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za del Rey ? » Respondió: «Ninguno en el reino en poder

de legitimar trecientos hijos bastardos, y que en todas las iglesins de España, en las ciudades que se ganasen

CAPITULO V. de muros pudiese pombrar y poner los obispos y sacer- Cómo los de la casa de Lara se apoderaron del gobierno dotes que eu ellas faltasen. Grande fué el crédito que

de Castilla. el dicho Arzobispo ganó en aquel Concilio, no solo por Los de la casa de Lara todavía continuaban en su las muchas lenguas que sabia, sino por sus muchas le- pretension y solicitaban á Garci Lorenzo para que les tras y erudicion, que para aquel tiempo fué grande. ayudase. El, engolosipado con las promesas que le liaDej i rlos libros escritos, uno de la historia de España, cian, y porque no se le pasase aquella ocasion de adeel otro de las cosas de los moros, fuera de otro tratado lantarse, se ofreció de hacer todo lo que le pedian. Solo que anda suyo en defensa de la primacía de su iglesia esperaba alguna buena coyuntura , y hallada, dijo uu de Toledo. Tocante á la guerra de la Tierra-Santa se dia á la Reina gobernadora, que muy descuidada eslaacordo y decretó en el mismo Concilio que todos los ba de aquellas tramas, que la carga de aquel gobierno eclesiásticos ayudasen para los gastos y para llevalla era muy pesada y sobre las fuerzas mayormente de adelante con cierta parte de sus rentas. Con este sub- mujer; encareció mucho las dilicultades, los peligros, sidio enviaron gente de socorro, y por su general & Pe- la diversidad de aficiones y parcialidades que entre los lagio, cardenal y obispo albanense, de nacion español, señores y entre los del pueblo andaban. La Reina, que segun que lo testifica don Lúcas de Tuy; y que con este mucho deseaba su quielud, fácilmente se dejó persuasocorro se ganó la muy famosa ciudad de Damiala, dir y llevar de aquellas engañosas paiabras. «¿Quién, puesta en lo postrero de Egipto. Cuanto a las revueltas dijo, me podrá descargar deste cuidado? Quién os pade Francia , los dos Raimundos ó Ramones, padre y rece á propósito para encargalle el gobierno y la crianliijo, condes de Tolosa, acudieron al Concilio pora pleitear contra Simon de Monforte, que los tenia des- y en riquezas se iguala á los de la casa de Lara , que pojados de su estado. La resolucion sué que los con- podrán acudir á todo y reprimir los intentos de los mal denaron como á herejes, y adjudicaron á Simon de intencionados.» Parecióle bien este consejo á la Reina y Monforle la ciudad de Tolosa con todo aquel condado, esta Iraza. Acordó junlar los obispos, los ricos homy los demás pueblos y ciudades que habia ganado á los bres y los señores para consultar el negocio. Los mas, herejes con su valor y buena maña. En virtud de lo preguntado su parecer, se allegaron al de Garci Lorencual fué á verse con el rey de Francia para hacerle sus zo y se conformaron con la voluntad de la Reina , unos homenajes, como seudatario suyo, por aquellos estados, por no entender el engaño, otros por estar negociados, como lo hizo, y juntamente asentó con aquel Rey con- otros por aborrecer el gobierno presente como de mufederacion y perpetua amistad. Pero como quier que jer y ser cosa natural de nuestra naturaleza perversa no se Gase de los vasallos, que todavía se inclinaban á creer de ordinario que lo venidero será mejor que lo sus señores antiguos, lizo desmantelar las ciudades presente. Salió por resolucion que la Reina dejase el de Tulosa, Carcasona y Narbona, por donde y por los gobierno del reino y le renunciase en los tres hermanos tribulos muy graves que derramó sobre aquellos es- y señores de Lara. Volvió en esta sazon de Roma el artados incurrió en grave odio de los vasallos, de tal zobispo don Rodrigo con poder y autoridad de legado manera, que muchos pueblos á la ribera del rio Ródano del Papa, no le plugo nada que la Reina renunciase; se le rebelaron y se entregaron á Raimundo el mas pero el negocio le tenian tan adelante, que no se atreMozo , hijo del despojado, y aun poco adelante se per- vió á contradecir. Solo hizo que aquellos señores de Ladió la misma ciudad de Tolosa. Para todo ayudó mu- ra en sus manos hiciesen juramento que mirarian por clio que diversos señores de Francia y de Cataluña, el bien comun y por el pro de todo el reino, en particusin embargo de lo decretado por el Papa y por el Con- lar que no darian ni quitarian tenencias y gobiernos de cilio, acudieron con sus fuerzas á aquellos principes pueblos y castillos sin consulta de la Reina y sin su vodespojados y pobres. El de Monforte pretendia con sus luntad; que no harian guerra á los comarcanos ni dergentes recobrar aquella ciudad de Tolosa, y se puso rainarian nuevos pechos sobre los vasallos; finalmente, con este intento sobre ella, y aun saliera con la em

