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como lo pensaba, que los cristianos se descuidaron como que se guardasen las puertas y portillos con todo cuisi

los dado porque no huyesen los enemigos. Al alba concermoros cargaron con lal denuedo, que los pusieron en tó y puso en órden los suyos para dar el asallo, y de grande aprielo. Murieron en la refriega, entre otros parte que pudo ser oido les habló en esta manera: «Bien muchos, don Guillen de Moncadla, vizconde de Bearne, conozco, amigos, que para premiar vuestros trabajos y y don Ramon de Moncada, personajes de gran cuenta vuestro valor no tengo fuerzas bastantes; el reconociy que iban en la avanguardia, y fueron los primeros miento y estima será perpetua por cuanto la vida duá hacer rostro en aquel trance, que fué una pérdida rare. La ocasion gue de presente se ofrece de hacer un muy grande y notable desgracia. B:rjaban del monte, nuevo servicio á Dios, á vuestra patria y á mi corona, que cerca está, los moros en gran número para ayudar y para vos ganar prez y honra inmortal es, cual veis, la á los suyos, de suerte que de una parte y de otra se mejor que se pudiera pensar. Con la toma desta ciudad

y con sus despojos quedlaréis ricos y bien parados; con religro y cercados de todas partes. El esfuerzo y valor su sangre vengaréis la de vuestros deudos y hermanos, del Rey y su buena dichia venció estas dificultades; ca y yo por vuestro trabajo conquistare un nuevo reino y sin saber el daño que los suyos recibieron al principio, estarlo. Los de dentro son pocos en número, sin aliento releó valientemente y forzó á los moros, primero á re- por la bambre que padecen , enfermedades, trabajos. iirarse poco a poco, despues ú huir y recogerse en sus ¿Quién será tan de tan poco ánimo que no arremela y reales. La pelea fue con poca órden á fuer de Africa, cierre con los enemigos y por aquellos muros aporlide tropel, y que ya acomelen, ya vuelven las espaldas, llados no se baga camino con la espada para entrar en aquí se retiran, allí cargan. Los cristianos siguieron el la ciudad? A Dios teneis favorable, por cuyo nombre alcance, subieron al monte al son de sus cajas y en- peleais; este será el remate de vuestros largos trabajos traron los reales de los moros, con que la victoria y el y fatigas, principio de alegría y de descanso. Los flacos campo quedó de todo punto por ellos. No pasaron ade- y temerosos, si alguno hobicse, correrán mas peligro; Junte ni se curaron de ejecutar la victoria y de seguir en el ánimo y osadía consiste la seguridad de los que á los vencidos, porque lenian la guarida cerca y mas valientemente pelearen.» Dichas estas razones, mandó noticia de toda aquella tierra. Contentáronse con lo dar señal de acometer y cerrar por una, dos y tres vehecho y con asentar sus reales á vista de la ciudad para ces. Los soldados se detenian; no se qué miedo y escombatilla, por entender que los de dentro estaban muy panto los tenia casi pasmados. El Rey, «¿qué esperais, proveidos y de su voluntad no se rendirian. Los dias dice, soldados? Qué haceis ? Acometed y embestid con adelante pusieron diligencia en levantar todo género vuestro ánimo acostumbrado; los enemigos son los de máquinas, trabucos, lorres y mantas para batir y mismos que hasta aquí; ¿qué dudais?» Despertados arrimarse á las murallas. Cegaron el foso de la ciudad, con estas palabras como de un sueño, arremeten de que era ancho y hondo, con hornija y otros materiales. golpe y de tropel con gran grita y alarido; los moros Salian los moros de rebalo para desbaratar é impedir | acuden a todas partes con gran coraje para defender la estos ingenios , pero las mas veces volvian con las ma-entrada; hacen el último esfuerzo. Encendiose la banos en la cabeza. Finalmente, los soldados se arrima- talla y la refriega en diversos lugares. Por conclusion, ron al muro, y con picos arrancaron las piedras de los muertos y heridos muchos de los enemigos, se entró cimientos de cuatro torres, que apuntalaron con vigas, la ciudad, que saquearon los soldados á toda su voluny despues les pegaron