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que se llamaba Celtiberia, parte de la Hispania Tarra- como para las de la paz. Lo que consta es que comenconense, las gentes de Witerico vencieron a los con- zó á reinar año del Señor de 610; y si es lícito en cosas trarios en una batalla que les dieron de poder á poder. tan antiguas ayudarse de conjeturas, entiendo que los Habia á la sazon fallecido en Francia Childeberto, rey franceses con sus fuerzas, por estar ofendidos contra que era de Lorena; sucediéronle dos hijos suyos en sus Witerico, le ayudaron no poco para subir a aquel graestados y señoríos. Teodoberto quedó por rey de Lo- do. Consta por lo menos que acostumbró Gundemaro rena, y Teodorico fué rey de Borgoña. Con este Teo- pagar á los franceses parias, como se ve de las cartas dorico casó Hermemberga, hija del rey Witerico, que del conde Bulgarano, gobernador á la sazon por el rey envió él á Francia con grande acompañamiento; pero de la Gallia Gótica, cartas que hasta hoy se conservan en breve dió la vuelta á España doncella. La causa no y hallan entre los papeles antiguos y libros de la unise sabe, dado que corrió fama que el rey Teodorico fué versidad de Alcalá de Henares y de la iglesia de Oviedo. ligado para que no pudiese tener ayuntamiento con De donde asimismo se entiende que los embajadores aquella doncella por arte y hechicerías de sus concubi- de Gundemaro que envió a Francia fueron contra el nas, á las cuales era dado demasiadamente. Otros di- derecho de las gentes, que los tienen por cosa sagrada, cen fué astucia de Brunequilde, que, por mandarlo ella maltratados una vez por aquellos reyes, y sin embargo, sola todo, dió traza para que la nuera sin alguna culpa para mas justificar la queja despachó nuevos embajasuya fuese enviada a su padre. Despacho Witerico em- dores, á los cuales tampoco se dió lugar para hablar á bajadores á Francia sobre el caso con órden que, si aquellos reyes. Por esto, alterado Bulgarano, no permiaquel Rey no se descargase bastantemente, acudiesen tió que los embajadores del rey Teodorico pasasen á á las provincias comarcanas y procurasen en venganza España; y llegado el negocio á rompimiento, abrió la de aquella afrenta que aquellos príncipes hiciesen liga guerra contra Francia, y con las armas que tomó, de entre sí y tomasen las armas en daño del de Borgoña, repente se apoderó de dos fuerzas, es á saber, Jubiniacontra quien estaban irritados el rey Clotario, su anti- no y Corneliaco, y echó dellas las guarniciones de frauguo enemigo, y el rey de Lorena, Teodoberto, ií causa ceses que allí estaban. Acometió el conde Bulgarano en que le solia denostar y decir que era hijo bastardo de su particular estos dos pueblos de la Gallia Narbonense á padre y nacido de adulterio. Concertáronse pues es- causa que en el asiento que el rey Recaredo tomó con tos dos reyes con Agilulfo, rey de los longobardos; y los franceses los entregara á Brunequilde, por cuya juntadas sus fuerzas, se aparejaban para hacer guerra muerte, que se siguió poco adelante sin dejar alguna al comun enemigo. No podia Teodorico resistir á po- sucesion por ser ya muertos sus hijos y nietos, se pue. deres tan grandes; por donde, conocido el riesgo que de presumir que los reyes de Francia no acudieron á recorria y quebrantada su ferocidad, acudió á lo que era cobrar con las armas aquellas dos plazas. Esto en Franmas fácil, que fué concertarse con su mismo hermano cia. En España el rey Gundemaro hizo guerra próspeTeodoberto con dalle alguna parte de su mismo estado. ramente a los de Navarra, que de nuevo se alteraban, y Vino Teodoberto de buena gana en este concierto, así asimismo tuvo contiendas con los capitanes y gentes por su interés como por ser cosa natural querer com- romanas que mantenian aquella parte de España, que ponerse con su hermano antes que vengar las injurias todavía se tenia por el imperio; lo cual y su muerte, de los que no le tocaban. Sucedió como los dos desea- que fué en Toledo de enfermedad, sucedieron el año ban, porque hecha esta alianza, los otros príncipes de- del Señor de 612; reinó un año, diez meses y trece sistieron de aquella empresa y partieron mano de aque- dias. La reina, su mujer, se llamó Hilduara; mas no se lla guerra, que cuidaban seria muy brava. Con esto el sabe haya dejado alguna sucesion. Era á la sazon en el rey Witerico comenzó a ser menospreciado de los suyos,