que

á la reina doña Berenguela tendrian el respeto que presa si no le mataran con una piedra que dispara- se debia y era razon tenerle á la que era hermaua, hija ron los cercados de un trabuco; hombre dignísimo de y mujer de reyes. Con este homenaje les parecia se mas larga vida y de mejor fin por sus muchas virtudes cautelaban y aseguraban que todo procederia bien y á y valor, y que á la destreza en las armas igualaba su contento, como si pudiese cosa alguna enfrenar á los piedad y amor de la religion católica. Dejó dos hijos ambiciosos, y si el poder adquirido por los malos meen edad muy florida: el uno se llamó Aimerico, el otro dios tuviese de ordinario mejores los remates. Fué así, Simon. El Aimerico, luego que mataron a su padre, que luego que don Alvaro, el mayor de los hermanos, se alzó el cerco , y perdida grande parte de aquellos esta- apoderó del gobierno, partió de Burgos, do se hizo la dos, desistió de la guerra. No se igualaba á su padre renunciacion y todos estos conciertos. Lo primero desen grandeza de ánimo, en hazañas y valor; así, descon- terró del reino á ciertos señores por causas ya verdadefiado de poder sosegar aquellos vasallos y contrastar ras, ya falsas. Apoderóse de los bienes públicos y parcon tantos principes coino le hacian resistencia, se ticulares, sin perdonar á las mismas rentas de las igleresolvió de renunciar aquellos pueblos y entregallos al sias. A los patrones legos, que tenian derecho y cosrey de Francia, que en recompensa le nombró por su tumbre de presentar para los beneficios de las iglesias, condestable; trueco muy desigual. Esto pasó tres años quiló aquella liberlad con color que no eran de orden adelante; rolvamos á la orden de los tiempos que poco sacro y de reparar el culto divino, que en muchas maarriba dejamos.

