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al amparo del rey don Alonso. Dióle el Rey en Galicia que andaba gran desórden, hacia sacar los ojos, pena lugar en que morase; pretendia el moro volver en gra- cortada á la medida de su delito, quitarles la ocasion cia con los de su nacion y tomar por medio alguna em- de codiciar lo ajeno y hacerles que vo pudiesen mas presa contra los cristianos; así, ocho años despues de pecar. A la sazon que falleció el rey don Alonso, don su venida con las armas se apoderó de un pueblo llama- Ramiro se hallaba ocupado en los várdulos, que eran do Santa Cristina ; este castillo se ve hoy dos leguas de parte de Castilla la Vieja ó de Vizcaya. La distancia de Lugo. Acudió prestamente el Rey para cortalle los pa- los lugares y la mudanza del príncipe dieron ocasion sos; vinieron á las manos, y pelearon con una porfia al conde Nepociano para apoderarse por fuerza de arextraordinaria; pero al fin el campo quedó por los nues- mas de las Astúrias y Hamarse rey. Era hombre muy tros con muerte de cincuenta mil moros, y entre ellos poderoso , los que le seguian muchos, su autoridad y del mismo Mahomad, que fué un notable aviso para riquezas muy grandes. Las voluntades y pareceres de no fiarse de traidores, en especial de diversa creencia los naturales no se conformaban, ca los malos y revoly religion. En tanto que esto pasaba , falleció Alhaca, tosos le favorecian; los mas cuerdos, que sentian direy de Córdoba, el año de Cristo de 821, de los ára- versamente, callaban y no se atrevian á declararse por bes 206, de su reino veinte y siele. Dejó diez y nueve hi- miedo del tirano y por estar las cosas tan alteradas. jos y veinte y una hijas. Sucedióle en el reino Abderra- Acudió el rey don Ramiro á sosegar estos movimienman, su bijo, en edad de cuarenta y un años; reinó tos. Juntáronse de una parte y de otra muchas gentes; treinta y uno. Por este tiempo los moros de España pa- dióse la batalla en Galicia á la ribera del rio Narceya; saron á la isla de Candia, y hicieron en ella su asiento. en ella Nepociano fué desamparado de los suyos, venDicelo Zonaras. El esfuerzo de Bernardo del Carpio se cido y puesto en huida. Es muy justa recompensa de la mostró mucho en todas las guerras que por este tiempo deslealtad que sea reprimida con otra alevosía ; demás se hicieron; él grandemente se agraviaba que nisus ser- que ordinariamente, a quien la fortuna se muestra convicios ni los ruegos de la Reina fuesen parte para que traria, en el tiempo de la adversidad le desamparan el Rey, su tio, se doliese de su padre y le librase de tambien los hombres. Fué así, que dos hombres prinaquella larga y dura prision. Pidió claramente licencia, cipales de los que seguian al tirano, llamados el uno y retiróse á Saldaña, que era de su patrimonio, con Somna, y el otro Scipion, con intento de alcanzar perintento de satisfacerse de aquel agravio en las ocasiones

don del vencedor le prendieron en la comarca premaque se ofreciesen. Dende bacia robos y entradas en las riense y se le entregaron. En la prision por mandado tierras del Rey sin que nadie le fuese á la mano. El Rey del Rey le fueron sacados los ojos, y encerrado en cierno era bastante por su larga edad; los nobles favore- to monasterio, pasó en miseria y tinieblas lo que de cian la pretension de Bernardo y su demanda tan justa. la vida le quedaba. Despues destos movimientos y Ofendido el Rey por este levantamiento y llegado el fin alteraciones se siguió la guerra contra los moros, que de su vida de vejez y de una enfermedad mortal que le al principio fué espantosa, mas su remate y conclusion sobrevino, señaló por sucesor suyo á don Ramiro, hijo fué muy alegre para los cristianos, y ella de las mas de don Bermudo. Hecho esto, acabó el curso de su vida señaladas que se hicieron en España. Tenia el imperio en edad de ochenta y cinco años. Reinó los cincuenta de los moros Abderraman, segundo deste nombre, y dos, cinco meses y trece dias. Otros á este número príncipe de suyo feroz, y que la prosperidad le hacia de años añaden los que reinaron Mauregalo y don Ber- aun mas bravo; porque al principio de su reinado, comudo por no haber sido verdaderos reyes. Falleció en mo queda arriba apuntado, hizo huir á Abdalla, su tio, Oviedo, y fué sepultado en la iglesia de Santa Maria de que con esperanza de reinar tomó las armas y se apoaquella eiudad. Sucedió su muerte el año de nuestra derara de la ciudad de Valencia. Demás desto, se aposalvacion de 843, cuenta en que nos apartamos algun

