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socorro muchos soldados, si bien todos ellos no llegaban puertas, ahora tiene siete; los arrabales de fuera sun á hacer bastante ejército. El rey Abenhut se hallaba en tan grandes como una enlera ciudad, especialmente el esta sazon en la ciudad de Ecija, aprestado para cual- que dijimos se llama de Ajarquia , á la ribera del rio, á quiera ocasion que se le presentase con un poderoso cam- Ja parte de levante, que está todo cercado de inuro y po. Don Lorenzo Suarez por andar desterrado seguia pegado con la ciudad. El alcázar del Rey y su casa está el partido y reales deste Rey. El Moro no estaba deter- à la parte del poniente cercada con su muro particular; minado si acudiria á los moros de Valencia, si á los de una puente muy hermosa puesta sobre el rio, cuya cepa Córdoba, por estar la una ciudad y la otra en un mismo comienza desde la iglesia mayor. Antiguamente se llapeligro y hacelle instancia de ambas partes por socorro. mó Colonia Patricia , porque en sus principios la liabiLa conquista de Valeucia se encaminó desla suerte. El taban los príncipes y escogidos de los romanos y de la rey de Aragon probó á conquistar á Cullera, mas cesó tierra , como lo dice Estrabon; fué siempre madre de de la conquista por la falta de piedras que balló en grandes ingenios, excelenles en las artes de la guerra y aquel campo, para tirar con los trabucos; cosas peque- de la paz; los campos de la ciudụd son hermosos y férwas en las guerras tienen grande vez y son de mucha tiles; danse toda manera de frutos y esquilmos, alegres importancia; verdad es que en la llanura de Valencia por su mucha frescura y arboleda. No solo tienen esto fué tomado el castillo de Moncada por los aragoneses, en la llanura, sino los mismos montes con las copiosas y luego le echaron por tierra porque los demás moros fuentes crian viñas y olivares y toila manera de árboles. escarmenlasen con aquel ejemplo y castigo. Todo esto En estos montes, una legua de la ciudad, está edificasupo en un mismo tiempo el rey Abenhut. Estaba con- do un monasterio de frailes de San Jerónimo, en que pafuso, que no sabia en qué determinarse ni qué conse- recen rastros de Córdoba la Vieja, que edificó Marco ju tomasc. Envió á don Lorenzo Suarez para que espia- Marcello desde sus principios, o sea que la aumentó y se lo que pasaba; él, deseando con algun señalado ser- adornó en el tiempo, es á saber, que fué prelor en Ese vicio volver á la gracia del rey don Fernando, comunicó-paña. Este silio se entiende que por ser malsano le trole en secreto el intento de los moros y el estado de sus caron en el lugar en que al presente está. La toma desta cosas. Avisado de lo que debia lacer, volvió al rey Mo- ciudad sué desta suerte: los cristianos se apoderaron de ro, engrandecióle nuestras fuerzas mucho mas de lo una parte de los muros, el rey don Fernando luego que que eran; dijole que el aparato y ejército era muy gran- llegó puso cerco sobre lo demnás. Corria el año 1236. de, mostraba en el rostro tristeza y miedo , mentiroso, Defendiéronse los moros con grande esfuerzo como los cs á saber, y tingido. Esta maña y artificio fué causa que que se hallaban en el último aprieto, que sucle bacer á el rey Moro no tratase de socorrer á Córdoba en gran los hombres esforzados. El gran número de gente que pro de los cristianos; que si el Moro viniera, no fueran dentro tenian y los socorros que de suera esperaban, bastantes para resistir y hacer contraste á los de la ciu- Jos hacia asimismo confiados. Muchas veces por las pladad y á los de fuera. La alegría que los nuestros re- zas y por las calles peleaban valientemente los unos por cibieron por esta causa aumentó una nueva cierta que salir con la empresa , los otros por la patria y por la liviro que el rey Moro pocos dias despues que pasó esto bertad. Gastóse a!guo tiempo en esto, basta tanto que en la ciudad de Almería , en que estaba á punto para ir por la fama y por dicho de algunos cautivos que prenal socorro de Valencia, sué muerto por los suyos. Avino dieron los de dentro supieron lo que pasaba acerca de esta muerte muy á buen tiempo, porque el Moro era la muerte de Abenbut, rey de Granada, y juntamente diligente y valeroso principe, elocuente en hablar, dies- que don Lorenzo Suarez se era pasado á la parte de los Iro en persuadir lo que queria, sosegar y amolinar la cristianos y se hallaba con los demás en aquel cerco, gente segun que le venia nas á cuento, robaba lo ajeno Con eslo, perdida la esperanza de poderse defender con ! daba de lo suyo francamente. Enfin, en aquel tiempo, sus fuerzas y de ser socorridos de fuera , acordaron de ni en paz ni en guerra, ninguno le hacia ventaja, y fue- rendirse. Tuvieron plática sobre ello personas señalara gran parte si viviera para que las cosas de los moros das de ambas partes; los del Rey encarecian sus fuerse restauraran en España.

