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No hay arma mas fuerte que la necesidad; otorgó con en esta trama. Deseaba el Rey librarse desta opresion lo que le pedian, demás que para todo lo que resultase á sí y á su reino y satisfacerse del agravio que le hale vepia mejor estar en aquella ciudad que en algun cian y de aquel tan notable desacato; mas hacia poca otro pueblo pequeño; acompañaron al Rey hasta Zara- confianza de los que tenia á su lado, de sus cortesanos goza, aposentáronte en su casa real, que llaman Suda. y criados, por ser muchos dellos parciales. Acordó Pusiéronle guardas para que no se pudiese comunicar partirse sin dalles parte y recogerse en Huerta , pueblo con nadie ni de palabra ni por escrito. Los capitanes de los caballeros templarios. Desde allí despachó sus destas guardas eran Guillen Boy y Pero Sanchez Martel, cartas en que mandaba á los señores y á la demás genque para mayor recato de noche dormian muy junto al te que con sus armas acudiesen á la ciudad de Teruel lecho del Rey; gran infamia y mengua de la gente ara- para hacer guerra en el reino de Valencia, empresa gonesa y de su acostumbrada lealtad. Por espacio de que los de Aragon mucho deseaban. Con que de un caveinte dias tuvieron al Rey encerrado, sin dalle libertad mino pensaba ganar las voluntades de la gente y acredialguna hasta tanto que condescendió con muchas de- tarse, si, como confiaba , saliese con aquella demanda. mandas que le hicieron; en particular á don Guillen de Los señores y gente principal hacian burla deste acoMoncada hizo restituir los lugares y castillos que le metimiento. Parecíales era juego de niños, si bien al quitó en Cataluña, demás de veinte mil ducados que llamado del Rey para el dia que señaló en sus cartas por los daños prometió de dalle. Tomado este asiento, se juntaron en aquella ciudad algunos pocos aragoneses todavía el infante don Fernando 'continuaba en el go- y algo mayor número de los catalanes. Con esta gente, bierno del reino, de que por fuerza con aquella ocasion aunque era poca, rompió por aquella parte donde se se apoderara. Excusábase con la poca edad del Rey y tendian los ilergaones, y hecho mucho daño en aqueotras diversas causas que para ello alegaba. Para ven- lla comarca, se puso sobre Peñíscola, plaza fuerte, y cer tan graves dificultades no bastaba prudencia hu- que tomó aquel nombre por estar asentada sobre un mana ; solo ponia el Rey su fiucia en Dios, que con pa-peñol empinado á modo de pirámide, cercado del mar ciencia y disimulacion le libraria de aquella apretura y casi por todas partes, y que tiene por frente la isla de trabajo, y que las cosas se trocarian de manera que al- Mallorca. En lo bajo del peñasco hay muchas cavernas canzase su libertad. Las cosas de Castilla por el contra- y calas, con una fuente de agua dulce que luego entra rio, conforme á los buenos principios iban en prosperi- en el mar; el circuito es de una milla, la subida agria dad y en aumento. El rey don Fernando, porque los en demasía y muy áspera, sino es por la parte que esmoros no se rehiciesen de fuerzas si los dejaba descan- tán edificadas las casas. El reġ Zeit, çon la nueva que sar, entrado el verano del año 1225, salió con sus gen- le vino desta entrada, cobró grande miedo, y los de Vates en campaña, y con nuevas compañías que levantó lencia se turbaron de suerte, que ya les parecia tener á de soldados reforzó su ejército, y con él se encaminó la los enemigos á las puertas de aquella ciudad. Despavuelta del Andalucía. Llevó en su compañía á don Ro-charon sus embajadores para requerir de paz al rey de drigo, arzobispo de Toledo, sin el cual veo que ningu- Aragon ; él se la otorgó de buena voluntad, á tal que na cosa de importancia acometian. Acudióles el rey cada un año le pagasen la quinta parte de las rentas reamoro de Baeza , ayudóles con bastimentos y recibiólos les que se recogian de los reinos de Valencia y de Murdentro de su ciudad ; lealtad poco acostumbrada entre cia. Tomado este asiento, sin pasar adelante dieron los aquella gente. Desta vez ganaron á Andújar y á Mártos, aragoneses la vuelta para Teruel, y desde allí se fueron pueblos principales. Mártos quedó por los caballeros de á Zaragoza. En el camino encontraron junto á una alCalatrava , para que desde allí hiciesen frontera á los dea llamada Calamocha á don Pedro Aliones, que á su moros y