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CAPITULO XX.

de Aragon, á Aguilar en tierra de Campos. Estas cosas

hacia, y no aflojaba con eso el cuidado de la guerra De la guerra que se hizo contra Navarra.

que pensaba hacer á los navarros, ni cesaba de amoApartóse aquel matrimonio del rey de Leon por cau- nestar al rey de Aragon que juntase con él las fuerzas sa del parentesco que tenian él y su mujer con difi- y las armas. Así en un tiempo las gentes de Aragon y cultad y tarde; pero en fin, se apartó el año de nues- Castilla se movieron contra los navarros. El rey don tra salvacion de 4200, y luego se comenzó a poner en Sancho, vista la tempestad que cargaba sobre él y que plitica de pedir á la infanta doña Berenguela, liija de no tenia fuerzas bastantes, como quier que esperase don Alonso, rey de Castilla, de la cual se dijo poco an- poca ayuda de los principes cristianos, que sentia estar les que estaba concertada de casar con Conrado, duque enajenados por industria y maña del rey de Castilla, de Suevia, mas ella se excusaba por las costumbres de tanto, que se comenzaba a tratar del casamiento entre los alemanes y por el largo camino, puesto que no me- Luis, hijo de Filipe, rey de Francia, y la infanta doña nos aborrecia el matrimonio de Leon por el parentesco Blanca, hija de don Alonso, rey de Castilla ; determinó que con él tenia, causa que el primero se apartase; por el mar pasarse á Africa para pedir ayuda al mirapero los reyes muchas veces posponen la honestidad y mamolin Abenjuzef; grande afrenta y notable maldad, religion á sus particulares. Los halagos de la madre mayormente que se entendia no dejaria él, como era ablanılaron el corazon de la doncella, y á su padre pa- soberbio, pasar la ocasion que la discordia de los nuesrecia que los casamientos de diversas naciones muchas tros le presentaba de acometer de nuevo á España. veces suelen ser des raciados, y que no se debia dejar Los historiadores navarros no conforman con lo que de la ocasion de ganar al rey de Leon que les hacia tantos verdad pasó, sino con deseo de excusar aquella jornadaños, demás de apartalle de la amistad del rey de Na- da, fingen que don Sancho pasó en Africa con intento varra, de quien principalmente deseaba satisfacerse y de socorrer al Rey moro de Tremecen contra el de Túvengarse, y entendia que desamparado del rey de Leon, nez; la invencion por sí misma se manifiesta, por no 10 tendria fuerzas bastantes para resistir. Por una haber entonces reyes en Africa de aquellas ciudades; epistola de Inocencio III, enderezada al de Composte- | así, no me pareció era menester resutalla con mas palla, se ve que el de Toledo fué á Roma el año pasado labras. La verdad es que pasado el rey don Sancho en para alcanzar dispensacion del Papa sobre este matri- Asrica, los reyes de Castilla y de Aragon se metieron monio que se trataba, y no la quiso dar. Entre tanto por Navarra como por tierra sin dueño y sin valedor. pues que estas cosas se tratahan y maduraban, el rey Aivar y lo de Valderroncal tomó el rey de Aragon. Los de Castilla don Alonso, con grande deseo de vengarse, se pueblos de Miranda y Inzula se dieron al rey de Castia percebia con todo cuidado para aquella guerra; á don lla, que puso tambien cerco sobre Victoria, cabeza de Pedro, rey de Aragon, para no poder venir luego, como Alava; y porque se defendian los ciudadanos valienteen la confederacion quedó asentado, impidió la discor- mente y el cerco se dilataba, dejando en su lugar á dia que tenia con su madre la reina doña Sancha; ca don Diego de Haro para apretallos, el Rey se partió á teniéndola por sospechosa y creyendo que trataba de Guipúzcoa, una de las tres provincias de Vizcaya, la volverse á Castilla, proccró quitalle los lugares de su cual, irritada por los agravios de los navarros, estaba dote. Pero á instancia del rey de Castilla se asentó la aparejada á entregársele, como lo hicieron luego, ca concordia entre la madre y el bijo; juntáronse los dos rindieron al Rey todas las fuerzas de la provincia; lo reyes en Hariza, pueblo asentado á la raya de los dos que tambien al sin hizo Victoria, perdida la esperanza reinos, donde por medio y diligencia del rey don Alon- de poderse defender, y por su autoridad todas las deso y por su voluntad, se determinó que á trucco de más villas de Alava. Solamente sacaron por condicion Tortosa y de Azcona y de otros pueblos la Reina diese que no les pudiese el Rey dar leyes ni poner gobernaal rey de Aragon los de Harizu, Epila y Embile, que le dores, excepto en Victoria solamente y Treviño, lugapertenecian á ella; en que pretendia el Aragonés quitarres y plazas en que se permitia que el Rey pusiese quien la entrada por aquella parle al rey de Castilla, si en al- los gobernase. Todo era fácil á los reyes de Castilla y de gun tiempo quisiese acometer las tierras de Aragon; Aragon, por estar toda la provincia de Navarra desamconsideraba que

