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muchedumbre, cuando se mueve por escrúpulo y opia cho. Este Príncipe en su menor edad tuvo por maestro nion de religion, mas fácilmente obedece a los sacer- á Sancho, abad de San Salvador de Leire, que le ensedotes que a los reyes; fué pues Gudesteo sacado de ñó todo lo que un príncipe debe saber, y amaestró en la cárcel. Este mismo año, que se contó del nacimien- todas buenas costumbres. Reinó treinta y cuatro años; to de Cristo 999, y fué apretado por la dicha carestia fué tan señalado en todo género de virtudes, que le grande y falta extraordinaria , se hizo tambien señalado dieron sobrenombre de Mayor, y alcanzó tan buena por la muerte que sucedió en él del rey don Bermudo. suerte, que todo lo que en España poseian los cristiaEn un pueblo llamado Beritio falleció de los dolores de nos casi lo redujo debajo de su imperio y mando; bien la gota, que mucho tiempo le trabajaron. Fué sepulla- que no acertó ni fué buen consejo dividillo y repartillo do en Villabuena ó Valbuena , dende pasados veinte y entre sus hijos, como lo hizo, menguando las fuerzas y tres años le trasladaron á la iglesia de San Juan Bap- majestad del reino. Cuán quietos estaban los dos reitista de la ciudad de Leon. Tuvo dos mujeres, llama- nos cristianos por la buena maña de los que los goberdas, la una Velasquita, la otra dona Elvira. A la prime- naban, no menos se alteraron por este tiempo las armas ra repudió mas por la libertad de aquellos tiempos que de Castilla primero, despues las de los moros. Los unos porque lo permitiese la ley cristiana; tuvo en ella una y los otros por las diferencias domésticas se iban deshija, llamada Cristina. De doña Elvira tuvo dos hijos, peñando en su perdicion. Don Sancho García se apartó que fueron don Alonso y doña Teresa. Demás desto, de la autoridad del conde Garci Fernandez, su padre, de dos hermanas, con quien mas mozo tuvo conversa- y de su obediencia; no se sabe por cuál causa, sino que cion , dejó fuera de matrimonio á don Ordoño y á doña nunca faltan, en las casas reales mayormente, hombres Elvira y á doña Sanclia. Cristina, la bija mayor del rey de dañada intencion que con chismes y reportes endon Bermudo, casó con otro don Ordoño, llamado el cienden la llama de la discordia entre hijos y padres. Ciego, que era de sangre real. Deste matrimonio nacie- Puede ser que don Sancho, cansado de lo mucho que ron don Alonso, don Ordoño, don Pelayo, y fuera vivia su padre, acometió tan grave maldad, por serle destos doña Aldonza , que casó con don Pelayo, llama- cosa pesada esperar los pocos años que, conforme a la do el Diácono, nieto del rey don Fruela, segundo edad que tenia, le podrian quedar. Vinieron á las ardeste nombre, hijo de don Fruela, su hijo bastardo. De mas, y divididas las voluntades de los vasallos entre el don Pelayo y de doña Aldonza nacieron Pedro, Ordo- padre y el hijo, las fuerzas de aquel estado se enflaqueño, Pelayo, Nuño y Teresa; destos procedieron los cieron; no estuvo esto encubierto a los moros, que la condes de Carrion, varones señalados en la guerra, de provincia estaba en armas, dividida la nobleza , albovalor y de prudencia, como se declara en olro lugar. rotado el pueblo con sus valedores de la una y de la Volvamos á la razon de los tiempos. Pelagio, ovelense, olra parte. Acordaron aprovecharse de la ocasion que y don Lúcas de Tuy atribuyen á este rey don Bermudo la dicha discordia les presentaba. Con esta venida de lo que arriba queda dicho de Atuulso, obispo de Com- los moros y entrada que hicieron, la ciudad de Avila, postella, del toro feroz y bravo que soltaron contra él

que poco a poco se iba reparando, de nuevo fué dessin que le hiciese daño alguno. Nos damos mas crédito truida, y la Coruña y Santisteban de Gormaz, en el teren esta parte á la historia compostellana , que dice lo ritorio de Osma , padecieron el mismo estrago. Grande que de suyo relatamos; y es bastante muestra de estar era el peligro en que las cosas estaban, y aun con el mudados los tiempos en los que esto dicen , y del en- miedo de fuera no se sosegaban las alteraciones y pargaño no hallarse por estos años algun obispo de Com-cialidades, si bien se entretuvieron para no llegar del postella que se llamase Alaulfo.

todo á rompimiento y á las puñadas. El conde Garci

Fernandez, movido por el daño que los moros bacian, CAPITULO X.

con los que pudo juntar salió al enemigo al encuentro, De don Alonso el quinto, rey de Leon.