correrías en sus tierras. Sin estos ganaron la costa y del Obispo, su hermano, llevaba golpe de gente villa de Jodar y otros muchos pueblos de menor cuenta, para hacer entrada en el reino de Valencia. Quisiera el demás de las talas que dieron a los campos y de las Rey estorballe aquella entrada, por guardar la palabra grandes presas que hicieron de hombres y ganados; que dió y concierto que hizo con aquella gente. Como con que los soldados ricos y alegres volvieron á sus él se excusase con la mucha costa que hiciera en las tierras pasado el verano. Eslo mismo se continuó los pagas y sustento de su gente, y porque le querian echar años adelante, por el deseo y esperanza que todos te- mano se huyese, los soldados que en compañía del nian de acabar por aquel camino con lo restante de la mismo Rey le seguian, sin poder irles a la mano, le mamorisma de España. Las cosas de Aragon asimismo taron; indigno de tal suerte por su mucho valor y macomenzaron á mejorarse, y los parciales y alborotados ña, si los servicios que tenia liechos y su privanza , que aflojaron algun tanto; con que el Rey parlió de Zara- alcanzó otro tiempo muy grande, no la trocara en desgoza la via de Tortosa , ciudad puesla á la marina por lealtad y en conjurarse con los demás; sin embargo, la parte que el rio Ebro desagua en el mar, y no lejos todo el reino sintió su muerte de suerte que, excepto de los pueblos llamados antiguamente ilergaones, que Calatayud que se conservó por el Rey, todas las otras se extendian largamente por las riberas de aquel rio. ciudades tomaron la voz de su tio don Fernando; cosa Iban en su compania aquellos caballeros conjurados con que al Rey puso en mucho cuidado, que por una parte muestra de querelle servir, como quier que á la verdad deseaba apaciguar la gente por bien, y por otra le papretendiesen continuar en lo comenzado. Para este in- recia que si no era por fuerza y con las armas en puño, lento se les juntaron otros muchos de los ricos hombres no podria sujetar á sus contrarios. Vinieron pues á y principales, en particular don Sancho, obispo de Za- las manos, y la guerra se continuaba con varios suceragoza , por respeto de su hermano dou Pedro Ahones sos y trances el año que se contó de Cristo de 1226; en y para asistille, y con él don Eril, obispo de Lérida ; el cual año el rey Luis Vill de Francia hacia la guerra que todos, asi eclesiásticos como segiares, se mezclaban contra los albigenses, y en el discurso della tomó por fuerza la ciudad de Aviñon, y le abatió las murallas para su habitacion les señalaron lo alto de aquella ciuporque los herrjes no se toroasen á afirmar en ella. dad, que por esta causa, seguo se entiende, se llamó y Cortó la muerle sus buenos intentos, que le sobrevino se llama el Alhambra; si bien algunos son de parecer en Mompeller á los 13 de noviembre. Dejó, entre otros, que aquel nombre se tomó de la tierra roja que hay en su bijo mayor de su mismo nombre, que le sucedió en aquella parte, y la significa en arábigo aquella palabra la corona, y por su gran piedad y sus obras muy santas alhambra. Siguieron los nuestros a los que huian sin alcanzó adelante renombre de Santo. Su hermano Alon- parar hasta dar vista á la misma ciudad, en cuya vega, so, conde de Potiers, casó con la hija y beredera de que es muy deleitosa , quemaron y asolaron los jardiRamon, el postrero conde de Tolosa, que fué escalon nes y campos. Los ciudadanos cobraron tanto miedo, para que aquel estado los años adelante recayese por que acordaron requerir al Rey de paz. Entre los emlos conciertos que hicieron y capitulaciones nupciales bajadores que para esto despacharon fué uno el ya en la corona de Francia. Tuvo olrosi otros dos herma- nombrado don Alvar Perez de Castro. Tenia el Rey denos; el uno se llamó Roberto y sué conde de Arras y seo de ganalle y reducille á su servicio por la fama que de Picardía, estados que confinan con Flandes y son tenia de valor y prudencia, demás que le ofrecian de partes de la Gallia Bélgica ; el otro se llamó Cárlos , que dar libertad á mil y trecientos cautivos cristianos. Por fué duque de Anjou y conde de la Proenza, despues rey esto, tomado asiento con los de Granada y reducido don de Sicilia y de Nápoles, como se dirá en su lugar. Alvaro á su servicio, revolvió sobre Montejo, y dél se apo

deró y le echó por tierra por estar tan adentro, que no CAPITULO XII.