fuego; con que las dichas cuatro tad, en que los unos y los otros se ensangrentaron. El torres dieron en lierra, y en el muro quedó abierta una rey Moro, perdida toda esperanza, se escondió en ciergrande entrada. Los moros, visto el peligro que corrian to lugar secreto. De allí le sacaron; el rey don Jaime, si la ciudad se entraba por fuerza de ser muerlos y sa- como lo tenia jurado, para mayor afrenta le lomó por queadas sus casas, vinieron en pedir concierto. Preten- la barba, si bien con palabras corteses le animó y prodian les dejasen las vidas y las haciendas y que con su metió que todo se laria bien. Tomada la ciudad, sin Rey se pudiesen pasar en Africa. A muchos parecia bue- dilacion se entregó la fortaleza, en que hablaron un liijo 110 este partido y que se debia venir en lo que pedian. de aquel Rey, en edad de trece años, que adelante bauDeste parecer era don Nuño, conde de Ruisellon, que tizaron y se llamó don Jaime. Heredole el Rey en tierra era el medianero en estos tratos; los amigos y deudos de Valencial, y diólo por juro de heredad la villa de del príncipe de Bearne, con deseo de vengarse, preten- Gotor, de que toman su apellido sus descendientes, dian que era afrenta é infamia acabar la guerra antes caballeros principales de aquel reino; asi bien como de de tomar venganza de tautos y tan buenos caba Heros Otro caballero por nombre Carrocio, natural de Alemacomo aquellos bárbaros mataron. Los cercadlos, perdi- ña, noble, y que sirvió muy bien en esta guerra, y en da la esperanza de concierto, tornaron con furia ra- recompensa de sus trabajos le dieron el lugar de Rebobiosa á la pelea y con mayor impctu que antes á de- Iledo, decienden los Carrocios, gente noble y principal, sender la ciudad. La desesperacion es una muy fuerte que dura hasta nuestros tiempos, en el mismo reino arma; hicieron mucho daño en los nuestros, tanto, que de Valencia. Ganóse la ciudad de Mallorca, postrero dia ya se arrepentian los que estorbaron el concierlo y hol- de diciembre, entrante el año de Cristo de 1230. Acordó garan se admitiera de nuevo. Finalmente, derribada el Rey bacella catedral y poner en ella obispo, si bien los gran parte del muro, era forzoso á los nuestros que por canónigos de Barcelona pretendian pertenecerles aquel las piedras y ruinas procurasen bacer camino. Algunos obispado por escrituras que alegaban, del todo olviladecian convenia acometer la ciudad de noche cuando das y desusadas; así no salieron con su pretension. Los las centinelas están cansadas; el Rey, por excusar la demás castillos y pueblos de toda la isla con facilidad libertad y desórdenes que trae consigo la noche, mandó vinieron á poder de cristianos; mas ¿cómo pudieran sustentarse perdida la ciudad principal? Apaciguada ro, abrieron las puertas á los vencedores, que fué el Ju lierra y dado asiento en las cosas del nuevo reino, fruto principal de la victoria. Demás que desta vez sc los mas soldados dieron vuelta para sus casas y el Rey ganó y vino á poder de cristianos la ciudad de Badajoz, pasó a Cataluña. En este mismo año la religion de nues- puesta en aquella parte por do parten términos Extretra Señora de la Merced, que se instituyó pocos años madura, Andalucía y Portugal. El rey don Alonso, que antes, segun que de suso queda apuntado, su modo de en el cuento de los reyes de Castilla y de Leon se pone vivir y la regla que profesan, fué aprobada por el papa por noveno de aquel nombre, acabadas cosas tan granGregorio IX, como parece por su bula, dada en Perosa, des y porque el tiempo cargaba , despidió su gente para ciudad de Toscana, á 17 de enero deste mismo año, que se fuese á invernar, resuelto de revolver con masegun que rezan las constituciones desta orden al prin- yores fuerzas sobre los moros luego que el tiempo diesc cipio.

lugar. Atajó la muerte sus buenos intentos, que le so

brevino en Villanueva de Sarria , de una dolencia aguda CAPITULO XV.

que alli le acabó al fin deste año, yendo á visitar el se

pulcro del apóstol Santiago, para en el cumplir sus voQoc cl reino de Leon se unió con el de Castilla.