Alcanzólos por aquellas comarcas y presentóles la ba

lalla. Fué brava la pelea; el Conde, que llevaba poca Ayos del rey don Alonso en su menor edad, por gente, quedó vencido y preso con tales heridas, que demandado del rey don Bermudo, su padre, fueron Me- llas en breve murió. Tuvo el señorío de Castilla como lendo Gonzalez, conde de Galicia, y su mujer, llamada treinta y ocho años; quién dice cuarenta y nueve. No dona Mayor. Los mismos, por quedar don Alonso de fué desigual a su padre en la grandeza y gloria de sus cinco años, gobernaron asimismo el reino con grande hazañas. Los enemigos le quitaron la vida; la fama de fidelidad y prudencia, conforme a lo que dejó en su tes- su valor dura y durará. Su cuerpo, rescatado por gran tamento el Rey muerto mandado, en que vinieron to- dinero, le sepultaron en el convento de San Pedro de dos los estados del reino. Llegado el nuevo Rey á ma- Cardeña. Dióse esta desgraciada batalla el año 1006. yor edad, para que los ayos tuviesen mas autoridad y El año luego siguiente, 1007, en Toledo una grande en recompensa de lo que en su crianza y en el gobierno creciente abatió el famoso monasterio agaliense; los del reino trabajaron, le casaron con una hija que te- monjes se pasaron al de San Pedro de Salielices. Así lo nian, llamada doña Elvira. Tuvo deste matrimonio dos dice el arcipreste Juliano. Dejó el Conde una bija, llabijos, don Berinudo y doña Sancha. Reinó por espacio mada doña Urraca, que fué monja en el monasterio de de veinte y nueve años. El segundo año de su reinado, San Cosme y San Damian del lugar de Covarrubias. que fué de Cristo el 1000 justamente, por muerte del Este monasterio edificó el Conde, su padre, desde los rey de Navarra don Garci Sanchez, el Trémulo ó Tem-cimientos, y le dotó de grandes heredades y gruesas renblador, sucedió en aquel estado un hijo que tenia en tas, dióle muchas alhajas y preseas. Puso por condidoña Jimena , su mujer (no aciertan los que la llaman cion que si alguna doncella de su descendencia no quiElvira 6 Constancia o Estefania), por nombre don San- siese casarse, sustentase la vida con las rentas de aquel monasterio. Sucedió en el señorio y condado de Cas- rios. Entre estos á los primeros golpes y encuentros tilla al padre muerto su hijo don Sancho, afeado y murieron los obispos Arnulfo, de Vique, Aecio, de Baramancillado por haberse levantado contra su padre, y celona, Oton, de Girona; cosa torpe y afrentosa que por el consiguiente dado ocasion á aquel desastre. Por tales varones tomasen las armas en favor de infieles. Et lo demás fué piadoso, dotado de grandes virtudes y mismo conde de Urgel fué asimismo muerfo. Almahapartes de cuerpo y ánima. Falleció por el misino tiem- dio con su esfuerzo reparó la pelea , y animando a los po en Córdoba el Alhagib Abdelmelic; sucedióle en el suyos , quitó a los enemigos la victoria de las manos. cargo Abderraman, hombre malo y cobarde; por afren- Zulema, como se vió vencido y desbaratados los suyos, 'ta le llamaban vulgarmente Sanciolo. Muerto este den- se huyó primero á Azafra, despues desconfiado de la tro de cinco meses, Mahomad Almahadio, que debia fortaleza de aquel lugar , determinó de irse mas lėjos, ser del linaje de los Abenhumeyas, tomadas las armas, que fué todo el año de los árabes de 404, de Crisse apoderó del rey Hisem, que con el ocio y con los de- to 1010. Quedó el reino por Almahadio, si bien Almalaleites estaba sin fuerzas y sin prudencia , y no se con- rio, su Alhagib, lo gobernaba todo á su voluctad, conforservaba por su esfuerzo, sino con la ayuda de otros. Pu- me á la calamidad de aquellos tiempos aciagos; en que blicó que le quitara la vida, degollando otro que le era pasó tan adelante, que despues de la partida de don Ramuy semejante; maña con que Almahadio quedó apo- mon, conde de Barcelona, sin ningun temor ni respeto derado del reino de Córdoba y Hisem vivo, que le pa- alevosamente dió la muerte á su señor; una traicion conreció guardarle para lo que aviniese. Esto pasó el año tra otra. Con esto Hisem, el verdadero rey, fué restituique se contaba de los árabes 400 justamente. Acudió do en su reino. La cabeza de Almahadio el tirano enviadesde Africa un pariente de Hisem, llamado Zulema; ron á Zulema, su competidor, que en un lugar llamado este con los de su valía y gente que se le arrimó, ade- | Citava se entretenia por ver en qué pararian aquellas remás de las fuerza's de don Sancho, conde de Castilla,voluciones tan