de Iberia, del Senado, quedó en el gobierno de España. Acordado de la cual hizo mencion Tito Livio, y era del mismo

У esto, y apercebido todo lo necesario, al principio del nombre de otra que estuvo asentada en la ribera del rio. año que se contaba de la fundacion de Roma 307, Ébro, no lejos de Tortosa. Seguíanse luego los esteros Hannon

у Himilcon con sus armadas se partieron del mar por aquella parte que el promontorio dicho de para diversas partes. Himilcon partió de Gibraltar, Proserpina, por un templo desta diosa que allí se 'via, se que antiguamente se dijo Heraclea , pasó por los Mese- metia el mar adentro. Doblada esta punta, vieron lo nios y por los Selbisios que estaban en los Bastulos, postrero de los montes Marianos, por donde en el mar doblo el cabo postrero del Estrecho, que se dijo Herma se terminan, y encima la cumbre del monte Zefirio,

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que parecia llegar al cielo, cubierto de nubes y de nie

CAPITULO XXI. bla , aunque el mar sosegado á causa de los pocos vien

De la navegacion de Aannon. los que en aquella parte soplan. Mas adelante, unas riberas llenas de pedregales y matorrales se tendian basta La navegacion de Hannon fué mas larga y la mas fael monte de Saturno. Luego despues los Cenitas, por mosa que sucedió y se hizo en los tiempos antiguos, y medio de los cuales corria Guadiana, con dos islas opues- que se puede igualar con las navegaciones modernas de tas, que la mayor llamaban Agonida. Después doblado nuestro tiempo, cuando la nacion española con esfuerel promontorio Sacro, hoy cabo de San Vicente, por zo invencible ha penetrado las partes de levante y de riberas que hacen muchas vueltas, llegaron al puerto poniente, y aun aventajarse á ellas, por no tener nolicia Cenis, no lejos de la isla dicha entonces Petanio, y lioy entonces de la piedra iman y aguja ni saber el uso, así Perseguero. Caian cerca los Draganos, pueblos de la Lu- della como del cuadrante, por donde no se atrevian á sitania , incluidos entre dos montes Sefis y Cemlis, meter y alargarse muy adentro en el mar. Juntada pues y que al norte tenian por término un seno de mar pues- y apercebida una armada de sesenta galeras grandes, en to en frente de las islas dichias Strivias, puestas en alla que llevaban treinta mil personas, hombres y mujeres, mar. Tenian los Draganos otra isla cerca, llamada Acas para hacer poblaciones de su gente por aquellas riberas le, cuyas aguas eran azules extraordinariamente y de donde pareciese á propósito, se hicieron a la vela desmal olor. Esta forma tenian entonces aquellas marinas; de Cádiz. Pasadas las columnas de Hércules en dos dias al presente, habiéndose el mar retirado, todo está dife- de navegacion, llegados que fueron á una grande lanurente de lo antiguo. Sobre la isla Acale en tierra firme ra, edificaron una gran ciudad, que dijeron Timiatese empinaba el monte Cepriliano, y muy adelante por rion. Vuellas luego Jus proas al poniente, seguíase el aquellas riberas hallaron entre levante y septentrion á promontorio Ampelusio, que nosotros comunmente llala isla Pelagia, de mucha verdura y arboledas; pero no mamos cabo de Espartel; y aun sospecho es el que osaron saltar en ella, por entender de muchos que era: Arriano Hamó Soloen, de mucha espesura de árboles y consagrada al dios Saturno, y que á los que á ella abor- de muy grande frescura. Siguese el rio Zilia , que sosdaban se les alteraba el mar: tal era la vanidad y supers- pechoso Polibio llamó Anatis; y en este tiempo junto á ticion de aquella gente. Seguíanse en tierra firme los él está asentado un lugar, por nombre Arcilla. Los Sarios, gente inhumana y enemiga de extranjeros; por Lixos, gente que moraba y tomaba el nombre del rio donde el cabo que en aquella parte hoy se dice Espichel, Lixio, el