Imágenes de páginas
PDF
EPUB

jetó todas aquellas riberas desde Tortosa hasta el rio buenas generaciones; que la esperanza de sujetar toque hoy llamamos Lobregat, y antiguamente se llamó do lo demás de aquella provincia era grande, si por el Rubricato. Poco adelante del fundó la nobilísima ciu- mismo camino y traza se continuaba el gobierno; erradad, cabeza de Cataluña, con nombre de Barcelona, por ban si creian que los ánimos feroces de los españoles se los Barquinos, del cual linaje él era. Otros atribuyen la podian domar por sola fuerza; que Asdrúbal era de edad fundacion de Barcelona á Hércules el Libio; otros á la á propósito, grande su autoridad, su esfuerzo y valenciudad Barcilona, que estaba en Asia en la provincia de tía, y no solo en las armas era ejercitado, sino tambien Caria. Pero autores mas en número y de mayor anti- en la elocuencia, y en particular tenia grande destreza güedad cuentan á nuestra Barcelona entre las pobla- y maña para tratar los ánimos de los naturales; que en ciones cartaginesas, con que se refutan las dos opinio- él solo las voluntades, así de los ejércitos como de los nes postreras, y la primera se comprueba. Trataba des- confederados, se conformaban. En señal de lo que decia, tas cosas Amilcar, y juntamente pretendia apoderarse sacó un envoltorio de cartas que á su partida le dieron de Roses y de Ampúrias, ciudades cercanas, y que re- españoles y capitanes. Mirasen una y otra vez que con sistian á sus intentos por estar aliadas con los sagunti- la mudanza del gobierno y con nuevas trazas no se enanos, cuando muy fuera de su pensamiento le sobrevino jenasen las voluntades de aquella nobilísima provincia, la muerte en los pueblos Edelanos, donde era vuelto, la cual ganada, quedarian acrecentados con sus riquepor causa de acuckr á las alteraciones que en la Bética zas y fuerzas , y no ternian que temer adelante algun estaban levantadas. Fué muerto en una batalla que dió revés ni desas!re. Con aquel razonamiento y con las á los naturales, que le salieron en gran número al en- cartas quedó convencido el Senado para que el cuidado cuentro, el noveno año poco mas o menos despues y gobierno de España se encomendase á Asdrúbal, coque vino esta segunda vez á España. La pelea fué tan mo se hizo, año de la fundacion de Roma de 524. El brava y sangrienta, que de pasados cuarenta mil hom- cual pasado, dado que hobo órden en las cosas de Esbres que llevaba consigo, mas de las dos tercias par- paña, el mismo Asdrúbal, acompañado de los principates murieron a cuchillo. Los demás, muerto su ge- les de su gobierno, se partió para Cartago; que pensaba neral, se salvaron por los piés, y con la escuridad de y aun pretendia gobernar á su voluntad toda la repúla noche se pudieron recoger á las ciudades comarca- blica, y que él solo tendria mas mano y poder que tonas de su devocion. Tito Livio dice que esta batalla se dos los demás magistrados. Esto pensaba él; las cosas dió junto á un lugar y pueblo que se llamaba Castro sucedieron muy al revés, ca por maña y artificio de la Alto.

parcialidad contraria, el pueblo y el Senado se perCAPITULO VIII.

suadió que, con ayuda de su cuñado, Aníbal pretendia De lo que Asdrúbal hizo.

