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lla empresa, á volverse á sus tierras. Arnaldo, obispo de Narbona , y Teobaldo Blazon, natural de Potiers,

CAPITULO XXIV. como mas aficionado á nuestras cosas por ser castella

Cómo la victoria quedó por los cristianos. . no de nacion de parte de su madre, el uno y el otro con sus compañías particulares perseveraron en los reales. Toda muchedumbre, especial de soldados, se rige Acusaban la cobardía de su nacion, determinados de por inipetu y mas por la opinion se mueve que por las ponerse á cualquier peligro antes de faltar al deber. La

mismas cosas y por la verdad, como sucedió en este nepartida de los extraños, puesto que causó miedo y tris- gocio y trance; que los mas de los soldados, perdida la teza en los ánimos del resto, fué provechosa por dos ra

esperanza de salir con la demanda, trataban de deszones : la una, porque los extranjeros no tuviesen parle amparar los reales. Parecíales corrian igual peligro, ora en la bonra y prez de tan grande victoria; la otra, que con los reyes pasasen adelante, ora volviesen atrás; lo uno aquella ocasion Maliomad, que estaba en Jaen en ba- | daria muestra de temeridad, lo otro seria cosa afrenlanzas y aun sin voluntad de pelear, se determinó á dar tosa. Ponian mala voz en la empresa, cundia el miedo la batalla. Así que los nuestros con sus reales llegaron por todo el campo. La ayuda de Dios y de los santos vaá Alarcos, el cual lugar porque pocos años antes fué lió para que se sustentasen en pié las cosas casi perdidestruido y desmantelado por los moros , desampara- das de todo punto. Uo cierto villano , que lenia grande ron los moradores que quedaban, y vino á poder de los noticia de aquellos lugares por haber en ellos largo cristianos. En este lugar, dou Sancho, rey de Navarra, liempo pastoreado sus ganados (algunos creyeron ser con un buen escuadron de los suyos alcanzó á los reyes, ángel, movidos de que mostrado que lobo el camino, y se juntó con los demás. Fué su venida muy alegre; no se vió mas), prometió á los reyes que si dél se liasen, con ella la tristeza que por el suceso pasado de la par- por senderos que él sabia, toilo el ejircito y gente lletida de los extranjeros recibieran, se trocó en regocijo. garian sin peligro á encumbrar lo mas alto de los monAlgunos castillos en aquella comarca se entraron por les. Dar crédito en cosa tan grande á un hombre que fuerza. En tierra de Salvatierra se hizo reseña; pasaron no conocian no era seguro, ni de personas prudentes alarde gran número de á pié y de á caballo. Esto he- no hacer de todo puisto caso en aquella aprelura le lo cho, con lodas las gentes llegaron al pié de Sierramo- que ofrecia. Pareció que don Diego de Haro y Garci rena. El Moro, avisado de lo que pasaba , marchó para Romero, como adalidos, viesco por los ojos lo que deBaeza , delerminado de, alzadas las vituallas, atajur el cia aquel pastor. Era el camino al revés de lo que prepaso de aquellos montes y particularmente guardar el tendian, y parecia iban á otra parte diferente, tanto, que pueblo de la Losa, por donde era forzoso pasasen los los moros, considerada la vuella que los nuestros hacian, nuestros. Si pasaban adelante, prometíase el Moro la

pensaron que por falta de vituallas huian y se retiraban victoria; si se detevian, se persuadia por cierto pere- á lo mas adentro de la provincia. Conveniales subir por cerian todos por falta de bastimentos; si volviesen atrás, la ladera del monte, pasar valles en muclros lugares, seria grande la mengua y la pérdida de reputacion for- peñascos empinados que embarazaban el camino. Pero zosa. Sus consejos, aunque prudentes, des baraló otro no reliusaban algun trabajo con la esperanza cierta que mas alto poder. Hizose junta de capitanes para resol- tenian de la victoria si llegasen á las cumbres de los