zas para sujetar los rebeldes, su clemencia para con los

que se rendian; los moros, si bien entendian el aprieto CAPITULO XVIII.

en que estaban, no venian en lo que era razon. PasábåCómo la ciudad de Córdoba se ganó de los moros.

se el tiempo en demandas y respuestas, en proponer

condiciones y en reformallas. Los cristianos, vista su En el medio casi de la Andalucía, en la parte que an- porfia y que de cada dia los cercados se hallaban en tiguamente se tendian los pueblos llamados túrdulos, mayor aprieto, se aprovechaban de la dilacion para está edificada la ciudad de Córdoba. Su asiento en un agravar las capilulaciones, y á los moros era forzoso Blano á las faldas de Sierramorena, que se levanta á la pasar por lo que antes desechaban, como suele aconteparle de septentrion ó norte, forma algunos recuestos y cer a los duros y porfiados. Finalmente, de grado en collados. A la mano izquierda la baña elrio famoso Gua- grado se redujeron á términode entregar la ciudad, con dalquivir, que por entrar en el muchos rios es tan gran- solo que les concedieron las vidas y libertad para irse de que se puede navegar. La figura y forına de la ciudad cada cual donde mejor le estuviese. Hizose la entrega es cuadrada; extiéndese por la ribera del rio, y asies mas en 29 de junio, dia de San Pedro y San Pablo; en señal Jarga que ancha. El tiempo que los moros la tuvieron en de la victoria en lo mas alto de la iglesia mayor levansl poder asentaron en ella los reyes su casa y silla real taron una cruz y con ella el estandarte real, que se poy le quitaron mucho de su hermosura y gentileza, como dia ver de todas partes. La iglesia, con las ceremonias gente que ni sabe de arquitectura ni de edificios ni acostumbradas, de mezquita que era , la mas famosa de Su precia de algun primor. Antiguamcule tenia cinco España, la consagraron diversos obispos que seguian

