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duda se perdiera si no sobreviniera Metello que andaba que la fortuna ó fuerza mas alta ciega á los que quiere por allí cerca, y Pompeyo comenzó sin él la pelea de derribar; y es cosa cierta que Sertorio, que estriba ba en propósito, porque no tuviese parte en la honra de la la benevolencia de los suyos, destos principios se fué victoria. Despartiéronse los ejércitos sin aventajarse el despeñando en su perdicion. Metello al principio del uno al otro, antes con igual daño y pérdida de ambas verano se apoderó de muchas ciudades. Al contrario las partes.

Pompeyo fué forzado por Sertorio, que sobrevino con CAPITULO XIV.

su gente, á alzar el cerco que sobre Palencia tenia; Cómo Sertorio fué vencido y muerto.

despues con nuevas fuerzas que recogió, forzó al ene

migo que se retirase. Siguióle basta lo postrero de EsDespues desta batalla, Sertorio anduvo un tiempo muy paña y hasta el cabo de San Martin, que cae no léjos de triste, sin salir en público, porque la cierva de que mu- Denia, y antiguamente se llamó el promontorio Hemecho se ayudaba, no parecia. Sospechaba que los ene- roscopeo, donde tuvieron cierta escaramuza sin que migos se la habian robado, cosa que tenia por triste sucediese cosa de mayor momento, á causa que ambas agüero y pronóstico de que algun gran mal le estaba partes excusaban la batalla por las pocas fuerzas que aparejado; pero como despues de repente pareciese, tenian. En conclusion, las cosas de Sertorio iban de recobró su acostumbrada alegría, y puesto fin al lloro, caida, mas por la inalquerencia de los suyos que por el volvió su pensamiento a la guerra. Dióse otra nueva ba- esfuerzo de los romanos. Acabaron de perderse con su talla por aquella misma comarca cerca del rio Turia, muerte, como acontece á los que tropiezan en semeque corre por los campos de Valencia y riega con sus jantes desgracias, que nunca paran en poco. En Huesca aguas aquellas hermosas llanuras ; llámase al presente fué muerto á puñaladas que le dió Antonio, hombre Guadalaviar. Pelearon de poder a poder con grande co- principal, en un convite en que estaba asentado á su raje y fuerza; la victoria quedó por Pompeyo, destro- lado. El que tramó aquella conjuracion fué Perpenna, zado el ejército de Sertorio. Hirtuleyo con un su her- si bien poco antes en parte fué descubierta, y algunos mano del mismo nombre murieron como buenos en la de los conjurados pagaron con la vida, otros huyeron; pelea; asimismo Cayo Herennio que seguia las partes los demás que no fueron descubiertos, porque no se sude Sertorio. La mayor desgracia fué que en el mayor piese toda la trama, se apresuraron á ejecular aquel calor de la pelea un soldado de Pompeyo mató un her- hecho. Por esta manera pereció Sertorio , llamado por mano, suyo; que tan desastradas son aun en la misma los españoles Aníbal Romano. No dejó hijo ninguno, victoria las guerras civiles, y los casos que en ellas su- dado que un mancebo adelante publicó que lo era, ceden tan malos. Llegó a despojarle, y quitándole la ayudado de la semejanza del rostro para urdir un tal celada, conoció su yerro y desventura; puso el cuerpo