hacerse rey y señor de aquella ciudad libre. Pasó la al

teracion por esta causa y las sospechas tan adelante, Las fuerzas y armas de los cartagineses, despues des- que fué forzado á dar la vuelta y embarcarse para Esta rota tan memorable, refieren que revolvieron sobre la paña. Halló la provincia sosegada; por esto se determinó Bética ó Andalucía, donde echaron por el suelo una po- edificar en aquella parte por donde los Contestanos se blacion de los focenses, sin declarar qué nombre tenia; tendian á la ribera del mar una ciudad, que llamaron solo dicen que fué la primera que se alborotara en aque- Cartago la Nueva, á distincion de la otra que, como llas partes. Así, la que fué primera ocasion del daño, dijimos, Amilcar fundó cerca del rio Ebro. Llamóse fué primeramente castigada. Esto en España. En Car- asimismo esta nueva ciudad Cartago Spartaria, por el tago, sabida la muerte de Amilcar, se trató en aquel mucho esparto que hay por aquellas comarcas. Tiene Senado de enviar sucesor en su lugar para el gobierno otrosí un buen puerto, seguro de cualquier tormenta de España. Hobo grande debate sobre el caso, y no se de vientos por los collados con que en derredor, como conformaban los pareceres. La ciudad estaba toda di- con un compás, está cerrado; una estrecha entrada, y vidida en dos bandos, los edos y los barquinos, dos para mayor seguridad una isleta, que le está puesta por parcialidades y familias que en poder, riquezas y auto- frente como baluarte ; los mas antiguos la llamaron ridad sobrepujaban a las demás. Los barquinos que Hercúlea , los latinos Scombraria, de cierto género de rian que Asdrúbal fuese elegido para aquel cargo; los pescado, de que hay en aquellos lugares grande abunedos otrosi, por envidia que les tenian, pretendian en- dancia. Púdose esta poblacion comparar antiguamente viar de su linaje gobernador á España , de donde se re- con cualquier grande ciudad en la anchura de los mucogian grandes riquezas. En tanto que por estos deba- ros, hermosura de los edificios, arreo, nobleza y nútes la resolucion se dilataba y estas diferencias andaban, mero de ciudadanos. Al presente, aunque reducida á llegó Aníbal desde España muy á propósito á Cartago. pequeño número de moradores, todavía conserva claCon su llegada confirmó las voluntades y fuerzas de su ros rastros de su antigua nobleza. Los romanos, avisabando, y se enflaquecieron los intentos del contrario. dos de todo lo que en España pasaba, magüer que arEn fin, con sus amigos y por su autoridad y negocia- dian en deseo de contrastar á los intentos de los cartacion hizo tanto, que el cargo de España se encomendo gineses y desbaratalles sus trazas, pero porque no paá Asdrúbal, su cuñado. Entró en el Senado, hizo un reciese eran ellos los primeros á quebrantar el concierto Jargo y estudiado razonamiento; relató los trabajos de у

asiento que tomaron poco antes , acordaron de disisu padre, las cosas que gloriosamente habia acabado; mular por entonces. Principalmente que eran avisados cómo por su esfuerzo quedaba domada España; su des- de la Gallia ulterior cómo aquella gente se conjuraba graciada muerte, que resultó, no por alguna culpa su- con los de la Gallia Cisalpina, que hoy es Lombardia, en ya , sino por la adversidad de la fortuna; que dejaba daño del pueblo romano. Contentáronse pues con enfundadas nuevas ciudades, y en las antiguas puestas viar una embajada á Marsella con voz y son de desbara

[ocr errors]

tar lo que pretendian los gallos; mas en hecho de ver- como dineros, pertrechos y soldados, con todo lo dedad, con intento de concertarse por medio de los de más. Pero sus pensamientos é intentos atajó la muerMarsella con los pueblos que tenian los de aquella ciu- te cuando menos lo pensaba , que le sobrevino el año dad por amigos en las marinas de España; lo que fácil- segundo de la olimpíade 139, de la fundacion de mente alcanzaron, y se efectuó en odio de los cartagi- Roma 532. Matóle un esclavo en venganza de su seneses, de quien mucho todos se recelaban. Los que ñor, que se llamaba Tago, y aunque era de los mas primero hicieron alianza con los romanos fueron los principales de España , Asdrúbal le habia hecho morir. de Ampúrias, ciudad contada entre los pueblos que an- Fué tan grande el gusto que el esclavo recibió con hatiguamente se llamaron Indigetes, que partian término ber vengado á su señor y dado la muerte al dicho Ascon los Taletanos por una parte, y por otra con los Ce- drúbal junto al altar donde estaba sacrificando, que, si retanos, y se extendian desde el rio dicho Sameroca, bien fué luego preso y le desmembraron y despedazahoy Sambucha, hasta lo postrero de los Pirineos. Por ron con diversos tormentos, nunca dijo ni hizo cosa medio de las Ampúrias y á su instancia se concertaron que mostrase tristeza, antes lo sufrió todo con rostro tambien los de Sagunto y los de Denia , que fué el prin- muy alegre y regocijado. cipio y ocasion de la nueva y gravísima guerra que no mucho despues desto se encendió entre los cartagine

