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la guerra y se hallaron en la toma. Señalaron por pri nadas. Don Bernardo Guillen, tio del Rey de parte de mer obispo de aquella ciu lad á fray Lope, monje de madre, que tenia gran fama de valiente y babia hecho Fitero, convento situado cerca del rio de Pisuerga. Con hazanas en las guerras señaladas, fué nombrado por formóse en todo esto con la voluntad del Rey, y puso general de la frontera de los moros de Valencia para que en lodo la mano don Juan, olispo de Osma, que suplia resistiese y enfrenase sus acometimientos y entradas. las veces por su comision dei priinado don Rodrigo, El mes de octubre siguiente hobo Cortes en la villa de arzobispo de Toledo, que á la sazon estaba ausente y Monzon, en que se trató de continuar y llevar adelante era ido á Roma. Juntamente le dejó los sellos reales para la guerra de Valencia y de ponella cerco. Acordaron ejercitar en su lugar el oficio de chanciller mayor, dado otrosí por parecer de todos no se vedase por entonces por los reyes los unos pasados á los arzobispos de Tole cierta inanera de moneda, llamada jaquesa, que tenia do en la persona del mismo don Rodrigo. No se conten mucha mezcla de cobre, y los que se hallaban con ella ló el Rey con lo fecho, antes por acordarse y saber que Temiun que si la prohibian recebirian daño notable. docientos y scsenla alios.antes deste en que vamos los Por esta causa se le concedió al Rey que cada casa de moros hicieron traer las campanas de Santiago de Ga siete á siete años pagase al Fisco Real un maravedí. Jicia en liombros de cristianos, mandó que de la misma El castillo que se llamaba el Poyo de Santa Maria, con manera las llevasen los moros hasta ponellas en su lu las guerras de los moros destruido, los cristianos le regar; recompensa bastante y emienda de aquella bela y pararou, y don Bernardo Guillen le tenia con fuerte afrenta. Idos los moros, quedaba la ciudad sola y yer- guarnicion. Zaen, rey de Valencia, emprendió con la ma; prometió el Rey por sus cartas muchos privilegios gente que tenia , que se contaban seisrientos de á raá los que viniesen á poblar, con que acudieron muchos, ballo y cuarenta mil peones, de combatir esle castillo; y entre ellos repartieron las casas y heredades. Quedó los nuestros con increible ánimo y esfuerzo determinapor gobernador de aquella ciudad don Alonso de Me ron de salir de la fortaleza á pelear con los que en númeneses, y don Alvaro de Castro por general de aquellas ro de soldados les hacian ventaja; la cosa llegó al últifronteras, el uno y el olro con todo el poder y autori mo apricto, pero en lin la multilud y gran número de dad necesaria. A los títulos reales se añadió el de rey moros se rindió al esfuerzo y valentia , de suerte quo de Córdoba y de Baeza , segun que consta por los pri los cucmigos fueron maltratadlos, vencidos y ahuyenvilegios y cartas reales que de aquel tiempo y del de tados. Publicóse por cierto que san Jorge ayudó á los adelante se hallan. La silla obispal de Calahorra por cristianos y que se halló en la pelea. Acoslumbran los este tiempo se trasladó á Santo Domingo de la Calzada, hombres cuando las cosas suceden sobre todas las suerá instancia de don Juan Perez, obispo de aquella ciudad. zas y esperanza , atribuirlo á Dios y á sus santos, autoPleitearon adelante las dos ciudades sobre este punto y res de todo bien. Acrecentó la fe del milagro una imápreeminencia por algun tiempo, concertóse finalmen gen de nuestra Señora que se halló debajo de la camte el debate, en que las hicieron iguales , de tal suerte, pana que tenian en el castillo. Los moradores de la coque ambas iglesias fuesen, como lo son hoy, catedrales. marca bicieron luego una iglesia para acatalla, muy

devota, y en que se hacen muchos milagros, como lo diCAPITULO XIX.

cen los de aquella tierra. La batalla se dió el mes de Cómo se ganó la ciudad de Valencia.

