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¿qué lugar podian tener las letras en medio de servi- de gentes, los grandes, los medianos y los pequeños dumbre tan grave, cuando cargados de tributos y tra- se espantaban con la nueva manera de hablar, y en púbajados de todas maneras eran forzados á buscar con blico y en secreto condenaban aquella opinion y los que el sudor de su rostro el sustento cotidiano? ¿Cómo se la enseñaban. En aquellas partes se podian juntar conpodian juntar los concilios eclesiásticos, medicina con cilios de obispos; y así hallo que en Regino, ciudad de que de muy antiguo se solian sanar las heridas en la Baviera, que hoy dicen es Ratisbona, en presencia de doctrina, y reformar las costumbres de eclesiásticos y Carlo Magno, rey de Francia, por un concilio de obisseglares ? Los nobles y el pueblo, como á cada uno se pos que allí se juntó sobre el caso fué condenado Féle antojaba, así ordenaban sus vidas, y de las cosas di- lix el año de Cristo de 792. De donde enviado a Roma vinas, sin que nadie les fuese á la mano, cada cual sentia se retrató delante del papa Adriano fingidamente, por lo y hablaba lo que le parecia , cosa muy perjudicial. Demás que adelante se vió, pues fué necesario que se juntase desto, del trato y conversacion con los moros era for- de nuevo concilio en Francfordia, ciudad de Alemaña zoso se pegasen á los cristianos malas opiniones y da- el año de 794, en que se halló presente Carlo Magno y ñadas. En particular estos dos prelados despertaron y dos obispos Teofilacto y Stéfano, enviados de Roma publicaron los errores de Nestorio, que en el tiempo por legados, y de España por los católicos, Beato, prespasado por diligencia del Concilio efesino fueron sepul- bítero, y el obispo Heterio. No perdieron por ende el tados, como quien aviva las centellas del fuego y que- ánimo los noveleros, antes presentaron un memorial á ma pasada. Decian de Cristo que en cuanto hombre era Carlo Magno en que le suplicaban se hallase presente hijo adoptivo de Dios; doctrina falsa y contra razon, en aquel juicio, y quisiese seguir antes el parecer de contra todas las divinas y humanas letras y religiones. muchos que dejarse engañar de pocos. Tratóse el nePorque, ¿cómo puede uno mismo ser hijo natural y gocio, y ventilóse aquella mala opinion. Condenáronla adoptivo? Pues consta que el hijo adoptivo graciosa- yjuntamente a los que la seguian , si no desistiesen demente por sola benignidad de su padre, sin que haya lla. En particular á Félix y Elipando pusieron pena de cosa alguna que obligue y fuerce, es admitido á la le- descoinunion. Félix, como lo dice Adon, vienense, sué rencia y derechos ajenos, lo quequien dijese de Cristo, por los obispos condenado y enviado en destierro, y en seria forzado á reconocer en él y confesar dos hipósta

Leon de Francia falleció sin desistir jamás de su error; sis ó supuestos, que seria otro desatino mas grave. en tanto grado es dificultoso mudar de opinion, y mas Félix, por estar su obispado cerca de Francia y porque en materia de religion, y reportar un entendimiento los años pasados los franceses hicieron diversas entra- pervertido para que vuelva al camino de la verdad. das por aquellas comarcas, sospechan algunos que fue Qué se haya hecho de Elipando no se sabe; y creo mas de aquella nacion. Elipando, como el nombre lo inues- aína, antes es cierto que se reconoció y que obedeció tra, venia de la antigua sangre de los godos. Hacia por á la sentencia de los obispos y se aparló de su primer ellos su dignidad y autoridad obispal, la fama de sus parecer. Tengo asimismo por cierto que no salió de nombres y letras; alegaban otrosí en favor de su error España ni compareció en Regino ni en Roma ni en á los santos Eugenio, Ildefonso, Juliano. Ayudábanse, Francfordia. A los antiguos santos que alegaban por si aunque mal, de algunos lugares de las divinas letras, los errados, y de cuyos dichos se valian, Eugenio , Ildeen que Cristo por la parte que es hombre, se dice ser fonso y Juliano, carga Carlo Magno en la carta que esmenor que su padre. Eran de ingenios bulliciosos y cribió á Elipando y á los demás sacerdotes de España; ardientes; así con carlas y libros que enviaban a todas dice que no es maravilla los bijos se parezcan á los papartes pretendian con palabras afeitadas persuadir á dres. Heterio niega que cosa semejante se hallase en los los demás lo que ellos sentian. En particular Elipando, escritos de aquellos santos. Consta olrosi que de la por la autoridad que tenia muy grande sobre las de- escuela de Félix, pasados algunos años, salió Claudio, más iglesias, escribió á los obispos de Astúrias y Gali- de nacion español, obispo de Turin, persona que con cia; en especial pretendió enlazar en aquel error á la opinion de erudito anduvo algun tiempo y conversó en reina Adosinda, mujer que fuera del rey Silon. Ella, la casa y corte del emperador Ludovico Pio. Este á las como prudentísima y muy santa , respondió que no le mentiras de los pasados, demás de otras cosas, añadió tocaba juzgar de aquella diferencia, y que se remilia un nuevo dislate, que las imágenes sagradas se debian en todo á lo que los obispos y sacerdotes determinasen. quilar de los templos; escribió empero contra él aguda En el número de los cuales se señalaron principalmente y doctamente Jonas, aurelianense, su contemporáneo. Beato, presbitero, y Heterio, obispo de Osma, cuya dispula contra Elipando, erudita y grave, se conserva

