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el que hoy tienen los carmelitas. Con esto tenia aparejo Şancho, feroz y ufaņo por la victoria que ganó , topara oir misa y los oficios divinos y para hablar al Rey maba posesion del reino de Leon, en que unas ciulacuando le parecia. Hizo su pleito bomenaje que guar- des se le rendian de voluntad, de otras se apoderó por daria lealtad al Moro y acudiria á su servicio como era fuerza de armas. En particular la ciudad de Leon al razon. Era don Alonso muy apuesto y agraciado, mo- principio le cerró las puertas; pero‘al fin con un cerco desto, prudente, liberal y de costumbres muy suaves, que turo sobre ella muy apretado, á ejemplo de las con que en breve ganó las voluntades de aquella gente demás ciudades, se allanó. Concluido esto á su voluny todos se le aficionaban. Su hermana, doña Urraca, tad, revolvió contra Galicia, do el otro hermano reicuidaba de sus cosas. Pidió licencia al rey don Sancho, naba con pocas fuerzas, por tener el reino dividido en y con ella le envió para que le liiciesen compañía al bandos y estar disgustados contra él los nalurales; -á conde Peranzules y otros dos hermanos suyos, Gonzalo causa de los muchos tributos que les imponia , de cada y Hernando, para que le sirviesen y él se aconsejase dia mayores y mas graves. El mayor daño que se decon ellos. En compañía de los tres vinieron otros mu- jaba gobernar á sí y á todas sus cosas públicas y parchos; todos quiso el rey Moro ganasen su sueldo por- ticulares de un criado que tenia con él gran cabida ; que que tuviesen con que sustentarse, y cuando fuese me- suele ser un grave daño en los principes. De ordinario nester le sirviesen en la guerra que de ordinario tenia las mercedes que los principes hacen se atribuyen á contra otros moros comarcanos. En esto pasaba aquel ellos mismos, y si en alguna cosa se yerra, cargan á Príncipe desterrado su vida; cuando cesaba la guerra los ministros y á los que tienen a su lado, que suelen dábase á la caza y á la montería, y para mayor comodi- pagar con la vida la demasiada privanzą, como sucedió dad de sus monteros edificó una alquería, que despues en este caso; ca los caballeros indignados por aquella creció en vecindad, y hoy se llama Brihuega, pueblo causa dieron la muerte á aquel su criado en su misma preconocido en el reino de Toledo. Su ordinaria residen- sencia, y aun pasaron tan adelante, que por sospecharje cia era en Toledo; trataba mucho con el Rey, y de cada de muchos eran participantes en aquel delito, para asedia con su buen término le ganaba mas la voluntad, y gurarse lomaron las armas y alborotaron el remo. Meel Moro gustaba mucho de su conversacion y compañía. nospreciaban, es á saber, al que vian dejarse gobernar Aconteció que cierto dia fueron á tomar deporte y re- por liombre semejante, y sin duda es señal que el prín-, creacion en una huerta cerca de la ciudad por do pasa cipe no es grande cuando sus criados son mas poderoel rio Tajo, con cuyo riego y agua, que del sacan mu- sos. En este estalo se hallaba Galicia al tiempo que el chas azudas, se hace muy fértil y de mucho provecho, rey don Sancho acometió á tomalla. Don García, visto y hoy se llama la huerta del Rey. Adormecióse con la que por estar los suyos alborotados no podria contrasfrescura don Alonso. El Rey y sus cortesanos que cerca