montes y á lo mas allo; el mayor cuidado que tenian hacer. Los mas eran de parecer volviesen atrás; de- era de apresurarse por recelo que los enemigos no se cian que rodeando algo mas por camino mas llano se apoderasen anles del camino y les atajasen la subila. podrian meter en los campos del Andalucía; que debian Pasadas pues aquellas fraguras, los reyes en un llano de excusar aquellas estrechuras de que el enemigo es- que hallaron fortificaron sus reales. A percibióse el enetaba apoderado. Por el contrario, el rey de Castilla don migo á la pelea y ordenó sus haces repartidas en cuaAlonso tenia por grande inconveniente la vueita, por ser tro escuadrones, quedóse el Rey misino en el collado la fama de tan gran momento en semejanles empresas, mas alto rodeado de la gente de su guarda. Los fieles, que conforme á los principios seria lo demás; con vol- por estar cansados con el trabajo de lan largo y mal caver los reyes atrás se daria muestra de huir torpeinente, mivo, así hombres coino jumentos, determinaron de con que á los enemigos creceria el ánimo, los suyos se esquivar la pelca; lo mismo el dia siguiente, con tan acobardarian, que de suyo parecia estar incliuados á des- grande alegría de los moros, que entendian era por amparar los reales, como poco antes por la partida de los miedo; que el Mirainamolin con embajadores que envió extranjeros se entendió. Contra las dificultades que se y despachó a todas partes y muy arrogantes pakubras presentaban, invocasen el auxilio y socorro de Dios, cuyo prometia que dentro de tres diis poudria en su puder negocio trataban, que les asistiria sin duda , si ellos no

los tres reyes que tenia cercados como con redes. La faltaban á sí mismos; muchas veces á los valerosos se fama iba en auinento como suele, cada uno aña.lia algo hacen fáciles las cosas que á los cobardes parecian im- á lo que oia para que la cosa fuese mas agradable. El posibles. Esta resolucion se tomó y este consejo. Con dia lercero, que sué lúoes, á 16 del mes de julio, los esto don Lope, hijo de don Diego de Haro, enviado por nuestros, resueltos de presentar la batalla, al annanecer, su padre con buen número de gente, en lo mus alto de confesados y comulgados, ordenaron sus batallas en Jos montes se apoderó del lugar de Ferral y hizo con es- guisa de pelear. En la avanguardia iba por capitan don caramuzas arredrar algun tanto á los moros. No se atre

Diego de Haro. Del escuadrou de en medio ienia cuivió á pasar el puerto de la Losa ni acometerle, por pa- dado don Gonzalo Nuñez y con él olros caballeros recelle cosa áspera y temeraria pelear juntamente con templarios y de las demás órdenes y milicias sagradas. la estrechura y fragura del lugar y paso, y con los ene- En la retaguardia quedaban el rey don Alonso, el arzomigos que le guarduban.

bispo don Rodrigo y otros preludos. Los reyes de AraM-1,

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gon y de Navarra con sus gentes fortificaban los lados , el más se mejoró la pelea. Los que parecia titubeaban, Navarro á la derecha, á la izquierda el Aragonés. El por no quedar afrentados, vueltos a la ordenanza, tornaMoro, al contrario, con el mismo órden de antes puso ron á la batalla con mayor ferocidad. Los moros, cansus gentes en ordenanza. La parte de los reales en que sados con el continuo trabajo de todo el dia, no pudiearmaron la tienda real cerraron con cadenas de hierro, ron sufrir la carga de los que estaban de respeto los y por guarda los mas fuertes moros y mas esclarecidos

