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nos, confiados en su buena conciencia, se suelen des- se hizo muy aborrecible, así á los moros como á los cuidar. El Rey estaba en la villa de Roda; el traidor cristianos que moraban en Toledo. Era inlıumano y secretamente se fué allá bien acompañado, y hallado el cruel, propia condicion de medrosos y cobardes. Por aparejo que buscaba , alevosamente le dió la muerte. la muerte de Hisem quedó el rey don Alonso libre del El arzobispo don Rodrigo no hace mencion de todo homenaje que hizo en Toledo los años pasados de guaresto, puede ser que por no manchar su nacion y patria dar amistad á aquellos príncipes , padre y hijo. Los con la memoria de caso tan feo. Los hijos del muerto cristianos y moros de aquella ciudad, cansados con la acudieron á favorecerse, don Ramiro el mayor al Cil, tiranía que padecian y no pudiendo llevar los vicios de y los dos menores al rey de Castilla don Alonso. Su aquel Príncipe, hacian grande instancia por sus cartas edad y fuerzas no eran bastantes para contrastar á las al rey don Alonso para que los librase de aquella opredel tirano, que quedó muy pertrechado, y luego con sion tan grande y se apoderase de aquella ciudad tan el favor de sus valedores se llamó rey. Por esto los principal, que era como un baluarte muy fuerte de casi principales del reino se juntaron para acordar lo que todo el señorío de los moros.Decíanle no perdiese aquella convenia. No les pareció disimular ni recebir por señor ocasion tan buena como se le presentaba por estar desaal que tales muestras daba de lo que seria adelante. Los bridos los ciudadanos, y la poca industria del Rey, que infantes eran flacos y estaban ausentes. Resolviéronse no tendria ánimo ni fuerzas para hacer resistencia a los de convidar con aquel reino y corona á don Sancho, cristianos. Estos fueron los primeros principios y corey de Aragon, primo hermano del muerto, y valerse mo las primeras zanjas que se abrian para emprender de sus fuerzas contra las del tirano. Acudió él sin tar- la conquista de aquella nobilísima ciudad, cabeza de danza, encargóse del reino que le ofrecian y apode- todo aquel reino. El conde don Ramon falleció en Barróse de la mayor parte dél. Otra parte, que fué lo de celona, en cuya iglesia mayor le sepultaron, que él Briviesca y la Rioja, se entregó al rey don Alonso, que mismo desde los cimientos levantó los años pasados. pretendia tener mejor derecho á lo de Navarra por cau- El entierro y las honras fueron cuales se puede pensar sa de la bastardía de don Ramiro, padre del rey de Ara- con toda muestra de majestad y solemnidad. Dejó digon; en particular se entregó la ciudad de Najara, do vidido su estado entre dos hijos suyos; el mayor se llaen la iglesia de Santa María la Real sepultaron los cuer- mó don Berenguel, el segundo don Ramon Cabeza de pos del Rey muerto y de la Reina, su mujer. Vino otrosi Estopa; la causa de tal apellido de suso queda declael Aragonés en acudir cada un año al de Castilla por rada; su gentileza y apostura y las costumbres, muy lo de Navarra, por no venir con él á rompimiento,

con

compuestas y agradables, fueron ocasion de ganar las cierto tributo; este reconocimiento se halla por escri- voluntades, así del pueblo como de su padre en tanto turas antiguas que pagaron los reyes don Sancho y don grado, que sin embargo que era hijo menor, quedó Pedro. El tirano homiciano, vista la voluntad con que nombrado por conde de Barcelona; mejoría que le fué la gente recebia el nuevo Rey y perdida la esperanza perjudicial y le acarreó la muerte, como luego se dirá. de poder contrastar así á sus fuerzas como al odio que Este Príncipe casó con una señora, hembra de mucha todos como á malo y aleve le tenian, acordó ausentarse. virtud y que fué hija de Roberto Guiscardo, normando Huyó á Zaragoza, donde el rey Moro le dió casa en que de nacion y gran señor en Italia, segun que lo refiere morase, y le heredó en ciertos campos y tierras con cierto autor. Esta gente de los normandos en aquel que pasase su pobre y lacerada vida. Esta herencia de

liempo era muy nombrada. La fama de su valor volamano en mano recayó en una su nieta, llamada Mar- ba por todas partes, y estaban apoderados de lo posquesa, que casó con Aznar Lopez, y afirman que en su trero de Italia y de Sicilia. Fundó esta Condesa dos motestamento la dejó á la iglesia mayor de Santa María nasterios, el uno con advocacion de San Daniel, en el de Zaragoza, en tiempo de don Alonso, rey de Aragon, valle de Santa María, tierra de Cabrera; el otro cerca primero deste nombre.