se pudiera conservar. Demás desto, se halla que por esQue el rey don Fernando volvió a la guerra del Andalucia.

te tiempo en las partes de Extremadura se gano Capi

lla, pueblo que antiguamente se llamó Mirobriga, coEl señorío de los moros y su poder iba muy de caida mo se averigua por los letreros de mármoles que en él en España, lo cual sabia muy bien el rey don Fernando. se han hallado ; verdad es que en breve volvió á poder El arzobispo de Toledo, que tenia la mayor autoridad de moros, o sea que le entregaron al rey de Baeza. En entre todos, como él lo merecia, persuadió al Rey hi- estas cosas se pasaron los calores del estio, y el tiempo ciese de nuevo jornada contra moros, aunque no le pu- comenzaba á cargar; el Rey por este respeto acordó do acompañar como solia en las guerras, porque cayó que el maestre de Calatrava quedase en guarda de An, enfermo de una dolencia que le puso en aprieto en dújar y de Mártos, y en su compañía don Alvar Perez Guadalajara , donde se quedó. Envió en su lugar á don de Castro, por la mucha noticia que tenia de aquella Domingo, obispo de Palencia. Tomaron los nuestros tierra y de las cosas de los moros; que de su lealtad desta vez algunos pueblos de poca suerte ; pusieron y constancia no dudaban , antes confiahan que prelencerco a la ciudad de Jaen, que tenia buena guarnicion deria con su esfuerzo y valor recompensar la falta pade soldados y buenos pertrechos, por donde no se pu- sada. Con tanto dió la vuella para Toledo, do ia Reina do tomar, y porque allende de su fortaleza don Alvar le esperaba , sin descuidarse en apercebirse de todo lo Perez de Castro, que algunos dias antes, renunciada necesario para llevar adelante la guerra comenzada. su patria, se pasara á los moros y estaba dentro, con Asimismo los soldados que quedaron de guarnicion en otros ciento y setenta que le siguieron animaron a los el Andalucía, por no estar ociosos, acordaron de corcercados para que no se diesen. Este don Alvaro era rer la campiña de Sevilla , ciudad de las mas principabijo de don Fernando de Castro, de quien dijimos mu- les de España. Indignados los ciudadanos por ver derió en la ciudad de Marruecos. A la verdad muchos de lante sus ojos abrasarse sus cortijos y olivares, salieJos Castros por estos tiempos con facilidad se pasaban ron con su rey Abulali contra los cristianos. El número á la parte de los moros. No les faltaban ocasiones y ex- era grande, la destreza y valentia de los moros no tancusas con que colorear su poca lealtad, si alguna cau- to. Vinieron á las manos, en que murieron de los mosa fuese bastante para excusar tal inconstancia. Revol- ros en la pelea y en el alcance hasta en número de veinvió el Rey sobre Priego, pueblo tan fuerte, que los te mil, que fué un destrozo muy grande. Sin embargo, moros tenian en él recogidas sus haciendas para ma- por otra parte los moros se pusieron sobre el castillo yor seguridad. Todavía le entraron por fuerza con de Garces, y le apretaron con tal rabia, que ni por el muerte de muchos de los que dentro hallaron y prision mucho daño que los de dentro les hicieron, ni por ende los demás, fuera de los que se retiraroal castillo, tender que el rey don Fernando, pasado el invierno, que se rindieron á partido y condicion que los dejasenvolvia con gente á continuar la guerra , desistieron do ir libres. Desde allí pasaron a la ciudad de Loja, que su intento basta tanto que forzaron aquella plaza, quo tomaron al tanto por fuerza , si bien los ciudadanos se fué alguna mengua para los nuestros; la pérdida no recogieron al castillo y se hicieron fuertes en él ; y por- fue muy grande, mayormente que se recompensó basque parecia que con buenas palabras y esperanza de tantemente aquel daño con lo que de nuevo se hizo en rendirse se pretendian entretener, los combatieron de el Andalucía. Luego que llegó el rey don Fernando le suerte, que á escala vista entraron el castillo, y pasados salió á recebir el rey moro de Baeza, y en su compañía á cuchillo los que en él ballaron, le abatieron las mu- tres mil de á caballo y gran gente de á pié con intento, rallas; aviso para los demás, que no