cualcorre de la Libia y descarga por aquella parantiguamente por la fiereza desta gente se llamó Barba- te en el Océano, estaban tendidos setecientas y treinta y rio. Desde allí en dos dias de navegacion llegaron á la cinco millas, conforme a la medida romana, mas adelanisla Strinia, deshabitada y llena de malezas, á causa que te del promontorio Ampelusio. Allí fingieron antigualos moradores, forzados de las serpientes y otras saban- mente que Hércules luchó con el gigante Anteó, y que en dijas, la desampararon y buscaron otro asiento; por es- elmismo lugar eran los jardines de las Hespérides y el esto los griegos la llamaron Ofiusa, que es tanto como pantoso dragon que las guardaba. Seguíanse á igual disde culebras. Ofrecióse luego la boca de Tajo, donde los tancia en espacio de cien millas, ó veinte y cinco leguas, Sarios se terminaban con una poblacion de griegos, otros dos rios: el uno se llamó Subur, donde se via una que se entiende, no sin probabilidad, que fuese Lisboa, poblacion, por nombre Bonosa; el otro Sala, con otra pociudad en el tiempo adelante nobilísima. Hiciéronse blacion del mismo nombre, que hoy se llama Salen, en desde allí á la vela, y tocaron en las islas Albiano y La- un buen asiento y fresco, pero moleslado de las fieras cia; hoy se cree que son las islas puestas enfrente de por caelle cerca los desiertos de Africa. Partidos de Bayona en Galicia. Llegaron á las riberas de los Nerios aquellos lugares, llegaron al monte Allante, que se ter6 Jernos, que se tendian hasta el promontorio Nerio, que mina en el mar en el cabo que los antiguos llamaron la llamamos el cabo de Finisterre; junto á él están inu- postrera Chaunaria, despues por los marineros fué cochas islas, llamadas antiguamente Strenides, porque los munmente llamado el cabo Non, por estar persuadidos moradores de la isla Strinia, huidos de allí á causa de que el que con loco atrevimiento le pasaba para siemJas serpientes, como se ha dicho, hicieron su asiento en pre no volvia; hoy le llamamos cabo del Boyador, :si aquellas islas. Decianse tainbien Casiterides, por el bien algunos ponen por diferentes el cabo Non y el cabo moucho plomo y estaño que en ellas se sacaba. Pasado del Boyador; lo mas cierto es que tiene enfrente la el promontorio Nerio, Himilcon y sus compañeros, isla de Palma, puesta hacia el poniente, una de las Ca- . vueltas las proas al oriente, por falta de los vientos en narias, de la equinoccial distante veinte y ocho grados aquellas riberas y por los muchos bajíos y con las mu- que tiene de altura. Pasado este promontorio, ofrecióchas ovas embarazados, padecieron grandes trabajos; seles una ribera muy tendida hasta una pequeña isla mas prosiguieron en correr los puertos , ciudades y pro- de cinco estádios en circuito, la cual ellos, dejando alli montorios de los Ligores, Asturianos y Siloros, que por una poblacion, llamaron Cerne. Yo entiendo que en órden se seguian en aquellas marinas. De las cuales nuestro tiempo se llama Argin, y está pasado el cabo cosas no se escribe nada, ni se halla memoria alguna Blanco, asentado veinte y un grados mas acá de la equide lo que pasaron en el mar de Bretaña y en el Báltico, Doccial; y della todo aquel golfo se llama el golfo de donde es verisimil que llegaron guiados del deseo de Argin, que va tendido hasta el Cabo Verde y las diez descubrir , calar y considerar las riberas de la Francia islas que tiene enfrente, antiguamente dichas Hespériy de Alemaña. Ni aun, que se sepa, hay memoria del ca- des; entre las demás la principal hoy se llama de Sanmino que para volver á España hicieron, despues que tiago, y todas ellas se dicen las islas de Cabo Verde. gastaron dos años enteros en ida y vuelta de navegacion Este cabo é promontorio sospecho que Arriano le llama tanlarga y dificultosa.