oriente emperador de Roma Heraclio, sucesor de foy á brotar el odio que en sus corazones largo tiempo cas; y en la Iglesia romana, despues de Gregorio el tenian encerrado, en especial que se decia trataba de Magno y de Sabiniano y Bonifacio III, que consecutirestituir en España la secta arriana, con cuyas fuerzas vamente le sucedieron, presidia Bonifacio IV; en la y ayuda, como yo pienso, alcanzó el reino. Esta voz y | iglesia toledana Aurasio, sucesor de Eufimio, de Tofama alteró el pueblo en tanto grado, que tomadas las nancio y Adelfio, que por este órden le precedieron. armas entraron con grande furia en la casa real y ma- Fué Aurasio persona, así en las letras y erudicion como taron al Rey, que ballaron descuidado ya sentado á yan- en valor y virtudes, tan señalada, que se puede compatar. No paró en esto la rabia, porque arrastraron el rar con cualquiera de los pasados. En tiempo deste cuerpo por las calles, y con grandes baldones y denues-prelado, es á saber, el primer año del reinado de Guntos que todo el pueblo le echaba , sucio y afeado de to- demaro, veinte y cinco obispos de diversas partes de das maneras le enterraron en cierto lugar muy bajo. España se juntaron en Toledo para determipar en preCon este desastre tuvieron todos por entendido pagó la sencia del Rey y por su mandado cierta diferencia que muerte que él mismo diera á tuerto á su predecesor el resultara entre el arzobispo de Toledo y los obispos de rey Liuva, como queda dicho; y claramente se mos- la provincia cartaginense por esta razon. Eufimio, en tró que la divina justicia, dado que algunas veces se las acciones del concilio de Toledo próximo pasado, tarda , á la larga ó á la corta nunca deja de ejecutarse. por descuido se firmó y llamó metropolitano de la proPor la muerte de Witerico alcanzó el cetro de los godos vincia de Carpetania; y porque la provincia cartagiGundemaro, persona muy señalada en aquella sazon, nense se exlendia mucho mas que los carpetados, que sea por ser cabeza de aquel motin y autor de la muerte eran lo que hoy es reino de Toledo, los demás obispos que se dió al tirano, sea por voto de los principales de apellidaban libertad y no querian reconocer sujecion aquel reino, ca estaban muy satisfechos de su pruden- á la iglesia de Toledo. Este pleito se debió comenzar cia y partes aventajadas, así para las cosas de la guerra desque los derechos de Cartagena y su autoridad se