Jas voluntades de los hombres, y mas parada de todo socorro y sin fuerzas, fuera de que de las de los reyes, son rarias y mudables, y por ningun nuevo se divulgó por la fama que el rey don Sancho corespeto de parentesco se mueven cuando se les mues- menzara á estar enfermo de cáncer que le nació en una tra esperanza de ensanchar su estado. Don P'ero Ruiz de pierna, sin esperanza de poder sanar. La melancolía, Azagra, señor de Albarracili, se balló en aquellas vistas que por la poca esperanza que tenia de remedio se le de los reyes por estar, es á saber, ya reconciliado con engendró, fué causa de aquella mala dolencia. Las maambos. Hizose esta confederacion á 30 de noviem- rinas de Vizcaya, que importaba mucho para conserbre. En el mismo año doña Berenguela, hermana del var el señorío de aquella provincia, fueron fortificadas, rey don Sancho de Navarra, casó con Ricardo, rey de reparados los lugares de San Sebastian, Fuenlerrabía, Ingalaterra; así lo dicen las historias de España. Los Guetaria y Motrico; los pueblos de Laredo, Santander escritores ingleses refieren que sucedió esto el año pa- y San Vicente de nuevo se fundaron en las riberas cersado, y afirman que en este falleció el mismo Ricardo. canas. Entre tanto que el rey don Alonso de Castilla El rey don Alonso, con la comodidad de las treguas que se ocupaba en hacer estas cosas, don Sancho, rey de lenia con los moros, deseaba reparar

los daños

que

el Navarra, sin hacer ningun efecto, volvió afrentado á su tiempo pasado se recibierau, y para esto procuraba re- patria y reino, que halló diminuido y falto en muchas parar á Plasencia y á Béjar, y á Mirabel y á Segura en partes, muchos pueblos enajenados. Euvió sobre estos cl monte Argentario, á Monfredo ya Moya en la Mancha agravios á los dos reyes embajadores con toda humildad; pero no alcanzaron cosa alguna fuera de buenas don Alonso, rey de Castilla , casar dos hijas casi en un palabras, por no poderse persuadir á restituir lo que mismo tiempo con dos reyes sin dote ninguna , porque tenian adquirido por el derecho de la guerra, ni les po- á doña Berenguela dió solamente los lugares que por dian faltar razones y títulos con que colorear su codi- las armas quitó poco antes á su marido, restituyéndocia y paliarla.

selos por las condiciones del casamiento. Celebráronse

las bodas en Valladolid, do los reyes se juntaron, con CAPITULO XXI.

grandes fiestas y muestras de alegría. Entre don Alone

so, conde de la Proenza, en Francia, y don Guillen, Cómo el rey de Aragon fué á Roma.