grandes. Pretendian y deseaban los moque le asistió en esta empresa y con él hizo liga, en una ros que el dicho Zulema se sujetase á Hisem como á verbatalla muy herida que se dió cerca de Córdoba ven- dadero rey y deúdo suyo, por quien al principio mostró ció al tirano Almaladio. Murieron en esta pelea treinta tomar las armas. El encendido en deseo de reinar, cuya y cinco mil moros, que era toda la fuerza y niervo del dulzura es grande, aunque engañosa, y que con muesejército morisco y de aquel reino; por donde adelante tra de blandura encubre grandes males, juntaba fuerzas comenzaron los moros á ir claramente de caida. Seña- de todas partes, y hacia de ordinario correrías en las lóse sobre todos el conde don Sancho, su valor, esfuerzo tierras comarcanas. La parcialidad de los Abenhumey industria, y fué la principal causa que se ganase la yas, de que todavía quedaban rastros en Córdoba , era jornada. Almahadio despues desta rota se retiró y en- aficionada á Zulema, y por su respeto trataba de dar la cerró dentro de la ciudad; y lo que tenia apercebido muerte á Hisem. No salieron con su intento, á causa para los mayores peligros, sacó á Hisem de donde le que el dicho Rey, avisado del peligro, usó en lo de adetenia escondido y preso. Puesto á los ojos de todos y lante de mas recato y vigilancia. Zulema, perdida esta en público, amonestó al pueblo antepusiesen á su señor esperanza , solicitó al conde don Sancho para que con natural al extranjero y enemigo. Los ciudadanos, tur- respeto de la amistad pasada de nuevo le ayudase. El bados con el temor que tenian del vencedor, no hacian Conde, despues de haberlo todo considerado, se resolvió caso de sus palabras y amonestaciones; en ocasiones de confederarse con Hisem, de quien esperaba mayor semejantes cada cual cuida mas de asegurarse que de ganancia, y en particular asentó que le restituyese seis otros respetos. Así le fué forzoso, dejada la ciudad á su castillos que el Alhagib Mahomad por fuerza de armas contrario, retirarse á Toledo. Llevó consigo, á lo que los años pasados quitara á los cristianos, lo cual él hizo se entiende, á Hisem, ó sea que le escondió segunda forzado de la necesidad, por no faltar á tales esperanvez. Era Alhagib de Almahadio, y como virey suyo otro zas de ser socorrido en aquella apretura, y privar á su moro, llamado Almahario. Este, con deseo de fortificar- contrario de aquel arrimo. En el entre tanto Obeidase contra las fuerzas y intenciones de los contrarios y lla, hijo de Almahadio, con ayuda de sus parciales se para ayudarse de socorros de cristianos, pasó á Catalu- hizo rey de Toledo. Otros le llaman Abdalla, y afirman ña para con toda humildad rogar á aquellos señores le que tuvo por mujer á doña Teresa con voluntad de don acudiesen con sus gentes. Propúsoles grandes intere- Alonso, su hermano, rey de Leon; gran desórden y ses, ofrecióles partidos aventajados. Los condes don mengua notable. Lo que pretendia con aquel casamienRamon de Barcelona y Armengol de Urgel, persuadi- to era que las fuerzas del uno y del otro reino que lados de aquel bárbaro, con buen número de los suyos sen mas firmes con aquella alianza; demás que se prese juntaron con las gentes que en aquel intermedio el sentaba ocasion de ensanchar la religion cristiana, si el tirano Almahadio tenia levantadas en Toledo y su co- moro se bautizaba segun lo mostraba querer hacer. marca, que eran en gran número y fuertes. Contábanse Con esto, engañada la doncella , fué llevada á Toledo, en aquel ejército nueve mil cristianos y treinta y cuatro celebráronse las bodas con grande aparato, con juegos mil moros. Juntáronse las huestes de una parte y de y regocijos y convite, que duró hasta gran parte dela otra en Acanatalhacar, que era un lugar cuarenta mi- noche. Quitadas las mesas, la doncella fué llevada á llas de Córdoba, al presente un pueblo llamado Alba- reposar. Vino el Moro encendido en su apetito carnal. car está á cuatro leguas de aquella ciudad. Trabóse la Ella, «afuera, dice, tan grave maldad, tanta torpeza. batalla, que fue muy reñida y dudosa, ca los cuernos y Una de dos cosas has de hacer : ó tú con los tuyos le costados izquierdos de ambas partes vencieron , los de bautiza y con tanto goza de nuestro amor; si esto no manderecha al contrario. Zulema y el conde don San- haces, no me toques. De otra manera, teme la venganclio al principio mataron gran número de los contra- za de los hombres, que no disimularán nuestra afrenta y

