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gon y de Navarra con sus gentes fortificaban los lados , el más se mejoró la pelea. Los que parecia titubeaban, Navarro a la derecha, a la izquierda el Aragonés. El por no quedar afrentados, vueltos á la ordenanza, tornaMoro, al contrario, con el mismo órden de antes puso ron á la batalla con mayor ferocidad. Los moros, cansus gentes en ordenanza. La parte de los reales en que sados con el continuo trabajo de todo el dia, no pudiearmaron la tienda real cerraron con cadenas de hierro, ron sufrir la carga de los que estaban de respeto los y por guarda los mas fuertes moros y mas esclarecidos

postreros y de nuevo entraban en la pelea. Fué muy en linaje y en hazañas; los demás eran en tan gran nú grande la huida , la matanza no menor que tan grande mero, que parecia cubrian los valles y los collados. victoria pedia. Perecieron en aquella batalla docientos Exhortaron los unos y los otros y animaban los suyos mil moros, y entre ellos la mitad fueron hombres de á á la pelea. Los obispos andaban de compañía en com caballo, otros quitan la mitad deste número. La mapañía, y con la esperanza de ganar la indulgencia ani- yor maravilla que de los fieles no perecieron mas de maban á los nuestros. El rey don Alonso desde un lu veinte y cinco, como lo testifica el arzobispo don Rogar alto para que le pudiesen oir dijo en sustancia es drigo; otros afirman que fueron ciento y quince; petas razones: «Los moros, salteadores y rebeldes al em queño número el uno y el otro para tan ilustre victoria. perador Cristo, antiguamente ocuparon á España sin Otra maravilla, que con quedar muerta tan grande muningun derecho, ahora á manera de ladrones la maltra- chiedumbre de moros, que no se acordaban de mayor, lan. Muchas veces gran número dellos fueron vencidos en todo el campo no se vió rastro de sangre, segun que de pocos, gran parte de su señorío les hemos quitado, y lo atestigua el mismo don Rodrigo. El rey Moro, por apenas les queda donde poner el pié en España. Si en amonestacion de Zeit, su hermano, se salvó en un mulo, esta batalla fueren vencidos, lo que promete el ayuda con que huyó hasta Baeza; desde allí, mudada la cabalde Dios y se puede pronosticar por la alegría y buen ta gadura, no paró hasta llegar aquella misma noche a lante que todos teneis, habrémos acabado con esta Jaen. A puesta de sol fueron tomados los reales de los gente malvada. Nosotros peleamos por la razon y por la enemigos, que robaron los aragoneses, porque los dejusticia; ellos por ninguna república, porque no están más siguieron y ejecutaron el alcance. Las preseas del entre si atados con algunas leyes. No hay á do se reco rey Moro y sus alhajas, que solas quedaron enteras, jan los vencidos, ni queda alguna esperanza salvo en fueron por don Diego de Haro dadas por iguales partes los brazos. Comenzad pues la pelea con grande ánimo. | á los reyes de Navarra y de Aragon. En particular la Confiados en Dios tomastes las armas, confiados en el tienda de seda roja y carmesí en que alojaba el rey Bármismo arremeted á los enemigos y cerrad.» El Moro, baro se dió al rey de Aragon por orden de don Alonso, al contrario, avisó á los suyos y les dijo: «Que aquel dia rey de Castilla; el cual, como quier que deseoso soladebian pelear con extremo esfuerzo, que seria el fin de mente de honra se quedase con la mayor loa de la guerla guerra, quier venciesen, quier