Imágenes de páginas
PDF
EPUB

la Lusitania y de la Bética ; por esto fué forzoso quitar

CAPITULO XVII. . les aquellos nidos y guaridas. Movidos por este rigor,

Dėl principio de la guerra civil en España. ciertos pueblos comarcanos prelendian, pasado el rio Duero, buscar nuevos asientos; prevínolos el César, dió Hizo despues destó César la guerra muy nombrada de sobre ellos y rompiólos, con que se sujetaron y apaci- Gallia, con que allanó en gran parte aquella anchísima guaron. Muchas ciudades y pueblos de los lusitanos, provincia; y para sujetar los pueblos llamados entonque andaban levantados, fueron saqueados; muchos se ces Voconcios y Tarufates, que estaban en aquella parte dieron á partido. Los herminios volvieron de nuevo á de la Guiena donde hoy está el arzobispado de Aux (y alterarse; hízoles nueva guerra , y vencidos en batalla, aun al presente por allí hay un pueblo llamada Turfa), los que quedaron, por salvarse y escapar de las manos envió á Craso con buen golpe de gente. Caian estos de los contrarios, se recogieron a una isla que estaba pueblos cerca de España , por donde llamaron en su cercana de aquellas marinas. Por ventura era esta isla una favor á los españoles, que pasaron en gran número los de aquellas que por estar en frente de Bayona vulgar- Pirineos, como gente codiciosa de honra y presta á tomente toman de aquel pueblo su apellido, ca se llaman mar las armas. Orosio dice que cincuenta mil cántalas islas de Bayona. Antiguamente se llamaban Cincias, bros, que moraban donde hoy está Vizcaya y por allí nombre que tambien retienen hasta hoy dia; y sin em- cerca, pasaron en la Gallia. Lo que consta es que fuebargo, como se tocó arriba , la una dellas se llamabaron los principales que hicieron aquella guerra , y de Albiano, la otra Lacia, que el otro era nombre comun, entre ellos mismos nombraron y señalaron sus capitay estos los propios y particulares. Para deshacer aque- nes, hombres valerosos y amaestrados en la escuela de lla gente envió César un capitan, cuyo nombre no se Sertorio. Con todo esto no salieron con lo que pretenrefiere; el hecho cuenta Dion. Este, por la creciente dian; antes refieren que en esta demanda murieron y menguante del mar, no pudo desembarcar toda su treinta y ocho mil españoles. Estrabon añade que Craso gente; y así, algunos soldados que fueron los primeros pasó por mar á las islas Casiterides, puestas en frente á sallar en tierra, fácilmente fueron por los herminios del promontorio Cronio, que hoy se llama cabo de Fivencidos y muertos. Señalóse en este peligro un sol- nisterre, y que sin dificultad se apoderó dellas, por ser dado llamado Publio Sceva, el cual, magüer que per aquella gente muy amiga de sosiego, cremiga de la dido el payés, le dieron muchas heridas, escapó á nado guerra y dada á las artes de la paz. Sucedió el año de hasta donde las naves estaban. César, con deseo de ven- Roma de 699 que el procónsul Quinto Cecilio vino al gar aquella afrenta con una mayor armada que juntó, gobierno de España, donde esluvo por espacio de dos él mismo en persona pasó en aquella isla, y en breve se años; y cerca de Clunia, que era una de las audiencias apodero della; dió la muerte a los enemigos, que ya te- de los romanos, cuyas ruinas hoy se muestran cerca de pian menores brios y por la falta de mantenimientos Osma, trabó una grande batalla con los vaceos, en que estaban trabajados. Desde allí pasó adelante, y en las fué desbaratado, cosa que dió tan grande cuidado y riberas de Galicia se apoderó del puerto Brigantino, miedo al Senado romano, que acordaron de encargar á que hoy se llama la Coruña. Rindiéronse los ciudada - Pompeyo, como lo hicieron año de 701, el gobierno de - nos sin dilacion, espantados de la grandeza de las na- España para que le tuviese por espacio de cinco años ves romanas, las velas hinchadas.con el viento, la al- por ser muy bienquisto; y por lo que hizo antes, tenia tura de los mástiles y de las gavias, cosa de grande grande reputacion entre los naturales. No vino él mismo maravilla para aquella gente por estar acostumbrada á al gobierno por la aficion y regalo de Julia , hija de Cénavegar con barcas pequeñas, cuya parte inferior ar- sar, con quien nuevamente se casó, pero envió tres lemaban de madera ligera ," lo mas alto tejido de mim- nientes ó legados suyos para que en su lugar adminisbres y cubiertos de cueros para qụe no lo pasase el trasen aquel cargo; estos fueron Petreyo, Afranio y agua. Hechas estas cosas, y dado que hobo asiento en Marco Varron. A Afranio encargó el gobierno de la Esla provincia y leyes que ordenó muy á propósito (y en paña citerior con tres legiones de soldados; á Varron particular dió á los de Cádiz las que ellos mismos pidie- aquella parte que está entre Sierramorena y Guadiaron), finalmente, puso'tasa á las usuras de tal manera, na, y hoy se llama Extremadura; Petreyo se encargó de que al deudor quedase la tercera parte de los frutos de todo lo demás de la Bética y de la Lusitania y de los su hacienda, de los demás se hiciese pagado el acree- Vectones con dos legiones que para ello le dieron. Por dor y lo descontase del capital. Con tanto dió vuelta á causa destas guarniciones y gente se enfrenó la ferociRoma para hallarse al tiempo de las elecciones, sin es- dad de los naturales, y las cosas de España estuvieron perar sucesor ni querer aceptar la honra del triunfo en sosiego, por lo menos no hobo alleraciones de imque de su voluntad le ofrecia el Senado romano; tan portancia; mas en Italia se encendió una nueva y cruel grande era la esperanza y el deseo que tenia de alcan- guerra , cuya lama cundió hasta España: La ocasion zar el consulado. Llevó consigo de España un potro fué que por muerte de Julia , que era la atadura entre que tenia las uñas hendidas, pronóstico, segun los ade- su marido y padre, resultó entre ellos grande enemistad vinos afirmaban, que le prometia el imperio del mundo. y contienda, con que todo el imperio romano se dividió Deste potro se sirvió él solamente por no sufrir que en dos partes, conforme á la aficion ú obligacion que otro ninguno subiese sobre él; y aun despues de muerto cada uno tenia de acudir a las cabezas destos dos banle mandó poner una estatua en Roma en el templo de 1. dos. El deseo insaciable de reinar, y ser el poder y Vénus, conforme a la vanidad de que entonces usaban. mando por su naturaleza incomunicable, acarreó este