deró de la ciudad de Barcelona por medio de un capitan tanto de la que lleva el Catálogo compostellano; pero suyo de gran nombre, llamado Abdelcarin. Con esto arrimados al Cronicon del rey don Alonso el Magno, quedó tan orgulloso, que, resuelto de revolver contra el muy conforme en esto á las demás memorias que que- rey don Ramiro, le envió una embajada para requerirle dan y tenemos de la antigüedad.

le pagase las cien doncellas que, conforme al asiento

hecho con Mauregato, se le debian en nombre de parias; CAPITULO XIII.

que era llanamente amenazalle con la guerra y declaDel rey don Ramiro.

rarse por enemigo si no le obedecia en lo que deman

daba. Grande era el espanto de la gente, mayor el afrenEl reinado del rey don Ramiro en tiempo fué breve, ta que desta embajada resultaba; así los embajadores en gloria y hazañas muy señalado, por quitar, como fueron luego despedidos; valioles el derecho de las quiló, de las cervices de los cristianos el yugo gravísi- gentes para que no fuesen castigados como merecia su mo que les tenian puesto los moros y reprimir las in- loco atrevimiento y demanda tan indigna é intolerable. solencias y demasías de aquella gente bárbara. A la Tras esto todos los que eran de edad á propósito en todo verdad, el baber España levantado la cabeza y vuelto á el reino fueron forzados á alistarse y tomar las armas, su antigua dignidad, despues de Dios se debe al es- fuera de algunos pocos que quedaron para la labor de fuerzo y perpetua felicidad deste gran principe. En los los campos, por miedo que si la dejaban serian afliginegocios que tuvo con los de fuera fué excelente, en dos, no menos de la hambre que de la guerra. Los mislos de dentro de su reino admirable; y aunque se se- mos obispos y varones consagrados á Dios siguieron el ñaló mucho en las cosas de la paz, pero en la gloria campo de los cristianos. Grande era el recelo de todos, militar fué mas aventajado. A los nigrománticos y he- si bien la querella era tan justa , que tenian alguna eschiceros castigó con pena de fuego; á los ladrones, en peranza de salir con la victoria. Para ganar reputacion y mostrar que hacian de voluntad lo que les era forzo- el cobarde miedo, no tape las orejas de vuestro enso, acordaron de romper primero y correr las tierras tendimiento la desconfianza y falta de fe. Arrojarse en de los enemigos, en particular se metieron por la Rio- afirmar y creer es cosa perjudicial, mayormente cuando ja, que á la sazon estaba en poder de moros. Al con- se trata de las cosas divinas y de la religion; porque si trario Abderraman juntaba grandes gentes de sus es- las menospreciamos, hay peligro de caer en impiedad, tados, aparejaba armas, caballos y provisiones con todo y si las recebimos ligeramente , en supersticion. El lo demás que entendia ser necesario para la guerra y apóstol Santiago me apareció entre sueños y me cerpara salir al encuentro á los nuestros. Juntáronse los tificó de la victoria. Levantad vuestros corazones y dos campos, de moros y de cristianos, cerca de Albela desechad dellos toda tristeza y desconfianza. El suceso da ó Albaida, pueblo en aquel tiempo fuerte, y despues de la pelea os dará á entender la verdad de lo que tramuy conocido por un monasterio que edificó allí dontamos. Ea pues, amigos mios, llenos de esperanza arSancho, rey de Navarra , con advocacion de San Mar- remeted á los enemigos, pelead por la patria y por la lin; al presente está casi despoblado. La renta del mo- comun salud. Bien pudiérades con extrema afrenta y nasterio y la librería que tenia, muy famosa, trasladaron mengua servir á los moros; por pareceros esto intoleel tiempo adelante á la iglesia de Santu María la Redon-rable tomastes las armas. Rechazad con el favor de da de la ciudad de Logroño, de la cual Albelda dista Dios y del apóstol Santiago la afrenta de la religion por espacio de dos leguas. En aquella comarca se dió cristiana, la deshonra de vuestra nacion; abatid el la batalla de poder a poder, que fué de las mas san- orgullo desta gente pagana. Acordáos de lo que pregrientas y señaladas que se dieron en aquel tiempo. tendistes cuando tomastes las armas, de vuestro anNuestro ejército, como juntado de priesa , no era igual tiguo valor y de las empresas que habeis acabado.» en fuerzas y destreza á los soldados viejos y ejercitados Dicho esto, mandó ordenar las haces y dar señal de peque traian los enemigos. Perdiérase de todo punto la lear. Los nuestros