do pun

tu engaño, y la de Dios, que vuelve por la honestidad sin da, y que ni daba grata audiencia ni recebia bien á duda y castidad de los cristianos. De la una y de la otra los que venian á negociar, y á los que le dieron el reino, parte te apercibo serás castigado. Mira que la lujuria, como si fueran sus acreedores, los miraba con ojos tore peste blanda, no te lleve a despeñar.» Esto dijo ella. cidos y sobrecejo, que fué causa de su perdicion. En Las orejas del Moro con la fuerza del apetito desen- Granada por conjuracion de los suyos y con voluntad frenado estaban cerradas; hízole fuerza contra su vo- del señor de aquella ciudad fue muerto. Cazin con la luntad. Siguióse la divina venganza , que de repente le muerte de Almortada le pareció quedaba de sobrevino una grave dolencia; entendió lo que era y la to por rey, en especial que con deseo de ganalle la vocausa de su mal. Envió á doña Teresa en casa de su luntad, los de Granada le enviaron los despojos del enehermano con grandes dones que le dió. Ella se hizo 'migo muerto. En breve empero aquella alegría le salió monja en el monasterio de San Pelagio de Leon, en que vana, se regaló y se mudó en nuevo cuidado. Los ánipasó lo restante de la vida en obras pias y de devocion, mos de la muchedurnbre alterada nunca paran en poco; con que se consolaba de la afrenta recebida. A Obei- así los ciudadanos de Córdoba, con ocasion de que Cazin dalla no le duró mucho el reino; venciéronle las gentes se partió á Sevilla, alzaron por rey á Hiaya, sobrino del del rey Hisem, y preso fué puesto en su poder. Con- mismo, hijo de su hermano Alí, hombre manso y liberal, tinuaban las revueltas entre los moros y las alteracio- de que mucho se paga la muchedumbre y el pueblo. nes en todas las partes de aquel reino. A los eristianos Pero como este se fuese y partiese á Málaga, de que anse ofrecia muy hermosa ocasion para deshacer toda tes era señor, Cazin tornó por las armas á hacerse seaquella gente, si juntadas las fuerzas quisieran antes ñor de Córdoba, año de los árabes 414. Este nuevo, semirar por la religion que servir a las pasiones de los ñorío que tuvo de aquella ciudad le duró poco,