ca tar á las fuerzas de su hermano, con solos trecientos estaban recostados á la sombra de un árbol comen- soldados que le siguieron , desamparada la tierra, acuzaron á tratar del sitio inexpugnable de Toledo, de dió á los moros de Portugal. Persuadiales le ayudasen sus murallas y fortaleza. Uuo dellos, el mas avisado, re- con sus fuerzas, que si bien andaba fuera de su casa, plicó: por solo un camino se podria esta ciudad con- todavía le acudirian sus vasallos; que se apiadasen de quistar; si por espacio de siete años continuados le pu- su trabajo y hiciesen rostro á la ambicion de su hermasicsen cerco, y cada un año para quitalle el manteni- no, siquiera por asegurar sus cosas y no tener por vemiento le talasen.los campos y quemasen las mieses, cino enemigo tan poderoso, que si salia con aquella sin duda se perderia. Don Alonso, que del todo no dor- pretension no pararia hasta enseñorearse de todo. Remia, ó acaso despertó, oyó con mucho gusto aquella presentábales los intereses que podian esperar de aqueplática y la encomendó á la memoria. Añaden á esto al- lla guerra, que todos serian para ellos mismos, y él se gunos que el rey Moro, advertido del peligro y del des- contentaria con recobrar su estado y vengar aquel agracuído, para ver si dormia le mandó echar plomo derre- vio. A estas razones respondieron los moros que les petido en la mano, y que por esta causa le llamaron don saba de su mal, pero que no les venia á cuentó meter Alonso el de la mano horadada. Invencion y hablilla de en peligro sus cosas para ayudarle, y mucho menos fiar viejas, porque ¿cómo podian tener tau á mano plomo de promesas de hombre que no se supo conservar en derretido, ni el que mostraba dormir disimular tan gra- lo que tenia. Despedido deste socorro, todavía quiso ve dolor y peligro? La verdad, que le llamaron asi por probar ventura alentado con otros muchos que le acusu franqueza y liberalidad extraordinaria. Otro dia re- dieron, unos por odio del rey don Sancho, otros por sieren que estando en presencia del Rey se le levantó tener parte en la presa, parte moros, parte cristianis. el cabello y se le erizo de manera, que, aunque el Rey, Con esta gente rompió por las tierras de su reino; los por dos o tres veces se le allanó, todavía se tornaba á pueblos y ciudades de Portugal fácilmente se le rendevantar. Los moros, como gente que miran mucho en dian. Acudió el rey don Sancho para atajar esta laina. cstos agüeros, avisaron que aquello era pronóstico de Llegó con su gente hasta Santaren, que antiguamente, grande mal, que se apoderaria de aquel reino si no ga- fué Scalabis. Juntáronse los dos campos, dióse la batalie naban por la mano con darle la muerte para asegurar- de poder á polier, el campo quedó por el rey de Castilla, se. ¿Quién podrá desbaratar los consejos de Dios? El el estrago y matanza de los contrarios sué grande, maRey era de suyo muy lumano y tenia buena voluntad á chos prisioneros, y entre los demás el mismo don García, don Alonso; por esto no se dejó persuadir de los ago- que lievaron ai castillo de Luna en Galicia, donde pasó reros ni vino en quebrantur por su causa las leyes del en prisiones lo que resto de la vida pobre y despojavio hospedaje; contentose con que don Alonso le hiciese de su estado. Era de suyo hombre descuidado y fioje, de nuevo pleito homenaje que le seria amigo verdadero suelto de lengua y no bastante para tan grandes olas y. y leal. Esto pasaba en Toledo. Por otra porte el rey don tormenta como contra él se levantaron: M-1,

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las

Esto dió ocasion para que los de la parte del Rey se CAPITULO IX.

persuadiesen fué aquel caso pensado, y que los demás Cómo el rey don Sancho murió sobre Zamora.

ciudadanos ó muchos dellos eran en el participantes.