agosto, año de 1237. Murió en ella don Rodrigo Lue

sia, caballero principal. El rey don Jaime, sabida la El rey de Aragon no cesaba de acosar los moros del victoria y el peligro que los suyos corrian, partió luego reino de Valencia por todas partes y con toda manera para allá, especialmente que le vinieron nuevas, aunde guerra. El rey Zeit andaba fuera de Valencia des

que falsas, que los moros volvian con nuevos soldados de terrado. Estaba de antes aficionado á mudar religion, y refresco á la empresa. Con mayor ánimo y esfuerzo que con la comunicacion de los cristianos finalınente se prudencia, con solos ciento treinta de a caballo, llegó bautizo. Así lo habian profetizado en Valencia algunos hasta mas adelante del Poyo y de Monviedro. Alli se años antes dos frailes de San Francisco, fray Juan y encontró con un valiente escuadron de moros, que llegó fray Pedro, los cuales él mismo por esta causa mandó hasta aquellos lugares á hacer rostro á los nuestros. malar. Instruido pues en la fe, le bautizaron y llanaron Traia por capitan á don Artal de Alagon, que andaba don Vicente. Esto se hizo secretamente, porque sabi desterrado entre los moros y era hijo de don Blasco. El do por los moros, no cobrasen mas odio y indignacion peligro era grande; la constancia y fortaleza del Rey y contra él, que no tenia perdida la esperanza de recobrar su buena dicha remediaron el daño que se pudiera lesu reino. Don Sancho Ahones, arzobispo de Zaragoza, mer; sobre todo Dios, que proveyó se fuesen los moros procuró se casase conforme al uso de la Iglesia católi por otra parte sin dar la batalla ni encontrarse con los ca, porque con la mala costumbre y soltura que tenia fieles. El castillo del Poyo, por estar cerca de Valencia antigua y con la mucha torpeza de su vida y deshones- y lejos de Aragon, no se podia conservar sin mucha costidad, parecia que hacia burla de la religion cristiana ta y peligro, especialmente que aquellos dias falleciera quc prusesaba. La mujer que casó con él se llamó Do don Bernardo Guillen, tio del Rey, á cuyo cargo quedó minga Lopez, patural de Zaragoza. Della nació una hi la guarda de aquella plaza; que fué la causa que el Rey ja, llamada Alda Hernandez, mujer que fue despues de saliese de Zaragoza, en que luvo el invierno, y se pusiedon B'asco Jimenez, señor de Arenos, que sucedió en se al riesgo ya dicho. Hizo merced á don Guillen Euotros muchos lugares que eran del Rey, su suegro, y los tenza , hijo del difunto, de todo lo que él poseia, oficios beredaron despues los de Arenos. El rey de Aragon pa y tenencias, merced debida á los méritos y servicios de ra continuar la empresa comenzada, destruyó los cam su padre. La tenencia del castillo se encomendó á don pos de Ejerica, quemó las mieşes que ya se vian suzo Berenguel Entenza, si bien los caballeros del reino eran

de parecer se debia desamparar. Perseveró el Rey en la abundancia de toda suerte de peces que cria y da. sustentar aquel castillo por ser de mucha comodidad Los muros de la ciudad eran entonces de figura redonpara la conquista de Valencia. Y porque los soldados da, mil pasos en contorno, cuatro puertas por donde tralaban de huir y dejalle secretamente, los juntó en se entraba. La primera , Boatelana, entre levante y mela capilla del castillo, y juró en el ara consagrada so diodía; la segunda , Baldina, á setentrion; la tercera, lemnemente de no volver a su casa sin tomar á Valen Templaria, que tomó este nombre de una iglesia que cia. Con esta resolucion los ánimos de los soldados que alli edificaron los templarios, a la parte de levante; la alli tenian se esforzaron y quedaron allí de buena gana; cuarla, Jareana, entre la cual y la Boatelana fortificó el los de los contrarios de tal manera desmayaron , que Rey sus estancias, por ser el lugar mas cómodo para la Zaen envió á requerille de paz, y ofreció que daria mu batería y para los asallos, á causa de cierto ángulo ó eschos castillos y fortalezas y cierta cantidad de oro de conce que el muro hacia por aquella parte. Dábanse tributo cada un año. El Rey, con la esperanza que tenia los cristianos toda diligencia en levantar y plantar sus de ganar la ciudad, aunque contra el parecer de los sus máquinas y trabucos, de que entonces se usaba , para yos, todo lo desechó; mayormente que Almenara, Be combatir las murallas. El rey Zaen, el primer dia que tera, Bulla y otros castillos muy importantes se le en los cristianos llegaron, antes de fortificarse, sacó sus tregaron de su voluntad. Con esto se aumentaron los gentes al campo con muestra de querer pelear. Excuánimos y la esperanza de los soldados. No tenia el Rey á saron los cristianos la batalla por ser en pequeño núesta sazon mas que mil peones y trecientos y sesenta mero y porque de cada dia les acudian nuevas compahombres de á caballo. ¿Qué era esta gente para una