tos y dar gracias a Dios por inercedes tan señaladas; su En el mismo tiempo que los de Aragon emprendie- cuerpo sepultaron en aquella iglesia de Santiago. De ron la conquista de Mallorca y la ganaron, el rey don doña Teresa , su primera mujer, dejó dos hijas, dona Alonso de Leon con sus huestes y las de su hijo hizo una Sancha y doña Dulce; de la reina doña Berenguela quenueva entrada en tierra de moros. Púsose con sus gen- daron don Fernando, que ya era rey de Castilla , y don tes sobre Cáceres, villa principal de Extremadura y que Alonso, que fué señor de Molina, y doña Berenguela, que otras veces habia intentado de tomalla y no pudo salir casó con Juan de Brena , rey de Jerusalem. Tuvo otro con ello. Era principe brioso y denodado , las fuerzas bijo fuera de matrimonio, que se llainó don Rodrigo que llevaba eran mayores que antes, y así pudo salir de Leon. Reinó por espacio de cuarenta y dos años, con la empresa, y aun pasó adelante animado con este filé valeroso y esforzado en la guerra, tan amigo do principio á poner sitio sobre la ciudad de Mérida, que justicia , que á los jueces, porque no recibiesen de las en otro tiempo fué la mas principal de aquellas partes partes ni se dejasen negociar, señaló salarios públicos, y de presente era populosa y grande. El rey moro Aben- y los castigaba con todo rigor si en esto excedian. Verhut, sabido lo que pasaba , por ganar reputacion en- dad es que escureció y amancilló las demás virtudes de tre su gente acordó de ir con su hueste en socorro de que fué dotado con dar orejas á chismes y reportes de los cercados. Su verida y determinacion puso en cui- los que andaban a su lado; falta muy perjudicial en los dado al rey don Alonso; por una parte se recelaba de grandes principes. El odio que tuvo á su hijo dop ferponerse al trance de una batalla por la poca gente que nando, de cuya virtud y santidad se debiera honrar mas tenia , por otra el miedo de la infamia, si se retiraba, que de otra cosa , fué grande, y le duró por toda la viJe aquejaba mucho mas; que á tales personajes la afren- da, lanto que en su testamento nombró por sus hereta suele ser mas pesada que la misma muerte. Para re- deras á las dos infantas, sus hijas mayores. Por esta causolverse junto á consejo los capitanes, los pareceres sa, para prevenir inconvenientes y pasiones, era forzo fueron diferentes, como es ordinario. Los mas en nú- so que el rey don Fernando, pospuesto todo lo al, se mero y de mayor prudencia querian se excusase la ba

apresurase para tomar posesion de aquel reino , si bien talla con aquel enemigo que venia poderoso y bravo; á la sazon se hallaba ocupado en la guerra que hacia en mas el Rey todavía se arrimó al parecer contrario de Andalucía ; príncipe esforzado y valeroso y que no salos que se mostraban mas animosos y honrados. To- bia reposar ni miraba por su salud á trueque de ademada esta resolucion, ordenó sus haces en guisa de pe- Jantar el partido de los cristianos. Puso cerco sobre lear; lo mismo hicieron los moros, que ya tenian allí Jaen, pero aunque la apretó con todo su poder, teníanla cerca sus estancias. Dióse la señal de acometer; reso- tan pertrechada de gente y de todo lo demás, que no naban las trompetas, las cajas , los atabales por todas pudo ganalla. Pasó con su campo sobre Daralherza. En partes. Cerraron con grande ánimo los unos y los otros. este cerco estaba ocupado cuando le vinieron nuevas La batalla por algun espacio fue muy herida y sangrien- de la muerte de su padre. Aconsejábanle los que con él ta , pero en fin, el valor de los cristianos sobrepujó la estaban, y entre ellos don Rodrigo, arzobispo de Tolemuchedumbre de los paganos. La victoria fué tan se- do, diese la vuelta. Solicitábale sobre todos su madre, salada y el destrozo de los enemigos de Cristo tan gran- / y cada dia cargaban mensajes de todas partes en esta de , que de miedo muchos pueblos de aquella comarca misma razon. Bien entendia él que le aconsejaban lo quedaron yermos por huirse sus moradores por diver- que era bueno y que la dilacion le podria empecer mas sas partes. Díjose por cosa cierta que el apóstol Santiago que todo ; pero aquejábale en contrario el deseo de lley en su compañía otros santos con ropas blancas en lo var adelante la empresa del Andalucía. Su madre, con mas recio de la batalla esforzaron á los nuestros y ame- el cuidado que el amor de hijo le daba y por los miedos drentaron a los contrarios; y aun en Zamora no falta- que él mismo le ocasionaba , acordó partirse para haron personas que publicaron haber visto á san Isidoro, blalle. En Orgaz, que está cinco leguas de Toledo, caque con otros santos se apresuraba para hallarse en mino del Andalucía, se encontraron madre y hijo. Allí aquella batalla en favor de los cristianos. La verdad tomaron su acuerdo, que fué sin mas dilacion apresu¿quién la podrá averiguar? La alegría de victorias se- rar el camino para el reino de Leon, sin detenerse ni mejantes suele dar ocasion á que se tengan por ciertos en Toledo ni en otra parte alguna. Hizose así, y el Rey cualqnier suerte de milagros. Despues desta rota los de luego que llegó al reino de Leon, le halló mas llano de Mérida, por no tener esperauza les vendria otro socor- lo que se pensaba. Los pueblos le abrian las puertas y

