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detenerse mucho en aquella comarca, porque tenia avi- mo de presentar la batalla. En el puerto do Ceuta teso que las ciudades vecivas se apellidaban contra él. nian aprestada una gruesa armada , allegada de las La otra gente fué desbaratada por Fernando de Agui- fuerzas de toda la Africa, para luego que diese lugar lar, que salió á ellos y les quitó una grande presa que el tiempo pasar en España. Venian estos de refresco y llevaban. Era ya entrado el año de 1343, y en Algecira descansados; los cristianos se hallaban quebrantaaun no se hacia cosa alguna que fuese de importancia, dos con los continuos trabajos y incomodidades. Las solamente se entendia en algunos pertrechos que Iñigo cosas de España, que corrian gran riesgo, los santos Lopez de Horozco por mandado del Rey solicitaba. Hi- | patrones della las ampararon y la perpetua felicidad y ciéronse fosos, trincheas, y en contorno de la ciudad constancia grande con que el Rey vencia todos los mase labraron unas torres ó castillos de madera

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tra- Jes y dificultades que ocurrian. Así, en unos mismos dias bucos y máquinas para batir los muros. Mas eran tantas le vino un buen número de gente de socorro de Inglalas defensas, preparamentos y tiros que de antiguo te- terra , de Francia y de Navarra , lugares muy apartados nia la ciudad, que con ellos todo el trabajo y diligencia los unos de los otros; acudieron muchos señores y node los nuestros era perdido y sin efecto, y las máqui- bles á ayudarle. De loglaterra, con licencia del rey nas las hacian pedazos con picdras que de los muros

Eduardo, los condes de Arbid y de Soluzber; de Franarrojaban; especial que el lugar no era á propósito pa- cia el conde de Fox con su hermano don Bernardo y ra poder cómodamente arrimar las máquinas á la mu- otros que se les juntaron. El papa Clemente VI, lemoralla, y ni los soldados podian tenerse en piè por la vicense, que el año antes fué electo en lugar de Beneaspereza del lugar, ni menos sin gran peligro podian dicto , tenia concedida cruzada a los que se hallasen andarni estar en los ingenios. En el estrechode Gibral- en esta santa guerra. El rey don Felipe de Navarra en lar bay dos senos en el tamaño desiguales, pero de una el mes de julio, enviados delante muchos mantenimienmisma forma. Tarifa está puesta sobre el menor, y un tos por mar, y dejando mandado le siguiese su ejército poco apartada estaba Algecira, asentada sobre el ina- por tierra , vino con gran priesa por no dejarse de hayor en un cerro de subida agria y pedregosa. Y dejado îlar en la batalla, que corria fama seria muy presto. El en medio un espacio, dividíase en dos partes, en la Rey, como era razon, recibió muy gran contento con vieja y en la nueva; cada cual tenia sus muros enteros la venida destos principes , y á los nuestros con la ciery barbacana, como si fueran dos pueblos. Era esta ciu- ta' esperanza de la victoria les creció el ánimo y el dad en España la silla del imperio africano, nobilísima aliento para pelear. Vivieron antes don Juan Nuñez de y hermosísima. La grande diligencia del Rey y la guar- Lara y don Juan Manuel, y cada dia concurrian nuevas da de los soldados hacia que no entraban á los cercados compañías de todo el reino. Los moros, como vieron bastimentos, excepto algunos pocos que sin verlos, cu- tan reforzado el ejército del Rey, rehusaban dar la babiertos con la obscuridad de la noche, les metian en al- talla. Afrentábalos Alboliacen por ello, enviábales á gunas barcas, muy pequeño refrigerio para los que ya preguntar la causa de su miedo. Respondieron que en padecian hambre y necesidad.

la batalla pasada experimentaron harto á su costa cuán

grande fuese el esfuerzo y constancia de los cristianos, CAPITULO XI.

y que ahora tenian mayores fuerzas, por tener mayor De la toma de Algecira.

número de soldados que estonces tenian. Que de léjos

no se podia dar consejo conveniente al tiempo y ocaGastados muchos dias y trabajos en el cerco, no se siones que ocurrian; si tuviese por bien de pasar el Eshacia cosa de importancia. Los nuestros se hallaban trecho, que ellos en ninguna cosa contradirian á su dudosos y suspensos, pensaban de dia y de noche cuál