solos moros y ayudallos. Mas esta fué la desgracia de todos siete meses y tres dias. Por causa de un alboroto que los tiempos; siempre las aficiones particulares se ante- ocasionó en la ciudad la insolencia de los soldados que ponen al bien comun, y ninguna cosa de ordinario me- maltrataban á los ciudadanos, fué forzado á huir á Senos mueve que el celo de la religion cristiana. Las villa, en que asimismo no pudo detenerse mucho tiemtierras de los moros, no solo eran trabajadas con la lla- po por tener su contrario ganadas las voluntades de ma de la guerra, sino tambien de gravísima hambre aquella ciudad. Despues desto, anduvo vagabundo y por haberse tanto tiempo dejado la labor de los cam- descarriado, hasta tanto que al fin vino á poder de Hiapos. Zulema, visto que el conde don Sancho no le ayu- ya, y fué puesto por él en prision. Eran los mas destos daba, hizo sus avenencias con los reyes moros de Za- reyes del linaje de los Alavecinos, bando muy poderoso ragoza y Guadalajara. Con estas ayudas se apoderó de en aquel tiempo en fuerzas y en autoridad. Los ciudaCórdoba por fuerza; y como Hisem se huyese á Africa, danos del bando contrario, es á saber , de los Abenhutornó Zulema á recobrar todo aquel reino de nuevo. meyas, se juntaron, y hechos mas fuertes, alzaron por Entre los que seguian á Hisem, uno, llamado Haitan, rey á Abderraman, hermano de Mahomad (creo de aquel tenia el primer lugar en autoridad y poder. Este se apo- Mahomad Almahadio que fué el primero que tomó las deró de Orihuela, ciudad asentada a la ribera del mar armas contra Hisem), pero con la misma liviandad fué Mediterráneo, y por la comodidad de aquel lugar hizo muerto dentro de dos meses. La severidad que él mosvenir á España con la intencion que le dió de hacerle traba , y la inconstancia de aquella gente fueron causa rey á Ali Abenhamit, que tenia por Hisem el gobierno de su perdicion. Con tanto un cierto Mahonnad fué de Ceuta. Zulema no era igual en fuerzas á los dos ene- puesto en su lugar; tuvo el reino un año, cuatro meses migos. Así fué en batalla vencido cerca de Córdoba, y y veinte y dos dias; este al tanto murió á manos de los por los ciudadanos entregado al vencedor, y muerto por ciudadanos. Lo mismo sucedió al hijo de Ali, llamado mano del mismo Alí con palabras afrentosas y ultrajes Hiaya , que era del bando contrario, y el tiempo pasaque le dijo, ca le dió en cara haber sido el primero que do fue alzado por rey, ca con la inisma deslealtad del contra el rey Hisem, su legítimo señor, tomó las ar- pueblo le mataron en Málaga, en que, como queda dimas. No hay fidelidad entre los compañeros del reino; cho, estaba retirado. Reinó en Córdoba solos tres mequejábase Haitan que Alí, el nuevo rey, no guardaba lo ses y veinte dias. Por su muerte Idricio, hermano de Ali con él capitulado; hizo conjuracion y liga con Mundar,

у tio de Hiaya , fué llamado para ser rey desde Africa, hijo de Hiaya , rey de Zaragoza ; juntaron de cada parte do era señor de Ceuta. Este, llegado que fué á España, sus huestes, dióse la batalla cerca de Córdoba , 'en que por el derecho que tenia del parentesco con los dos Haitan fué vencido. Tras esto por ocasion de la muerte príncipes susodichos y por las armas, se apoderó del de Ali queria Haitan hacer rey á Abderraman Almorta- reino de Granada, de Sevilla , de Almería y de otras da. La muerte de Alí fué desta manera : salió de Cór- ciudades comarcanas. Lo mediterráneo quedó por Hidoba en seguimiento de Haitan , llegó á Guadix, y alli sem, ca despues de la muerte de Hiaya los de Córdosus mismos eunucos de mataron en un baño en que se ba le habian vuelto al reino, ó era otro del mismo lavaba , año de los árabes 408. Sucedió por voto de los nombre, que aquellos ciudadanos de nuevo levantaron soldados en aquella parte del reino y en Córdoba un por rey, que en todo esto, hay poca claridad. Los deshermano de Ali, llamado Cazin, que hicieron los de órdenes de los que gobiernan suelen redundar en daaquella parcialidad venir de Sevilla, do en aquella sazon ño de sus señores, como sucedió á Hisem; que su Almoraba. Tuvo el reino por espacio de tres años, cuatro hagib, que era como virey, que lo gobernaba todo, por meses, veinte y seis dias con desasosiego, á causa ser cruel y apoderarse de los bienes públicos y particuque el Almortada ya dicho, con asistencia de Haitan y lares, acostumbrado á sacar ganancia de los daños de Mundar, se apoderó de Murcia y de toda aquella co- ajenos y desgracias, fué causa que la ciudad se alboromarca y se llamó rey. Era hombre soberbio Almorta- | tó de suerte que el Alhagib fué muerto y el Rey echa

do del reino. En aquella revuelta un cierto Humeya, yor era el miedo y quebranto de los morna, que dividi. ayudado de una cuadrilla de mozos desbaratados y re- dos en bandos y por las discordias civiles apenas se voltosos, entró en el alcázar y pidió á los soldados que conservaban, lanto, que los que poco antes ponian esle alzasen por rey. Excusábanse ellos por la deslealtad panto al nombre cristiano fueron forzados de comprar de los ciudadanos, revuelta y desgracia de los tiempos. por gran dinero la paz. Sepúlveda , asentada en la fionDccíanle que escarmentase en cabeza ajena , y por el tera, se ganó de moros, y con ella Osma, Santisteban ile ejemplo de los otros entendiese claramente que seme

