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partes del septentrion y de qué provincias cada una destas naciones haya venido, qué costumbres, qué ingenios tenian, de qué lengua y leyes usaban ; ni faltaria por diligencia si entre tantas tinieblas do opiniones como hay se descubriese algun camino para dar en el blanco. Será forzoso contentarnos con conjeturas, pues la antigüedad de las cosas y el descuido de aquellos tiempos no da lugar á mayor claridad. I 'linio pone á los vándalos en aquella parle de Alemana casi do al presente están los mclburgenses y pomeranos, dado que Pion las fuentes de que nace el rio Albis y de donde comienza á regar los campos de Alemana las pone en los montes Vandálicos. Los burgundiones se han de contar entre los vándalos como parte suya; tomaron este nombre de Burgos, que quiere decir aldeas, en que estaban divididos y derramados; y como hiciesen asiento en los Hcduos, pueblos antiguos, fueron causa que aquella parte de iu Gallia se llamase Burgundia ó Borgoña. Dionisio, el que en elegante verso escribió en priego el asiento de las tierras, en particular pone los alanos cerca de los de Dacia y de los Jetas. Marcellino los puso en la Escilia, y dice tenían por bienaventurados á los que morian en la guerra; á los que la vejez consumia ó morian de otra suerte los denostaban y decian mal dellos, como hombres que eran de ingenio feroz é inclinados á crueldad, por caer su tierra muy apartada de las comodidades y humanidad de las otras provincias, y ninguna cosa casi alli aportar de las que suelen ablandar la ferocidad de los corazones y amansarlos. Los siliugos es cosa averigada que vinieron á España, y que mezclados con los vándalos asentaron en la Bélica ú Andalucia, sin que tuviesen rey particular de su nacion. Pero de qué parte del septentrion hayan venido no se averigua con claridad. Algunos ponen á jos sitingos en Baviera, donde antiguamente hobo una ciudad llamada Salingostadio, á lo que parece del nombre desta gente, o la ribera del Danubio, fresmillas distantes de Ingolstadio. No hay duda sino que los francos, que por este tiempo se apoderaron de la Gallia, se llamaban asimismo salios del rio Sala, que riega su tierra, como lo dice Marcellino. Destos salios se dijo la muy famosa ley sálica, que veda á las mujeres suceder en las herencias de los francos. Asi se puede entender que los silingos eran los mismos que los sálicos, francos ó franceses, que todo es uno. Esto cuanto á los silingos. Los suevos, segun que lo testifican autor s muy graves, antiguamente tuvieron sus asientos cerca del rio Albis, si bien Estraboa pone tambien los suevos á las fuentes y nacimiento del Danubio, en la comarca donde al presente se ve la ciudad de Augusta. Resta decir de los godos, cuya origen, porque reinaron en España mas tiempo que las demás uaciones y se les aventajaron en mas nombre y fama, queremos sacar mas de raiz tomando el principio algo de mas arriba. Algunos pensaron y dijeron que los godos eran los mismos que los getas, los cuales en I'linio y en Herodoto vemos demarcados no léjos de las riberas y de las bocas por donde el Danubio descarga en el mar. No falta otrosi quien diga que los getas y masagetas son los mismos que los divinos libros llaman gog y magog, opiniones que ni hay para quéaprobaüas en este lugar, ni seria dificultoso refuta lia* por la autoridad de l'linio, que entrelas ciudades de Celesiria cuenta á Magog, y aun

dice que por otro nombre se llama Dambice y Hierapolis. Los mas en número y de mayor diligencia en rastrear la antigüedad son do parecer que los godos bajaron de una provincia por nombre Scandia, que los antiguos llamaron Basilia ó Baltia, tierra muy extendida y muy ancha, y que está sobre Alemana y sobre Sarmatia ó Polonia, pegada por la parle de levante con otra provincia llamuila Fimmarquia, rodeada por las otras partes del mar Báltico y Glacial. Tiene Scandia forma de peninsula, muy mas larga que ancha; dividese en la Golia, la Suecia y la Norvegia; y con esta está pegada otra provincia llamada Lapia. Es asi, que por la parto de poniente por donde se extiende el golfo Codano, quo los naturales llaman Suconico, y por