postreros y de nuevo entraban en la pelea. Fué muy en linaje y en hazañas; los demás eran en tan gran nú- grande la huida , la matanza no menor que tan grande mero, que parecia cubrian los valles y los collados. victoria pedia. Perecieron en aquella batalla docientos Exhortaron los unos y los otros y animaban los suyos mil moros, y entre ellos la mitad fueron hombres de á á la pelea. Los obispos andaban de compañía en com- caballo, otros quitan la mitad deste número. La mapañía, y con la esperanza de ganar la indulgencia ani- yor maravilla que de los fieles no perecieron mas de maban á los nuestros. El rey don Alonso desde un lu- veinte y cinco, como lo testifica el arzobispo don Rogar alto para que le pudiesen oir dijo en sustancia es- drigo; otros afirman que fueron ciento y quince; petas razones: «Los moros, salteadores y rebeldes al em- queño número el uno y el otro para tan ilustre victoria. perador Cristo, antiguamente ocuparon á España sin Otra maravilla, que con quedar muerta tan grande muningun derecho, ahora á manera de ladrones la maltra- chiedumbre de moros, que no se acordaban de mayor, lan. Muchas veces gran número dellos fueron vencidos en todo el campo no se vió rastro de sangre, segun que de pocos, gran parte de su señorío les hemos quitado, y lo atestigua el mismo don Rodrigo. El rey Moro, por apenas les queda donde poner el pié en España. Si en amonestacion de Zeit, su hermano, se salvó en un mulo, esta batalla fueren vencidos, lo que promete el ayuda con que huyó hasta Baeza; desde allí, mudada la cabalde Dios y se pue le pronosticar por la alegría y buen ta- gadura, no paró hasta llegar aquella misma noche a lante que todos teneis, habrémos acabado con esta Jaen. A puesta de sol fueron tomados los reales de los gente malvada. Nosotros peleamos por la razon y por la enemigos, que robaron los aragoneses, porque los dejusticia; ellos por ninguna república , porque no están más siguieron y ejecutaron el alcance. Las preseas del entre si atados con algunas leyes. No hay á do se reco- rey Moro y sus alhajas, que solas quedaron enteras, jan los vencidos, ni queda alguna esperanza salvo en fueron por don Diego de Haro dadas por iguales partes los brazos. Comenzad pues la pelea con grande ánimo. | á los reyes de Navarra y de Aragon. En particular la Confiados en Dios tomastes las armas, confiados en el tienda de seda roja y carmesí en que alojaba el rey Bármismo arremeted á los enemigos y cerrad.» El Moro, baro se dió al rey de Aragon por órden de don Alonso, al contrario, avisó á los suyos y les dijo: «Que aquel dia rey de Castilla; el cual, como quier que deseoso soladebian pelear con extremo esfuerzo, que seria el fin de mente de honra se quedase con la mayor loa de la guerla guerra, quier venciesen, quier fuesen vencidos. Si ra y con el prez de la victoria, de buena gana dejó lo venciesen, toda España seria el premio de la victoria, demás á sus compañeros. Lo restante de la presa y por tener juntadas los enemigos para aquella batalla despojos no pareció sacallo en público y repartillo, cocon suma diligencia todas las fuerzas della; si fuesen mo era razon, conforme á los méritos de cada cual, vencidos, el imperio de los moros quedaba acabado en antes dejaron que cada uno se quedase con lo que toEspaña; no era justo que en aquel peligro perdonasen mó, porque tenian recelo de algun alboroto y entendian á sí 6 á sus cosas. Su ejército constaba de una nacion, que á los particulares seria mas agradable lo que por su el de los cristianos de una avenida de muchas gentes, mano tomaron que si de la presa comun se lo restitudiferentes en leyes, lengua y costumbres; la mayor yesen mejorado y multiplicado. Algunos escriben que parte habia desamparado las banderas, los demás no ayudó mucho para la victoria la señal de la cruz que do pelearian constantemente por ser de unos el peligro, ci varios colores se vió en el aire ya que querian pelear. provecho y premio particular de otros. Dichas estas Otros refutan esto por no hacer el arzobispo don Rodrirazones, por una y por otra parte se comenzó la pelea go mencion de cosa tan grande, ni aun el Rey en la carcon grande ánimo y coraje. La victoria por largo espa- ta que escribió del suceso y prosecucion desta guerra cio estuvo dudosa de ambas partes; peleaban todos al pontifice Inocencio. Verdad es que todos concuerdan conforme al peligro con grande esfuerzo. La vista de que Pascual, á la sazon capónigo de Toledo, y que los capitanes y su presencia no sufria que la cobardia despues fué dean y aun arzobispo, cuya sepultura está ni el valor se ocultasen, y encendia a todos á pelear. Los en la capilla de Santa Lucia de la iglesia mayor de Todel éscuadron de en medio y cuerpo de la batalla fue- ledo, con la cruz y guion que llevaba , como es de cosron los primeros á acometer, siguiéronles los navarros tumbre, delante el arzobispo don Rodrigo, pasó por los y aragoneses sin mejorarse al principio, dado que por escuadrones de los enemigos dos veces sin recebir altres veces dieron carga á los contrarios; antes, al con- gun daño, dado que todos le pretendian herir con sus trario, nuestros escuadrones algun poco desalojados dardos, y muchas saetas que le tiraban quedaron hinparece ciaban y se querian poner en huida. En esto el cadas en el asta de la cruz; cosa que á los nuestros dió rey don Alonso, movido juntamente del peligro y de la mucho ánimo y puso grande espanto en los moros. Fué afrenta , se queria meter por lo mas espeso de los ene- | tan grande la muchedumbre que hallaron de lanzas y migos, si no le deluviera el arzobispo don Rodrigo, que saetas de los enemigos, que en dos dias enteros que tenia á su lado. Advirtióle que en su vida