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LOS DE LA ISLA DEL GALLO

Accediendo al pedido de numerosos amigos por hallarse completamente agotado el número del Ateneo de Lima, donde se publicó, y la tirada especial de 250 ejemplares que se hizo de mi trabajo sobre los de la isla del Gallo, voy a darle cabida en las páginas de la Revista Histórica, puesto que la demanda del folleto y las exigencias de mis amigos demuestran que no ha perdido su interés. Aunque pudiera agregar algunas otras noticias, no muchas, sobre ese episodio, a las contenidas en mi trabajo, prefiero dejarlo tal como mereció que el Jurado que lo premió declarase que era acreedor al «premio más alto que pueda acordar el Ateneo». Un deber de honradez así los exige.

INFORME DEL JURADO

Señor Presidente del Ateneo:

El Jurado que designó la Junta Directiva para informar sobre el grado de merecimiento de las monografías históricas que se presentaren al Concurso, solo ha recibido una intitulada-Los de la isla del Gallo-firmada con el pseudónimo M. B. BOZA,

Este trabajo historial está dividido en cuatro partes. La primera es un exordio en el cual se plantea el problema histórico sobre el número y nombre de los españoles que quedaron con Pizarro en la mencionada isla,

La segunda parte, en verdad muy notable por el caudal de erudición histórica, se concreta a la exhibición de citas pertinentes, tomadas de historiadores y cronistas de Indias, citas comentadas con clarísimo criterio por el autor. Resumen de esta parte es un cuadro, en orden cronológico, cuadro muy minucioso e interesante, sobre dicinueve aventureros entre los que los primitivos escritores comparten la gloria de los trece de la Fama.

La tercera parte del estudio histórico la forman dos documentos inéditos que son: una provisión de la Gasca, expedida en Lima a 30 de Enero de 1549, y otra del Virrey don Francisco de Toledo, suscripta también en Lima, a 3 de Abril de 1578, comprobatorias ambas de que Francisco Rodríguez de Villafuerte fué uno de los trece de la isla del Gallo, a pesar de no encontrase su nombre entre los citados en las estipulaciones que autorizó la Reina doña Juana. Con argumentación convincente e indestructible, elimina el autor al piloto Bartolomé Ruíz, colocando en su lugar a Villafuerte; pues el piloto, después de la famosa escena de la raya divisoria entre los audaces y los de ánimo apocado, cumpliendo con sus deberes de marino, se embarcó inmediatamente en la nave que zarpó para Panamá. Toca sin duda a Bartolomé Ruíz gloria en la empresa; pero no fué de los trece que compartieron las privaciones y sufrimientos.

Termina el estudio histórico con noticias biográficas sobre los diecinueve españoles que en el cuadro figuran, y las fuentes históricoas de esta cuarta y última parte están indicadas en 136 notas.

Si la información histórica estuviera basada sólo en el elemental conocimiento de fechas y sucesos, la monografía actual sería siempre digna de consideración, pero de secundaria impor tancia. Complácemosnos en declara que más seria e importante ha sido la labor emprendida y llevada a buen término por M. B. Boza. Erudición sólida revelada en el estudio concienzudo de las más autorizadas fuentes de la Hstoria americana, y perseverante laboriosidad para buscar hasta encontrarlos documentos que hasta hoy eran desconocidos y que vienen a hacer completa luz sobre nombres y hechos controvertidos, nos hacen tributar justiciero y entusiasta encomio al autor de la monografía, escrita en estilo llano, sin pretensiones de alardaer gallar

días de expresión que cuadrarían mal a la severidad de toda disquisición histórica.

Mucho ha llamado también nuestra atención la biografía del piloto Bartolomé Ruíz, de quien historiador o cronista alguno volvió a ocuparse después de su regreso a Panamá. Documentos hasta hoy ignorados y que el espíritu pacientemente investigador de M. B. Boza alcanzó a descubrir en nuestros archivos, permiten presentar completa la vida del hombre que, después de Pizarro, contribuyó más para el éxito de la heroica aventura que dió por resultado la Conquista.

El Jurado se abstiene de entrar en otras consideraciones sobre el métiro del trabajo sometido a su examen, limitándose a los puntos que ha estimado más culminantes: y en conclusión opina que la monografía Los de la Isla del Gallo» es acreedora al premio más alto que pueda acordar el Ateneo.

Lima, Agosto 2 de 1899.

RICARDO PALMA

MANUEL M. SALAZAR.

PABLO PATRON

LOS DE LA ISLA DEL GALLO

Acaso no hay un episodio más hermoso en las brillantes páginas de la historia del descubrimiento y conquista de la América que la heroica resolución tomada por Pizarro y un corto número de intrépidos soldados de quedarse en un islote desierto, en medio del Océano, expuestos a sufrir hambres y las más horribles penalidades, para proseguir el descubrimiento de un país del cual no tenían sino muy vagas noticias. Todos los historiadores se han ocupado con más o menos calor, desde los remotos tiempos de la conquista, de tan sublime hecho: se han discutido unos a otros, se han analizado y se han refutado sin llegar jamás a la verdad.

Dos son los puntos que no proponemos estudiar en este trabajo, a saber: cuántos fueron los compañeros de Pizarro, y quiénes fueron éllos; puntos ambos hasta hoy obscuros y controvertidos, pues los historiadores han variado su número elevándolo algunos a dieciséis y reduciéndolo otros a doce y han compartido la gloria entre dicinueve, algunos de lo cuales han sido citados solo por un cronista sin decir las razones que tenía para considerarle como uno de los heroicos compañeros del Conquistador en aquel memorable suceso.

De los dicinueve castellanos entre quienes los historiadores del Perú comparten la gloria de los trece de la Fama, nueve no tienen cabida en el Diccionario Histórico Biográfico del Pe. ú de Mendiburu y algunas de las biografías de los diez restantes son bastante deficientes: esta circunstancia y el hecho de que algunos autores, entre ellos el erudito Markham, se lamenten de haber perdido toda huella de muchos de esos aventureros después de la heroica aventura de la isla del Gallo, nos

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