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le festejaban. Llamábanle rey pio y bienaventurado, rona por no tener el Rey hijos, con demasiada priesa con otros muchos títulos y renombres que le daban. traia sus inteligencias con los señores de aquel reino Coronóse en Toro, honra debida á aquella ciudad por para desposeer á su tio ; grande crueldad y que le puso ser la primera que le ofreció la obediencia por sus car- en condicion de perder lo que tenia en la mano. Portas. Los ricos hombres no estaban del todo llanos, an- que el rey don Sancho, avisado de lo que pasaba y puntes algunos seguian la voz de las infanlas, con algunos zado del dolor que estos desórdenes le acarreaban, visto pueblos que se les arrimaban. Pudiera resultar desta di- que por sí no tenia fuerzas bastantes para contrastar con vision algun grande inconveniente, si los prelados de los suyos y con los extraños, acordó buscar socorros de aquel reino no ganaran por la mano, cuyo oficio es no fuera y de camino vengarse de aquellos ultrajes y dessolo predicar al pueblo y administralle las cosas sagra- lealtad. El rey don Jaime, acabada la empresa de Mallordas, sino mirar por el bien y pro comun; y así, visto ca, ganara renombre de esforzado y valeroso en tanpor quien estaba la justicia, enfrenaron sus particula- to grado, que los demás principes á porfía pretendian su res aficiones con la razon y dieron de su mano el reino amistad y buena gracia. Acordó envialle sus embajadoá quien venia de derecho. Los principales en este nú- res para rogalle se fuese á ver con él en Tudela para comero fueron Juan, obispo de Oviedo ; Nuño, de Astor. municalle algunos negocios muy graves y que no se poga; Rodrigo, de Leon; Miguel, de Lugo; Martin, de dian tratar en ausencia por terceros. Hallábase el rey Mondoñedo; Miguel, de Ciudad-Rodrigo; Sancho, de don Jaime en Zaragoza, donde por la via de Poblete y Coria. Doña Teresa , madre de las infantas, acudió de de Lérida era venido despues de la conquista de MallorPortugal para dalles como á hijas el ayuda y consejo ca. No le pareció dejar pasar aquella ocasion, que, senecesario. Parecióle seria mas acertado concertarse con gun él imaginaba, se le presentaba de acrecentar su essu antenado , y para esto se vió con doña Berenguela, lado; así, sin pedir otra seguridad, se vino para el rey madre del Rey, en Valencia la de Galicia ; en esta vista don Sancho. Mostráronse mucho amor de la una parte y habla se acordaron que las infantas cediesen á su y de la otra. Acabados los comedimientos y cortesías, hermano el derecho que pretendian tener al reino, y entraron en materia y trataron de lo que importaba. que él les acudiese cada un año con treinta mil duca- Querellóse don Sancho de su sobrino el conde Teobaldo, dos para sus alimentos. Tomado este asiento, el rey que sin respeto al deudo ni tener paciencia para espede Leon, do estaba , partió para Valencia, las infantas rar su muerte, con sus malas mañas le alteraba los vasa. fueron á Benavente para visitalle y verse con él. Al ar- llos. Del rey don Fernando dijo que, sin embargo que tezobispo don Rodrigo, en prenio del trabajo que tomó nia tantas provincias, era su ambicion tan grande, que en todos estos tratos y caminos tan largos y tan conti- con los nuevos ditados le crecia el apelito de mandar, mal nuos que hacia sin cansarse jamás, dió el Rey en aque- desasosegado y incurable. Que tenia pensado valerse de lla tierra la villa de Cascata. Por esta manera el reino sus fuerzas, de su dicha y de su maña, recobrar lo de de Leon tornó á juntarse con el de Castilla á cabo de Vizcaya, que le tenian contra derecho usurpado, y resetenta y tres años que andaba dividido, no sin perjui- | primir los insultos y intentos de Francia, y juntamente cio y daño de todos. La union y aladura que en el rey sosegar los naturales para que no se atreviesen. En redon Fernando y sus descendientes se hizo y se ha con- compensa de su trabajo le queria dejar aquel reino patinuado hasta nuestros tiempos fué principio y como ra despues de sus dias, y para mas aseguralle desde pronóstico de la grandeza que hoy tienen los reyes de luego nombralle por su sucesor y adoptalle por hijo, coEspaña.