de Girona, donde despues de la muerte de su marido,

renunciado el siglo y sus comodidades, pasó muy sanCAPITULO XIII.

tamente lo restante de su vida. En el un monasterio y

en el otro puso religiosas de san Benito. Hijo desta seQue Almenon, rey de Toledo, y don Ramon, conde de Barcelona, fallecieron.

ñora fué don Ramon Arnaldo ó Berenguel, que sucedió

á su padre en el condado de Barcelona. Por este misEl año luego siguiente, que se contó de 1077, pasa- mo tiempo Armengol, conde de Urgel, hacia guerra á ron desta vida dos príncipes muy señalados; Almenon, los moros que quedaban por aquellas comarcas, y Guirey de Toledo, y don Ramon, conde de Barcelona, por llen Jordan, conde de Cerdania, perseguia los berejes sobrenombre el Viejo; en que el dicho año fué mas se- arrianos, que á cabo de tantos años tornaban á brotar ñalado que en otra cosa que en él sucediese. En el reino por aquellas partes. Este castiga ba aquella mala gente de Toledo sucedió Hisem, hijo mayor del rey difunto. con destierros, confiscacion de bienes, con infamia y Todo el tiempo que reinó, que fue por espacio de un con muertes que daba a los pertinaces. Por el esfuerzo año, se conservó con todo cuidado en la amistad del de Armengol se ganaron de los moros muchos pueblos rey don Alonso, á ejemplo de su padre y por su manda- ribera del rio Segre; en especial la ciudad de Balaguer, do, que se lo dejó muy encomendado. Muerto Hisem, cabeza del condado de Urgel, volvió a poder de crisJe sucedió su hermano menor, por nombre Hiaya Al- tianos. dirbil, muy diferente de su padre y hermano. Era cobarde en la guerra, en el gobierno desconcertado, de

CAPITULO XIV. vila muy torpe, dado á comidas y deshonestidades, sin

Cómo los normandos fueron à Italia. perdonar á las hijas y mujeres de sus vasallos; con que El nombre de los normandos fué muy conocido los todas aque

años pasados por los grandes daños que hicieron en las y en mayor poder y señorío. La madre cuidaba de los costas de España y de Francia; mas por estos tiempos algados como de los hijos propios, y así ellos se querian se hicieron mas famosos cuando extendieron la gloria bien, sin que tuviesen entre sí diferencias ni envidias. de su esfuerzo en las partes de Italia, y por fuerza de El padre los crió y amaestró en las armas y en las otras armas fundaron en ella un nuevo reino y señorío, que artes que pertenecian á gente noble. Eran denodados, dura hasta nuestros tiempos, aunque mudada diversas de buen consejo, con que enfrenaban la temeridad; la veces la sucesion de los principes que le han poseido y osadía no los dejaba ser cobardes. Lo que el padre tenia poseen. Dará mucha luz á esta bistoria saber la origen era poco; temian que si lo dividian no resultasen dello desta gente y la ocasion que tuvieron para pasar en riñas y contiendas, determinaron irse á otra parte á Italia, a causa de estar sus cosas en lo de adelante muy vivir y heredarse. Italia estaba dividida en muchos semezcladas con las de España. Normandos, que es lo ñoríos, ardia en bandos y guerras. Los moros tenian á mismo que hombres setentrionales, se llamaron en par- Sicilia y las otras islas del mar Mediterráneo. Por la ticular todos aquellos que entre la provincia de Dania una causa y la otra se les ofrecia buena ocasion para y la Cimbrica Quersoneso se extendian por

mostrar su valor y esfuerzo. Los hermanos mayores paIlas marinas del mar Germánico y poseian las islas que saron en Italia. Siguiólos un buen golpe de gente; ejerpor allí caen; hombres fieros y bárbaros, en el vestido citáronse en las armas y ganaron honra, primero en las y manera de vida salvajes, de costumbres extraordina- guerras de Lombardía y de Toscana, despues pasaron rias, pero muy diestros en el arte de navegar por el á tierra de Lavor, parte del reino de Nápoles, do los ejercicio ordinario que tenian de ser cosarios. Luit- príncipes, el de Salerno y el de Capua, se hacian guerra prando, que floreció por estos tiempos, dice que