CAPITULO IX. hasta el dia de hoy, obra larga y de mucho trabajo,

De los principios de don Alonso el Casto. pero que el lector tendrá por bien empleado el tiempo que gastare en leerla por convencer la mentira con Falleció por este tiempo el rey don Bermudo; sefuertes argumentos. Pasaba la revuella adelante, y pultóse en Oviedo, do antiguamente se veian los luciporque las cosas no sucedian como los noveleros pen- llos suyo y de su mujer. Con tanto quedó solo don Alonsaban, Eripando se partió de Toledo para las Asturias so en el gobierno. Tiénese por cierto que con deseo de y Galicia, provincias en que inficionó á muchos con vida mas pura y santa por todo el tiempo de su vida aquella mala ponzoña, malo y pestilencial olor de su no tocó á la reina Berta , su mujer, que fué la causa de boca. Félix acometió primero á los de Castilla la Vieja, ponelle e! sobrenombre de Casto. Para aumento del despues en la entrada de Francia á la Septimania, que culto divino levantó desde los cimientos la iglesia maes la Gascuña, desde allí corrió lo demás de Francia y yor de Oviedo, que se llama de San Salvador. Quién diAlemaña sin hacer algun efecto, á causa que toda suerte ce que el rey don Bermudo fué el que dió principio á

esta noble fábrica, y aun el letrero que está á la entra- bes 184, conforme á la cuenta del arzobispo don Ro-
da de aquel templo, como queda arriba apuntado, drigo, que era el año quinto despues que Alhaca co-
atribuye aquella obra al rey Silon. Pudo ser que todos menzó á reinar. Las discordias que los moros tenian
tres entendieron en ella , y que el que la acabó se llevó, entre si parece dieron buena ocasion al rey don Alonso
como acontece, toda la fama. Lo que consta es que el para adelantar su partido, pues muchos autores ex-
rey don Alonso fué el que le adornó de muchas preseas, tranjeros, que los nuestros no dicen palabra, atesti-
y en particular refieren que dos ángeles en figura de guan que por el esfuerzo del rey don Alonso se ganó de
plateros le hicieron una cruz de oro sembrada de pe- los moros la ciudad de Lisbona, cabeza de Portugal, y
drería , de obra muy prima, vaciada y cincelada. Per- que envió á Carlo Magno una solemne embajada , en
suadióse el pueblo que eran ángeles porque, acabada la que los principales, Fruela y Basilico, de los despojos
cruz, no se vieron mas. El arzobispo don Rodrigo dice de aquella ciudad le llevaron por mandado de su Rey
que el Rey alcanzó del Papa , que por la razon de los un rico presente de caballos, armas y cautivos, demás
tiempos fué Leon el Tercero, que aquel su templo se desto una tienda morisca, de obra y grandeza maravi-
hiciese arzobispal; pero engañóse, porque esto sucedió llosa. Siguiéronse despues desto algunos alborotos en
en tiempo del rey don Alonso el Magno. Los gloriosos el reino y alteraciones civiles tan graves , que pusieron
principios del reinado deste Príncipe tan señalado se al Rey en necesidad de retirarse al monasterio abeliense,
amancillaron y escurecieron con un desastre y afrenta muy conocido á la sazon, y asentado en ciertos lugares
que aconteció en su casa real, y fué que su hermana ásperos y breñas de Galicia. Dende con el ayuda de
la infanta doña Jimena, olvidada del respeto que debia Teudio, hombre principal y poderoso, se restituyó en
á su hermano y de su honestidad, puso los ojos en su reino con mayor honra despues de aquel trabajo.
Sandia ó Sancho , conde de Saldaña, sin reparar hasta Pero á mi ver en ninguna cosa se señaló mas el reinado
casarse con él. Fué el matrimonio clandestino, y dél de don Alonso ni fué mas dichoso que por ballarse en
nació el infante Bernardo, carpense ó del Carpio, muy su tiempo en Compostella, como se halló, el sagrado
famoso y esclarecido por sus proezas y hazañas en las cuerpo del apóstol Santiago, pronóstico y anuucio de
armas, segun que le alaban y engrandecen las historias la prosperidad que tendrian mayor que nunca los cris-
de España. El Rey, sabido lo que pasaba , puso en pri- tianos. Lo cual será bien declarar cómo sucedió y to-
siones al Conde , que vino para hallarse en las Cortes. inar el agua y corrida de algo mas arriba.
Acusáronle de traicion y de haber cometido ofensa
contra la majestad; convencido, fue privado de la vista