fuesen vencidos. Si ra y con el prez de la victoria, de buena gana dejó lo venciesen, toda España seria el premio de la victoria, demás á sus compañeros. Lo restante de la presa y por tener juntadas los enemigos para aquella batalla despojos no pareció sacallo en público y repartillo, cocon suma diligencia todas las fuerzas della; si fuesen mo era razon, conforme á los méritos de cada cual, vencidos, el imperio de los moros quedaba acabado en antes dejaron que cada uno se quedase con lo que toEspaña; no era justo que en aquel peligro perdonasen mó, porque tenian recelo de algun alboroto y entendian á sí 6 á sus cosas. Su ejército constaba de una nacion, que á los particulares seria mas agradable lo que por su el de los cristianos de una avenida de muchas gentes, mano tomaron que si de la presa comun se lo restitudiferentes en leyes, lengua y costumbres; la mayor yesen mejorado y multiplicado. Algunos escriben que parte habia desamparado las banderas, los demás no ayudó mucho para la victoria la señal de la cruz que do pelearian constantemente por ser de unos el peligro, ci varios colores se vió en el aire ya que querian pelear. provecho y premio particular de otros.» Dichas estas Otros refutan esto por no hacer el arzobispo don Rodrirazones, por una y por otra parte se comenzó la pelea go mencion de cosa tan grande, ni aun el Rey en la carcon grande ánimo y coraje. La victoria por largo espa ta que escribió del suceso y prosecucion desta guerra cio estuvo dudosa de ambas partes; peleaban todos al pontifice Inocencio. Verdad es que todos concuerdan conforme al peligro con grande esfuerzo. La vista de que Pascual, á la sazon capónigo de Toledo, y que los capitanes y su presencia no sufria que la cobardia despues fué dean y aun arzobispo, cuya sepultura está ni el valor se ocultasen, y encendia a todos á pelear. Los en la capilla de Santa Lucia de la iglesia mayor de Todel éscuadron de en medio y cuerpo de la batalla fue ledo, con la cruz y guion que llevaba , como es de cosron los primeros á acometer, siguiéronles los navarros tumbre, delante el arzobispo don Rodrigo, pasó por los y aragoneses sin mejorarse al principio, dado que por escuadrones de los enemigos dos veces sin recebir altres veces dieron carga á los contrarios; antes, al con gun daño, dado que todos le pretendian herir con sus trario, nuestros escuadrones algun poco desalojados dardos, y muchas saetas que le tiraban quedaron hinparece ciaban y se querian poner en huida. En esto el cadas en el asta de la cruz; cosa que á los nuestros dió rey don Alonso, movido juntamente del peligro y de la mucho ánimo y puso grande espanto en los moros. Fué afrenta , se queria meter por lo mas espeso de los ene- | tan grande la muchedumbre que hallaron de lanzas y migos, si no le deluviera el arzobispo don Rodrigo, que saetas de los enemigos, que en dos dias enteros que tenia á su lado. Advirtióle que en su vida consistia la allí se detuvieron los nuestros, aunque para los fuegos suma de la victoria y esperanza de los cristianos; que no usaban de otra leña y de propósito procuraban acaperseverase, como comenzara , á confiar del favor delvarlas, no lo pudieron hacer. La victoria se divulgó por Dios y no se metiese en el peligro. Con esto el postrer todas partes, primero por la fama, despues por mensaescuadroni se adelantó, y por su esfuerzo y el de los de- jeros que venian unos en pos de otros. Fué grande el