la parte de Scandia por donde mas brevemente se pasa á la Cimbrica Quersoneso y al reino de Dinamarca, se forma otra peninsula menor, pegada con la otra mayor, que llaman Gotia; y dividese en dos partes, es á saber, en los ostrogodos, que en nuestra lengua es lo mismo que godos orientales, y en los visogodos, quo quiere decir godos occidentales. Entre los visogodos los baltos, que en aquella lengua quiere decir atrevidos y era apellido de cierto linaje; y entre los ostrogodos los amalos, llamados asi de un gran rey y capitan por nombre Amalo, se señalaban entre los demás y eran las familias mas ilustres y reales. Lo demás de Scandia cortan unos montes con sus cordilleras continuadas, que dejan al mediodia la Suecia, provincia de un cielo mas benigno, y hácia el septentrion la Norvegia, en que se padecen cruelisimos frios; tanto, que el vino que de otras partes alli se lleva, con la fuerza del frio se aceda luego: cosa que algun tiempo puso á los pontilices romanos en gran cuidado para que se pudiese en los pueblos de aquella tierra conservar la integridad del sacrilicio divino de la misa. Son los godos ordinariamente de cabello y barba roja, el color blanco como los demás pueblos de Alemana, con quienes tienen su lengua semejante y no muy diferente de las demás gentes, que por este tiempo se ha dicho por fuerza de armas entraron en España. Solo de los alanos se puede y suele alirmar que usaron de la lengua de los escilas, y esto mas por conjetura probable que por razones que á ello convenzan. Lo cierto es que en la lengua castellana, de que al presente usa España, compuesta de una avenida de muchas lenguas, quedan vocablos tomados de la lengua de los godos. Entre estos, podemos contar los siguienles : tripas, caza, robar,yelmo, moza, bandera, arpa, juglar, albergar, escanciar, esgrimidor, cangilon, camisa, sábana. De los vándalos otrosi se tomaron otras dicciones y vocablos, como cámara, gozque, azafran. Lo que loca á la religion, todas estas naciones 6 en este tiempo ó poco despues recibieron y abrazaron la cristiana; que antiguamente eran dadosá diversas supersticiones, mayormente los godos, por persuadirse que no les sucederia prósperamete en la guerra si no ofrecian por el ejército sangre humana, sacrificaban los que prendian en la guerra al dios Marte, al cual principalmente eran devotos, y asimismo acostumbraban á le ofrecer las primicias de los despojos y colgar de los troncos de los árboles las pieles de los que mataban. Tenian otra devocion para el mismo efecto de sacrificar antes de la batalla con solemne aparato caballos, y llevar delante sus cabezas abiertas las bocas y puestas en unas lanzas. Entre estos devaneos acertaban en tener por cierto, opinion recibida de sus mayores, que las ánimas humanas eran perpetuas y que despues de la muerte habia premios y castigos. Cuando tronaba tiraban saetas en alto para con esto ayudar á Dios, por pensar se le hacia fuerza y que le echaban del reino. Celebraban á la vihuela con cantos y tonadas los hechos de sns mayores y sus proezas, como al presente se hace en España. Algunos afirman que las armas de los godos eran un leon levantado y vuelta la cabeza en un escudo ondeado y de uzul la mitad; otros que tres leones puestos uno sobre otro á la manera que los tienen los reyes de Dacia; mas en esto no hay para qué detenernos, mayormente que nuestro principal intento es declarar mas copiosamente , como arriba se dijo, la ocasion que á tantas gentes y tan bárbaras abrió la puerta para entrar en España. En aquella confusion de cosas y caida del imperio romano, de que se ha hecho mencion, un cierto Marco en Bretaña, hoy Ingalaterra, fué por las legiones saludado y alzado por emperador, y poco despues no con menor liviandad ellas mismas le mataron. Pusieron en su lugar á Graciano, que tambien con la misma inconstancia fué muerto dentro de cuatro meses. Sucedióle Constantino, no por señalarse en valor y hazañas entre los demás, sino solo le dieron el imperio movidos del nombre de Constantino, que aquellas gentes tenian por bien afortunado. Sucedió esto, como se puede conjeturar de Paulo Orosio, el año de nuestra salvacion de 411, en