CAPITULO X.
y condenado á cárcel perpelua; señalaron para su guar-
da el castillo de Luna , en que pasó lo demás de la vida

Cómo se halló el cuerpo del apóstol Santiago. en tinieblas y miseria; que tal es la paga de la maldud Floreció el culto de la religion cristiana antiguay su dejo. La hermana del Rey fué puesta en un mo- mente en lo postrero de Galicia y en aquella parte do está nasterio de monjas. Sin embargo, el Rey hizo criar el situada Iria Flavia, que es el Padron, cuanto en cualinfante como si él mismo le hobiera engendrado y ho- quier otra parte de España. La cruel tempestad que se biera salido de sus entrañas; verdad es que no se crió despertó contra los siervos de Cristo en el tiempo que en la Corte, sino en las Astúrias. La buena crianza fué prevalecia la vanidad de los muchos dioses, y por manparte para que su buen natural se aumentase y aun me- dado de los emperadores romanos todo género de torjorase. Las armas de los moros por estos tiempos no mentos se empleaba en los cuerpos de los que á Cristo sosegaban; antes Zulema y Abdala, tios del nuevo reverenciaban , hizo que de todo punto se acabase en rey moro, que hasta aquí se entretuvieran en Africa, aquellos lugares la cristiandad. Por donde ni en lo respara prevenir que el rey Alhaca, su sobrino, no se forti- tante del imperio romano ni en el tiempo que los goficase en el reino, pasaron en España con presteza. dos fueron señores de España se tenia noticia del seAbdalla, como hombre mas atrevido, fué el primero pulcro sagrado del apóstol Santiago. Con el largo tiemque se a poderó de Valencia , ca los ciudadanos le rin- po y con este olvido tan grande el lugar en que estaba dieron la ciudad. Zulema despues acudió al llamado de se hinchó de maleza , espinas y matorrales, sin que pasu hermano para socorrelle y ayudalle en sus intentos. die cayese en la cuenta de tan gran tesoro hasta el tiemHicieron entradas por los pueblos y ciudades comarca- ро de Teodomiro, obispo iriense. Miro, rey de los suenas; corrieron los campos por muchas partes, pasaron vos, de quien arriba se hizo mencion, conforme a la tan adelante, que se atrevieron á presentar la batalla costumbre y observancia de Roma , dejó señalados los al rey Albaca, la cual fue muy herida y dudosa. Derra