lloro y sentimiento de los moros, no solo peradilemba España se hace inencion de la casa de Mendoza; fuera

de Haro, que es la primera vez que en la historia de daño presente, sino porque temian para adelante mayores inconvenientes y peligros, Entre los cristianos se destos, se halló con los demás el conde don Fernando hacian grandes fiestas, juegos, convites con toda mag de Lara , de alto linaje, y él por su persona señalado, nificencia y regocijos y alegrias, no solo en España, si poderoso en grande estado y mnchos aliados; estos no tambien las naciones extrañas, con tanto mayor vo fueron de Castilla ; de Aragon Garci Romero, Jimeno luntad cuanto el miedo fué mayor. Nunca la gloria del Coronel, Aznar Pardo, Guillen de Peralta y otras pernombre cristiano pareció mayor ni las naciones cristia sonas principales que iban en compañía de su Rey. nas estuvieron en algun tiempo mas gloriosamente alia Ante todos se señaló Dalmacio Cresel, natural de las das. Los españoles asimismo parecia igualar en valor la Ampúrias, de quien dicen los historiadores de Aragon gloria de los antiguos; el mismo rey don Alouso co que por el grande conocimiento que tenia de las cosas menzó á ser tenido como principe venido del cielo y de la guerra y singular prudencia ordenó las haces para mas que hombre mortal. El rey de Navarra para me la batalla. Entre los navarros Garcés Argoncillo, Gara moria de tan grande victoria al escudo bermejo de que cía Almoravides, Pedro Leet, Peilro Arroniz , Fernanusaban sus antepasados añadió por orla unas cadenas, do de Montagudo, Jimeno Aivar fueron los mas señay en medio del escudo una esmeralda por señal que sué lados que en esfuerzo, industria y ejercicio de guerra el primero á romper las cadenas con que tenian los vinieron á esta empresa. En conclusion, el tercero dia enemigos fortificada aquella parte de los reales en que despues de la victoria se movieron los reales de los el rey Bárbaro estaba. El mismo don Alonso á las in fieles, ganaron de los moros el lugar de Ferral, que signias antiguas de los reyes de Castilla añadió un cas habia vuelto á poder de moros, Bilche, Baños, Tolosa, tillo dorado en escudo rojo, como lo afirman algunos de la cual tomó ponibre esta balalla, que vulgarmente varones de erudicion y diligencia muy grande; otros lo se llama de las Navas de Tolosa. Todo era fácil á los niegan movidos de los privilegios antiguos, en cuyos vencedores, y por el contrario a los vencidos. La ciudad sellos se ve puesta antes destos tiempos en las insignias de Baeza, desamparada de sus ciudadanos, que perdida y armas de los reyes de Castilla la figura de torre ó cas la esperanza de tenerse, se recogieron á Ubeda , vino tillo. De algo mas crédito es lo que hallo de algunos en poder de los vencedores. Algunos pocos que confiaafirmado por testimonio de cierto historiador, que dos en la fortateza de la mezquila mayor no se querian desde este tiempo se introdujo en España la costumbre rendir, con fuego que les pusieron , los quemaron denque se guarda de no comer carne los sábados, sino so tro della misma. El octavo dia despues de la victoria lamente los menudos de los animales, y que se mudó, la ciudad de Ubeda fué entrada por fuerza, ca sin emes á saber , por esta manera y templo lo que antigua- bargo que los ciudadanos ofrecian á los reyes cantidad inente se usa ba, que era comer los tales dias carne; cos de oro porque los dejasen en paz, los obispos fueron tumbre que los godos sin duda trajeron de Grecia y la de parecer que no era justo perdonar aquella gena tomaron cuando se hicieron cristianos. La verdad te malvada. Conforme á este parecer se hizo grande que esta victoria nobilísima y la mas ilustre que hobo matanza sin distincion de personas de aquella miseraen España se alcanzó, no por fuerzas humanas, sino ble gente. Una parte de los vecinos fué tomada por espor la ayuda de Dios y de los santos. Las plegarias y clavos; toda la presa se dejó á los soldados, con que oraciones con que los procuraron aplacar por todo el se puso miedo á los moros y se ganaron las voluntades mundo fueron muchas, principalmente en Roma, don del ejército, que estaba cansado con el largo trabajo. de se hicieron procesiones y rogativas asaz. En que se Las enfermedades los afligian y no podian sufrir la debe notar que para aumento de la devocion y que no destemplanza del cielo; por esto los reyes fueron forzahobiese confusion y otros desórdenes, se ordenó fuesen dos en un tiempo muy fuera de propósito volver con sus á diversas iglesias los varones, las mujeres, el clero y gentes á tierras mas templadas. A la vuelta cerca de Calos demás del pueblo. Hallábase presente el Pontifice, latrava llegó el duque de Austria con docientos de á caque movia á los demás con su ejemplo. De todo hay ballo, que para muestra de su esfuerzo y ayudar en una carta suya al rey don Alonso, muy grave y muy aquella santa guerra traia en su compañía. El rey de elegante, la respuesta otrosí del Rey al Papa en que re Aragon, por ser su pariente, á la vuelta para su tierra fiere todo el discurso desta einpresa y balalla, pero le acompañó hasta lo postrero de España. Al rey de muy larga para ponella en este lugar.