mal y desastre. César no sufria que ninguno se le adelantase; Pompeyo llevaba mal que alguno se le quisiese igualar. Parecíale & César que con tener sujeta la Gallia y haber por dos veces acometido á Ingalaterra, que es lo ra procediera con mayores fuerzas y esperanza mas postrero de las tierras, estaba puesto en razon que en cierta y mayor seguridad. ausencia pudiese pretender el consulado, sin embargo de la ley que disponia lo contrario. El Senado juzgaba

CAPITULO XVIII. ser cosa grave que un hombre que tenia las armas pre

Cómo los pompeyanos fueron en España vencidos. tendiese un cargo tan principal; recelábase no le fuese escalon para quitarlesá todos la libertad ; muchos sena- No pudo César concluir con lo de Marsella tan presto dores parciales se inclinaban al partido de Pompeyo. como quisiera; así, antes de rendir aquella ciudad, se Estos hicieron tanto, que se recurrió al postrer remedio encaminó para España y llegó á Lérida. La guerra fué y fué hacer un decreto desta sustancia : «Que los cón- varia y dudosa ; al principio hobo muchas escaramuzas sules, los pretores, los tribunos del pueblo y los cónsu- y encuentros con ventaja de los del César. Despues por les que estuviesen en la ciudad pusiesen cuidado y pro- las muchas lluvias y por derretirse las nieves con la curasen que la república no recibiese algun daño »; pa- templanza de la primavera, la creciente se llevó dos labras todas muy graves, de que nunca se usaba, sino puentes que tenian los de César en el Segre sobré Lėcuando las cosas llegaban al postrer aprieto y tenian rida, por donde salian al forraje. No se podian remecasi perdida la esperanza de mejorar. Con este decreto diar por el otro lado á causa del rio Cinga , que llevaba se rompia la guerra si César, que por espacio de diez no menor acogida. Halláronse en grande apretura, y años habia gobernado la Gallia hasla un dia que le se- trocadas las cosas, comenzaron á padecer grande falla ñalaron, no dejase el ejército. El, avisado de lo que pa- de mantenimientos. Publicóse este aprieto por la fama saba, con su gente pasó el rio Rubicon, término y lin- que siempre vuela y aun se adelanta, y los de Pompeyo dero que era de su provincia, resuello de no parar hasta con sus cartas le encarecian demasiadamente; que fué Roma. Pompeyo, sabida la voluntad de su enemigo, y ocasion para que en Roma y otras partes se hiciesen con él los cónsules Claudio Marcello y Cornelio Lén- alegrías como si el enemigo faera vencido, y muchos lullo, porno hallarse con fuerzas bastantes para hacerle que estaban á la mira se acabasen de declarar y se fuerostro, se huyeron de la ciudad el año de Roma de 705, sen para Pompeyo, porque no pareciese que iban los sin reparar hasta Brindez, ciudad puesta en la postrera postreros; pero toda esta alegría de los pompeyanos y punta de Italia; y perdida la esperanza de conservar lo todas sus esperanzas mal fundadas se fueron en humo, de Italia y lo del occidente, desde allí pasaron á Mace- porque César hizo una puente con extrema diligencia donia con intento de defender la comun libertad con veinte millas sobre Lérida, por donde se proveyó de las fuerzas de levante. Hacian diversos apercebimien- mantenimientos; y nuevos socorros que le vinieron de tos, despachaban mensajeros á todas partes. Entre los Francia fueron por este medio librados del peligro demás, Bibulio Rufo, enviado por Poinpeyo, vino á Es- que corrian por tener el rio en medio. Demás desto, paña para que de su parte hiciese que Afranio y Petreyo, muchas ciudades de la España citerior se declararon juntadas sus fuerzas, procuraşen con toda diligencia por el César, y entre ellas Calahorra, por sobrenombre que César no enlrase en ella. Obedecieron ellos a este

Nasica, Huesca , Tarragona, los Ausetanos, donde está mandato, y dejando á Varron encargada toda la España Vique, los Lacetanos, donde Jaca, y los llargavonenses. ulterior, Afranio y Petreyo con sus gentes y ochenta Por todo esto y por haber sangrado por diversas parcompañías que levantaron de nuevo en la Celliberia tes y dividido en muchos brazos el rio Segre para paescogieron por asiento para hacer la guerra la ciudad sallo por el vado sin tanto rodeo como era menester de Lérida, junto de la cual desta parte del rio Segre hi

para ir a la puente, los pompeyanos se recelaron de la cieron sus alojamientos. Está Lérida puesta en un co- caballería del César, que era mayor que la suya y mas llado empinado con un padrastro que tiene hacia el fuerte, no les atajase los bastimentos. Acordaron por septentrion, y la hace menos fuerte; por el lado orien- estos inconvenientes de desalojar y retirarse la tierra tal la baña el rio Segre, que poco mas abajo se mezcla adentro. Pasaron el rio Segre por la puente de la ciucon el rio Cinga, y entrambos mas adelante con Ebro.