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de parecer se debia desamparar. Perseveró el Rey en la abundancia de toda suerte de peces que cria y da. sustentar aquel castillo por ser de mucha comodidad Los muros de la ciudad eran entonces de figura redonpara la conquista de Valencia. Y porque los soldados da, mil pasos en contorno, cuatro puertas por donde tralaban de huir y dejalle secretamente, los juntó en se entraba. La primera , Boatelana, entre levante y mela capilla del castillo, y juró en el ara consagrada so- diodía; la segunda , Baldina, á setentrion; la tercera, lemnemente de no volver a su casa sin tomar á Valen- Templaria, que tomó este nombre de una iglesia que cia. Con esta resolucion los ánimos de los soldados que alli edificaron los templarios, a la parte de levante; la alli tenian se esforzaron y quedaron allí de buena gana; cuarla, Jareana, entre la cual y la Boatelana fortificó el los de los contrarios de tal manera desmayaron , que Rey sus estancias, por ser el lugar mas cómodo para la Zaen envió á requerille de paz, y ofreció que daria mu- batería y para los asallos, á causa de cierto ángulo ó eschos castillos y fortalezas y cierta cantidad de oro de conce que el muro hacia por aquella parte. Dábanse tributo cada un año. El Rey, con la esperanza que tenia los cristianos toda diligencia en levantar y plantar sus de ganar la ciudad, aunque contra el parecer de los sus máquinas y trabucos, de que entonces se usaba , para yos, todo lo desechó; mayormente que Almenara, Be- combatir las murallas. El rey Zaen, el primer dia que tera, Bulla y otros castillos muy importantes se le en- los cristianos llegaron, antes de fortificarse, sacó sus tregaron de su voluntad. Con esto se aumentaron los gentes al campo con muestra de querer pelear. Excuánimos y la esperanza de los soldados. No tenia el Rey á saron los cristianos la batalla por ser en pequeño núesta sazon mas que mil peones y trecientos y sesenta mero y porque de cada dia les acudian nuevas compahombres de á caballo. ¿Qué era esta gente para una ñías. Halláronse presentes muchos prelados, ricos homempresa tan grande? Qué osadía y temeridad aventu- | bres y caballeros, un escuadron de franceses escogidos rarse con fuerzas tan pequeñas? Mas los consejos atre- debajo la conducta de Aimillio, obispo de Narbona, vidos por tales se tienen comunmente cuales son los re- socorros y gente de Ingalaterra que vinieron a la fama. mates; tal es el juicio de los hombres. Con tan poca Trabáronse los dias siguientes algunas escaramuzas, en gente, pasado el rio Guadalaviar, se atrevió a poner que los contrarios llevaron siempre lo peor; que los ensitio á una ciudad tan grande y tan populosa. Asentaron frenó para no hacer en adelante tan de ordinario salilos reales y los barrearon entre el Grao, que así se lla- das. Arrimáronse al muro los del Rey; sacaron algunas ma aquella parte del mar por ser a manera de escalo- piedras con picos y palancas, con que por tres parles nes, y entre la ciudad, á iguales distancias, una milla aportillaron la muralla de suerte, que podia pasar un de cada una destas dos partes. Valencia está situada en soldado por cada parte. Acudian los cercados á este aquella parte de España que se llamó Tarraconense, en daño y peligro con todo cuidado, segun el tiempo les la comarca que habitaron antiguamente los edetanos. daba. Eu el entre tanto Pedro Rodriguez de Azagra y Su asiento en una gran llanura , sértil y abastada