conde de Focalquer, aunque era tio de doña Garsenda, Estas cosas sucedian en España en el tiempo que Ri- mujer del mismo don Alonso, se levantó guerra, que cardo, rey de Ingalaterra, en prosecucion de la guerra forzó á don Pedro, rey de Aragon, para ponellos en que emprendió en Francia, con que mucho tiempo tra- paz de pasar en Francia. En Aguasmuertas, pueblo bajó aquella provincia, en el cerco que tenia sobre Li- en las marinas de la Gallia Narbonense, que los antigung moges, ciudad muy fuerte, fué muerto con una saeta llamaron Fosas Marianas, por la diligencia del Rey so que le tiraron desde los adarves. Sucedió en el reino trató de la concordia, y hechas sus avenencias, se su hermano de padre y madre, llamado Juan. Filipe, apartaron de las armas. Deseaba el rey de Aragon con por sobrenombre Augusto, rey de Francia, con intento cuidado de hacer la guerra á los mallorquines, por esde derribar al nuevo Rey y desbaratar sus intentos an- tar aquellas islas en poder de moros. Para este efecto tes que cobrase fuerzas, hizo grandes juntas de gen- era menester ganar la voluntad de los ginoreses y pites. Acometió á la Normandía , á la Bretaña y á los de sanos, que en aquella sazon eran poderosos por el mur. Anjou, estados que eran de los ingleses en Francia; La autoridad de Inocencio III, pontifice máximo, era apoderóse de las ciudades, de unas por suerza , de otras muy grande, y no menor el deseo de ayudar a los arade grado. Contra su poder no tenia el nuevo Rey ni le goneses, como lo mostraba en muchas ocasiones. Pare quedaba alguna esperanza, por ser desigual en fuerzas tido pues el Rey de la Proenza, en una flola se fué á Roo y no ballar camino para defenderse de contrario tan ma á verse con el Pon!ilice; recibióle él con grande bravo y ejecutivo. Enviáronse el uno al otro embajadas, aparato, y para honralle mas en la iglesia de San Pany por este medio, para que los reyes se viesen , señala- cracio, que está de la otra parte del Tibre, el año de ron á Butavento, pueblo de Normandía. Hizose alli nuestra salvacion de 1204, á 21 de noviembre fué unconfederacion y alianza, mas necesaria que honrosa gido por Pedro, obispo portuense, y por la misma mapara los ingleses, en que dejaban al Francés las ciuda- no del Pontifice coo solemne ceremonia recibió la codes de que se apoderara, solo con una condicion y rona y las demás insignias reales. Concedió otrosí para gravámen, que una hija del rey de Castilla casase con adelante que los reyes de Aragon pudiesen ser coronaLuis, hijo de Filipe, rey de Francia, sin llevar otra dos en sus tierras y que hiciese el oficio y toda la ccdote alguna. Este color se tomó y esta capa por ser remonia el arzobispo de Tarragona, como vicario del sobrina del Inglés, bija de su hermana. Solo lo de An- pontífice romano. Hay bula de todo esto, mas no parejou se restituyó á los ingleses. Enviáronse embajadores ció ponella en este lugar. Aun no se acostumbraba en al rey de Castilla de todo lo que pasaba. El, alegre con aquel tiempo que los reyes de Aragon luego despues la nueva y con el concierto que demás del bien comun de la muerte de sus padres tomasen las insignias renle traia á él tanto provecho, vino en lo que le pedian. les , sino cuando a la manera usada entre los españoles Tenia el rey don Alonso cuatro hijas, las tres en edad los armaban caballeros ó se casaban ; entonces, finalde casarse; estas eran doña Berenguela , doña Urraca, mente, usaban del nombre y insignias reales. Por esta doña Blanca. Doña Berenguela por este mismo tiempo merced que hizo á Aragon el Papa , el rey de Aragon casó con el rey de Leon. A los embajadores que de bizo su reino feudatario á los pontifices romanos, conFrancia vinieron sobre el caso dieron á escoger entre certó y prometió de pagar cada año cierta cantidad de las dos que restaban. Doña Urraca era mas apuesta y oro; cosa que. llevaron mal los Daturales que se mede mas edad. Sin embargo, ellos ofendidos del nombre noscabase con aquel color y capa el derecho de la lidoña Urraca , escogieron á doña Blanca. En Búrgos se bertad y se diese á los pontifices poder y ocasion y ellhicieron los desposorios, dende acompañada del padre trada con esto para intentar inayores cosas en Aragon. fué la doncella llevada a la Guiena , por estar en poder Este sentimiento se aumentó por un tributo que el año de los ingleses ; de alli con acompañamiento de gran- siguiente el Rey impuso sobre el reino muy pesado, des de Francia pasó adonde estaba su esposo. Los in- que vulgarmente se llamaba monelal. En Huesca al fin gleses quedaron muy sentidos de que con aquella con- del mes de noviembre se proinulgaron los tales edicfederacion se hobiese escurecido la majestad de aquel tos, en que no solamente el vulgo, sino tambien todos reino, en tanto grado, que pasado el Rey á Ingalaterra, los nobles y hidalgos se comprehendian sin sacar á nale iniraban de mala gana y con malos ojos, y al entrar die. Reprehendian al Rey y extrañaban que en particuen las ciudades no le hacian las aclamaciones que sue- lar fuese pródigo y en público codicioso para suplir len y acostumbran. Sucedieron estas cosas el año con tales imposiciones públicas y comunes lo que derde 1201. En el mismo año falleció Teobaldo, conde ramaba sin propósito. No se habia el Rey casado por de Campaña ; dejó por heredero el preñado de su mu- este tiempo, y estaban con cuidado que dejase sucejer doña Blanca ; parió despues de la muerte de su ma- sion pera beredar el reino. Procuró el pontilice romarido un hijo del mismo nombre. Doña Berenguela , hija no Inocencio que madama María, bija de Isabel, reina de don Alonso, rey de Castilla, últimamente casó con de Jerusalem, que venia á suceder en aquel reino, cadon Alonso, rey de Lcon. Era cosa muy honrosa para sase con el rey de Aragon. Tenian este negocio para concluirse, cuando el Rey, a persuasion de sus grandes, entregó al Rey, y ellas se pusieron debajo de su ampacasó con madama María, hija y lieredera de Guillen, ro.Con esto la sucesion del gran Borello, antiguamento señor de Mompeller, por la comodidad de aquel estado. conde de Barcelona y de Urgel, cayó del señorío de Con esto los deseos piadosos del Pontifice quedaron aquella ciudad, si bien su padre mandó y dejó en su burlados, que con aquel casamiento pretendia hacer testamento la mitad de su villa de Valladolid al pontifique las fuerzas de Aragon se empleasen en la guerra ce Inocencio con intento que amparase á su hija en lo de la Tierra-Santa. Doña Crraca, tercera hija de don demás; pero no entiendo que el Papa entró en posesion Alonso, rey de Castilla , que pretendia anles casar con de aquella manda y legado. el Aragonés, perdida esta esperanza , casó el año 1206 con don Alonso, hijo primogénito de don Sancho, rey