los muy reñida por diferencias que tenian entre sí. Asennormandos eran los mismos que los rusos ó rutenos. La taron primero con el Capuano, despues siguieron al verdad es que en un mismo tiempo estas gentes se Salernitano, que les hizo mas aventajado partido, y con derramaron como dos rios arrebatados, los rusos por este ayuda quedó con la victoria. Concluida esta guerlas provincias de oriente, de donde vienen los de Polo- ra, á instancia de Maniaco, gobernador de la Pulla y nia, los normandos por las de occidente, en que hicic- de Calabria por el emperador de Grecia, emprendieron ron grandes efectos. En particular en tiempo de Cárlos la conquista de Sicilia contra los moros que della estael Simple, rey de Francia, asentaron en aquella parte han apoderados. Ilicieron en breve buen efecto, ca de aquel reino que antiguamente llamaron Neustria, y muchas ciudades volvieron á poder de cristianos, y en despues del apellido desta gente se llamó y se llama diversos encuentros desbarataron los moros y los corNormandía, como se dijo en otro lugar. Traian por ca- rieron por toda la tierra hasta lanzarlos de aquella isla. pitan á uno llamado Rolon; naturalmente tenian gran- Tras esto

, como es ordinario, resultaron sospechas y de apetito de mandar, eran acostumbrados á fingir y desgustos entre los griegos, que pretendian quedar sedisimular, dados al estudio de la elocuencia y ejercicio ñores de aquella isla, y los normandos, que aspiraban á de la caza, fuertes para sufrir todo trabajo, hambre, ca- lo mismo. De las palabras vinieron a las manos; quedalor y frio; preciábanse de andar bien vestidos y arrea- ron los griegos vencidos y privados de aquella su predos; en lo demás eran de condicion soberbia y desapo- tension. Destos principios comenzaron los vencedores derada. Estas eran las virtudes y vicios de los norman- á fundar y poner los cimientos de un nuevo estado en Itados y su natural; con la comunicacion de los franceses, lia y en Sicilia, que en breve llegó á ser muy poderoso y cuya condicion es mansa, se mitigó en parte su fiereza rico, porque á la fama de lo que pasaba, los hermanos y se amansaron sus costumbres. Del linaje de Rolon menores que quedaban en Francia, fuera de solos dos hobo uno llamado Guillermo Noto, séptimo duque de que perseveraron en casa de su padre, cuyos nombres Neustria ó Normandía; este, por testamento del rey no se saben, acudieron con nuevos socorros de gente Eduardo el Santo, junto al ducado de Norinandia el en ayuda de sus hermanos mayores, con que mucho se reino de Ingalaterra en el tiempo que se hacia la guer- adelantaron en poder y señorío. Todo lo que se ganó ra de la Tierra-Santa. Para apoderarse de aquel reino por aquellas partes se dividió entre los mismos que lo pasó en una flota á Ingalaterra, y en la primera batalla conquistaron; pero muertos los demás, finalmente quevenció á Haroldo, su competidor, y le quitó la vida y el daron por señores de todo Roberto Guiscardo y Rogereino. De allí, por tener aquellos reyes buena parte de rio. Roberto se llamó duque de Calabria y de la Pulla; la Francia, resultaron perpetuas guerras entre france- Rogerio fué conde de Sicilia, estado ganado de los moses y ingleses, que comenzaron poco antes de los ticm- ros y griegos por las armas suyas y de su hermano. Ropos en que va nuestra historia. De Francia pasó á Italia berto, de dos mujeres que tuvo, Alberada y Sigelgaita, un ejército de los normandos con esta ocasion. Hay en hija del principe de Salerno, dejó estos hijos: BoamunNormandía una ciudad, que se llamó en otro tiempo do, Rogerio y una hija (si es verdad lo que dicen los Constancia Castra; en su comarca poseia un pueblo, catalanes), que casó con don Ramon, conde de Barceque se llama Altavilla , uno llamado Tancredo, principe lona, como ya dijimos. De Rogerio, conde de Sicilia, , de noble y antiguo linaje, dichoso en sucesion, porque nació otro Rogerio, que mudó el apellido deconde en el de dos matrimonios tuvo no menos que doce hijos. Gui- de rey, y acabados los demás deudos, parte que fallellermo, por sobrenombre Brazos de Hierro, Drogo, Wi- cieron, parte por haberles él quitado lo que tenian, fredo, Gaufredo, Serlo nacieron de la primera mujer, quedó solo con todo lo que los normandos en Italia y cuyo nombre no se sabe. La segunda mujer, llamada en Sicilia poseian; demás desto, Africa y Grecia le paFransendis, tuvo estos: Roberto Guiscardo, Malegerio, gaban tributo; tan grande era su poder. Esto se tomó Guillermo, Alveredo, Humberto, Tancredo y el menor de Gaufredo, monje, que escribió los hechos de los norde todos Rogerio, que hizo á todos ventaja en hazañas mandos en Italia, á instancia del mismo conde Rogerio en historia particular que dellos compuso; pero dejada veces por parecer.de los mas cobardes se emprende la Italia, volvamos á España y á nuestro cuento.