CAPITULO IX. ses y los romanos. No se podian encubrir tan grandes

De la guerra saguntina. prácticas y negociaciones que no las entendiese Asdrúbal, ni tampoco lo que los romanos pretendian; mas Nuerlo que fué Asdrúbal de la manera que queda di. parecióle disimular hasta tanto que todo estuviese á cho, todo el gobierno de España se dió a su cuñado punto para la guerra que queria darles. Trató de asegu- Aníbal; la voluntad y juicio de los soldados que lo perar las ciudades de su devocion; procuró por sus cartas dian confirmó el favor del pueblo, y aprobó el Senado que Aníbal volviese en España desde Cartago, donde cartaginés. Hallábase en lo mejor de su edad, que era hasta entonces le entretenian como por rehenes y se- de veinte y seis años, poco mas o menos. Era mozo de guridad de que Asdrúbal haria lo que era razon. Hobo grande espíritu y corazon. Tenia naturalmente muy grande dificultad en alcanzar del Senado la licencia aventajadas partes, dado que los vicios y malas inclina para volver á España, á causa que Hannon, cabeza del ciones no eran menores. El cuerpo endurecido con el

bando contrario, hacia grande resistencia, diciendo trabajo, el ánimo generoso, mas codicioso de honra :. convenia que le acostumbrasen á vivir en igualdad con que de deleites. Su atreviiniento era grande, su pru

los demás ciudadanos, y como particular obedecerá las dencia y recato notables. Estas virtudes afeaba y esculeyes: recato muy á propósito para conservar su liber- recia con la deslealtad, crueldad y menosprecio de toda tad. Llegado á España, los soldados y los amigos le re- religion. Verdad que era agradable y amado de todos, cibieron con grande muestra de alegría; Asdrúbal le así de los menudos como de los principales. Encargado nombró luego por su lugarteniente, que fué año de la del gobierno y avisado por el desastre de Asdrúbal , tefundacion de Roma de 528, en el cual tiempo vinieron mia que la muerte no le cortase los pasos; por donde á España embajadores enviados de Roma, y luego que desde luego comenzó á revolver en su pensamiento la les fué dada audiencia , declararon la causa de su veni- forma que tendria para hacer guerra á los romanos. Era da, es á saber, que los de Cartago de tiempo atrás eran necesario buscar alguna causa y color honesto para consederados y amigos del pueblo romano, que con el romper con ellos. Parecióle seria lo mejor acometer á mismo de nuevo los españoles de la España citerior se los saguntinos y vengar las injurias que habian hecho liabian concertado y hecho paz. Por donde, para que el á sus aliados y amigos. Antes que al descubierto pusieun concierto no perjudicase al otro, pedian, lo que era se la mano en cosa tan grande, celebró con extraordimuy justo, que los cartagineses en España tuviesen por narios regocijos en Cartagena sus bodas con Himilce, término de su conquista y jurisdiccion al rio Ebro;ysin vecina de Castulon, ciudad nobilisima, puesta donde embargo, no tocasen los términos de los saguntinos, si hoy se ven los cortijos de Cazlona, no lejos de la ciudad bien caian de la otra parte del rio. En conclusion , que de Baeza , rastros que quedan de su grandeza antigua. los unos no hiciesen daño ni agravio á los amigos y Era esta señora del linaje de Milico, antiguo rey de aliados de los otros. Quien esto quebrantase, fuese vis- España; demás desto se decia que Cirreo Focense , de to contravenir á las leyes del concierto y alianza que cuyo linaje asimismo venia Himilce, habia fundado tenian hecha. Esta embajada, como era razon, dió aquella ciudad del nombre y apellido de su madre Casgran pesadumbre á los cartagineses, por adelantarse tulona. El dote fue muy grande y conforme á su nobletanto los romanos, que en provincia ajena pusiesen le- za , por donde ol poder de Aníbal se aumentó mucho yes á los vencedores. Con todo esto, por dar tiempo al en España, y no menos el favor y aplauso de los natutiempo, entre tanto que se apercebian de lo necesario rales, que le miraban ya como á ciudadano suyo y napara la guerra, consintieron y vinieron en todo lo que tural. Demás desto, en el tiempo de su gobierno y por los embajadores pidieron en nombre de su ciudad. Tanto su mandado se buscaron y hallaron mineros de oro y de mas, que desde Italia avisaban como los gallos transalpi- plata , los cuales todos comunmente se llamaron los ponos, aunque iban juntos con los de la Cisalpina, y por el zos de Aníbal. La riqueza que destos pozos salia se mismo caso mas espantables, fueron desbaratados por puede entender por lo que de uno dellos se escribe, los romanos en una grande batalla, en que quedaron llamado Bebelo, del cual cada dia se sacaban trecientas muertos cuarenta mil dellos y diez mil presos. Asdrú- libras de plata pura y acendrada , que era valor de dos bal gastó tres años enteros en aparejar lo que para la mil y seiscientos y cuarenta ducados. Al principio moguerra que pensaba hacer entendia ser necesario, vió guerra contra los Carpetanos, que es el reino de Toledo, gente feroz y brava, y que en muchedumbre tuviese él tambien libertad de mirar por sus amigos y sobrepujaba los demás piellos de España. Los Olcades, defendellos de toda demasia y agravio. Despedidos los donde ahora está Ocaña (Estéfano pone los Olcades embajadores con esta respuesta , luego por el mes de cerca del rio Ebro), fueron los primeros sujetados. setiembre, con intento de prevenir á los romanos y gaLuego despues se dió cerca de Tajo una brava batalla, nar por la mano, marchó y se puso sobre Sagunto con en que asimismo perdieron los naturales la victoria, que un campo de ciento y cincuenta mil hombres, que fué Jos cartagineses ganaron. Por el mismo tiempo comen- el año primero de la olimpiade 140, como lo dice Pozaron disensiones y alteraciones entre los saguntinos, libio. Corrió los campos, tomó y saqueó muchos pueque era abrir la puerta y allanar el camino al enemigo, blos comarcanos, solo perdonó á Denia, por dar muesque no se descuidaba. Los mas cuerdos, para remediar tra de lo que ningun cuidado tenia, que era de I este daño, acudieron a Roma, y por sus ruegos vinie- devocion y reverencia del templo de Diana, muy faron dende embajadores los cuales, con amonestar a los moso, que allí estaba. En los pueblos llamados antiguaunos de los saguntinos y amenazar á los otros y castigar mente Edetanos estaba Sagunto, asentada cuatro millas á algunos de los culpados, sosegaron aquellas alteracio- del már; sus campos eran muy fértiles y abundantes, y nes, de que se temia, si pasaban adelante, que, venidos ella asaz rica por el gran trato que alcanzaba por mar y que fuesen á las manos, la parte mas flaca daria á Aníbal por tierra, fuerte por su sitio y por sus murallas у