CAPITULO XXII. de Portugal. Este ano, postrero de febrero, hobo grande

De las paces que se hicieron entre los reyes. eclipse del sol , tanto, que por espacio de seis horas el dia se mudó en escura woche. A 1.° de julio dió el Rey Espiraba el liempo de las treguas asentadas con los al arzobispo de Toledo dou Martin el oficio de clanci- moros, y el deseo de volver á hacerles guerra tonia á Her mayor de Castilla. Los rios con las continuas llu- todos puestos en cuidado, mas que a todos al rey de vias crecieron tauto, que Tajo en Toleilo, á 27 de di- Castilla , como el que caia mas cercano al peligro. Era ciembre, principio del año siguiente, sobrepujó la puer- menester sosegar ias diferencias enlre los cristianos y ta del Almofala un estado de hombre. Esto dicen los los movimientos, y concerlar los reyes entre sí para Anales de Toledo. La puerta del Almofala puede ser que de buena gana hiciesen liga contra el comun'eneque fuese la que hoy se llama de San Isidoro. El rey de migo, poderoso con la junta de tantos reinos, ferozcon de Navarra , perdida la esperanza de rehacerse, vino á tantas victorias y que amenazaba á nuestras tierras. verse con el rey de Castilla á Guadalajara, donde hi- Los reinos comarcanos, mayormente si los reyes son cieron treguas por cinco años. Para mayor seguridad bulliciosos, no pueden largamente estar sosegados, se dieron como en relienes algunos pueblos de la una por nacer cada dia entre ellos nuevas causas de guerparte y de la otra ; y en parlicular se concertó que el ras y pleitos trabadas unas de otras. Don Alonso, rey rey don Alonso procurase que el de Aragon enļrase en de Leon, fué el primero que por acometer los lugares la misma confederacion. El año adelante de 1208 sué que tenia en dole su madrastra turbó el reposo coseñalado por la muerte de muchos príncipes y señores. mun. Reprehendia á su padre y quejábase que por ser A 28 de agosto murió don Martin, arzobispo de Toledo; liberal con sus mujeres diminuyó la majestad del reino sucediólo algo adelante don Rodrigo Jimenez, navarro y enflaqueció las fuerzas. Don Diego de Haro, por ser de nacion, natural de Puente de Rada , su padre Jimeno hermano de la Reina viuda, como hiciese rostro á los Perez de Rada, su madre doña Eva. Tuvo pur herma- intentos del Rey, despertó contra sí las armas de Leo! na á doña Guiomar de Rada , por sobrino á don Gil de y de Castilla de tal guisa, que ni pudo defender el esRada, á quien él misino dió la tenencia de algunos cas- iado y derecho de su hermana, y él, ofendidas las votillos. Todo consta de papeles de la su iglesia de To- luntades de los dos reyes, fué forzado á retirarse á ledo, y fué primero obispo de Osma; de allí le trasla- Navarra. Hacia desde alli ordinariamente correrías en daron á Toledo. Las raras virtudes y buena vida, y la los campos de Castilla ; sobrevinieron los reyes , que le erudicion, singular para en aquellos tiempos, hicieron vencieron cerca de la ciudad de Estella y le forzaron á que, sin embargo que era extranjero, subiese á aquel meterse dentro de aquel pueblo, que era muy fuerte, grado de houra y á aquella dignidad tan grande ; y por- por las murallas y baluartes; así, no trataron de comque las treguas entre los reyes se concluyeron en gran batille. Todavía los cuatro reyes de Castilla, Leon, Naparle por su diligencia, tenia ganada la gracia de los varra y Aragon, con seguridad que entre si se dieron, principes y las voluntades de la una y de la otra nacion. se juntaron á vistas en Allaro, en que hicieron entre si l'or el mes de noviembre falleció dona Sancha, madre las paces; don Diego de Haro, desamparado de todos y del rey de Aragon, en el monasterio de Jijena, que era desconfiado de