trasladaron á Toledo, y continuarse algunos años ade- y, no mas aína por de otro del mismo nombre, á que yo lante. Fueron pues citados para dar razon de sí; y mas me inclino por las razones que quedan puestas en oidas las partes, así el Rey como los obispos pronun- otro lugar. En una aldea llamada Granátula, en tierra de ciaron sentencia en favor del arzobispo Aurasio. Entre Almagro, se ve una letra en una piedra berroqueña, en los obispos que asistieron se cuentan Isidoro, arzobis- que se dice que el obispo Amador falleció el año 614, y po de Sevilla , que lo era por muerte de san 'Leandro, que es el segundo año del reinado de Sisebuto, punto su hermano; Inocencio, arzobispo de Mérida, y Euse- fijo y muy á propósito para averiguar el tiempo en que bio, de Tarragona; y demás destos, si las firmas deste este Rey comenzó á reinar. Entiéndese que aquella Coucilio no nos engañan, se halló tambien presente piedra se trajo de las ruinas del antiguo Oreto, que esBenjamin, obispo dumiense. Quince obispos de la pro- laba de allí distante solo por espacio de media legua. vincia cartaginense, por tocarles á ellos en particular No salieron vanas las esperanzas que comunmente teeste negocio, en un papel aparle firmaron la dicha sen- nian concebidas de las virtudes de Sisebuto, porque en tencia. Sus nombres fueron estos : Protogenes, que se breve sosegó y sujetó los asturianos y los de la Rioja , ca llama prelado de la santa iglesia de Sigüenza; Teodo- por estar tan lejos y por la aspereza y fortaleza de aquero, castulonense; Miniciano, segoviense; Stéfano, ore- llos lugares andaban alborotados sin querer reconocer tano; Jacobo, mentesano; Magnencio, valeriense; Teo- obediencia al nuevo Rey. Para la una guerra y para la dosio, ercabicense; Martino, valentino ; Tonancio, pa- otra se sirvió de Flavio Suintila, hijo del buen rey Relentino; Portario, segobriense; Vincencio, bigastrien- caredo y mozo de mucho valor; escalon para poco desse; Eterio, bastitano; Gregorio, oxomense; Presidio, pues subir al reino de los godos. Concluido esto, el complutense; Sanabilis, elotano. De donde se entien- mismo Rey, con nuevas levas de gente que hizo por tode que en la provincia de Toledo antiguamente se do su estado, engrosó el ejército de Suintila con intencompreliendian mas iglesias sufragáneas de las que to de ir en persona contra los romanos, que todavía tiene al presente, y que el distrito que tenian los pre- en España conservaban alguna parte, como se entienłados de Toledo como metropolitanos era mas ancho de, hacia el estrecho de Cádiz y á las riberas del mar que hoy; porque del primado que tenia sobre las demás Océano, parte de la Andalucía y de lo que hoy se llama iglesias de España , al presente no tratamos, ni enton- Portugal. Entró pues por aquellas tierras, venció y ces se trataba. La verdad es que desde el tiempo de desbarató en batalla dos veces á los contrarios, con que Montano, prelado que fué antiguamente de Toledo, en les quitó no pocas ciudades y las redujo á su obedienun concilio que se tuvo en la misma ciudad dieron á cia, de guisa que apenas quedó á los romanos palino aquella iglesia autoridad sobre todas las iglesias de la de tierra en España. Lo que mas es de loar fué que usó provincia cartaginense, como los mismos que eran in- de la victoria con clemencia, porque dió libertad á gran teresados en la diferencia susodicha lo confesaron; y número de cautivos que prendieron los soldados, lese ve manifiestamente por el proceso deste Concilio y niendo respeto á que eran católicos; y para que su por la determinacion y sentencia que dieron los obis- gente no quedase desabrida , mandó que de sus tesoros pos que en él se hallaron. Floreció por este tiempo el se pagase á sus dueños el rescate. Cesario, patricio, por insigne poeta Draconcio; puso en verso el principio del el imperio puesto en el gobierno de España , movido de Génesis.

la benignidad del rey Sisebuto y perdida la esperanza

de poder resistir á sus fuerzas por estar tan lejos el emCAPITULO III.

perador Heraclio, que á Ja sazon imperaba , acometió á Del reinado de Sisebuto.

mover tratos de paz con los godos. Ofrecióse para esto

una buena, aunque ligera ocasion, y fué que Cecilio, Hiciéronse el enterramiento y exequias del rey Gun- obispo mentesano, con deseo de vida mas sosegada, demaro con la solemnidad que era justo. Las lágrimas desamparada la administracion de su iglesia, se retiró que se derramaron fueron muchas por haber tan en bre- en cierto monasterio, que debia estar en el distrito de ve faltado un príncipe tan excelente, de costumbres y los romanos. Citóle el Rey para que diese razon de lo vida muy aprobada , y que con la grandeza del ánimo que habia hecho y estuviese á juicio. Cesario, sin emjuntaba mucha afabilidad y blandura; cosa con que bargo que los suyos se lo contradecian y afeaban , dió grandemente se granjean las voluntades del pueblo. órden que fuese llevado al Rey por Ansemundo, su emConcluido esto, los grandes del reino se juntaron á ele- | bajador, al cual demás desto encargó, si hallase cogir sucesor; por su voto salió nombrado Sisebuto, per- yuntura, que moviese tratos de paz. Escribió con él sus sona de no menores partes que su antecesor, señalado cartas en este propósito, en que despues de saludar al en prudencia en las cosas de la paz y de la guerra , fer- Rey pretende inclinalle á concierto y á tener compaviente en el celo de la religion católica , y lo que en sion de la sangre inocente de los cristianos derramada aquellos tiempos se tenia por milagro , enseñado en los en tanta abundancia , que los campos de España como estudios de las letras, y que tenia conocimiento de la con lluvias estaban della cubiertos y empantanados. Dilengua latina; con que el dolor que todos recibieran con ce que le envia el obispo Cecilio con deseo de hacerle en la pérdida pasada se templó en gran parte. Consér- esto servicio agradable; y en señal de amor un arco, vanse hasta el dia de hoy para muestra de su ingenio y dádiva pequeña si se mirase por sí misma, pero grande erudicion algunas epístolas suyas y la vida que compuso si consideraba la voluntad con que le envia Fué esta de san Desiderio, obispo de Viena, á quien el rey Teodo- embajada agradable á Sisebuto, ca tambien de su parte rico de Borgoña, exasperado con la libertad y repre- se inclinaba á la paz, y con este intento despachó un hensiones de aquel santo varon, hizo morir apedreado; embajador suyo llamado Teodorico con cartas para Cesi ya aquella vida se ha de tener por del rey Sisebulo, sario. El, junto con otros embajadores suyos, le envió al

