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HISTORIA de nacion francés, hombre de grande caridad; en particular se ejercitaba en hospedar los peregrinos; su memoria se celebra en aquella ciudad con fiesta que se le hace cada un año y templo que hay en su nombre. A cuatro leguas de Najara hacia vida muy santa un cierto hombre, llamado Domingo, español de nacion, ó como otros quieren italiano; ocupábase en el mismo oficio de piedad, y mas especialmente en abrir caminos y hacer calzadas por las partes que los romeros iban á Santiago; asi vulgarmente le llaman santo Domingo de la Calzada. De la industria deste varon entiendo yo que se ayudó el rey don Alonso para fabricar las puentes que, como arriba se dijo, procuró se levantasen desde Logroño hasta Santiago. Hay un templo edificado en nombre deste santo varon, muy ancho, hermoso y magnifico, con una poblacion alli junto, que despues vino á hacerse ciudad, que al principio fué de los obispos de Calahorra, despues de los reyes de España; hay un privilegio en esta razon del rey don Fernando el Santo. Demás desto, cierto judio, llamado Moisés, de mucha erudicion y que sabia muchas lenguas, en lo postrero del reinado de don Alonso, abjurada la supersticion de sus padres, se hizo cristiano. El Rey mismo fué su padrino en el bautismo, que fué ocasion de llamalle Pero Alonso; impugnó por escrito las sectas de los judios y de los moros, y muchos de la una y de la otra nacion porsu diligencia se redujeron á la verdad. Famosa debió de ser y notable la conversion deste judio, pues los historiadores de Aragon la atribuyen á don Alonso, rey de Aragon. Dicen que en Huesca, á 29 de junio, se bautizó, el año de 1106; que don Estéban, obispo de aquella ciudad, hizo la ceremonia, y el padrino fué el rey mismo de Aragon. En este debate no queremos, ni aun podríamos, dar sentencia por ninguna de las partes; cada cual por si mismo siga lo que le pareciere mas probable.

Capitulo vm.

Del reinado de doña Urraca.

Ala sazon que falleció don Alonso, rey de Castilla, doña Urraca, su hija,áquienporderechoveniael reino, estaba ausente en compañia de su marido, que no se fiaba de todo punto de las voluntades de los grandes de Castilla. Sabia bien le fueron contrarios y procuraron desbaratar aquel casamiento. No queria meterse entre ellos, sino era acompañado de un buen número de los suyos para todo lo que pudiese suceder; además que diversos negocios de su reino le entretenian para que no tomase posesion del nuevo y muy ancho reino que heredaba. Todas las cosas empero se enderezaban á la majestad del nuevo señorio; templábanse en los deleites; las deshonestidades de la Reina con disimulacion se tapaban y cubrian, en que no sin grave mengua suya y de su marido andaba mas suelta de lo que sufría el estado de su persona. Pusiéronse en las ciudades y castillos guarniciones de aragoneses, todo con intento que los castellanos no se pudiesen mover ni intentar cosas nuevas. Verdad es que á Peranzules, por tener grandes alianzas con entrambas naciones, en el entre tanto se le encomendó el gobierno de Castilla. El tenia todo el cuidado universal, y gobernaba todas las cota»i a*i las de la guerra como las de la paz; por sus