que fué cónsul Teodosio el Menor la cuarta vez, emperador del oriente, en lugar de su padre Areadio, que falleció tres años antes deste. Siguieron á Constantino gran parte de la Gallia y de España por estar los ánimos de todos irritados con las demasias de los romanos y con los gravisimos tributos que de cada dia les ponian mayores y mas graves. Sin embargo, algunos se conservaban en la obediencia de los emperadores verdaderos. Entre estos, Didimo y Veriniano, parientes de Honorio, como quier que perseverasen en España en su devocion, con un ejército que arrebatadamente juntaron, pretendieron con mayor ánimo que fuerzas impedir á Constantino, que de la Gallia se decia aparejarse para pasar en España, la entrada de los Pirineos. Pero fueron vencidos en batalla y muertos, asi ellos como sus mujeres, por Constante, hijo del tirano, al cual, sacado por su padre de un monasterio y nombrado por césar, envió delante á España. Teodocillo y Lagodio, hermanos destos muertos, desconfiados de sus fuerzas, huyeron del peligro, y se fueron á los emperadores Honorio y Teodosio. El ejército de Constante por la mayor parte era compuesto de aquellas naciones que bajaran de Alemana en Francia, y por cierto concierto que con Honorio hicieron los llamaran honoriacos. Estos, por permision de Constante, talabau á España y todos los campos hasta Palencia, ca pretendia él con la miseria ajena ganar las voluntades del ejército bárbaro. A estos mismos, queriéndose él volver á Francia, dió el cuidado de guardar las estrechuras y entradas de los Pirineos. Llevaron mal esto los españoles que los soldados extranjeros y mercenarios, y por consiguiente poco seguros, fuesen preferidos a su conocida lealtad, por donde de tiempo muy antiguo les confiaban la guarda de aquellas entradas de toda la provincia. Sentian mucho esta afrenta. Quejábanse del

agravio, y amenazaban que mny en breve resultarian alteraciones en España y tendria otros señores que la mandasen, con lo demás que suelen decir los hombres cuando el dolor y saña les suelta la lengua. No salieron vanas estas amenazas, segun que el suceso de las cosas lo mostró y declaró en breve, porque los honoriacos, conforme á su natural inclinacion, Mamaron y trajeron á España ú los vándalos, alanos, suevos y silingos, con quien se concertaron secretamente de dalles la entrada que hasta entonces tuvieron cerrada, y poco antes Stilicon los habia hecho entrar en Francia. La causa que se piensa los movió ádesamparar la Gallia fué el miedo de los godos, contra cuyo valor y por estar concertados con Honorio, temian no tendrían fuerzas iguales. Poniales junto con esto en cuidado y aquejábalos el poder de Constantino, que estaba apoderado de la mayor parte de la Gallia y aspiraba á lo demás. Era rey de los suevos Hermenerico, de los alanos Atace, de los vándalos y silingos Gunderico. La entrada destas naciones bárbaras fué causa de grandisimas desventuras, porque con fiereza bárbara, sin hacer diferencia ni tener cuenta con nadie, se apoderaron de las haciendas de los españoles y de los romanos. Destruian los campos y los pueblos, por donde luego la hambre se embraveció de tal guisa, que eran forzados los naturales á sustentar la vida con carne humana, no solamente los hombres, sino tambien las bestias con aquella carniceria se hacian mas fieras, y á cada paso acometian á los hombres por sustentarse. Despues de la hambre, como acontece, se siguió una peste gravisima, con que murió gente innumerable en toda la provincia. Eran los males tan grandes, que los que escapaban tenian envidia á los que morian por sufrir ellos mas graves cuitas que la misma muerte. Pasó el mal tan adelante, que la provincia quedó en gran parte yerma de moradores,! con tanto los bárbaros hicieron sus asientos en diversas partes della. A los suevos y á parte de los vándalos cupo Galicia, á la sazon mas ancha de términos de lo que es en nuestra edad, porque comprehendia en su distrito todo loque es Castilla la Vieja. Los alanos poblaron en la Lusitania y en la provincia Cartaginés, fuera de los carpetanos, que es el reino de Toledo, y los celtiberos, que se mantuvieron en la sujecion de los romanos. La