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voluntad. Que conservar su ejército en tiempo tan pede dos cosas seria la mejor, si levanlar el cerco, porque ligroso y aciago les era mucha mas honra que pelear era sin algun provecho el proseguirle y continuar, si temerariamente con el enemigo, mas poderoso y mas esperar el fin de la guerra, que en lo demás les era fa- bien afortunado. En entre tanto no dejaban los moros vorable. El Rey se recelaba de perder algo de su honra de pedir treguas con muchas embajadas. Quisieron los y reputacion, principalmente que ya tenia consumido embajadores ver los reales; otorgó el Rey con su deseo, el dinero que le prestaron el Papa y el rey de Francia, Púsoles en admiracion el concierto y buena disposique el de Portugal ninguna cosa contribuyó, y tenia cion de los pabellones, los soldados repartidos por sus falta de bastimentos, y el número de los soldados cada cuarteles, las calles de oficiales, las plazas coino en (lia era menor. Los mas sagaces le aconsejaban que hi- una ciudad llenas de provision ; parecíales todo lan cięse algun buen concierto con el enemigo. Siendo me- bien, que confesaron que los nuestros les hacian grande dianero y llevando recaudos de una parte á otra Ruy ventaja en la disciplina militar y policía, y que ellos en Pavon, primero se trató de paz, y despues de que se su comparacion sabian poco de aquel menester. Por el hiciesen treguas; pero' todos estos tratados salieron tratado de las treguas no se dejaba de combatir la ciuvanos por estar puesto el rey de Castilla en no hacer dad con muchas armas y piedras que le arrojaban con acuerdo ninguno con el rey de Granada , si primero no Jos tiros; de la ciudad hacian otro tanto, en especial dejaba la arnistad de Africa, la cual quitada, ¿ qué le tiraban muchas balas de hierro con tiros de pólvora, que quedaba al que se sustentaba y entretenia mas con las con grande estampido y no poco daño de los contrarios fuerzas ajenas que con las suyas propias ? El rey de las lanzaban en los reales. Esta es la primera vez que Granada, perdida ya la esperanza de concertarse con de este género de tiros de pólvora hallo hecha mencion el Rey, acercó sus reales al rio Guadiarro, á cinco le- en las historias. En el mes de agosto en Cervera en el guas de Algecira, con que antes daba a entender el condado de Urgel nació un niño con dos cabezas y cuamiedo que tenia que no que se pensase veuia con áni- tro piernas. Creyeron aquellos hombres con superstis

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cioso y vano pensamiento que el tal era prodigio que su hijo legitimo don Pedro casase con su hija Juana. pronosticaba algun mal; por tanto, para evitarle con Don Alonso por entonces vino en ello; mas adelante no su muerle le enterraron vivo. Sus padres, conforme á tuvieron efecto estos desposorios. Las voluntades de las leyes, fueron castigados como parricidas por ejecu- los principes son variables, y sin tener cuenta á las vetarse esta crueldad con su consentimiento. Este mismo ces con su palabra conforme á las cosas y á las comoaño murió el rey Roberto en Nápoles, mas famoso por didades se mudan. En la batalla pasada de Tarifa caula aficion y estudio de las letras que señalado por el tivaron los nuestros dos hijas de Albohacen ; estas por ejercicio de las armas. Deste Rey fué aquel dicho: Mas tenerle grato se le enviaron sin rescate. No quiso el quiero las letras que el reino. Volvamos á las cosas de Bárbaro dejarse vencer de la liberalidad y cortesia del Algecira. Los soldados extranjeros, en quien los pri- Rey, antes le envió luego desde Africa sus embajadores meros ímpetus son muy fervorosos y con la tardanza con muy ricos presentes. La fama desta victoria hinchó se resfrian, se fueron de los reales luego que vino el á toda España y á todos los cristianos de Europa de oloño; los de Inglaterra , llamados de su Rey, asi qui- alegría por quedar acabada la guerra de los moros , dos sieron se entendicse, y el conde de Fox, que dió asi- poderosos reyes vencidos, las fuerzas de Africa quemismo para irse por excusa el poco sueldo que á sus sol- brantadas. Hiciéronse grandes fiestas y alegrías; todo dados se daba. Esto se decia ; yo sospecho que les hizo género de gentes, niños, viejos, religiosos, de todos volver á su tierra llevar mal los calores que en tiempo estados y edades visitaban los templos, daban gracias del eslio bace en el Andalucía y el estar quebrantados á Dios, cumplian sus votos; no dejaban ningun génecon las enfermedades y trabajos de la guerra. Aprueba ro de alegría ni de religiosa demonstracion de agradenuestra conjetura lo que despues sucedió, que el conde cimiento, con que publicaban el contento y regocijo de Fox á la vuelta murió en Sevilla, y el rey Filipo de singular que tevian concebido dentro de sus pechos. Navarra, liabida licencia del Rey, murió en Jerez. Sucedieron ambas muerles en el ines de setiembre ; sus