dad, y mas abajo con una puente que echaron sobre el César, avisado de la partida de Pompeyo de Italia, acu- rio Ebro le pasaron tambien cerca de un pueblo que dió a Roma, y dado órden en las cosas de aquella ciu- entonces se llamaba Octogesa, y hoy á lo que se endad á su voluntad, acordó lo primero de partir para Es- tiende Mequinencia, cinco leguas mas abajo de Lérida. paña. Entretúvose en un cerco que puso sobre Marse- Era grande el rodeo que llevaban; acudió César con lla, porque no le quisieron recibir de paz; y en el en- presteza, alajóles el paso, y tomóles las estrechuras de tretanlo envió delante á Cayo Fabio con tres legiones, los montes por do les era forzoso pasar; con esto, sin que serian mas de doce mil hombres. Este, vencidas venir á las manos y sin sangre, redujo los enemigos á las gentes de Pompeyo que tenian tomados los pasos de términos, que necesariamente se rindieron. Dió perdon los Pirineos, rompió por España hasta poner sus reales á los soldados y licencia para dejar las armas y irse á á vista de los enemigos, pasado el rio Segre. Lucano sus casas, por ser cosa averiguada que aquellas legiodijo que el dicho rio estaba en medio. Viniéronle des- nes en provincia tan sosegada, como á la sazon era Espues otras legiones además de seis mil peones y tres paña, solo se sustentaban y entretenian contra él y en mil caballos que de la Gallia acudieron. Hacíanse todos su perjuicio. Demás desto, para que la gracia fuese mas estos apercebimientos porque corria fama que Pom- colmada, cualquier cosa que de los vencidos se halló peyo por la parte de Africa pretendia pasar á España, en poder de sus soldados, mandó se restituyese, pay que su venida seria muy en breve. Decian lo que sos- gando él de su dinero lo que valia. No faltó, conforme pechaban, y lo que el negocio pedia para que, conser- à la costumbre de los hombres, que es creer siempre vada aquella nobilísima provincia, lo demnás de la guer- lo peor, quien dijese que los de Pompeyo vendieron por dineros á España, en tanta manera, que Caton, por da, tanto, que en cierto alboroto salió herido. Ordenóle sobrenombre Faonio, en lo de Fursalia motejó desto á César que pasase en Africa contra el rey Juba, gran Afranio, que sin dilacion pasó por mar donde Pompeyo favorecedor de sus enemigos los pompeyanos. Con ocaestaba , ca le dijo si rehusaba de pelear contra el mer- sion desta jornada juntó gran dinero, así de las nuevas cader que le comprara las provincias. De Petreyo no se imposiciones y sacaliñas que inventó como de las lidice nada. Varron, el que quedó en el gobierno de la cencias que vendia á los que querian quedarse en EsEspaña ullerior , al principio, sin declararse del todo, paña y no ir á la guerra donde les mandaba ir: robo desse mostraba amigo del César; despues, cuando se dijo vergonzado y manifiesto. Alterados por ello los naturala estrechura en que estaba cerca de Lérida, quitada les, se conjuraron de darle la muerte; las cabezas de la la máscara, comenzó á aparejarse para ir contra él, le- conjuracion fueron Lucio Recilio y Annio Scapula. Uno vantar gentes, juntar galeras en Cádiz y en Sevilla, у que sellamaba Minucio Silon, con muestra de prescnpara todo allegar gran dinero de los naturales, sin per- talle una peticion, fué el primero á herirle; cargaron los donar al templo de Hércules, que estaba en Cádiz, al demás, y caido en tierra, le acudieron con otras hericual despojó de sus tesoros, dado que era uno de los das. Socorriéronle los de su guarda, prendieron á Silon, famosos santuarios de aquellos tiempos; pero despues y llevaron en brazos á Longino á su lecho. Las heridas de vencidos Afranio y Petreyo, César, con su ordinaria eran ligeras, y en fin escapó con la vida. Silon, puesto presteza, atajó sus intentos. Demás desto, la mayor á cuestion de tormento, vencido del dolor, descubrió parte de sus soldados le desampararon cerca de Sevilla, muchos compañeros de aquella conjuracion; dellos y se pasaron á César, por donde