Bélica tomaron para si los vándalos y los silingos. Hecha esta distribucion, pusieron concierto con los romanos, con que se tornó á labrar y morar la tierra y las ciudades en gran parte. Los españoles tenian por mejor esta nueva servidumbre que el imperio de los romanos y su severidad. Dado que algunos, conservándose obstinadamente en la libertad antigua, no querian sufrir el yugo de los bárbaros, principalmente en Galicia, donde los suevos imperaban. Entre tanto qué esto pasaba en España, Honorio desde Italia envió en la Gallia contra el tirano un grueso ejército debajo la conducta de un su capitan, llamado Constancio. Eu España se levantaron nuevas alteraciones á causa que un cierto Máximo en la España citerior fué saludado y alzadopor emperador. Un conde, llamado Geroncio, fuéel autor desta nueva trama por odio que tenia al primer tirano Constantino, sin embargo que habia seguido antes sus partes. Lo que en esto pretendia era en nombre de otro reinar él y mandarlo todo. Con este intento dejando á Máximo en Tarragona, él con ejército pasó en la Callia, y apoderado de la ciudad de Viena, mató en ella á Constante el César, que le vioo á las manos. No pesó adelante por entender que venia contra él Constancio y por miedo suyo. Vuelto en España, ó por desprecio que tuvieron dél, ó con deseo de agradar á Honorio, los españoles de noche acometieron su casa, y dado que se defendió valientemente, con fuego que pegaron á la casa pereció dentro della. Máximo desamparado de la ayuda deGcroncio, que era el que le conservaba, dejadas las insignias imperiales, huido pasó miserablemente lo que le duró la vida, que fué hasta el tiempo de Paulo Orosio, como el mismo lo testifica. En este medio, el tiempo que estas cosas se hacian en España, Constantino, el tirano, y Juliano, su hijo, fueron por esfuerzo de Constancio muertos en Arles; y no mucho despues Jovio y Sebastiano tuvieron el mismo fin, los cuales sucesivamente se rebelaron en la Gallia contra'el imperio. Con esto toda la Gallia volvió á la sujecion de Honorio, que fué el año de nuestra salvacion de 413. Losgodus, paro defensa de la una y de la otra provincia, es á saber de Francia y de España, con voluntad de Honorio y conforme al asiento que con él tomaron, seapoderarondosañosdespuesdelasha'dasde los Pirineos. Gente quemuchas veces antes destos tiempos, derramada de sus antiguos asientos y acometiendo las provincias del imperio romano, habia ganado gran crédito por sa valentia, en tanto grado, que se tuvo por cierto que Alejandro Magno, rey de Macedonia, huyó deencontrarse con ellos; Pirro, reydeEpiro, los temió; Julio César rehusó*la pelea con ellos, segun que lo dice Orosio. No es de nuestro propósito contar todas las entradas y guerras desta gente ni relatar por menudo sus hazañas, que seria mus largo cuento de lo que sufre esta obra. Lo que hace al propósito es que el emperador Vélente, como de suso se dijo, dió ó los visogodos, que salidos de sus antiguos asientos y tierra maltrataban las gentes del imperio, la provincia de Mesia donde morasen, con tal condicion que estuviesen á sueldo del imperio romano y recibiesen la creencia de Cristo, nuestro Señor, por donde algo despues la secta de Arrío, con que los inficionaron y á que Valente era dado, fué causa de grandes desventuras y alteraciones en España. Las tierras que les entregaron sustentaron ellos hasta el imperio de Arcadio y Honorio, y ensancharon sus términos basta Panonia, hoy Hungria, que sucedió poco antes que rompiesen por Italia despues de haber destruido la Tracia. Fué la ocasion desta entrada que Slilicon, suegro de Honorio, con intento de hacer emperador á su hijo Euquerio, movió aquella gente de suyo inquieta y bulliciosa a tomar las armas. Estaha casado Stilicon con Serena, sobrina de Teodosio y hija de Honorio su hermano; della tuvo por hijos á Euquerio, Maria y Termancia. Casó con Euquerio Galla Plucidia, hermana de los emperadores Honorio y Arcadio. Demás desto, Honorio, emperador, casó sucesivamente con Maria, ydespuescon Termancia. No ha mucho que en tiempo del pontifice Paulo III se halló en Roma el sepulcro de Maria en la iglesia de San Pedro en el Vaticano, y en él piedras de gran valor, mucho oro y plata, con los nombres de Honorio y de Maria esculpidos en no joyel, segun que en la descripcion de la ciudad de Roma lorelata Marliano mas en particular. Muertas pues la una y la otra mujer de Honorio, dado que no falta