ñías. Halláronse presentes muchos prelados, ricos homempresa tan grande? Qué osadía y temeridad aventu- | bres y caballeros, un escuadron de franceses escogidos rarse con fuerzas tan pequeñas? Mas los consejos atre- debajo la conducta de Aimillio, obispo de Narbona, vidos por tales se tienen comunmente cuales son los re socorros y gente de Ingalaterra que vinieron a la fama. mates; tal es el juicio de los hombres. Con tan poca Trabáronse los dias siguientes algunas escaramuzas, en gente, pasado el rio Guadalaviar, se atrevió a poner que los contrarios llevaron siempre lo peor; que los ensitio á una ciudad tan grande y tan populosa. Asentaron frenó para no hacer en adelante tan de ordinario salilos reales y los barrearon entre el Grao, que así se lla das. Arrimáronse al muro los del Rey; sacaron algunas ma aquella parte del mar por ser a manera de escalo- piedras con picos y palancas, con que por tres parles nes, y entre la ciudad, á iguales distancias, una milla aportillaron la muralla de suerte, que podia pasar un de cada una destas dos partes. Valencia está situada en soldado por cada parte. Acudian los cercados á este aquella parte de España que se llamó Tarraconense, en daño y peligro con todo cuidado, segun el tiempo les la comarca que habitaron antiguamente los edetanos. daba. Eu el entre tanto Pedro Rodriguez de Azagra y Su asiento en una gran llanura , sértil y abastada de to Jimeno de Urrea con golpe de gente de la otra parte do lo necesario á la vida y al regalo, aunque el trigo le de Valencia rindieron la villa de Cilla. Descubrióse asiviene de acarreo y de fuera del reino para sustentarse. misino en la mar la armada del rey de Túnez, que venia Es rica de armas y de soldados, abundante de merca en favor de los cercados, en número de diez y ocho gadurías de toda suerte; de tan alegre suelo y cielo, que leras y naves. Surgió á vista de la ciudad, con que los ni padece frio de invierno, y el eslio hacen muy templa moros cobraron ánimo y entraron en esperanza de podo los embates y los aires del mar. Sus edificios mag derse defender. Mas fué el ruido y el cuidado que el nílicos y grandes, sus ciudadanos honrados, de suerte efecto, porque avisados los africanos que en Tortosa se que vulgarmente se dice hace á los extranjeros poner en aprestaba otra armada contra la suya, desancoraron, y olvido sus mismas patrias y sus naturales. Las huertas sio poder dar socorro á la ciudad ni forzar á Peñíscola, y jardines muchos y muy frescos , viciosos en demasía; que está en aquellas riberas de Valencia, y asimismo los árboles por su órden concertados, en especial todo lo intentaron, dieron la vuelta. Comenzaron con esto á género de agrura y de cidrales, cuyos ramos entretejen enflaquecer los de la ciudad, y por la gran falta de basde manera, que ya representan diversas figuras de aves timentos y almacen, que cada dia se aumentaba, como y de animales y diversos instrumentos, ya los enlazan suele, no solo por la estrechura presente, sino por el á manera de aposentos y retretes, cuya entrada impi- miedo de mayor falta. En nuestros reales, por el contrade la fuerte trabazon de los ramos, la vista la muche rio, gran alegría, mucha abundancia de todo, si bien la dumbre y espesura de las hojas, que todo lo cubren y gente era ya tanta, que llegaban á sesenta milinfantes y lo tapan á manera de una graciosa enramada que siem inil de á caballo. En todo se mostraba la prudencia del pre está verde y fresca. Tales eran los campos Elisios, Rey, no menor que el esfuerzo y destreza en el pelear, paraíso y morada de los bienaventurados, segun que tanto, que no se contentaba con hacer oficio de caudillo los fingieron los poetas antiguos. Tal y tan grande la y mandar, sino que metia en todo las manos, tanto, que hermosura desta ciudad, dada por beneficio del cielo, un dia por adelantarse mucho le hicieron con una saeta que puede compelir en esto con las mas principales de en la frente; la herida ni fué muy grave ni tainpoco muy Europa. A mano izquierda la baña el rio Guadalaviar, ligera; solos cinco dias estuvo retirado, que no salió que pasa entre el muro y el palacio del rey, que llaman en público. Vivieron á esta sazon embajadores del pael Real, y está por la parte de levante pegado con la pa Gregorio y de las ciudades de Lombardia para pedir ciudad con una puente por do se pasa de la una parte jes enviase socorros contra el emperador Federido ll, que á la otra. Sangran el rio con diversas acequias para re gravemente los apretaba. Ofrecian, si los libraba de gar la huerta y para beber los ciudadanos. Junto al mar aquella tiranía gravísima, que los de aquellas ciudades cae la Albufera , distante por espacio de tres millas, de se le darian por vasallos. Oyó esta embajada á 13 de aire no muy sano, pero que recompensa este daño con junio de 1238 años, y en los mismos reales puso su M-I.