le fué tambien á él unos fueron muertos, otros se huyeron, no pocos de la forzoso rendirse, y con otorgalle la vida, entregó al prision en que los tenian fueron por dineros dados por vencedor las naves, dinero y trigo que tenia y todos libres, ca en el ánimo de Longino a todos los demás sus almacenes. Tuvo César Cortes de todas las ciuda- vicios, aunque muy grandes y malos, sobrepujaba la des en Córdoba. Hizo restituir al templo de Cádiz todos codicia. En este medio por cartas de César se supo la los despojos y tesoros que Varron le tomó, y á los mo- victoria que ganó contra Pompeyo; y sin embargo, con radores de aquella isla dió privilegios de ciudadanos color de la jornada de Africa, enviado delante el ejérciromanos en remuneracion de la mucha voluntad con to al estrecho de Cádiz , ya sauo de las heridas, se parque, declarados por él, echaron de su ciudad la guarni- lió para ver la armada que tenia junta. Pero llegado á cion de soldados que el mismo Varron les puso. Con- Sevilla , tuvo aviso que gran parte del ejército de lierra cluidas estas cosas, y encargado el gobierno de la Es- se habia alborotado y tomado por cabeza á Tito Torio, paña ulterior á Quinto Casio Longino con cuatro le- natural de Itálica , del cual porque se entendia que pregiones, el cual este mismo año era tribuno del pueblo, tendia ir luego á Córdoba , envió á Marco Marcello, su y los pasados fuera cuestor en aquella misma provincia, cuestor, para sosegar las voluntades y defender aquella siendo en ella procónsul Gneio Pompeyo; con esto, ciudad. Mas él tambien en breve le faltó, que á los maCésar por mar pasó a Tarragona, y de allí por tierra á los ninguno guarda lealtad, y con toda la ciudad se junFrancia y á Roma. Desde allí, luego que llegó, envió á tó con Torio, el cual vino de buena gana en que MarceMarco Lépido al gobierno de la España citerior; teníale llo, como persona de mayor autoridad, tomase el prinobligacion y aficion á causa que, como prelor que era cipal cuidado de aquella guerra. Longino, visto que en Roma Lépido, habia nombrado á César por dicta- todos le eran contrarios, despues de asentar sus reales dor. Siguióse el año que se contó 706 de la fundacion de á la vista de sus enemigos cerca de Córdoba y del rio Roma, muy señalado por las victorias que César en él Guadalquivir, desconfiado de la voluntad de los suyos, ganó, primero en los campos de Farsalia contra Pom- se retiró á un pueblo que entonces se llamaba Ulia, y peyo, despues en Egipto contra el rey Plolemeo, aquel ahora es Montemayor, situado en un collado y ribazo á que mató alevosamente al mismo Pompeyo, que con- cinco leguas de Córdoba. Al pié de aquel collado tenia fiado en la amistad que tenia con aquel rey, despues de puestas sus estancias. Sobrevinieron los enemigos, y vencido y de perdida aquella famosa jornada, se aco- como rehusase la pelea, le cercaron dentro dellas de gió á aquel reino y se metió por sus puertas. Dió el Cé- foso y valladar por todas partes. Habia Longino avisado sar la vuelta a Roma. Desde allí pasó en Africa para al rey de la Mauritania , llamado Bogud, y á Marco Lépiallapar á muchos nobles romanos, que á la sombra de do para que desde la España citerior le socorriese con Juba, rey de Mauritania, vencido Pompeyo, se recogie- presteza, si queria que el partido de César no cayese de ron á aquellas partes. Venciólos en batalla ; los princi- todo punto. Bogud fué el primero que acudió, y con sus pales caudillos, Calon, Scipion, el rey Juba y Petreyo, gentes y las que de España se le llegaron, peleó algupor no venir á sus manos se dieron la muerte; á Afra- nas veces con Marcello. Los trances fueron varios; pero nio y un bijo de Petreyo del mismo nombre con otros do fué bastante para librar á Longino del cerco hasta prendió y hizo degollar; con que todo lo de Africa que, venido Lépido, todo lo allanó sin dificultad, porquedó llano, y el César volvió de nuevo á Roma. que Marcello puso en sus manos todas las diferencias, y