DE ESPAÑA. 287consejos y prudencia parecia que todo se encaminaba bien. El poder no le duró mucho; la Reina, mujer recia de condicion y brava, luego que llegó á Castilla, que su marido la envió delante, al que fuera razon tener en lugar de padre, le maltrató á sinrazon, quitóle el gobierno y juntamente le despojó de su estado propio. No hay cosa mas deleznable que la gracia de los principes; mas presto acuden á satisfacerse de sus desgust'» que á pagar los servicios que les han hecho. La ocasion que tomó para hacer este desaguisado no fué mas de que en sus letras daba á don Alonso, Su marido, titulo de rey de Castilla. Esto se decia en público; la verdad era que á la Reina pesaba de haberse casado, porque el casamiento enfrenaba sus apetitos desapoderados y sin término, y como yo sospecho, no podia sufrir las reprehensiones que aquel varon gravisimo le daba por sus mal encubiertas deshonestidades. Esto dolia, aunque se tomó otra capa. Pesóle al Rey que varon tan señalado fuese maltratado; que su inocen- -cia y servicios y virtudes, porque se le debia antes galardon, fuesen tan mal recompensadas; restituyóle el estado que le habia sido quitado y sus pueblos y hacienda. El, por temer la ira de la Reina, se retiró al condado de Urgel, cuyo gobierno, como queda dicho, tenia á su cargo. Estos fueron principios de grandes alteraciones, y no podian las cosas estar sosegadas en tanta diversidad de voluntades y deseos, en especial estando la Reina tan desabrida y viviendo con tanta libertad. Del Andalucia se movió nueva guerra, y nuevo peligro sobrevino. Fué asi, que Ali, rey moro, avisado de la muerte del rey don Alonso, como quitado el freno, entró por tierras de cristianos feroz y espantoso; llegó hasta Toledo, y cerca dél en los ojos y á vista de los ciudadanos abatió el castillo de Azeca y el monasterio de San Servando. Los campos y alquerías humeaban con el fuego que todo lo abrasaba. Pasó tan adelante, que puso sitio sobre la misma ciudad, y por espacio de ocho dias la combatió con toda suerte de ingenios. Libróla de aquel peligro su sitio fuerte y una nueva muralla que el rey don Alonso á lo mas bajo de la ciudad dejó levantada; demás desto, el esfuerzo de Alvar Fañez, varon en aquel tiempo muy poderoso y muy diestro en las armas, cuyo sepulcro se ve hoy dia en el campo sicuendense, que es parte de la Celtiberia, en que tenia el señorio de muchos pueblos. Los moros, perdida la esperanza de apoderarse de aquella ciudad, á la vuelta que dieron á sus tierras , saquearon á Madrid y á Talavera, y les abatieron los muros; de todas partes llevaron grande presa y despojos. El rey de Aragon hacia prósperamente en sus tierras la guerra á los moros; ganó á Ejea, pueblo principal de Navarra, el año U10. Demás desto, cerca de Valterra venció en batalla á Abuhasalem, que se llamaba rey de Zaragoza. Hechas estas cosas, don Alonso , áejemplo de su suegro, se llamó emperador de España; titulo que, si se mira la anchura del señorio que tenia, no parece fuera de propósito, por ser á la sazon el mas poderoso de los reyes que España, despues de su destruicion, habia tenido; pero imprudentemente, por tomar ocasion para aquel ditado del señorio ajeno y poco durable. En fin, ordenadas las cosas de Aragon, vino á Castilla el año siguiente, en que con afabilidad y clemencia procuraba conquistar Sgp EL PADRE JUAN

las voluntades de los naturales. El por si mismo oia los pleitos y hacia justicia, amparaba las viudas, huérfanos y pobres para que los mas poderosos no les hiciesen agravio. Honraba á los señores y acrecentábalos conforme á los méritos de cada cual; adornaba y enriquecia el reino de todas las maneras que él podia. Por este camino los vasallos se le aficionaban; solo el endurecido corazon de la Reina no se domeñaba. Dió órden como se poblasen Villorado, Berlanga, Soria, Almazan, pueblos yermos y abatidos por causa de las guerras. Dió la vuelta á Aragon con mtento, pues todo le sucedia prósperamente, de hacerla guerra de nuevo y con mayor atuendo á los moros. Sabia bien que debemos ayudarnos de la fama y do -las ocasiones que se presentan, y que conforme á los principios sucede lo demás. Cuando las cosas en Castilla se alteraron en muy mala sazon; don Alonso era pariente de doña Urraca, su mujer, en tercero grado de parte de padres, ca fué bisabuelo de amhos don Sancho el Mayor, rey de Navarra. No estaba aun por este tiempo introducida la costumbre que, por dispensacion de los papas, se pudiesen casar ios dendos; y asi, consideramos que diversos casamientos de principes se apartaron muchas veces como ilegitimos y ilicitos por este solo respeto. Esta causa pienso yo hizo que este rey don Alonso no se contase en el número de los reyes de Castilla acerca los escritores antiguos; que no es justo con nuevas opiniones alterar lo que antiguamente tenian recebido y asentado, como lo hacen los que cuentan á este Rey por seteno deste nombre entre los de Castilla , como quier que ningun derecho ni titulo pudo tener sobre aquel reino, por quedar legitimo heredero del primer matrimonio, y ser el segundo ninguno contra las leyes eclesiásticas. Los desgustos pasaron tan adelante, que la Reina por su mala vida y torpe fué puesta en prision en el castillo llamado Castellar, de que con ayuda de los suyos salió, y se volvió á Castilla. No halló la acogida que cuidaba, antes de nuevo los grandes la enviaron á su marido, y él la tornó á poner en la cárcel. En este medio los señores de Galicia, do se criaba don Alonso, hijo de doña Urraca, y por el testamento de su abuelo tenia el mando, hacian juntas y ligas entre si para desbaratar lo que los aragoneses pretendian. Holgaban en particular haber hallado ocasion de apartar y dirimir aquel casamiento desgraciado, que contra la voluntad de la nobleza y injustamente se hizo. Ponian por esta causa escrúpulos al pueblo; decian no ser licito obedecer al que no era legitimo rey. Enviaron una embajada á Pascual II, pontilice romano, en que le daban cuenta de todo lo que pasaba. Ganaron dél un breve, en que cometió el conocimiento de la causa á don Diego Gelmirez, obispo de Santiago; un pedazo del cual pareció se podia engerir en este lugar, a Pascual, siervo de los siervos de uDios, al venerable hermano Diego, obispo composwtellano, salud y apostólica bendicion. Para esto orde»nó el omnipotente Dios que presidieses á su pueblo, »para que corrijas sus pecados y anuncies la voluntad »del Señor. Procura pues, según las fuerzas que Dios ute da, corregir con conveniente castigo tan grande "maldad de incesto que ha cometido la hija del Rey, upara que desista de tan gran presuncion ó sea privada »de la comunion de la Iglesia y del señorio seglar.» Qué