embuste. Su muerte fué, á lo que se entiende, el año en una boguera , que era la manera de enterrar los muer- de 681 de la fundacion de Roma. Podíase comparar con tos; pedíale con sollozos y gemidos le perdonase aque- los capitanes mas excelentes, así por sus raras virtudes la muerte que por ignorancia le diera; no eran bastan- como por la destreza en las armas y prudencia en el tes las lágrimas para mudar lo que estaba hecho. Re- gobierno, si los remates fueran conforme á los princisolvióse de vengar aquella desgracia con meterse por pios y no afeara su excelente natural con la crueldad y el cuerpo la misma espada con que dió muerte á su her- fiereza. Dicho de Sertorio fué : « Mas querria un ejérmano; hízolo así, y cayó sobre el cuerpo del difunto. Di- cito de ciervos, y por capitan un leon , que de leones, vulgóse este desastrado caso por todo el ejército; indig- si tuviesen un ciervo por caudillo. » Tambien aquel : páronse todos y maldijeron aquella cruel y desgra- << Propio 'es de capitan prudente antes de entrar en el ciada guerra que tales monstruos paria. Sertorio, per- peligro poner los ojos en la salida.» Dícese que dcdido el ejército, se entretuvo en Calahorra entre tanto claró á los suyos la fuerza que tiene la concordia por que con nuevas diligencias se rehacia de otro ejército. semejanza de la cola de un caballo, cuyas cerdas una á Acudió Pompeyo a cercarle dentro de aquella ciudad; una arrancó fácilmente un soldado por su mandado, mas Sertorio, con una salida que hizo, escapó, aunque con para arrancarlas todas juntas no bastan fuerzas humaperdida de tres mil de los suyos. No paró hasta llegar do nas. Era inclinado al sosiego; la necesidad y el peligro los suyos tenian llegado un ejército muy grande, tanto, le forzaron á tomar las armas. Decia que quisiera mas que se atrevió á ir en busea de sus enemigos; y con tener el postrer lugar en Roma que en el destierro el presentaries la batalla, les hizo que se retirasen con sus primero. Su cuerpo se entiende sepultaron en Ebora ejércitos á invernar Metello pasados los Pirineos, Pom- por un sepulcro que dicen se halló en aquella ciudad, peyo en los Vaceos, pueblos de Castilla 'la Vieja. Erå abriendo los cimientos de la iglesia de San Luis, con Sertorio de condicion mansa y tratable, si las sospe- una letra en latin muy elegante, que claramente lo ebas no le trocaran, que fué causa de perder por una afirma; pero como no se halle autor ni testigo de créparte la aficion de los romanos, que se le desabrieron dito que tal diga ni aun rastro ni memoria de tal piedra, porque tomó para guarda de su persona á los celtibe- no lo tenemos por cierto, dado que en nuestra historia ros. Es el temor fuente de la crueldad; y así, dió tambien latina pusimos aquel letrero, tomado con otros algunos la muerte a algunos de los suyos, en que pasó tan ade- de Ambrosio de Morales, á su riesgo y por su cuenta, lante, que los hijos de los españoles que dijimos fueron persona en lo demás docta y diligente en rastrear las enviados á estudiar á Huescar, unos mató, otros vendió antigüedades de España. por esclavos: crueldad grande, pero que debió tener alguna causa para ella. Lo que resultó fué que por otra parte perdió la aficion y voluntad de los naturales, que era la sola esperanza y ayuda que le quedaba. Es así

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CAPITULO XV.

ven ciertas argollas de hierro fijadas con plomo en

aquellas peñas, cada una de mas de diez piés de ruedo. Cómo Pompeyo apaciguó á España,

Tiénese comunmente que estas argollas son rastros de Sabida la muerte de Sertorio y los causadores della, los trofeos de Pompeyo, á causa, que las solian poner en grandes fueron los sollozos de su gente, grande la in- los arcos triunfales para sustentar los trofeos, como en dignacion que se levantó contra Perpenna, en especial particular se ve hasta hoy en la ciudad de Mérida. En despues que leido el testamento del muerto, se enten- los pueblos llamados Vascones, donde hoy es el reino dió que le señalaba en él por uno de sus herederos, y de Navarra, fundó el mismo Pompeyo de su nombre en particular le nombraba por su sucesor en el gobierno la ciudad de Pamplona; por esto algunos en latin la y en el mando. Decian con dolor y gemidos que habia llamaban Pompeyopolis, que es lo mismo que ciudad de pagado mal el amor con deslealtad, y con malas obras Pompeyo: Estrabon á lo menos dice que se llamó Pomlas buenas. A paciguólos él con muchos halagos y dones pelon del nombre de Pompeyo, ciudad que hoy es caque les dió de presente, y mayores promesas que les beza de aquel reino. En conclusion, vuelto a Roma, hizo para adelante. El miedo priocipalmente de los ro- triunfó juntamente con Metello de España, año de la manos, que suele ser grande atadura entre los que es- sundacion de Roma 683. En el cual tiempo hobo en tan desconformes, enfrenó á los que estaban encendi- | Roma: algunos poetas cordobeses, de quien dice Cicedos en un vivo deseo de vengar la sangre de su caudillo; ron que eran groseros y toscos, no tanto, á lo que se tanto mas, que para hacer resistencia á Pompeyo, el entiende, por falta de su pacion y de los iugenios, cual, partido Metello para Roma, se apercebia para como por el lenguaje que en aquel tiempo se usaba. concluir con lo que quedaba de aquella guerra y par- Consta que tenian grayde familiaridad con Metello, cialidad, tenian necesidad de cabeza, y no se les ofrecia por donde sospechan que a su partida los debió de llea otro mas á propósito que Perpenda por parecer y voto var en su compañía desde España. del mismo Sertorio. Encargado pues de los negocios, por no confiarse ni del valor ni de la voluntad de los