con gran denuedo acometen á los jornada si no fuera por diligencia de los capitanes, que enemigos, y cierran apellidando á grandes vocesel nomacudiará todas partes y animaban á sus soldados con bre de Santiago, principio de la costumbre que hasta palabras y con ejemplo. Cerró la noche, y con las tinie- | boy tienen los soldados españoles de invocar su ayuda blas y escuridad se puso fin al combate. No hay cosa al tiempo que quieren acometer. Los bárbaros, alteratan pequeña en la guerra que á las veces no sea oca- dos por el atrevimiento de los nuestros, cosa muy fuera sion de grandes bienes ó males , y así fué, que en aque- de su pensamiento por tenerlos ya por vencidos, y con lla noche estuvo el remedio de los cristianos. Retiróse el espanto que de repente les sobrevino del cielo, no el rey don Ramiro á un recuesto, que allí cerca está, con pudieron sufrir aquelímpetu y carga que les dieron. El gentes destrozadas y grandemente enflaquecidas por el apóstol Santiago, segun que lo prometiera al Rey, sué daño presente y mayor mal que esperaban. El mejo- visto en un caballo blanco y con una bandera blanca y rarse en el lugar dió muestra que quedaba vencido, en medio della una cruz roja , que capitaneaba nuestra pero, sin embargo, se fortificó lo mejor que segun el gente. Con su vista crecieron á los nuestros las fuertieinpo pudo; hizo curar los heridos, los cuales y la zas, los bárbaros de todo punto desmayados se pusicdemás gente, perdida casi toda esperanza de salvarse, ron en huida, ejecutaron los cristianos el alcance, decon lágrimas y suspiros hacian votos y plegarias para gollaron sesenta mil moros. Apoderáronse despues de aplacar la ira de Dios. El Rey, oprimido de tristeza y la victoria de muchos lugares, en particular de Clavijo, de cuidados por el aprieto en que se hallaba , se quedó do se dió esta famosa batalla, de que dan muestra los adormecido. Entre sueños le apareció el apóstol San- pedazos de las armas que hasta hoy por allí se hallan. tiago con representacion de majestad y grandeza ma- Asimismo Albelda y Calahorra volvieron a poder de yor que humana. Mándale que tenga buen ánimo, que cristianos. Sucedió esta memorable jornada el año de con la ayuda de Dios no dude de la victoria, que el dia Cristo de 844, que fué el segundo del reinado de don siguiente la tuviese por cierta. Despertó el Rey con esta Ramiro. El ejército vencedor, despues de dar gracias vision, y regocijado con nueva tan alegre saltó luego á Dios por tan gran merced, por voto que hicieron, de la cama. Mandó juntar los prelados y grandes, y co- obligaron á toda España, sin embargo que la mayor mo los tuvo juntos les hizo un razonamiento desta sus- parte della estaba en poder de moros, á pagar desde tancia : « Bien sé, varones excelentes, que todos cono- entonces para siempre jamás de cada yugada de tierceis tan bien como yo en qué término y aprelura están ras ó de viñas cierta medida de trigo ó de vino cada un nuestras cosas. En la pelea de ayer llevamos lo peor, año á la iglesia del apóstol Santiago, con cuyo favor y si no quedamos del todo vencidos, mas fué por bene- alcanzaron la victoria, voto que algunos romanos ponficio de la noche que por nuestro esfuerzo. Muchos de tífices aprobaron adelante, como se ve por sus letras los nuestros quedaron en el campo, los demás están apostólicas. Asimismo el rey don Ramiro expidió sodesanimados y amedrentados. El ejército enemigo, bre el mismo caso su privilegio, su data en Calahorra á que era antes fuerte, con nuestro daño queda con ma- 25 de mayo, era 872; yo mas quisiera que dijera 882, yor osadía. Bien veis que no hay fuerzas para tornar á para que concertara con la razon del tiempo que llevala pelea ni lugar para huir. Estar en estos lugares mas mos muy puntual y ajustada. Puédese sospechar que tiempo, aunque lo pretendiésemos, la falta de pan y en el copiar el privilegio se quedó un diez en el tiude otras cosas necesarias no lo permitirian. La dura ý tero; que el original no parece. Añadieron otrosi en peligrosa necesidad de nuestra suerte, el desamparo este voto que para siempre, cuando los despojos de los de la ayuda y fuerzas humanas suplirá el socorro del enemigos se repartiesen, Santiago se contase por tin cielo, y aliviará sin ninguna duda el peso de tantos ma- soldado á caballo y llevase su parte, pero esto con el les, lo que os puedo con seguridad promeler. Afuera tiempo se ha desusado; lo que toca al vino y trigo al