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amistad con aquella gente, segun que lo demandaban y cuadrada, con doce puertas que de tres en tres miran la reina doña Violante aconsejaba, que tenia gran parte a las cuatro partes del cielo. Ordenáronse nuevas leyes, en los negocios y podia mucho con su marido á causa constituciones y fueros para el gobierno y sentenciar de susaventajadas partes, y que tenia en ella una bija los pleitos. Por esta manera el rey moro Zaen perdió en del mismo nombre de su madre. Verdad es que el so breve el reino que malamente usurpó; que el poder adcorro no tuvo efecto por estar el Rey ocupado en las co quirido contra justicia prestamente desfallece. Verdad sas de España, mayormente que el Emperador, aunque es que él se preciaba de venir de linaje de reyes, porfingidamente, se reconcilió con el Papa; además que que era hijo de Modef, nieto de Lope, rey de Murcia, no era justo cuidar de los males ajenos el que tenia como arriba queda declarado. Las alegrías que en toda entre las manos guerras tan importantes. Los de Valen- España se hicieron por la toma de Valencia fueron excia, rodeados de los males que acarrea un largo cerco traordinarias, mayormente que en esta conquista no se y perdida la esperanza de ser socorridos ni de Africa nimezcló, como en otras, ningun revés ni desastre. El de España, acordaron de rendirse. Para tratar de con- ejército quedó entero, que apenas faltó caballero de ciertos salió un moro, por nombre Halialbata, persona cuenta; solo don Artal de Alagon, que por estar las code cuenta y muy privado de aquel Rey; despues envia sas de los moros tan caidas se habia reducido al serviron otro, que era sobrino del mismo Rey y se llamaba cio de su Rey, y en compañía del vizconde de Cardona Abulhamalet; movieron diversos partidos. Todos de don Ramon Folch fué sobre Villena , y tomada aquella seaban concluir y toda tardanza les era pesada, los ciudad, en una refriega que tuvieron con los moros jununos por el deseo que tenian de poseer aquella noble to á Saix, pueblo de aquella comarca, le mataron de ciudad, los otros aquejados de la necesidad y peligro una pedrada. No faltó quien dijese se le empleaba bien que corrian. Finalmente, se tomó asiento debajo de las aquel desastre al que ayudó á los moros y estuvo de su condiciones siguientes : El rey Moro entregue la ciu parte en el tiempo de su prosperidad. Este fué el remadad de Valencia con los demás castillos y villas aquen te de la guerra y de la conquista muy afamada de Vade el rio Júcar; los moros puedan ir libres á Cullera y lencia. Mientras los aragoneses estuvieron ocupados en á Denia con seguridad y debajo la fe y palabra real; los esta guerra, los navarros no se desmandaron en cosa mismos, sin que nadie los cate, puedan llevar consigo alguna. Reinaba en aquella parte Teobaldo , conde de todo su oro y plata y las demás preseas que quisieren y Campaña, como queda dicho; el obispo de Pamplona pudieren; haya treguas entre los dos reyes por término se llamaba Pero Jimenez de Gazolaz, sucesor poco ande ocho años que se guarden enteramente. Para el cum tes de Pedro Ramirez de Piedrola. Este Rey, con deseo plimiento destas capitulaciones pusieron término