'mo lo hizo por estas palabras : Yo os nombro por mi

heredero por via de adopcion para que hayais y poseais CAPITULO XVI.

esta corona. Prospere Dios, nuestro Señor, y ayude esta De algunas vistas que diversos reyes tuvieron entre sí.

nuestra voluntad; que bien entiendo despues de mis dias

miraréis por mis vasallos, y mientras viviere haréis lo Don Sancho, rey de Navarra, por sobrenombre llama- que de un buen hijo puede su padre esperar. Aceptó el do el Fuerte, título que en su mocedad le dieron sus rey don Jaime esta adopcion y la buena suerte que se hazañas, mudado el modo de vivir y la traza en esta le presentaba. Para dar mejor color á todo concertaron sazon á causa de su mucha grosura y de la poca salud que la adopcion fuese reciproca , de suerte que cualque tenia, se estaba relirado en el castillo de Tudela sin quiera de los dos que faltase, el otro le sucediese en el cuidar mucho del gobierno. Deste retiramiento los va- reino. Era cosa ridicula y juego que un mozo y que se sallos tomaron ocasion de atreverse y de alterarse, hallaba en lo mejor de su edad, además que tenia hijo y en especial en Pamplona, que diversas veces se alboro- heredero, prohijase un viejo doliente y que estaba en lo tó por este tiempo. La falta del castigo hace á los hom- postrero de su vida. Puédese sospechar que el Navarro bres osados, y la dolencia de la cabeza redunda en los por su edad y dolencia no estuviese muy entero. A los 4 demás miembros. Asimismo don Lope Diaz de Haro, de abril se otorgaron las escrituras deste concierto, señor de Vizcaya, con golpe de gente por la parte de la que confirmaron los señores que de Aragon y Navarra se Rinja bizo entrada en las tierras de Navarra, y en ella hallaron presentes. Demás desto, el Navarro dió al de se apoderó de algunos pueblos y castillos. Sospechóse Aragon prestados para los gastos de la guerra cien mil que el rey don Fernando tenia en esto parte, y que por sueldos, y en prendas recibió para seguridad de la su consejo y con sus fuerzas se encaminaban estas tra- deuda ciertos pueblos de Aragon. En esto vino nueva mas. Lo que lacia mas al caso que Teobaldo, conde de que el rey de Túnez aprestaba una gruesa armada para Campaña en Francia, sobrino de aquel Rey por ser hi- recobrar la isla de Mallorca, que hizo despedir las visjo de su hermana doña Blanca, infanta de Navarra, y tas y abreviar, y forzó al rey don Jaime á dar la vuella que si tuviera paciencia habia de heredar aquella co- á Zaragoza para acudir a la defensa , si necesario fuese.