consistia la allí se detuvieron los nuestros, aunque para los fuegos suma de la victoria y esperanza de los cristianos; que no usaban de otra leña y de propósito procuraban acaperseverase, como comenzara , á confiar del favor delvarlas, no lo pudieron hacer. La victoria se divulgó por Dios y no se metiese en el peligro. Con esto el postrer todas partes, primero por la fama, despues por merisaescuadroni se adelantó, y por su esfuerzo y el de los de- jeros que venian unos en pos de otros. Fué grande el lloro y sentimiento de los moros, no solo por el mal y de Haro, que es la primera vez que en la historia de daño presente, sino porque temian para adelante ma- España se hace inencion de la casa de Mendoza; fuera yores inconvenientes y peligros. Entre los cristianos se destos, se halló con los demás el conde don Fernando hacian grandes fiestas, juegos, convites con toda mag- de Lara , de alto linaje, y él por su persona señalado, nificencia y regocijos y alegrías, no solo en España, si- poderoso en grande estado y mnchos aliados; eslos no tambien las naciones extrañas, con tanto mayor vo- fueron de Castilla ; de Aragon Garci Romero, Jimeno luntad cuanto el miedo fué mayor. Nunca la gloria del Coronel, Aznar Pardo, Guillen de Peralta y otras pernombre cristiano pareció mayor pi las naciones cristia- sonas principales que iban en compañía de su Rey. nas estuvieron en algun tiempo mas gloriosamente alia- Ante todos se señaló Dalmacio Cresel, natural de las das. Los españoles asimismo parecia igualar en valor la Ampúrias , de quien dicen los liistoriadores de Aragon gloria de los antiguos; el mismo rey don Alouso co- que por el grande conocimiento que tenia de las cosas menzó á ser tenido como principe venido del cielo y de la guerra y singular prudencia ordenó las haces para mas que hombre mortal. El rey de Navarra para me- la batalla. Entre los navarros Garcés Argoncillo, Garmoria de tan grande victoria al escudo bermejo de que cía Almoravides, Pedro Leet, Peilro Arroniz, Fernanusaban sus antepasados añadió por orla unas cadenas, do de Montagudo , Jimeno Aivar fueron los mas señay en medio del escudo una esmeralda por señal que sué lados que en esfuerzo, industria y ejercicio de guerra el primero á romper las cadenas con que tenian los vinieron á esta empresa. En conclusion, el tercero dia eneinigos fortificada aquella parte de los reales en que despues de la victoria se movieron los reales de los el rey Bárbaro estaba. El mismo don Alonso á las in- fieles, ganaron de los moros el lugar de Ferral, que signias antiguas de los reyes de Castilla añadió un cas- habia vuelto á poder de moros, Bilche, Baños, Tolosa, tillo dorado en escudo rojo, como lo afirman algunos de la cual tomó nombre esta batalla, que vulgarmente varones de erudicion y diligencia muy grande; otros lo se llama de las Navas de Tolosa. Todo era fácil á los niegan movidos de los privilegios antiguos, en cuyos vencedores, y por el contrario á los vencidos. La ciudad sellos se ve puesta antes destos tiempos en las insignias de Baeza, desamparada de sus ciudadanos, que perdida y armas de los reyes de Castilla la figura de torre ó cas- la esperanza de tenerse, se recogieron á Übeda , vino iillo. De algo mas crédito es lo que hallo de algunos en poder de los vencedores. Algunos pocos que confiaafirmado por testimonio de cierto historiador, que dos en la fortateza de la mezquila mayor no se querian desde este tiempo se introdujo en España la costumbre rendir, con fuego que les pusieron , los quemaron denque se guarda de no comer carne los sábados, sino so- tro della misma. El octavo dia despues de la victoria lamente los menudos de los animales, y que se mudó, la ciudad de Ubeda fué entrada por fuerza, ca sin emes á saber , por esta manera y templo lo que antigua- bargo que los ciudadanos ofrecian á los reyes cantidad inente se usaba, que era comer los tales dias carne; cos- de oro porque los dejasen en paz, los obispos fueron tumbre que los godos sin duda trajeron de Grecia y la de parecer que no era justo perdonar aquella gentomaron cuando se hicieron cristianos. La verdad es te malvada. Conforme á este parecer se hizo grande que esta victoria nobilísima y la mas ilustre que hobo matanza sin distincion de personas de aquella miseraen España se alcanzó, no por fuerzas humanas, sino ble gente. Una parte de los vecinos fué tomada por espor la ayuda de Dios y de los santos. Las plegarias y clavos; toda la presa se dejó á los soldados, con que oraciones con que los procuraron aplacar por todo el se puso miedo a los moros y se ganaron las voluntades mundo fueron muchas, principalmente en Roma, don- del ejército, que estaba cansado con el largo trabajo. de se hicieron procesiones y rogativas asaz. En que se Las enfermedades los afligian y no podian sufrir la debe notar que para aumento de la devocion y que no destemplanza del cielo; por esto los reyes fueron forzuhobiese confusion y otros desórdenes, se ordenó fuesen dos en un tiempo muy fuera de propósito volver con sus á diversas iglesias los varones, las mujeres, el clero gentes á tierras mas templadas. A la vuelta cerca de Calos demás del pueblo. Hallábase presente el Pontifice, latrava llegó el duque de Austria con docientos de á caque movia á los demás con su ejemplo. De todo hay ballo, que para muestra de su esfuerzo y ayudar en una carta suya al rey don Alooso, muy grave y muy aquella santa guerra traia en su compañía. El rey de elegante, la respuesta otrosí del Rey al Papa en que re- Aragon, por ser su pariente, á la vuelta para su tierra fiere todo el discurso desta einpresa y batalla, pero le acompañó hasta lo postrero de España. Al rey de muy larga para ponella en este lugar.