de cin de gloria y alabanza y por servicio de Dios, con la paz co dias; pero antes que se llegase el plazo y se cerrase, los de que gozaba su reino, emprendió guerras extrañas y moros acordaron dejar la ciudad en número cincuenta fuera de España. Fue así, que el rey Teobaldo y los mil entre hombres, mujeres y niños. Pasaron por medio condes Enrique de Bari, Pedro de Bretaña y Aimerico de de los soldadoscristianos que para su seguridad pusieron Monforte se concertaron de pasar con sus huestes á la de la una y de la otra parte, pues era justo cumplir lo guerra de la Tierra-Santa. A percebido el ejército y puesque les prometieron y usar de clemencia con los que se tas las demás cosas á punto para un tan largo viaje, los rendian y les dejaban sus casas. Vispera de San Miguel, ginoveses no les acudieron con la armada necesaria por el fin de setiembre, hicieron los vencedores su en para su pasaje. Encamiváronse forzosamente por tiertrada en Valencia y se apoderaron de aquel reino. Lim ra; pasaron por Alemaña y Hungría y Constantinopla y piaron la ciudad, reconciliaron y consagraron en tem el estrecho de mar que se llama Bósforo Tracio. En plos de Dios las mezquitas. Quedó por primer obispo Cilicia junto a las hoces y estrechuras del monte TauFerrer de San Martin, preboste de la iglesia de Tarra ro corrieron gran peligro, y perecieron muchos de los gona, quien dice era de la orden de los predicadores. suyos á causa del gran número de turcos que sobre ellos Vioieron á poblar nuevos moradores, los mas catalanes cargaron, en tanto grado, que apenas la tercera parte de Girona, Tarragona , Tortosa. Los campos de la ciu- de la gente que sacaron , y esos enfermos, mal parados, dad y las huertas se reparlieron por iguales partes en llegaron á la ciudad de Anlioquía en aquellas partes de tre los obispos y los caballeros y los ayuntamientos de la Suria. El remate y efecto fué conforme y semejable las ciudades que ayudaron en la conquista. Cupo eso á los principios y medios. Siempre en tierra de Palestimismo su parte á los caballeros templarios y á los de na les fué mal. Dieron la vuelta para sus casas muy pocos. San Juan. Entre los conquistadores señalaron trecientos Tal fuéla voluntad de Dios, tal el castigo que merecian y ochenta de á caballo, que mejoraron en el reparti- los pecados. Los historiadores franceses ponen esta jormiento, á tal que se encargasen de guardar las fronteras nada del rey Teobaldo diez años adelante, cuando el de aquel reino, repartido el trabajo de manera que ca- rey san Luis de Francia pasó á aquella empresa , y en su da cuatro meses por turno guardaban los ciento dellos. compañía el rey ya dicho de Navarra. Contra esto hace El sitio de la ciudad no es muy fuerte, y sus murallas que el arzobispo don Rodrigo al fin de su historia refieeran flacas, mayormente que quedaban maltratadas y re esta jornada de 'Teobaldo, y no pudo alcanzar la de aportilladas por causa de la guerra. Acordó el Rey for san Luis; que era ya muerto, y puso fin á su escritura tificalla de nuevos muros, mudada la primera forma y cinco años, y no mas, despues deste año en que los de traza de suerte, que quedasen mas anchos y la figura Aragon conquistaron á Valencia.