Navarra restituyó el de Castilla calorce lugares sobre

que tenian diferencia , y porque poco antes se ganaron CAPITULO XXV.

por los de Castilla, la memoria de sus antiguos señoDel In desta guerra.

res hacia que no se asegurasen de su lealtad; este fuć

el principal premio de su trabajo. Don Alonso , rey de Halláronse en esta guerra los obispos Tello, de Pa- Castilla, despedidos los dos reyes, entró en Toledo á lencia; Rodrigo , de Sigüenza; Menendo , de Osma; Pe manera de triunfador con grande aplauso, aclamaciodro, de Avila; Domingo, de Plasencia; García Frontino, nes y regocijo de los ciudadanos y del pueblo. Lo pris de Tarazona; Berengario,de Barcelona. El número de los mero que hizo sué dar gracias a Dios por la merced grandes no se podia contar; los maestres de las órde- | recebida; despues se mandó y estableció que para siemnes Arias, de Santiago; Rodrigo Diaz, de Calatrava; pre se renovase la memoria de aquella victoria y se Gomez Ramirez, de los templarios; demás destos, Juan celebrase por toda España á 16 de julio; en Toledo mas Gelmirez, prior de San Juan. De Castilla Gomez Man en particular sacan aquel dia las banderas de los morique, Alonso de Meneses, Gonzalo Giron, Iñigo de ros, y con toda muestra de alegría festejan aquella soMendoza , caballero vizcaino y pariente de don Diegolemnidad; ca se ordenó fuese de guardar aquella fiesta

con nombre del Triunfo de la Santa Cruz. El Rey, por | Alonso, ganada mayor faina que ninguno de los prinser enemigo del ocio y con el deseo que tenia de se cipes de Europa , dió vuelta á Toledo, donde las reinas guir la victoria y ejecutalla, al principio del año si doña Leonor , su mujer, doña Berenguela , su hija , y guiente de nuevo se metió por tierras de moros. Ganó su hijo don Enrique, que le sucedió en sus estados y á el lugar de Dueñas de los moros, que dió á la orden de Ja sazon era de diez años, aguardaban su venida. Toda Calalrava, á la de Santiago el castillo de Eznavejor. la ciudad llena de juegos y de regocijos y fiestas, dado Alearaz, pequeña ciudad, y que está metida dentro de que el año fue muy falto de mantenimientos á causa de Jos montes Marianos y asentada en un collado áspero la sequedad, en especial en el reino de Toledo , dicen y empinado, con cerco de dos meses se ganó por el que en nueve meses continuos nunca llovió, tanto, que Rey y se entró por fuerza á 22 de mayo, dia miércoles, los labradores cuyo era el daño principal, eran forzavigilia y víspera de la Ascension; demás desto, algunos dos á desamparar las tierras, dejallas yermas y irse á otros lugares de menos cuenta se tomaron por aque otras partes para sustentarse; gravísima miseria y tralla comarca, entre los demás Lezuza , que se tiene por bajo memorable. la antigua Libisosa. Concluidas estas cosas, el rey don

LIBRO DUODÉCIMO.

CAPITULO PRIMERO.

vivió poco adelante. Llegaba su desalino á poner lengua

en la familiaridad de Cristo con la Madalena. Asi lo Cómo los albigenscs alteraron á Francia.

refiere Pedro, monje del Cistel, en una historia quo GANADA aquella noble victoria de los moros, las co escribió de los albigenses, intitulada Al papa Inocensas de España procedian bien y prósperamente a causa cio III, en que depone como testigo de vista de las cosas que los almohades, trabajados con una pérdida tan gran en que'él mismo se halló. Seria muy largo cuento dede, no se rebullian, y los nuestros se hallaban con gran clarar por menudo to los los desparios destos lierejes y de ánimo de sujetar todo lo que de aquella racion secta; y es así, que la mentira es de muchas maneras, restaba en España, cuando por el mismo tiempo los la verdad una y sencilla. La verdad es que en aquella reinos de Francia y de Aragon se alteraron grande parte de Francia donde está asentada la ciudad de menle y recibieron graves daños. Estas alteraciones Cahors, muy nombrada, se ve otra ciudad llamada Altavieron principio en la ciudad de Tolosa, muy principal bis, que en otro tiempo tuvo nombre de Alba Augusta; entre las de Francia y que cae no lejos de la raya de y aun se entiende que César en los comentarios de la España. La ocasion fueron ciertas opiniones nuevas guerra de Francia llamó helvios los moradores de aqueque en materia de religion se levantaron en aquellas lla comarca. Riega sus campos el rio Tarnis, que son partes, con que los de Araron y los de Francia se revol de los mas fértiles de Francia, de grandes cosechas y vierou entre si y se ensangrentaron. En los tiempos pa- esquilmos, de trigo, vino, pastel y azafran; por dondo sados todas las naciones del cristiavismo se conformaban cl obispo de aquella ciudad tiene mas grursas rentas en un mismo parecer en las cosas de la fe, todos seguian que alguno otro obispo en toda la Francia. La iglesia y profesaban una misma doctrina. No se diferenciuban catedral, grande y berinosa, está pegada con el muro