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emperador Heraclio para que confirmase las condicio- Esta pareció por entonces culpa bastante, por haberlo nes que entre los dos capitularon. Era este Emperador el Obispo permitido, para despojarle de su iglesia. El muy dado á la vanidad de la astrología judiciaria. Avi- desórden fué que el Rey por su autoridad pasase tan sábanle que su imperio y los cristianos corrian gran pe- adelante; porcuya diligencia demás desto en Sevilla el ligro de parte de la gente circuncidada. Lo que debiera año seteno de su reinado se juntaron ocho obispos. entender de los sarracenos y moros lo entendia de los Presidió en este Concilio san Isidoro. Los padres en judíos; así, dió en perseguir aquella nacion por todas las esta junta reprobaron la secta de los acéfalos, herejía vias y maneras á él posibles. Lo primero echó a todos condenada al tiempo pasado en el oriente, pero que los judíos de las provincias del imperio, despues con la comenzaba á brotar en España por los embustes y enocasion desta embajada que le enviaron de España, gaños de cierto obispo venido de la Suria , que fue.condesque fácilmente vino en todo lo que tenian concerta- vencido de su error y forzado á hacer del pública abdo, trató muy de veras con el embajador Teodorico hi-juracion. Demás desto, en el mismo Concilio señalaron ciese con su señor que desterrase a todos los judíos de los términos y aledaños á las diócesis de los obispados España como gente perjudicial á todos los estados, que particulares sobre que tenian diferencia. A las monjas él mismo los alanzara de sus tierras, y que con ninguna fué vedado hablar con hombres, sin exceptar a la misma cosa le podrian mas ganar la voluntad. Aceptó este con- abadesa , á la cual mandaron no hablase con alguno de sejo Sisebuto, yaun paso mas adelante, porque, no sola- los monjes fuera del abad y del monje que tenia cuimente los judíos fueron echados de España y de lodo el dado de las religiosas; y aun con estos no sin testigos, señorío de los godos, que era lo que pedia el Empera- y solamente de cosas santas y espirituales. Hallóse en dor, sino tambien con amenazas y por fuerza los apre- este Concilio junto con los obispos el rector de las cosas miaron para que se bautizasen, cosa ilícita y vedada públicas, por nombre Sisiselo, que así se han de emenentre los cristianos que á ninguno se haga fuerza pa- dar los libros ordinarios, donde se lee Sisebuto difera que lo sea contra su voluntad; y aun entonces esta rentemente de como está en los códices mas antiguos determinacion de Sisebuto tan arrojada no contentó á de mano. Estaba el Rey ocupado en estos y semejantes los mas prudentes, como lo testifica san Isidoro. Entre negocios cuando le sobrevino la muerte, año de nueslas leyes de los godos que llaman el Fuero Juzgo se leen tra salvacion de 621; reinó ocho años, seis meses y diez dos en este propósito, que promulgó Sisebuto el cuarto y seis dias. Muchas cosas se dijeron de la ocasion de sa año de su reinado. Andaban las cosas revuellas, y así, no muerte; unos que los médicos le dieron una purga, era maravilla se errase, porque el Rey se hizo juez de lo aunque buena, pero en mayor cantidad de lo que deque se debiera determinar por parecer de los prelados; bieron; otros que en lugar de purga le dieron de propócomo sea así que á los reyes incumba el cuidado de las sito yerbas; la verdad es que en las muertes de grandes leyes y gobierno seglar, lo que toca à la religion y el principes de ordinario se suelen levantar y creer mugobierno espiritual