DE ROGAR POR SU REPOSO.

gunos pueblos lo pagan. De los despojos desta guerra campos de Cádiz y de Medina Sidonia, en que hicieron hizo el Rey edificar á media legua de Oviedo una iglesia presas de hombres y ganados y pasaron á cuchillo de obra maravillosa con advocacion de Nuestra Señora, gran número de moros. Al fin, despues que se detuque hasta hoy se ve puesta á las haldas del monte Nau- vieron mucho tiempo en aquellas comarcas, por un avirancio, y allí cerca se edificó otra iglesia con nombre so que les vino que el rey Abderraman armaba contra de San Miguel. La reina, que unos llaman Urraca, otros ellos y aprestaba una gruesa armada, se partieron de Paterna, madre de don Ordoño y de don García, pro- España con mucha honra y despojos que consigo lleveyó las dichas iglesias y las adornó de todo lo necesa- varon. Siguiéronse otras alteraciones civiles entre los rio, ca tenia por costumbre de emplear todo lo que po- cristianos. El conde Alderedo y Piniolo, hombres en dia aliorrar del gasto de su casa y del arreo de su per- riquezas y aliados poderosos, uno en pos de otro se alsona en ornamentos para las iglesias, y en particular borotaron y tomaron las armas contra el rey don Ramide la del apóstol Santiago. El fruto desta victoria no fué ro. Las causas destas alteraciones no se refieren; nunca tan grande como se pensaba y fuera razon, a causa de faltan disgustos y desabrimientos; solo se dice que en otra guerra que al improviso se levantó contra España. breve y fácilmente se apaciguaron. Alderedo fué privado

de la vista; Piniolo y siete hijos suyos muertos por manCAPITULO XIV.

dado del rey don Ramiro, el año quinto de su reinado.

Falleció poco adelante el mismo en Oviedo despues Como los portmandos vinieron á España.

que reinó siete años enteros; fueron sepultados él y Aun no estaba quitado el yugo de la servidumbre Paterna, su mujer, en la iglesia de Santa María de aqueque los moros, gente venida de la parte de mediodía, lla ciudad, en que se ve un lucillo deste Rey con una tenia puesto sobre nuestra nacion, cuando una nueva letra, que vuelta en romance dice así : peste por la parte de setentrion comenzó á trabajarla MURIÓ LA BUENA MEMORIA DEL REY RANIMIRO Á 1.9 DE FEgrandemente. Fué así que los nortmandos, gente fiera y BRERO : RUEGO Á TODOS LOS QUE ESTO LEYÉREDES, NO DEJEIS bárbara, y por no baber aun recebido la fe de Cristo impía y infiel, salidos de Dacia y de Norvegia, como

Entiéndese que fué allí tambien sepultado don Garel mismo nombre lo declara que fueron gentes setentrionales, ca nortmando quiere decir hombre del norte,

otra cosa que hiciese en vida ni en muerte, salvo que se forzados de la necesidad , ó lo que es mas cierto, con balló en la batalla de Clavijo y que el Rey le trataba deseo de hacer mal, se hicieron cosarios por el mar

como si saliera de sus entrañas. En tiempo del rey don debajo la conducta de su capitan Rolon. Lo primero