de to- Jimeno de Urrea con golpe de gente de la otra parte do lo necesario á la vida y al regalo, aunque el trigo le de Valencia rindieron la villa de Cilla. Descubrióse asiviene de acarreo y de fuera del reino para sustentarse. misino en la mar la armada del rey de Túnez, que venia Es rica de armas y de soldados, abundante de merca- en favor de los cercados, en número de diez y ocho gadurías de toda suerte; de tan alegre suelo y cielo, que leras y naves. Surgió á vista de la ciudad, con que los ni padece frio de invierno, y el eslio hacen muy templa- moros cobraron ánimo y entraron en esperanza de podo los embates y los aires del mar. Sus edificios mag- derse defender. Mas fué el ruido y el cuidado que el nílicos y grandes, sus ciudadanos honrados, de suerte efecto, porque avisados los africanos que en Tortosa se que vulgarmente se dice hace á los extranjeros poner en aprestaba otra armada contra la suya, desancoraron, y olvido sus mismas patrias y sus naturales. Las huertas sio poder dar socorro á la ciudad ni forzar á Peñíscola, y jardines muchos y muy frescos , viciosos en demasía; que está en aquellas riberas de Valencia, y asimismo los árboles por su órden concertados, en especial todo lo intentaron, dieron la vuelta. Comenzaron con esto á género de agrura y de cidrales, cuyos ramos entretejen enflaquecer los de la ciudad, y por la gran falta de basde manera, que ya representan diversas figuras de aves timentos y almacen, que cada dia se aumentaba, como y de animales y diversos instrumentos, ya los enlazan suele, no solo por la estrechura presente, sino por el á manera de aposentos y retretes, cuya entrada impi- miedo de mayor falta. En nuestros reales, por el contrade la fuerte trabazon de los ramos, la vista la muche- rio, gran alegría, mucha abundancia de todo, si bien la dumbre y espesura de las hojas, que todo lo cubren y gente era ya tanta, que llegaban á sesenta milinfantes y lo tapan á manera de una graciosa enramada que siem- inil de á caballo. En todo se mostraba la prudencia del pre está verde y fresca. Tales eran los campos Elisios, Rey, no menor que el esfuerzo y destreza en el pelear, paraíso y morada de los bienaventurados, segun que tanto, que no se contentaba con hacer oficio de caudillo los fingieron los poetas antiguos. Tal y tan grande la y mandar, sino que metia en todo las manos, tanto, que hermosura desta ciudad, dada por beneficio del cielo, un dia por adelantarse mucho le hicieron con una saeta que puede compelir en esto con las mas principales de en la frente; la herida ni fué muy grave ni tainpoco muy Europa. A mano izquierda la baña el rio Guadalaviar, ligera; solos cinco dias estuvo retirado, que no salió que pasa entre el muro y el palacio del rey, que llaman en público. Vivieron á esta sazon embajadores del pael Real, y está por la parte de levante pegado con la pa Gregorio y de las ciudades de Lombardía para pedir ciudad con una puente por do se pasa de la una parte jes enviase socorros contra el emperador Federido ll, que á la otra. Sangran el rio con diversas acequias para re- gravemente los apretaba. Ofrecian, si los libraba de gar la huerta y para beber los ciudadanos. Junto al mar aquella tiranía gravísima, que los de aquellas ciudades cae la Albufera , distante por espacio de tres millas, de se le darian por vasallos. Oyó esta embajada á 13 de aire no muy sano, pero que recompensa este daño con junio de 1238 años, y en los mismos reales puso su M-I.