á los eclesiásticos. Mas á la verdad chas mentiras con pequeño fundamento, principalmente los ímpetus y antojos de los príncipes son grandes, y de los que por su buen gobierno y aventajadas partes muchas veces los obispos disimulan en lo que no pue- fueron muy amados de sus súbditos. Hizose el enterraden remediar. Publicado este decreto, gran número de miento y honras como convenia á Príncipe tan grande; judíos se bautizó, algunos de corazon, los mas fingida- muchas lágrimas se derramaron, muestra de la mucha mente y por acomodarse al tiempo; no pocos se salieron voluntad que todos comunmente le tenian. En la vega de España y se pasaron á aquella parte de la Gallia que de Toledo junto a la ribera de Tajo hay un templo de estaba en poder de los francos, de do no mucho des- Santa Leocadia muy viejo y que amenaza ruina; dicepues fueron tambien echados con los demás judíos na- se vulgarmente, y así se entiende , que le edificó Sisepersuasion del mismo emperador Heraclio. Fue así, que don Rodrigo testifica que Sisebuto edificó en Toledo un de Francia fueron á Constantinopla dos embajadores templo con advocacion de Santa Leocadia ; la fábrica llamados Servacio y Paterno, con quien el Emperador que hoy se ve no es la que hizo Sisebuto, sino el arzotuvo la misma plática que tuviera con Teodorico, y les bispo de Toledo don Juan el Tercero; despues que aquepersuadió se hiciese en Francia lo que en las demás pro- Ila ciudad se tornó á recobrar de moros levantó aquel vincias ejecutaban, Publicóse pues un edicto en Fran- edificio. Demás desto, testifican que por órden deste Rey cia en que so pena de la vida se mandaba que dentro los godos usaron de armadas por la mar, y esto para de cierto tiempo ninguno estuviese en ella que no fuese que, pues hasta entonces ganaran gran honra por tierra, cristiano. Muchos quisieron mas ir desterrados; los se enseñoreasen del mar; ca es cosa cierta que la tierra otros ó fingidamente por acomodarse al tiempo ó de se rinde al que señorea el mar, que fué parecer de Teverdad profesaron la religion cristiana. Por esta manera místocles. Por ventura tambien pretendian pasar con Ja divina justicia con nuevos castigos por estos tiempos sus conquistas en Africa por hallarse señores casi de trabajaba y afligia aquella nacion malvada en pena de toda la España. Algunos historiadores nuestros dicen la sangre de Cristo, hijo de Dios, que tan sin culpa gue Mahoma , fundador de aquella nueva y perjudicial derramaron. Pero dejemos lo de fuera. En España el secta , despues que tuvo sujetas la Asia y la Africa, paRey, usando de la libertad ya dicha, depuso á Euse- só últimamente en España, y que por autoridad y temor bio, obispo de Barcelona; y hizo poner otro en su lugar, de san Isidoro se huyó de Córdoba ; cuento mal forjado como se entiende por las mismas cartas suyas. La cau- que, ni se debe creer, ni concierta con la razon de los sa que se alegaba fué que en el teatro los farsantes re- tiempos, ni viene bien con lo que las historias extranpresentaron algunas cosas tomadas de la vana supers- jeras afirman, y así se debe desechar como cosa vana y ticion de los dioses que ofendian las orejas cristianas. fabulosa. Lo cierto es que por la muerte de Sisebuto sucedió en el reino su hijo Recaredo, mozo de poca su casa, declaró por su compañero á Rechimiro, su hiedad y de fuerzas no bastantes para peso tan grande. jo, mozo que, aunque era de pequeña y tierna cdad, Rcino solos tres meses, y pasados falleció sin que del con su buen natural daba muestras que imitaria las virse sepa otra cosa.

