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el falso profeta Mahoma , caudillo adelante y cabeza de tra las ruinas que allí se ven , donde en nuestro tiemuna nueva y perversa secta, de quien se hablará otra po está el monasterio famoso de San Isidro. Miro, rey vez en su lugar. Fortificó llermenegildo á Sevilla y á de los suevos, si bien era católico, acudió con su gente Córdoba, proveyólas de trigo, de almacen y de todo en favor de Leuvigildo; mas pagó tan grande maldad, lo necesario para todo lo que sucediese, ora la guer- segun se entendió, con la muerte, ca falleció durante el ra se prolongase, ora las apretasen con cercarlas. cerco de Sevilla. Sucedióle Eborico, su hijo. Gregorio Hizo alianza con los capitanes romanos. Entrególes Turonense dice al contrario desto, es á saber, que Miro para seguridad á su mujer y un hijo que poco antes le siguió el partido de Hermenegildo, y que concluida la habia nacido, fuera de que, si sucediese algun desastre, guerra, se concerto con Leuvigildo, y vuelto á su tierra queria estuviesen lejos del peligro de la guerra las dos falleció poco despues de enfermedad que le sobrevino cabezas que él mas amaba. Por el contrario, Leuvi- en aquel cerco por ser el aire mal sano y las aguas no gildo, visto que no podia ganar á su hijo ni por miedos buenas. Echaron pues el rio por otra parte, con que que le ponia ni por proinesas que le liizo, acordó de los cercados comenzaron á padecer grande falta. Heracudir á las armas y á la fuerza. Para salir mas fácil- nienegildo, ya que era pasado un año del cerco, permente con su intento lo primero que hizo fué por me- dida la esperanza de poderse defender, de secreto se dio de mucho oro que dió á los romanos atraellos á recogió á los romanos, como ignorante que estaba de su partido, como hombres que se vendian á quien mas que babian mudado partido y pasádose á sus contrapujaba, sin tener cuenta con la fe y sin mirar lo que rios. Luego que partió Hermenegildo, la ciudad se entenian concertado con su trijo. Inclináronse pues y tregó á su padre, que fué el año del Señor de 586. No abrazaron aquella parte do esperaban seria mas cierta se contentó con esto Leuvigildo ni paró antes de lala ganancia y el interés mas colinado. Tomado este ber á las manos á su hijo. En la manera cómo le prenasiento, trató juntamente aquel Rey de concertar en dió no concuerdan los autores; quién dice que, vista cierta forma los católicos con los arrianos, por cons- la mala acogida que le hacian los romanos y su destarle que la diferencia de la religion era causa de aque- lealtad, dió la vuelta á Córdoba , y que aquellos ciudaJlas revueltas y daños. Para esto juntó en la ciudad de danos por alcanzar perdon de su padre se lo entregaToledo un concilio de los obispos arrianos, en que se ron, que á los caidos todos les faltan; Turonense va decretó lo primero que se quitase la costumbre de por otro camino, y afirma que le prendieron en el lurebaplizar, como lo tenian antes en uso, á los que de gar de Oseto, donde conforme a lo que de suso queda la religion católica se pasaban á la secta arriana. De- dicho, la pila del bautismo todos los años de suyo se cretaron otrosí sobre la cuestion tan reñida entre cató- henchia de agua. Recogióse Hermenegildo en aquel lulicos y arrianos que entre las personas divinas el Hijo gar por ser muy fuerte plaza y sus moradores á él may era igual al Padre; pero esto fué solo de palabra, que aficionados, metió consigo hasta trecientos soldados la ponzoña y perversidad de anles se les quedaba en escogidos, y las demás gentes dejó en sus reales, que sus corazones muy arraigada. Todavía esta ficcion y tenia por allí cerca. Pensaba si su padre usaba de fuerengaño fué parte para que mucha gente simple, como za acometerle por frente y por las espaldas. Hacia la quitada la causa de la discordia, unos claramente se cuenta sin parte, y así sucedió todo al contrario; porapartaron de Hermenegildo, otros defendian en lo de que Leuvigildo, avisado del intento de su hijo, como adelante su partido mas tibiamente. La mayor parte es cosa ordinaria que discordias civiles nunca faltan de la gente, movida del peligro que amenazaba y por espías secretas, con presteza ganó por la mano y deshizo acomodarse con el tiempo, quisieron mas estar a la aquellas trazas. Acudió pues con diligencia sobre aquel mira que entrar a la parte, y por la defension de la re- lugar, y apoderado del pueblo, le puso fuego por todas ligion católica poner á riesgo sus vidas y sus hacien- partes. Hermenegildo, perdida la esperanza de poderse das. Pasáronse en estas cosas tres años. En este tiem- defender, se recogió al templo, si por ventura con enpo, muerto el emperador Tiberio , otro que se llamó trenerse algun tanto se aplacase la saña de su padre. Mauricio le sucedió en el imperio romano.