DE MARIANA.hayan establecido los jueces señalados para remediar, ó por decir mejor, para castigar aquel exceso, no hay dello memoria; solo consta que desde aquel tiempo el rey don Alonso comenzó á tener acedia y embravecerse contra los obispos. El de Burgos y el de Leon fueron echados de sus iglesias, el de Palencia preso, el abad de Sahagun despojado de aquella dignidad, y en su lugar puesto fray Ramiro, hermano del Rey, por su nombramiento y con su ayuda. Don Bernardo , arzobispo de Toledo, fué forzado á andar desterrado dos años fuera de su diócesi, no obstante la majestad sacrosanta y autoridad que representaba de legado apostólico y de primado de España. En el cual tiempo juntó y tuvo el Concilio palentino, cuya copia se conserva hasta hoy, y el legionense con otros obispos y grandes; en particular se halló en estas juntas presente don Diego Gelmirez, el de Santiago. Todos andaban con cuidado de sosegar y pacificar la provincia, porque las armas de Aragon y de Navarra se movian contra los gallegos, en que tomaron por fuerza el castillo de Monterroso. Verdad es que á instancia y persuasion de varones santos que se interpusieron se apartó el rey de Aragon desta demanda y desistió de las armas. Todo procedia arrebatada y tumultuariamente sin considerar lo que las leyes permitian; los unos y los otros buscaban ayudas para salir con su intento. A los castellanos y gallegos se les hacia de mal ser gobernados por los aragoneses. El rey de Aragon pretendia á derecho ó á tuerto conservar el reino de que se apoderara. Los que hacian resistencia eran echados de sus dignidades, despojados de sus bienes. Los gallegos, pasado aquel primer miedo, hicieron liga con don Enrique, conde de Portugal. Pasaron con esto tan adelante, que si bien el infante don Alonso era de pequeña edad, le alzaron por rey. En Compostellaen la iglesia mayor se hizo el auto; ungióle con el ólio sagrado el prelado don Diego Gelmirez, ceremonia desusada en aquel reino, pero á propósito de dar mas autoridad á loque hicieron. Pedro, conde de Trava, ayo de don Alonso, fué el principal movedor de todas estas tramas. Alteró mucho esta nueva trama y este hecho al rey de Aragon; hizo divorcio con la Reina, y con tanto la dejó libre y la soltó de Soria, en cuyo castillo la tenia arrestada. Sin embargo, atraido de la dulzura del mandar, no dejaba el señorio que en dote tenia, demasia que á todos parecia mal. Los gobernadores de las ciudades y castillos, como no les soltase el homenaje que le tenian hecho, quitado el escrúpulo y la obligacion, á cada paso se pasaban á la Reina y le juraban fidelidad. Lo mismo hizo Peranzules, varon de aprobadas costumbres; y no obstante que todos aprobaban lo que hizo, cuidadoso de la fe que antes dió al rey de Aragon, se fué para él con un dogal al cuello, para que, puesto que imprudentemente se habia obligado A quien no debiera, le castigase por el homenaje que le quebrantara en entregar los castillos que dél tenia en guarda. Alteróse al principio el Rey con aquel espectáculo; despues, amonestado de los suyos, que en lo uno y en lo otro aquel caballero cumplia muy bien con loque debia, y que no le debia empecer su lealtad, al fin con mucha humanidad que le mostró y con palabras muy honradas le perdonó aquolla ofensa. Los demás grandes de toda Castilla se comunaban y ligaban