neras anduba menoscabado. En todo procedia por via de fuerza, sin cuidar de las leyes ni de la revuelta que los | nando de Lara, hermano de don Alvaro. Al Rey, aunque tiempos amenazaban. Pasó lan adelante en esta rotura, de poca edad, no contentaban estas tramas; descaba que puso en necesidad á don Rodrigo, dean de Toledo hallar ocasion para librarse de los que en su poder le tey vicario del Arzobispo, de pronunciar sentencia de des- nian y irse para su hermana. Era por demás tratar desto, comunion contra el dicho don Alvaro, gobernador. En- porque don Alvaro le tenia puestas guardas y tomados los frenose algun tanto por este castigo y hizo alguna res- pasos. Demás desto, por asegurarse masyganalle la votitucion y satisfaccion de los daños pasados; pero no se luntad con deleites fuera de tiempo, trató de casarte. mudó del todo su condicion y mal ániino. Juntó Cortes Despachó embajadores para pedir por mujer del Rey á en Valladolid. Acudieron á su llamado y á su persua-doña Malfada , hermana del rey de Portugal don Alonsion por la mayor parte los de su parcialidad y de su so. Concertóse el casamiento y trajeron la novia á Pavalia , que socolor del bien público y con voz de todo lencia, do se celebraron las bodas. Recibió desto muel reino, ayudaron sus intentos de arraigarse en el go-cha pesadumbre doña Berenguela por los daños que bierno y pertrecharse con todo cuidado para todo lo podian resultar á causa de la edad del Rey, que era muy que pudiese resultar. Este fue el principal efecto de poca. Escribió sobre el caso al papa Inocencio, avisólo aquellas Cortes. A gran parte de la nobleza pesaba inu- del deudo que tenian entre sí los desposados. El Papa, cho que don Alvaro con aquellas trazas se apoderase informado de todo, por un breve suyo remitió el nede todo sin que nadie le pudiese ir á la mano, y que gocio á los obispos don Tello, de Palencia y don Mauuno solo tuviese mas fuerza y autoridad que lodos los ricio, de Burgos, para que examinasen lo que la Reina demás. En especial don Lope de Haro, hijo de don Die- decia, y si se averiguase el impedimento, apartasen go de Haro, y don Gonzalo Ruiz Giron, mayordomo de aquel casamiento, so graves penas y censuras si no obela casa real, y sus hermanos, que todos eran de los mas deciesen á sus mandatos. Los obispos, luego que reciprincipales, sentian mucho el desórden. Comunicaron bieron el breve, procedieron en el caso como les era entre si el negocio; acordaron hacer recurso á doña mandado, y averiguado el parentesco que se alegaba, Berenguela y querellarse de la renunciacion que bizo dieron sentencia de divorcio; con que la desposada, á del gobierno. Pusiéronle delante el peligro que todo lo que se cree, doncella y sin perjuicio de su virgini. corria si prestamente no se acudia con remedio. Que dad, dió la vuelta á Portugal. Allí fundó el monasterio de bien estaban salissechos del buen ávino é intencion que Rucha, y en él pasó lo que le restó de la vida sauta y tuvo en renunciar el gobierno; mas pues las cosas su- religiosamente, aunque muy sentida no solo de aquella cedian al revés de lo que se persó, era forzoso mudar mengua, sino en especial contra don Alvaro, que no propósito y volver al oficio y cuidado que dejó para contento de haberle sido causa de aquel daño, trató de que aquellos hombres locos y sin término no acabasen casarse con ella ; que fuera un trueco muy desigual y de bundillo todo. «¿Por ventura será razon que ante- de reina sujetarse á su mismo vasallo. Todo esto pasaba pongais vuestro descanso y quietud al bien comun y en Castilla el año que se contó de Cristo 1216, en que pro de todo el reino, permitir que todos nos despeñemos á 16 de julio falleció en Roma el papa Inocencio III, y nos perdamos? ¿Por qué no quitaréis el oficio y cargo persona de aventajadas prendas y virtudes, y que pocos que sin darnos parte renunciastes á un hombre sin jui- en el número de los pontifices se le igualaron, en parcio y desatinado? Librad pues á nos y al reino de las ticular fue muy elocuente y muy sabio en letras divinas tempestades que á lodos amenazan; que si en este tran- y humanas. Sucedió en su lugar llonorio III, natural ce no nos acudis, será forzoso remediar los danos con de Roma, en cuyo tiempo y pontificado falleció en aquelas armas. Mirad, Scñora , no se diga qne por el deseo la ciudad la reina de Aragon doña María, madre del de vuestro particular descanso fuisles causa que el reino rey don Jaime ; sepulturon su cuerpo en el Vaticano, se revolviese y alterase, como será necesario. » Movian cerca del sepulcro de santa Petronilla. Allí reposaron estas razones á la Reina. Conocia el yerro que hizo; to- sus liuesos de los muchos trabajos que padeció por toda davia como era mujer y flaca no se atrevia á contrastar su vida, desterrada de su reino y de su patria, pobre y con los que tenian en su poder las fuerzas y las armas apartada de su marido. En su testamento dejó encodel reino. Temia que si intentaba de despojallos del mendado su hijo y el reino de Aragon al Pontífice, para gobierno resulturian mayores males; tomó por expedien- que como padre universal los recibiese debajo de su te avisar á los de Lara de la jura que licieron de gober- proteccion y amparo. La edad del Rey tenia necesidad par el reino con todo cuidado sin hacer agravios ni dema- de semejante favor, y por estar los del reino divididos sías, en que parecia babcrse desmandado. Sirvió este en parcialidades, de que se temian revueltas y guerras, aviso inuy poco; antes irritaulo don Alvaro, se apoderó era menester que la prudencia del Pontífice los enfredel estado y pueblos de la misma Reina, y no contento nase, lo que él hizo con todo cuidado por cuanto le duró con esto, la mandó salir de lodo el reino; graude atre- la vida. En esta sazon don Ramon, conde de la Proenvimiento y afrenta notable, bien sucra de lo que sus za, por cartas que sus vasallos le enviaban, se deterobras merecian y de lo que la nobleza y agradecimiento minó de huirse secretamente de Monzon, do le tenian pedia. La Reina, por excusar mayores inconvenientes, como preso en compañía del rey de Aragon, su primo. en compañía de su hermana la infanta doña Leonor se Embarcóse en una galera que en el puerto de Salu, cerreliró al castillo de Olella , cerca de Palencia, por ser ca de Tarragona , le tenian aprestada. Con su llegada á una plaza muy fuerle; muchos de los grandes tomaron su estado se a paciguaron graves diferencias que andasu voz, en que perseveraron hasta la muerte del Rey, ban entre los principales de aquella tierra, como los su hermano. Todo era principio de algun gran rompi- que estaban sin cabeza, y cada cual pretendia poner miento, mayormente que á don Gonzalo Giron renfovie- mano en el gobierno. Tomás, conde de Mauriena, cepa ron-del olicio de mayordomo mayor, y se dióá don Fer- de los duues de Saboya , tenia una hija , por nombre