CAPITULO XII. cuerpos fueron llevados á sus tierras. Con la ida des

De la guerra de Mallorca. tos principes cobraron avilenteza los enemigos, y mudado parecer, se determinaron de dar la batalla. Se

Durante el tiempo que las cosas sobredichas pasaban senta galeras de los moros que en el mes de olubre en el Andalucia , se revolvieron las armas de Aragon. surgieron en Estepona luego se pasaron á Gibraltar.

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Lo que resultó fue que el rey de Mallorca quedó despoCorria el rio Palmones entre los dos campos, y como jado de su reino paterno, grande desafuero del rey de dos y tres veces en diferentes dias llegasen á encon- Aragon don Pedro el Ceremonioso, que era el que tenia trarse en el rio, finalmente, al pasarle se vino á la bata- mas obligacion á le defender y amparar. La insaciable Jla, en que los moros mostraron no ser iguales con y rabiosa sed de señorear le cegó y endureció su coragran parte á los españoles, ni en fuerzas, ni en esfuer- zon para que los trabajos y desastres de un Rey, su pazo, ni en disciplina militar; así, fueron en poco tiempo riente, no le enterneciesen, niconsiderase lo mal que vencidos y puestos en huida. En la ciudad se padecia ex- parecia un hecho tan feo delante los ojos de Dios y de trema necesidad de mantenimientos á causa que nues- los hombres. Mompeller es una noble y rica ciudad de tra armada en dos veces les tomó dos galeras cargadas la Gallia Narbonense, que en otro tiempo solia estar de bastimentos. Entraron cinco barcas en el principio sujeta a los obispos de Magalona, por cuya permision del año de 1314 , y vuellos estos bajeles á Africa, die- ó disimulacion tuvo esta ciudad señores particulares ron aviso que los cercados no se podian ya sustentar que eran feudatarios destos prelados. Recayó este semas tiempo, ca estaban puestos en tan grande aprieto, ñorío primero en los aragoneses , y despues en los reque les era fuerza perecer todos ó entregar la ciudad. yes de Mallorca cómo y en la forma que arriba se mosCon esto los moros luego movieron prática y trataron tró. Desta manera, poco a poco fué en diminucion la de concertarse. Eu 26 de marzo se entregó la ciudad autoridad y señorío de los obispos de Magalona, ca precon estos partidos : que el rey de Granada, como seu- valece mas la fuerza y antojo de los reyes que no la radatario del rey de Castilla , pechase las parias que cada zon y la justicia. Como no pudiesen ellos recobrar su año le solia dar antes que se rompiese la guerra ; que antigua autoridad y señorío, hicieron lo que pudieron, todos los cercados quedasen libres y pudiesen irse con que fué vender, como vendieron mas de cincuenta años sus haciendas á donde quisiesen ; concertáronse otrosi antes deste tiempo, este derecho por cierto precio y treguas con los reyes moros por espacio y tiempo de cantidad á los reyes de Francia. Con color desla comdiez años. Hechos los conciertos, muchos moros se pra los franceses no desistian de requerir á los reyes de pasaron á Africa. El rey de Castilla entró en la ciudad Mallorca que les hiciesen el juramento y homenaje que con una solemne procesion en 27 de marzo, y el si- estaban obligados como sus feudatarios, y que a los ve

la se le puso por de permitiese .