términos

por todo su reino á cada uno de los obispados, móse en ella mucha sangre, pero en lin Zulema con y por obispo de Iria quedó Andrés. Sucediéronle por otros muchos fué muerto. Abdalla se huyó á Valencia; órden Dominico, Samuel, Gotomaro, Vincibil, Félix, y como viese que tantas veces la fortuna le era contra- Hindulfo, Selva , Leosindo ó Teosindo, Enula, Romaria, acordó seguir otro partido y tomar asiento con el no, Augustino, Honorato, Hindulfo. De los cuales toRey, á condicion que le señalase rentas en cada un año dos, fuera de los nombres, no ha quedado noticia alcon que sustentase en aquella ciudad la vida y estado de guna, y con la misma escuridad de ignorancia y olvido hombre principal. Para seguridad que cumpliria lo quedaran sepultados todos los demás que les sucedieasentado y sosegaria dió en rehenes á sus mismos hi- ron, si la luz del apóstol Santiago no abriera los ojos, y jos, que el rey moro recibió y tuvo cerca de sí con su resplandor, que en breve paso por todo el mundo, no aquel tratamiento que convenia tuviesen sus primos los esclareciera. Fué aquel sagrado tesoro hallado por hermanos , tanto, que á uno dellos dió por mujer una diligencia de Teodomiro, sucesor de Hindulfo, y por hermana suya. Todo esto sucedió el año de los ára- voluntad de Dios en esta manera. Personas de grande

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autoridad y crédito afirmaban que en un bosque cer- cion con tres millas de tierra de todas partes en dercano se vian y resplandecian muchas veces lumbreras redor que le señaló por territorio; en él en parlicular entre las tinieblas de la noche. Recelábase el santo pre- se hace mencion de la invencion que sucedió en aquel lado no fuesen trampantojos; mas con deseo de averi- tiempo del sepulcro y cuerpo del Apóstol sagrado. No guar la verdad sué allá en persona, y con sus mismos dejaré de avisar antes de pasar adelante que algunas ojos vió que todo aquel lugar resplandecia con lumbres personas doctas y graves estos años han puesto dificulque se veian por todas partes. Hace desmontar el bos- tad en la venida del apóstol Santiago á España, otros, que, y cavando en un monton de tierra ballaron de- si no los mismos, en la invencion de su sagrado cuerpo bajo una casita de mármol y dentro el sagrado sepul- por razones y textos que á ello les mueven. Seria largo cro. Las razones con que se persuadieron ser aquel se- cuento tratar esto de propósito, y no entiendo sea expulcro y aquel cuerpo el del sagrado Apóstol no se re- pediente con semejantes disputas y pleitos alterar las fieren; pero no hay duda sino que cosa tan grande no devociones del pueblo, en especial tan asentadas y firse recibió sin pruebas bastantes. Buscaron los papeles mes como esta es. Ni las razones de que se valen nos paque quedaron de la antigüedad, memorias, letreros y recian tan concluyentes, que por la verdad no militen rastros, y aun hasta hoy se conservan muchos y nota- mas en número y mas fuertes testimonios de papas, rebles. Aquí, dicen, oró el Apóstol, allí dijo misa, acullá yes y autores antiguos y santos sin excepcion y sin lase escondió de los que para darle la muerte le buscaban. cha. Finalmente, visto lo que hace por la una y por la Los ángeles que a cada paso , dicen, se aparecian, die- otra parte, aseguro que hay pocos santuarios en Europa ron testimonio de la verdad como testigos abonados y que tengan mas certidumbre ni mas abonos en todo que sin tacha. El Obispo, con desco de avisar al Rey de lo el nuestro de Compostella. Tal era y es nuestro juicio que pasaba , sin dilacion se parlió para la corte. Era el en este caso y en estas dificultades. Rey muy pio y religioso, deseoso de aumentar el culto divino , demás de las otras virtudes en que era muy aca