sus fuerzas, se fué á Valencia á valerse de monjas, y ella le fundó á su costa debajo de la obe- de los moros. Avino que el rey de Aragon, con el cuidiencia y gobierno de los comendadores de San Juan, dado que tenia de la guerra contra los moros y pory en el mismo, cansaila de las cosas del mundo y con que así quedó en la habla concertado, entró por las deseo de vida mas perfecta , habia tomado aquel hábi- tierras de Valencia. Matáronle el caballo en cierto ento. En Toledo el mismo dia de San Martin falleció don cuentro, y sin duda viuiera en poder de los moros si Estéban Ilan; fué enterrado en la iglesia de San Ro- i don Diego de Haro, que se halló con ellos, movido de man; persona señalada en todo género de virtud y su humanidad y olvidado de las injurias, no le diera que tenia el gobierno de la ciudad y la tenencia de los un caballo, con que se libró del peligro; cosa que á él alcázares en premio del servicio que hizo los años pa- fué causa de grande odio, y le fué mal contado entre los sados al Rey cuando le apoderó de Toledo. Fué piadoso | bárbaros, tanto, que para purgarse y aplacallos le fuc para con Dios, de ánimo liberal con los pobres; las ri- necesario pasar á Africa y dar razon de sí al Mirainaquezas que alcanzó igualaron á su ánimo. Demás desto, molin y defender por derecho y por las leyes su inofalleció el conde de Urgel; de su mujer doña Elvira cencia. Concluido el pleito por una parte, y por otra dejó una sola hija , llamada Aurenbiasis. Esta doncella, aplacados los reyes cristianos, volviú dende á Castilla Gerardo de Cabrera, hijo de Ponce, despertadas dife- el año, como yo pienso, de 1209. Sea licito en la razon rencias y pleitos pasados, como quier que por ser mu- de los tiempos á veces andar á tiento, porque otros dijer la trabajase y tratase de despojarla, por voluntad cen que la confederacion de los reyes en Allaro se bizo de doña Elvira , su madre, dió el cstado de Urgel y le dos años antes deste, á instancia y por grande diligencia de doña Sancha, madre del rey de Aragon, que aun cuánta ayuda y fuerzas hay en la agradable compania no era difunta á la sazon, segun dicen. La verdad es y alianza entre los priucipes comarcanos. Dado que don que los dos reyes don Sancho, de Navarra, y don Pedro, Alonso, rey de Leon, en sazon por cierto muy mala , rede Aragon, que tenian entre sí mayores diferencias, se pudió á doña Berenguela, su mujer, por causa del parenjuntaron á vistas y habla este mismo año en una llanura tesco y por mandado del pontifice Inocencio, y la enviacerca del lugar llamado Mallen. En aquel lugar, ú 4 del ra á su padre. Hay una carta del mismo Inocencio sobre mes de junio, se hicieron las paces, y por muestra de esto á don Alonso, rey de Castilla, que hacia contradicion amistad don Sancho prestó al rey de Aragon veinte mil al divorcio, grave y llena de amenazas. Por otra del misducados, con prendas de cuatro lugares que consignó mo se entiende puso entredicho en el reino de Leon, porel Aragonés para que los tuviese en tercería don Jineno que no se apartaba aquel matrimonio, y tuvo descomulde Rada, que sospecho era pariente de don Rodrigo, gado aquel Rey sobre el caso. Los moros con su rey Maarzobispo de Toledo, que tenia el mismo sobrenombre,, homad, el cual los años pasados sucediera en lugar de ca se llamó don Rodrigo Jimenez de Ruda. Pusieron Abenjuzef, su hermano, entraron en grande esperanpor condicion que si al tiempo señalado no se pagase za de apoderarse de toda España, que determinaban de la deuda, él entregase aquellos lugares en poder del seguir hasta el cabo y deshacer el nombre cristiano y rey de Navarra. Don Alonso, rey de Castilla, fué el desaraigalle de toda ella. A los fieles

