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El dia 1.° despues del despacho de algunos espedientcs se leyó el articulo 118 del proyecto de constitucion que dice: «En seguida se procederá a elegir de entre los mismos diputados, por escrutinio secreto, y a pluralidad absolula de volos, un presidente, un vice-presidente y cuaIro secretarios, con lo que se tendrán por constituidas las Córtes, y la diputacion permanenle cesará en todas sus funciones ---Se aprobó sin variacion, pero acordando el Congreso que se declarase por un articulo espreso que vingun eleclor pudiese volarse á si misno.--En seguida quedaron aprobados los artículos que siguen:- Art 119. Se nombrará en el mismo dia una diputacion de veinte y dos individuos y dos de los secretarios, para que pase á dar cuenta al rey de hallarse constituidas las Córtes, y del presidente que han elegido, á fin de que manifieste si asistirá á la apertura de las Córtes, que se celebrará el dia primero de marzo.-Art. 120. Si el rey se hallare fuera de la capital, se le hará esta participacion por escrilo, y el rey contestará del mismo modo.--Art 121. El rey asistirá por si misino á la apertura de las Córtes, y si tuviere impedimento, la hará el presidente el dia señalado, sin que por ningun motivo pucda diferirse para otro. Lay mismas formalidades se observarán para el acto de cer. Томо II.

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rarse las Cortes.--Art. 122. Eu la sala de las Cortes entrará el rey sin guardia, y solo le acompañarán las persopas que determine el ceremonial para el recibimiento y despedida del rey, que se prescriba en el reglamento del gobierno interior de las Córtes.- Art. 123. El rey hará un discurso en el que propondrá á las Córtes lo que crea conveniente, y se le coolestará en términos generales por el presidente. Si no asistiere el rey, remitirá su discurso al presidente para que este le lea en las Córtes.Art. 124. Las Cortes no podrán deliberar en la presencia del rey.-Art. 125. Tampoco deliberarán cuando se presenten los secretarios del despacho para hacer algunas propuestas á nombre del rey.»- El diputado Oliveros propuso por adicion: «Podrán estos asistir a las discusiones cuándo y del modo que las Cortes delermineo. Con esle motivo acordó el Congreso que pasase de nuevo el articulo á la comision de constilucion para que lo reformase, teniendo en cuenta lo propuesto por Oliveros, y variando la palabra deliberar por la de votar. --«Art. 126. Las sesiones de las Cortes serán públicas, y solo en los casos que exijan reserva podrá celebrarse sesion secreta. Art. 127. En las discusiones de las Cortes y en todo lo demás que pertenezca á su gobierno y órden interior, se observará el reglamento que se forme por eslas Cortes generales y estraordinarias, sin perjuicio de las reformas que las sucesivas luvieren por conveniente hacer en él. -Arl. 128. Los diputados serán inviolables por sus opiniones, y en ningun tiempo ni caso, y por ninguna autoridad, podrán ser reconvenidos por ellas. En las causas criminales que contra ellos se intentaren no podrán ser juzgados sino por el Tribunal de Córtes, en el muilo y forma que se prescriba en el reglamento del gobierno interior de las mismas. Durante las sesiones de las Córtes, y un mes despues, los diputados no podrán ser ejecutados por deudas.»--Este articulo promovió una leve discusion, solicitando Calatrava que se adicionase con la cláusula final de: «ni demandados por causas civiles; pretendiendo don Simon Lopez que al establecer la inviolabilidad del dipulado se declarase que solo era por sus opiniones polilicas, porque de otro modo podian alacar los representan- , les de la pacion el dogma religioso, y no debia consentirse que ante las Córtes y por los diputados irresponsa-, bles. se hiciesen semejantes ataques. Al señor Calatrava contestó Argüelles, diciendo que bastante garantia era la inviolabilidad consignada para que no viniese á ser un privilegio odioso; y al señor Lopez le tranquilizó Villanueva diciendo: «La valuraleza y el objeto nismo de las, Cóntes, indica que en ellas no tan solo se tratarán malerias politicas, sino tambien eclesiásticas; pues muchas veces deberán examinarse y aun resolverse en ellas cierlos puntos de disciplina esterna, que se miran justamente en los reinos católicos como materias de las leyes civiles. En estos casos, en que no se ha de tratar de dogmas de la religion, sino de puntos controvertibles, claro está que sin el riesgo de fallar á la verdad católica se espondrán en el Congreso opiniones contrarias. Y conviene que los dipilados tengan eulera libertad para esponer en estas materias eclesiásticas cuanto juzguen conducente al bieu de la Iglesia y del Estado. Para precaver lodo esceso en esle punto que nunca seria de temer de un Congreso calólico, se dice que sean los diputados inviolables en sus opiniones, y no por sus errores. Pues si alguno, por su des. gracia, llegase á proferir alguna espresion contraria á nuestra santa fé, por el mismo hecho seria delineuente, y como tal juzgado por el tribunal de Córtes, como ha dicho muy bien el señor Torrero. No tratándose, pues, de errores, sino de opiniones, en las cuales, sin perjuicio de la religioni, priede into decir que si ó que no; y habiéndose visto por esperiencia que aun contra los que asi han opinado se han suscitado persecuciones, leligo por prtle dente la precaucion de este articulo, y por couforme al espiritu y á la práctica de la religion, la cual no consiente que vingun católico sea incomodado por opiniones que ni indirectamente se oponen a la verdad de sus dogmas.» Aun

insistió el señor Lopez para que se entregase á los diputados que tratasen malerias eclesiásticas al tribunal ecle. siástico, pero los distinguidos canonistas Muñoz Torrero y Villanueva, distinguieron la materia y el Congreso aprobó el artículo, tal como lo redactó la comision. En seguida hizo el presidente saber, que las diferencias entre los diputados Cea

у Uria habian lernsinado, dando este último completa satisfaccion por sus palabras ofensivas, escapadas de su boca en la sesion en que se trató del decreto acerca de la representacion del consulado de Méjico, en que dijo que los secretarios al estenderlo habian proceolido con malicia ó con equivocacion. La honra de la mesa y del diputado quedaron en su lugar.

En la sesion del 2 juró y lonió asiento como diputado por la ciudad de Santiago de Guayaquil, el señor don José Joaquin de Olmedo y Maruri. Se dio cuenta á las Cortes de algnnos espedientes y proposiciones de actualidad, y despues continuó la discusion pendiente sobre las adiciones al articulo 128 de la constitucion. Habiéndose leido la del diputado Calatrava que decia : que durante Jas de Cortes, y aun dias, despues, los diputados no pridiesen ser demandados por pleitos civiles ni ejecutivos» fué aprobada. Suerte contraria les cupo å las de los diputados Dueñas y Lopez, a pesar de la insistencia de uno y otro.-Despues se leyeron juntos los siguientes: Art. 129. Durante el tiempo de su diputacion, contado para este efecto, desde que el nombramiento conste en la permanente de Córtes, no podrán los dipulados admitir para si, ni solicitar para olro, empleo alguno de provision del rey, ui aun ascenso, cono 110 sea de escala en su respectiva carrera.- Art. 130. Del mismo modo 110 podrán durante el tiempo de su diputacion, y un año despues del último acto de sus funciones, obtener para si, ni solicitar para otro, pension ni condecoracion alguna, que sea tambien de provision del rey». Eslos articulos, tan ligados entre si, no podian menos de ser combatidos por los representantes del pais que apelecian la indepen

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