CAPITULO XVI. suyos, rehusaba de venir á las manos con Pompeyo, que

Cómo Cayo Julio César vino en Espaita. pretendia con todo cuidado deshacerle. Pero la astucia de los enemigos le forzaron á hacer lo que no queria El año poco mas o menos de la fundacion de Roma con una celada que le pusieron , en que fácilmente sus de 685 Julio César vino la primera vez á España con gentes fueron, parte muertas, parte puestas en huida. cargo y nombre de cuestor, que era como pagador, en El fué hallado entre ciertos matorrales, donde despues compañía de pretor Antistio, al cual Plutarco da sobrede vencido se escondió; hizo instancia que le llevasen á nombre de Tuberon, en que está mentida la letra, y ha Pompeyo, con esperanza que tenia de la clemencia ro- de decir Turpion, apellido muy comun de los Antistios. mana. Sucedióle al revés de su pensamiento, ca le Traia César órden de visitar las audiencias de España, mandó luego que se le trajeron matar, sea por estar ar- que eran muchas, y avisar de lo que pasaba; en proserebatado del enojo, sea por excusar que no descubriese cucion llegó á Cádiz, donde se dice que, viendo la estalos cómplices y compañeros de aquella parcialidad, y tua de Alejandro Magno, suspiró por considerar que en así le fuese forzoso continuar aquella carnicería y usar la edad en que Alejandro sujetó el mundo, él aun no de mayor rigor, porque con este mismo intento echó tenia hecha cosa alguna digna de memoria. Despertado en el fuego las cartas de los romanos, en que llamaban con este deseo, y amonestado por un sueño que en Roá Sertorio para que volviese á Italia; cosas hay que es ma tuvo, en que le parecia que usa ba deshonestamente mejor no sabellas, y no todo se debe apurar. Lo que con su misma madre, y los adevigos por él le promelian importa es que muerto Sertorio y Perpenna, en breve el imperio de Roma y del mundo, se determinó de alse sosegó toda España. Los de Huesca, los de Valencia canzar licencia antes que se cumpliese el tiempo de y los termestinos despues desta victoria se dieron y en- aquel cargo, para volver á Roma, como lo hizo, con intregaron al vencedor. A Osma, porque no queria obe- tento de acometer nuevas esperanzas y mayores emdecer, el mismo Pompeyo la tomó por fuerza y la echó presas. Partido César de España, Gneio Calpurnio Pison, por tierra. Afranio tuvo mucho tiempo sobre Calahorra que con cargo extraordinario gobernaba la España ciun cerco tan apretado; que los moradores, gastadas las terior, fué por algunos caballeros españoles muerto el vituallas todas, por algun tiempo se sustentaron con año de la fundacion de Roma de 689, quier fuese en Jas carnes de sus mujeres y hijos, de donde en latin co- venganza de sus maldades, quier por respeto de Pommunmente comenzaron á llamar hambre calagurritana peyo, que buscaba toda ocasion y manera para hacello, á la extrema falta de mantenimientos. Finalmente, la ciu- y por su órden con color de honralle fué enviado á dad se entró por fuerza, ella quedó asolada, y sus mora- aquel gobierno. Muchas cosas se dijeron sobre el caso, dores pasados á cuchillo. Las demás ciudades y pue- la verdad nunca se averiguo. Pasados cuatro años desblos, avisados por este daño y ejemplo, todos se reduje- pues desto, que fué el año 693, siendo cónsules Marco ron á la obediencia del pueblo romano. Acabada la Pupio Pison y Marco Valerio Mesala, César vino la guerra, Pompeyo levantó en las cumbres de los mon- segunda vez á España con cargo de pretor. Llegado á tes Pirineos muchos trofeos en memoria de las ciu- ella, lo primero que hizo fué forzará los moradores de y el