guerra, que se prosigue despues con el esfuerzo y ries

go de los esforzados. ¿Quién no sabe cuánta sea la forCAPITULO XV.

taleza de aquella ciudad que quereis acometer, cuán

grandes sus pertrechos, sus municiones, sus reparos? Que se emprendió la guerra contra Toledo.

Diréis: Los ciudadanos nosllaman y convidan. Como si Desta manera procedian las cosas de los normandos hobiese gue liar de una comunidad liviana y inconstante prósperamente en Italia. En España los ciudadanos de y que volverá la proa á la parte de donde soplare el vienToledo no cesaban con cartas y mensajeros de solicilar to mas favorable. Destruir la tiravía y librar los oprimiá los nuestros para que emprendiesen aquella conquis- dos es cosa muy lourosa. Es asi, si juntamente y por tay se pusiesen sobre aquella ciudad; que el rey Hiaya, el mismo camino no se quebrantasen las leyes de la ni se mejoraba con el tiempo, ni por el riesgo que cor- piedad y agradecimiento y de toda humanidad. Dirá ria enfrenaba sus apetitos, antes por no irle nadie á otro: No hay que hacer caso del juramento, pues su la mano, de cada dia crecia en atrevimiento y crueldad; obligacion cesó con la muerte de los reyes pasados. finalmente, que pasaban una vida muy desgraciada, ro- Verdad es; pero ¿quién podrá engañar á Dios, testigo deada de miserias y de angustia , y que solo se entrete- de la intencion y de la perpetua amistad que asentastes? nian con la esperanza de vengarse; que si los cristianos Mas aína se puede temer no quiera vengar semejante no les acudian, se determinaban de pedir á los moros desacato y fraude. No decimos esto, oh Rey, por esque los acorriesen, pues cualquiera sujecion cra tole- quivar el trabajo ni el peligro; con el mismo ánimo que rable á trueque de librarse de aquella tiranía. Toda ser- Otras veces estamos aparejados y prestos para seguiros, vidumbre es miserable, pero intolerable servir á un si fuere menester, desarmados, desnudos y flacos; peJoco y desatinado. El rey don Alonso andaba perplejo ro para tomar consejo es juslo que nuestras lenguas tensin saber qué partido debia tomar; combatíanle por una gan libertad y vuestras orejas se muestren á todo lo que parte el recelo de lo que se podria pensar y decir, por se dijere favorables. » Movieron estas razones al Rey, otra la esperanza del gran provecho si ganaba aquella tanto mas, que por boca de uno le parecia hablaba gran ciudad. Acordó-tratar el negocio en una junta de caba- parte de los que allí estaban; finalmente, venció el deseo lleros, gente principal y grave. Los pareceres fueron que tenia de hacer aquella guerra y conquistar aquella diferentes, como suele acontecer en semejantes con- nobilísima ciudad, en que tantas comodidades se le resultas. Los mas osados y valientes eran de parecer se presentaban. Con esta determinacion les habló en esta emprendiese luego la guerra, que decian seria de mu- sustancia: «Bien sé, nobles varones, las muchas disicho interés y honra, así para los particulares como en cultades que en esta guerra se ofrecen y que estos dias comun para toda la cristiandad. Encarecian la grande se han dicho muchas cosas á propósito de poneros espresa y los despojos,con que se animarian los soldados, panto y miedo. Mas ¿quién no sabe cuántas mentiras y la inportancia de quitar una ciudad tan principal á los cuán vanas se suelen sembrar en ocasiones semejantes? moros, la buena ocasion que se les presentaba de salir La cobardía y el-miedo todo lo acrecientan y hacen mafácilmente con la empresa, que si se pasaba , por ven- yor de lo que es en hecho de verdad. No diré nada del tura no volveria tan presto; que en el suceso de aquella cargo de conciencia que nos hacen ni del juramento y guerra se ponia en balanzas todo el poder de los moros mola de ingratitud que nos acusan; las maldades de en España. Los mas recatados extrañaban esto; decian Hiaya nos descargarán bastantemente. Al que su mismo que en ninguna manera se debia emprender aquella con- padre, sisuera vivo, castigara con todo rigor, ¿será raquista, pues era contra conciencia y razon quebrantar zon que por su respeto le dejemos continuar en ellas y la confederacion y amistad que tenian asentada con en su tiranía tan grave? Alegan con la fortaleza de aqueaquellos reyes. En conformidad desto, uno de los ca- Ila ciudad el gran número de sus ciudadanos. La verballeros que seguian este parecer, hombre anciano