En este tiempo falleció Aurembiase , dejó en su testa- cho el rey don Fernando, y para mayor muestra de mento el condado de Urgel, y Valladolid en Castilla al amor, si bien era extranjero y su estado en balanzas, infante don Pedro, su marido, por no tener hijos; de le dió por mujer á su hermana la infanta doña Berenque resultaron nuevos inconvenientes á causa que don guela á la vuelta de su romería. Concluidas las bodas, Ponce de Cabrera acudió á los derechos y prelensiones dió aquel Principe vuelta á Ilalia para, con los socorros antiguas de su casa , resuelto, si no le hacian razon, de que juntó, pasar a la guerra de la Tierra-Santa. El suvalerse de las armas y de la fuerza. Atajó el Rey con su ceso no fué conforme á sus esperanzas ni trabajos que prudencia la tempestad que se armaba. Concertó que por fuerza sufrió el viaje tan largo. Los Anales de Toal nuevo pretensor se diese aquel condado, fuera de ledo, á quien damos mucho crédito, señalan la venida la ciudad de Balaguer, que reluvo para sí, y al Infante deste Rey á España ocho años antes desto, y que el rey mientras que viviese entregó la isla de Mallorca para don Fernanilo lé recibió soleinnemente en Toledo, dia que la gobernase en su lugar y como teniente suyo. viérnes, á 12 de abril. La verdad es que vuelto á Italia, Tomado este acuerdo, el Rey del puerto de Salu se perdida la esperanza de recobrar su reino, por órden hizo a la vela y aportó á Mallorca. Supo que el rey de del Papa se encargó del imperio de Constantinopla, por Túnez por aquel año no venia; por esto sin hacer otra ser de poca edad el emperador Balduino y estar aquel cosa dió la vuelta para su casa. El rey don Fernando imperio que lenian los franceses á punto de perderse. se ocupaba en visitar el nuevo reino de Leon á propósi Casó el mozo Emperador con María, hija de aquel Rey y to de granjcar las voluntades de la gente con todo gé de su mujer doña Berenguela. Este quiso fuese el premio pero de buenas obras y mercedes que les hacia. En el de los trabajos que pasó en aquel gobierno y tutela. En entre tanto encárgó el cuidado de la guerra contra mo Castilla los soldados de las órdenes inilitares se juntaron ros al arzobispo don Rodrigo, y en recompensa le hizo con el obispo de Plasencia, y de consuno ganaron de los merced de la villa de Quesada, á tal que echase della moros á Trujillo, pueblo principal de la Extremadura. La los moros, á cniyo poder era vuelta. Venido pues el ve toma fué á los 23 de enero. El rey don Jaime pasó ter"rano, el Arzobispo con gente rompió por aquella parte, cera vez á Mallorca, y se apoderó de la isla de Menorca, corrió los campos , hizo presas, quemó las mieses que que la de Ibiza, una de las Pitiusas y la mayor en el mar ya estaban sazonadas, y no solo ganó de los morus á Ibérico, se conquistó el año ailelante de 1231. Guillen Quesada y Cazorla, villas puestas en los pueblos que an Mongrio, prelado de Tarragona, sucesor de Aspargo, ya tiguamente se llamaron bastetanos, sino tambien les to difunto, envió sus gentes para este efecto, y por esta caumó á Cuenca, Chelis, Niebla, que llamaron los romanos sa quedó aquella isla sujeta á su diócesi y obispaido, coElepla, con otros pueblos comarcanos de menor cuenta. moera razon. Este año, á los 7 de abril falleció en Tudela Este fue el principio del adelantamiento de Cazorla, que el rey don Sancho de Navarra. Su cuerpo enterraron en por largos tiempos por merced y gracia de los reyes pose- Nuestra