, y , guerra, que pasaron de ochociertos en sola la España á mudar su vivienda y sus casas á lugares llanos, á ulterior y la parte de la Gallia por do hizo su camino causa que muchas compañías de salteadores, confiados cuando vino. En los valles de Andorra y Altavaca, que en la aspereza y noticia de aquellos lugares, desde allí están en los Pirineos lácia lo de Sobrarve, están y se se derramabaạ á hacer robos y daños en las tierras de

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Ja Lusitania y de la Bética ; por esto fué forzoso quitar

CAPITULO XVII. . les aquellos nidos y guaridas. Movidos por este rigor,

Dėl principio de la guerra civil en Espafia. ciertos pueblos 'comarcanos pretendian, pasado el rio Duero, buscar nuevos asientos; prevínolos el César, dió Hizo despues desto César la guerra muy nombrada de sobre ellos y rompiólos, con que se sujetaron y apaci- Gallia, con que allanó en gran parte aquella anchísima

y guaron. Muchas ciudades y pueblos de los lusitanos, provincia; y para sujetar los pueblos llamados enton

,

; que andaban levantados, fueron saqueados; muchos se ces Voconcios y Tarufates, que estaban en aquella parte dieron á partido. Los herminios volvieron de nuevo á de la Guiena donde hoy está el arzobispado de Aux (y alterarse; hízoles nueva guerra , y vencidos en batalla, aun al presente por allí hay un pueblo llamado Turfa), los que quedaron, por salvarse y escapar de las manos