LIBRO DÉCIMOTERCIO.

CAPITULO PRIMERO.

manda á los hombres, sino tambien del que tiene cui

dado de los ganados, procurar el provecho y utilidad de Cómo muchos pueblos fueron ganados por los nuestros.

aquellos cuyo gobierno tiene encomendado. Con este Los dos reyes de España don Jaime y don Fernando, estilo y manera de proceder no cesaba de granjear la como quier que antes fuesen esclarecidos y excelentes gracia y voluntades, así de los de Leon como de los entre los demás por sus grandes virtudes y valor, co castellanos. Llegó á Toledo, de donde envió suma de menzaron á ser mas nobles y afamados despues que dinero á Córdoba, por tener aviso que los nuevos moganaron á Córdoba y á Valencia. Los pueblos y las radores de aquella ciudad por falta de la labranza de ciudades daban gracias inmortales á los santos por los campos y por la dificultad de los tiempos padecian las cosas que dichosamente se habian acabado, tro mengua de mantenimientos y por esta causa corrian caban en pública alegría el cuidado y congoja que te peligro. Costaba una hanega de trigo doce maravedis, nian del suceso y remate de las guerras pasadas. Los la haneya de cebada cuatro; lo cual en aquel tiernpo se capitanes y soldados con tanto mayor vigilancia eje tenia por grandísima carestia. Fueron eslos tiempos culaban la victoria y de todas maneras apretaban a los extraordinarios, pues sin duda se halla en las historias vencidos; recatábavse otrosí no les sucediese alguna que el año siguiente de 1239 hobo dos eclipses del sol. cosa contraria y algun revés, ca no ignoraban que mu El uno á 3 de junio, que fué viérnes, se escureció chas veces despues de la victoria el suceso de las guer el sol á medio dia como si fuera de noche; eclipse que ras se trueca y se muda todo en contrario. Los princi fué muy señalado. El segundo á 25 del mes de junio, pes extranjeros, do era llegada la fama de tan grandes como lo dice y lo afirma Bernardo Guidon, historiador hazañas, con embajadas que enviaron daban el para de Aragon. Mas parece hobo engaño en este segundo bien de la buenandanza á los reyes y exhortaban a los eclipse, y no va conforme á los movimientos de las esnuestros que por el camino comenzado no dejasen de trellas, pues no pudo caer la conjuncion de la luna y aprelar á los moros que se iban á despeñar y acabar. del sol en aquellos dias, sin la cual nunca sucede el Todavía por un poco de tiempo se dejaron las armas y eclipse del sol; ni aun la luna despues que se aparta del se aflojó en la guerra á causa que el rey de Aragon medio del zodiaco y de la línea eclíptica por do el sol concedió por un tiempo treguas á los moros, y poco discurre y en que es necesario estén las luminarias despues paso á Mompeller. Asimismo el rey don Fer cuando hay eclipse (de que tomó el nombre de eclíptica) nando en Burgos se ocupaba en celebrar un su nuevo no torna á la misma antes de pasados seis meses, poco casamiento. Doña Berenguela con el cuidado que te mas o menos. Plinio señala en particular que el eclipse nia, como madre, no estragase el Rey con delcites des de la luna no vuelve antes del quinto mes, ni el del sol honestos el vigor de su edad en que estaba , dado que antes del seteno. Demnás desto, fué aquel año desgraciado al juicio de todos no habia persona ni mas santa ni mas para Castilla por la muerte de dos varones muy esclahonesta que él, procuró se hiciese el dicho matrimo recidos. Estos son don Lope de Haro, á quien sucedió nio. Doña Juana, hija de Simon, conde de Potiers, y de su hijo don Diego, y don Alvaro de Castro, por cuyo Adeloide, su mujer, nieta de Luis, rey de Francia, y de esfuerzo se mantuvieron los nuestros en el Andalucía. doña Isabel, hija de don Alonso el Emperador, vino Este caballero, visto el aprieto en que se ballaban las traida de Francia para casalla con el rey don Fernando. cosas, se partió para Toledo á verse con el Rey, que Deste matrimonio nació don Fernando, por sobrenom con otros cuidados parecia descuidarse de lo que tocaba bre de Potiers , y sus hermanos doña Leonor y don á la guerra. Concluido esto, ya que se volvia, en el Luis. El Rey, concluidas las fiestas y con deseo de visi mismo camino murió en Orgaz. A la sazon que don Altar el reino, trujo á la nueva casada por las principales varo se ausentó, cincuenta soldados, que quedaron de ciudades de Leon y de Castilla; visitaba con esto sus guarnicion en el castillo de Mártos, salieron dél á roestados. Tenia costumbre de sentenciar los pleitos y bar, y por su capitan Alonso de Meneses, pariente de oirlos y defender los mas flacos del poder y agravio de don Alvaro. Alhamar, que en lugar de Abenhut nomlos mas poderosos. Era muy fácil á dar entrada a quien braron por rey de Arjona, como entendiese lo que pale queria hablar, y de muy grande suavidad de cos saba y la buena ocasion que se le ofrecia, puso cerco á tumbres. Sus orejas abiertas a las querellas de todos. aquel castillo. La mujer de don Álvaro, que dentro se Ninguno por pobre, 6 por solo que fuese, dejaba de te hallaba, en aquel peligro tan de repente hizo armar á ner cabida y lugar, no solo en el tribunal público y en sus mujeres y criadas y que tirasen de los adarves la audiencia ordinaria, sino aun en el retrete del Rey piedras contra los moros y diesen muestra de que eran le dejaban entrar. Entendia, es á saber, que el oficio de soldados. Con este ardid se entretuvieron hasta tanto los reyes es mirar por el bien de sus súbditos, defender que Alonso de Meneses y sus compañeros, avisados del la inocencia, dar salud, conservar y con toda suerte de peligro, acudieron luego. Era dificultosa la entrada bienes enriquecer el reino, como sea, no solo del que en el castillo por lenelle los enemigos rodeado. Animú.