Gormaz, y otros pueblos por aquella comarca, que eu jantes intentos no salian bien. A esto, hoy, dijo él, la guerra pasada se perdieran, volvieron a poder de me llamad rey, y matadme mañana ; tan poderoso es el cristianos. Desde este tiempo se otorgó á la nobleza de

Castilla, como dicen muchos aulores, que no fuesen Todavía por orden de los ciudadanos fueron echados de forzados á hacer la guerra á su costa solo con espela ciudad á un mismo tiempo este Humeya y el Hisem ranza de la presa , segun acostumbraban á bacer antes, ya dicho, y con ellos todos los Abenhumeyas, como sino que les señalasen sueldo á la manera que en las causa de tan graves daños. Hisem, trabajado con tanta otras naciones estaba recebido de todo tiempo. La revariedad de cosas como por él pasaron, últimamente putacion y gloria que el conde don Sancho ganó por este paró en Zaragoza; recibióle benignamente el rey de camino escureció grandemente la muerte que dió á aquella ciudad, llamado Zulema Abenhut. Dióle un cas- su madre con esta ocasion. Aficionóse ella á cierto motillo, llamado Alzuela, en que pasó como particular lo ro principal, hombre muy dado á deshonestidades y restante de su vida. De Idricio no dice en gné parase el

membrudo. Dudaba de casarse con él, no tanto por el arzobispo don Rodrigo, que refiere esta cuenia de los escrúpulo como por miedo de su hijo ; recelábase de la postreros reyes de Córdoba con alguna mayor olscuridad saña que el dolor y afrenta le causarian; determinó con de la que aquí llevamos; mas ¿cómo se puede relatar darle la muerte hacer lugar y camino a aquellas bodas con claridad revuelta tan confusa y tan grande? Resta malvadas, aparejábale ciertos bebedizos y ponzoña decir que desde este tiempo el señorío de los moros, mortal. El Conde, avisado de todo, forzó á su madre con que por tantos años tuvo tan gran poder en España, se muestra de honrarla , aunque lo rehusaba y contradeenflaqueció de guisa, que se dividió en muchos seño- cia , de hacerle la salva y gustar la bebida que le daba. ríos; cada cual de los que tenian el gobierno se llama- Principio de que algunos sospechan nació la costumbre ron reyes de las ciudades que tenian á su cargo, sin que recebida y muy usada en algunas partes de España que nadie en aquellas revueltas les fuese á la mano. Así, en las mujeres beban antes que los varones. Otros refieren lo de adelante se cuentan muchos reyes en diversas que una camarera de la Condesa, que la vió destemparles ; en Córdoba Jahuar, en Sevilla Albucacin y su plar las yerbas, dió aviso á su marido (no falta quien hijo Habeth, en Toledo Haitan, el que ayudó á Ali, le llame Sancho del valle de Espinosa), y él al Conde, rey de Córdoba, al principio, y despues fue su contra- y que por este servicio tan señalado desde entonces rio. Hijo deste rey de Toledo fué otro Hisem, nieto ganó el privilegio que hasta hoy tienen los de su tierAlmenon, bien que algunos dan mas antiguo principio ra, los monteros de Espinosa , de guardar de noche la que este a los reyes moros de Toledo. La verdad es que persona y la casa real. Verdad es que para dar este aquella ciudad con sus reyes que tenia ó tomaba, mu- cuento por cierto yo no hallo fundamentos bastantes, chas veces se rebeló contra los reyes de Córdoba. Los y todavía la Valeriana lo refiere en el libro 9, titulo 1.', moradores della se atribuian el primer lugar entre las capítulo 5.°, y los naturales de aquella villa lo tienen ciudades de España, y por esta causa no podian llevar y afirman así como cosa sin duda. Dicen mas,, que