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envió á Craso con buen golpe de gente. Caian estos de los contrarios, se recogieron á una isla que estaba pueblos cerca de España, por donde llamaron en su cercana de aquellas marinas. Por ventura era esta isla una favor á los españoles, que pasaron en gran número los de aquellas que por estar en frente de Bayona vulgar- Pirineos, como gente codiciosa de honra y presta á tomente toman de aquel pueblo su apellido, ca se llaman mar las armas. Orosio dice que cincuenta mil cántalas islas de Bayona. Antiguamente se llamaban Cincias, bros, que moraban donde hoy está Vizcaya y por allí nombre que tambien retienen hasta hoy dia; y sin em- cerca, pasaron en la Gallia. Lo que consta es que fuebargo, como se tocó arriba , la una dellas se llamabaron los principales que hicieron aquella guerra, y de Albiano, la otra Lacia, que el otro era nombre comun, entre ellos mismos nombraron y señalaron sus capitay estos los propios y particulares. Para deshacer aque- nes, hombres valerosos y amaestrados en la escuela de lla gente envió César un capitan, cuyo nombre no se Sertorio. Con todo esto no salieron con lo que pretenrefiere; el hecho cuenta Dion. Este, por la creciente dian; antes refieren que en esta demanda murieron y menguante del mar, no pudo desembarcar toda su treinta y ocho mil españoles. Estrabon añade que Craso gente; y así, algunos soldados que fueron los primeros pasó por mar á las islas Casiterides, puestas en frente á sallar en tierra , fácilmente fueron por los herminios del promontorio Cronio, que hoy se llama cabo de Fivencidos y muertos. Señalóse en este peligro un sol- nisterre, y que sin dificultad se apoderó dellas, por ser dado llamado Publio Sceva, el cual, magüer que per- aquella gente muy amiga de sosiego, criemiga de la dido el payés, le dieron muchas heridas, escapó á nado guerra y dada á las artes de la paz. Sucedió el año de hasta donde las naves estaban. César, con deseo de ven- Roma de 699 que el procónsul Quinto Cecilio vino al gar aquella afrenta con una mayor armada que juntó, gobierno de España, donde estuvo por espacio de dos él mismo en persona pasó en aquella isla, y en breve se años; y cerca de Clunia, que era una de las audiencias apoderó della; dió la muerte á los enemigos, que ya te- de los romanos, cuyas ruinas hoy se muestran cerca de nian menores brios y por la falta de mantenimientos Osma, trabó una grande batalla con los vaceos, en que estaban trabajados. Desde alli pasó adelante, y en las fué desbaratado, cosa que dió tan grande cuidado y riberas de Galicia se apoderó del puerto Brigantino, miedo al Senado romano, que acordaron de encargar á que hoy se llama la Coruña. Rindiéronse los ciudada- Pompeyo, como lo hicieron año de 701, el gobierno de nos sin dilacion, espantados de la grandeza de las na- España para que le tuviese por espacio de cinco años ves romanas, las velas hinchadas con el viento, la al- por ser muy bienquisto; y por lo que hizo antes, tenia tura de los mástiles y de las gavias, cosa de grande grande reputacion entre los naturales. No vino él mismo maravilla para aquella gente por estar acostumbrada á al gobierno por la aficion y regalo de Julia , hija de Cénavegar con barcas pequeñas, cuya parte inferior ar- sar, con quien nuevamente se casó, pero envió tres temaban de madera ligera," lo mas alto tejido de mim- nientes ó legados suyos para que en su lugar adminisbres y cubiertos de cueros para qụe no lo pasase el trasen aquel cargo; estos fueron Petreyo, Afranio y agua. Hechas estas cosas, y dado que hobo asiento en Marco Varron. A Afranio encargó el gobierno de la Esla provincia y leyes que ordenó muy á propósito (y en paña citerior con tres legiones de soldados; á Varron particular dió á los de Cádiz las que ellos mismos pidie- aquella parte que está entre Sierramorena y Guadiaron), finalmente, puso'tasa á las usuras de tal manera, na, y hoy se llama Extremadura ; Petreyo se encargó de que al deudor quedase la tercera parte de los frutos de todo lo demás de la Bética y de la Lusitania y de los su hacienda, de los demás se hiciese pagado el acree- Vectones con dos legiones que para ello le dieron. Por dor y lo descontase del capital. Con tanto dió vuelta á causa destas guarniciones y gente se enfrenó la ferociRoma para hallarse al tiempo de las elecciones, sin es- dad de los naturales, y las cosas de España estuvieron perar sucesor ni querer aceptar la honra del triunfo en sosiego, por lo menos no hobo alleraciones de imque de su voluntad le ofrecia el Senado romano; tan portancia; mas en Italia se encendió una nueva y cruel grande era la esperanza y el deseo que tenia de alcan- guerra, cuya lama cundió hasta España: La ocasion zar el consulado. Llevó consigo de España un potro fué que por muerte de Julia, que era la atadura entre que tenia las uñas hendidas, pronóstico, segun los ade- su marido y padre, resultó entre ellos grande enemistad vinos afirmaban, que le prometia el imperio del mundo. y contienda, con que todo el imperio romano se dividió Deste potro se sirvió él solamente por no sufrir que en dos partes, conforme a la aficion ú obligacion que otro ninguno subiese sobre él; y aun despues de muerto cada uno tenia de acudir a las cabezas destos dos banle mandó poner una estatua en Roma en el templo de . dos. El deseo insaciable de reinar, y ser el poder y Vénus, conforme á la vanidad de que entonces usaban. mando por su naturaleza incomunicable, acarreó este

mal y desastre. César no sufria que ninguno se le adelantase; Pompeyo llevaba mal que alguno se le quisiese igualar. Parecíale à César que con tener sujeta la Gallia

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y haber por dos veces acometido á Ingalaterra, que es lo ra procediera con mayores fuerzas y esperanza mas postrero de las tierras, estaba puesto en razon que en cierta y mayor seguridad. ausencia pudiese pretender el consulado, sin embargo de la ley que disponia lo contrario. El Senado juzgaba

CAPITULO XVIII. ser cosa grave que un hombre que tenia las armas pre

Cómo los pompeyanos fueron en España vencidos. tendiese un cargo tan principal; recelábase no le fuese escalon para quitarlesá todos la libertad ; muchos sena- No pudo César concluir con lo de Marsella tan presto dores parciales se inclinaban al partido de Pompeyo. como quisiera; así, antes de rendir aquella ciudad, se Estos hicieron tanto, que se recurrió al postrer remedio encaminó para España y llegó á Lérida. La guerra fué y sué hacer un decreto desta sustancia : «Que los cón- varia y dudosa ; al principio hobo muchas escaramuzas sules, los pretores, los tribunos del pueblo y los cónsu- y encuentros con ventaja de los del César. Despues por les que estuviesen en la ciudad pusiesen cuidado y pro- las muchas lluvias, y por derretirse las nieves con la curasen que la república no recibiese algun daño»; pa- templanza de la primavera, la creciente se llevó dos labras todas muy graves, de que nunca se usaba, sino puentes que tenian los de César en el Segre sobre Lecuando las cosas llegaban al postrer aprieto y lenian rida, por donde salian al forraje. No se podian remecasi perdida la esperanza de mejorar. Con este decreto diar por el otro lado á causa del rio Cinga , que llevaba se rompia la guerra si César, que por espacio de diez no menor acogida. Halláronse en grande apretura, y años habia gobernado la Gallia hasla un dia que le se- trocadas las cosas, comenzaron á padecer grande falta