à Longino, que rehusaba de hacer lo mismo, ó por su CAPITULO XIX.

mala conciencia, ó por entender que Lépido se inclina

ba á favorecer á Marcello, se le dió licencia para irse De lo que Longino hizo en España.

donde quisiese. Con esto Marcello y Lépido se encamiPor el mismo tiempo la España ulterior andaba alte- náron á Córdoba. Longino, avisado que Trebonio era rada por la avaricia y crueldad del gobernador Lon- venido para sucederle en el cargo, desde Málaga se pargino, el cual continuaba sus vicios, que ya otra vez cuan- tió para Italia y se hizo á la vela. Fuéle el tiempo condo gobernaba Pompeyo le pusieron en peligro de la vie | trario, y así corrió fortuna, y pereció ahogado en el mar, no lejos de las bocas del rio Ebro, con todo el di- asegurarse, de secreto con embajadores que le enviaron nero que llevaba robado y cohechado. El año siguien- ! se excusaron de lo que forzados de la necesidad habian te , que fué de Roma 708, Lépido triunfó en Roma por hecho, que era seguir el partido contrario; juntamente dejar sosegados los movimientos de España y los albo- le declararon que se podia tomar la ciudad de noche sin rotos que se levantaron contra Longino. Marcello fué que las centinelas de los enemigos lo sintiesen. Los de desterrado por haberse levantado, como queda dicho; Ülia otrosi le enviaron embajadores para avisarle de la pero en breve le alzaron el destierro por gracia y mer- estrechura en que se hallaban y el peligro si no eran ced de César. Fué este Marco Marcello diferente de otro socorridos con presteza. César, combatido de diversos del mismo nombre, en cuyo favor anda una oracion de pensamientos, en fin se resolvió de enviar á Lucio JuCiceron, entre las demás muy elegante. De la misma nio Pacieco con seis cohortes en socorro de Ulia; él, manera Longino, de quien liemos tratado, fué diferente ayudado de una noche tempestuosa y con decir que de otro que así se llamó, cuyo nombre hasta hoy se ve Pompeyo le enviaba , por medio de los enemigos se mecortado en uno de los toros de piedra de Guisando con tió en el pueblo; con cuya entrada y con la esperanza estas palabras en latin:

de poderse defender se encendieron y animaron á la LONGINO Á PRISCO CESORIO PROCURÓ SE HICIESC.

defensa los cercados. Algunos sospechan que este capitan fué aquel Junio de cuya lealtad y valentía se ayudó

César en lo de la Gallia, enviándole algunas veces por CAPITULO XX.

su embajador para tratar de paz con Ambiorige. Lo Cómo en España se hizo la guerra contra los hijos de Pompeyo.

mas cierto es que César, dado que hobo órden á sus te

nientes Pedio y Fabio para que á cierto dia le acudiesen Estaba todavía España dividida en bandos, unos 10- con sus gentes, él, con intento de divertir los que estaban maban la voz del César, otros la de Pompeyo. Muchas sobre Ulia , puso sus reales cerca de Córdoba. El espanciudades despacharon embajadores á Scipion, que en to de Sexto fué tan grande, que determinó avisar á su Africa despues de la muerte de Pompeyo era el mas hermano que, alzado el cerco de Ulia, de que ya estaba principal y cabeza de aquella parcialidad, para reque- casi apoderado , viniese en su socorro. Asentó Gneio sus rirle que las recibiese debajo de su amparo. Viuo destle reales cerca de los de César; pero como rehusase la Africa Gneio Pompeyo, el mayor de los hijos del gran pelea, y en esto se pasase algun tiempo, tal enferinePompeyo, y de camino se apoderó de las islas de Mallor- dad sobrino á César, que de noche, á sordas y sin haca y Menorca; pero la enfermedad que le sobrevino en cer ruido movió con sus gentes camino de Alegua. Ibiza le forzó á detenerse por algun tiempo. En el en- | Plutarco dice que César en Córdoba primeramento tretanlo Audio Scapula , es ú saber , aquel que se conjuró sintió el mal caduco de que era tocado; y es cosa avecontra Longino, y Quinto A ponio con las armas echaron riguada que en aquella ciudad plantó un plátano muy de toda la provincia al procónsul Aulo Trebonio, y man- celebrado por los antiguos; si ya por ventura lo uno y tuvieron el partido de los pompeyanos liasta la venida lo otro no sucedió los años pasados cuando otra vez del dicho Pompeyo; ca no mucho despues, convalecido estuvo en el gobierno de España, como queda dieho. de la enfermedad, no solo él pasó en España, sino Ategua estaba asentada cuatro leguas de Córdoba, dontambien, dado fin á la guerra de Africa por el esfuerzo de al presente hay rastros de edificios antiguos con de César, Sexto Pompeyo, el otro hijo del gran Poinpe- nombre de Teba la Vieja. Tenian los pompeyanos en yo, Accio Varo y Tito Labieno con lo que les quedó del aquel pueblo juntado el dinero y gran parte de las muejército y del armada se recogieron á España. Gneio niciones para la guerra. César por el mismo caso pendiscurriendo por la provincia se apoderó de muchas saba que con ponerse sobre aquel lugar, ó pondria á los ciudades, de unas por fuerza, de otras de grado, y en- pompeyanos para defendelle en necesidad de venir á las tre ellas la de Córdoba, en que dejó á Sesto, su hermano, manos y á la batalla, ó si le desamparasen , perderian y él pasó á poner cerco sobre Ulia , que se tenia por el gran parte de sus fuerzas y reputacion. Gneio, al conCésar. Acudieron Quinto Pedio y Quinto Fabio Máximo, trario, por las mismas razones, avisado del camino que tenientes de César; pero rehusaban la pelea y entrete- llevaba César , y determinado de excusar la pelea , pasó níanse hasta su venida. El, ocupado en cuatro triunfos con sus gentes á dos pueblos que hoy se llaman Castroelque celebró en Roma.y en asentar las cosas de aquella rio y Espegio, y antiguamente se llamaron Castra Posrepública alteradas, dilató su venida hasta el principio tumiana, lugares fuertes en que pensaba entretenerse. del año siguiente, que se contó de la fundacion de Ro- Despues desto, asentó sus reales de la otra parte del ma 709, en el cual tiempo, partido de Roma, con deseo de rio Guadajoz, que antiguamente se llamó el rio Salado recompensarla tardanza, se apresuró de manera , que y pasaba cerca de Ategua. Desde allí, como en algunas en diez y siete dias llegó á Sagunto, que hoy es Mon- escaramuzas hubiese recebido daño, perdida la espeviedro, y en otros diez pasó hasta Obulco, pueblo que ranza de poder socorrer á los cercados, se volvió a Córhoy se llama Porcuna , situado entre Córdoba y Jaen , á doba. Los de Ategua con esto enviaron á César embala sazon que cerca del Estrecho se dió una batalla naval jadores para entregársele, pero con tales condiciones entre Didio, general de la armada de César, y Varo, ca- que eran mas para vencedores que para vencidos; así, beza de la contraria armada. El daño y peligro de ambas fueron despedidos sin alcanzar cosa alguna. Los soldapartes fuéigual, sin reconocerse ventaja, salvo que Va- dos que tenian de guarnicion con esta respuesta se ro se metió en el puerto de Tarifa, y cerró la boca del embravecieron contra los ciudadanos que se mostraban dicho puerto con una cadena , que fué señal de flaque- inclinados á la parte del César. Ni es de pasar en silenza y de que su daño fué algo mayor. Los de Córdoba, cio lo que Numacio Flaco, á cuyo cargo estaba la decon la antigua aficion que tenian á César y por mas fensa de aquel pueblo, hizo en esta coyuntura, por ser un hecho de grande crueldad, esto es, que degolló á lo