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Beatriz, que casó con este don Ramon, conde de la tauto dinero cuanto era menester para el sustento de Procnza. Deste matrimonio nacieron cuatro hijas, que la casa real y para apercebirse de gente qne cofrenase casaron las tres con otros tantos reyes, y la cuarta con las demasías de cualquiera que se desmandase. el Emperador; rara felicidad y notable. La buida de don Ramon fué ocasion de poner en libertad al' rey de

CAPITULO VI. Aragon. Don Guillen Mopredon, maestre del Temple,

De lo restante hasta la muerte del rey don Enrique de Castilla. comenzó á recelarse por este ejemplo no le sacasen con semejante maña de su poder al Rey, que seria ganar La division y enemiga entre don Alvaro de Lara y la otros las gracias de ponelle en libertad y quedar él car- reina doña Berenguela traia alborolado el reino, pequefado de habelle tenido tanto tiempo como preso. Con ños y grandes ; unos acudian á una parte, olros á la este cuidado y para dar corte en lo que se debia hacer, contraria, de que resultaban muertes y robos y otros se comunicó con don Pedro de Azagra, señor de Albar- géneros de maldades. Sucedió un nuevo embuste de racin, y con don Pedro Aliones, ambos personajes de don Alvaro con que echó el sello á los demás desórdemucho poder y nobleza. Acordaron de llamar á Monzon nes y trazas. Pasó el Rey al reino de Toledo, y entreteá don Aspargo, que de obispo de Pamplona lo era á laníase en Maqueda, villa poco distante de aquella ciusazon de Tarragona, y á don Guillen, obispo de Tarazo- dad. Doña Berenguela , su hermana, cuidadosa de su na. Juntos que fueron, de comun acuerdo se resolvieron salud le despachó un hombre para que de secrelo le vide poner al Rey en libertad y entregalle el gobierno del sitase de su parte y le llevase nuevas de todo lo que pareino, si bien no pasaba de nueve años. Tomaron este saba. Tuvo don Alvaro deslo aviso; prendió al hombre acuerdo por el mes de setiembre, y se juramentaron con achaque que traia cartas que él mismo contralizo entre sí de llevar adelante esta resolucion. No hay cosa con el sello de la Reina, en que persuadia á los de pasecreta en las casas reales, mayormente en tiempo que lacio diesen yerbas al Rey, su señor. Para dar mayor coreinan pasiones y parcialidades. Don Sancho, tio del lor á esta invencion y para hacer sospechosa á la Reina Rey, que tenia el gobierno del reino, sabido lo que pa- y que el Rey se recatase de la que era su amparo, bizo saba, con intento de conservarse en el inando, llevaba dar garrote al mensajero, que sin culpa alguna estaba. muy mal aquel acuerdo. Desmandábase en palabras y Con este hecho tan atroz se enconaron mas las voluntafieros en tanto grado, que llegó á amenazar cubriria de des; los mismos vecinos de Maqueda, sa bido el embusgrana el camino por do el Rey pusase, que era tanto te, con mano armada pretendieron dar la muerle á como decir le regaria con sangre de los que le acom- hombre lan malo; y salieran con ello, si con liempo no pañasen. Su soberbia era tan grande, que nunca pensó se retirara y en compañía del Rey se partiera camino do se atrevieran á lo que hicieron, y todavía se fue con Hucle. A aquella ciudad envió de nuevo la reina doña buen golpe de gente á Selga, que es un pueblo puesto Berenguela , á instancia del mismo Rey, otro locobre, en el mismo camino por do habian de pasar. El Rey, que se llamaba Rodrigo Gonzalez de Valverde, para cocuando eslo supo, tuvo niedo, tanto, que sin embargo municar con él la manera que tendria para retirarse de su poca edad, se puso una cola de malla con intento de donde la Reina estaba. A esle tambien prendieron y enpelear, si suese necesario. Valió que dou Sancho, aun- viaron á Alarcon para que alli le guardasen; no se atreque tenia en las manos la victoria por ser muy pocos los vieron á darle la muerte por no indignar mas la gento. que acompañaban al Rey, bien que de los mas ilustres y La lempestad empero que con estas nubes se armaba principales, no se deterininó á acomelellos; la causa no revolvió sobre