baentrada en la ciudad; el cual, ensoberbecido por lo que luartes. Luego que Aníbal asentó y fortificó sus reales, habia hecho y por tener allanada toda la provincia de hizo apercebir los ingenios. Comenzaron con cierta aquella parte del rio Ebro, sin quedar quien le hiciese máquina, que llamaban ariete, á batir la muralla por la rostro, revolvió su pensamiento a la guerra de Sagunto, parte mas baja, que se remataba en un valle, y por que era donde se encaminaban sus intentos. Para dar tanto parecia mas flaca. Engañólos su pensamiento, ca color á esta empresa, persuadió á los turdetanos que la batería salió mas dificultosa de lo que pensaban, y sobre los mojones moviesen pleito á los de Sagunto y los moradores se defendian con grande brio y coraje, les hiciesen guerra , ca tenia por cierto que de aquellas tanto que al mismo Aníbal, como quier que un dia se diferencias resultaria ocasion bastante para acometerlo llegase cerca del muro, pasaron el muslo con una lanza que dias atrás tanto deseaba; y asimismo, que de alli que le arrojarou desde el adarve. Fué el espanto que tendria principio la guerra contra los romanos. Los sa- por este caso los suyos recibieron tan grande, que esguntinos, al contrario, viéndose mas flacos que el ene- tuvieron á pique de desamparar todos los ingenios que migo, y por estar confiados mas en la amistad de los tenian hechus; la herida tan grave, que en tauto que romanos que en sus fuerzas ni justicia, aunque era muy se curaba se dejó la batería por algunos dias. En esta clara, luego despacharon á toda priesa embajadores á sazon los saguntinos despacharon nuevos embajadores Roma, que declararon en el Senado la causa de su ve- á Roma para protestar en el Senado y requerilles no nida ; que Aníbal les armaba asechanzas como enemigo desamparasen la ciudad amiga para ser asolada por sus suyo muy declarado, y que muy en breve con todas sus enemigos mortales; que si un poco se detenian sin fuerzas se podria sobre aquella ciudad; que ningun falta pereceria, y el remedio despues vendria tarde. Hereparo les quedaba para no perecer ellos y sus hacien- cha cala y cata, hallaban que tenian trigo para pocos das, si el arrimo y esperanza que tenian en el Senado meses, pero que con el buen orden y repartimiento poles faltase. Decian estar aparejados á sufrir cualquier drian entretenerse algo mas. Despachados los embadaño antes que faltar en la fe puesta con aquella ciudad; jadores, repararon y fortificaron con gran cuidado los que el Senado debia advertir cuánto importaba la pres- lugares que, ó por el daño recibido, ó de suyo, eran teza, pues solo el detenerse y la tardanza seria causa mas flacos. Aníbal, luego que sanó de la herida , arride su perdicion y ocasion para que todos entendiesen mó sus ingenios á la ciudad, con cuyos golpes derribó los desamparaban y entregaban sus aliados á los enemi- por el suelo tres torres con todo el lienzo de la muralla gos; y por el contrario, que su constancia sola y su que entre ellas estaba. Dióse el asalto; los eneinigos lealtad les acarreaba tanto daño. Tratose el negocio en por la batería pugnaban de entrar en la ciudad y aqueel Senado; los parecères fueron diferentes, y dado que jaban a los de dentro; los ciudadanos, al coutrario, algunos juzgaban se debia luego romper la guerra, si- animados con el peligro, ordenaron sus haces y gentes guióse empero, y prevaleció el parecer mas recatado y delante de la muralla, con que primero sufrieron el immas blando, que sué enviar primero embajadores á petu de sus conlrarios, luego, porque fuera de su esAníbal, los cuales, llegados que fueron á Cartagena en sa- peranza no eran vencidos, birieron en ellos con tal dezon que el verano estaba bien adelante, le avisaron de la nuedo, que los hicieron ciar y los arredraron de la voluntad del Senado, y le requirieron de paz no hiciese ciudad; finalmente, los pusieron en huida y los siguiemolestia y agravio á los saguutinos ni á los otros sus ron hasta los reales, en que apenas con el foso y trinaliados, y como estaba asentado en el concierto pasado cheas se pudieron defender; tal y tan grande era el no pasase el rio Ebro; donde no, que el pueblo romano espanto que cobraran. Este atrevimiento y esta vicmiraria por sus aliados y amigos que nadie los agraviase. toria fue muy perjudicial á los sa guntinos, porque AniA todo esto respondió Aníbal que los romanos no guar- bal se embraveció mas, y determinado de no reposar daban justicia ni la hacian, así en la muerte que poco antes de apoderarse de la ciudad, no quiso daraudienantes en Sagunto dieran á sus amigos, varones princi- cia á nuevos embajadores que de Roma le vinieron sopales, como en querer al presente se disimulasen los bre el caso; ca los romanos estaban resueltos de intenagravios que los de Sagunto habian hecho á los turde- tar cualquier cosa antes de venir á las armas y llegar á tanos; que, como era justo, defendiesen los romanos rompimiento. Los embajadores, segun