Leu- Iba en compañía de Leuvigildo el otro hijo Recaredo, vigildo no se descuidaba, antes en todos sus estados que si bien era menor en la edad, en la nobleza de hizo grandes levas de gentes, con que movió contra su corazon y en la prudencia igualaba á su hermano. Pihijo. Marchó con su ejército hasta lo postrero de An- dió licencia á su padre y lugar á su hermano para verse dalucía, y puso sitio sobre Sevilla, ciudad famosa, con él. Concertada la habla y entrado que hobo en el grande y rica. Tenia poca esperanza que los cercados templo, por algun espacio de tiempo se detuvo sin se rindiesen por su voluntad por estar aficionados á su poder decir palabra, como suele acontecer cuando el hijo y prevenidos de su prelado Leandro. Acordó usar dolor, la ira y el miedo son muy grandes. La abundande fuerza y juntamente valerse de sus mañas. Pasa por cia de las lágrimas y el sentimiento le quitaban la haaquella ciudad Guadalquivir, tan caudaloso y de tan bla, mas despues que sosegó algun tanto ade coragrandes acogidas de agua, que tiene fondo bastante

zon, dice, flaco es dolerse por el desman de los suyos para gruesas naves. Parecióle seria bien impedirles la y no poner otro remedio sino las lágrimas. Tu desvennavegacion, y que por el rio no pudiesen entrar pro- tura no es solo tuya , sino puestra , á todos nos toca visiones, y para esto sacalle de madre y echallo por el daño, pues entre padre y hermanos no puede haber otra parte. Era esta empresa de grande trabajo y obra cosa alguna apartada. No quiero reprehender tus inde muchos dias. Por esto una legua mas arriba de Se- tentos ni el celo de la religion, aunque qué razon villa para hacer sus cstancias reedificaron los muros pudo ser tan bastante para tomar las armas contra tu de la antigua Itálica , cuya magnificencia en tiempo padre? Tampoco me quejo de los que con sus consejos te de los romanos fué grande, y della dau bastante mues- engañaron. Las cosas pasadas mas fácilmente se pue

El rey

den llorar que trocar. Esta es, mal pecado, la des- adelante se mudó en una capilla con advocacion del gracia destos tiempos, que por estar dividida la gente santo. La devocion que con él antiguamente se tuvo y reinar entre todos una pestilencial discordia , la una fué muy grande, como se entiende así por lo dicho como parcialidad y la otra ha pretendido tener arrimo en de que muchos, así varones como hembras, se llamaron nuestra casa, que es la causa de todos estos daños. de su nombre Hermenegildos, Hermesindas, HermeResta volver los ojos á la paz para que nuestros ene- nesindas, y aun los sobrenombres de Armengol y Hermigos no se alegren mas con nuestros desastres. Lo mengando, de que usaron los españoles , entienden alque ojalá se hobiera hecho antes de venir á rompimien- gunos se tomaron del nombre deste santo. Lo mismo se to; pero todavía queda el recurso á la misericordia pa- dice de Hermegildez y Hermildez, que tienen termiterna , si de corazon pides perdon de lo hecho, que nacion aun mas bárbara. No se sabe dónde esté al preserá mejor acuerdo que llevar adelante la pertinacia y sente su cuerpo, ni aun se averigua bastantemente el arrogancia pasada. Por lo de presente y por lo que lugar en que á la sazon le sepuliaron. Un hueso suyo ha sucedido , debes entender cuánto será mejor seguir dentro de una estatua de plata muestran en capilla la razon con seguridad que perseverar con peligro en particular de la iglesia mayor de Zaragoza; gobernaba los desconciertos pasados. Acuérdate que en la adver- por estos tiempos la Iglesia romana Pelagio II. Gregosidad suele ser muy necesaria la prudencia , y que el rio el Magno, sucesor de Pelagio, relató como cosa impetu y la aceleracion te será muy perjudicial. De fresca la muerte de Hermenegildo. Allí dice que junto mi parte te puedo prometer que si de voluntad haces al cuerpo del mártir se oyó música celestial, cierto de