los señores que seguian el partido de la se sabe, parece que le cegó Dios para que no viese la Reiua. Tuvo el Rey la Cuaresma en Valladolid; desde caida que deste principio muy en breve le esperaba. El allí envió don Alvaro bueu golpe de gente para cercar Rey, libre deste peligro, pasó á Huesca, de allí á Zara- á Montalegre, en que se lenia don Suero Tellez Giron, goza. Allí y por todo el camino se hicieron grandes ljes- caballero de muy auligno y noble linaje, y bien aperlas y alegrias y recibimientos por velle puesto en liber- cebido de soldados para desender aquella plaza; demás tad, ca todos esperaban y tenian por cierto que para que tenia dos hermanos, el uno dou Fernando Ruiz, y adelante el gobierno procederia mejor que hasta allí y el otro don Alonso Tellez, que le pudieran acudir, y no los daños del reino se remediarian. Convenia dar asien- lo liicieron por respeto del Rey; antes dou Suero, luego to en negocios muy graves que tenian represados, so- que en nombre del Rey le requirierou entregase aquella segar las volun!ades y parcialidades, alentar á los bue- luerza, lo hizo, si bien se pudiera entretener larganos y cortar los pasos á los no tales. Para todo te- mente. Mas los nobles antiguamente en España sobre nian necesidad de recoger dineros, de que se padecia todo se esmeraban en guardar á sus principes el res. gran falta, á causa de los gastos que los años pasados peto y la debida lealtad. Despues desto corrieron los se hicieran y de los bandos y pasiones que continua- campos comarcanos, y el Rey mismo con su gente so - ban y todo lo tenian consumido. Los catalanes acudie- puso sobro-Carrion. Desde á poco pasó sobre Villalva, ron a esta necesidad con mucha voluntad; otorgaron dentro de la cual fuerza se hallaba Alonso de Meneses, que se cobrase el tributo que vulgarmente llaman bo- no menos ilustre que los Girones, pero no tan comeválico, por repartirse por las yuntas de bueyes y las dido como ellos. La venida del Rey fué de sobresalto, y demás cabezas de ganados. Este tributo se concede don Alonso á la sazon se hallaba fuera del pueblo; para pocas veces y solo en tiempo de graves necesidades; y entrar dentro le fué forzoso bacerse camino con la essin einbargo de que le otorgaron al rey don Pedro los pada, en que estuvo á punto de perderse y quedó licaños pasados por ires veces, al presente se le concedie- rido, y muertos muchos de sus criados y algunos caba- ron al rey don Jaime, su hijo, que fué el año 1217. Fué llos que le tomaron en la refriega. Sin embargo, defenesta concesion de grande momento; de que se recogis dió aquella plaza obstinadamente lasla tanto que el Rey,

sea

perdida la esperanza de salir con la empresa, dió la cos y franceses, tomada la señal de la cruz por lo que vuelta para la ciudad de Palencia, en sazon que por se trató en el Concilio lateranense, pretendian, rodeaotra parte se hacia la guerra contra don Rodrigo y don do el mar Océano y Mediterráneo , pasar á las partes de Alvaro de los Cameros, en cuyo poder estaba la ciudad levante y á la Suria en defensa de la Tierra-Santa, y de Calahorra. Acudió el Rey á esta empresa, con que para dar calor a aquella guerra sagrada , aportó á Lisfácilmente se apoderó de aquella ciudad por entrega que boa y echó anclas en aquel puerto. Estos, á persuasion Garci Zapata le hizo del castillo , cuyo alcaide eru, de aquel Prelado, se juntaron con los demás para compor acomodarse al tiempo, ó por juzgar le seria malcon- balir aquel pueblo. Acudió a la defensa y á dar socorro tado si hacia resistencia á su Rey, que se hallaba pre- á los cercados gran morisma de Sevilla, Córdoba y otras sente. Tomada aquella ciudad, marcharon contra don partes. Vinieron á batalla, en que murieron mas deseLope de Haro, señor de Vizcaya. La tierra es áspera y senta mil moros; gran matanza. Dióse la batalla á los la gente muy aficionada á sus señores, que fué causa 25 de setiembre, y á los 18 de octubre se ganó la plaza. que la guerra se alargase y el Rey diese la vuelta. Esto dió ánimo á don Lope para con la gente que tenia junta