Navarra restituyó el de Castilla calorce lugares sobre

que tenian diferencia, y porque poco antes se ganaron CAPITULO XXV.

por los de Castilla, la memoria de sus antiguos señoDel Bą desta guerra.

res hacia que no se asegurasen de su lealtad; este fué

el principal premio de su trabajo. Don Alonso , rey de

Palencia; Rodrigo , de Sigüenza; Menendo , de Osma; Pe- manera de triunfador con grande aplauso, aclamaciodro, de Avila; Domingo, de Plasencia; García Frontino, nes y regocijo de los ciudadanos y del pueblo. Lo pride Tarazona; Berengario, de Barcelona. El número de los mero que hizo sué dar gracias á Dios por la merced grandes no se podia contar; los maestres de las órde- recebida; despues se mandó y estableció que para siemnes Arias, de Santiago; Rodrigo Diaz, de Calatrava; pre se renovase la memoria de aquella victoria y se Gomez Ramirez, de los templarios; demás destos, Juan celebrase por toda España á 16 de julio; en Toledo mas Gelmirez , prior de San Juan. De Castilla Gomez Man- en particular sacan aquel dia las banderas de los morique, Alonso de Meneses, Gonzalo Giron, Iñigo de ros, y con toda muestra de alegría festejan aquella soMendoza , caballero vizcaíno y pariente de don Diegolemnidad; ca se ordenó fuese de guardar aquella licsta con nombre del Triunfo de la Santa Cruz. El Rey, por | Alonso, ganada mayor faina que ninguno de los prinser enemigo del ocio y con el deseo que tenia de se- cipes de Europa , dió vuelta á Toledo, donde las reinas guir la victoria y ejecutalla, al principio del año si- doña Leonor , su mujer, doña Berenguela , su hija , y guiente de nuevo se metió por tierras de moros. Ganó su hijo don Enrique, que le sucedió en sus estados y á el lugar de Dueñas de los moros, que dió á la orden de Ja sazon era de diez años, aguardaban su venida. Toda Calalrava, á la de Santiago el castillo de Eznavejor. la ciudad llena de juegos y de regocijos y fiestas, dado Alearaz, pequeña ciudad, y que está metida dentro de que el año fue muy falto de mantenimientos á causa de Jos montes Marianos y asentada en un collado áspero la sequedad, en especial en el reino de Toledo , dicen y empinado, con cerco de dos meses se ganó por el que en nueve meses continuos nunca llovió, tanto, que Rey y se entró por fuerza á 22 de mayo, dia miércoles, los labradores cuyo era el daño principal, eran forzavigilia y víspera de la Ascension; demás desto, algunos dos á desamparar las tierras, dejallas yermas y irse á otros lugares de menos cuenta se tomaron por aque- otras partes para sustentarse; gravísima miseria y tralla comarca, entre los demás Lezuza , que se tiene por bajo memorable. la antigua Libisosa. Concluidas estas cosas, el rey don