el aleman del español, no el francés del italiano, ni el de la ciudad, su advocacion de Santa Cecilia. Los moinglés delsiciliano en lo que debian creer de Dios y de la radores de la ciudad y de la tierra son gente llana, de inmortalidad y de los demás misterios ; en todos se via condicion apacible y mansa , virtudes que pueden acarun mismo corazon y un mismo lenguaje. Los walden rear perjuicio si no hay el recato conveniente para no ses, genle perversa yaboininable, comenzaron los años dar lugar á gente mala que las pervierla y estraguc. pasados á inquietar la paz de la Iglesia con opiniones Los mas se sustentan de sus labranzas y de los frutos nuevas y extravagantes que enseñaron; y al presente de la tierra; el comercio y tralo de mercaderes es pelos albigenses ó albienses, secla no menos aborrecible, queño por estar en medio de Francia y caer léjos el apellido y nombre odioso acerca de los antiguos, si mar. Desta ciudad, en que tuvo su primer principio esguieron las mismas pisadas y camino, con que grande ta nueva locura y secta, tomó el norrbre de albigense, mente alleraron el pueblo cristiano. Enseñaban que los y desde allí se derramó per toda la Francia y aun por sacerdotes, ministros de Dios y de la Iglesia, no tenian parle de España, puesto que el fuego emprendió en Topoder para perdonar los pecados. Que el verdadero losa mas que en otra parte alguna; y aun de aquí procuerpo de Jesucristo no está en el santo Sacramento cedió que algunos atribuyeron la primera origen desto del altar. Que el agua del bautismo no tiene fuerza error y secta á aquella ciudad. Otros dicen que pació para lavar el alma de los pecados. Que las oraciones primeramente en la Proenza, parte de la Gallia Narboque se acostumbran á hacer por los muertos no les nense. Don Lúcas de Tuy, que por su devocion y por prestaban; todas opiniones nuevas y malas y acerca hacerse mas erudito pasó á Roma, y de allí á Constande los antiguos nunca oidas. Decian otrosi contra la tinopla y á Jerusalem, vuelto á su patria, entre otras Virgen, madre de Dios, blasfemias y deauestos, que cosas que escribió po menos docta que piamente , punose relieren por no ofender al piadoso lector; dejólas blicó una larga disputa contra todos estos errores, en escritus Guillermo Nangiaco, francés de nacion, y que que, como testigo de vista, sclała lo que pasó en Leon,