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nombre Santa Maria de la Palma, por ser Domingo de Riehusaban hacerlo los de Stallorca; decian que el de

Ramos ó de las Palmas, y se celebraron en él los divinos oficios con gran solemnidad y regocijo. Los campos se repartieron a los soldados, que á porfía pasaban sus casas y menaje á la ciudad, y se querian alli aveciudar por la fertilidad y frescura de aquellas vegas y campos. Puestas en órden las cosas de Algecira, el Rey se partió para Sevilla. Allí le vino embajada de Eduardo, rey de Inglaterra, para pedir al rey don Alonso que

reclio de los señoríos no pendia de unos pergaminos viejos, sino de la moderna costumbre usada y guarda

У da, y que pues los reyes de Francia no tenian mas derecho que los obispos de Magalona, no debian ni se les pudo dar mayor ni mejor accion de aquella que poseian los mismos prelados. Vinose á las armas, y por fuerza los franceses tomaron muchos pueblos de la jurisdiccion y señorio de Mompeller, y pusieron en ellos sus

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presidios. A percebiase el rey de Mallorca para la guer- estos principes para ponerlos en paz. Con su llegada ra; pidió al rey de Aragon que aquello que poseia por cesó por unos pocos dias la guerra , demás que entraba gracia y como feudo de Aragon con sus armas le fuese ya el invierno, y no trajeron las máquinas que eran meconservado y defendido. El rey de Aragon con una pro- nester para batir las murallas de los pueblos. No presfunda astucia y sagacidad y con una infinita ambicion tó la diligencia del Legado ni la autoridad del Padre contemporizaba con el rey de Francia, y parecia pre- Santo. Pasado el invierno, por abril del año de 1344 se tendia mas agradarle que favorecer á su deudo. En- renovó la guerra con mayor furia; talaron las mieses, tendia y deseaba que, por tener de suyo pocas fuerzas, quemaron los campos, las ciudades y villas, unas por desamparado de otras ayudas, vendria a ser presa de fuerza y otras de grado fueron tomadas. Algunos de los sus vecinos. Con esto, aunque le instaba y pedia so- amigos del rey de Mallorca le persuadian que era mecorro, no le daba otra ayuda mas que buenas palabras. jor confiarse del rey de Aragon que no experimentar Tuvieron entre sí habla; respondió el Aragonés á la sus fuerzas. Otros, para muestra de muy fieles y brademanda del Mallorquin que él baria lo que se le ro- ros, con palabras libres y arrogantes decian que antes gaba, en caso que el rey de Francia no quisiese fenecer moririan que consintiesen que se pusiese en manos de este pleito por tela de juicio. Sobre este punto se en- su enemigo. Muéstranse antes de la batalla muy esforviaron de una parle á otra muchas embajadas, todas zados los que a las veces, cuando ven el peligro de cercon fin de poner dilacion al negocio, no con ánimo de ca, suelen ser los mas cobardes. El ánimo del Rey vadar algun socorro al necesilado. Para cubrir estas ma- cilaba congojado con varios pensamientos, tenia emrañas con capa de justicia procuró de hacerle muchos

pacho de que pareciese que alguno mas que él estimacargos de graves culpas y levantar muchos testimonios se la libertad; pero espantábale mucho y poníale granal miserable Rey. Que no reconocia sujecion á los reyes de miedo el verse con pocas fuerzas, ca no le quedaba de Aragon, y que, aunque era llamado, no venia a las ya otra cosa sino la villa de Perpiñan. ¿Qué podia haCortes. Que en Perpiñan, sin poderlo hacer, labraba cer en aquel aprieto? Engañóle su esperanza y las buemoneda baja de ley, de cuño y peso no acostumbrado. nas palabras de los terceros; en aquella duda escoSobre todo, que en Barcelona, do vino debajo de la fe gió el consejo mas seguro que honrado. Envió con y confianza de vistas, se conjuró para matar al Arago- don Pedro de Ejerica á decir al Rey que se pondria en nés, trato que descubrió la misma mujer del de Mallor- sus manos, si le aseguraba primero su libertad y su ca, como la que mucho cuidaba de la vida del Rey, su vida. Con esperanza pues que le dieron, o él temerahermano. Finalmente, que trató con el rey de Francia, riamente se tomó de recobrar su reino por la clemencon los potentados de Italia y con el mismo rey de Mar- cia y liberalidad del vencedor , acompañado de sus caruecos de confederarse en daño de Aragon. Estos fueron balleros y de otros señores de Aragon y con la selos capítulos que le opusieron, no se sabe si verdaderos, guridad que pedia, el mes de julio vino de Perpiñan á si falsos. La faina fué que se los levantaron, á