tudes de su padre y de su abuelo. Todo esto no fué

bastante para que los godos no se desabriesen, ca leCAPITULO IV.

vaban muy mal que con este artificio se heredase la De los reyes Suintila y Rechimiro.

majestad real, que antes se acostumbraba dar por voto

de los grandes del reino; y es cosa averiguada que desPor la muerte destos dos reyes padre y hijo los gran- de este tiempo el que poco antes era acatado de todos des del reino nombraron por sucesor á Suintila, persona y temido vino á ser tenido en poco, de tal suerte , que que en las guerras pasadas habia dado muestra de valor

no sosegaron hasta tanto que derribaron de la cumbre s partes bastantes para el gobierno, además que la me- del reino á Suintila y á su hijo ; que debió de ser la moria de su padre le hacia bienquisto con todos, y bizo causa porque san Isidoro en la Historia de los godos, mucho al caso para que le tuviesen por digno de aque- con que llegó hasta este año, no pasase adelante con lla dignidad y grandeza. Era persona de mucho ánimo

su cuento, por hacérsele, como yo pienso, de mal de y no de menor prudencia; ni con los trabajos se cansaba poner por escrito las afrentas y desastre de aquel Rcy, el cuerpo, ni con los cuidados su corazon se enflaque- poco antes muy señalado y deudo suyo, y por no decia. Su liberalidad fué tan grande para con los necesita- jar memoria de las alteraciones, traiciones y malos dos, que vulgarmente le llamaban padre de los pobres. tratos que en este caso sucedieron. Lo que principalLos de Navarra , gente feroz y bárbara, con ocasion de mente en Suintila se reprehende fué que, despues de la mudanza en el gobierno de nuevo se alborotaron, y tantas victorias y de estar España loda sosegada y en tomadas las armas, ponian á fuego y á sangre las tierras paz, se dió á vicios y deleites; en que se muestra clade la provincia tarraconense; acudió el nuevo Rey con ramente cuánto es mas dificultoso al que tiene mando presteza, y con sola su presencia, por la memoria de las y libertad para hacer lo que quiere vencerse á sí misvictorias pasadas, hizo que se le sujetasen y rindiesen. mo y á sus pasiones en tiempo de paz que en el de la Perdonólos, pero con condicion que á su costa edificasen guerra con las armas sujetar á sus enemigos. Teodouna ciudad llamada Ologito, como baluarte y fuerza que ra, su mujer, que algunos sospechan fué hija del rey los enfrenase y tuviese á raya para que no acometiesen Sisebuto, y Geila ó Agilano, su hermano, á quien babia novedades tantas veces, pues les estaba mejor carecer de entregado el gobierno así de su persona como del reila libertad, de que usaban mal. Esta ciudad piensan al- no, con sus malos términos fueron ocasion en gran gunos sea la villa que hoy en aquel reino se llama Oli- parte del odio que contra él se levantó, y despertaron te, mas por la semejanza del nombre que por otra ra- contra él gran parte de los enemigos, que al fin le echazon que haya para decillo, conjetura que suele enga- ron por tierra y prevalecieron. Presidia á la sazon cn la nar á las veces. Concluida esta guerra, los romanos iglesia de Toledo Helladio, sucesor de Aurasio, varon que en España quedaban y mas confiaban en el asiento de señalada prudencia, modestia y erudicion, muy lique tenian puesto con los godos que en sus fuerzas, úl- bre de toda avaricia , constante y para mucho trabajo. timamente fueron constreñidos á salirse de toda Espa- Fué los años pasados rector de las cosas públicas, que ña, donde por mas de setenta años á las riberas del era en lo seglar el mayor cargo de los godos. Dejó el uno y del otro mar habian poseido parte de lo que hoy oficio con deseo de seguir vida mas perfecta, y tomó en es Portugal y de la Andalucía , bien que muchas veces Toledo el hábito de monje en el monasterio agaliense, se extendian ó estrechaban sus términos, conforme á y en él en breve llegó á ser abad; dende por órden del como las cosas sucedian. Algunos entienden que por rey Sisebuto pasó á ser arzobispo de Toledo. Tuvo por esta causa los godos fortificaron la ciudad de Ebora dicípulo al glorioso san Illefonso, cosa que le dió no para que sirviese de frontera contra los romanos. Dan menos renombre que sus mismas virtudes, aunque desto muestra dos torres fuertes y de buena estofa, que fueron grandes. El mismo le ordenó de diácono, y adecomunmente dicen por tradicion las edificó el rey Sise- lante le sucedió, así en la abadía como en el arzobispabuto, es á saber , para reprimir las entradas que los ro- do. Parece que la alteracion de los tiempos y pena que manos por aquella parte hacian en las tierras de los Helladio recibió por las revueltas que resultaron fueEodos. Conserváronse los romanos por tan largo tiem- ron ocasion de su muerte, porque al mismo tiempo que po en aquellas partes tan estrechas de España, á lo que Suintila por traicion de Sisenando fué despojado del se entiende , por estar Africa tan cerca para fácilmente reino, pasó desta vida. En cuyo lugar sucedió Justo, y ser socorridos; y al presente, por faltarles esta ayuda á por algun tiempo presidió en aquella iglesia. La caida causa de la cruel guerra que el falso profeta Mahoma del rey Suintila fué desta manera. Era Sisenando homy los que le seguian hacian por aquellas partes, fue- bre de gran corazon, muy poderoso por las riquezas ron vencidos y echados de España. Tenian los roma- que tenia , diestro y ejercitado en las cosas de la guernos dividido aquel gobierno en dos partes, y puestos en ra. Parecióle que el aborrecimiento que comunmente España dos patricios. Destos al uno con buena indus- tenian al rey Suintila le presentaba buena ocasion y tria y maña granjeó el Rey, al otro venció con las ar- le abria camino para quitarle la corona. Las fuerzas que mas, y á entrambos los redujo en su poder. A todas tenia no eran bastantes para cosa tan grande. Acudió estas cosas tan señaladas dió fin el rey Suintila dentro al rey Dagoberto de Francia. Persuadióle le ayudase del quinto año de su reinado, que se contaba del naci- con sus fuerzas, avisóle que las voluntades de los namiento de Cristo 626. En el cual año, con intento de turales estaban de su parte, solo recelaban comenzar asegurar la sucesion del reino y hacer que quedase en cosa tan grande sin tener socorros de otra parte; que