que pide la necesidad, nuestro padre se aplacará, los ángeles que celebraron su entierro y sus honras de y contento con un pequeño castigo, te dejará las insiga que el cruel ánimo de su padre le privó. Añade que nias y apellido de rey. » Confirmó estas promesas con corria fama y se decia que en el mismo lugar de nojuramento, hizo llamar á su padre, y venido que fué, che se vieron luces á semejanza de antorchas. Estas Hermenegildo con un semblante muy triste se arrojó á cosas y la muerte del verdugo Sisberto muy fea, que le sus piés. Recibióle con muestras de alegría , dióle paz avino muy en breve, aumentó en gran manera la deen el rostro, que fué indicio de querelle perdonar, mas vocion del mártir. Al presente se ha acrecentado notaotro tenia en el corazon; hablóle algunas palabras blemente despues que el papa Sixto V puso el nombre blandas, y con tanto le mandó llevar á los reales; poco de Hermenegildo en el Calendario romano, con órden despues, quitadas las insignias reales, le envió preso á y mandato que en toda España se le haga fiesta á los Sevilla. El abad biclarense dice que le desterró á Va- 14 dias del mes de abril. lencia y que murió en Tarragona. La verdad es que en Sevilla, á la puerta que llaman de Córdoba, se mues

CAPITULO XIII. tra una torre muy conocida por la prision que en ella

De la muerte del rey Leuvigildo. tuvo Hermenegildo, espantosa por su allura y por ser muy angosta y escura. Dícese comunmente que en ella Luego que Ingundis luvo aviso de la prision y muerestuvo con un pié de amigo atadas las manos al cuello, te de su marido, pasó en Africa, llena de amargura y y que el santo mozo, no contento con el trabajo de la de lágrimas. Los capitanes romanos que la tenian en su cárcel, usaba de grande aspereza en la comida y ves- poder acordaron enviarla juntamente con su hijo, por tido; su cama una manta de cilicio, y él mismo ocupa- nombre Teodorico, y hacer della presente al emperado en la coniemplacion de las cosas divinas sospiraba dor Mauricio. Por el contrario, los reyes de Francia, por verse con Dios en el cielo , donde esperaba ir muy Childeberto, hermano de Ingundis, y Guntrando, su tio, en breve. En esta forma de vida perseveró hasta tan- principes valerosos y bravos, se aparejaban para vengar to que llegó la fiesta de Pascua de Resurreccion, que con sus armas aquella injuria y la muerte de llermeneaquel año cayó á 14 de abril, y fué puntualmente el de gildo. Recaredo, avisado destos apercebimientos, para Cristo de 586, segun que se entiende por la razon del ganar por la mano roinpió con sus gentes por la Francia cómputo eclesiástico, si bien algunos deste número y por las tierras de los enemigos; apoderóse por fuerza quitan dos años. El arcipreste Juliano quita uno; mas de un castillo muy fuerte en el territorio de Arles, que el abad biclarense señala que Hermenegildo murió el se llamaba Ugerno. Taló demás desto y dió el gasto á tercer año del emperador Mauricio, lo cual concuer- todos los campos comarcanos. Fué grande el daño que da con lo que queda dicho. El caso sucedió desta ma- hizo, y mayor el espanto que puso en toda aquella gennera : Leuvigildo con el deseo que tenia de reducir á le; por esto se trató de hacer paces, y para efectuarlas su hijo, pasada la media noche, le envió un obispo ar- despachó Leuvigildo sus embajadores; pero no acabariano para que, conforme á la costumbre que tenian los ron cosa alguna á causa que, demás de los agravios pacristianos, le comulgase aquel dia á fuer de los arria- sados, las gentes y armadas de los godos de nuevo tonos. El preso, visto quien era, le echó de sí con pala- maron ciertas naves francesas en las marinas de Galicia bras afrentosas. Tomó el padre aquel ultraje por suyo,