CAPITULO VII. para 'su defensa hacer entrada por las tierras del Rey

Cóino alzaroa por rey de Castilla á don Fernando, llamado el Santo. y correr los campos sin reparar hasta la villa de Miranda de Ebro. Salióle al encuentro don Gonzalo, hermano El rey don Enrique tenia dos hermanas mayores que del gobernador don Alvaro. Asentaron sus reales los él; doña Blanca y doña Berenguela. Doña Blanca casó unos a la vista de los olros con intento de pelear. Excu- con Luis , hijo mayor de Filipe Augusto , rey de Fransóse la batalla por la diligencia de varones graves y re- cia. Doña Berenguela á su marido don Alonso, rey de ligiosos que se pusieron de por medio y les persuadieron Leon , durante el matrimonio le parió cuatro hijos, que ,

y

daños por cualquiera de las partes que quedase la vic- doña Berenguela. Doña Blanca se aventajaba en la edad,

rey

toria. Con esto don Gonzalo se partió para do el Rey ca era mayor que su hermana , y parecia justo suceestaba , y don Lope se fué á Otella para verse con la diese en el reino de su hermano difunto , si el derereina doña Berenguela y asistilla, ca se temia no la cho de reinar se gobernara por las leyes y por los libros cercašen dentro de aquel castillo, y aun refieren que de juristas, y no mas aína por la voluntal del pueblo, el Rey con su gente, mas por engaño de don Alvaro por las fuerzas, diligencia y felicidad de los pretensoque por su voluntad, lo intentó; sin hacer empero efec- res, como sucedió en este caso. Juntáronse muchos to dió la vuelta á Palencia. Añaden que se trató de ca- donde la Reina estaba con toda brevedad para consulsar de nuevo el Rey con doña Sancha, hija del rey don tar este punto. Salió por resolucion de comun acuerdo, Alonso de Leon y de su primera mujer, y que estuvie- sin hacer mencion de doña Blanca, que el reino y la ron muy adelante los conciertos con tal que la Infanta corona se diesen á su hermana dona Berenguela. Aborheredase el reino de su padre, sin embargo que tenia recian, como es ordinario, el gobierno de extranjeros, en doña Berenguela á su hijo don Fernando; la verdad y recelábanse que si Castilla se juntaba con Francia, ¿quién la podrá averiguar? Que la historia deste tiem- podrian dello resultar alteraciones y daños. Antes que po no menos revueltas y perplejidades tiene que las esta resolucion se tomase, la reina doña Berenguela, mismas cosas del reino. Concuerdan en que como el para evitar inconvenientes , despachó á don Lope de Rey estuviese aposentado en las casas del Obispo y ju- Haro y á Gonzalo Ruiz Giron para que alcanzasen del gase con otros sus iguales en el patio, fué muerto por de Leon le enviase á su hijo don Fernando, para un caso repentino y desgracia extraordinaria; una teja que la asistiese contra las fuerzas y embustes de don que cayó le descalabró la cabeza, de que desde á once Alvaro Nuñez de Lara, el gobernador, que a la sazon la dias murió, mártes á 6 de junio, año de 1217. Gran tenia cercada dentro de Otella , como queda dicho. Deburla de las cosas del mundo, grande la miseria; pues sistió por entonces de pretender contra los de Lara, pormuere un rey jóven en la flor de su edad en la entrada que alzarou el cerco; al presente, sabida la desgracia del del reino , que apenas habia probado qué cosa es vivir Rey, su hermano, volvió a su primera demanda. Era y reinar. Hay fama , aunque sin autores bastantes, que menester usar de presteza antes que la muerte del Rey un mancebo del linaje de los Mendozas tiró una piedra llegase á noticia del rey de Leon, del cual se recelaban desde una torre que estaba cerca , y con ella quebró la no intentase de apoderarse del reino de Castilla como teja que cayó sobre la cabeza del Rey y le maló. El cuer- dote de su mujer, si bien el matrimonio estaba apartado. po el tiempo adelante enterraron junto á la sepultura El recelo, por lo que se vió adelante, no era sin propóde su hermano don Fernando en las Huelgas de Burgos, sito. Los embajadores se dieron tal priesa y usaron de en que cada año el dia de su muerte le hacen aniversa- tal diligencia, que antes que el rey de Leon supiese rio en aquel mismo tiempo. Vivió menos de catorce nada de lo que pasaba , alcanzaron dél lo que pretenaños; dellos reinó los dos y mas nueve meses. Este mis- dian. Fué cosa fácil encubrir la muerte del Rey, por mo año en Portugal se ganó de los moros un pueblo causa que el conde don Alvaro ponia en esto gran cuiprincipal, que se llama Alcázar de Sal, y antiguamen- dado; el cual, aunque de repente se vió apeado del gran te se llamó Salacia, y era colonia de romanos. El au- poder que tenia , no se olvidó de sus mañas, antes llevó tor y movedor principal desta empresa fué Mateo, obis- el cuerpo del difunto á Tariego. Dende echaba fama po de