que da

Suintila debajo de nombre de rey era muy cruel tira- á los padres le encomendasen á la divina Majestad para no, ejecutivo, sujeto a todos los vicios y fealdades, que ayudase sus intentos; que el fin para que se juntamonstruo compuesto de aficiones y codicias entre sí ran era la reformacion de la diciplina eclesiástica y de contrarias y repugnantes. Tomado asiento con el Fran- las costumbres; que era justo acudiesen á negocio tan cés, Abundancio y Venerando , capitanes franceses, importante. Animáronse los obispos con las buenas pacon gente de Borgoña se metieron por España y lle- labras del Rey, publicaron decretos muy importantes, garon á Zaragoza. Los grandes, que hasta entonces se y en particular señalaron la forma y ceremonias con que recelaban y temian, se declararon, y tomadas las ar- se deben celebrar los concilios provinciales, que manmas, no pararon hasta echar del reino á Suintila con su daban se juntasen cada un año. Las cabezas principales mujer y hijo Rechimiro. Esto se tienc por mas cierto de los decretos son estas. Los padres en los asientos y que lo que otros dicen, es á saber, que el rey Suintila y en el votar guarden la antigüedad de su consagracion. su hijo fallecieron de enfermedad en Toledo, porque del Con su voluntad sean admitidos al concilio los grandes Concilio cuarto toledano y de lo que en él se refiere que pareciere se deben en él hallar. Muy de mañana se parece lo contrario; y aun dél se entiende tambien que cierren las puertas del templo en que se tiene la junta, Agilano, hermano del rey Suintila, entre los demás se fuera de una por donde entren los padres, con su guararrimó á Sisenando y siguió su partido, si bien la amis- da de porteros. El metropolitano proponga los puntos tad no le duró mucho. De las historias francesas se ve de que en el concilio se ha de tratar. Las causas parque al rey Dagoberto dieron los nuestros , por ventura liculares proponga el arcediano. Haya en España un á cuenta de los gastos de la guerra , diez libras de oro, Misal y un Breviario. ( El cuidado de hacer esto se que él aplicó para acabar la fábrica de San Dionisio, encomendó á san Isidoro, que luvo el primer lugar en templo muy sumptuoso y grande junto á Paris y obra csto Concilio; de aqui resultó que comunmente el Midel rey Dagoberto. Floreció por este tiempo Juan, sal y Breviario de los mozárabes se atribuyen á san Isiobispo de Zaragoza, sucesor de Máximo. Fue muy seña- doro, dado que san Leandro compuso muchas cosas lado así bien en la bondad de su vida y liberalidad con dello, y con el tiempo se añadieron muchas mas.) los pobres como en la erudicion y letras, de