quien diga que repudió á Termancia luego que la traicion de Stilicon se descubrió, como quitadas las prendas y ataduras de la lealtad, Stilicon se determinó de poner en ejecucion la maldad que mucho antes en su corazón tenia forjada. Con esta determinacion hizo que los vándalos, de cuyo linaje él venia, y losatenos, con promesa que les hizo de grandes premios, hiciesen entrada en la Gallia. A los godos negó el sueldo que les daban con la misma astucia, traza con que ellos tomaron las armas, y en lugar de Atanarico, saludado quo hobieron por rey á Alarico, talaron la Trncia y la Italia; finalmente, despues de largo cerco se apoderaron de la misma cabeza del mundo, Roma, ó 2 de agosto. Eran cónsules Flavio Vararo la primera y Tertulio la cuarta vez. El descuido de Honorio, cuyo oficio er» acudirá la necesidad, fué tal, que rficiéndolecónio lioma era perdida, pensó quo hablaban de un gallo qno él llamaba Romo, y poco antes, como solia de ordinario, se habia deleitado en verle pelear con otro. Muerto poco despues Alarico, caudillo de los godos, en lo postrero de Italia, Ataulfo que le sucedió, aldaudado con los regalos do Galla Plucidia, su mujer, lu cual en Ruma fuera presa, se inclinó a la paz y lomó asiento con Honorio, conque el ejército de los godos, sacado du Italia, hizo su asiento en los confines de la Gallia y de España. Lu silla del reino puso esta gente en Narhona año de nuestra salvacion de 413. De aqui vino y procedió que aquella parle se llamó Gallia Gótica, dado que no siempre tuvo los mismos términos, antes se variaban muchas veces conforme al vario suceso de las guerras que con los francos comarcanos y con los romanos tuvieron los godos. Esta fué la ocasion quo trajo asi los demás gentes ya dichas coiuo los yudos á Espuüu.

CAPITULO II.

Cómo loi iodos vencieron i t» demls nieione» tártaras

en lilaila.

Estaba España dividida en muchos reinos, diferentes entre si en leyes, costumbres y religion. Los romanos v los españoles abruzaban la religion católica, á los godos tenia inficionados la poste do los arrianos. Lu demás naciones bárbaras no huhina aun recebido la religion cristiana, antes seguian las superslicionesde sus antepasados. Todos con deseo de conservarse en la parte de que se apoderaran en aquella turbacion y revueltas, cada cual por su parte pretendia hacer paces y concertarse con los romanos. Godigisco rey de los vándalos, al cual algunos llaman Gunderico, y Joruandes Giserico , lo que sin duda es falso, fué el primero á concertarse con eslas condiciones: que viviesen en España sin hacer mal y daño á los antiguos moradores, y no pudiesen por titulo de prescripcion de treinta años valerse en algun tiempo contra los romanos para efecto de retener lo que violenta é injustamente hobiesen usurpado. Pulubras con que se daba á entender que aquella paz no era tanto por voluntad como por fuerza, y que no duraría mas de cuanto tuviesen posibilidad para volver á la guerra y ú las manos. De aquel concierto sin duda procedieron entre aquellas gentes nuevas sospechas, y por ellas luego se encendió nueva guerra. Los alanos, como mas feroces, acometieron u los vándalos y ú los silingos, y los pusieron en necesidad de desamparar la Bética y hacer recurso á Galicia para que, juntando sus fuerzas con las de los suevos, reprimiesen el atrevimiento de los alanos y recobrasen sus asientos, de que los habian echado. Dieron los alanos la vuelta contra los celtiberos ylaCarpetania; ganaron de los romanos muchos pueblos y ciudades. Los godos eso mismo, el año siguiente despues que asentaron en Francia, pasaron en España, donde con su llegada y ayuda Atalo usurpó el nombre de emperador, titulo vano y dañoso, pues poco despues, falto de consejo y fuerzas, como procurase huir por la mar, fué preso por Constancio i que con gruesas armadas poseia aquellas riberas. Envióle á Honorio; por su mandado le cortaron el