Lisboa. El junto para ello mucha gente de Por- que vivia , y despachaba en su nombre muchos recados tugal y persuadió á los caballeros templarios que ayu- y negocios, dando diversas causas por qué no salia en dasen; y lo que mas hizo al caso, una armada de mas de público ni comunicaba con nadie. Bien via él que secien velas, en que gran número de ingleses, flamen- | mejante invencion no podia ir á la larga ; mas procuraba en este medio pertrecharse y asegurarse lo mas guerra para ellos era de provecho, y la paz les acarreara que podia. Llegó pues el infante don Fernando á Otella, mal y daño. Despedidos los obispos, prosiguió el Rey donde estaba su madre, bien ignorante de lo que pasaba con su gente en las talas que hacia , en las presas y quey ella pretendia ; que fué renuncialle luego, como lo mas muy grandes. Intentó apoderarse de Burgos, ciubizo, el reino y la corona. La ceremonia que se acos- dad real y cabeza de Castilla ; mas don Lope de Haro y tumbra á hacer cuando alzan á alguno por rey se hizo otros caballeros le salieron al encuentro y le forzaron en la ciudad de Najara debajo de un gran olmo; lal era á dar la vuelta mas de priesa que viniera. Las ciudailes la llaneza de aquellos tiempos. Alzaron los estandartes de Segovia y Avila, que por estar prevenidas del conde por el nuevo Rey y hiciéronse las demás solemnidades. don Alvaro no vinieron en la eleccion del nuevo Rey, De Najara volvieron á Palencia con intento de visitar el al presente, mudado parecer, enviaron embajadores a la reino. Recibiéronlos los ciudadanos con muestra de Reina para desculparse de lo pasado y para adelante mucha voluntad y alegría á persuasion de su obispo don ofrecerse á su servicio, que cumplieron muy enteraTello, que con su autoridad y diligencia los allanó y mente, y nadie les hizo ventaja en obedecer al nuevo quitó lodas las dificultarles. Pasaron adelante, llegaron Rey y en hacer resistencia á los alborotados. Por otra á la villa de Dueñas, que les cerró las puertas; pero co- parle, el conde don Alvaro, visto lo poco que le prestimo quier que el pueblo no es grande ni muy fuerte, fá- ban sus mañas, vino en que el cuerpo difunto del rey cilmente le entraron por fuerza. Alli comenzaron al- dun Enrique, que todavía le tenia en Tariego sin dalle gunos de los grandes y ricos liombres á mover tratos de sepullura , le llevasen á enterrar. Acudieron á esto dos paz con los de la casa de Lara y los demás de su valía. obispos, el de Burgos y el de Palencia, que acompañaEl conde don Alvaro de buena gana daba oidos á los ron el cuerpo hasta la ciudad de Palencia. La reina doña que desto trataban. Todavía como el que estaba acos- Berenguela que los esperaba , desile aili junto con los lumbrado á mandar prelendia llevallo adelante, y para obispos acompañó el cuerpo y le hizo enterrar en las esto queria le encargasen la tutela del nuevo Rey; gran Huelgas de Burgos, como arriba se tocó. No acudió el soberbia y temeridad. Tenia don Fernando á la sazon rey don Fernando por tener cercado á Muñon, pueblo diez y ocho años, si bien otros dicen que no eran mas suerle y que no queria obedecer; pero en lin le ganó por de diez y seis; eilad po muy fuera de propósito para fuerza y prendió dentro del los soldados que lenia de encargarse del gobierno. Las cosas amenazaban rom- guarnicion, en sazon que la Reina , si mailre, concluipimiento y guerr... Los reyes pasaron á Valladolid, pue- das las honras y enterramiento, dió la vuelta para verse hlo grande y abundanle en Castilla. Juntáronse en aque- con su hijo. De alli fueron á Búrgos para asistir en las lla villa Cortes generales del reino, en que por voto de Cortes que tenian aplazadas para aquella ciudad. Tras todos los que en ellas se hallaron se decretó que la esto se apoderaron de las villas de 1.crma y de Lara, y reina doña Berenguela era la legitima lieredera de los se las quitaron á don Alvaro. Vueltos á Búrgos, hicicreinos de su hermano, segun que por dos veces lo te- ron su entrada con representacion de majestad á manian determinado en vida del Rey, su padre. Así lo re- nera de triunfo. Pasaron á la Rioja, do sujetaron á Vifiere el arzobispo don Rodrigo; añade luego que era llorado, Najara y á Navarrele; todo se le allanaba al nuela mayor de sus lierinanas, que lo tengo por mas veri- vo Rey, porque demás que tenia de su parle la justicia, símil, si bien algunos otros autores son de otro parecer. y por el mismo caso el favor del cielo, con su noble conLo cierto es que la Reina , por el deseo que siempre tuvo dicion y con la apostura de su cuerpo granjeaba las vode su quielud, tornó segunda vez con la aprobacion de luntades y loilo el mundo se le aficionaba. Solos los las Cortes á renunciar el reino á su hijo; y en esta con