que les fuera con justicia á sus aliados, así no parecia contra razon mandado, pasaron de España en Africa, y en el Senado de Cartago se quejaron de los agravios y de todo lo que pueblo en aquella parte y campos que el vencedor les sus gentes intentaban en España. Pidieron que Aníbal señalaria, se quedó en los reales, por no tener esperanles fuese entregado para ser castigado, como era razon; za que sus ciudadanos se querrian entregar con aquel que sola aquella satisfaccion quedaba para que se con- partido; que era un miserable estado ni tener ni saber servase la paz. Oidos que fueron los embajadores, aceptar remedio. Viendo esto un español llamado Hannon dijo que los romanos pedian justicia ; que Ani- Alorco, sin embargo que era soldado de Aníbal, por bal, sin que nadie lo pretendiese, debia ser desterrado ser aficionado á los saguntinos, así por su naturaleza á lo postrero del mundo, porque no perturbase el estado como por acordarse del buen hospedaje que en otro apacible y quielo de su ciudad. Pero la parcialidad de tiempo le habian hecho, se metió en la ciudad por la los barquinos, que estaba prevenida por mensajeros y batería, y lo primero hizo echar fuera y apartar la gente cartas del mismo Aníbal, y por este medio corrompido popular, despues avisó en pública audiencia á los prinel Senado, desechado el consejo mas saludable, dió cipales de aquellas condiciones, injustas por cierto, respuesta en esta forma : Que las cosas se hallaban re- dijo, y graves, pero para el estrecho en que se vian ducidas á aquel estado, no por culpa de Anibal, sino necesarias; que considerasen, no lo que perdian ni lo que de los saguntinos nació el agravio; que no hacian el que les quitaban, sino que tuviesen por ganancia todo deber los romanos en preferir nuevas amistades a la loque les dejaban; pues la vida, la libertad y las riquezas antigua. En el entretanto Aníbal daba por algunos dias todo estaba en poder del vencedor. El razonamiento reposo á sus soldados, cansados con las peleas y bate- de Alorco fué oido con grande indignacion y bramido rias que se daban, cuando á la sazon le nació un bijo de del pueblo, que poco a poco se llegó con deseo de saber Himilce, su mujer, llamado Aspar; causó esto grande lo que pasaba. Muchos, juntando el oro, plata y alhajas alegría á su padre y á todo el ejército. Hiciéronse en los en la plaza , les pusieron fuego, y en la misma hoguera reales por su nacimiento grandes juegos y regocijos de se echaron ellos, sus mujeres y hijos, determinados todas maneras. Los saguntinos por tanto no reposaban, obstinadamente de morir antes que entregarse. En el antes apercebian todo lo necesario para su defensa , y mismo punto cayó en tierra una torre, despues de muy asimismo repararon los muros por la parte que el ene- batida, que dió libre entrada a los soldados en la ciumigo abriera entrada. Por demás fué esta diligencia, dad, que ardia toda en vivas llamas y enfuego, encenca los enemigos con una torre de madera que levanta- dido por sus mismos ciudadanos, y que el enemigo proron, se'arrimaron á la muralla, y desde alli, con lanzas curaba de apagar; que era igual desventura por el un y flechas, forzaban á desamparalla los que defendian la respeto y por el otro; de tal manera la guerra muda ciudad. Demás desto , quinientos africanos con picos y las leyes de naturaleza en contrario. Los moradores con palancas echaron por tierra una buena parle de la fueron pasados á cuchillo, sin hacer diferencia de sero, dicla muralla, por no estar edilicada con cal, sino con estado ni edad. Muchos, por no verse esclavos, se mebarro, y por tanto tener menos resistencia. Hecho esto, tian por las espadas enemigas; otros pegaban fuego á los soldados, con esperanza del saco, que á voz de pre- sus casas, con que perecian dentro dellas quemados gonero les fué prometido, entraron la ciudad por fuerza con la misma llama. Pocos fueron presos, y este fué de arınas. Los saguntinos , por no ser bastantes para casi solo el saco de los soldados, dado que muchas defender la entrada, se retiraron mas adentro, y con un preseas se enviaron á Cartago, muchas fueron robadas nuevo muro, que de repente á toda priesa levantaron, por los misinos, ca no pudieron los moradores quemajuntaron la parte de la ciudad que les quedaba con el ilo todo. Duró este cerco por espacio de ocho meses, y castillo. Todo esto era poca defensa, y solamente es- en el de mayo fué destruida aquella nobilísima ciudad, tribaban en la vana esperanza del socorro que de Roma año que se contaba de la fundacion de Roma 536, del se prometian. Dióseles algun espacio para respirar con cual número hay quien quite dos años, pero concuerla partida de Aníbal, que acudió á los pueblos llamados dan todos que fué en el consulado de Publio Cornelio y Carpetanos y Oretanos, que tomaran las armas por el de Tito Sempronio. rigor que en levantar gente los cartagineses usaban; quedó en el cerco Maharbal, hijo de Himilcon, como