hizo la ciudad de Eloa, do el rey de Aragon tenia sus readar crédito la destruicion del desdichado Rey y pensar les. Llegado delante del Rey , hincadas las rodillas le que muy á tuerto le despojaron de su estado. Estos besó la mano, y le habló en esta manera: «Errado he, fueron los principios de las desastradas discordias que Rey invencible, yo he errado; pero mi yerro no ha sido el Papa y la reina de Nápoles, doña Sancha, parienta de deslealtad ni de traicion. Lo que se peca por ignode ambos reyes, procuraron atajar, sin que pudiesen rancia, la clemencia, virtud de reyes y tuya propia, concluir cosa alguna. Los mallorquines , como suele lo debe perdonar á un Rey humilde, pariente y amigo, acuecer en los señoríos pequeños, estaban muy carga- y que mientras sus cosas le dieron lugar acudió á vuesdos de nuevos pechos y tributos, y como quier que no iro servicio con grande aficion , y con nuevos y mayoesperasen ser relevados dellos, no les pesaba de mudar res servicios de aquí adelante recompensará las faltas señor. Vino el negocio á rompimiento de guerra, y del pasadas. No ha sido uno solo el yerro que he hecho en cerco de Algecira fué llamado para esto el almirante este caso, yo lo confieso; pero entonces es mas de loar del mar Pedro de Moncada, como arriba se dijo. Jun- la clemencia cuando hay mayor razon de estar enojado. lése una poderosa armada, que entre grandes y pe- En lo demás yo soy vuestro; de mí y de mi reino laced queños tenia ciento diez y seis bajeles; partió el Ara- lo que fuere vuestra merced y voluntad; espero que gonés del cabo de Lobregal, desembarcó en Mallorca, usaréis conmigo benignamente, acordándoos de la podonde los isleños tenian juntadlos trecientos hombres ca estabilidad y constancia de las cosas humanas.» A esde á caballo y quince mil de á pié, toda gente allega- to el rey de Aragon con rostro ledo y engañoso le acaridiza, flaca y de poca defensa. Fué luego desbaratado ció, excusóle su culpa , y le dijo que merecia ser perel rey de Mallorca , y luyó á la ciudad de Poncia. De

donado por el arrepentimiento que mostraba. Los hem alli, perdida la esperanza de cualquier buen suceso, chos fueron bien contrarios á las palabras. Poco despasó á tierra firme. Las voluntades de los isleños esta- pues, en una junta de nobles que se hizo en Barcelona ban inclinadas al Aragonés, y es ordivario que al ven- le privó del título y honra real, y le señaló cierta renta cedor todo se le sujeta y todos le ayudan. Recibido

para que se sustentase. Hallóse burlado el rey de Majuramento y homenaje de fidelidad de los de las islas, llorca, sintió cuin pesada sea la caida de un reino; al y puesto por virey Arnaldo de Eril, el rey de Aragon fin cayó en la cuenta , entendió que las palabras blanse volvió con su arınada á Barcelona. Los de Ruisellon das de don Pedro de Ejerica le engañaron y sus espey de Cerdania, que están en los postreros linderos de ranzas. Así, si bien se hallaba desnudo de todos ainEspaña , y eran del rey de Mallorca, fueron molestados paros y defensas, trató de renovar la guerra, pasóse á con guerra y les tomaron algunos pueblos. En esto so- Francia. Alli primero acudió al papa Clemente, y como brevino un cardenal, que el Papa envió por legado á en él hallase poco amparo, con grande sumision se entró

que

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esta razon,

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por las puertas del rey de Francia , causa primera de son sospechosos aquellos que están inmediatos á la suaquella tempestad, y para los gastos de la guerra le cesion del estado. Decíase en el reino que por fuero y vendió el señorío de Mompeller, sobre que era el plei- costumbre antigua de Aragon era don Jaime sucesor y to, por cien mil escudos de oro. El Francés y el Papa le heredero del reino; que debian ser excluidas de la hcrecibieron debajo de su proteccion y amparo, ayudá- rencia paterna doña Costanza, doña Juana y doña Maronle tarde y con tibieza; en fin, se hobieron en este ría, hijas del Rey, habidas en la Reina , su mujer. Por caso como suelen los hombres en peligro ajeno. Volvió