CAPITULO XXI. dos los moradores de aquel pueblo que eran aficiona

Como César volvió a Roma. dos á César , y muertos los echó de los adarves abajo. Lo mismo hizo con las mujeres de los que estaban en el

Despues que Gneio Pompeyo perdió la jornada de Muncampo de César, y aun llegó á tanto su inhumanidad da, herido como salió en un hombro, se recogió á Taque hasta los mismos niños hizo matar , unos en los bra

rifa. Dende por la poca confianza que tenia en los de zos de sus madres, otros á vista de sus padres los man- aquel pueblo y con deseño de pasar a la España citedó enterrar vivos ó echar sobre las lanzas de los solda- rior, do tenia aliados asaz y ganadas las voluntades de dos: fiereza que apenas se puede oir por ser de bestia aquella gente, se embarcó en una armada que tenia salvaje. No le valió cosa alguna aquella crueldad, ca sin presta para todo lo que sucediese. Enconósele la herida embargo los moradores se rindieron a voluntad del Cé- con el mar, tanto, que al cuarto día le fué forzoso salsar, andados 18 dias del mes de febrero. Bien se deja tar en tierra. Llevábanle los suyos en una litera con entender que los ciudadanos fueron perdonados y la

intento de buscar donde esconderse. Seguíanle por el crueldad de Numacio castigada , dado que los histo- rastro y por la huella por órden de César, Didio por riadores no lo refieran. Despues desto, César puso fuego

mar y Cesonio por tierra. Dieron con él en una cueva á un pueblo llamado Atubi, sin otros muchos lugares