experimentasen no solo de hacer alarde de sus fuerzas, sino de serville la saña de los vencedores, ni se pusiesen en defensa. en la guerra , si fuese necesario. Dió esle ofrecimiento Así los de Alhamlıra, pueblo fuerte y asentado sobre mucho contento; rogáronle llevase adelante su buena peñas no muy lejos de Granada, por miedo le desam- voluntad, y en particular concertaron viviese en que pararon, y aun, dejando buena parte de sus bastimen- en Salvatierra y en Capilla y en Burgalhimar, tres platos y menaje, se fuerou á la ciudad de Granada. En ella zas importantes, residiesen soldados de guarnicion para seguridad; demás que como en rchenes, para por visitar los lugares santos, cuando era mas mozo cumplimiento de lo concertado, entregó la fortaleza de pasó á Italia y á Roma y dende å las partes de Levanla misma ciudad de Baeza para que el maestre de Ca- te. Fué contemporáneo de don Rodrigo, arzobispo de Jatrava la tuviese en fieldad. Los moros de Capilla , por Toledo, y ejercitose en los mismos estudios, porque ser aquella plaza muy fuerte, su sitio áspero y empina- compuso una historia de las cosas de España, en cuyo do, no quisieron pasar por este concierto ni recebir los principio engirió el Cronicon de San Isidoro; que dió soldados que les enviaban de guarnicion; de que resultó ocasion á algunos de tener y citar la primera parte de que el castillo de Baeza quedó en propriedad por los aquella historia por del mismo santo. Escribið demás cristianos, y sin embargo, el Rey con todo su campo se de la historia la vida del dicho san Isidoro y otro libro fué á poner sobre Capilla con intento de rendilla o for- grande de sus milagros; obra en que de la mitad adezalla. Era esta buena ocasion para adelantarse los nues- lante confuta la secta de los albigenses y sus errores, tros y mejorar su partido; pero era necesario, por- que son los mismos de los luteranos. De la confutacion que la gente era poca , afirmalla con nuevas compañías. consta que estos herejes entraron en España, segun Por esta causa acordó el Rey dejar su gente en el cerco que arriba se mostró por un pedazo que deste libro y volver él atrás, muy dudoso en lo que debia hacer, tomamos. Escribió estas obras, como él mismo lo tęssi continuar la guerra del Andalucía, si acudir á Fran- tifica, por mandado de la reina doña Berenguela , secia al socorro de su tia , la reina dona Blanca, que por ñora muy devota y favorecedora de los hombres virsus cartas y embajadas le hacia instancia la ayudase pa- tuosos y letrados. ra apaciguar las alteraciones de aquel reino y sujetar i los señores, que por ser el Rey de pocos años, que no

CAPITULO XIII. pasaba de doce, y ella mujer y extranjera, se les atre

Quc se volvió de nuevo á la guerra de los moros. vian ylos desestimaban. Parecióle al Rey cosa fea desamparar aquellos reyes, sus deudos, mayormente en aquel Los moros de Baeza tenian apretado el castillo de aprieto y trance; pero sucedieron dos cosas que le im- aquella ciudad, que, como se dijo, quedó en poder de pidieron aquella empresa : la una, que los soldados que cristianos; que si bien eran en pequeño número, por quedaron sobre Capilla, sin embargo de su ausencia, to- estar proveidos de vituallas, se defendieron y entrelumaron aquella plaza, á que era necesario acudir para vieron hasta tanto que el rey don Fernando sobrevino que no se tornase á perder; la segunda, que camino de con un grueso ejército. Con su venida los moros, visto Almodóvar su misma gente dió la muerte al rey de Bae- que no tenian fuerzas bastantes para resistir, no solo za, que se huia por miedo de los suyos, que tenia muy desistieron del cerco, sino desamparada la ciudad, se irritados por la amistad y asiento que puso con los cris- retiraron á lo mas dentro del Andalucía. Quedó por tianos ; con que la guarnicion del castillo de Baeza gobernador de aquella ciudad nuevamente ganada don quedaba á mucho riesgo, si con presteza no le acorrian. Lope de Haro; merced debida á sus servicios , pues en Por estas dos causas el Rey se determinó de sobreseer todas las empresas de importancia se hallaba. El cuien lo de Francia y proseguir la