hecho vicario y procurador del reino, hapues á renovar con gran furia la guerra en las islas y bia-ganado las voluntades y amor de los nobles y del en los estados de Cerdania y de Ruisellon, pero no hizo pueblo con su buen término y trato llano y virtuoso, sin otra cosa sino acarrearse la muerte. Cinco años ade- fraude ni algun mal engano. Llamóle el Rey un dia, lante, en una batalla que se dió en Mallorca , sué ven- mandóle dejar el oficio de procurador. Desta manera cido y muerto por los aragoneses; este fin tuvieron sus arrebatadainente y sin consejo se hacian todas las demás desdichas. Su cuerpo por mandado del rey de Aragon cosas, mayormente que por este tiempo, que corria el depositaron en Valencia; sus hijos y los de su hermano año de nuestra salvacion de 1316, murió la reina de don Feruando, que poco antes del tiempo de la guerra Aragon, mujer de santísimas costumbres, y por el misfalleció, en pena del pecado y culpa , si así se puede mo caso desernejable de su marido; falleció cinco dias llamar, ajena, pasaron su vida huidos , desainparados, despues que pariú un niño, que vivió tan solamente un presos, sin casa ni sosiego alguno. Desgracia que á dia, con que el reino tuvo un breve contento, destemmuchos pareció injustísima que los hijos fuesen pri- plado en mucho pesar. Sepultóse el cuerpo desta sevados del derecho del reino por cualesquier delitos de ñora en Valencia en la iglesia de San Vicente, si bien ella sus padres. En el mismo año que se ganó Algecira y se mandó enterrar en Poblete, entierro antiguo de aqueque el rey de Mallorca fué despojado del reino, con te- llos reyes. Para que el Rey tuviese hijo varon con que meroso y descomunal ruido tembló la tierra en Lisboa, se evitasen muchas revuellas en el reino luego se trató ciudad que está en la ribera del mar Océano, y con de volver á casarle; para este fin enviaron embajadomucho espanto de las gentes temblaron los edificios y res al rey de Portugal á pedirle su hija doña Leonor. se cayó el cimborio de la iglesia mayor, principio y pre

Deseaba su hermano don Fernando casarse con aquella sagio, segun se entendió, de otros mayores males. Mu- infanta, confiado en el favor de su tio el rey de Castirió doña Costanza, hija de don Juan Manuel y mujer del lla y por estar él en la flor de su juvenil edad. Venció, insanle don Pedro de Portugal, el año siguiente de 1345. como era forzoso, en esta competencia el rey de AraSintieron ella y el marido menos su muerte, porque él gon. Ayudó para ello primeramente don Juan Manuel, trataba amores con doña Inés de Castro, dama muy que por ser enemigo de doña Leonor de Guzman y por apuesta que servia á la Infanta, y la trataba casi con el mismo caso tambien del rey de Castilla , toda su voigual estado que á su 'mujer. Lo que fué peor y sacri- luntad tenia puesta en la del rey de Aragon y en agralego, que sacó la misma de pila al infanle don Luis, darle. Asi procuró y concluyó de casar á su hijo don hijo de don Pedro, que murió niño, y por el tanto en- Fernando con doña Juana, prima hermana del rey de tró en deudo con su padre. Quedaron dos hijos de doña Aragon y hija de don Ramon Berengue!; con que queCostanza, don Fernando y doña María.

daba emparentado con tres casas reales en paren

tesco muy estrecho, y por esto era el mas poderoso CAPITULO XIII.

de los grandes del reino. Los nobles de Aragon y de De las revueltas que hobo en el reino de Aragon.