no les faltaba áuiprincipal movedor y causa destas paces, que se asenta- mo ni brio para defender lo que tenian ganado, ni voron entre los reyes por el miedo que de fuera amena- luntad de echar los moros de la tierra. Los unos y los zaba, que suele entre ciudadanos y parientes muchas otros con gran resolucion y igual esperanza se movieron veces quitar grandes diserencias. Procuraba tambien á las armas y entraron en este debate. Los cristianos se hacer venir socorros de Francia; pero impidió estos aventajaban en esfuerzo y en la prudencia del capitan; inlentos y práticas la guerra que entre ingleses y fran- los moros sobrepujaban en muchedumbre, y con grancoses , mas brava que antes, andaba de nuevo encendi- de diligencia juntaban en uno para aquella guerra las da, dado que con deseo de pacificar aquellos reyes en- fuerzas de Africa y de España. En el mismo tiempo las tró armado en la Guiena con intento de emplear sus armas de Castilla y de Aragon se movieron contra los fuerzas contra la parte y naciou que no quisiese venir moros. En el reino de Valencia se apoderó el rey don en las paces. Su trabajo fué en balde, porque toda la Pedro de Aragon de Adamuz y de otros lugares. Hizo Francia ardia en guerras y discordias, sin mostrarse donacion de Tortosa á los templarios en premio de lo olguna esperanza de paz. Además que los apercebi- que trabajaron y sirvieron en las guerras pasadas. Enmientos que laciau los inoros para la guerra le pusieron tregola al maestre de aquella órden, que se llamaba don en necesidad de dar la vuella para España. En el tiem- Pedro de Montagudo. Don Fernando, hijo de don Alonso, po que las treguas duraron con los moros, á persuasion rey de Castilla, por mandado de su padre acometió las del arzobispo don Rodrigo, se fundó una universidad tierras de Andalucía, taló las campañas de Baeza , de en Palencia por mandado del Rey y á sus expensas Andújar y de Jaen por todas partes, cautivó hombres, para la enseñanza de la juventud en letras y humani- hizo robos de ganados. En el mismo tiempo que Mallodad; ayuda y ornamento de que solo hasta entonces mad, rey de los moros, que llamaron el Verde, del turEspaña carecia , á causa de las muchas guerras que los bante ó bonete que acostumbraba á traer desta color, lenian ocupados. De Italia y de Francia, con grandes se apoderó por fuerza del lugar de Salvatierra; los mopremios y salarios que les prometieron, trajeron cate- radores, parte fueron pasados á cuchillo, parte tomados drálicos para enseñar las facultades y ciencias. En las

por esclavos. Por el mes de junio del año de Cristo Huelgas otrosi, cerca de la ciudad de Burgos, se edilicó de 1210 sitiaron el lugar y el mes de setiembre le tomaá costa del Rey un monasterio muy grande de monjas ron; iba don Alonso, rey de Castilla, con gente escogida con nombre de Santa María , para que fuese enterra- de los suyos á socorrer los cercados; mas llegado que miento de los reyes, y junto con él un hospital. Dona hobo á Talavera, don Fernando, su hijo, que volvia de la Constanza , liermana del rey de Aragon, que quedara empresa del Andalucía, le hizo tornar del camino dándoviuda de Einnerico, rey de Hungría, del cual pariu un le å entender el peligro en que se ponia y que era mehijo, llamado Ladislao, á persuasion del pontífice Ino- nester mayor ejército para hacer rostro á los enemigos.