el que les hiciesen demasías. En otras ciudades remane- Conde, con deseo de satisfacer este mal caso y por cieron otrosi nuevos reyes, mas no hay para qué con- amansar el odio que contra él acerca del pueblo resultallos aquí, ni aun se podria hacer con certidumbre y tara por un delito tan feo, edificó un monasterio de claridad. Basta saber que estos señoríos se conservaron monjas, y del nombre de su madre le llamó de Oña, y permanecieron hasta tanto que los Almoravides, linaje que el tiempo adelante don Sancho, rey de Navarra, llay gente muy poderosa , de Africa pasaron en España mado el Mayor, dis á los monjes de Cluni, y en puestra cou su rey y caudillo Tesesin, que fue el año de los ára- era liene el primer lugar entre los demás monasterios bes de 484, año que concurre con el de 1091 de Cristo, de aquella comarca. Ilobo don Sancho en su mujer doña y en otro lugar nas á propósito se relatará. Al presente Urraca a su hijo don García, y tres hijas, que fueron doua volvanjos atrás al cuento de las cosas que los cristianos, Nuña, doña Teresa, doña Tigrida; las dos primeras el conde don Sancho y el rey don Alonso obraron. fueron casadas con grandes señores, Tigrida , abadesa

en el monasterio de Oña. Por el mismo tiempo se CAPITULO XI.

abrió y allanó á costa del conde don Sancho nuevo ca

mino para que los extranjeros pasasen á la ciudad é De lo demás que sucedió en tiempo del rey don Alonso.

iglesia de Santiago, es á saber, por Navarra, la Rioja, Don Sancho, conde de Castilla , deseoso de vengar la Briviesca y tierra de Burgos, coino quier que antes, muerte de su padre con ayuda de los leoneses y navar- por ser el señorío de los cristianos mas estrecho, los ros, con quien el año pasado puso confederacion, entró peregrinos de Francia acostumbrasen á hacer su capor tierra de Toledo metiendo á fuego y á sangre todo mino con grande trabajo por Vizcaya y los montes de lo que topaba. El mismo estrago hizo en tierra de Cór- Aslúrias, lugares faltos de todo, ásperos y mouluddoba, hasta donde los nuestros entraron animados con sos. El rey dun Alouso, eso mesmo por beneficio de la el buen suceso; en ambas partes hicieron presas de hom- larga paz que resultaba, así de las discordias de los mobres y de ganados. Si los dunos fueron grandes , ma- ros como de la confederacion Lecha culre lus prin

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cipes cristianos, vuelto su cuidado a las artes de la de Besalú, que hacía rostro con valor á los moros. Y paz y al gobierno , hacia Cortes generales de su reino muerto él, que se ahogi en el Ródano en ocasion que en Oviedo el año de nuestra salvacion de 1020. En es- pasaba á Francia, suplió sus veces Wifredo, conde de tas Cortes se reformaron las antiguas leyes de los go- | Cerdania , hasta alanzar los moros de aquella cornardos. Asimismo la ciudad de Leon, que por las entradas ca , que no cesaban de hacer correrías y cabalgadas en de los moros quedó asolada y hecha caserías, por di- las tierras de cristianos. A la muerte de don Berenguel ligencia del Rey y á su costa se reparó, y en ella levantó

ato le quedaron tres hijos : don Ramon, conde de Barceloun templo con advocacion de San Juan Bautista, obra

na; don Guillen , conde de Manresa por testamento de de barro y de ladrillo; allí trasladaron los huesos de su su padre, y don Sancho, monje que fué benito. padre, don Bermudo, y de los otros reyes de Leon, que por miedo de los moros andaban mudando lugares, con

CAPITULO XII. que quedaron puestos en sepulcros ciertos y estables.