Valencia juntamente con el pueblo se comenzaron á al

borotar; conjuráronse todos de guardar su libertal, Concluida la guerra de los moros con la felicidad que mirar por sus fueros, y. si menester fuese, defenderse podia desear, el rey de Castilla , libre deste cuidado, los con las armas. Tomaron por ocasion deste albopensó de castigar los agravios y desafueros que en el roto la fuerza que á don Jaime, conde de Urgel, se tempestuoso tiempo de la guerra era necesario hobie- hizo para que desistiese y se apartase del dereclio de la sen cometido muchos de los jueces y grandes del reino. sucesion y procuracion del reino, y que se hacian leJunto con esto su mayor deseo era procurar que á ejem- yes y publicaban edictos en nombre de doña Costanza, plo de los de Burgos y Leon, asimismo los del Anda- hija del rey de Aragon, como si ella hobiera de ser la lucía y reino de Toledo, le concediesen las alcabalas de sucesora y heredera del reino. Señalaron y nombraron las mercadurías que se vendiesen. En lo demás las co- por conservadores de la libertad á Jimeno de Urrea, Pesas estaban sosegadas, y todo el reino con una abun- dro Coronel, Blasco de Alagon y á don Lope de Luna, dante paz florecia. En el reino de Aragon resultaron que era el mas principal de los nombrados por tener el nuevas revueltas, de que primeramente fué la causa el señorío de Segorve y estar casado con doña Violante, inquieto y perverso ingenio del rey de Aragon, que pre- tia del Rey. Hicieron cabeza de todos, como era necetendia ensanchar su reino con trabar unas guerras de sario, á don Jaime, conde de Urgel; y llamaron de Casotras. Quejábase que las fuerzas del reino quedaron en- tilla, donde residia con su madre, por no confiarse del flaquecidas y la majestad real disininuida con las dádi- rey de Aragon, á sus hermanos don Fernando y don vas y mercedes que sus antepasados indiscretamente Juan con muchas cartas y embajadas que les enviaron, hicieron. Ensoberbecido otrosí con el próspero suceso con que ellos se determinaron de ir á Aragon. Llevaron que tuvo contra el rey de Mallorca , volvió su enojo con- consigo quinientos hombres de á caballo, que les dió lra su hermano carnal don Jaime, que le sintió estar para su guarda su tio el rey de Castilla. El rey de Arainclinado á compadecerse y tener misericordia del Rey gon no ignoraba que las fuerzas del pueblo, alborotadas, desposeido. Además que á los que señorean siempre les son furiosas en los principios, mas que despues con el