empresa del Andalo- | dado de Mártos se encargó á Alvar Perez de Castro y cía, pues era no 'menos justo y honroso vengar la á Tello de Meneses. No se hizo alguna otra cosa que muerle de aquel Rey, su amigo y confederado, que sea digna de memoria en esta jornada , salvo que desayudar á sosegar las pasiones de Francia; en especial pues que el Rey dió la vuelta á Toledo, don Tello con que con aquella ocasion pretendia, si pudiese, lanzar to- sus soldados entró á correr los campos de Vacna y de da la morisma de toda España. A la verdad la reina do- Lucena, sin parar hasta dar visla á la campiña de Seviña Blanca con la ayuda de Dios y su buena maña y Ja y hacer por todas partes grandes talas y presas. Por el prudencia, sin socorro de su sobrino sosegó los albo- contrario, el rey de Sevilla, para divertille con su gente, rotos de su reino, de que se temian graves daños. Todo llegó á la ciudad de Baeza y le corrió sus campos. Los esto pasaba el año de nuestra salvacion de 1227 ; en él moros que se ausentaron de aquella ciudail, por ser se abrieron los cimientos de la iglesia mayor de Tole- restituidos en su patria , le incitaron á emprender esta do, tan célebre edificio y de tanta majestad como hoy jornada; pero visto que no tenia fuerzas bastantes para se ve, en el mismo sitio en que estaba la antigua, aun- salir con la empresa, trató de hacer paces con los crisque mudada la traza. El Rey y el Arzobispo se halla- tianos y se concerto de pagar cada un año de tributo ron á poner la primera piedra, debajo de la cual ecba- trecientos mil maravedis, en especial que de su misma ron medallas de oro y plala , conforme á la costumbre gente se le armaba otra mayor tempestad; y fué que antigua de los romanos. Otros templos se podrán aven- los moros de Murcia por este tiempo alzaron por rey un tajar á este en la hermosura y primor de la traza , en la moro, por nombre Abenhut, que venia del linaje de grandeza y capacidad; mas en la muchedumbre y ri- los reyes de Zaragoza, y era grande cnemigo de los queza de sus prescas y de su ornato, en la grandeza de almohades. Decia públicamente que la causa de los las rentas, en el número de los ministros, en la ma- males y calamidades pasadas y de hallarse su nacion jestad de ceremonias y culto divino, ninguno en toda en aquel término y tan sin fuerzas eran las novedades la cristiandad se le iguala; muestra muy ilustre de la que aquella secta introdujo en España. No hay cosa cristiandad y piedad de España, en especial de la di- mas poderosa pora mover al pueblo que la capa de recha ciudad. Falleció á los 18 de julio el papa Hono- ligion, debajo de la cual se suelen encubrir grandes rio III; sucedióle en el pontificado Gregorio IX, na- engaños. Arrimósele pues gran morisma por esta causa, tural de la ciudad de Anagni. Floreció utrosí en España gran muchedumbre de gentes, en especial en la comardon Lucas, primero diácono de Leon, y despues obispo ca de Granada y en lo restante de Andalucia , con espede Tuy. Deseoso de adelanturse en virtud y letras y ranza en que todos entraban, que por medio deste ino

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ro se mejoraria y adelantaria su partido, que ila muy los Cabreras se apoderaron por fuerza. Ellos, no solo no de caida. Los demás de aquella nacion, y aun los prin- hacian caso de aquella demanda, mas aun mostraban cipes cristianos, estaban con cuidado no resultase de burlarse de la autoridad real, y no querian dejar el esaquella centella y de aquel principio algun fuego con tado que poseian de años atrás. Vinieron á rompimienque lodo se abrasase. Esto pasaba en España el año to y á las manos; el Rey, que hacia las partes de aqueque se contó de Cristo 1228. En Francia, el mismo Na señora, quitó á los Cabreras muchos de aquellos año, Ramon, postrer conde de Tolosa, apretado con pueblos, unos por suerza, otros que se rindieron de la guerra que el rey Luis le hacia por causa de su hie- su voluntad, en especial la ciudad de Balaguer, cabeza rejía, se rcriujo y se reconcilio con la Iglesia. Las con• de aquel estado de Urgel. llecho esto, acordó casar diciones y cargas que el mismo