Los soldados de Leon y de Galicia no sentian bien del Concluido que hobo el rey don Sancho con los dos Rey muerto, ni les agradaban sus empresas; y así, sin hermanos, luego que se vió señor de todo lo que su detenerse mas tiempo desampararon las banderas y se padre poseia , quedó mas soberbio que antes y mas or- fueron á sus casas. Los de Castilla, como mas obligagulloso. No se acordaba de la justicia de Dios, que sue- dos y mas antiguos vasallos, parte dellos con gran senle vengar demasías semejantes y volver por los que in- timiento llevaron el cuerpo muerto al monasterio de justamente padecen, ni consideraba cuánta sea la in- Oña, do le sepultaron y hicieron sus honras, que no constancia de nuestra felicidad, en especial la que por fueron de mucha solemnidad y aparato; la mayor parte malos medios se alcanza. Prometíase una larga vida, se quedaron sobre Zamora , resueltos de vengar aquemuchos y alegres años, sin recelo alguno de la muerte lla traicion. Amenazaban de asolar la ciudad y dar la que muy presto por aquel mismo camino se le apareja- muerte a todos los moradores como á traidores y partiha. Despojados los hermanos, solo quedaban las dos cipantes en aquel trato y aleve. En particular don Diehermanas, que pretendia tambien des poseer de los es- go Ordoñez, de la casa de Lara, mozo de grandes fuertados que su padre dejó. El color que para esto to- zas y brio, salió á la causa. Presentóse delante de la maba era el mismo del agravio que pretendia se le ciudad armado de todas armas y en su caballo, y desde bizu en dividir el reino en tantas partes; la facilidad un lugar alto para que lo pudiesen oir henchia los aiera mayor á causa de tener ya él mayores fuerzas, y res de voces y fieros; amenazaba de destruir y asolar aquellas señoras ser mujeres y flacas. La ciudad de Za- los hombres, las aves, las bestias, los peces, las yerbas mora estaba muy pertrechada de muros, municiones, y los árboles, sin perdonar á cosa alguna. Los ciudadavituallas y soldados que tenian apercebidos para todo nos, entre el miedo que les representaba y la vergüenlo que pudiese suceder. Los moradores era gente muy za de lo que dellos dirian, no se atrevian á chistar. El esforzada y muy leal y aparejados á ponerse á cual- miedo podia mas que la mengua y quiebra de la honra. quier riesgo por defenderse de cualquiera que los qui- Solo Arias Gonzalo, si bien su larga edad le pudiera exsiese acometer. Acaudillábalos Arias Gonzalo, caballe- cusar, determinó de salir á la demanda, y ofreció á sí y ro muy anciano, de mucho valor y prudencia, y de cu- á sus hijos para hacer campo con aquel caballero por el yos consejos se valia la infanta doña Urraca para bien de su patria. Tenian en Castilla costumbre que el cosas del gobierno y de la guerra. El Rey, visto que por que retase de aleve alguna ciudad fuese obligado para voluntad no vendrian en ningun partido ni se le que- probar su intencion hacer campo con cinco, cada uno rian entregar, acordó usar de fuerza. Juntó sus huestes de por sí. Salieron al palenque y á la liza tres hijos de y con ellas se puso sobre aquella ciudad, resuelto de Arias Gonzalo por su órden : Pedro, Diego y Rodrigo.

Todos tres murieron á manos de Diego Ordoñez, que cerco se apretaba ; combatian la ciudad con toda suerte peleaba con esfuerzo muy grande. Solo el tercero, bien de ingenios. Los ciudadanos comenzaban á sentir los que herido de muerte, alzó la espada, con que por ledaños del cerco, y el riesgo que todos corrian los es- rir al contrario le hirió el caballo y le cortó las riendas; pantaba y hacia blandear para tratar de partidos. En espantado el caballo se alborotó de manera , que sin este estado se hallaban cuando un hombre astuto, lla- poderle detener salió y sacó á don Diego de la palizada, mado Vellido Dolfos, si comunicado el negocio con lo que no se puede hacer conforme a las leyes del desaotros, si de su solo motivo no se sabe , lo cierto es que fío, y el que sale se tiene por vencido. Acudieron a los salió de la ciudad con determinacion de dar la muerte jueces que tenian señalados; los de Zamora alegaban la al Rey, y por este camino desbaratar aquel cerco. Ne- costumbre recebida; el retador se defendia con que goció que le diesen entrada para hablar al Rey; decia aquello sucedió acaso y que salió del palenque contra le queria declarar los secretos y intentos de los ciuda- su voluntad. Los jueces no se resolvian, y con aquel sidanos y aun mostrar la parte mas flaca del muro y mas lencio parecia favorecian á los ciudadanos. Desta maá propósito para darle el asalto y forzalla. Creen los nera se acabó aquel debate, que sin duda fué muy sehombres fácilmente lo que desean; salió el Rey acom- ñalado, como se entiende por las corónicas de España pañado de solo aquel hombre para mirar si era verdad y lo dan á entender los romances viejos que andan en lo que prometia. Hizo dél mas confianza de lo que fuera este propósito y se suelen cantar á la vihuela en Esparazon, que fué causa de su muerte; porque estando ña, de sonada apacible y agradable. descuidado y sin recelo de semejante traicion , Vellido Dolfos le tiró un venablo que traia en la mano, con que