á ñalaron, no dejase el ejército. El, avisado de lo que pa- de mantenimientos. Publicóse este aprieto por la tama saba, con su gente pasó el rio Rubicon, término y lin- que siempre vuela y aun se adelanta, y los de Pompeyo dero

que era de su provincia, resuelto de no parar hasta con sus cartas le encarecian demasiadamente; que fué Roma. Pumpeyo, sabida la voluntad de su enemigo, y ocasion para que en Roma y otras partes se hiciesen con él los cónsules Claudio Marcello y Cornelio Lén- alegrías como si el enemigo faera vencido, y muchos tullo, porno hallarse con fuerzas bastantes para hacerle que estaban á la mira se acabasen de declarar y se fuerostro, se huyeron de la ciudad el año de Roma de 705,

sen para Pompeyo, porque no pareciese que iban los sin reparar hasta Brindez, ciudad puesta en la postrera postreros; pero toda esta alegría de los pompeyanos y punta de Italia; y perdida la esperanza de conservar lo todas sus esperanzas mal fundadas se fueron en humo, de Italia y lo del occidente, desde allí pasaron á Mace- porque César hizo una puente con extrema diligencia donia con intento de defender la comun libertad con veinte millas sobre Lérida , por donde se proveyó de las fuerzas de levante. Hacian diversos apercebimien- mantenimientos; y nuevos socorros que le vinieron de tos, despachaban mensajeros á todas parles. Entre los Francia fueron por este medio librados del peligro demás, Bibulio Rufo, enviado por Poinpeyo, vino á Es- que corrian por tener el rio en medio. Demás desto, paña para que de su parte hiciese que Afranio y Petreyo, muchas ciudades de la España citerior se declararon juntadas sus fuerzas, procuraşen con toda diligencia por el César, y entre ellas Calahorra, por sobrenombre que César no enlrase en ella. Obedecieron ellos a este

Nasica, Huesca, Tarragona, los Ausetanos, donde está mandato, y dejando á Varron encargada toda la España Vique, los Lacetanos, donde Jaca, y los llargavonenses.

e ulterior, Afranio y Petreyo con sus gentes y ochenta Por todo esto y por haber sangrado por diversas parcompañías que levantaron de nuevo en la Celtiberia

tes y dividido en muchos brazos el rio Segre para pas

y escogieron por asiento para hacer la guerra la ciudad sallo por el vado sin tanto rodeo como era menester de Lérida, junto de la cual desta parte del rio Segre hi

para ir a la puente, los pompeyanos se recelaron de la cieron sus alojamientos. Está Lérida puesta en un co- caballería del César, que era mayor que la suya y mas llado empinado con un padrastro que tiene hacia el fuerte, no les atajase los bastimentos. Acordaron por septentrion, y la hace menos fuerte; por el lado orien- estos inconvenientes de desalojar y retirarse la tierra tal la baña el rio Segre, que poco mas abajo se mezcla adentro. Pasaron el rio Segre por la puente de la ciucon el rio Cinga, y entrambos mas adelante con Ebro.