y dad es que al esfuerzo y valor ninguna cosa habrá difide mucha prudencia, liabló en esta manera: «¿Con qué cultosa. Los que debajo la conducta de mi hermano justicia, oh Rey, ó con qué cara haréis guerra á una ciu- don Sancho y mia allanastes gran parte de España y dad que en el tiempo de vuestro destierro, cuando os ganastes de los meros muchas batallas campales, por hallastes pobre, desamparado y sin remedio, os recibió vcatura serán parte estas hablillas para espantaros? corlesmente y trató con mucho regalo , principio que Que si los enemigos son muchos, no será esta la primefué y escalon para subir al reino que ahora teneis? ra vez que peleais con semejante canalla, gente alle¿Qué razon sufre dar guerra al hijo, sea cuan malo le gadiza, sin concierto y sin órden, y que cuanto son mas quisiéredes pintar, del que con su hacienda y con su en número tanto se embarazarán mas al tiempo del poder os ayudó á volver al reino que os quiló vuestro menester. Gente faca es la que acometemos, y que hermano ? Hospedóos amorosamente, y tratóos no de por la larga ociosidad y el mucho regalo no podrán suotra manera que si fuerades su hijo para obligaros al frir el trabajo y el peso de las armas. Ganado Toledo, cierto que á sus sucesores los tuviésedes en lugar de mis soldados, ¿quién será parte , quién os irá á la mahermanos; que no debe ser menor la’union que resulta no para que con las manos victoriosas no llegueis á los del agradecimiento y amor que la que causa la natù- últimos términos de España, remate de todos vuestros raleza y parentesco. Dificullosa cosa es persuadir á un trabajos, premio y gloria inmorlal, que con poco trapríncipe lo que conviene; la adulacion y conformarse bajo alcanzaréis para vos, para nuestros reinos y para con su voluntad carece de dificultad y peligro. Si va á toda la cristiandad? Parad mientes no se nos pase el tiemdecir la verdad, cuánto uno es mas cobarde tanto es po en consultas y recatos, y lo que suele acontecer mas libre en el blasonar de guerras y de armas. A las cuando los buenos intentos se dilatan, no nos parezca