Señora de Roncesvalles, convento de canónigos yeron los arzobispos de Toledo, que nombraban como reglares, que él mismo edificó á su costa y le dotó de lugarteniente suyo al Adelantado, hasta tanto que en buenas rentas. Traen en el pecho una cruz azul en forma nuestros dias don Juan Tavera, cardenal y arzobispo de de cayado ó de báculo, por lo demás el hábito es de cléToledo, le dió por juro de heredad para sus descendien rigos ordinarios. Los navarros, luego que murió su Rey, tes á don Francisco de los Cobos, comendador mayor de Ilainaron á Teobaldo, conde de Cumpaña, como á paLeon, al cual de secretario suyo levantó á grande esta - riente mas cercano. Coronóse por el ines de mayo en do y dignidad el favor y privanza que alcanzó con el em Pamplona. Un autor dice que el rey de Aragon, si bien perador Cárlos V, rey de España. Verdad es que don tuvo aviso de todo, disimuló y no quiso irles a la mauoni Juan Siliceo, sucesor del dicho Cardenal, pretendió por seguir su derecho; que por ventura la conciencia le rcpleito revocar aquella donacion, como liecha en notable mordia para no pretender lo que no era suyo. Las guerras perjuicio de su iglesia ; pero ni él ni sus sucesores sa que emprendió adelante dan á entender que si disimuló lieron con su pretension hasta que don Bernardo de Ro- fué por un poco de tiempo hasta desembarazarse y apresjas y Sandoval, cardenal de Toledo, concertó la diferen tarse para seguir su derecho de adopcion, que le lenia cia y restituyó á su iglesia aquella dignidad. Quesada, por bien fundado; mas la esperanza de salir con su intento porque volvió a poder de moros y adelante la recobró era poca por la aversion que mostraban los naturales. Tucon sus armas el rey don Fernando, se quedó por los re níale otrosí puesto en cuidado un nuevo casamienlo que yes de Castilla. Por estos tiempos Juan de Brena, rey de trataba para sí co: doña Violante, hija del rey de HunJerusalem, perdido casi todo aquel reino, pasó por mar gría, que procuraba estorbar con todas sus fuerzas el rey en Italia. Era francés de nacion , solicitó a los principes don Fernando, porque todavía deseaba reconcilialle con de Europa que le ayudasen con sus gentes para recobrar su tia doña Leonor, que repudió los años pasados. Allsu reino. De camino casó á Violante, única lija suya, daban embajadas sobre el caso; y porque por via de lercon el emperador Federico II, que por este casamiento ceros no se concluia nada, acordaron los los reyes de tomó título de rey de Jerusalem, y dél se quedó en los verse en el monasterio de Huerta, puesto á la raya de los reyes de Sicilia, sus sucesores en aquel reino, hasta pa dos reinos. Allí se hablaron a los 17 de setiembre. No se sar con él y continuarse en los reyes de Aragon y de hizo efecto alguno en el negocio principal por razones España sucesivamente. Solemnizadas estas bodas, el que el Aragonés alegó en su defensa; solo demás de los rey Juan de Brena pasó en España y aportó por mar á pueblos que antes tenia dió á la reina doña Leonor la viBarcelona, año de 1232. Hospedóle el rey de Aragon lla de Hariza, en que pasase su soledad; y para mayor encon mucho amor y regalo y le tuvo consigo algun tretenimiento vino en que su hijo quedase en su compatiempo. Fuése desde allí á Santiago de Galicia por voto ñía hasta tanto que fuese de mas edad. Empleaba esla que tenia hecho de visitar aquel santuario. Honróle mu señora su tiempo y sus rentas en obras de piedad; en