CAPITULO X. lugarteniente de Aníbal, el cual apretaba los saguntinos con reprimir sus correrías y salidas y ganar, como ga

Del principio de la segunda guerra púnica contra Cartago. nó, otra parte de la ciudad; con que los cercados se A un mismo tiempo llegó á Róma la fama de la deshallaban reducidos á extremo peligro. Sosegó Aníbal las truicion y ruina de Sagunto, y los embajadores enviados alteraciones de aquellos pueblos; hecho esto, dió vuelta á Aníbal volvieron de Cartago; con cuánto dolor y á Sagunto, y con su llegada se apoderó de una parte del pena del Senado y del pueblo no hay para que decillo, mismo castillo, con que los miserables ciudadanos per- la misma cosa lo da á entender; quejábanse de sí misdieron de todo punto la esperanza de poderse defender. mos, reprehendian su tardanza y sus recatos, confesaLa obstinacion sola los sustentaba, mal que en los ma- ban haber desamparado á sus amigos y entregádolos yores peligros no recibe consejo, y cuando es sin fuer- en las manos de sus contrarios. Vanas quejas eran estas, zas acarrea la perdicion. Un ciudadano de Sagunto, por arrepentimiento fuera de sazon, por estar ya asolada nombre Halcon, se salió escondidamente de la ciudad, aquella nobilísima ciudad y sus ciudadanos degollay por compasion que tenia á sus ciudadanos, que con dos. Lo que solo restaba , determinar de tomar venganel peso de los males via estar fuera de juicio , comenzó za, dado que si la saña que tenian era grande, no era en particular a tratar de conciertos. Y como no alcan- menor el miedo de venir á rompimiento y á las manos, zase otra respuesta sino que los cercados solo con sus ca el enemigo era poderoso y valiente, y que tenia á su vestidos, desamparada la ciudad, fundasen un nuevo obediencia ejércitos diestros, endurecidos con guerras