CAPITULO XI. bado. Acudió en persona, y con sus mismos ojos vió

Cómo Carlo Magno vino en España. todo lo que le decian; la alegría que recibió sue extraordinaria. Hizo que en aquel mismo lugar se edifi- Que Carlo Magno, rey poderoso de Francia, haya case un templo con nombre de Santiago, bien que gro- venido, y aun mas de una vez á España, la fama gesero y no muy fuerte por ser de tapiería. Ordenó be- neral que dello hay lo muestra , fundada en lo que los neficios y señaló rentas de que los ministros se susten- escritores antiguos dejaron escrito con mucha conforlasen conforme á la posibilidad de los tesoros reales. midad. Primeramente, al principio de su reinado desDerramóse esta fama, primero por España, despues por pues de la muerte de su padre vino á España con estodo el orbe cristiano, con que la devocion del após- peranza de echar los moros de toda ella. Ibnabala, moro, tol Santiago se aumentó y dilató en grande manera. le hizo instancia que emprendiese este viaje en su favor. Concurrió gente innumerable de todas partes, tanto, que pasó los montes Pirineos por la parte de Navarra. Púen ningun tiempo se vió acudir á España , aun cuando sose sobre Pamplona, que se le rindió fácilmente. Dejó gozaba de su prosperidad, tantos extranjeros. De Italia, á lbnabala por rey de Zaragoza con órden que aquella Francia y Alemaña venian , los de lejos y los de cerca, ciudad le acudiese á él con cierto tributo y parias cada movidos de la fama que volaba. Aumentábase la devo- un año. Hecho esto, dió la vuelta y de camino hizo cion con los muchos y grandes milagros que cada dia desmantelar la ciudad de Pamplona á causa que no se se bacian al sepulcro del santo Apóstol, que daban les- podia mantener, y con las guerras ordinarias muchas timonio bastante de que no era sin propósito lo que se veces mudaba señorío, ya era de moros, ya de cristiababia creido y se divulgaba. Goberuaba á esla sazon la nos. Tenian los navarros tomados los puertos y estreIglesia romana el pontifice Leon, tercero deste nombre; churas de los Pirineos. Dieron sobre el fardaje y sobre bicieron recurso á él el rey don Alonso, y á su instancia los tesoros de Francia, saqueáronlo todo, con que

Carlo y en su favor Carlo Magno, que á esto entiendo yo se Magno, sin poder tomar emienda del daño, sué forzado enderezaba principalmente la embajada que dijimos. de volver á Alemaña con poco contento y honra. Pocos Pidieron que el obispo iriense, sin mudar por entonces años adelante en la parte de Cataluña se le entregaron el nombre que antes tenia, trasladase su silla á Com- las ciudades de Girona. y de Barcelona. Do donde conpostella para mas autorizar aquel santo lugar. Venian viene tomar los principios de los condes de Barcelona en ello los grandes y prelados de España. Condecendis y de los catalanes, nombrados así de los pueblos catael Pontifice á tan justa demanda con tal que el arzobispo launos, puestos en la Gallia Narbonense, cerca de la de Braga , cuyo sufragáneo era aquel obispado , no ciudad de Tolosa, que contra los moros hicieron enfuese perjudicado en alguna manera ; dado que Braga trada y asiento por aquella parte de España. Esta depor aquel tiempo no se habitaba, ca la destruyeron los rivacion es mas á propósito que la que compone

esta moros. De la una y de la otra condicion la iglesia de palabra do gotos y alanos y la que otros siguen de cierCompostella quedó exempta docientos y setenta y cinco to catalan, gobernador de Aquitania, en el tiempo que años adelante, cuando por concesion de los pontilices Cárlos Martelo, como queda arriba locado, se apoderó romanos y á instancia de los reyes de España se trasla- por fuerza de aquel ducado y le quitó a los hijos de Eudaron á Santiago los privilegios y autoridad de Mérida, don. Tomich, historiador calalan, dice que Carlo Mago iglesia en otro tiempo metropolitana, como se declara no despues de algun tiempo, ganado que hobo de los en otro lugar. En los archivos y becerro de Composte- moros á Narbona , rompió de nuevo por aquella parto Ila se halla un privilegio deste rey don Alonso, en que en España, y con las armas sujetó á su corona á Calahace donacion á aquella iglesia de aquella nueva pobla- luña la Vieja , que estaba asimismo en poder de moros, en la parte en que antiguamente estuvieron los cere- grandes principes y sus confederaciones por intervetanos y por allí; demás desto, que peleó con los moros nir otros en ellas no pueden estar mucho tiempo sey los venció en el valle, que desta batalla tomó el nom- cretas. Llevaba de mala gana la nobleza de España bre de Cárlos. Otros añaden á lo dicho que con la oca- quedar sujeta al imperio de los franceses, gente insosion de haberse hallado el cuerpo de Santiago volvió á Jente, como ellos decian, y fiera; que no era esto liEspaña de nuevo para certificarse y ver con sus ojos lo brallos de los moros, sino trocar aquella servidumbre que publicaba la fama y aumentar con su autoridad y en otra mas grave. Desto se quejabả cada cual en parpresencia la devocion de aquel santuario. Dicen mas, ticular y todos en público, los menores, medianos y que á instancia suya luego que se enteró de la verdad mas grandes. Todavía ninguno en particular se atrevia se dió al prelado de Compostella derecho y autoridad á resistir a la voluntad del Rey y desbaratar aquellos de primado sobre todas las iglesias de España. Pero lo intentos. Solo Bernardo del Carpio , feroz por la judesta venida se debe tener por falso y por invencion ventud y por la esperanza que tenia de la corona , somal compuesta por muchas razones, que no es necesa- plaba este fuego y se ofrecia por caudillo á los que le rio poner aquí, pues la mentira por sí misma se mues- quisiesen seguir. El mismo rey don Alonso estaba artra. Lo que se averigua es que vuelto de España Carlo repentido de lo que tenia tratado; tan inciertas son las Magno , se partió para Roma con intento de amparar y voluntades de los principes. Allegóse á los demás Marrestituir en su silla al sumo pontifice Leon III; el cual