señores de Lara y sus aliados no acababan de sosegar, formilad le alzaron de nuevo por rey en una plaza pi los daños y males rendian sus corazones obstinados, grande que está en el arrabal de aquella villa. Desde allí en que pasaron lan a lelante, que con golpe de gente con gran acompañamiento le llevaron á la iglesia mayor que juntaron de todas partes, se pusieron en un lugar para que él jurase los privilegios del reino y los demás llamado Herreruela, puesto en el mismo cainino por do je biciesen sus homenajes acostumbrados en semejantes el Rey habia de pasar ú Palencia. La mayor parte de los solemnidades. Por otra parte, el rey de Leon, su padre, soldados alojalan dentro del pueblo, don Alvaro en un luego que supo lo que pasaba y cómo la Reina le enga- cortijo allí cerca acompañado de poca gente. Este des. ño, se dolia grandemente de verse burlado. No le pare- cuido ó sea menosprecio de sus contrarios fué causa de ció que podria por bien alcanzar lo que deseaba, que su perdicion, porque avisatios los del Rey, dieron soera entregarse del nuevo reino de Castilla ; acordó acu- bre él de repente, y aunque pretendió defenderse, y dir á la fuerza , envió delante á su hermano don Sancho apeado del caballo, y aun despues caido en tierra, sa para que rompiese por las fronteras, y él mismo con cubria con el escudo de los golpes que sobre él cargaotro gruesn ejército entró por tierra de Campos haciendo ban , al fiu le rindieron y quedó preso; con que se putodo el mal y daño que pudo. La Reina, aquejada del diera poner lin á los males y revueltas del reino si no temor que le causaba aquella nueva tempestad, envió se aseguraran demasiadamente. Fué así,

que

don Aldos obispos, Mauricio, de Burgos, y Domingo, de Avi- varo, como se vió preso, rindió al Rey luego todos los la, para que con su prudencia y buenas razones aman- pueblos y castillos que de la corona le quedaban en su sasen al Rey y le persuadiesen alzase mano de aquella poder ; estos fueron Alarcon , Amaya, Tariego, Villasu pretension tan fuera de camino y de sazon. Esta di- |franca, Villorado, Najara, Pancorvo. Esto hecho, no ligencia no fué de provecho alguno, antes el pecho del solo le dieron libertad, sino que el Rey le recibió en su Rey se encendió en mayor saña, mayormente que el gracia y amistad. La misma facilidad uso con don Ferconde don Alvaro y sus parciales le daban grandes es- nando, hermano de don Alvaro , que tenia en su po ler peranzas que saldria con su intento; y á la verdad, la á Castrojeriz y Orejon; y como no los quisicse rendir,

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