mejor consejo aquel cuya sazon fué ya pasada.» Estas aventajado y sin par. Venido, le acogió muy bien y trarazones tan concertadas encendieron los ánimos de to- tó muy amorosamente, como principe que le suy, cra dos los presentes para que con toda voluntad se decre- asable y que sabia con buenas palabras granjear las ta e la guerra contra los moros. El Rey, tomada esta re- voluntades. Alzó!e el destierro, y para mas muestra de solucion, se encargó de juntar armas, caballos, vitua- amor á su instancia estableció una ley perpelua cui que llas, dineros, municiones y todo lo demás necesario. se mandó que todas las veces que condenasen en desMandó levantar banderas y hacer gente por todas partes, tierro algun hijodalgo no fuese tenido á complir la senen parlicular llamó y convidó con nuevos premios y tencia antes de pasados treinia dias, como quier que ventajas los soldados viejos que estaban derramados por antes no les señalasen de término mas que nueve dias. cl reino. Entodo esto se ponia mayor diligencia por en- Volvió el Rey á su empresa, y el Cid concluyó aquella tender que los moros, avisados de lodo lo que pasaba, guerra del Andalucía á mucho contento, ca recobró el llamaban en su ayuda al rey moro de Badajoz, que a castillo de Gralos, sobre que era el debate, y prendió toda furia sc a prestaba para acudilles con toda breve- al Moro que le tomara , que envió al Rey para que hiciedad. La priesa fué de manera , que las unas gentes y las se dél lo que su voluntad fuese y por bien tuviese. Esto otras, los foros y los cristianos, llegaron á un mismo pasó en el Andalucia aquelaño; el siguiente de 1081, don tiempo á Toledo; pero visto que el rey don Alonso iba García, hermano del Rer, pasó desta vida. Aizose desanacompañado de un campo muy lucido, soldados dies- grar rompidas las venas en la prision en que le tenian; tros y muy bravos, los moros dieron la vuelta sin pasar tan grande era su disgusto y su rabia por verse privado adelante en aquella demanda. Sin embargo, no se pudo del reino y de la libertad. Temia el rey don Alonso que por entonces ganar aquella ciudad, á causa que el rey como era bullicioso y de no mucha capacidad no alterase moro de Toledo se hallaba i la sạzon muy apercebido y los naturales y el reino. Esta entiendo yo fué la causa pertrechado de todo lo necesario, demás de la fortale- de no querelle soltar en tanto tiempo mas que la ambiza grande de la ciudad, que ponia á todos espanto por cion y deseo de reinar. Verdad es que despues de la ser muy enriscada."Talaron los campos, quemaron las muerte del rey don Sancho!uvo la prision mas libre y mieses , "licieron presas de hombres y de ganados, y loda abundancia de comodidades y regalos. Y aun no con tanto se volvierop á sus casas. Comenzóse la tala el falta quien dice que poco antes de su muerte le conviaño que se contaba de 1079, continuóse el año siguien- daron con la libertad y no la aceptó, sca por estar canle, el tercero y el cuarlo, sin alzar mano algunos otros sado de vivir, sea por aplacará Dios con aquella peniaños adelante. Tomaron á los moros los pueblos de Ca- tencia y afan, de que da muestra no querer le quitasen nåles y de Olmos, que caian cerca de aquella ciudad, los grillos en toda su vida, antes mandó le enterrasen y en ellos dejaron guarnicion de soldados, que nunca con ellos, y así se hizo. Llevaron su cuerpo a la ciudad cesaban de hacer correrias y cabalgadas por toda aque- de Leon, y allí le sepultaron inuy honoríficamente en la lla comarca. Con estos daños comenzaron los de Toledo iglesia de San Isidro. Halláronse presentes al enterraá padecer falta de trigo y de oļras cosas necesarias para miento y exequias sus dos hermanas las Infantas, mula vida. Susténtase la ciudad de Toledo comunmente chos obispos y olros grundes del reino. Su muerle sué de acarreo, á causa que la tierra de su contorno es muy á los diez años de su prision y á los quince despues que falta por ser de suyo delgada y arenisca y por las mu- comenzó á reinar. El Cid, sosegadas las revueltas del chas piedras y peñas que en ella lay; las fuentes son Andalucia , tornó á la guerra de Aragon, donde en una pocas, y sus manantiales cortos; lluere pocas veces por batalla venció al rey moro de Denia, por vombre Alfacaerle léjos la mar y ser la tierra la mas alta de España. gio, y junto con él al rey de Aragon don Sancho, que viSolo por la vega por do pasa el rio Tajo hay una llanu- nicra en su favor. Esta victoria fué muy señalada, tanra y valle no muy ancho, pero muy sértil y alegre. En to, que el rey don Alonso le llamó para honrarle y lael mismo tiempo que se dió principio á la conquista de cerle mercedes, segunque sus trabajos y virtudes lo meToledo, el Cid continuaba la guerra en Aragon con mu- recian. Venido que fué, le hizo donacion por juro de chia' prosperidad; ganó de los moros diversos castillos y heredad de tres villas, es á saber, Briviesca , Berlanga, pueblos por toda aquella tierra ; solo para ser colmada Arcojona. Por otra parte, el moro Alfugio se rehizo de su felicidad le faltaba la gracia de su Rey, que él mucho gente, y con deseo de salisfacerse corrió las tierras de deseala. Sucedió muy á propósito que el año de 1080 se Castilla hasta dar vista á Consuegra, villa principal de la levanfaron ciertas revueltas entre los moros del Anda- Mancha. El Rey, si bien estaba ocupado en la conquisluoía , a causa que un hombre principal de aquella na- ta de Toledo, acudió contra esta tempestad para relacion, por nombre Almofala , tomó por fuerza el castillo tir el orgullo de aquel Moro. Juntáronse los campos, de Grados, El Moro cuyo era , acudió al rey don Alonso adelantáronse, las haces de una parle y de otra , dióse la para valerse de su ayuda y recobrar aquella plaza: Lla- balalla, en que pereció mucha morisma , y el rey Moro mábase este moro Adofir. Al Rey le pareció condecen- se salvó por los pies y se reliró á cierto castillo. La aleder con esta demanda y aprovecharse de aquella oca- gría desta victoria se aguó mucliọ á los cristianos con sion que para adelantar su partido se le presentabá. la muerte lastimosa, que sucedió en la pelea, de Diego Envió golpe de gente adelante, y él poco despues con Rodriguez de Vivar, hijo del Cid, mozo de grandes esmayor número acudió en persona. El Moro contrario peranzas y que comenzaba ya á seguir la huella y las era astuto y mañoso; la guerra iba á la larga. Temia el virtudes de su padre. Su cuerpo enterraron en San PeRey no se le pasase la sazon de volver, como lo tenia co- dro de Cardeña , y allí se muestra su lucillo. Allagio, el. menzado, á la conquista de Toledo. Acordó llamar al