con los hombres y todo el haber que traian y con que y de tal suerte se alteró, que sin dilacion envió un ver- venian á sus contrataciones. Esto irritó tanto á los frandugo, llamado Sisberto, para que le cortase la cabeza; ceses, que si bien se despachó otra nueva embajada sobárbara crueldad y fiereza que pone espanto y grima. bre el caso, aquellos reyes, mayormente Guntrando, Era Hermenegildo de condicion simple y llana, cosas no quisieron dar oidos á lo que los godos pedian. Quién que si no se templan, suelen acarrear daños y aun la dice que Recaredo desde Narbona rompió segunda vez muerte. La memoria deste santo mártir se celebra en por las tierras de los francos, y de nuevo dió la tala á España de ordinario á 14 de abril, dado que en algu- los campos muy fértiles de la Francia. Childeberto, coDas iglesias se hace un dia antes. El lugar de la prision mo al que tocaba de mas cerca este dolor, y por el deseo que tenia de vengar á su hermana y á su cuñado, y to- esta carnicería principalmente pretendia era que ninmar la emienda debida de tantos desaguisados, convidó guno de otro linaje pudiese aspirar al reino. Muchos, al emperador Mauricio, cuya amistad poco antes habia quebrantados con estos males, no solo del pueblo, sino él menospreciado, para juntar sus fuerzas y armas con- de los principales en riquezas y nobleza, se sujetaron á tra los longobardos y contra los godos, que estaban la voluntad del Rey y pasaron á la secta de los arrianos. apoderados los unos de Italia y los otros de España. Entre estos Vincencio, obispo de Zaragoza, como se hiTomado este asiento, un gran ejército de franceses ciese arriano, con el ejemplo de su inconstancia trajo pasó en Italia. Mostróse el enemigo al principio teme- otros muchos al despeñadero; si bien Severo, obispo roso. No queria venir al trance de la batalla; por esto de Málaga , y Liciniano, obispo de Cartagena , sus conJos francos, y por ser de su natural muy confiados, se temporáneos, escribieron contra lo que hizo. Dura basdescuidaron de tal suerte, que los contrarios dieron so- ta nuestra edad el libro de Liciniano, de quien atestibre ellos á deshora con tal órden, que al punto los ven- gua Isidoro que escribió muchas epístolas á Eutropio, cieron y desbarataron. No refieren el número de los obispo de Valencia, y que falleció en Constantinopla , á muertos; solo consta que fué la mayor matanza que en lo que se entiende, buido de la rabia del Rey. En aqueaquel tiempo se hizo de los francos. Este revés sin duda lla ciudad Juan , abad biclarense, natural de Santaren, hizo que Childeberto se humanase para con los godos, en Portugal, gastó por causa de los estudios en su memayormente que el Emperador, ocupado en otras co- nor edad diez y siete años, con que alcanzó conocisas, ayudaba mas á sus compañeros con el nombre que miento de la una y de la otra lengua latina y griega, y con las fuerzas; además de la muerte de Ingundis, her- se aventajó en las otras artes y ciencias. Despues desto, mana de Childeberto, que se supo en esta sazon, y era vuelto á la patria de su larga peregrinacion, sufrió mula causa destos bullicios y guerra; quién dice que falle- chos trabajos como los demás católicos. Desterráronle ció en Africa, quién en Sicilia , ca no concuerdan los á Barcelona : en el destierro , á la vertiente de los Piriautores, como tampoco no se sabe lo que se hizo de su neos, edificó un monasterio que se llamó Biclarense, y Jijo. Solo refieren que le llevaron al Emperador; debió hoy se llama de Valclara, apellido conforme al antiguo. fallecer poco despues de la madre, mas dichoso en esto Ordenó que los monjes siguiesen la regla de san Benique si liuérfano, desterrado y pobre y cautivo viviera to, y él mismo les añadió olras constituciones y estamucho tiempo. Máximo dice que murió en Palermo la tutos á propósito de la vida religiosa. Deste monasterio, madre, y el hijo poco despues en Constantinopla. En este donde fué abad algun tiempo, le sacaron en el reinado medio en España el rey Leuvigildo, por el deseo que de Recaredo para hacerle obispo de Girona , y en tiemtenia de apagar la católica religion, causa como él en