Ramiro falleció Teodomiro, obispo de Iria, en cuyo luacometieron las marinas de Frisia ; despues corrieron

gar sucedió Ataulfo. Algunos toman deste tiempo el las de Francia, en particular por la parte que el rio Se

principio de la caballería y orden de Santiago, muy facuana desagua en el mar Océano, hicieron mas graves

mosa por sus hazañas, pero sin autor alguno ni arguy mas ordinarios daños que de ninguno otro enemigo mento bastante. Porque los privilegios antiguos, que se pudieran temer. Despues desto, talaron las tierras de

con deseo de honrar esta religion algunos sin propósito Nantes por do el rio Loire descarga en el mar; las co

inventaron, ningun hombre de letras los aprueba ni marcas de Turs y de Potiers, en que vencido que ho

tiene por ciertos. A don Ramiro sucedió su hijo don bieron en batalla á Roberto, conde de Anjou, pusieron

Ordoño en el año del Señor de 850. espanto en todas aquellas tierras. Ultimamente, hicieron su asiento en aquella parte de Francia que anti

CAPITULO XV. guamente se llamó Neustria, y hoy del nombre desta

De muchos mártires que padecieron en Córdoba. gente se llama Normandía; y esto por concesion de los emperadores Ludovico el Segundo y Carolo Craso, que Cruel carnicería y una de las mas bravasay sangrienles dieron aquellas tierras á condicion que, pues no se las que jamás hobo se ejercitaba en Córdoba por estos querian del todo sujetar á su señorío, fuesen para siem- tiempos y se embravecia contra los siervos de Cristo. pre feudatarios y movientes de la corona de Francia. Fuegos, planchas ardiendo, con todos los demás tora Los mismos por este tiempo con gruesas flotas que jun- mentos se empleaban en atormentar sus cuerpos. El taron en Francia dieron mucho trabajo á los cristianos mayor delito que en ellos se hallaba era la perseverande España. Primeramente apretaron y talaron todas las cia en la fe de Cristo y mantenerse en el culto de la marinas de Galicia; pero llegados a la Coruña, como religion cristiana, dado que se buscaban y alegaban otros acudiese contra ellos el rey don Ramiro, los que dellos achaques y colores á propósito de no dar muestra que saltaron en tierra quedaron vencidos en batalla y for- les pretendian quitar la libertad de ser cristianos contra zados á embarcarse; demás desto, les dieron una bata- lo que tenian concertado. Abderraman, segundo deste lla naval, en que setenta de sus naves, parte fueron to- nombre, y Mahomad, su hijo, reyes de Córdoba, como madas por los nuestros, parte echadas á fondo. Así lo hombres astutos y sagaces, pensaban que barian cosa refiere el arzobispo don Rodrigo, dado que el número agradable á Dios y á sus vasallos si de todo punto desde las naves parece muy grande, principalmente que arraigasen el nombre cristiano. Además, que para selos que escaparon de la rota, doblado el cabo de Finis. guridad de su estado les parecia conveniente que, quiterre, llegaron a la boca del rio Tajo y pusieron en tada la diferencia de la religion, todos sus súbditos esmucho afan á Lisbona, que habia por este tiempo vuelto tuviesen entre sí ligados con una misma creencia. Al á poder de moros, y el año luego siguiente, que se con- tiempo que se perdió España, los vencedores otorgaron taba de Cristo 847, con gentes y naves que de nuevo á los nuestros libertad de mantenerse en la religion de recogieron pusieron cerco sobre Sevilla y talaron los sus antepasados. Con esto, sacerdotes, monjas y mone