CAPITULO X. le pasó el cuerpo de parte á parte; extraño atrevimien

Como volvió el rey don Alonso á su reino. to y desgraciada muerte, mas que se le empleaba bien por sus obras y vida desconcertada. Vellido, luego que Esto pasaba en Zamora. Doña Urraca , cuidadosa de hizo el golpe, se encomendó á los piés con intento de lo que podria resultar en el reino despues de la muerte recogerse á la ciudad. Los soldados que oyeron las vo- de su hermano y por el amor que tenia á don Alonso, ces y gemidos del Rey que se revolcaba en su sangre que deseaba sucediese en su lugar y recobrase su reifueron en pos del matador, y entre los demás el Cid, no, acordó despachalle un mensajero á Toledo para que se hallaba en aquel cerco. La distancia era grande, avisalle de todo, y en particular de la desastrada muery no le pudieron alcanzar, que las guardas le abrieron te de su hermano. Dió al mensajero señas secretas para la puerta mas cercana, y por ella se entró en la ciudad. que se certificase que ella misma le enviaba las cartas en cifra por lo que pudiese suceder, que nadie las en- tad que tenian puesta, le hiciese de nuevo el juramento tendiese, dado caso que se las tomasen. Lo que conte- que le tenia hecho de ser verdadero amigo, así suyo conian en suma era : Que no hay en el mundo alegría mo de su hijo Hisem, para no faltar jamás en la fé y pura que no vaya destemplada con tristeza ; que el rey palabra que se daban, pues ponian á Dios por juez y don Sancho era muerto por traicion de Vellido Dolfos; por testigo de aquella confederacion y amistad. Hizose que si bien tenia merecida la muerte y los tenia á todos todo como el Moro lo pedia; ayudóle con dineros para agraviados, en fin era hijo de sus padres , y fuerza se el camino, y aun para mas honrarle, al partirse le doliesen de su triste suerte; que muy presto se alzaria acompañú por algun buen espacio ; ejemplo singular de el cerco de Zamora, si bien don Diego Ordoñez cargaba fidelidad y templanza en un rey bárbaro como aquel. á los ciudadanos de traidores como participantes en Lo que se ha dicho tengo por mas cierto que lo que reaquel caso, y los retaba resuelto de proballes en cam- fiere dou Lúcas de Tuy, es á saber , que sin que el Rey po y por las armas aquel aleve; lo que hacia al caso, y lo supiese se descolgó por los adarves, y se huyó en ella siempre deseara y lo suplicara á Dios, era que él, postas que le tenian aprestadas. De cualquier manera como deudo mas cercano, era llamado á la corona para que ello fuese, él enderezó su camino a Zamora, donque recobrase su reino y sucediese en lo demás; por de la Infanta le esperaba, y a quien siempre tuvo en lutanto, que abreviase para prevenir los intentos de gente gar de madre, Consultó con ella lo que debia hacer, no bien intencionada , granjear y conquistar las volun- despachó sus correos por todas partes para avisar de su tades de todos los vasallos; finalmente, que se guardase venida. Los de Leon no mostraron dificultad alguna, de gastar el tiempo en demandas y respuestas, consul- antes con gran voluntad le recibieron y alzaron por su tas y dudas fuera de sazon, pues en casos semejantes rey. Lo de Galicia andaba en balanzas á causa que su no hay cosa mas saludable que la presteza. Esto conte- hermano don García, por la mudanza de los tiempos, nia la carta. Muchas escuchas de moros que andaban escapó de la prision y pretendia restituirse en el reino mezclados entre los cristianos avisaron primero al rey que antes tenia. Acordó don Alonso, por excusar alteMoro de lo que pasaba y la fama que en casos semejantes raciones, envialle personas nobles y principales que le siempre se adelanta y vuela. Peranzules, que por con- requiriesen de paz; los cuales, por ser él de buena conjeturas que para ello tenia cada dia esperaba algun true- dicion y sencillo, fácilmente le persuadieron lo que deco y nudanza , salia cada dia en son de caza de la ciu- seaban ; antes sin recelarse de alguna celada ni pedir dad de Toledo por espacio de una legua para informar- otra seguridad, se vino para su hermano, confiado alse de los caminantes y saber lo que pasaba. Con este canzaria del por bien lo que pretendia. Engañóle su escuidado hobo á las manos una ó dos espías de los mo- peranza, ca luego le echaron las manos y le quitaron ros que venian con aquel aviso, y sacados del camino, la libertad y volvieron á la prision, que le duró todo el por encubrir las nuevas si pudiera , les dió la muerte. tiempo de la vida. El recelo que de su condicion se teFinalmente encontró con el mensajero de la Infanta, nia, no muy sosegada, que seria ocasion de alborotos informóse en particular de todo, y con tanto dió vuelta y alteraciones, excusan en parte este desaguisado que para la ciudad y avisó á don Alonso de lo que venia en se le hizo, demás del buen tratamiento que tuvo en la las cartas y el mensajero decia. Aconsejábale que con prision, si la falta de la libertad y el reino que le quitatodo el secreto posible sin dar parte al rey Moro se par- ban se pudieran recompensar con alguna otra comoditiese prestamente. A la verdad parecia recia cosa fiarse dad y regalo. Con esto quedó Wano lo de Galicia. Los de los moros, que como tales poca lealtad suelen guar- caballeros de Castilla se juntaron en la ciudad de Búrdar, además de otros inconvenientes que podian resul- gos para acordar lo que se debia hacer. La resolucion tar, que el miedo y el amor suelen hacer mayores de lo fué de recebir á don Alonso por rey de Castilla , á tal que son. Don Alonso estaba perplejo sin saber cuál par- que jurase por expresas palabras no tuvo parte ni arte lido debia seguir y qué consejo tomar. Parecíale bien en la muerte de su hermano. Don Alonso, avisado desto, lo que aquel caballero le decia; mas por otra parte se le se partió para aquella ciudad. Los mas de los presentes hacia de mal mostrarse descortés con quien le tenia lan se recelaban de tomarle la jura por pensar lo tendria obligado. Resolvióse, finalmente, de seguir lo que pare- por desacato y para adelante se satisfaria de cualquiecia mas seguro y mas honesto. Habló con el rey Alme- ra que lo intentase. Solo el Cid, como era de grande non; avisóle de todo lo que ya él mismo sabia, aunque ánimo, se atrevió á tomar aquel cargo y ponerse al riesdisimulaba; pidióle licencia para tomar posesion del go de cualquier desabrimiento. En la iglesia de Santa reino, á que los suyos le convidaban que no le pareció Gadea de Burgos le tomó el juramento, que en suma justo partirse sin su voluntad y sin que lo supiese, de era no tuvo parte en la muerte de su hermano ni fué quien tantos regalos tenia recebidos. El bárbaro, ven- della sabidor; si no era asi, viniesen sobre su cabeza cido con esta cortesía y lealtad, respondió se holgaba gran número de maldiciones que allí se expresaron. mucho que le ofreciesen el reino, y mucho mas que Acabada esta ceremonia , á voz de pregonero alzaron con aquella cortesía le quitase la ocasion de trocar las por don Alonso los pendones de Castilla , y le declarabuenas obras que le hiciera, menores que él merecia y ron por rey con grande muestra de alegría y muchas él mismo deseaba, en algun desabrimiento si se pre- fiestas que por aquella causa se hicieron. Disimuló el tendiera ir sin que él lo sapiese , y sin dalle parte de lo Rey por entonces el desacato; mostróse alegre y corque por otra via muy bien sabia; y aun le tenia toma- tés con todos como el tiempo lo pedia; pero quedó en dos los pasos, y en los caminos puestas guardas para su pecho ofendido gravemente contra el Cid, como los que no se le pudiese escapar, si por ventura lo intenta. efectos adelante claramente lo mostraron. Además que se; que muy en buen hora fuese á tomar la corona que algunos cortesanos, que suelen con su mal término atile ofrecia; solo queria que, para seguridad de la amis- zar los disgustos de los principes y mirar con malos