LIBRO DUODÉCIMO.

CAPITULO PRIMERO.

vivió poco adelante. Llegaba su desalino á poner lengua

en la familiaridad de Cristo con la Madalena. Asi lo Cómo los albigenscs alteraron á Francia.

refiere Pedro, monje del Cistel, en una historia quo GANADA aquella noble victoria de los moros, las co- escribió de los albigenses, intitulada Al papa Inocensas de España procedian bien y prósperamente a causa cio III, en que depone como testigo de vista de las cosas que los almohades, trabajados con una pérdida tan gran- en que'él mismo se halló. Seria muy largo cuento dede, no se rebullian, y los nuestros se hallaban con gran- clarar por menudo to los los desparios destos lierejes y de ánimo de sujetar todo lo que de aquella racion secta; y es así, que la mentira es de muchas maneras, restaba en España, cuando por el mismo tiempo los la verdad una y sencilla. La verdad es que en aquella reinos de Francia y de Aragon se alteraron grande- parte de Francia donde está asentada la ciudad de menle y recibieron graves daños. Estas alteraciones Cahors, muy nombrada, se ve otra ciudad llamada Altavieron principio en la ciudad de Tolosa, muy principal bis, que en otro tiempo tuvo nombre de Alba Augusta; entre las de Francia y que cae no lejos de la raya de y aun se entiende que César en los comentarios de la España. La ocasion fueron ciertas opiniones nuevas guerra de Francia llamó helvios los moradores de aqueque en materia de religion se levantaron en aquellas lla comarca. Riega sus campos el rio Tarnis, que son partes, con que los de Araron y los de Francia se revol- de los mas fértiles de Francia, de grandes cosechas y vierou entre si y se ensangrentaron. En los tiempos pa- esquilmos, de trigo, vino, pastel y azafran; por dondo sados todas las naciones del cristiavismo se conformaban cl obispo de aquella ciudad tiene mas grursas rentas en un mismo parecer en las cosas de la fe, todos seguian que alguno otro obispo en toda la Francia. La iglesia y profesaban una misma doctrina. No se diferenciuban catedral, grande y berinosa, está pegada con el muro