M-1,

jes con su vestido diferente de los demás

, rapadas las tra muy clara de la virtud divinal que en ellos moraba, , á

á , se veian en público, así en otras partes como principal- tratarlo. El obispo Recafredo y el conde Servando mente en Córdoba, donde por la grandeza de aquella eran los principales capitanes y que mas se señalaban ciudad y por estar allí la silla de los reyes moros con- en perseguir á los mártires y reprimir sus santos intencurria mayor número de cristianos. Habia muchos, así tos. Personas muy honradas, sin hacer diferencia de monasterios como templos, consagrados á fuer de cris- edad ni de sexo, eran puestos en hierros y aprisionados tianos; uno de San Acisclo, mártir, otro de San Zoilo, el en muy duras cárceles. Procuró Abderraman y bizo que tercero de los santos Fausto, Januario y Marcial; demás en Córdoba se juntase un concilio de obispos sobre el destos otras tres iglesias de San Cipriano, San Ginés y caso; en él fueron por sentencia condenados como malSanta Olalla, sendas de cada uno, estas dentro de la hechores todos los que quebrantasen las condiciones ciudad. Fuera de los muros se contaban ocho monas. de la confederacion puesta antiguamente con los moros. terios, uno de San Cristóbal de la otra parte del rio; el Estado miserable, triste espectáculo y feo, burlarse por segundo en los montes comarcanos con advocacion de una parte del nornbre cristiano, y por otra los que acuNuestra Señora, y llamado vu!garmente cuteclarense; dian á la defensa ser en un mismo tiempo combatidos el tercero tabanense, el cuarto pilemelariense, con ad- por frente de los bárbaros, y por las espaldas de aquevocacion de San Salvador, el quinto armilatense, de llos que estaban obligados a favorecerlos y animarlos; San Zoilo. Demás destos otros tres de San Félix, de San cosa intolerable que fuesen trabajados con calumnias y Martin y de los santos Justo y Pastor. En todos estos denuestos, no menos de los de su nacion que de los conlugares tocaban sus cainpanas para convocar el pueblo, trarios. ¿Qué debian pues hacer? ¿Adónde se podian que acudia públicamente a los oficios divinos, sin que volver? Muchos sin duda era necesario se enflaqueciepersona alguna les fuese á la mano; solamente tenian sen en sus ánimos y cayesen; otros, llenos de Dios y de puesta pena de muerte á cualquier cristiano que en su fortaleza, perseveraron en la demanda; muchos por público ó en particular se atreviese á decir mal de Ma- espacio de diez años, que fué el tiempo que duró esta homa, fundador de aquella secta. Vedábanles otrosí la persecucion, perdieron sus vidas y derramaron su sanentrada en las mezquitas de los moros. Como esto guar- gre por la religion cristiana. El primer año padecieron dasen los nuestros, en lo demás les era permitido vivir Perfecto, presbítero de Córdoba, y del pueblo uno, llaconforme á sus leyes y casi conservarse en su antigua mado Juan. El segundo año Isaac, monje; Sancho, de libertad. Tolerable manera de servidumbre era esta, nacion francés; Pedro, presbítero de Ecija ; Walabonso, pues aun se halla que entre los cristianos habia dignidad diácono ilipulense; los monjes Sabiniano, Wistremunde condes, si por el contrario no se aumentaran de cada do, Habencio, Jeremías, Sisenando, diácono pacense ó dia y crecieran las miserias y agravios. Cuanto á lo pri- de Beja; Paulo, cordobés; y María, ilipulense, hermana mero, los pechos y tributos, que al principio eran tem- que era del mártir Walabonso. En este año principalplados, de cada dia se acrecentaban y hacian mas gra- mente se embraveció contra los mártires el obispo Reves. Los nuestros, apretados con estos gravámenes, cafredo, y á muchos puso en prisiones ; entre ellos fué pretendian se debian quitar las nuevas imposiciones y uno Eulogio, abad de San Zoilo, que escribió lodas esderramas; y como no lo alcanzasen, pasaban una vida tas cosas, varon en aquella edad claro por su erudicion, mas dura que la misma muerte. Destos principios las y por la santidad de su vida muy estimado. El año ter. semillas de los odios antiguos vinieron á madurarse y cero murieron Gumesindo, presbítero de Toledo, ! á reventar la postema. Los fieles trataban de sacudir de Deiservo, monje; asimismo Aurelio y Félix con sus sí aquel yugo muy pesado. Los moros abominaban del mujeres Sabigotona y Liliosa; Jorge, monje, siro de nombre cristiano, y con solo tocar la vestidura de los nacion; Emila y Jeremías, ciudadanos de Córdoba; nuestros se tenian por contaminados y sucios. Miraban tres monjes, Cristóbal, cordobés, Leuvigildo y Rogelo, sus palabras, Dotaban sus rostros y sus meneos; con de Granada; fuera destos, Serviodeo, monje de Siria. afrentas y denuestos que les decian buscaban ocasion En este mismo año, es á saber , de 852, falleció de rede reñir y venir á las manos. Los cristianos, irritados pente Abderraman. Los cristianos decian que era vencon tantas injurias, no dudaban en público de blasfe- ganza del cielo por la mucha sangre que derramo de los mar de la ley y costumbres de los moros. De aquí to- mártires. Confirmóse esta opinion y fama por cuanto en maron ocasion aquellos reyes y sus gobernadores de el mismo punto que desde una galería de su palacio, perseguir la nacion de los cristianos con tanta mayor de donde miraba los cuerpos de los mártires que estacrueldad, que no pocos de los nuestros estaban de parte ban en las horcas podridos, como los mandase quemar, de los moros y reprehendian el atrevimiento de los cris cayó, de repente de su estado, y sin poder hablar palatianos, hasta decir claramente que los que muriesen bra espiró aquella misma noche, al principio del año en la demanda no debian en manera alguna ser tenidos treinta y dos de su reinado. Dejó cuarenta y cuatro lio por mártires ni como tales honrados, pues no hacian jos y cuarenta y dos hijas. En tiempo deste Rey se emalgunos milagros; y sin ser necesario para defender su pedraron las calles de Córdoba, y por caños de plomo religion, sino temerariamente y sin propósito, se ofre- se trajo mucha agua de los montes a la ciudad. Fué el cian al peligro, y decian denuestos a los contrarios, que primero de aquellos reyes que hizo ley que sin tener no les hacian alguna fuerza, antes les dejaban libertad cuenta con los demás parientes los hijos sucediesen y de mantenerse en la religion de sus padres. Ultima- heredasen á sus padres, cosa que hasta entonces no la mente, alegaban que los cuerpos de los que morian no tenian bien asentada; así, en su lugar sucedió su bijo se conservaban incorruptos, como se solian conservar Mahomad; tuvo aquel reino por espacio de treinta y antiguamente los de los verdaderos mártires para mues- cinco años y medio. Este al principio de su gobierno