Cuerno Hesperio, y que el rio muy ancho que antes del

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entra en el mar, es el que Festo llama Asama, porque memoria de cosa tan señalada , de dos hembras que tambien en este tiempo, con nombre no muy diferente prendieron , porque á los machos no pudieron alcanzar de lo antiguo, se llama Sanaga. Cria crocodilos y caba- por su gran ligereza, como no se amansasen, las matallos marinos; crece otrosí, y mengua en el estío a la ron, y enviaron á Cartago las pieles llenas de paja, manera del Nilo; por donde se entiende que tienen una donde estuvieron mucho tiempo colgadas en el templo misma origen estos dos rios y nacen de unas mismas de Vénus, para memoria de tan grande maravilla. Los fuentes. Los antiguos, y en particular Plinio, le llamaron doctos ordinariamente no sin razon creen que esta isla Nigir. Entra en el mar por dos bocas: la que hemos di- es una que está debajo la equinoccial frontero de un cho, y otra que está pasado Cabo Verde, y por su gran cabo de Africa, llamada de Lope Gonzalez, sujeta en anchura vulgarmente se llama el rio Grande. Seguíanse este tiempo á los portugueses, y que se llama la isla de las islas Gorgonides; así las llamó Hannon, de unas mu- Santo Tomé, tan rica de azúcares, que se dan muy bien jeres monstruosas que alli vieron, las cuales los anti- en ella, como mal sana, principalmente a los nuestros, guos llamaron gorgonas. Cerca de aquellas islas vieron como quier que los etiopes se hallen allí muy bien de un monte muy empinado, que llamaron Carro de los salud. Los hombres cubiertos de vello entendemos que Dioses, por resplandecer con fuegos y porque tenia fueron cierto género de monas grandes, cuales en Afrigravde ruido de truenos; los nuestros le llaman Sierra ca hay muchas y de diversas raleas, del todo en la figuLeona, puesta ocho grados antes de la equinoccial. En ra semejantes á los hombres, y de ingenios y astucias Plolemeo está demarcado el Carro de los Dioses en cin- maravillosas. Arriano escribe que Hannon y sus comco grados de altura, y no mas, sea que los números, por pañeros desde aquellos lugares y desde aquella isla diedescuido de los escribientes, estén estragados, ó que él ron la vuelta a España, forzados de la falta de mantenimismo se engañó. Este monte, por su altura, ordinaria- mientos. Plinio dice que Hannon llegó hasta el mar mente resplandece con relámpagos, demás que los mo- Rojo, pasado, es á saber, el cabo de Buena Esperanza, radores por causa del calor, que por allí es muy excesi- en el cual, adelgazadas de entrambas partes las riberas, vo, de dia están encerrados en cuevas debajo de tierra, la Africa interior á manera de pirámide se termina. y las noches salen á trabajar y procurar su sustento con Dice mas, que desde allí envió embajadores á Cartago, hachos encendidos; por donde los campos cercanos á por tierra sin duda, con informacion de todo lo suceaquel monte resplandecen de noche, y parece que ar- dido. En esto concuerdan , que volvió al quinto ano de den en vivas llamas y en fuego; cosa que dió ocasion á la partida de España, y de la fundacion de Roma se Hannon y á sus compañeros á que pensasen de veras, ó contaba 312. Los que con el fueron, vueltos, á porfía que de propósito fingiesen, como suele acontecer cuan- contaban milagros que les acontecieran en navegacion do se habla de cosas y lugares tan apartados, que de tan larga , tormentas, figuras de aves nunca oidas, aquellas partes y campiñas corrian en el mar rios de cuerpos monstruosos de fieras y peces, varias forfuego, y que todas aquellas tierras comarcanas estaban mas de hombres y de animales, vistas ó creidas por el yermas, á causa de aquellas perpetuas llamas. Pasado miedo, ó fingidas de propósito para deleitar al pueaquel monte, descubrieron una isla, babitada de hom- blo, que abobado oia cosas tan extrañas y nuevas. bres cubiertos de vello (así lo entendieron ellos), y para

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LIBRO SEGUNDO.