Los mismo año en una flola la llevaron á su marido. Festejaron los sicilianos asaz eslas bodas, si bien fueron des- del mismo infanledon Fernando, que se siguió el añoluegraciadas por la muerte del conde de la Proenza y de go adelante, dia viérnes, á 14 del mes de octubre. Fué tanolros grandes que acompañaron la casada hasta Sici- to mayor el sentimieuto de su padre y el lloro de toda la lia, que fallecieron en Palermo. El cielo y aire de Es- provincia, que daba ya usaz claras muestras de un paña y Francia son muy sanos; aquellos lugares de Si- grande y valeroso príncipe. Su cuerpo llevaron desde cilia no tan saludables, á lo menos para extraños; csta Madrid, donde falleció, á las Huelgas; acompañóle el mudanza les acarreó este daño.

arzobispo don Rodrigo y su hermana la reina doña Be

renguela para liorralle mas. Esta fué la causa por qué CAPITULO XXIII.

la empresa contra los moros se dilató hasta el año siCómo se comenzó la guerra contra los moros.

guiente. Solamente se hicieron por entonces Cortes del Este era el estado de las cosas en España. Las paces reino en la ciudad de Toledo para aprestar las

cosas que hechas entre los príncipes cristianos despues de tantas eran necesarias para la guerra. En estas Cortes se hidiscordias henchian los ánimos de los naturales de es- cieron premáticas contra los demasiados gastos, porperanza muy grande y alegría. Que todos consideraban que las costumbres se ibau estragundu cou los deleiles. Muudóse que en lodo el reino se hiciesen procesiones pa- porque falleció en este mismo tiempo en Coimbra; hira aplacar á Dios. A los reyes despacharon embajadores zose allí el enterramiento en el monasterio de Sanla para requerilles no fallasen de acudir con sus gentes al Cruz en un humilde sepulcro, de donde en tiempo del peligro comun. Don Rodrigo, arzobispo de Toledo, fué rey don Manuel le trasladaron á otro mas magoífico. á Roma por mandado de su Rey para alcanzar indulgen- Sucedióle don Alonso, su lijo, segundo deste nombre, cia y cruzada para todos los que conforme á la costum- que ya lenia dos liijos infantes en su mujer doña Urrabre de aquellos tiempos, tomada la señal de la cruz, ca, llamados don Sancho y don Alonso; don Fernando, acudiesen á sus expensas á la guerra sagrada. El mis- tio del nuevo Rey, hermano del difunto don Sancho, el mo con grande cuidado se apercebia de caballos, ar- año pasado casó con madama Juana, condesa de Flánmas, dineros y riluallas. Los moros al contrario, avisa- | des, lija y beredera de Balduino, emperador de Consdos de tan grandes apercebimientos y de la determina- la:stinopla. Todavia de Portugal vino un buen golpe de cion de los cristianos, fortificaban con muros y baluar- soldados movidos do sí mismos ó enviados de socorro tes cuanto el tiempo daba lugar, y ponian guarniciones por su Rey. A toda la muchedumbre de soldados señaló en los lugares de su señorío, que tenian en el reino el rey de Castilla sueldo para cada dia, á cada uno de los de Toledo y en el Andalucía y hacia el cabo de San Vi- infantes cinco sueldos, á los hombres de á caballo veincente, por tener entendido que el primer golpe de la te; á los principes conforme á cada cual era y á su dig. guerra descargaria sobre aquellas partes. Demás desto nidad se hicieron presentes muy grandes. Tenian aperllamaban nuevas gentes de socorro desde Africa. Don cebidas vituallas en abundupcia y almacen para que no Alonso, rey de Castilla, en tanto que se juntaban to- fultase alguna cosa necesaria á tan grande ejército, (!! das las gentes, con deseo de poner espanto al enemigo, tanto grado, que solo para llevar el bagaje tenian junta'rompió por las tierras de los moros, y á la ribera de dos sesenta mil carros, como lo testifica el arzobispo don Júcar les ganó algunas plazas. Con tanto dió la vuella Rodrigo ,que fué testigo de vista en toda la empresa , y á la ciudad de Cuenca, que cac por aquellas partes. Allí puso por escrito para memoria de los venideros todo lo se vió con el rey de Aragon, y comunicó con él sus ba- que en ella pasó; otros dicen que fueron bestias de car. ciendas, todo lo que á la guerra tocaba. Don Sancho, rey ga hasta aquel número. Lo uno y lo otro fué cosa de de Navarra, por sus embajadores que envió, avisó que gran maravilla en tan grande apretura de tiempos y no faltaria de hallarse en la jornada. El arzobispo don pobreza de los tesoros reales; pero no hay cosa tan diRodrigo dejó en su lugar para el gobierno del arzobis- ficultosa que con diligencia no se alcance, y las naciopado y iglesia de Toledo á don Adam, obispo de Palen- nes y principes extranjeros á porfía enviaban caballos, cia; y él en Italia y en Francia, con esperanza de la in- mulus y dinero. Partieron de Toledo á 21 de junio. Redulgencia que alcanzó del pontífice Inocencio III, y mos- gia la avanguardia don Diego de Haro, en que iban las trando el peligro si no socorrian á España, no cesaba de Daciones extranjeras. En el segundo escuadron el rey despertar á los grandes y prelados para la empresa sa- de Aragon, y por caudillo de la relaguardia el rey de grada, asimismo á la genle popular. Decia ser tan Castilla don Alonso, en que se contaban catorce mil grande la soberbia del Bárbaro, que a todos los que de á caballo. La infantería apenas se podia contar, poradoraban la cruz por todo el mundo amenazaba guer- que de toda Castilla los que eran de edad á propósito eran ra, muerte y destruicion : afrenta del nombre cristiano forzados todos á lomarlas armas. El tercero dia llegaron á intolerable y que no se debia disimular; liízose grau fru- Malagon, lugar que tenia guarnicion de moros y está disto con esta diligencia. Tan grande era el deseo de pe- tapte de Toledo catorce leguas. Los bárbaros por miedo lear contra los eneinigos de la religion cristiana y en de tan grande muchedumbre fueron forzados á desamlanto grado, que dicen se juntaron de las naciones ex- parar el lugar y recogerse á la fortaleza que tenian en tranjeras cien mil infantes y diez mil caballos, gran un cerro agrio; pero por el esfuerzo y ímpetu de las número y que apenas se puede creer; la verdad ¿quién naciones extranjeras, tomado el castillo por fuerza la podrá averiguar? Como quier que en otra parte balle á 23 dias de junio, todos sin faltar ninguno fueron degoque fueron doce mil caballos, cincuenta mil peones llados;