echo a todos los cristianos de su palacio; y como quier y palacios reales, que suelen armar lazos á sus orejas que por esto no aflojasen en su intento, el año siguiente y dar traspié á la inocencia de los buenos; ca para entorno á embravecerse la crueldad y renovarse las muer- gordar á si y á los suyos con la sangre de los otros se tes. Martirizáron á Fandila, presbítero y monje de Gua- aprovechan de lo que ven con el príncipe tiene mas dix; Anastasio, monje y presbítero; Félix, monje de fuerza , para daño de muchos, como sucedió en el rey Alcalá; Digna, virgen consagrada; Benilde, matrona; don Ordoño. Cuatro esclavos de la iglesia compostellana Columba y Pomposa, virgenes. El año adelante tuvo un acusaron delante del Rey de un caso muy feo á su obissolo mártir, que fué Abundio, presbítero. El siguiente po Ataulfo, persona de grande y conocida santidad. La estos cuatro : Amador, mancebo natural de Martos; Historia compostellana dice que le acusaron del pecaPedro, monje cordobés; Luis, ciudadano de Córdoba; do nefando. Fué citado y hecho venir á la corte para Witesindo, natural de Cabra. En el año seleno desta responder por sí. Antes que fuese al palacio real dijo persecucion fueron muertos Elías, presbítero portu- misa, y vestido de pontifical como estaba se fué á ver gués; tres monjes, Paulo, Isidoro, Argemiro; Aurea, con el Rey. Lo que le debiera reprimir y ponelle temor, virgen dedicada á Dios, hermana de los mártires Adulfo le alteró mas, ó por haber dado crédito á los acusadores, y Juan. En el año octavo padecieron Rodrigo y Salomon. ó por estar disgustado por no venir luego el Obispo á El noveno pasó sin sangre. En el año postrero y deceno su presencia, y por el hábito y traje que traia; mandó de la persecucion padeció muerte el mismo Eulogio, soltar un toro bravo, azorado con perros y con garroque animaba a los demás con palabras y con su ejem-chas contra el dicho prelado; lo cual era injusto condeplo. Su muerte fué en sábado á 11 dias del mes de nar á ninguno sin oir primero sus descargos. En tan marzo; y cuatro dias adelante derramó su sangre Leo