, silio , rey moro de Zaragoza , con quien el Emperador como él sospechaba y era la verdad, á tuerto habian estaba enojado por haber despojado de aquel estado á depuesto sus enemigos. Llegado á aquella ciudad, se lbnabala , su confederado. De los unos y de los otros asento para conocer de aquel pleito, cuando gran nú- se formó un buen ejército, aunque no bastante para mero de obispos que allí se hallaban presentes por su resistir en campo llano. La caballería de Francia es llamado dijeron á voces no ser lícito que alguno juz-aventajada ; acordaron tomar los pasos de los Pirineos gase al Sumo Pontífice. Con esto el inismo acusado y impedir á los franceses la entrada en España. Los esdesde un púlpito con juramento se purgó de los cargos critores extranjeros dicen que Cárlos pasó adelante, y que le hacian , y sus acusadores fueron primero conde- que antes que diese la vuelta venció en batalla a los nados á muerte , despues á ruego del Pontífice se trocó enemigos y les corrió los campos y la provincia portoaquella sentencia en destierro. En ningun tiempo la das partes ; y que, finalmente, cuando se volvia peleó Iglesia de Roma se vió mas autorizada ni la persona del en las estrechuras de los Pirineos. A otros parece mas Pontífice mas acatada. Habian los ciudadanos de Roma verdadero lo que nuestros escritores afirman que Carlo y el Papa enviado á Carlo Magno antes que allá llega- Magno no entró desta vez en España, sino que á la se las llaves de la confesion de san Pedro y el estan- misma entrada en Roncesvalles, que es parte de Navardarte de la ciudad de Roma en señal que se ponian en ra, se dió aquella famosa batalla. Venian en la vansus manos y debajo de sus alas se amparaban, á causa guardia Roldan, conde de Bretaña, Anselmo y Egique por la revuelta de los tiempos los emperadores grie- nardo, hombres principales. El lugar no era á propógos poco les podian ayudar, el poder de los franceses se sito para ponerse en ordenanza; acometieron los aumentaba y se fortificaba mas de cada dia. Hicieron nuestros desde lo alto á los enemigos. Dieron la muerpues en presencia lo que en su ausencia lenian acorda- te á muchos antes que se pudiesen aparejar para la do, que fué entregalle el imperio de la ciudad de Ro- pelea y ordenar sus haces. Fué muerto el mismo Rolma. Corria el año de nuestra salvacion 801, cuando el dan , de cuyo esfuerzo y proezas se cuentan vulgarpapa Leon, celebrado que hobo la misa en la iglesia de mente en ambas las naciones de Francia y de España San Pedro, víspera de Navidad, dió a Carlo Magno el muchas fábulas y patrañas. Carlo Magno, visto el tenombre de Augusto, y le adorno de las insigoias impe- mor de los suyos y la matanza que en ellos se ejecutariales. El pueblo romano en señal de su mucha ale- ba , con deseo de reparar y animar su gente, que desgría aclamó á Cárlos Augusto, grande y pacífico, vida mayaba en aquel aprieto, dijo á sus soldados estas y victoria. Despues que fué emperador, desde Alema- palabras: «Cuán fea cosa sea que las armas francesas ña, do estaba retirado en lo postrero de su edad , vino muy señaladas por sus triunfos y trofeos sean vencidas á España, segun que lo afirman casi todos los historia- por los pueblos mendigos de España, envilecidos por dores, con esta ocasion. El rey don Alonso, cansado la larga servidumbre, aunque yo lo calle, la misma por sus muchos años y con las guerras que de ordi- cosa lo declara. El nombre de nuestro imperio, la aario traia con los moros con mayor esfuerzo y valor fuerza de vuestros pechos os debe animar. Acordãos que prosperidad, pensó seria bien valerse de Carlo de vuestras grandes hazañas, de vuestra nobleza, de Magno para echar con sus armas los moros de toda la honra de vuestros antepasados; y los que, vencidas España. No tenia hijos; ofrecióle en premio de su tra- tantas provincias, distes leyes á gran parte del mundo, bajo la sucesion en el reino por via de adopcion. No tened por cosa mas grave que la misma muerte dejaros menospreció este partido el buen Emperador; pero vencer de gente desarmada y vil, que á manera de por ser de larga edad y no menos viejo que el rey don ladrones no se atrevieron á pelear en campo raso. La Alonso y por tener debajo de su señorío muchas pro- estrechura de los lugares en que estamos no da lugar vincias , le pareció que aquel reino seria bueno para para huir, ni seria justo poner la esperanza en los piés Bernardo, su nieto de parte de su hijo Pipino, ya muer- los que teneis las armas en las manos. No permita Dios to, que él había hecho rey de Italia. Con esta resolu- tan grande afrenta; no sufrais, soldados, que tan grau cion emprendió el viaje de España. Seguíale un ejér- baldon se dé al nombre francés; con esfuerzo y ánimo cito invencible. Estaba todo para concluirse cuando habeis de salir destos lugares; en fuerzas , armas, nose pusieron estas práticas; porque las cosas de los bleza, en ánimo, número