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ojos la prosperidad de los que les van delante, no ccsa- Alonso ; por nombre doña Inés: Casó despues con otra ban con chismes y reporles de aumevlar la indiguacion señora, llamada Constancia, natural de Francia. Deste del Rey. Tenia don Alonso treinta y siete años cuando segundo matrimonio luvo una liija sola, que se llamó volvió al reino. Fué diestro en la guerra ; por esta cau- dona Urraca, y adelante heredó el reino y todos los essa le llamarou don Alonso el Bravo. Era prudente y tados de su padre, como se verá en otro lugar. A instemplado en el gobierno, de, noble condicion y modes- tancia desta Reina, segun yo pienso, despacharon una to; virtudes á que de suyo era inclinado, y las adversi- embajada á Roma para suplicar al Papa enviase un ledades y trabajos que padeció mucho le asinaron mas. gado á España con plena potestad para reparar y reSu franqueza y liberalidad fué extremada, tanto, que formar por todas las vias posibles las costumbres de los parecia en lacer mercedes consumir las riquezas y le- eclesiásticos, que por la soltura de los tiempos andasoros reales. La muerte del rey don Sancho y la restitu- ban muy estragadas y perdidas. Parecióle al papa Grecion de don Alonso sucedió el año que se contaba de gorio VII ser muy justa esta demanda ; despachó para Cristo de 1073. En mismo el cardenal Hildebrando este efecto á Ricardo, cardenal y abad de San Victor entró en el pontificado por muerte de Alejandro II, y se de Marsella. Este legado, llegado á España, juntó en llamó Gregorio VII; persona de singular virtud, gran- Búrgos, ciudad cabeza de Castilla , el año de 1076, tin deza de ánimo y constancia, como lo mostró en la ene- concilio de obispos de todo el reino; en él, por consormiga que por toda la vida tuvo con el emperador Enri- marse con la voluntad del Rey y con lo que era razon, que, tercero deste nombre, sobre defender la libertad confirmó en todo su reino el ministerio romano, que de la Iglesia, que aquel príncipe pretendia atropellar. son las mismas palabras de don Pelayo, obispo de En España, este mismo año, santo Domingo de Silos, Oviedo. Yo entiendo que niandó ejecutar y poner en monje cluniacense, varon de conocida santidad, fino práctica las leyes antiguas de la Iglesia, olvidadas y á 20 de diciembre, dia viérnes. Su fiesta se celebra desusadas en gran parte, señaladamente que los cléri