CAPITULO PRIMERO.

nombrados para suceder en el gobierno de España. Des

te Magon se dice que en las islas Baleares, donde se deQue Hannon y sus hermanos volvieron a su tierra.

tuvo algunos años, edificó en Menorca una ciudad de HANNON y Himilcon, despues de tan dificultosos viajes su nombre. No hay duda sino que en aquella isla hobo y tan largas navegaciones, vueltos en España, con de- antiguamente una ciudad que se llamó Magon, pero seos de descansar y de ver á su patria , sin dilacion se la semejanza del nombre no es conjetura bastante para partieron a Cartago, donde fueron con grande acom- asegurar que haya en particular sido fundada por este pañamiento de los que salieron á recebillos, con aplauso Magon, como quier que no haya para comprobarlo otro de todo el pueblo y solemnidad semejante á triunfo me- testimonio de escritores antiguos. Lo que se tiene por tidos en la ciudad. Todos alababan y engrandecian el averiguado es que, llegado que fué Aníbal á Cádiz, Gisvigor de sus ánimos, sus famosos acometimientos y el gon, cargada la flota de riquezas que él y sus hermanos alegre remate de sus empresas. Quedó Gisgon en el go-juntaran muy grandes, se hizo á la vela, pero no llegó á bierno de España, al cual se le dió tambien licencia que Cartago, porque corrió fortuna, y se perdió con todas dejado el cargo se volviese á Cartago. Lo que mucho im- las naves por la violencia de ciertas tormentas, muchas portaba para continuar en su poder y autoridad, hicie- y muy bravas, que por aquellos dias trajeron muy alron que Aníbal, su primo, que era hermano de Safon, terado el mar, que fué año de la fundacion de Roma junto con Magon, pariente y amigo de los mismos, fuesen de 315. Dícese tambien que Anibal; en las riberas del mar

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Océano antes de llegar al cabo de San Vicente, en un

CAPITULO II. buen puerto fundó una ciudad que antiguamente se

De las cosas por los españoles hechas en Sicilia. llamó puerto de Aníbal (ahora se llama Albor), cerca de Lagos, pueblo antiguamente dicho Lacobriga. Por Algunos años se pasaron despues desto sin que succotra parte, los tartesios á la postrera boca del rio Gua- diese en España cosa digna de memoria hasta el año de dalquivir edificaron un castillo con un templo consa- la fundacion de Roma de 327. En el cual tiempo, pargrado á Vénus; la cual estrella, porque se llama tambien tida toda la Grecia en dos partes, se hacia la guerra PeLucifero ó Lucero , el templo se dijo Lucífero, y hoy, loponesiaca. Juntamente el segundo año desta guerra, corrompida la voz, se llama Sanlúcar, pueblo en este una cruel peste se derramó casi por toda la redondez tiempo, por la contratacion de las Indias y por ser escala de la tierra, la cual, como tuviese su principio en la de aquella navegacion, entre los mas nombrados de Etiopia , de allí pasó á las demás provincias, y por reEspaña. Así cuentan esta fundacion nuestras historias, mate en España asimismo mató y consumió hombres y que afirman tambien que por el mismo tiempo se en- ganados sin número y sin cuento. Hicieron mencion cendió una guerra muy cruel entre los bélicos, que hoy desta plaga Tucídides, Tito Livio y Dionisio Halicarnason los andaluces, y los lusitanos, gentes que moraban seo, y aun nuestras historias atribuyen la causa desta de la una y de la otra parte de Guadiana. Dicen que co- mortandad á la sequedad del aire; pero Hipócrates, que menzó de diferencias y riñas entre los pastores; que a vivió por el mismo tiempo, afirma que para librará Telos lusitanos favorecieron los cartagineses, á los béti- salia desta poste, hizo él quemar los montes y bosques de cos una ciudad principal por aquellas partes, la cual al-aquella tierra. Lo que á nuestro propósito hace es que gunos sospechan que fuese la Iberia, de quien arriba para la guerra que en Sicilia traian los de Lentino y los se hizo mencion, y que las mismas mujeres tomaron las caranenses contra los siracusanos, ciudad entonces la armas ; tan grande era la rabia y furia que tenian. La