Rey y romano cardenal aquella doncella Aurenbiase, para que nadie se le de San Angel, como legado del Papa, le impusieron, atreviese, con don Pedro, infante de Porlugal, tio sufueron las siguientes: que el Conde con todo cuidado yo, primo hermano de su padre, que á la sazov andaba procurase desterrar de su ticrra la secta de los alligen- | huido en la corte de Aragon. Gerardo Cabrera el desses; que su hija y lieredera , por nombre Juana , casase poseido tomó el hábito de los templarios, quién sabe con uno de los hermanos de aquel Rey, el que mas le si por devocion, si por otro respeto; lo cierto es que agradlase; si deste matrimonio no quedase sucesion, el los años adelante don Ponce, su hijo, por el derecho que cundado de Tolosa se juntase con la corona de Fran- su padre pretendia, alcanzó el condado de Urgel á caucia. La ignorancia suele acarrear grandes daùos; para sa que Aurembiase no dejó sucesion alguna de su mala enseñanza del pueblo mandaron que en la ciudad de rido el infante don Pedro, como se dirá en otro lugar; Tolosa a salariase á su costa cuatro lectores de Teolo- con tanto tuvieron lin aquellos debates. El deudo del gia , dos juristas, seis maestros de las artes liberales y Rey y del Infante era desta manera. El infante don Pedos gramaticos. Para seguridad que cumpliria todo es- dro sus hijo de dou Sancho, rey de Portugal, habido to puso en poder del Rey y le entregó ciuco castillos y en la reina doña Aldouza, hermana que fué de don su misma bija. Tomóse este asiento en la ciudad de Alonso, rey de Aragon, abuelo del rey don Jaime; de Paris; y hechas las capitulaciones, por el mes de abril suerte que el lufaute era tio del Rey, primo hermano compareció el Conde en la iglesia mayor de aquella de su padre el rey don Pedro, que mataron en Fran

cia. Logado de las cersuras incurridas por los excesos paşidos; juntamente le dió la divisa de la cruz, como se

CAPITULO XIV. acostumbraba, para que dentro de cierto tiempo pa

Quc el rey de Aragon ganó la isla de Mallorca. sase á la guerra de la Tierra-Santa y en ella residiese por espacio y lérniino de cinco anos, que era una de En un mismo tiempo en Castilla y en Aragon se halas condiciones que se capitularon; tan granle auto- cia guerra contra los moros. Los aragoneses adelaularidad tenian por estos tiempos los papas, lantu fuerza ron mucho sus cosas, los de Castilla no hicieron de prela Iglesia , ayudada del favor y asistencia de los reyes, sente grande progreso. El nuevo rey Abenhiut ienia para castigar los rebeldes y malos y escarmentar a los puesto en cuidado al rey don Fernando por verle do demás. Fallecieron otrosí en España algunos gran:les nuevo apoderado de Granada, ciudad populosa y prinpersonajes, y entre ellos don Ramiro, obispo de Pam- cipal. Juntó sus huesles y llegó con ellas hasta dar vista plona, de la nobilísima alcuna de los reyes de Navar- á aquella ciudad y pasó adelante lasta Almería; mas ra: Sucedióle en cl obispado don Pedro Ramirez, en no liizo otro esecto de importancia, á causa que el enecuyo tiempo el papa Gregorio IV tomó debajo de su migo, escarmentado en cabeza ajena, se excusó de veproleccion aquella iglesia y sus prelados; que era exi- nir á las manos. Con esto se pasó lo restante deste año milla de la jurisdiccion de los metropolitanos de Espa- y del luego siguiente 1229, en el cual tiempo se tuvo ña. En Aragon el Rey con su buena maña conquistaba aviso de Alemaña que los caballeros teutónicos, que por aquellos caballeros parciales para que se le rindiesen. espacio de muchos años mostraron mucho valor en las Recibió en su gracia á su tio el infante don Fernando, guerras de la Tierra-Santa, con la cruz negra que traian sin cnibargo de las revuellas pasadas, y púsole por por divisa sobre manto blanco, luego que se perdió la condicion diese órden como los conjurados se alzasen ciudad de Plolemaide, se volvieron á su patria, que entre sí unos á otros los homenajes y la palabra que an nalurales de Alemaña, y con licencia del emperasc tenian dada. Don Sancho, obispo de Zaragoza, pre- dor Federico II , hicieron su asiento en la Prusia, protendia le restituyesen