Antes de la Epifanía resuelvan los sacerdotes entre sí testimonio un libro que dejó escrito en razon de cómo en qué dia de aquel año se lia de celebrar la Pascua, se debia celebrar la Pascua. Por el mismo tiempo fue- y dello los metropolitanos por sus cartas dén aviso ron en España personas de cuenta Vincencio y Ramiro. í las iglesias de su provincia. El Apocalipsi de san Juan Vicencio fué abad en San Claudio de Leon, do por de- Evangelista se cuente entre los libros canónicos. Las fender la religion católica fué muerto por los arrianos, iglesias de Galicia en la bendicion del cirio Pascual, secta que parecia estar ya acabada; su cuerpo en la en las ceremonias y oraciones se conformen con las destruicion de España llevaron á la ciudad de Oviedo. demás de España. Ninguno se ordene de obispo ni do Ramiro fué monje en el mismo monasterio de Leon, y presbítero que no sea de treinta años y tenga aprobaal lado del altar mayor en propia y particular capilla cion del pueblo. Los judíos en adelante no sean forzados están sus huesos guardados y reverenciados del pue- á baulizarse. Los que forzados del rey Sisebuto se baublo. Reinó Suintila diez años; despojáronle del reino tizaron perseveren en la fe que profesaron. Los judíos y año del Señor de 631.

los que dellos decienden no puedan tener públicos ofi

cios y magistrados. Los clérigos no corten el cabello, CAPITULO V.

solo en lo mas alto de la cabeza, que deben afeitarla loda; Del rey Sisenando.

pero de guisa que los cabellos queden en forma de co

rona. Ninguno se apodere del reino sino fuere por voto Luego que Sisenando salió con lo que pretendia y de los grandes y prelados. El juramento hecho al Rey no se vii hecho rey de los godos, como persona discreta sca quebrantado. Losreyes del poder que les ha sido daadvirtió que, por estar los naturales divididos en par- do para el bien comun no abusen para hacerse tiranos. cialidades y quedar todavía muchos aficionados al Suintila, su mujer y hijos y su hermano sean descomulgapartido contrario, corria peligro de perder en breve lo dos por los males que cometieron en el tiempo que tuganado si no busca ha alguna traza para acudir á este vieron el mando. Lo que se pretendia con este decreto, peligro. Parecióle que el mejor camino seria ayudarse y á que todo lo demás se enderezaba, era asegurar en de ia religion y del brazo eclesiástico, capa con que el reino á Sisenando , y junto con esto para lo de ademuchas veces se suelen cubrir los principes y aun so- lante dar aviso que ninguno imitasc ni se atreviese á laparse grandes engaños. Junto de todo su señorío co- hacer locuras semejantes. Decrelo en que parece lener mo sedenta obispos en Toledo con voz de reformar las alguna muestra de aspereza extender el castigo á los costumbres de los eclesiásticos, por las revueltas de los hijos del Rey, á quien dehia excusar la inocencia de su tiempos muy estragadas; mas su principal intento era edad. Pero fué coslumbre de los antiguos usada de 10procurar que el rey Suintila fuese condenado por los das las naciones, que a veces los hijos sean castigados padres como indigno de la corona , para que los que le por los padres; y esto á propósito que el mucho amor seguian y de secrelo le eran aficionados, mudado pa- que les tienen enfrene á los que de si parlicular interecer, sosegasen. Túvose la primera junta en la iglesia rés no harian caso. Firmaron las acciones y decretos de Santa Leocadia á 5 de diciembre, año de 634, es á del Concilio todos los obispos. Los metropolitanos por saber, el.tercero del reinado del mismo Sisenundo. Ha- este órden : Isidoro , arzobispo de Sevilla; Selva, de llóse el Rey en la junta, y puesto de rodillas con mues- Narbona; Stefano, de Mérida, sucesor de Mausona; tra de mucha lumildad, con sollozos y lágrimas que Inocencio y Renovato, que por este órden le precediede su pecho y sus ojos despedia en abundancia, pidió ron en aquella iglesia. En cuarto lugar firmó Justo,

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