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amistad con aquella gente, segun que lo demandaban y cuadrada, con doce puertas que de tres en tres miran la reina doña Violante aconsejaba, que tenia gran parte a las cuatro partes del cielo. Ordenáronse nuevas leyes, en los negocios y podia mucho con su marido á causa constituciones y fueros para el gobierno y sentenciar de susaventajadas partes, y que tenia en ella una bija los pleitos. Por esta manera el rey moro Zaen perdió en del mismo nombre de su madre. Verdad es que el so- breve el reino que malamente usurpó; que el poder adcorro no tuvo efecto por estar el Rey ocupado en las co- quirido contra justicia prestamente desfallece. Verdad sas de España, mayormente que el Emperador, aunque es que él se preciaba de venir de linaje de reyes, porfingidamente, se reconcilió con el Papa; además que que era hijo de Modef, nieto de Lope, rey de Murcia, no era justo cuidar de los males ajenos el que tenia como arriba queda declarado. Las alegrías que en toda entre las manos guerras tan importantes. Los de Valen- España se hicieron por la toma de Valencia fueron excia, rodeados de los males que acarrea un largo cerco traordinarias, mayormente que en esta conquista no se y perdida la esperanza de ser socorridos ni de Africa nimezcló, como en otras, ningun revés ni desastre. El de España, acordaron de rendirse. Para tratar de con- ejército quedó entero, que apenas faltó caballero de ciertos salió un moro, por nombre Halialbata, persona cuenta; solo don Artal de Alagon, que por estar las code cuenta y muy privado de aquel Rey; despues envia- sas de los moros tan caidas se habia reducido al serviron otro, que era sobrino del mismo Rey y se llamaba cio de su Rey, y en compañía del vizconde de Cardona Abulhamalet; movieron diversos partidos. Todos de- don Ramon Folch fué sobre Villena , y tomada aquella seaban concluir y toda tardanza les era pesada, los ciudad, en una refriega que tuvieron con los moros jununos por el deseo que tenian de poseer aquella noble to á Saix, pueblo de aquella comarca, le mataron de ciudad, los otros aquejados de la necesidad y peligro una pedrada. No faltó quien dijese se le empleaba bien que corrian. Finalmente, se tomó asiento debajo de las aquel desastre al que ayudó á los moros y estuvo de su condiciones siguientes : El rey Moro entregue la ciu- parte en el tiempo de su prosperidad. Este fué el remadad de Valencia con los demás castillos y villas aquen- te de la guerra y de la conquista muy afamada de Vade el rio Júcar; los moros puedan ir libres á Cullera y lencia. Mientras los aragoneses estuvieron ocupados en á Denia con seguridad y debajo la fe y palabra real; los esta guerra, los navarros no se desmandaron en cosa mismos, sin que nadie los cate, puedan llevar consigo alguna. Reinaba en aquella parte Teobaldo , conde de todo su oro y plata y las demás preseas que quisieren y Campaña, como queda dicho; el obispo de Pamplona pudieren; haya treguas entre los dos reyes por término se llamaba Pero Jimenez de Gazolaz, sucesor poco ande ocho años que se guarden enteramente. Para el cum- tes de Pedro Ramirez de Piedrola. Este Rey, con deseo plimiento destas capitulaciones pusieron término de cin- de gloria y alabanza y por servicio de Dios, con la paz co dias; pero antes que se llegase el plazo y se cerrase, los de que gozaba su reino, emprendió guerras extrañas y moros acordaron dejar la ciudad en número cincuenta fuera de España. Fue así, que el rey Teobaldo y los mil entre hombres, mujeres y niños. Pasaron por medio condes Enrique de Bari, Pedro de Bretaña y Aimerico de de los soldadoscristianos que para su seguridad pusieron Monforte se concertaron de pasar con sus huestes á la de la una y de la otra parte, pues era justo cumplir lo guerra de la Tierra-Santa. A percebido el ejército y puesque les prometieron y usar de clemencia con los que se tas las demás cosas á punto para un tan largo viaje, los rendian y les dejaban sus casas. Vispera de San Miguel, ginoveses no les acudieron con la armada necesaria por el fin de setiembre, hicieron los vencedores su en- para su pasaje. Encamiváronse forzosamente por tiertrada en Valencia y se apoderaron de aquel reino. Lim- ra; pasaron por Alemaña y Hungría y Constantinopla y piaron la ciudad, reconciliaron y consagraron en tem- el estrecho de mar que se llama Bósforo Tracio. En plos de Dios las mezquitas. Quedó por primer obispo Cilicia junto a las hoces y estrechuras del monte TauFerrer de San Martin, preboste de la iglesia de Tarra- ro corrieron gran peligro, y perecieron muchos de los gona, quien dice era de la orden de los predicadores. suyos á causa del gran número de turcos que sobre ellos Vioieron á poblar nuevos moradores, los mas catalanes cargaron, en tanto grado, que apenas la tercera parte de Girona, Tarragona , Tortosa. Los campos de la ciu- de la gente que sacaron , y esos enfermos, mal parados, dad y las huertas se reparlieron por iguales partes en llegaron á la ciudad de Anlioquía en aquellas partes de tre los obispos y los caballeros y los ayuntamientos de la Suria. El remate y efecto fué conforme y semejable las ciudades que ayudaron en la conquista. Cupo eso á los principios y medios. Siempre en tierra de Palestimismo su parte á los caballeros templarios y á los de na les fué mal. Dieron la vuelta para sus casas muy pocos. San Juan. Entre los conquistadores señalaron trecientos Tal fuéla voluntad de Dios, tal el castigo que merecian y ochenta de á caballo, que mejoraron en el reparti- los pecados. Los historiadores franceses ponen esta jormiento, á tal que se encargasen de guardar las fronteras nada del rey Teobaldo diez años adelante, cuando el de aquel reino, repartido el trabajo de manera que ca- rey san Luis de Francia pasó á aquella empresa , y en su da cuatro meses por turno guardaban los ciento dellos. compañía el rey ya dicho de Navarra. Contra esto hace El sitio de la ciudad no es muy fuerte, y sus murallas que el arzobispo don Rodrigo al fin de su historia refieeran flacas, mayormente que quedaban maltratadas y re esta jornada de 'Teobaldo, y no pudo alcanzar la de aportilladas por causa de la guerra. Acordó el Rey for- san Luis; que era ya muerto, y puso fin á su escritura tificalla de nuevos muros, mudada la primera forma y cinco años, y no mas, despues deste año en que los de traza de suerte, que quedasen mas anchos y la figura Aragon conquistaron á Valencia.