ро del rey Suintila pasó por la muerte al cielo y á gozar tendia de tantos daños y males, desterraba los varones el premio de sus trabajos. Tuvo por sucesor á Nonilo, mas santos de todo su reino, como los que conservaban de quien y de Juan, presbítero de Mérida , y Novello, y mantenian el culto de la verdadera religion. En par- obispo de Alcalá, sucesor de Asturio, despues de otros ticular desterró los dos hermanos y prelados Leandro, algunos, todos personas señaladas, no se sabe si con la de Sevilla, y Fulgencio, de Écija; estaba contra ellos ir- tempestad que en estos tieinpos corria, y con las olas ritado principalmente por el favor que dieron á Her- de persecuciones fueron trabajados. A san Isidoro, menegildo, su hijo. Lo mismo hizo con Mausona, me- hermano de Leandro y de Fulgencio, para que no le tropolitano de Mérida, uno de los varones mas señala- maltratasen valió su pequeña edad, sus buenas inclinados de aquel tiempo. Hizole venir á Toledo, y desde ciones y su grande ingenio, que le hacia de presente ser allí, despues de muchas afrentas que le hizo, le envió amado de todos, y para adelante con sus grandes letras al destierro, solo por mostrarse constante en la religiou y santidad alumbró toda la Iglesia. Allegábase á lo decatólica y porque no quiso manifestar al Rey y entre- más su nobleza, la modestia de su rostro y su mesura, galle la vestidura de santa Olalla por miedo de los ar- la suavidad de su condicion, si bien no dejaba de hacer rianos. Pusieron en lugar de Mausona y nombraron por rostro á los arrianos ni temia irritallos con sus dispuarzobispo un grande arriano llamado Sunna. Sucedió tas. Animábase á hacello, parte por ser muy católico, un milagro al partir de Mausona para muestra de su parte por las carlas que Leandro, su hermano, desde inocencia, y fue que el caballo en que le pusieron para el destierro le enviaba, en que le animaba á derramar llevarle al destierro, sin embargo que era por domar y la sangre, si fuese necesario, por la defensa de la vermuy feroz, recibió sin dificultad sobre sí al santo va- dad. El reino de los godos, que por los caminos ya diron. Muchos otros obispos fueron al destierro, y pusie- chos parecia ir en aumento y cobrar de cada dia mayoron otros en su lugar, de que se entiende procedió que, res fuerzas, por el mismo tiempo se acrecentó con apososegada la Iglesia acaecia, contra lo que disponen las derarse de todo lo que los suevos en España poseian, leyes eclesiásticas, haber dos obispos de una ciudad, lo cual avino en esta manera y con esta ocasion. El rey como se ve por las memorias públicas de aquel tiempo. Eborico, hijo de Miro, fué despojado de aquel reino Parece que adelante, con deseo de la paz, cuando se por Andeca, hombre principal y que estaba casado con convirtió España, se introdujo esta novedad que los la madrastra de Eborico, llamada Sisegunda. No se unos obispos y los otros quedasen con sus oficios. De contentó con despojalle del reino, sino que por asegulas rentas de las iglesias se apoderó el avariento Rey rarse le forzó á meterse fraile y trocar las insignias sin alguna resistencia, derogó los privilegios de los ecle- reales y celro con la cogulla. Era Eborico amigo de los siásticos, dió la muerte á muchos hombres principales, godos y su confederado; por esto Leuvigildo tomó las parte por causas verdaderas, á otros por testimonios armas contra el tirano. Vencióle y prendióle en batalla, que les levantaban y calumnias que les arrimaban, de y despojado del reino le cortó el cabello, que conforme cuyos bienes enriqueció el patrimonio real. Lo que con á la costumbre de aquellos tiempos era privalle de la