el aleman del español, no el francés del italiano, ni el de la ciudad, su advocacion de Santa Cecilia. Los moinglés delsiciliano en lo que debian creer de Dios y de la radores de la ciudad y de la tierra son gente llana, de inmortalidad y de los demás misterios ; en todos se via condicion apacible y mansa , virtudes que pueden acarun mismo corazon y un mismo lenguaje. Los walden- rear perjuicio si no hay el recato conveniente para no ses, genle perversa yaboininable, comenzaron los años dar lugar á gente mala que las pervierla y estraguc. pasados á inquietar la paz de la Iglesia con opiniones Los mas se sustentan de sus labranzas y de los frutos nuevas y extravagantes que enseñaron; y al presente de la tierra; el comercio y tralo de mercaderes es pelos albigenses ó albienses, secla no menos aborrecible, queño por estar en medio de Francia y caer léjos el apellido y nombre odioso acerca de los antiguos, si- mar. Desta ciudad, en que tuvo su primer principio esguieron las mismas pisadas y camino, con que grande- ta nueva locura y secta, tomó el norrbre de albigense, mente alleraron el pueblo cristiano. Enseñaban que los y desde allí se derramó per toda la Francia y aun por sacerdotes, ministros de Dios y de la Iglesia, no tenian parle de España, puesto que el fuego emprendió en Topoder para perdonar los pecados. Que el verdadero losa mas que en otra parte alguna; y aun de aquí procuerpo de Jesucristo no está en el santo Sacramento cedió que algunos atribuyeron la primera origen desto del altar. Que el agua del bautismo no tiene fuerza error y secta á aquella ciudad. Otros dicen que pació para lavar el alma de los pecados. Que las oraciones primeramente en la Proenza, parte de la Gallia Narboque se acostumbran á hacer por los muertos no les nense. Don Lúcas de Tuy, que por su devocion y por prestaban; todas opiniones nuevas y malas y acerca hacerse mas erudito pasó á Roma, y de allí á Constande los antiguos nunca oidas. Decian otrosi contra la tinopla y á Jerusalem, vuelto á su patria, entre otras Virgen, madre de Dios, blasfemias y deauestos, que cosas que escribió po menos docta que piamente , punose relieren por no ofender al piadoso lector; dejólas blicó una larga disputa contra todos estos errores, en escritus Guillermo Nangiaco, francés de nacion, y que que, como testigo de vista, sclała lo que pasó en Leon,