y todo lo demás os aventajais. Los enemigos por la pobreza, miseria y mal tra- y junto con ella un claustro ó casa á propósito de enlertamiento están flacos y sin fuerzas; el ejército se ha rar en ella los cuerpos de los reyes, ca dentro de la juntado de moros y cristianos, que no concuerdan en iglesia no se acostumbraba; otra tercera iglesia edificó nada , antes se diferencian en costumbres, leyes, es- de San Tirso, mártir, muy hermosa; la cuarta de San tatulos y religion. Vos teneis un mismo corazon , una Julian; demás desto, un palacio real con todos los ormisma voluntad, necesidad de pelear por la vida, por namentos, apartamientos y requisitos necesarios. Tal la patria , por nuestra gloria. Con el nismo ánimo pues era la grandeza de ánimo en el rey don Alonso, que con. con que tantas veces sobrepujastes innumerables hues- tentándose él en particular con regalo y vestido ordini:tes de enemigos y salistes con victoria de semejantes rio, empleaba todas sus fuerzas en procurar el arreo y aprielos, si ya, soldados mios, no estais olvidados de hermosura de la república, ennoblecer y adornar aquevuestro antiguo esfuerzo, venced ahora las dificulta- Ila ciudad que él, primero de los reyes, hizo asiento y des menores que se os ponen delante. » Dicho esto, cabecera de su reino, como lo refiere don Alonso el con la bocina bizo señal, como lo acostumbraba. Re- Magno. A la misma sazon los moros andaban alborotanuévase la pelea con grande coraje, derrámase mucha dos, en particular los de Toledo se alzaron contra su sangre, mueren los mas valientes y atrevidos de los Rey. Las riquezas y el ocio, fuente de todos los males, franceses. Los españoles, por los muchos trabajos en- eran la causa, y ninguna ciudad puede tener sosiego durecidos, peleaban como leones; y la opinion, que en largo tiempo; si fuera le faltan enemigos, le nacene!! la guerra puede mucho, quebrantó los ánimos de los casa. El rey Alhaca, como astuto que era , acostumcontrarios, ca en lo mas recio de la pelea se divulgó brado á callar, disimular, fingir y engañar, Hamó á Ampor los escuadrones que los moros, como gente que te- broz, gobernador de Huesca , hombre á propósito para nia noticia de los pasos, se apresuraban para dar sobre el em buste que tramaba , por ser amigo de los de Toellos por las espaldas. Ningun lugar hobo ni mas se- ledo. Envióle con cartas halagüenus, en que echaba la ñalado por el destrozo de los franceses ni mas cono- culpa del alboroto á los que tenian el gobierao, y rogacido por la fama. Los muertos fueron sepultados en la ba á los ciudadanos se sosegasen. Es la gente de Toledo capilla del Espíritu Santo de Roncesvalles. Siguióse de su natural sencilla y no nada maliciosa; sin recelarpoco despues la muerte de Carlo Magno, que falleció y se de la celada, abiertas las puertas, Ic recibieron en fué sepultado en Aquisgran el año de Cristo de 814, la ciudad. Pasado algun tiempo, finge estar agraviado que fué la causa, como yo entiendo, de no vengar aquella del Rey; persuadeles pasen adelante en sus primeros injuria. Don Rodrigo dice que el rey don Alonso se intentos, y para mayor seguridad bace edificar un cashalló en la balalla; los de Navarra, que Fortun García, tillo do al presente está la iglesia de San Cristóbal; y rey de Sobrarve, tuvo gran parte en aquella victoria; para que estuviesen en guarnicion, puso en él buen las historias de Francia que, no por el esfuerzo de los golpe de soldados. Para sosegar estas alteraciones acunuestros fueron los franceses vencidos, sino por trai- dió Abderraman, hijo del rey Moro, mozo de veinte y cion de un cierto Galalon. Entiendo que la memoria cuatro años; el cual, con semejante engaño, al primero destas cosas está confusa por la aficion y fábulas que hizo asiento con los de dentro, y le dejaron entrar. Para suelen resultar en casos semejantes, en tanto grado, ejecutar lo que tenian tramado convidaron los ciudaque algunos escritores franceses no hacen mencion danos principales á cierto convite que ordenaron dendesta pelea tan señalada; silencio que se pudiera atri- tro del castillo, en que sobre seguro fueron alevosabuir á malicia, no considerara que lo mismo hizo mente muertos por los soldados los del pueblo hasta don Alonso el Magno, rey de Leon, en el Cronicon que número de cinco mil, que fué el año de nuestra salvacion dedicó a Sebastian, obispo de Salamanca, poco despues de 805. Este castigo tan grande hizo que el pueblo de deste tiempo, donde no se halla mencion alguna desta Toledo se allanase; pero no bastó para que los que motan notable jornada. Esto baste de la empresa y desas- raban en el arrabal de Córdoba no se levantasen. La tre del emperador Carlo Magno. El lector, por lo que crueldad antes altera que sana. Fué enviado contra ellus otros escribieron, podrá hacer libremente juicio de la Abdelcarin, capitan de gran nombre, que ganó en el verdad. Volvamos á lo que nos queda atrás.