con

nobleza y hacelle inhábil para ser rey; finalmente, le arriano por qué causa los arrianos no ilustraban su sec-
desterró á Beja , ciudad de la Lusitania. Con la ocasion
destas revueltas se levantó otro, por nombre Malarico, y lagros coino los católicos, tales y tan grandes. A esta
con el favor que tenia entre aquella gente se llamó rey. pregunta el Obispo a á muchos, dice, oh Rey, si es li-
Acudió Leuvigildo tambien á esto, sosegó estas nuevas cito decir verdad y blasonar á la manera de los contra-
alteraciones, con que toda la Galicia quedó sin contra- rios de nuestras cosas, que eran sordos, hice que oye-
diccion por suya; ca Eborico se debió quedar como par- sen, y aun abri los ojos de los ciegos para que pudiesen
ticular en el monasterio, ni el rey godo debió tener ver. Pero las cosas que hasta aquí por huir ostentacion
mucha voluntad de restituirle. Por esta manera el rey se han hecho sin testigos, quiero hacellas públicamente
de los suevos, que en algun tiempo floreció mucho y y probar con las obras la verdad de lo que digo.» No
poseyó una buena parte de España por espacio de cien- paró en palabras, sino que se vino á la prueba. Pasaba
to y setenta y cuatro años, cayó de todo punto, que fué el Rey poco despues desto por una calle. Cierto arriano,
el año de Cristo 586. En el mismo año Leuvigildo falle- que á persuasion del Obispo fingió estar ciego, á gran-
ció en Toledo el 18, despues que con su hermano co- des voces pedia que le fuese por él restituida la vista;
menzara á reinar. Hay fama, y muchos autores lo atesti- representaba la comedia delante del mismo que la iné
guan, que al fin de la vida, estando en la cama enfer- ventara; tendia las manos, hacia otros ademanes en
mo sin esperanza de salud , abjuró la impiedad arriana, que mostraba esperaba con humildad la sanidad por
y volvió su ánimo á lo mejor y á la verdad ; y que en los ruegos y santidad del Obispo. Estaban todos sus-
particular con Recaredo, su hijo, trató cosas en favor pensos y esperaban ver alguna maravilla ; y fué así,
de la religion católica. Dijole que el reino que, adqui- pero al revés de lo que cuidaban, porque el engañador
ridas y ganadas muchas ciudades, le dejaba muy gran- malvado, luego que el Obispo le tocó los ojos con sus
de, seria muy mas afortunado si toda España y todos manos, quedó de todo punto ciego y perdió la vista
los godos recibiesen despues de tanto tiempo la antigua que antes tenia. Conoció el miserable su daño, y ven-
y verdadera religion. Encargóle tuviese en lugar de pa- cido del dolor, que pudo mas que la vergüenza ,
dres á Leandro y á Fulgencio, á quien mandó en su tes- fesó luego la verdad y descubrió a la hora el engaño y
tamento alzar el destierro. Avisóle que, así en las cosas toda la trama. Por estos caminos la secta arriana, co-
de su casa en particular como en el gobierno del reino, mo era razon, comenzó en grande manera á ir de cai-
se aprovechase de sus consejos. Y aun Gregorio Magno da, y el ánimo del Rey á enajenarse poco a poco, ma-
refiere que antes que muriese de aquella enfermedad yormente que por espacio de cuatro años gran muche-
encargó mucho á Leandro, que debió venir á la sazon, dumbre de langosta talaba de todo punto los campos
cuidase mucho de Recadero, su hijo, que por sus amo- de España, y mas del reino de Toledo, en que por la
nestaciones esperaba y aun deseaba en las costumbres, templanza del aire suele tener mas fuerza esta plaga.
humanidad y todo lo demás semejase á Hermenegildo, El pueblo, como acostumbra, decia ser castigo de Dios
su hermano, á quien él sin bastante causa dió la muer- en venganza de la muerte de Hermenegildo y de la per-
te. Puédese creer que las oraciones del santo mártir secucion que hacian contra la verdadera religion. Esta
fueron mas dichosas y eficaces despues de muerto que loa á lo menos se debe á Leuvigildo por testimonio del
en la vida para alcanzar de Dios que su padre se redu- mismo san Isidoro, que despues del rey Alarico refor-
jese á buen estado. Nuestros historiadores refieren que mó las leyes de los godos, que con el tiempo andaban
Leuvigildo, dado que de corazon era católico, no abjuró estragadas; añadió unas y quitó otras. Paulo, diácono
públicamente, como era necesario, la herejía por aco- de Mérida, refiere otrosí lo que vió, es á saber, que
modarse con el tiempo y por miedo de sus vasallos. Máxi- el abad Nuncto, varon de grande santidad, como quier
mo dice se halló presente á la muerte deste Rey y vió las que de Africa pasase á Mérida con deseo de visitar el
señales de su arrepentimiento y sus lágrimas. Pone su sepulcro de santa Olalla, desde aquella ciudad, por
muerte año 587, 2 de abril, miércoles al amanecer. huir la vista de mujeres, poco despues se apartó al
Este su desengaño se debió encaminar, entre otras co- yermo, donde, dado que era católico, el Rey le sus-
sas, por muchos milagros que se hicieron en favor de tentó á su costa hasta tanto que los rústicos comarca-
la religion católica. Entre los demás se cuentan los si- nos se conjuraron contra él y le dieron la muerte. La
guientes : En el tiempo que perseguia con las armas á causa no se sabe; por ventura no podian sufrir las re-
su bijo inocente, un monasterio que estaba en la co- prehensiones libres de aquel varon santo por ser hom-
marca y ribera de Cartagena con advocacion de San bres feroces y de rudo ingenio. No castigó el Rey este
Martin, huido que se hobieron los monjes á una isla caso; castigóle Dios con que los demonios se apodera-
que por allí caia, fué saqueado por los soldados del Rey; ron de los matadores sacrilegos. Por conclusion, Leu-
uno dellos, desnuda la espada, como acometiese al vigildo fué el primero de los reyes godos que usó de
abad que solo quedaba, en castigo de su sacrilegio cayó vestidura diferente de la del pueblo, y el primero que
muerto en tierra; el Rey, sabido el suceso,