dad, y mas abajo con una puente que echaron sobre el César, avisado de la partida de Pompeyo de Italia, acu- rio Ebro le pasaron tambien cerca de un pueblo que dió á Roma, y dado órden en las cosas de aquella ciu- entonces se llamaba Octogesa , y hoy á lo que se endad á su voluntad, acordó lo primero de partir para Es- tiende Mequinencia, cinco leguas mas abajo de Lérida. paña. Entretúvose en un cerco que puso sobre Marse- Era grande el rodeo que llevaban; acudió César con lla, porque no le quisieron recibir de paz; y en el en- presteza, atajóles el paso, y tomóles las estrechuras de tretanto envió delante á Cayo Fabio con tres legiones, los monles por do les era forzoso pasar; con esto, sin que serian mas de doce mil hombres. Este, vencidas venir á las manos y sin sangre, redujo los enemigos á las gentes de Pompeyo que tenian tomados los pasos de términos, que necesariamente se rindieron. Dió perdon los Pirineos, rompió por España hasta poner sus reales á los soldados y licencia para dejar las armas y irse á

y á vista de los enemigos, pasado el rio Segre. Lucano sus casas, por ser cosa averiguada que aquellas legiodijo que el dicho rio estaba en medio. Viniéronle des- nes en provincia tan sosegada, como á la sazon era Espues otras legiones además de seis mil peones y tres paña, solo se sustentaban y entretenian contra él y en mil caballos que de la Gallia acudieron. Hacíanse todos su perjuicio. Demás desto, para que la gracia fuese mas estos apercebimientos porque corria fama que Pom- colmada, cualquier cosa que de los vencidos se ballo peyo por la parte de Africa pretendia pasar á España, en poder de sus soldados, mandó se restituyese, pay que su venida seria inuy en breve. Decian lo que sos- gando él de su dinero lo que valia. No faltó, conforme pechaban, y lo que el negocio pedia para que, conser- ă la costumbre de los hombres, que es creer siempre vada aquella nobilísima provincia, lo demás de la guer- lo peor, quien dijese que los de Pompeyo vendieron por