les Diego Perez de Vargas, ciudadano de Toledo, y por del Rey, que le prendió y hobo á las manos; con qué insu órden apretado su escuadron y cerrado, pasaron por dustria ó en qué lugar no se escribe, ni aun refieren el medio de sus enemigos con pérdida de pocos. Entrados nombre que el moro tenia, ni lo que dél se hizo; en el en el castillo, fueron causa que se salvase, porque los caso no se duda. A Alhamar, rey de Granada, otorgó que estaban cercados se animaron con su ayuda y con treguas por un año el rey don Fernando; con que gasesperanza

de mayor socorro que entendian les acudiria. tados no menos de trece meses en aquella empresa y Elrey Moro, por salille vana su esperanza y forzado de jornada, dió la vuelta á Toledo, do su madre y mujer le no menos falta de vituallas, alzó el cerco. Pusieron es esperaban alegres con las victorias presentes. De allí tos negocios en gran cuidado al Rey, que consideraba pasó á Búrgos y trasladó la universidad de Palencia, cuántas suerzas le faltaban por la muerte de dos capita- que fundó el rey don Alonso, su abuelo, á la ciudad de nes tan señalados, cuánto atrevimiento habian cobrado Salamanca. Convidole á hacer este trueco la comodilos moros. Por esta causa desde Burgos, donde era ido dad del lugar, por ser aquella ciudad muy á propósito con intento de llegar dinero para la guerra, á grandes para el ejercicio de las letras. El rio Tórmes que por jornadas se partis para Córdoba. Llevó consigo a sus ella pasa la hace abundante; su cielo saludable y apahijos don Alonso y don Fernando, mozos de excelentes cible; finalmente, proprio albergo de las letras y erudinaturales y de edad á propósito para tomar las armas. cion. Pretendia otrosi con este beneficio ganar las voEl padre, como sagaz, pretendia que los primeros prin- luntades del reino de Leon, en que está Salamanca; y cipios y ensayes de su milicia fuesen en la guerra con aun don Alonso, su padre, rey de Leon, los años pasatra los infieles, enemigos de los cristianos. Pretendia dos para que sus vasallos no tuviesen necesidad de ir á otrosí con el uso de las armas despertar su esfuerzo y Castilla á estudiar, enderezó en aquella ciudad cierto bacellos hábiles para todo. En el mismo tiempo el rey principio de Universidad, pequeña á la sazon y pobre, don Jaime fué á Mompeller para ver si podia juntar al- al presente por el cuidado y liberalidad de don Fergun dinero de aquellos ciudadanos para la guerra; denando, su hijo, y mas adelante por la franqueza de don que tenia no menos falta que la que en Castilla se pade- Alonso, su nieto, como de principe muy aficionado á cia. Deseaba asimismo sosegar los moradores de aquella los estudios y álas letras, se aumentó de tal suerte, que ciudad, que andaban divididos en bandos, castigando á en ninguna parte del mundo hay mayores premios para los culpados: lo uno y lo otro se hizo. El rey moro Al la virtud ni mas crecidos salarios para los profesores hamar junto a los demás estados que tenia el señorío de las ciencias y artes. Don Diego de Haro, señor de de Granada con voluntad de aquellos ciudadanos; ciu Vizcaya, primera y segunda vez, no se sabe la causa, dad poderosa en armas y en varones y que por la ferti pero anduvo por este tiempo alborotado; la blandura lidad de sus campos no tiene mengua de cosa alguna. del rey don Fernando y su buena manera y el cuidado Este fue el principio del reino de Granada, que duró que en ello