trajo insignias reales, y usó de aparato y atuendo de
toda la presa se restituyese al monasterio. Sucedió principe, cetro y corona y vestidos extraordinarios;
otrosí en una disputa que hobo sobre la religion que cosas que cada uno conforme á su ingenio podrá re-
un católico, en testimonio de la verdad que profesaba, prehender o alabar, por razones que para lo uno y para
tomó en la mano, sin recebir alguna lesion ni daño, un lo otro se podrian representar.
anillo del fuego en que estaba ardiendo, sin que el he-
reje se atreviese á hacer otro tanto en defensa de su
secta. Con estos y otros milagros comenzaba el ánimo
del Rey á moverse y vacilar. Preguntó á cierto obispo

M-1,

mandó que

MILOSTECA DE FILOSOFÍA Y LATA

CAPITULO XIV.

garon los malos tratamientos que de todas maneras ha

bian hecho á los católicos. Es así que toda herejía es De los principios del rey Recaredo,

cruel y fiera, y ningunas enemistades hay mayores que Hiciéronse las exequias del rey Leuvigildo con la so- las que se forjan con voz y capa de religion, ca los homlemnidad que era razon. Concluidas, Recaredo, su hijo bres se hacen crueles y semejables á las bestias fieras. y sucesor, volvió su pensamiento á dar órden en las co- Estas alteraciones de la Gallia Narbonense se levantasas de su casa , y consiguientemente en el estado de la ron y sosegaron al principio del reinado deste Príncipe república. Pretendia ante todas cosas aplacar y ga- en tiempo que el décimo mes despues que se encargó nar á los reyes de Francia, y aun el tiempo adelante del gobierno renunció él publicamente la secta arriana para que la paz fuese mas firme, muerta Bada, su pri- y abrazó la antigua y católica religion. Restituyó otrosi mera mujer, trató de emparentar con Childeberto, rey á las iglesias los derechos y posesiones que su padre de Lorena, casando con Clodosinda , otra su hermana. les quitara, además de nuevos templos y monasterios Para alcanzar esto con mayor facilidad envió á excu- de monjes que con real magnificencia á su costa levansarse que no tuvo parte en la muerte de Hermenegil- taba. A muchos de sus vasallos volvió las haciendas y do, antes le dolió en el alma aquel desastre de su her- honras de que su padre los despojara, cuya acedia somano. No era aun llegada la sazon de efectuar cosa tan brepujaba él con su benignidad, y sus malas obras con grande, si bien estaba ya cerca. Lo que sobre todo im- beneficios que a todos hacia. Ocupábase el Rey en esportaba fué que, por consejo de los dos hermanos Lean- tas obras, y la divina Providencia cuidaba de sus cosas. dro y Fulgencio, como católico que ya era de secreto, El rey Guntrando habia enviado un su capitan, por nomcomenzó muy de veras á tratar de restituir en España bre Desiderio, con un grueso ejército para que en venla religion católica; bien que por entonces le pareció ganza de los daños pasados rompiese por las tierras que disimular algun tanto y no forzar el tiempo, sino aco- los godos poseian en la Gallia. Acudieron las gente de modarse con él. Consideraba la condicion del pueblo, Recaredo, vinieron con el francés á balalla junto á la que se deja mas fácilmente doblegar con maña que que- ciudad de Carcasona, en que al principio los godos llebrantar por fuerza, especial en materia de mudar la varon lo peor y volvieron las espaldas. Recogiérouise religion en que desde su primera edad se criaron. Acor- dentro de la ciudad; y desde allí puestos de nuevo en do pues para salir con su intento usar de artificio y de ordenanza salieron contra los franceses, que sin conindustria, halagar á unos, sobrellevar á otros, y con cierto seguian la victoria. Cargaron con lal denue lo mercedes que les hacia ganallos a todos. Sucedió todo sobre ellos y con tal esfuerzo, que con la ayuda de Dios como se podia desear , ca sabida la voluntad del Rey, se trocó el suceso de la pelea, y los godos, olvidados de bien así los grandes que los menudos se rindieron á las heridas y del trabajo, vencieron y desbarataron a los ella y vinieron de buena gana en lo que al principio enemigos y los pusieron en huida ; que estaban atónipareció tan dificultoso. Así que los godos todos, y en- tos por la osadía y denuedo de los godos, que tenian por tre los suevos los que perseveraban en la locura del vencidos y la victoria por suya. Murió el general franerror antiguo de comun acuerdo le dejaron y abraza- cés, y de sus gentes pocos se salvaron por los piés, los ron el partido de la Iglesia católica, y juntamente con mas quedaron tendidos en el campo. Todo esto sucedió esto pretendian ganar la gracia de su señor, al cual, de- dentro del primer año del reinado de Recaredo, que más de su buena condicion y sus costumbres muy sua- fué el de Cristo de 587, segun que se entiende por un ves, ayudaba mucho su gentil disposicion y rostro para letrero de aquel tiempo que halló estos años en una ganar las voluntades de todos. Con que por toda la vida piedra de Toledo, y le puso en el claustro de la iglesia fué muy amado de sus vasallos, y despues de muerto mayor el maestro Juan Bautista Perez, canónigo á la su memoria muy agradable á los que le sucedieron ade- sazon y obrero de aquella iglesia , y despues por sus lante. Cosa forzosa es que en la mudanza de la religion buenas partes de erudicion y virtud , dado que de genresulten en el pueblo