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ciudad muy conocida en España y cabeza de aquel rei enteramente del caso, y como fuera de sí comenzó en no; cuyas palabras será bien poner aquí para mayor público y en secrelo á afear vegocio tan malo; repreclaridad y para que mejor se entienda la condicion de hiendia á sus ciu,jalanos, cargabalos de ser faulores de los herejes, sus invenciones y trazas. «Despues de la herejes. No se podia ir á la mano, dado que sus amigos muerte del reverendo don Diego, obispo de Leon, no le avisaban se templase, por parecelle que aquella ciuse conformaron los volos del clero en la eleccion del dad se apartaba de la ley de Dios. Enlró en el ayunlasucesor; ocasion que tomaron los here es, enemigos miento, dijoles que aquel caso tenia afrentada a loda de la verdad y que gustan de semejantes discordias, España; que de donde salian en otro tiempo leves juspara entrar en aquella ciudad, que se hallaba sin pastor, tas, por ser cabeza del reino, allí se forjabau herejías y acometer las ovejas de Cristo. Para salir con esto se y maldades nunca oidas. Avisóles que noles daria Dios armaron, como suelen, de invenciones. Publicaron que agua ni les acudiria con los frutos de la tierra lasta en cierto lugar muy sucio y que servia de muladar se tanto que echasen por el suelo aquella iglesia, y aquehacian milagros y señales. Estaban allí sepultados dos llos huesos que honraban los arrojasen. Era así,918 hombres facinerosos, uno liereje, otro que por la muer desde el tiempo que se dió principio á aquel embuste. te que dió alevosainente á un su tio le mandaron en y veneracion, por espacio de diez meses nunca llovió y terrar vivo. Manaba tambien en aquel lugar una fuente, todos los campos estaban secos. Preguntó el jurz al que los herejes ensuciaron con sangre á propósito que dichio diácono en presencia de toilos: Derribada la las gentes luviesen aquella conversion por milagro. Cun- iglesia , jaseguraisnos que lloverá y nos dará Dios agua? dió la fama, como suele , por ligeras ocasiones; acudian El diácono lleno de fo: Dadme, dijo, licencia para gentes de muchas partes, tenian algunos sobornados abatir por tierra aquella casa, que yo promelo en el de secreto con dinero que les daban para que se fingie- nombre de nuestro Señor Jesucristo, so pena de la visen ciegos, cojos, endemoniados y trabajados de di-da y perdimiento de bienes, que dentro de ocho dias versas enfermedades, y que bebida aquel agua, publi- acudirá nuestro Señor con el agua necesaria y abuua. casen que quedaban sanus. Destos principios pasó el dante. Dieron los presenles crédilo á sus palabras; acuembusie á que desenterraron los huesos de aquel be- dió con gente que le dieron y ayuila de niuchos ciureje , que se llamaba Armaldo , y habia dicz y seis años dadanos, ullanó prestamente la iglesia y echó por los que lo enterraron en aquel lugar; decian y publicaban muladares aquellos huesos. Acaeció con grande maraque erou de un suutisimo mártir. Muchos de los cléri villa de todos que al tiempo que derribaban la iglesia gus siinples con color de devocion ayudaban en esto á entre la madera se oyó un sonido coino de trompeta la gente seglar. Llegó la invencion á levantar sobre la para muestra de que el demonio desamparaba aquel suente una muy fuerte casa y querer colocar los hue lugar. El dia siguiente se quemó una gran parte ile.la sos del traidor homiciano en lugar alto para que el pue ciudad á causa que el fuego por el gran vienlo quc hablo los acatase, con voz que fué un abad en su tiempo cia no se pudo atajar que no se extendiese mucho. muy santo. No es menester mas sino que los herejes Alleróse el pueblo, acudieron á buscar el diácono para despues que pusieron las cosas en estos térıninos, entre matalle; decian que en lugar del agua fué causa de Jos suyos declaraban la invencion y por ella burlaban aquel fuego tan grande. Acudian los herejes , que se de la Iglesia , como si los demás milagros que en ella se burlaban de los clérigos, y decian que el diácono inehacen por virtuil de los cuerpos santos suesen seme recia la muerle y que no se cumpliria lo:jue promelio; jantes invenciones; y aun no faltaba quien en esto die mas el Señor lodopoderoso se upiado de su pueblo, ca se crédito á sus palabras y se apartase de la verdadera á los ocho dias señalailos envió ugua muy abundante, ile creencia. Finalmente, el embusle vino á noticia de los tal suerte, que los frutos se remediaron y la cosecha de fruiles de la santa predicacion , que son los dominicos, aquel año fué aventajada. Animado con esto el diácono, y en sus sermones procuraban desengañar el pueblo. pasó adelante en perseguir á los hecejes, hasta lanto Acudieron á lo mismo los frailes menores, y los cléri- que los hizo deseinbarazar la ciudad.» Hasta aqui son gos, que no se dejaron engañar ni enredar en aquella palabras deste autor, por las cuales se entiende que sucia adoracion. Pero los ánimos del pueblo tanto mas la pestilencia desta herejia cundió por España, si bica se eucendian para llevar adelante aquel culto del de la mayor fuerza deste malcargó sobre la ciudad de Tomonio, hasta llamar lierejes á los frailes predicadores losa, de que le resultaron graves diiños, y al revilo y nienores porque los contra lecian y les iban á la ma Aragon, que la quiso ayudar, la desustrada muerto, no. Gozábanse los enemigos de la verdad y triunfaban,

como luego se dirá. decian públicamente que los milagros que en aquel lodo se liacian eran mas ciertos que todos los que en lo