pulgar y el dedo segundo, y fué llevado en destierro á la ista de Lipara. Ataulfo, rey de los godos, ó por su natural condicion cansado de tantas guerras, ó por el nuevo parentesco que con el Emperador tenia, alicionado ó los romanos, se inclinaba a dejar las armas y concertarse. Llevaba su gente esto mal por ser feroces y bravos. Acordaron de conjurarse contra él y darle lajnuerte , como lo hicieron en Barcelona, do tenia hecho su asiento. Ejecutó este caso tan atroz un hombrecillo llamado Vernulfn, de pequeña estatura, pero muy atrevido y muy privado del Rey. Este, como hallase buena ocasion, con la espada desnuda le atravesó por el costado. Olimpiodoro, uno de los autores de la Biblioteca de Focio, le llama Dobio, y dice que dió la muerte á Ataulfo en venganza de la que él antes habia dado á su amo. El letrero de la sepultura deste rey, cuya parte hoy so ve en Barcelona, da á entender que seis hijos de Ataulfo perecieron juntamente con él; al cual letrero cuánta fe se haya de dar otros lo podrán juzgar; á nos parece mas moderno que conforme á la antigüedad de aquellos tiempos. Anade Olimpiodoro que un niño llamado Teodosio, que tuvo Ataulfo en Placidia y murió en su primera edad, estaba sepultado en un oratorio cerca de Barcelona en una caja de plata; demás desto, que á otros hijos de Ataulfo, habidos del primer matrimonio, mató Sigerico, sucesor suyo, sacándolos de las faldas y regazo del obispo Sigesaro; últimamente, que Placiilia con otros cautivos fué forzada á ir corriendo por largo espacio; que tales son las mudanzas de las cosas y los reveses del mundo. En hipar pues de Ataulfo pusieron ú Sigerico por voto de la nacion, por ser persona de industria y de esfuerzo conocido en guerra y en paz. Fuera desto, era alto de cuerpo y de buena aparencia, dado que de una caida de un caballo renqueaba de la una pierna. Este, como quier que siguiese las pisadas de Ataulfo en lo que era inclinarse á la paz, dentro del primer año de su reinado murió tambien á manos y por conjuracion de los suyos. Sucedióle Walia, hombre inquieto y belicoso. Deste escriben que al principio de su reinado con una armada que juntó quiso pasar en Africa, sea perdida la esperanza de sustentarse en España por el espanto que Constancio de una parte y las naciones bárbaras de otra le causaban, sea por el deseo que él mismo tenia de apoderarse de la Mauritania, provincia en aquellos tiempos sujeta y moviente de España, sea por cualquiera otra ocasion. Lo que sucedió es que con la fuerza de una tempestad deshecha que le sobrevino en lo mas angosto del Estrecho se desrotó toda la armada de tal suerte, que

le fué forzoso dar la vuelta á España y en ella tomar asiento con Constancio. Las condiciones del concierto fueron que entregase á Placidia, mujer que fué de Ataulfo, que por voluntad del Emperador, su hermano, estaba prometida al dicho Constancio; y que los godos hiciesen la guerra en España á las otras naciones bárbaras en pro del imperio romano para que todo lo que se ganase quedase por suyo, y ellos se contentasen con lo que en las haldas de la Gallia y de España antes poseian. Hizose esta paz el año de 418, segun que lo refiere Paulo Orosio, presbitero tarraconense , muy conocido por su erudicion y por la amistad que tuvo con los santos Augustino y Jerónimo. Prosiguio este autor la historia de las cosas romanas y hizo fin en el año luego siguiente despues deste, en que fueron cónsules Flavio Monaxio y Flavio Plinta. A Constancio dein;is de casalle con Placidia hizo Honorio su compañero en el imperio. A Walia dió graciosamente y añadió ef señorio de la Guiena en premio de la guerra que hizo y de haber sujetado, como se concertó, las gentes bárbaras. Es la Guiena un pedazo principal de la Gallia, que tiene por aledaños por la una parte los montes Pirineos y por la otra el rio Garona. Las ciudades mas principales son Tolosa dentro en la tierra, y junto al mar Océano la ciudad de Burdeos. La guerra entre los godos y las otros naciones se hizo y pasó en esta manera. Desde la Celtiberia basta do llegó Constancio con cuidado de acudir á las cosas de España, los godos, tomado que hobieron el cargo de la nueva