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dineros á España, en tanta manera, que Caton, por da, tanto, que en cierto alboroto salió herido. Ordenóle sobrenombre Faonio, en lo de Farsalia motejó desto á César que pasase en Africa contra el rey Juba, gran Afranio, que sin dilacion pasó por mar donde Pompeyo favorecedor de sus enemigos los pompeyanos. Con ocaestaba , ca le dijo si rehusaba de pelear contra el mer- sion desta jornada juntó gran dinero, así de las nuevas cader que le comprara las provincias. De Petreyo no se imposiciones y sacaliñas que inventó como de las lidice nada. Varron, el que quedó en el gobierno de la cencias que vendia á los que querian quedarse en EsEspaña ullerior, al principio, sin declararse del todo, paña y no ir á la guerra donde les mandaba ir: robo desse mostraba amigo del César; despues, cuando se dijo vergonzado y manifiesto. Alterados por ello los naturala estrechura en que estaba cerca de Lérida, quitadales, se conjuraron de darle la muerte; las cabezas de la la máscara, comenzó á aparejarse para ir contra él, le-conjuracion fueron Lucio Recilio y Annio Scapula. Uno vantar gentes, juntar galeras en Cádiz y en Sevilla, y que se llamaba Minucio Silon , con muestra de prescnpara todo allegar gran dinero de los nalurales, sin per- talle una peticion, fué el primero á herirle; cargaron los donar al templo de Hércules, que estaba en Cádiz, al demás, y caido en tierra, le acudieron con otras hericual despojó de sus tesoros, dado que era uno de los das. Socorriéronle los de su guarda , prendieron á Silon, famosos santuarios de aquellos tiempos; pero despues y llevaron en brazos á Longino á su lecho. Las heridas de vencidos Afranio y Petreyo, César, con su ordinaria eran ligeras, y en fin escapó con la vida. Silon, puesto presteza, atajó sus intentos. Demás desto, la mayor á cuestion de tormento, vencido del dolor, descubrió parte de sus soldados le desampararon cerca de Sevilla, muchos compañeros de aquella conjuracion; dellos y sé pasaron á César, por donde le fué tambien á él unos fueron muertos, otros se huyeron, no pocos de la forzoso rendirse, y con otorgalle la vida, entregó al prision en que los tenian fueron por dineros dados por vencedor las naves, dinero y trigo que tenia y todos libres, ca en el ánimo de Longino a todos los demás sus almacenes. Tuvo César Cortes de todas las ciuda- vicios, aunque muy grandes y malos, sobrepujaba la des en Córdoba. Hizo restituir al templo de Cádiz todos codicia. En este medio por cartas de César se supo la los despojos y tesoros que Varron le tomó, y á los mo- victoria que ganó contra Pompeyo; y sin embargo, con radores de aquella isla dió privilegios de ciudadanos color de la jornada de Africa, enviado delante el ejérciromanos en remuneracion de la mucha voluntad con to al estrecho de Cádiz , ya sano de las heridas, se parque, declarados por él, echaron de su ciudad la guarni- lió para ver la armada que tenia junta. Pero llegado á cion de soldados que el mismo Varron les puso. Con- Sevilla , tuvo aviso que gran parte del ejército de lierra cluidas estas cosas, y encargado el gobierno de la Es- se habia alborotado y tomado por cabeza á Tito Torio, paña ulterior á Quinto Casio Longino con cuatro le- natural de Itálica , del cual porque se entendia que pregiones, el cual este mismo año era tribuno del pueblo, tendia ir luego á Córdoba, envió á Marco Marcello, su y los pasados fuera cuestor en aquella misma provincia, cuestor, para sosegar las voluntades y defender aquella siendo en ella procónsul Gneio Pompeyo; con esto, ciudad. Mas él tambien en breve le faltó, que á los maCésar por mar pasó a Tarragona , y de allí por tierra á los ninguno guarda lealtad, y con toda la ciudad se junFrancia y á Roma. Desde alli, luego que llegó, envió á tó con Torio, el cual vino de buena gana en que MarceMarco Lépido al gobierno de la España citerior; teníale llo, como persona de mayor autoridad, tomase el prinobligacion y aficion á causa que, como prelor que era cipal cuidado de aquella guerra. Longino, visto que en Roma Lépido, habia nombrado á César por dicta- todos le eran contrarios, despues de asentar sus reales dor. Siguióse el año que se contó 706 de la fundacion de á la vista de sus enemigos cerca de Córdoba y del rio Roma, muy señalado por las victorias que César en él Guadalquivir, desconfiado de la voluntad de los suyos, ganó, primero en los campos de Farsalia contra Pom- se retiró á un pueblo que entonces se llamaba Ulia, y peyo, despues en Egipto contra el rey Plolemeo, aquel aliora es Montemayor, situado en un collado y ribazo á que mató alevosamente al mismo Pompeyo, que con- cinco leguas de Córdoba. Al pié de aquel collado tenia fiado en la amistad que tenia con aquel rey, despues de puestas sus estancias. Sobrevinieron los enemigos, y vencido y de perdida aquella famosa jornada, se aco- como reliusase la pelea, le cercaron dentro dellas de gió á aquel reino y se metió por sus puertas. Dió el Cé- foso y valladar por todas partes. Habia Longino avisado sar la vuelta á Roma. Desde allí pasó en Africa para al rey de la Mauritania , llamado Bogud, yá Marco Lépiallanar á muchos nobles romanos, que á la sombra de do para que desde la España citerior le socorriese con Juba, rey de Mauritania, vencido Pompeyo, se recogie- presteza , si queria que el partido de César no cayese de ron á aquellas partes. Venciólos en batalla; los princi- todo punto. Bogud fué el primero que acudió, y con sus pales caudillos, Caton, Scipion, el rey Juba y Petreyo, gentes y las que de España se le llegaron, peleó algu

, por no venir á sus manos se dieron la muerte; á Afra- nas veces con Marcello. Los trances fueron varios; pero nio y un hijo de Petreyo del inismo nombre con otros po fué bastante para librar á Longino del cerco hasta prendió y hizo degollar; con que todo lo de Africa que, venido Lépido, todo lo allanó sin dificultad , porquedó llano, y el César volvió de nuevo á Roma. que Marcello puso en sus manos todas las diferencias, y

å Longino, que rehusaba de hacer lo mismo, ó por su CAPITULO XIX.

mala conciencia, ó por entender que Lépido se inclinaDe lo que Longino hizo en España.

ba á favorecer á Marcello, se le dió licencia para irse

donde quisiese. Con esto Marcello y Lépido se encamiPor el mismo tiempo la España ulterior andaba alte- náron á Córdoba. Longino, avisado que Trebonio era rada por la avaricia y crueldad del gobernador Lon- venido para sucederle en el cargo, desde Málaga se pargino, el cual continuaba sus vicios, que ya otra vez cuan- tió para Italia y se hizo á la vela. Fuéle el tiempo condo gobernaba Pompeyo le pusieron en peligro de la vi-trario, y así corrió fortuna, y pereció ahogado en el

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