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ciudad muy conocida en España y cabeza de aquel rei- enteramente del caso, y como fuera de si comenzó en no; cuyas palabras será bien poner aquí para mayor público y en secreto á afear negocio tan malo; repreclaridad y para que mejor se entienda la condicion de hendia á sus ciudadanos, càrgabalos de ser faulores de los herejes, sus invenciones y trazas. «Despues de la herejes. No se podia ir á la mano, dado que sus amigos muerte jel reverendo don Diego, obispo de Leon, no le avisaban se templase, por parecelle que aquella ciuse conformaron los votos del cloro en la eleccion del dad se aparlaba de la ley de Dios. Entró en el ayuntasucesor; ocasion que tomaron los here es, enemigos miento, dijoles que aquel caso tenia a frentada a toda de la verdad y que gustan de semejantes discordias, España ; que de donde salian en otro tiempo leves juspara entrar en aquella ciudad, que se hallaba sin pastor, tas, por ser cabeza del reino, allí se forjában lerejías y acomeler las ovejas de Cristo. Para salir con esto se y maldades nunca oidas. Avisóles que noles daria Dios armaron, como suelen, de invenciones. Publicaron que agua ni les acudiria con los frutos de la tierra lusta en cierlo lugar muy sucio y que servia de muladar se tanto que echasen por el suelo aquella iglesia, y aquehacian milagros y señales. Estabuu alli sepultados dos llos huesos que honraban los arro; asen. Era así, que biombres facinerosos, uno hereje, otro que por la muer- desde el tiempo que se dió principio á aquel embuste. te que dió alevosamente á un su tio le mandaron en- y veneracion, por espacio de diez meses nunca llovió y terrar vivo. Manaba tambien en aquel lugar una fuente, Todos los campos estaban secos. Preguntó el jurz al que los herejes ensuciaron con sangre á propósito que dicho diácono en presencia de todos: Derribada la las gentes luviesen aquella conversion por milagro. Cun- iglesia , caseguraisnos que lloverá y nos dará Dios agua? dió la fama, como suele , por ligeras ocasiones; acudian El diácono lleno de fo: Daimo, dijo, licencia para gentes de muchas partes, tenian algunos sobornados abatir por tierra aquella casa, que yo promelo en el de secreto con dinero que les daban para que se fiugie- nombre de nuestro Señor Jesucristo, so pena de la vie seu ciegos, cojos, endemoniados y trabajados de di- da y perdimiento de bienes , que dentro de ocho dias versas enfermedades, y que bebida aquel agua, publi- acudirá nuestro Señor con el agua necesaria y ubuus. cusen que quedaban sanus. Destos principios pasó el dante. Dieron los preseules crédito á sus palabrus; acu. einbusie á que desenterraron los huesos de aquel lie- dió con gente que le dieron y ayuila de niuchos ciureje , que se llamaba Arnaldo, y habia dicz y seis años dadanos, ullanó prestamente la iglesia y echó por los que le enterraron en aquel lugar; decian y publicaban muladares aquellos huesos. Acaeció con grande maraque eran de un suntísimo mártir. Muchos de los cléri- villa de todos que al tiempo que derribaban la iglesia gos simples con color de devocion ayudaban en esto á entre la madera se oyó un sonido coino de trompeta la gente seglar. Llegó la invencion á levantar sobre la para muestra de que el demonio desamparaba aquel suente una muy fuerte casa y querer colocar los live- lugar. El dia siguiente se quemó una gran parte ile, la sos del traidor homiciano en lugar alto para que el pue- ciudad á causa que el fuego por el gran vienlo quiche blo los acatase, con voz que fué un abad en su tiempo cia no se pudo alajar que no se extendiese inucho. muy santo. No es menester mas sino que los herejes Allerose el pueblo, acudieron á buscar el diácono para despues que pusieron las cosas en estos térıninos, entre matalle; decian que en lugar del agua fué causa de los suyos declaraban la invencion y por ella burlaban aquel fuego tan grande. Acudian los herejes , que se de la Iglesia , como si los demás milagros que en ella se burlaban de los clérigos, y decian que el diácono me-, hacen por virtud de los cuerpos santos suesen seme- recia la muerte y que no se cumpliria lo:jue promclio; janles invenciones; y aun no faltaba quien en esto die- mus el Señor Lodopoderoso se apiadó de su pueblo, ca se crédito á sus palabras y se apartase de la verdadera á los ochio dias señala los envió ugua muyabundante, ile creencia. Finalmente, el embusle vino á noticia de los tal suerte, que los frulos se remediaron y la cosecha de frailes de la santa predicacion, que son los dominicos, aquel año fué aventajada. Animado cou esto el diácono, y en sus sermones procuraban desengañar el pueblo. pasó adelante en perseguir á los herejes, hastu lanto Acudieron á lo mismo los frailes menores, y los cléri- que los bizo deseinbarazar la ciudad.» Hasla aqni son gos que no se dejaron engañar ni enredar en aquella palabras deste autor, por las cuales se entiende que sucia adoracion. Pero los ánimos del pueblo tanto mas la pestilencia desta herejía cundió por España, si bica se encendian para llevar adelante aquel cullo del de- la mayor fuerza deste malcargó sobre la ciudad de Tomonio, hasta llamar lierejes á los frailes predicadores losa, de que le resultaron gruves daños, y al revilo y nienores porque los contradecian y les iban á la ma- Aragon, que la quiso ayudar, la desusiruda muerte, no. Gozába pse los evemigos de la verdad y triunfaban,

como luego se dirá. decian públicamente que los milagros que en aquel lodo se hacian eran mas ciertos que todos los que en lo

CAPITULO II. restante de la Iglesia hacen los cuerpos santos que ve

Como murió el rey de Aragon. neran los cristianos. Los obispos comarcanos publicaban carlas de descomunion contra los que acudian á La secta de los albigenses se hacia temer y cobraba aquella veneracion maldita; no aprovechaba su dili- mayores fuerzas de cada dia, no solo por las que el gencia, por estar apoderado el demonio de los corazo- pueblo le daba , que mucho se le arrimaba, sino inas nes de muchos , y teper aprisionados los hijos de in- principalmente por los principes y grandes personajes obediencia. Un diácono , que aborrecia mucho la here- que con su favor le acudian, sin hacer caso ni de la aujía, en Roma, do estaba , supo lo que pasaba en Leon, toridad del Papa, vi de lo que por el mundo dellos se de que tuvo gran sentimiento, y se resolvió con presteza diria. Estos eran los condes el de Tolosa, el de Fox, el de dar la vuelta a su tierra para hacer rostro á aquella de Besiers y el de Corninges. Acudiales asimismo el maldad tan grave. Llegado á Lcon, se ir formó mas rey de Aragon, á causa que estas ciudades estaban á su

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