gos de órden sacro no se casasen ni tuviesen mujeres, un pueblo llamado Cañas; de pastor que fué entró segun que lo mismo se hiciera en Alemaña, aunque con morje en San Millan de la Cogulla ; con el tiempo vino mucho alboroto y revueltas que sobre el caso se levauá ser alli abad; mandóle desterrar el rey don García de taron, tanto, que públicamente se dijeron muchas coNavarra porque defendia con mucha fuerza las exemp- sas contra la honra y reputacion del pontífice Gregorio, ciones de sus monjes y sus privilegios; de donde tomó libelos famosos, cantarcillos y versos muy descomediel nombre en latin , como yo creo, que se dijo Exilien- dos en este propósito; tan pesada cosa es dejar las cossis, Silos en romance. El monasterio, que á la sazon se lumbres viejas y reformar las vidas' estragadás. A la llamaba de San Sebastian, le reparó este santo los años verdad, los mas de los clérigos, olvidados de lo que pepasados con ayuda del rey don Fernando, y adelante dia la antigua diciplina eclesiástica y vencidos del demudó el nombre y se llamó de Santo Domingo de Silos, leite, se hallaban enlazados en el casamiento, cargados no solo el monasterio, sino el pueblo que está junto á de mujeres y de hijos. Demás desto, á ejemplo de Arael en el valle de Tablatello , diez leguas de Burgos, en gon, abrogaron en aquella junta el Breviario y Misal en unos ásperos riscos, camino derecho de Santisteban gótico de que usaban en España, y se mándú introdude Gormaz. No quise dejar esto por la noticia de la an- cir el romano. Esto cuanto á lo eclesiástico. El Cid asi. tigüedad y por ser este monasterio muy nombrado. mismo por mandado del Rey partió para la Andalucía Volvamos á los hechos de los reyes y al orden de la his- á poner en razon á los reyes moros de Sevilla y de Córtoria como iba antes.

doba, que no querian acudir con las parias y con los

tribulos acostumbrados. Traian entre sí guerra muy CAPITULO XI.

reñida los reyes de Granada y de Sevilla; el de Granada De los principios del rey don Alonso el Sexto.