cerco que poco antes tuvo sobre Calahorra, y por los

grandes daños que hizo en aquella comarca. Este lo soCAPITULO XII. segó todo; el castigo de los culpados fué menor que

el De lo demás que hizo el rey don Alonso.

de Toledo; aliorcó trecientos dellos á la ribera del rio.

Esto pasaba en tierra de moros; en la de cristianos dos Prósperamente y casi sin ningun tropiezo procedian ejércitos de moros, que hicieron entrada en Galicia y puen tiempo del rey don Alonso las cosas de los cristianos sieron grande espanto en la tierra, fueron destrozados y con una perpetua, constante, igual y maravillosa bo- forzados con daño á retirarse el año de 810. Ores, gonanza. No solo cuidaba el buen Rey de la guerra, sino bernador de Mérida, puso sitio sobre la villa de Benaeso mismo de las artes de la paz, y en particular pro- vente; pero con la venida del rey don Alonso fué forzado curaba que el culto divino en todas maneras se aumen- á alzarle y retirarse. De la misma manera Alcama, motase. Luego que se acabó de todo punto el templo que ro, gobernador de Badajoz, fué rechazado de la ciudad con nombre del Salvador se comenzó los años pasa- de Mérida, sobre la cual estaba, y de toda aquella dos en Oviedo, el mayor y mas principal de aquella marca. No mucho despues uno, llamado Mabomad, ciudad, para que la devocion fuese mayor hizo que siete hombre noble entre los moros, ciudadano antiguaobispos le consagrasen con las ceremonias acostum

mente de Mérida, por miedo que tenia de Abderrabradas el año de 802. Sin esto en la misma ciudad le- man no le hiciese alguna fuerza y agravio, bien que vantó otra iglesia con advocacion de Nuestra Señora, lo particular no se sabe , con número de gente se retiró

CO

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