alteraciones y alborotos ; la buena te humide, murió obispo de Segorve. Las letras dicen: traza de Recaredo hizo que en su tiempo y por esta causa ni durasen mucho, ni fuesen muy señalados; y

IN NOMINE DOMINI CONSECRATA ECCLESIA SANCTAE MARIAE la severidad que uso en castigar, no solamente no fué

IN CATHOLICO DIE PRIMO IDUS APRILIS, ANNO FELICITER PRI

NO REGNI DOMINI NOSTRI GLORIOSISSIMI FL. RECCAREDI REodiosa por ser necesaria , sino tambien popular y á to

GIS, ERA DCXXV. dos, así grandes como pequeños, agradable. El primero que hizo rostro a la pretension del Rey fué el obispo Quiere decir: «En nombre del Señor consagróse la igleAtaloco en la Gallia Narbonense por ser tan aficionado sia de Santa Maria en el barrio de los católicos, ó á la á la secta arriana y en tanto grado, que vulgarmente manera de los católicos, á 13 de abril en el año dichole llamaban Arrio. Allegáronsele en la misma provincia samente primero del reinado de nuestro señor el glolos coudes Granista y Bildigerno, sea movidos de si riosísimo rey Flavio Recaredo, era 623», es á saber, el mismos, sea á persuasion del Obispo. La verdad es que año de Cristo de 587 puntualmente. Máximo hace mentomaron las armas contra el Rey y alteraron el pueblo cion desta consagracion, que él llama reconciliacion para que se rebelase; pero este torbellino, que amena- por estar aquella iglesia profanada por los arrianos. En nazaba mayor tempestad y daño, tuvo breve y fácil fin el año siguiente se descubrió una conjuracion que se á causa que Ataloco falleció de puro pesar por ver que tramaba contra el Rey por la misma causa de la mulos suyos llevaban lo peor y que por estar los del pue- danza en la religion. Fué así que Mausona , mudadas blo inclinados á la religion católica no les podia per- las cosas, volvið á su arzobispado de Mérida. Sunna, suadir que no hiciesen mudanza. A los condes vencie- arriano, que estaba puesto en su lugar, y su competiron en batalla las gentes de Recaredo, y con esto ven- dor, llevó mal esta vuelta y restitucion, por ver era ne

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