estaba mas orgulloso á causa que algunos cristianos se

guian sus banderas y ganaban del sueldo.; púsose el En los principios del reinado del rey don Alonso no Cid de por medio para concertallos y ponellos en paz; faltaron turbaciones y revueltas, que con el tiempo se y porque el de Granada no queria venir en ningun parapaciguaron y tuvieron buen suceso y alegre. El año si- tido, le hizo guerra, y vencido, le forzó á tomar el guiente despues que entró en su reino, que fue el asiento que primero desechaba. Hiciéronse pues las de 1074, los reyes de Córdoba y de Toledo traian guer

paces entre aquellos moros, y el Cid volvió con los trira sobre los términos de sus reinos. Don Alonso, por lo butos cobrados y sus soldados ricos con las presas que mucho que debia al de Toledo, juntó un buen ejército en aquella guerra hicieron ; los cuales y toda la demás con intento de ayudarle y acudirle. Temió el rey Alme- gente, por las victorias que ganó en esta jornada , le non de primera instancia que venia contra él; pero dieron un nuevo apellido y muy honroso, ca le llamaJuego se desengañó y supo el buen intento que traia en ron el Cid Campeador, en que se muestra el grando su favor. Juntaron los dos sus campos y bicieron muy amor que le tenian y gran crédito que babia ganado. gran daño en las tierras del reino de Córdoba ; destru-. Por el mismo camino los nobles y caballeros se encenyeron los sembrados, aldeas y cortijos y quemaron los dieron contra él en una nueva envidia; procuraban pueblos; hicieron grandes presas de hombres cautivos abalir al que mas aina debieran imitar, armábanse para y de ganados. No se vino á las manos porque el de Cór- esto de calumnias y cargos falsos que le hacian, tordoba esquivaba entrar en batalla con Almenon y con los cian sus servicios y sus palabras. No era dificultoso sademás que de su parte venian. Los soldados volvieron lir con su intento por estar el Rey de tiempo atrás desalegres con las victorias, ricos y cargados de despojos. gustado; demás que de nuevo se les ofreció otra ocaPor este tiempo falleció la primera inujer del rey don sion muy á propósito para llevar adelante esta trama.

Los moros de Andalucía no acababan de sosegar y alla- bertador de la patria, terror y espanto de los moros, narse; determinó el Rey hacelles guerra en persona. defensor y amparador de la cristiandad. Decian que era En esta sazon un buen golpe de moros de los que en tanta su grandeza, que con buenas obras pretendia Aragon moraban, sea á persuasion de los andaluces, vencer los agravios que le hacian; y su mansedumbre sea por no perder aquella ocasion, por Medinaceli hi- y gentileza se aveniajaba á las injusticias y injurias de cieron entrada en las tierras de Castilla. Corrieron y ta- sus contrarios. Que no debia nada á los caballeros anlaron los campos de Santisteban de Gormaz. El Cid şe tiguos, antes se les adelantaba en todo género de virballaba retirado en su casa con achaque de su poca sa- tud. Despidió el Rey los embajadores 'muy cortesmenJud, como á la verdad pretendiese con ausentarse apla- te; pero no alzó por entonces el destierro á su señor car la envidia de sus émulos para que no le empecie- por no alterar á los moros, si tan en breve le perdonasen; pero avisado de lo que pasaba y visto que el Rey ba; solo dió licencia á todos los que quisiesen para seestaba ausente, con las gentes que pudo recoger pres- guille, y militar debajo de sus banderas; en lo cual se tamente acudió al peligro. Su valor y diligencia corrian tuvo respeto, no solo á honrar al Cid, sino á descargar á las parejas; así muy en breve forzó á los moros á reti- el reino de muchos hombres bulliciosos , que, apacirarse y desembarazar la tierra. No contento con esto, por guada el Andalucía, por estar criados en las armas lleaprovecharse de la ocasion y aprovechar sus soldados, vaban mal la ociosidad. Estas cosas, si bien pasaron en revolvió á manderecha sobre las tierras del reino de muchos años, las juntamos en este lugar por no perToledo, sin parar hasla dar vista á la misma ciudad. turbar la memoria si se dividieran en muchas partes. En el camino saqueó los pueblos, taló los campos, ganó Advertido esto , volveremos con nuestro cuento atrás gran presa y siete mil esclavos entre hombres y muje- У á referir lo que pasó en España el año que se contaba tes. Los que le aborrecian acudieron al Rey para car- de Cristo 1076. galle de haber quebrantado el asiento puesto con aquel rey de Toledo. Decian no convenia disimular ni dar