puso don Alonso, su hijo, le hicieron sosedesde entonces hasta el tiempo y memoria de nuestros gase con dalle mayores honras y hacelles mas crecidas abuelos. En Murcia,por odio que tenian á Allamar, los mercedes que antes, en que se tuvo consideracion a los ciudadanos alzaron por su rey á uno llamado Hudiel; servicios de sus antepasados; además que era mala saocasion de que se comenzaron las enemistades graves y zon para ocuparse en alteraciones domésticas por la para aquella gente perjudiciales, que largo tiempo buena ocasion que se ofrecia de desarraigar el nombre se continuaron entre aquellas dos ciudades. Los moros y nacion de los moros de España. Sucedieron estas code Andalucía cansaban a los nuestros con rebates, va sas el año de 1240; el cual año, no solo para Castilla fué Jianse de engaños y celadas sin querer venir á batalla. dichoso, sino tambien señalado y de mucha devocion Al contrario, diversas compañías de soldados enviados para los aragoneses, por el milagro que sucedió en el por el rey don Fernando en tierra de los enemigos se castillo de Chio. Por la ausencia del Rey, los soldados apoderaban de castillos, pueblos y ciudades, cuando que quedaron de guarnicion en Valencia , salieron en por fuerza, cuando por rendirse de su voluntad; en compañía de Guillen Aguilon y de otros caballeros á particular sujetaron al señorío de cristianos á Ecija, correr y robar las tierras de moros. Cargaron sobre el Estepa, Lucena, Porcuna, Marchena (los antiguos la territorio de Játiva y tomaron á Rebolledo de sobrellamaron Martia), Cabra, Osuna, Vaena. Los pueblos salto. En aquellos montes estaba el castillo de Chio, menores que se ganaron no se pueden contar, ni aun como llave de un valle muy fresco y abundante. Pusiéentonces se pudiera hacer cuando la memoria estaba ronse sobre él; los cercados con ahumadas apellidaron fresca; parte dellos se dió á las órdenes de Santiago y en su ayuda los moros de la comarca, que se juntaron de Calatrava y á los obispos que acompañaban al Rey en número de veinte mil, y asentaron sus reales á vista para ellos y sus sucesores, parte tambien se entregaron del castillo. Los cristianos eran pocos, mas valientes en particular á los grandes y caballeros. Los moros por y animosos. Determinados de pelear con aquella moestas pérdidas cobraron tanto miedo cuanto nunca tuvie risma, con el sol se pusieron á oir misa, que querian ran antes. Un cierto moro, del linaje de los almohades, comulgar seis de los capitanes. En esto oyeron tal alaavisado en Africa del peligro que su gente corria, con rido en los reales por causa de los moros, que de repente esperanza de fundar un nuevo estado y deseoso de los acometieron, que les fué forzoso, dejada la misa, acaudillar las reliquias y fuerzas de los moros de acudir á las armas. El preste envolvió y escondió las España, pasó ultra mar. La voz era vengar por las seis formas consagradas en los corporales, que, venciarmas la afrenta de su nacion y las injurias que se dos los moros, hallaron bañados en la sangre que de bacian á la religion de sus padres. Pudiera este aco las formas salió. Ganada la victoria, forzaron luego y metimiento ser de consideracion, sino atajaran sus abatieron aquel castillo. Los corporales se guardan en intentos la inteligencia de los nuestros y la buena dichia Daroca con mucha devocion. La bijuela en un convento

á

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