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tiempo y la dilacion se amansan y enflaquecen. Procuró y despues mandándoselo. Tenia sus gentes y reales en hacer Cortes en Zaragoza , en que para a placar el pue- Daroca y su tierra. Don Fernando, por impedir los inblo, mas que por hacer el deber con sincera voluntad, tentos de don Lope, partió de Zaragoza con quince mil restituyó á su hermano don Jaime la procuracion del hombres, parte de á caballo y parte de á pié. Sentó su reino , y dado por ninguno lo que primero tenia decre- real cerca de Epila á la ribera del rio Jalon. No pudo tado, sué declarado por heredero y sucesor del reino. tomar el pueblo porque era fuerte, quemó los campos Con esto se volvieron á pacificar y sosegar las cosas; у las mieses, que las querian ya segar; sobrevinieron pero con la muerte que luego sucedió á don Jaime se en esto los del Rey, pelearon á banderas tendidas ; los anubló la luz que comenzaba á resplandecer. El rey de conjurados, por ser gente popular y mas para ballarse Aragon por dar priesa á sus bodas se fué a Barcelona, en alborotos y sediciones que para pelear en batalla ca tenia mandado llevasen allí su esposa los que la traian reñida , fueron vencidos y desbaratados. Murieron en la de las últimas partes de Portugal. En aquella ciudad de batalla don Jimeno de Urrea y otros hombres principaBarcelona, luego que allí llegó , faileció el ya dicho les, y su capitan don Fernando fué preso con una herida conde de Urgel de enfermedad en fin del año de 1347; en la cara ; mas el capitan Alvar García de Albornoz, á fué fama que le ayudaron con yerbas que le dieron, y quien le dieron en guarda , le solló y dejó ir libre á Casque le vino este mal por la sospecha que dél se podia tilla. Podíase temer cualquiera cosa de la severidad del tener de que se queria alzar con el reino. Celebraron las Rey, su hermano, que debió ser la ocasion de soltalle. bodas sin ninguna señalada solemnidad por estar todo No se sabe si se hizo esto sin que lo supiese dou Lope el reino triste con la muerte y luto de don Jaime y por de Luna ó si lo disimuló, mudado de parecer y trocado la tempestad de revueltas que lemian se les armaba. En- de voluntad, como ordinariamente suele acontecer en terróse su cuerpo en la misma ciudad en el monasterio las guerras civiles. Bien se mostró quedar el Rey satisde San Francisco. Los hermanos don Fernando y don fecho dél, pues en premio de lo bien que en aquella Juan, que, acabadas las Cortes, se tornaron á Castilla, guerra le sirvió, para honrarle le dió título de conde de comunicado el negocio en Madrid con su madre y con Luna, cosa nueva y poca usada en Aragon. Despues el Rey, su tio, se hicieron cabezas de los pueblos amo- desta victoria todo en Aragon quedó llano al Rey; y tinados; ayudóles el rey de Castilla con ochocientos ca- asentada la paz en Zaragoza, totalmente se deshizo la ballos. Con tanto don Fernando se fué á Valencia, y don union y liga de los conjurodos de suerte, que no se oyó Juan á Zaragoza. Su madre en Cuenca y en Requena, mas su nombre. La sucesion del reino se confirmó á don en que lo demás del tiempo residia, esperaba en qué Fernando. Amplióse la autoridad del justicia de Arapararian estas alteraciones con grande cuidado de la gon, con cuyo oficio por ley antigua del reino se presalud de sus hijos. Enviáronse los reyes sus embajado- venia que el Rey no pudiese quitarles su libertad. Esto res; de Castilla Fernan Perez Portocarrero para liacer pasaba en Aragon el año de 1348 de nuestra salvacion. las amistades entre los hermanos; de Aragon vino por Este año una gravísima peste inaltrató primero las proembajador Muñon Lopez de Tauste á quejarse de agra- vincias orientales, y dellas se derramó y se pegó á las vios y á rogar que no se les diese ningun favor ni ayuda demás regiones, como á Italia, Sicilia , Cerdeña y Maá los rebeldes. Otorgósele que el capitan Alvar García llorca, y despues á todos los reinos y ciudades de Esde Albornoz hiciese en Castilla seiscientos hombres paña. Eran tantos los que morian, que se halló por de á caballo á sueldo del rey de Aragon; el cual Rey, cuenta en Zaragoza que en el mes de octubre morian no sin nota y menoscabo de la majestad real, casi co- cada dia cien personas; como era una infeccion del mo quien pide perdon, se fué á Valencia poco menos aire, el curar los enfermos y tocarlos extendia mas la que á ponerse en manos de los conjurados; así se vió enfermedad por pegarse el mal á muchos. Por donde en términos de que le perdiesen el respeto y le maltra- los heridos, ó se quedaban sin que hobiese quien los tasen. Los del Rey y los del pueblo, como gente des- quisiese remediar, 6 si los intentaban curar, daba luego avenida, los unos no se fiaban de los otros, antes se la misma dolencia á los que se llegaban cerca del enfermiraban á la cara, notábanse las palabras y semblante mo y á los que le curaban. El ver tanlos enfermos y del rostro, y con afrentas y malas palabras que se de- muertes habia endurecido de manera los corazones de cian, parece buscaban ocasion de revolverse y venir á los hombres , que no lloraban los muertos, y se dejaban las manos. Llegó el pueblo á alborotarse y á tomar las los cuerpos por enterrar tendidos en las calles. Desta armas, y con ellas en las manos entraron con furioso peste y de su fiereza escribió largamente en sus Epis

tolas Francisco Pelrarca, hombre deste tiempo, señade los cortesanos y de la gente de palacio. Llegó la cosa lado en letras, mayormente en la poesía en lengua tosá términos que el Rey de necesidad hobo de subir en un ana. Era grandísima lástima ver lo que pasaba en tocaballo y aventurarse á ponerse en medio de la gente al- dos los pueblos y ciudades de España. La nueva reina borotada para que con sus palabras y presencia se apa- de Aragon doña Leonor, sin dejar hijos, murió por esciguase. Concedióse al infante don Fernando que du- te tiempo en Ejerica, donde se retiró el Rey por miedo rante la vida del Rey fuese procurador del reino, y des. de la peste ; su cuerpo sepultaron en el mismo lugar pues de la muerte le sucediese en él, y que las hijas sin pompa ni aparato real. Con su muerte quedó el Rey quedasen excluidas de la sucesion. Eran estos concier- libre para poderse casar tercera vez mas dichosamento los sacados por fuerza, y por esta razon se entendia que que las pasadas por los hijos que deste matrimonio tuno serian firmes ni durarian mucho. Ido el Rey, don vo. No se sosegaban los conjurados. Hizo el Rey á los Lope de Luna, que ya se pasara á su servicio, no dejó alterados de Valencia en general guerra , y en particu-' las armas, antes á los conjurados les era un importu- lar justicia de muchos despues de liabida la victoria; no y molesto enemigo, disimulándolo primero el Rey, con el rigor y grandeza del castigo pretendia espantar

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