CAPITULO XII. rienda á un hombre loco y sandio para bacer semejan

Cómo el rey don Sancho de Navarra fué muerto por su hermano. tes desatinos; que era bien castigalle y hacer que no se tuviese en mas que los otros caballeros, ni pretendiese El rey don Sancho de Navarra tenia un hermano, llasalir con lo que se le antojase. Trátóse el negocio en mado don Ramon; los dos, aunque eran hijos de un una junta de grandes y ricos hombres. Acordaron sa padre y de una madre ,, en las condiciones y costumbres liese desterrado del reino, sin dalle mas término de mucho diferenciaban. Don Ramon era de suyo bullia nueve dias para cumplir el destierro; no se atrevió el cioso, amigo de contiendas y de novelades, ninguna Cid á contrastar con aquella tempestad. Encomendó su cuenta tenia con lo que era bueno y honesto á trueque mujer y hijos al abad de San Pedro de Cardeña, monas- de ejecutar sus antojos. Arrimábansele otros muchos terio con que tuvo toda su vida mueba devocion, y él se de su misma ralea, gente perdida y que consumidlas fué á cumplir su destierro acompañado de muy buena sus haciendas no les quedaba esperanza de alzar cabeza y lucida gente. Iba resuelto de no pasar el tiempo en sino era con levantar alborotos y revueltas. Con la ayuda ociosidad, antes hacer de alli adelante con mas brio deslos pretendia don Ramon apoderarse del reino; annguerra á los moros, y con el resplandor de sus virtudes bicion mala y que le traia desasosegado. El Rey era amideshacer las tinieblas de las calumnias que le armaban. go de sosiego, muy dado á la virtud y devocion, coino Los moros por este tiempo, con las comidas y regalos consta de escrituras antiguas en que á diversos monasde España y con la abundancia, fruto de la victoria, terios de su reino hizo donaciones de campos, dehes.is 'habian perdido en gran parte las fuerzas y valor con que y pueblos. Tenia en su mujer doña Placencia un lijn, vinieron de Africa. Salió el Cid con poca gente, aunque por nombre don Ramiro, de poca edad, que le habia escogida , y otros muchos deudos y hijosdalgo que se de suceder en el reino , y no falta quien diga tuvo otros le allegaron, que todos deseaban tenelle por caudillo y dos hijos hasta llamar aluno don García, y al menor de militar debajo de su conducta. Rompió lo primero por todos no leseñalan nombre. De lo uno y de lo otro tomó el reino de Toledo y el rio de llenáres arriba no paró ocasion don Ramon para alzarse contra el Rey; decia hasta llegar á aquella parte de Aragon en que está Al- que con su mucha liberalidad, que él llamaba prodigahama y el rio Jalon, que riega con diversas acequias lidad y demasía , diminuia las rentas reales y enflaque del sacan gran parle de aquellos campos; en parti- quecia las fuerzas del reino, como de ordinario los macular combatió y ganó de los moros el castillo de Alco- los á las virtudes ponen nombres de los vicios á ellas cer, muy fuerte por su sitio, puesto en lugar alto y en- semejantes; gran perversidad. Demás desto, el Rey era riscado. Desde este castillo hacia salidas y cabalgadas viejo, los hijos que tenia de poca edad; esto dió ávimo por todas aquellas tierras comarcanas, y aun desbarató al que ya estaba determinado de declararse , y con la dos capitanes que el rey de Valencia envió con gente ajuda de sus aliados se alzó con algunos castillos, prinpara impedir aquellos daños. La presa que hizo en to- cipio de mayores males. Acudió el Rey á ponelle en rados estos encuentros y jornada fué muy rica ; acordó żon; mas visto que por bien no se podia acabar cosa enviar en presente al rey don Alonso treinta caballos ninguna , le pusieron acusacion, y en ausencia, por los escogidos con otros tantos alfanjes fiados de los arzo- cargos que contra él resultaban , le declararon por enenes y treinta cautivos moros vestidos ricamente que migo público y le condenaron á muerle. Con esto quelos llevasen de diestro. Recibió el Rey esta embajada y daron por enemigos declarados, y cada cual de los dos presente con muy buen talante y loca muestra de con- procuraba dar la muerte al contrario. Los malos de ore tento y alegría. El pueblo no cesaba de engrandecer al dinario son mas diligentes y recalados por no fiarse en Cid y subir sas hazañas liasta las nubes; llamábanle li- otra cosa sino en sus mañas; por el contrario, los bue

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