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mas populosa y poderosa de aquella isla, Nicias y Albatalla fue muy herida : pelearon por espacio de un dia cibiades, aunque era de poca edad, fueron de Atenas entero sin declararse ni conocerse la victoria por nin- enviados con una armada de cien galeras en socorro de guna de las partes. Despartiólos la noche; fueron pa- los leontinos. Esta era la voz; pero de secreto llevaban sados á cuchillo ochenta mil hombres, y entre ellos el esperanza de apoderarse de toda la isla. Sucediérales principal caudillo de los cartagineses, que si esto es como lo pensaban si Alcibiades, que se habia al principio verdad, se puede con razon pensar fuese el mismo Ani- gobernado bien y quebrantado las fuerzas de los siracubal. Añaden que Magon, movido de la fama de aquella sanos, no fuera acusado á la misma sazon en Atenas al batalla , partió luego de las Baleares Mallorca y Menor- pueblo de haber descubierto los misterios de Céres, en ca en ayuda de los suyos y en busca de los enemigos, ninguna cosa mas solemnes y sagrados que en el silencio. los cuales, por haber recebido en aquella batalla no me- Citáronle para que pareciese en juicio y se descargase: nor daño que hecho, fueron forzados, quemada la ciu- él por la conciencia del delito, ó por miedo de los condad, á buscar otros asientos, por miedo de mayor mal. trarios , se fué á Lacedemonia, donde como fuese reCorria ya el año de la fundacion de Roma de 321. En cebido benignamente por su excelente ingenio y por el cual año sucedió en Cartago grande mudanza, ca la fama de lo que habia hceho, les persuadió por venmuertos en aquella ciudad casi en un tiempo Asdrúbal y garse que enviasen en socorro de los siracusanos un vaSafon, hermanos de Aníbal, el crédito y autoridad de ler capitan llamado Gilipo; con cuya llegada se troHannon, que ya flaqueaba con la nueva del daño reci- caron las cosas de tal suerte, que fueron vencidos los bido en España, se perdió de todo punto, por brotar, co- atenienses por mar y por tierra, y el mismo Nicias con

! mo acontece en las adversidades, el odio de muchos, otros muchos, vino en poder de sus enemigos los de Laque llevaban de mala gana se gobernase y se trastornase cedemonia. Poseian los cartagineses por aquel tiempo toda la ciudad a voluntad y antojo de un ciudadano, y junto al promontorio Lilibéo, que ahora es cerca de que un particular pudiese mas que los que tenian á car- Trapana, y distaba de Cartago ciento y ochenta millas, goel gobierno. Acordaron criar un magistrado de cien algunos pueblos de aquella isla. Los Agrigentinos, que hombres, con cargo y autoridad de tomar cuenta á los ahora se llaman de Gergento, y eran comarcanos, llecapitanes que volviesen de la guerra. Forzaron pues á vaban mal que el poder de los cartagineses se contiHannon á pasar por la tela deste juicio. Ventilóse su ne- nuase y envejeciese tanto tiempo en aquella isla, fuera gocio, condenáronle en destierro, que fué no menor in- de agravios particulares que les tenian hechos. Sucedió vidia que ingratitud, especial que ninguna causa alega- que los cartagineses salieron á un bosque no lejos de la ban mas principal para lo que hicieron, sino que era ciudad de Minoa para hacer cierto sacrificio; acudiede ingenio é industria mayor que pudiese seguramente ron los de Gergento, y pasaron á cuchillo los contrarios, sufrille una ciudad libre , pues habia sido el primero de por

haber salido sin armas y sin recelo, todos los que los hombres que se atrevió á amansar un leon y hacelle no escaparon por los pies y se salvaron por aquellos tratable; que no se debia fiar la libertad de quien do- bosques y montes. Sabido esto en Cartago, todo el maba la fiereza de las bestias. La verdad es que las ciu- pueblo se alteró y se movió á vengar aquel insulto. Con dades libres suelen concebir odio y siniestra opinion con- este acuerdo enviaron á Sicilia dos mil cartagineses y tra los ciudadanos que entre los demás se señalan, y con otros tantos soldados españoles. Juntaron con ellos quiinvidia maltratar a los principes de la república, a quien nientos mallorquines honderos, nuevo у extraordinamuchas veces fué cosa perjudicial y acarreó notable da- rio género de milicia , los cuales, puesto que al princiño aventajarse en valor , industria y virtudes á los pio fueron menospreciados del enemigo porque iban demás.

desnudos, venidos a las manos, dieron a los suyos la victoria; ca con una perpetua lluvia de piedras mal

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