donde estaba escondido, y allí le prendieron y le dieron de que por fuerza ó de grado se apoderó. Pasó otrosí la muerte. Floro dice que peleó, y que le mataron cerca con sus gentes y se puso sobre la ciudad de Munda, que de Laurona, pueblo que hoy se llama Liria , ó Laurigi seguia el bando de Pompeyo, que está puesta en un ri- como otros creen. Lo que se averigua es que su armada, bazo cinco leguas de Málaga. Tiene un rio pequeño, que parte fué presa, parte quemada por Didio. Sexto Pompoco adelante de la ciudad se derrama por una llanu- peyo, hermano del muerto, con tan tristes nuevas perra muy fresca y abundante ; era á la sazon pueblo prin- dida la esperanza de poder tenerse en Córdoba, y por cipal; ahora lugar pequeño, pero que conserva el nom- ver que en aquella comarca no podia estar seguro, y bre y apellido antiguo. Cerca de aquella ciudad se vi- que comunmente todos, como suele acontecer, se no finalmente a batalla. César sobrepujaba en núinero y inclinaban a la parte mas válida y fuerte, acordó de parvalentía de los suyos; Gneio se aventajaba en el sitio tirse á la España citerior y dar tiempo al tiempo. Scapude sus reales, que tenia asentados en lugar mas alto. la, despues de la rota de Munda vuelto á Córdoba, desOrdenaron entre ambas partes sus haces; dióse la ba- pues de un convite que hizo en que se bebió largamentalla con la mayor fuerza y porfia que se podia pensar; te, mandó y hizo que sus mismos esclavos le diesen la grande fué el denuedo, grande el peligro de los unos y muerte; que tales eran las yalentías de aquel tiempo. los otros. Los cuernos izquierdos de ambas partes sue- César en el cerco de Munda, que todavía se tenia, dejó ron vencidos y puestos en huida; el resto de la pelea á Quinto Fabio con parte del ejército, y él acudió á estuvo suspensa por grande espacio sin declarar la vic- Córdoba; y tomada por fuerza , paso á cuchillo veinte toria por ninguna de las partes, mucha sangre derra- mil de aquellos ciudadanos que seguian el partido conmada, el campo cubierto de cuerpos muertos. En con- trario. Luego asentadas las cosas de aquella ciudad, parclusion, César con su valor y esfuerzo mejoró el partido tió para Sevilla; en este camino le presentaron la cabede los suyos, porque apeado, con un escudo de hom- za de Gneio, y él con la misma felicidad se apoderó de bre de á pié que arrebató, comenzó á pelear entre los aquella ciudad; y porque se torno de nuevo á alborotar, primeros, y á muchos de los suyos con su misma mano la sosegó segunda vez á 10 del mes de agosto, como deluvo para que no huyesen. Murieron de la parte de se señala en los calendarios romanos. A ejemplo de SePompeyo treinta mil infantes y tres mil hombres de á villa , se le entregaron otros pueblos por aquella comarcaballo; entre los demás perecieron Varo y Labieno; ca, en particular la ciudad de Asta, antiguamente sitrece águilas de las legiones fueron tomadas, que eran tuada à dos leguas de Jerez á la ribera del rio Guadalete; los estandartes principales. De la parte de César murie- al presente es lugar desierto, pero que todavía conron mil soldados de los mas valientes y esforzados, y serva el apellido antiguo. Por otra parte, Quinto Fabio quinientos quedaron heridos. Seguian la parte de Cé- que quedó sobre Munda, á cabo de algunos meses cansar dos reyes africanos, el uno por nombre Boquío, el só á los cercados de manera, que se dieron.Demás desto, otro Bogud. Este en gran parte ganó el prez de la vic- sujetó á Osuna, si por fuerza ó á partido no se sabe ni toria, porque al tiempo que los demás estaban trabados se declara, por faltar las memorias de aquellos tiempos, y la pelea en lo mas recio, se apoderó de los reales ene- У los libros que hay estar corrompidos. Concluidas comigos que quedaron con pequeña guarda, á cuya de- sas tan grandes con una presteza increible, cosa que en fensa como Labieno arrebatadamente acudiese, pen- las guerras civiles es muy saludable, donde hay mas nesando los demás que huia, perdida la esperanza de la cesidad de ejecucion que de consultas; sosegadas las victoria, volvieron las espaldas. Dióse esta batalla á alteraciones de España y dado asiento en el gobierno, los 17 de marzo, dia en que Roma celebraba las fiestas juntó asimismo gran dinero de los tributos que en púdel dios Baco. Notaban los curiosos que cualro años blico á lodos, y en particular puso á los que eran ricos, antes en tal dia como aquel Pompeyo, desamparada Ita- y de los cargos y oficios que vendió, hasta no perdonar lia, se pasó en Grecia. Cuando César hablaba desta jor- al templo de Hércules que estaba en Cádiz, al cual annada solia decir que muchas veces peleó por la honra tes de ahora tuviera respeto. La prosperidad continuada y gloria, pero que aquel dia habia peleado por la vida. y la necesidad le hicieron atrevido para que tomase

por fuerza las ofrendas de oro y plata, que allí tenian muchas y muy ricas. Con esto pasado el estío, ya que

el otoño estaba adelante, partió de España, y llegó á

« AnteriorContinuar »