CAPITULO II. restante de la Iglesia hacen los cuerpos santos que ve

Cómo murió el rey de Aragon. neran los cristianos. Los obispos comarcanos publicaban carlas de descomunion contra los que acudian á La secta de los albigenses se hacia temcr y cobraba aquella veneracion maldila; no aprovechaba su dili mayores suerzas de cada dia, no solo por las que el gencia, por estar apoderado el demonio de los corazo pueblo le daba , que mucho se le arrimaba , sino inas nes de muchos , y tener aprisionados los hijos de in- principalmente por los principes y grandes personajes obediencia. Un diácono , que aborrecia mucho la here quc con su favor le acudian, sin lacer caso ni de la aujía, en Roma, do estaba , supo lo que pasaba en Leon, toridad del Papa, vi de lo que por el mundo dellos se de que tuvo gran sentimiento, y se resolvió con presteza diria. Estos eran los condes el de Tolosa, el de Fox, el de dar la vuelta a su tierra para hacer rostro á aquella de Besiers y el de Corninges. Acudiales asimismo el maldad tan grave. Llegado á Lcon, se ir:formó mas rey de Aragon, á causa que estas ciudades estaban a su

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devocion y aun eran feudos suyos, como en otro lugar dos años antes ellos dieron á Trencavelo, señor de aquequeda apuntado; además que tenia deudo en particu Ila ciudad, y con él hirieron al mismo obispo. Con el lar con el conde de Tolosa, que casó tercera vez con miedo deste rigor la ciudad de Carcasona, que era de doña Leonor, hermana del rey de Aragon; y aun el mismo herejes, se entregó a los católicos, y los culpados fuebijo y heredero del Conde, que se llamaba don Ramon ron muertos. Estos principios daban alguna esperanza como su padre, tenia por mujer otra hermana del mis que se podrian reparar aquellos daños. No tenian los mo rey, por nombre doña Sancha. Esta fué la verdade católicos capitan que los acaudillase y á quien todos ra causa de declararse por los albigenses y tomar las obedeciesen. Acordaron de elegir para este cargu á Siarmas en su favor; que por lo demás fué príncipe muy mon, conde de Monforte, pueblo conocido en el discatólico, como se puede fácilmente entender en que en trito de la ciudad de Chartres, por ser aventajado en tregó su hijo don Jaime á Simon, conde de Monforte, las cosas de la guerra y señalarse mucho en la piedad para que le criase y amaestrase, el que por este tiempo y amor de la religion católica. Aceptó aquel oficio por acaudillaba los católicos y era duro martillo contra los servir á Dios y á la Iglesia. Juntó las gentes que pudo, herejes. El negocio era de tal condicion, que tenia pues con que ganó de los herejes el castillo de Minerva, la tos en cuidado los católicos de Francia, y mas en par ciudad de Albis y otro pueblo, llamado Vauro, cerca de ticular al Papa, que se recelaba no se arraigase de cada Tofosa, demás de otros muchos lugares. Pasaron adedia mas aquel mal y con tantas ayudas cobrasen ma Jante, pusieron cerco sobre Tolosa , no la pudieron loyores fuerzas, especial que el vulgo, como amigo de no mar á causa que los condes el de Tolosa y el de Foxy vedades, engañado con los embusies de aquellos here el de Cominges se hallaban dentro y se la defendieron jes, fácilmente se apartaba de la creencia de sus mayo con mucho valor. Desde allí revolvieron sobre el corres y abrazaba aquellas opiniones extravagantes. Bus dado de Fox y hicieron la guerra por aquella comarca. caban algun medio para alajar aquel daño. Pareció in El rey de Aragon cuidaba del peligro que estos princitentar el camino de la paz y blandura, si con diligencia pes corrian, sus amigos y confederados. Recelábasc y buenos ministros que predicasen la verdad se podrian otrosí de Simon de Monforte, que so color de piedad, reducir los descaminados. Don Diego, obispo de Osma, que es un engaño muy perjudicial, no pretendiese para camino de Roma, donde iba enviado por el rey de Cas si y para los suyos adquirir nuevos estados. Movido lilla, pasó por aquella parte de Francia; y visto lo que destas razones, luego que se ganó aquella memorable pasaba y el riesgo que corrian aquellos si no se acu jornada de las Navas de Tolosa, en que se halló presendia en breve con remedio, hizo al Papa relacion de te, volvió su pensamiento a las cosas de la Francia, todo aquel daño y del peligro que se mostraba mayor. tanto, que se lialla que por el mes de enero, principio Llevaba en su compañía al glorioso padre santo Do del año de 1213, estaba en Tolosa, ciudad de Francia, mingo, entonces canónigo reglar de San Agustin, y para tomar acuerdo, es á saber, de lo que debia hacer, adelante destos principios fundador de la orden de los y el mes siguiente de mayo hacia gente en Lérida y otras predicadores; era natural de Caleruega, tierra de Osma, partes para volver á aquella guerra. Luego que allá llenacido de noble linaje. Avisado el Papa de lo que pasa- | gó, le acudieron aquellos principes parciales. Con sus ba, acordó acudir al remedio de aquellos daños. Des gentes y con su venida se formó un ejército tan grande, pachó al Obispo y á su compañero con poderes bastan que llegaba á cien mil hombres de pelea ; gran número tes para que apagasen aquel fuego. Nombró tambien