[ocr errors]

de tantos años. Era esto en tanto grado verdad, que ya apercebia para la guerra. Con esta resolucion envió á les parecia que Aníbal, pasadas las Alpes, rompia por Ita- invernar los soldados, con licencia de visitar á los suyos lia, y que ya le tenian á las puertas de la ciudad de Ro- los que quisiesen , con tal que al abrir la primavera toma. Con todo esto se declaró luego la guerra contra dos acudiesen á Cartagena. El se partió para Cádiz á Cartago. Sortearon los cónsules las provincias: á Cor- hacer sus votos y ofrecer sus sacrificios en el famoso nelio cupo España, á Sempronio Africa con Sicilia. En templo de Hércules. Hecho esto, y enviados su mujer Roma y en toda Italia se hicieron á toda priesa levas de y hijo ó á Africa ó á Castulon, recogió trece mil y soldados; los mozos y de edad competente eran forza- ochocientos peones españoles, llamados cetratos, por dos á tomar las armas, alistarse y acudir á las banderas; los broqueles de que usaban, ca cetra es lo mismo que los de mas edad y las mujeres, que no podian ayudar broquel. Estos envió á Cartago con ochocientos made otra suerte, discurrian por todos los templos de su llorquines y mil y quinientos de á caballo para que allí ciudad, y con oraciones y rogativas, con votos y con estuviesen como en rehenes; que por estar lejos de sus plegarias cansaban á los dioses. Hechos estos aparejos, tierras entendia con mayor esfuerzo y lealtad servirian y armada una gruesa flota, enviaron primeramente en lo que se ofreciese. En la misma flola en que fueron cinco embajadores á Cartago para mas justificarse y estas gentes, por retorno vinieron á España once mil para preguntar si la ciudad de Sagunto fuera destruida africanos, con la cual ayuda y con ochocientos otros por autoridad y mandado público del Senado. Llegaron soldados de la Liguria, donde está Génova, encargó á los embajadores á donde iban; el principal dellos pro- su hermano Asdrúbal la defensa de España. Dejóle olrosí puso en el Senado cartaginés lo que les fuera mandado. una armada bastante de naves para conservar el seRespondieron que no habia que tratar de la manera de ñorío del mar. Demás desto, los rehenes que habia proceder, y por cuya autoridad la guerra se hizo, si no mandado dar á las ciudades, que eran hijos de los mas solo si fué justa, si contra justicia y razon, que en el principales ciudadanos , dejó en el castillo de Sagunto, asiento antiguo que con Luclacio se puso, ninguna encomendados á un cartaginés principal, llamado Bosmencion se hizo de los saguntinos; que si Asdrúbal tar. Ordenado esto y hecho, él se puso en camino con admitió algunas otras condiciones, no debian ligar mas la fuerza del ejército y campo, compuesto de diversas á su Senado y al pueblo que el concierto de Luctacio naciones, en el cual los mas cuentan noventa mil peoal Senado romano,