De don Bermudo el Tercero, rey de Leon. El monasterio otrosí de San Pelagio se reedificó, en que doña Constanza, hermana del Rey, vírgen consagrada á Don Bermudo, tercero deste nombre, aunque era Dios, vivió mucho tiempo. Los intentos y acometi- de pocos años cuando su padre le faltó, fué alzado y mientos de don Vela contra los condes de Castilla, de coronado por rey, presentes los grandes del reino y quien por particulares iutereses y agravios se tenia por los obispos, el año de 1028, en que falleció otrosí don injuriado, cuán grandes hayan sido arriba queda de- Sancho, conde de Castilla, despues que tuvo el gobierclarado. A tres hijos deste caballero, es á saber, Ro- no de Castilla por espacio de veinte y dos años. En el drigo, Diego y lõigo, el conde don Sancho, no solo los monasterio de Oña, que edificó a su costa , como queperdonó, sino les volvió las honras y cargos de su pa- da arriba dichio, cerca del altar mayor, á mano izdre; mas ellos, sin embargo desto, tornaron en breve quierda se muestran tres sepulcros con sus letreros, á sus manas y á lo acostumbrado. Y aun sobre las des- el uno del conde don Sanclio, el otro de su mujer doña órdenes pasadas añadieron una nueva deslealtad, que, Urraca , y el tercero de don García, su hijo, el cual, dejado el conde don Sancho, se pasaron á don Alonso, muerto su padre, sucedió en aquel estado. Daba de sí rey de Leon; de los moros poca ayuda podian esperar grandes esperanzas por las muestras de sus virtudes; por estar tan revueltas sus cosas y por la inudanza de mas todo se fué en flor por su muerte, que le dieron tantos príncipes, como queda dicho. Recibiólos benig- alevosamente dentro el primer año de su gobierno los namente don Alonso, dióles á la halda de las montañas que menos fuera razon, y lo que es mas notable, en la estado no pequeño, con que se sustentasen como seño- misma alegría de sus bodas. Tenia don García dos herres; pareció por algun poco de tiempo estar sosegados, manas, doña Nuña y doña Teresa. Doña Nuña (á quien como quier que á la verdad esperaban ocasion de mos- otros Haman Elvira, y otros Mayor, creo por la edad) catrar nueva deslealtad, segun se entendió por lo que en só sin duda con don Sancho, rey de Navarra, y de él tebreve pasó, de la suerte que poco despues se dirá. El rey nia ya por este tiempo estos liijos: don García, dou Ferdon Alonso, deseoso de ensanchar su estado, rompió nando y don Gonzalo. Doña Teresa, ó en vida de su papor la Lusitania; púsose sobre la ciudad de Viseo, que dre, ó luego despues de su muerle, casó con don Berpretendia ganar de los moros. Avino que cierto dia mudo, rey de Leon; deste matrimonio tuvieron un hijo, desarmado y con poco recato se llegó mucho á la ciu- llamnado don Alonso, que murió muy niño. Don Garcia, dad. Tiráronle de los adarves una saeta con que le ma- conde de Castilla, aunque de poca edad, ca no tenia mas taron. Los suyos por esta desgracia alzaron luego el de trece años, se desposó á trueco con dona Sancha, cerco; y el cuerpo del difunto los obispos que fueran á hermana del rey don Bermudo. Procurábase con estos aquella guerra le acompañaron hasta Leon, y le enter- parentescos que el concierto fuese adelante, que poraron en la iglesia de San Juan, que él mismo edificara cos años antes se asentara entre los príncipes cristianos, para poner allí los sepulcros de sus padres. Sucedió esto con que parecia las cosas comunes y particulares alzael año de nuestra salvacion de 1028. Dejó un hijo y una ban cabeza, y no se turbase la paz. Señalaron la ciudad hija : don Bermudo , que le sucedió en el reino , y doña de Leon para celebrar estas bodas ó desposorios. LlevaSancha, de pequeña edad. En aquel tiempo florecieron ba el conde don García grande atuendo y acompañamienpor santidad de vida dos obispos : Froilano, de Leon, to de gente principal, así de sus vasallos como del reino y Alilano, de Zamora. Froilano fué natural de Lugo, de Navarra. El mismo rey don Sancho con sus hijos Atilano de Tarragona. De monjes de San Benito, que lo don García y don Fernando para honralle mas le acomeran en el monasterio de Moreruela , no lejos de Leon, pañaron, y con ellos muchedumbre de soldados, que Jos sacaron para obispos y los consagraron en un dia. representaban un ejército entero. Estos soldados ganaFué Atilano, de menos edad, discípulo de Froilano, mas ron de camino á Monzon, castillo asentado no lejos de igualóle en virtud, vida y milagros. Algunos á estos Palencia; al tanto hicieron de otros pueblos por aquella varones santos los ponen mas de cien años antes des- comarca , que los quitaron al conde Fernan Gutierrez, te tiempo; nosotros seguimos lo que nos pareció mas que por desprecio del nuevo y mozo Príncipe se levanprobable. Tenia el principado de Barcelona de tiempo tara con ellos; sin embargo, por rendirse de su volunatrás un hijo de don Ramon, que se decia don Beren- tad y sin dificultad sujetarse á la obediencia le fué dado . guel, y del nombre de su abuelo le llamaron por sobre- perdon. Hacian las jornadas pequeñas, como era necenombre Borello, mas conocido por su ociosidad y po- sario por ser tanta la multitud de gente que llevaban. co valor que por alguna virtud. La falta deste Prín- Don García, con deseo de apresurarse por ver á su escipe, con que las cosas de los cristianos amenazaban posa, dejó al rey don Sancho en Sahagun, y él con poruina, reparó en gran parte Bernardo Tallaferro, conde cos ú la ligera se adelantó sia algun recelo de lo que

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