y que apenas se puede creer. Simon de Monforte, por un legado de entre los cardenales con toda la autoridad el contrario, se apercebia para resistir contra fuerzas necesaria. Llegados á Francia, juntaron consigo doce tan grandes. Acordó ribera de la Garona fortificar el abades de la orden de San Bernardo, naturales de la castillo de Murello, plaza muy importante, para repritierra, para que con sus predicaciones y ejemplo redu mir el orgullo de los enemigos. Acudieron aquellos jesen á los descaminados; pero cuanto provecho se ha-príncipes consederados con sus gentes con intento de cia con esto por convertirse muchos de su error, espe- apoderarse de aquella fuerza. Acudió asimismo á la cialmente con la predicacion de santo Domingo y mi defensa Simon de Monforte con poca gente, pero escolagros que en muchas partes obró, tanto por otra parte gida y arriscada. Iban en su compañía siele obispos, el crecian en número los pervertidos de los herejes. Por padre santo Domingo y tres abades. Estos varones inque ¿quién pondrá en razon un vulgo incitado á mal ? tentaron al principio medios de paz, porque no se lleQuién bastará á hacer que tengan seso los hombres gase á rompimiento, de que se temian graves daños. perdidos y obstinados en su error? Débese cortar con En especial avisaron al Rey y le requirieron de parto hierro lo que con medicinas no se puede curar, y no de Dios no se juntase con los herejes, gente maldita y hay medio mas saludable que usar de rigor con liempo descomulgada por el Padre Santo; que temiese el casen semejantes males. Mudado pues el parecer y la paz tigo de Dios á quien ofendia, por lo menos excusase la en guerra, acordaron de usar de rigor y miedo; juntó infamia con que acerca de todo el mundo quedaria su se gran multitud de soldados de Italia, Alemaña, Fran buen nombre amancillado y el odio que contra su perçia, con la esperanza de la indulgencia de la Sede Apos sona resultaria. El Rey se hizo sordo á consejos tan satólica concedida por Inocencio III á los que tomasen laludables y buenos. Diéronse vista los dos campos y los insignia y divisa de la cruz, como era de costumbre en dos caudillos adelantaron sus haces con resolucion de casos semejantes y acudiesen á la guerra. Estos sol venir á las manos. En el ejército de los católicos no padados tomaron primeramente á Besiers, ciudad anti saban de ochocientos caballos y mil infantes; pequeño gua de los volcas cabe el rio Obris. Pasaron en ella siete número para la muchedumbre de los contrarios. Sin mil hombres de los alborotados á cuchillo. Algunos de embargo, fiados en la buena querella que seguian, so cian era castigo del cielo por la muerte que cuarenta y determinaron de probar ventura. Embistieron de ana

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