LIBRO DÉCIMOTERCIO.

CAPITULO PRIMERO.

manda á los hombres, sino tambien del que tiene cui

dado de los ganados, procurar el provecho y utilidad de Cómo muchos pueblos fueron ganados por los nuestros.

aquellos cuyo gobierno tiene encomendado. Con este Los dos reyes de España don Jaime y don Fernando, estilo y manera de proceder no cesaba de granjear la como quier que antes fuesen esclarecidos y excelentes gracia y voluntades, así de los de Leon como de los entre los demás por sus grandes virtudes y valor, co- castellanos. Llegó á Toledo, de donde envió suma de menzaron á ser mas nobles y afamados despues que dinero á Córdoba, por tener aviso que los nuevos moganaron á Córdoba y á Valencia. Los pueblos y las radores de aquella ciudad por falta de la labranza de ciudades daban gracias inmortales á los santos por los campos y por la dificultad de los tiempos padecian las cosas que dichosamente se habian acabado, tro- mengua de mantenimientos y por esta causa corrian caban en pública alegría el cuidado y congoja que te- peligro. Costaba una hanega de trigo doce maravedis, nian del suceso y remate de las guerras pasadas. Los la haneya de cebada cuatro; lo cual en aquel tiernpo se capitanes y soldados con tanto mayor vigilancia eje- tenia por grandísima carestia. Fueron eslos tiempos culaban la victoria y de todas maneras apretaban a los extraordinarios, pues sin duda se halla en las historias vencidos; recatábavse otrosí no les sucediese alguna que el año siguiente de 1239 hobo dos eclipses del sol. cosa contraria y algun revés, ca no ignoraban que mu- El uno á 3 de junio, que fué viérnes, se escureció chas veces despues de la victoria el suceso de las guer- el sol á medio dia como si fuera de noche; eclipse que ras se trueca y se muda todo en contrario. Los princi- fué muy señalado. El segundo á 25 del mes de junio, pes extranjeros, do era llegada la fama de tan grandes como lo dice y lo afirma Bernardo Guidon, historiador hazañas, con embajadas que enviaron daban el para- de Aragon. Mas parece hobo engaño en este segundo bien de la buenandanza á los reyes y exhortaban a los eclipse, y no va conforme á los movimientos de las esnuestros que por el camino comenzado no dejasen de trellas, pues no pudo caer la conjuncion de la luna y aprelar á los moros que se iban á despeñar y acabar. del sol en aquellos dias, sin la cual nunca sucede el Todavía por un poco de tiempo se dejaron las armas y eclipse del sol; ni aun la luna despues que se aparta del se aflojó en la guerra á causa que el rey de Aragon medio del zodiaco y de la línea eclíptica por do el sol concedió por un tiempo treguas á los moros, y poco discurre y en que es necesario estén las luminarias despues paso á Mompeller. Asimismo el rey don Fer- cuando hay eclipse (de que tomó el nombre de eclíptica) nando en Burgos se ocupaba en celebrar un su nuevo no torna á la misma antes de pasados seis meses, poco casamiento. Doña Berenguela con el cuidado que te- mas o menos. Plinio señala en particular que el eclipse nia, como madre, no estragase el Rey con delcites des- de la luna no vuelve antes del quinto mes, ni el del sol honestos el vigor de su edad en que estaba , dado que antes del seteno. Demnás desto, fué aquel año desgraciado al juicio de todos no habia persona ni mas santa ni mas para Castilla por la muerte de dos varones muy esclahonesta que él, procuró se hiciese el dicho matrimo- recidos. Estos son don Lope de Haro, á quien sucedió nio. Doña Juana, hija de Simon, conde de Potiers, y de su hijo don Diego, y don Alvaro de Castro, por cuyo Adeloide, su mujer, nieta de Luis, rey de Francia, y de esfuerzo se mantuvieron los nuestros en el Andalucía. doña Isabel, hija de don Alonso el Emperador, vino Este caballero, visto el aprieto en que se ballaban las traida de Francia para casalla con el rey don Fernando. cosas, se partió para Toledo á verse con el Rey, que Deste matrimonio nació don Fernando, por sobrenom- con otros cuidados parecia descuidarse de lo que tocaba bre de Potiers , y sus hermanos doña Leonor y don á la guerra. Concluido esto, ya que se volvia, en el Luis. El Rey, concluidas las fiestas y con deseo de visi- mismo camino murió en Orgaz. A la sazon que don Altar el reino, trujo á la nueva casada por las principales varo se ausentó, cincuenta soldados, que quedaron de ciudades de Leon y de Castilla; visitaba con esto sus guarnicion en el castillo de Mártos, salieron dél á roestados. Tenia costumbre de sentenciar los pleitos y bar, y por su capitan Alonso de Meneses, pariente de oirlos y defender los mas flacos del poder y agravio de don Alvaro. Alhamar, que en lugar de Abenhut nomlos mas poderosos. Era muy fácil á dar entrada a quien braron por rey de Arjona, como entendiese lo que pale queria hablar, y de muy grande suavidad de cos- saba y la buena ocasion que se le ofrecia, puso cerco á tumbres. Sus orejas abiertas a las querellas de todos. aquel castillo. La mujer de don Álvaro, que dentro se Ninguno por pobre, 6 por solo que fuese, dejaba de te- hallaba, en aquel peligro tan de repente hizo armar á ner cabida y lugar, no solo en el tribunal público y en sus mujeres y criadas y que tirasen de los adarves la audiencia ordinaria, sino aun en el retrete del Rey piedras contra los moros y diesen muestra de que eran le dejaban entrar. Entendia, es á saber, que el oficio de soldados. Con este ardid se entretuvieron hasta tanto los reyes es mirar por el bien de sus súbditos, defender que Alonso de Meneses y sus compañeros, avisados del la inocencia, dar salud, conservar y con toda suerte de peligro, acudieron luego. Era dificultosa la entrada bienes enriquecer el reino, como sea, no solo del que en el castillo por lenelle los enemigos rodeado. Animú.

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