guerra, acometieron á los alanos, feroces por él buen suceso que tuvieron poco antes, tanto, que no contentos con las primeras tierras y términos, aspiraban al imperio de toda España. Mataron en una batalla i su rey Ataco con otros muchos, y forzaron á los demás que escaparon, que dejada la Lusilania se pasasen á Galicia, do mezclados con los suevos perdieron el nombre de su gente y reino. Algunos sospechan que Alanquer, pueblo en tierra de Lisboa, y otro que se llama Alanin, en los montes de Sevilla, tomaron estos nombres de los alanos, porque Alanquer antiguamente se dijo Jerabrica. La conjetura que hay para decir esto es sola la semejanza de los nombres, ni cierta ni del todo vana. Con el mismo impetu desta guerra fueron maltratados los silingos y domados en una batalla que se dió cerca de Tarifa. Quedaron con esto tan oprimidos, que les pusieron por gobernadores personas de la nacion de los godos. Escarmentados con esto los vándalos y los suevos, con retencion de loque tenian, se sujetaron á los romanos, en cuyo nombre se hacia la guerra, aunque con las armas, trabajo y peligro de los godos. Pretendian los suevos otrosi ganar sueldo de losromanos;cllos no quisieron venir en ello porque no les quedase con las armas poder de alborotarse. Walia, habiendo en breve concluido tan grande guerra y dejando á España sujeta y sosegada, como volviese á la Gallia , falleció da su enfermedad año de 419. Reinó solos tres años, en el cual tiempo acabó cosas tales y tan grandes, que ilustró grandemente su nombre y el de su nacion, además de la Guiena que, como queda dicho, le dieron do nuevo en premio de sus hazañas.

CAPITULO III.

Del reino de Teodoredo.

Despues de la muerte de Walia sucedieron dos cosas de mucha incomodidad. La primera que el emperador Constancio, sosegadas la España y la Gallia y vuelto á ltalia, murió en Ravena año de nuestra salvacion de 421. Dejó de su mujer Placidia un hijo de pequeña edad, llamado Valentiniano; su tio el Emperador procuró se criase como quien le habia de suceder en el imperio. La otra cosa fué que las naciones bárbaras comenzaron a levantarse en España y á recobrar la jurisdiccion y autoridad que antes tenian; principalmente los vándalos, cuyo esfuerzo entre las demás naciones era muy conocido y singular, con su rey Gunderico pensaban apoderarse de toda España. Con este intento acometieron á los suevos; las causas no se saben, solo consta que los forzaron á recogerse á los montes Ervasos, confiados mas en la fortaleza de los lugares que en su valentia. Algunos piensan que estos montes son los que en este tiempo se llaman Arvas, puestos entre Leon y Oviedo, conocidos por un antiguo monasterio que alli hay; y auntlicen que son los mismos que Ptolemeo llama Narbasos. Retirados en estos montes, cualesquiera que hayan sido, los suevos, como nunca quisiesen pelearcon el enemigo, los vándalos, perdida la esperan/a de alcanzar victoria, en una armada que juntaron pasaron á las istas Mallorca y Menorca y las pusieron á faego y á sangre. Desde alli dieron la vuelta á tierra firme; echaron por tierra á Cartagena, que poco antes habia sido quitada á los alanos y volviera al señorio de los romanos. Sucedió esto seiscientos años despues que los cartagineses la fundaron para que fuese en España asiento y fortaleza del imperio cartaginés. Despues de esta destruicion se redujo á caserias; mas en el tiempo adelante, por la comodidad del buen puerto de que goza, se tornó á habitar. En nuestra era apenas hay en ella seiscientos vecinos. Lo que mas hace al caso es entender que desde aquel tiempo los privilegios de In ciudad de Cartagena, que llamaban Cartago la Nueva, se pasaron á Toledo, como lo testifica un antiguo escritor de las cosas de España; y algunos lo entienden de la dignidad del metropolitano cartaginés, otros de la audiencia en que se administraba á los pueblos la justicia, que dicen antes estaba en Cartagena, y desde alli se pasó á Toledo. Las razones poruna y otra parte no son concluyentes. Quedará el juicio libre al letor para resolverse por lo que en otros hallare. A mi mas me parece que lo que se trastadó fué la autoridad eclesiástica y la dignidad de