moro, aunque vencido en las dos batallas susodichas, Cid, que en Aragon se hallaba, y encargalle aquella no acababa de sosegar; antes, recogida mas gente, roms empresa, por ser caudillo de tanto nombre y en todo pió otra vez por tierras de Castilla sin reparar hasta Medina del Campo, pueblo bien conocido y principal. Sa- aquella ciudad. Prometian si lo hiciese de abrille luego lió en su busca Alvar Yañez Minaya, deudo del Cid, las puertas y entregársela. Las fuerzas de los nuestros persona de valor, y llegado á aquellas partes tuvo con y las haciendas estaban gastadas, los ánimos cansados él un encuentro en que tercera vez quedó vencido y de guerra tan larga. Estas dificultades y otras muchas desbaratada su gente. Esto pasó el año de Cristo 1082, en que se representaban, grandes trabajos y peligros, venel cual año don Ramon Cabeza de Estopa , conde de ció y allanó la constancia del Rey y el deseo que todos Barcelona, cerca de un pueblo llamado Percha, puesto tenian de llevar al cabo aquella conquista. Hiciéronse entre Ostarlito y Girona, fué muerto alevosamente. Su nuevas y grandes levas de gente, juntaron los pertremismo hermano don Berenguel le paró aquella celada chos y municiones necesarias con determinacion de no yendo camino de Girona , y le liizo matar. Estaba mal desistir ni alzar la mano basta tanto que se apoderasen enojado contra él despues que su padre, sin embargo de aquella ciudad. Su asiento y aspereza es de tal que era hijo menor, se le antepuso en el estado de Bar- suerte, que para cercarla por todas partes era fuerza dicelona. Disimulólo al principio y mostró sentimiento vidir el ejército en diversas escuadras y estancias, y que por la muerte de su hermano; pero como quier que se- para esto el número de los soldados fuese muy crecido. mejantes maldades pocas veces se encubran, sabido el Es muy importante la amistad y buena correspondencaso, cayó en aborrecimiento de la gente, tan grande, cia entre los príncipes comarcanos; grandes efectos se que no solo no alcanzó lo que pretendia, antes por