las condiciones del cual mudaron á nes y doce mil caballos. Polibio pone muy menor el núsu voluntad, y con aquel color las hicieron mas pesadas mero; lo mas cierto que, llegado que hobo con sus geny ásperas. Gastábase tiempo en aquellas reyertas, sin tes á las riberas del rio Ebro, con el gran cuidado que Jegar al punto ni responder a la pregunta. El romano, tenia del suceso de aquella empresa, una noche le parecogida su ropa delante del pecho á la manera de quien reció que veia entre sueños un mancebo muy apuesto y en la halda trae algo, paz, dice, y guerra traemos; esco- de grande gentileza , que le decia ser enviado de los dioged lo que quisiéredes; y como respondiesen que él die- ses para que le guiase á Italia; por tanto que le siguiese se lo que su voluntad fuese, sollando la ropa, dijo les sin volver atrás los ojos. Pero que él, sin embargo, vuelto daba la guerra. Con esto los romanos, conforme al ór- el rostro, vió una serpiente que derribaba todo lo que den que llevaban, pasaron á España; en ella fácilmente delante se le ponia con un grande torbellino de agua trajeron á su devocion a los Bargusios, pueblos asen- que seguia. Preguntado el mancebo qué era lo que tados en lo postrero de España, do se tendian los Ce- | aquellas cosas significaban, le respondió se dejase de retanos. Mas los Volcianos, á quien asimismo acudieron, escudriñar los secretos de los hados, y siguiese por los despidieron con palabras afrentosas y con desden; donde los dioses le abrian camino. Pasado el rio Ebro, ca les dijeron que la buena cuenta sin duda que habian ganó la voluntad y atrajo á su devocion á Andúbal, un dado de los saguntinos convidaba á todos á aliarse con señor el mas principal de los españoles de aquellas coellos, que ayudaban á sus compañeros solo con el nom- marcas, en cuyo poder dejó el bagaje y ropa de todo bre, y en el mayor riesgo los desamparaban. Tenian los el ejercito por marchar mas á la ligera; y á Hannon, con Volcianos su asiento, como se entiende, por alli cerca, buen golpe de soldados, encomendó la defensa de aquedado que algunos los ponen donde está Villadolce, no llas tierras. Con esto pasó adelante en su camino; y léjos de las fuentes del rio Güerva , el cual pueblo dicen entrado en los bosques y aspereza de los Pirineos, como que en memorias antiguas hallan que se llamó Volce. tres mil de los carpetanos, es á saber, del reino de ToLo que hace al caso es que, divulgada que fué esta res- ledo, arrepentidos de aquella milicia y guerra que caia puesta, todas las demás ciudades por aquella parte los tan lejos, hobiesen desamparado las banderas, recedespidieron con la misma libertad y befa. Así, se partie Jándose que si los castigaba los demás se azorarian, ron para la Gallia Narbonense, donde en una junta que de su voluntad despidió otros siete mil españoles que se hizo de aquella gente pidieron, en nombre del Sena- le pareció iban tambien a aquella empresa de mala gana. do romano, no diesen á Aníbal paso por sus tierras para Con esta maña hizo que se entendiese habia tambien Italia, como lo pretendia hacer. Oyeron los congrega- dado licencia á los primeros, y los ánimos de los demás dos esta demanda con risa y mofa , teniendo por des- soldados se apaciguaron por tener confianza que la miatino hacer á voluntad y en pro de los romanos por don- licia que seguian por su voluntad la podrian dejar cada de en su perjuicio la guerra se encendiese en su tierra. y cuando que quisiesen. Pasades los Pirineos, con ayuEstaban prevenidos con dones de los cartagineses; de da de Civismaro y Menicato, hornbres poderosos en la los romanos no habian recebido ni esperaban cosa al- entrada de Francia, hizo confederacion con aquella guna. Con este ruin despacho, sin efectuar cosa alguna gente que se habian puesto en armas. Pasado el rio de momento, se volvieron por Marsella á Roma. En este Řódano y vencidos los volcas, que moraban y poseian medio Aníbal no dormia, antes con todo cuidado se las riberas de la una y de la otra parte de aquel rio, pa

« AnteriorContinuar »