metropolitano. Gunderico, rey de los vándalos, destruida Cartagena, acometió á los silingos, que seguian el partido de los romanos. Dió la tala á los campos, y apoderándose por fuerza de Sevilla, que estaba en poder desta gente, y puéstola á soco, como pretendiese con sobrado atrevimiento saquear el templo de San Vicente, que en aquella ciudad en riquezas y religion era muy notable, fué muerto en la misma puerta del temp'o; castigo muy justo de Dios en venganza de aquel desacato cometido contra la religion. Sucedióle Genserico, su hermano bastardo; otros le llaman Guntaris. Todas estas cosas acontecieron dentro del mismo año que murió el emperador Constancio. Ej el mismo tiempo Jovino y Máximo se llamaron em

peradores en España. Estas nuevas alteraciones forzaron al emperador Honorio á hacer nuevas levas de gentes y con ellas enviar á Castino, un excelente capitan, asi contra los tiranos, que se intitulaban emperadores, como contra los vándalos. Jovino y Máximo, porque tenian pocas fuerzas y se confiaban masen la revuelta de los tiempos que en otra cosa, en breve fueron presos y muertos. La empresa contra los vándalos era mas dudosa. Asi Castino, desconfiado de sus fuerzas, llamóá España al conde Bonifacio, persona por lo mucho que sabia de la guerra y de la paz, no menos conocida que por la amistad que tuvo con san Agustin. Hizo pues que viniese desde Africa, donde era gobernador; llegado , nació entre los dos discordia, como es ordinaria entre los que son iguales en poder, con extremo peligro y daño, asi de España como de las cosas romanas. Volvióse Bonifacio á Africa. Castino, privado de aquella nyuda, sin hacer cosa que de contar sea contra los vándalos , fué forzado á volverse á Italia el año de 423, en que el emperador Honorio pasó desta vida á 15 dias del mes de agosto. Tuvo el imperio veinte y ocho años, once meses y diez dias. Señalóse, asi en la constancia de la religion como por la caida é infelicidad del imperio, que sucedió en su tiempo. Su cuerpo enterraron en la iglesia de San Pedro en el Vaticano. En su lugar sucedió Valentiniano el Tercero, hijo que era de Constancio, y á la sazon niño de pequeña edad y de fuerzas no bastantes para llevar tan gran carga. Con esta ocasion Fiavio Joan intentó de apoderarse dol imperio y de despojar dél á Valentiniano. Sucedieron diferentes trances, y por conclusion, pasados dos años, le vencieron los leales y mataron en batalla. Gobernaba la república en nombre de su hijo la emperatriz Placidia. Tenia con ella grande autoridad y cabida Accio, capitan de mucho nombre. Bonifacio, el que gobernaba á Africa, envidioso y celoso desta privanza y con deseo, parte de satisfacerse, parte de mirar por si, concertó con Gensericr, rey de los vándalos, que de España pasase en Africa. Pretendia de mantenerse en el gobierno de Africa con las fuerzas destos bárbaros, y entregalles en recompensa del trabajo una parte de aquella provincia, segun que de comun acuerdo la señalaron. En tanta manera la peste de la ambicion ciega á los hombres, que ni el amor de la república, ni la lealtad que debia, ni el celo do la religion, á que singularmente era aficionado, fueron parte para enfrenar á un hombre, por lo demás tan señalado en bondad, para que no ejecutase su mal propósito y saña. Genserico, con acuerdo de los suyos, resuelto en no dejar aquella ocasion de apoderarse dil imperio de Africa, partió mano de la esperanza que se le presentaba de apoderarse de toda España; y desamparando la Bética ó Andalucia, pasó allende el mar con ochenta mil combatientes, que fué el año de 427, en que fueron cónsules en Roma Hierio y Ardaburio. Los silingos se quedaron en España, en especial en aquella parte de la Bélica donde está Sevilla, que fué el principio, por contarse ellos entre los vándalos y estar mezclados con ellos, que en el tiempo adelante el nombre antiguo de la Bética se mudase en el de Vandalosia, y al presente de Andalucia, si bien los aledaños destas provincias Bética y Andalucia no se corresponden puntualmente. Los vándalos en Africa al principio juntaron sus fuerzas con Bonifacio, con que su

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