hacen cuando se ligan entre sí y se ayudan, cosa que fuerza le privaron de lo que era suyo. Lo que le quedó pocas veces sucede, como se vió en esta guerra. Dede la vida pasó miserablemente, pobre, desterrado y más de los castellanos, leoneses, vizcaínos, gallegos, vagabundo, y aun se dice que de repente perdió la habla asturianos, todos vasallos del rey don Alonso, acudieen Jerusalem, do los años adelante fué á la conquista de dieron en primer lugar el rey don Sancho de Aragon y la Tierra-Santa , y allí le sobrevino la muerte. El cuer- Navarra con golpe de gente; asimismo socorros de Itapo de don Ramon sepultaron en la iglesia mayor de Gi- lia y de Alemaña , movidos de la fama desta empresa, rona. Sucedióle don Ramon Arnaldo, su hijo, de tan que volaba por todo el mundo. De los franceses, por espoca edad, que aun no tenia año cumplido; pero fué tar mas cerca, vino mayor número; gente muy alegre muy señalado por el largo tiempo que gozo de aquel y animosa para tomar las armas, no tan sufridora de estado, igual a cualquiera de sus antepasados por la trabajos. Mas porque en esta y otras guerras contra los grandeza y gloria de sus hazañas, demás que ensanchó moros sirvieron muy bien, a los que dellos se quedaron mucho su señorío, no solo con la parte que quitaron al en España para avencindarse y poblar en ella los reyes matador de su padre, sino porque en su tiempo falta- | les otorgaron muchas exempciones y franquezas ; ocaron legítimos descendientes á los condes de Urgel y de sion, segun yo pienso, de que procedió llamar en la Besalú, por donde aquellos estados recayeron en él co- lengua castellana comunmente francos, así álos hoinmo movientes del condado de Barcelona y feudos su- bres generosos como á los hidalgos y que no pagan peyos. Y aun en la parte de Francia que se llamó la Gallia chos; lo cual todo se saca de escrituras antiguas y priNarbonense se le juntó los años adelante el condado de vilegios que por estos tiempos se concedieron a los la Proenza por via de casamiento y en dote, porque ca- ciudadanos de Toledo. De todas estas gentes y naciones só con doña Aldonza , que otros llaman doña Dulce, se formó un campo muy grueso, que sin dilacion marhija de Gilberto, conde de la Proenza. Deste matrimo- chó la via de Toledo, muy alegre y con grandes espenio nacieron dos hijos, don Ramon y don Berenguel, y ranzas de dar fin á aquella demanda. El rey Moro, avitres hijas; la una dellas se llamó doña Berenguela , que

sado del intento de los enemigos, de sus apercebimien-, casó con don Alonso el Emperador; los nombres de las tos y aparato y movido del peligro que le amenazaba, otras dos no se saben, mas es cierto que casaron en se aprestaba para hacer resistencia. Tenia soldados, viFrancia muy principalmente. Tuvo este Príncipe con- tuallas y municiones; faltábale el mas fuerte baluarte, tienda y aun guerra muy reñida con Alonso, conde de que es el amor de los vasallos. Todavía, aunque no Tolosa , señor muy principal y muy vecino á su estado; ignoraba esto, tenia confianza de poderse defender por pero despues de largos debates se concertaron en que la fortaleza y sitio natural de aquella ciudad, que es en reciprocamente se prohijasen el uno al otro de tal gui- demasía alto y enriscado. De todas partes le cercan pesa, que en cualquier tiempo que á cualquiera de aque- ñas muy altas y barrancas, por medio de las cuales con llas casas faltase sucesion hobiese aquel estado el olro grande maravilla de la naturaleza rompe el rio Tajo y ó sus descendientes. Pero esto pasó mucho tiempo ade- da vuelta á toda la ciudad de tal suerte, yue por tierra lante. Volvamos a la guerra de Toledo en que está- deja sola una entrada para ella á la parte del septenbamos.

trion y del norte de subida empinada y agria, y que está

fortificada con dos murallas, una por lo allo, y otra tiCAPITULO XVI.

rada por lo mas bajo. Para cercar la ciudad por todas

partes fué necesario dividir la gente en siele escuadroCómo se ganó la ciudad de Toledo.

nes con otras tantas estancias, que fortificaron á ciertos Las continuas correrías y entradas que los fieles ha- espacios, á propósito de cortar todos los pasos, que ni cian por las tierras de Toledo, las talas, las quemas, los los de dentro saliesen, ni les entrasen de fuera socorrobos traian tan cansados á los moros de aquella ciudad, ros ni vituallas. El Rey con la mayor parte de la gente, que no sabian qué partido tomar ni dónde acudir. Los asentó sus reales, y los fortificó y barreó por todas parcristianos que allí moraban, alentados con la esperanza tes en la vega que se tiende a las haldas del monte sode la libertad, no cesaban de solicitar al rey don Alonso bre que está asentada la ciudad. Todos, así moros como para que, juntadas todas sus fuerzas, se pusiese sobre cristianos, mostraban grande ánimo y deseo de venir

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