gran peligro Ataulfo armóse de la señal de la cruz;icocricia, doncella de Córdoba. Escribió la vida de Eulo- sa maravillosa! El toro, dejada la braveza , allegóseá él gio Alvaro, cordobés, su familiar y conocido. Alli dice con la cabeza baja ; dejóse tocar los cuernos, que con que poco antes de su muerte fué elegido en arzobispo gran espanto de los que lo vian, se le quedaron en las de Toledo, con gran voluntad del clero y del pueblo de manos. El Rey y nobles, desengañados por aquel milaaquella ciudad, por muerte de Westremiro. Hay una gro y enterados de su inocencia, echáronsele á los piés epistola del mismo Eulogio escrita el año 851 á Wele- para pedirle perdon; dióle él de buena gana , diciendo sindo, obispo de Pamplona, y en ella un elogio muy que nunca Dios quisiese que pues habia recobrado su hermoso de Westremiro, por estas palabras : a Despues, dignidad y librádose de la afrenta , y pues el buen nomdice, del quinto dia volví á Toledo, do hallé todavía vivo bre que injustamente le habian quitado le era restiá nuestro viejo santísimo, antorcha del Espíritu Santo tuido, que él hiciese en algun tiempo por donde se y lumbrera de toda España, el obispo Westremiro, cuya mostrase olvidado del oficio de cristiano y de la virtud santidad de vida alumbra todo el mundo hasta ahora; del ánimo y de la paciencia, que nunca perdiera. Quién coo honestidad de costumbres y subidos merecimientos dice que descomulgó a los que le acusaron. Lo que refocila el rebaño católico. Vivimos con él muchos dias, se averigua es que, librado de aquel peligro, renuny nos detuvimos en su angélica compañía.» Este hospe- ció el obispado y se reliró á las Astúrias, en que vivió daje fué ocasion que los ciudadanos de Toledo, al que en soledad largo tiempo santísimamente. Los cuernos por la fama de sus virtudes deseaban conocer, visto le del toro colgaron del techo de la iglesia de Oriedo, comenzaron a estimar y amarle mas y señalarle por do estuvieron muchos años para memoria y testimosucesor en lugar de Westremiro, si le venciese de dias. nio de aquel caso tan señalado. Esto sucedió al princiEn Córdoba, en lugar de Eulogio, pusieron los años si- pio del reinado de don Ordoño. El año segundo uno, guientes á Sanson, y le hicieron abad de San Zoilo, llamado Muza, que era del linaje de los godos, pero hombre docto y de ingenio agudo, como lo muestra el de profesion moro, persona muy ejercitada en las coapologético que hizo contra Hostigesio, obispo de Má- sas de la guerra , despertó contra sí las armas de crislaga, por ocasion que en un concilio de Córdoba le ul- tianos y moros á causa que públicamente se levantó trajó y llamó hereje.

contra el rey de Córdoba , su señor, y con una presteza

increible se apoderó de Toledo, Zaragoza, Huesca, CAPITULO XVI.

Valencia y Tudela. Tras esto corrió las tierras de FranDel rey don Ordoño.

cia, en que cautivó dos capitanes franceses que le sa

lieron al encuentro. Con esto puso tan grande espanto Hechas que fueron las exequias con grande solemni- en aquella tierra, que el rey de Francia Cárlos Calvo dad del rey don Ramiro , su hijo don Ordoño tomó las acordó de granjearle con presentes que le envió. Ensoinsignias reales y con ellas el nombre, poder y pensa- berbecido él con esta prosperidad y olvidado de la inmientos de rey. Fué de condicion manso y tratable, constancia de las cosas humanas, revolvió contra el sus costumbres muy suaves , y por toda la vida en to- rey don Ordoño , con quien y con el de Córdoba se condas sus acciones usó de singular modestia, con que taba y publicaba por tercero rey de España. Rompió ganó las voluntades de la nobleza, del pueblo, y los por la Rioja, donde quitó á los cristianos á Alvelda, y ánimos de todos se los aficionó de manera, que nin- la fortificó muy bien. El Cronicon del rey don Alonso guno de los reyes fué mas agradable en aquella edad y dice que la edificó y la llamó Albaida. Don Ordoño, en los años siguientes. Gran celador de la justicia, movido por este atrevimiento , juntó sus huestes; una virtud necesaria, pero sujeta á engaño en los grandes parte puso sobre aquella plaza; con los demás fué en príncipes, si no rigen con prudencia el ímpetu del áni- busca del enemigo, de quien tenia aviso que estaba moyprocuran no ser engañados por las astucias de hom- alojado en el monte Laturso. Llegados que fueron á bres malos , de que hay gran muchedumbre en las casas verse, arremetieron los unos y los otros con gran de

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