los pueblos que eran de su her- vincia áspera é inculta, puesta entre Sajonia y Polonia, mano don Pedro Alones, de que el Rey se apoderó cuyos moradores aun no eran cristianos. AumentáJuego que le mataron. Otorgóle que estuviese á dere- ronse poco adelante estos caballeros en poder y fuercho y que pasasen por lo que los jueces determinasen. zas con apoderarse y conquistar la provincia de LivoHizose así, y oidas las partes, pronunciaron que los nia, que se cuenta entre los sármalas y cae sobre el pueblos que tenian en tenencia quedasen por el Rey; reino de Poloniü. Mantuviéronse por muchos años y hilos demás heredados de sus padres, se restituyesen al cieron buenos efectos hasta tanto que Alberto, últimno Obispo , pues no era justo que por la falta de uno pa- maestre de aquella caballería, se inficionó con la heredeciese lodo el linaje. Parecia con esto quedar el reino jía luterana, y con la libertad de aquella secta dejó el sosegado. Los de la casa de Cabrera no acababan de hábito y renunció, por casarse, aquellas provincias y apaciguarse. Aurembiase, hija de Armengol, coude las entregó al rey de Polonia. Volvamos al rey don Jaide Urgel , segun que se concertara, pretendia en jui- me de Aragon. Luego que vió a paciguado su reino, coçio que le restituyesen el estado de su padre, de que menzó á tratar de qué manera podria emplear sus fuerzas contra los enemigos de Cristo. Acaeció que cierto | sí; y sin embargo, determinaron que el hijo, como ledia un hombre principal de Tarragona, por nombre gitimo, heredase el reino de su padre. Dada la sentenPedro Martello, le convidó á comer en su casa; las ven- cia, la reina doña Leonor, ya vi viu la vi casada, se tans ile la sala en que era el convite caian sobre la mar, partió de buena gana paru lacer compañía á su liermay por frente la isla de Mallorca. Con esta ocasion, de pa doña Berenguela y consolarse con ella en aquella su una plática en otra vinieron á tratar de la fertilidad, soledad. Dejároule los pueblos que lenia en Aragon frescura y riqueza de aquella isla y de las demás que como en arras y parle de dote, llevó otrosi muchas precaen en aquel paraje. Tomó la mano Pedro Martello, seas de paños ricos, oro, plata y pedrería. Despedida la como el que tenia larga experiencia de todo lo que pa- junta, el Rey acudió a Tarragona para liallarse al tiempo saba en este caso. Encarcció con muchas palabras las señalado. Lo restante del estio gastó en aprestar la llota excelencias de Mallorca, su fertilidad y abundancia, los y en juntar los soldados, que de cada dia le venian en grandes daños que desde allí se hacian en las costas de gran número con gran voluntad de tener parle en aqueCaluluwa y las otras comarcanas de España. Sucedió muy lla empresa. Luego que todo estuvo á punto se embará propósito que pocos dias antes aquellos moros tomu- có la gente, y por el mes de setiembre, con buen tiemron ciertas paves catalavas; y al embajador que envia- po, se hicieron á la vela y se alargaron á la mar. El núron para requerir que las restituyesen, como hiciese mero de la gente quince mil infantes y mil y quiniensu demanda en nombre del rey don Jaime de Aragon, tos caballos. Ciento y treinta y cinco velas entre naves respondió el rey moro, que se llamaba Relabohihes, con de alto borde, que eran veinte y cinco, doce galeras, y grande arrogancia: ¿Qué rey me nombrais aquí? El los demás bergantines y vasos pequeños; iban otrosi embajador : Al hijo, dijo, del rey de Aragon, que en las algunos bajeles, que servian para llevar los caballos. La Navas de Tolosa desbarató y destrozó un grande ejér- navegacion es corta; así en breve llegaron á vista de cito de vuestra nacion. Indignose el Moro de suerte Mallorca. Allí do súbito les sobrevino lal tempestad y les con esta respuesta tan resoluta, que poco faltó no pu- cargó el tiempo de suerte, que la armada se derrotó siesen la mano en el embajador; mas en fin prevaleció en gran parle y estuvieron á riesgo de no pasar adelanel derecho de las gentes; solo le hicieron luego salir de te. Fué Dios servido que á puesta de sol el viento leste Ja isla. Allerose el rey de Aragon oidas