particular á su costa, cerca de Almazan, fundó un mo- género de máquinas, y aunque por ser de suyo ciudad nasterio de Premostre, órden cuyo fundador no muchos principal y estar cerca de Baeza no mas de una legua, años antes deste tiempo fué Humberto, natural de Lo- la tenian fortalecida de muchos valientes soldados de sena en Francia. Elvombre de premostratenses tomaron guarnicion, baluartes y vituallas para entretenerse muestos religiosos del primer monasterio que edificaron cho tiempo; pero la fortaleza y constancia del Rey venen el bosque de Premostre.

ció todas las dificultades y se entregaron los morado

res, salvas solamente las vidas. Por otra parte las órCAPITULO XVII.

denes tomaron á Medellin , Alfanges y Santa Cruz. La El principio que tuvieron las conquistas de Córdoba y Valencia.

alegría destas victorias se mezcló y turbó con nueva

pérdida, como es muy usado en esta vida mortal y lleAcabada la lialıla y las vistas, los dos reyes de Ara- na de mudanzas. La Reina, mientras el Rey andaba gon y Castilla volvieron á proseguir la guerra santa con- ocupado y contento con el buen suceso que Dios le daba l'a los moros. Los aragoneses, seroces con la victoria en la guerra, falleció en la ciudad de Toro. Llevaron de Mallorca y con odio que tenian al rey Zaen, que es- su cuerpo al monasterio de las Huelgas de Burgos; las taha por fuerza apoderado del reino de Valencia y habia exequias se le hicieron muy solemnes y el entierro. De entrado por las tierras de Aragon robando y quemando alli fué trasladado su cuerpo a la ciudad de Sevilla desaldeas y villas hasta llegar á Amposta y Torlosa , de- pucs de algunos años, donde junto con su marido la seterminaban intentar la guerra de Valencia. Los caste- pultaron y yace, con quien vivió muy unida en amor y Jlanos proseguian la guerra comenzada en el Andalu- voluntad. Tomada Ubeda, el Rey se volvió á Toledo, decía. La division que á esta sazon tenian entre sí los terminado de visitar otra vez las ciudades y villas del moros daba esperauza de buen suceso á los fieles, reino de Leon; con estos halagos pretendia ganar las porque entre ellos andaban todos estos bandos : almo- voluntades de los nuevos vasallos. Los soldados que hades, almoravides, benamarines, benadalodes. Era quedaron en el presidio de Ubeda hicieron una entrada de tal manera la division y desconcierto , que aunque en tierra de Córdoba, quenzaron y talaron aquella cainnadie les diera empellon, el mismo reino se cayera de piña. Algunos de los moros, llamados vulgarmente alsuyo y se fuera á lierra. Concedieron los de Cataluña al mogárabes, fueron presos en esta cabalgada. AlinogáRey el tributo que llaman bovático para la guerra de rabes se llamaban los soldados viejos y que estaban Valencia, que no suelen conceder sino en el último puestos en los castillos de guarnicion. Estos cautivos apriclo y extrema necesidad. Muchos de los cristianos dieron aviso que se ofrecia buena coyuntura para tocomenzaron á hacer entradas en las tierras de los mo- mar á Córdoba, sea que pretendiesen ganar la gracia de ros; talaban y robaban lo que podian, especialmente sus señores ó que estuviesen mal con los de aquella ciudon Blasco de Alagon, que tomó de los moros á More- dad. El arrabal de Córdoba , que llaman Ajarquia , está lla , puello suerte. Este buen agüero y pronóstico para pegado con las murallas, y le tenian á su cargo este góla guerra siguiente, que una persona particular hiciese nero de soldados, que dieron lugar á los cristianos para tan buen efecto, al Rey dió pesadumbre; sentia que que de noche por aquella parte escalasen la ciudad y la ninguno se le adelantase en dar principio á esta guerra. entrasen; que fué el año de nuestra salvacion de 1233, El castigo fué que tomó aquella villa para sí y dió á á los 23 de diciembre. El número de los soldados que don Blusco en recompensa la villa de Sástago, que fué entraron era pequeño para salir con empresa lan grave. el principio de la guerra de Valencia y de los condes de Tomaron solamente algunas torres y apoderárouse de Sástago, principal casa de aquel reino. Despues de to- la puerta de Mirtos con intento y esperanza que les mado Morella, otro pueblo llamado Burriana , pasados acudirian socorros de todas partes; asi, despacharon á dos meses de cerco, se entregó al Rey con condicion toda priesa mensajeros que avisasen de lo hecho y del que á los moradores les concediese la vida y libertad. aprieto en que quedaban, si no les acorrian con toda Salieron deste pueblo siete mil personas entre hombres presteza. A la verdad, los moros luego que amaneció, y mujeres. Grave daño fué para los moros la pérdida sabido lo que pasaba y que la ciudad era entrada , se destos dos pueblos, que con la fertilidad de sus cain- pusieron á punto para combatir aquellas torres y lanpos sustentaban en aquella coinarca otras muchas villas zar por fuerza a los que en ellas estaban. Don Alvar Pey castillos, á los cuales sué asimismo forzoso rendirse. rez de Castro, cuya lealtad y valor fué muy conocido De los primeros fué Peñíscola , a quien lloma Ptolemeo despues que se redujo, desde Mártos, do se hallaba, fué Quersoneso, y con ella Castellon y Buñol. Don Jimeno el primero que acudió á lo de Córdoba. Lo mismo hizo de Urrea tomó á Alcalaten ; por esto se hizo merced el Rey; luego que llegó el aviso, partió de la ciudad de aquel lugar y señorío á la nobilísima familia de los de Leon, y aunque la distancia era grande y el tiempo Urrecs continuado hasta este tiempo. Mas adentro, del año muy contrario, acudió con buen golpe de solen medio del reino de los moros, á la ribera del rio dados allegados de presto; dejó otrosí mandado á los Júcar, conquistaron la villa de Alinazora; entráronla caballeros y ayuntamientos de las ciudades que fuesen los nuestros de noche, y así los moros huyeron sin po- en su seguimiento. Está en el camino un castillo, que se nerse en defensa. Eu este tiempo el rey don Fernando, dice Bienquerencia, parecióles probar si le podrian renapaciguadas las cosas de Leon , dejó allí la Reina para dir. El alcaide del castillo sirvió al Rey con vituallas; ganar mas con esto las voluntades de aquella gente. pero en lo que tocaba á entregarse, dijo no lo podia liallecho es!o, en Castilla se guarneció de un grande ejér- cer hasta ver lo que se hacia de Córdoba, cuya autoridud cito cou determinacion de proseguir la guerra del An- | seguia; que rendida la ciudad, prometia hacer lo mismo. dalucía, que por algun tiempo forzosamenle se habia Dejada pues esta fuerza pasaron con presteza adelante. dejado. Puso cerco sobre Ubeda y combatióla con lodo Halló el Rey que de muchas partes habían acudido al

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