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lan grande era el deseo que tenian de destruir los que de fuera vinieron. A todos estos, porque con la aquella nacion impía. A 1.° de junio, Calatrava, lujunta y avenida de tantas naciones no se alterase Tole- gar muy fuerte puesto de la olra parte del rio Guado, donde se hacia la masa, scñalaron la buerta del Rey, diana , se ganó por entrega que dél hicieron los moraque es de muy grande frescura, y con ella otros lugares dores y vecinos que consideraban el extremo peligro cerca de la ciudad á la ribera de Tajo para sus aloja- que sus cosas corrian y que no tenian esperauza algumientos. Comenzaron eslas gentes á venir á Toledo na de socorro. Los soldados extranjeros, conforme á su por el mes de febrero, año de nuestra salvacion de 1212. condicion, querian pasar á cuchillo los rendidos, y apeLevantóse un alboroto de los soldados y pueblo en nas se pudo alcanzar que se amansasen por intercesion aquella ciudad contra los judíos. Todos pensaban hacian de los nuestros, que decian cuán justo era y razonable servicio á Dios en maltralallos. Estaba la ciudad para se guardase la fe y seguridad dada á aquella gente, bien ensangrentarse, y corrierran gran peligro si no resis- que infiel; y que no era razon con la desesperacion, lieran los nobles á la canalla , y ampararan con las ar- que suele ser la mas fuerte arma de todas, exasperar mus y autoridad aquella miserable gente. Don Pedro, mas y embravecer los ánimos de los enemigos. El puerey de Aragon, acudió y fué recebido en la ciudad con blo se restituyó á los caballeros de Calatrava, á quien pública alegría de todos y con procesion la misma fies- los moros le habian tomado; los despojos se dieron vá ta de la Trinidad. Venian con él desde Aragon veinte los aragoneses y soldados extraños, á los cuales los desa mil infantes, tres mil y quinientos caballos. Don Sancho, acostumbrados calores, cielo malsano y falta de 10tey de Portugal, no pudo hallarse en la guerra sagrada, das cosas, segun ellos decian, forzaban, dejada aque

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