estas cosas, y y levante, que traia desasosegado el mar y sopla de ore resolvióse de emprender aquella guerra, en que tantas dinario por aquellas partes, calmó y se trocó en cierzo, comodida les se representaban. Para apercebirse de muy á propósito para proseguir su navegacion y acatodo lo necesario juntó Cortes en Barcelona, dió cuen- balla. En todo este peligro mostró el Rey grande consta de la empresa que pensaba tomar; de que los pre- tancia y ánimo; con que todos se animaron y se remesentes recibieron tanto gusto, que con grande voluntad diaron los daños. La figura de Mallorca es cuadrada, para este efecto le otorgaron segunda vez el bovático, con cuatro cabos y remates, que miran á las cuatro tributo que se solia dar á los reyes una vez solamente. partes del mundo. A la parte de pouiente tiene el puerto Con esto despachó sus carlas, en que mandó que para de Palumbaria, y por frente la isla llamada Dragonera, mediado el mes de mayo los soldados y las compañías el cabo ó promontorio de las Salinas cae a mediodía, y se juntasen en el puerto de Salu, cerca de Tarragona, en inedio del puerto y deste cabo, casi á igual distando se aprestaba la armada y se hacia toda la masa de cia, está asentada la principal ciudad, que tiene el misla gente para pasar á Mallorca. En este medio vino de

mo nombre de la isla, ca se llama Mallorca; los cabos Roma á Aragon por legado del Papa, Juan, monjo de de la Piedra y de San Vicente miran á las partes de Cluñi y cardenal sabinense, sobre negocios muy graves. levante y de setentrion. Cerca del cabo de la Piedra esAcudió el Rey á Calalayud para verse con el Legado. tá situado un pequeño lugar, pero que tiene buen puerVino asimismo á aquella ciudad Zeit, rey de Valencia, to y abrigo para las naves; lámase Polencia, y antiguadespojado de aquel reino y de aquella ciudad por otro mente fué colonia de romanos. Quisiera el Rey tomar moro llamado Zaen. El amistad que tenia con los cris- este puerto; pero el viento contrario le forzó á surgir tianos le acarreó este daño y este revés tan grande, de- en el de Palumbaria, distante de la ciudad treinta mimás que se rugia queria hacerse cristiano. Por esto el llas. La galera capitana, en que el Rey iba, fué la prirey don Jaime se resolvió de recebille debajo de su pro- mera á entrar en el puerto y tras ella lo restante de la teccion, no solo a él, sino tambien á su hijo Abahomat, arniada, sin que faltase bajel alguno de toda ella. Acuy para restituillos en su estado hacer guerra á aquel dió gran morisma para impedir que no saltasen en tiertirano, como lo cumplió adelante. El negocio princi- ra; por esto les sué forzoso pasarse al puerto de Santa pal sobre que vino el Legado era el casamiento del Rey, Poncia, que está mas adelante entre poniente y medioque pretendia apartarse de la Reina, y para ello alega- día. Alli echaron anclas, y a pesar de los moros, saltaba el impedimento de consanguinidad, si bien tenia ya ron en tierra. Hobo algunas escaramuzas al desembarun hijo, por nombre don Alonso, para suceder en la co- car, en que siempre los cristianos llevaron lo mejor. El rona y estados de su padre. Para averiguar este pleito intento era enderezarse la vuelta de la ciudad de Mael Rey y el Legado pasaron á Tarazona. Acudieron alli llorca; porque ella tomada, lo demás de la isla se readon Rodrigo, arzobispo de Toledo, y Aspargo, arzo- diria con mucha facilidad. No ignoraba esto el rey Mobispo de Tarragona, con otros muchos obispos de Cas- ro, antes para su defensa tenia hechas sus estancias en tilla y de Aragon para hallarse á la determinacion de el monte Porlopi, que está á vista de la ciudad. La aquel negocio tan grave y que a todos tocaba. Alegaron gente que tenia era mas en número que en fuerzas selas partes de su justicia, formóse el proceso, y por con- ñalada. Acordó valerse de mana y parar una celada en clusion se pronunció que el casamiento era ninguno y el camino entre unas quebradas y bosques para tomar que el Rey y lu Reiua quedaban libres para disponer de á los eneinigus descuidados y de sobresalto. Sucedióle

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