por la salud y libertad de la patria, aparejados a padecer antes cualquier afan y menoscaho que sufrirel señorio y gobierno aragonés. Don Gomez, conde de Candespina, el que antes pretendió casar con la Reina, y entonces por estar en la flor de su edad tenia mas cabida con ella de lo que sufría la majestad real y la honestidad de mujer, se ofrecia el primero de todos á defender la tierra y hacer la guerra á los de Aragon; blasonaba antes del peligro. Don Pedro,conde de Lara, su competidor en los amores de la Reina, tenia el segundo lugar en autoridad y poderio. Discordes los capitanes, ni la paz pública se podia conservar, ni hacerse la guerra como convenia. Don Alonso, rey de Aragon, con un grueso ejército que juntó de los suyos, se metió en Castilla por parte de Soria y deOsma, do se tendian antiguamente los arevacos. Acudieron á la defensa los grandes y ricos hombres y el ejército de Castilla. Asentaron los unos y los otros sus reales cerca de Sepúlveda. Resueltos de encontrarse, ordenaron las haces en esta forma: la vanguardia de los castellanos regia el conde de Lara, la retaguardia el conde don Gomez, el cuerpo de la batalla gobernaban otros grandes. El rey de Aragon formó un escuadron cuadrado de toda su gente. Dióse la señal de arremeter y cerrar. En el campo llamado de la Espina se trabó la pelea, que fué de las mas nombradas de aquel tiempo. El conde de Lara, como quier que no pudiese sufrir el primer impetu y carga de los contrarios, vol

MSTORIA DE ESPAÑA. 289rabie que esta por el daño y estrago que della resultó a Castilla. Las ciudades de Najara, Burgos, Patencia, Leon se rindieron al vencedor. Sin embargo, por no tener dinero para pagar los soldados, por consejo del conde de Portugal, metió la mano en los tesoros de los templos, que fué grave exceso, y aun le fué muy mal contado. San Isidro y otros santos con graves castigos que dél tomaron adelante vengaron aquella injuria; juntóse el odio del pueblo, y palabras con que murmuraban de aquella libertad; decian que merecian ser severamente castigados los que metieron mano en los vasos sagrados y tesoros de las iglesias. La verdad es que desde este tiempo de repente se trocó la fortuna de la guerra. Trabajaron los aragoneses primero el reino de Toledo, despues pasaron á cercar la ciudad de Astorga, porque fueron avisados que la Reina con toda su gente se aparejaba para hacer la guerra por aquella parte. Traia Martin Muñoz al rey de Aragon trecientos caballos aragoneses de socorro. Cayó en una emhoscada de enemigos que le pararon, en que muertos y huidos los demás, él mesmo fué preso. El Rey, movido por este daño y con miedo de mayor peligro por el poco número de gente que tenia, a causa de los muchos que eran muertos y por estar los demás repartidos en las guarniciones de los pueblos que ganara, se retiró á Carrion confiado en la fortificacion de aquella plaza. Alli fué cercado de los enemigos por algun tiempo, hasta tanto que el abad clusense, enviado por el Pon

vió las espaldas y se huyó á Burgos, do la Reina se ha- I tifice para componer aquellas diferencias, con su ve

llaba con cuidado del suceso; hombre no menos afeminado que cobarde. Don Gomez con algo mayor ánimo sufrió solo la fuerza de los enemigos y peso de la batalla , y desbaratados los suyos murió él mismo noblemente sin volver las espaldas; esta postrera muestra dió de su esfuerzo. Ni fué de menor constancia un caballero de la casa de Olea, alférez de don Gomez, que como le hobiesen muerto el caballo y cortado las manos, abrazado el estandarte con los brazos, y á voces repitiendo muchas veces el nombre de Olea, cayó muerto de muchas heridas que le dieron. Don Enrique, conde de Portugal, mas por odio de la torpeza de la Reina que por aprobar la causa del rey don Alonso, desamparado el partido de Castilla, se juntara con los aragoneses; ayuda que fué de gran momento para alcanzar la victoría. La confianza que destos principios los aragoneses cobraron fué tan grande, que, pasado el rio Duero, por tierra de Palencia llegaron hasta Leon. Los campos, pueblos, aldeas eran maltratados con todo el mal y daño que hacer podian. Los principales de Galicia se rehicieron de fuerzas, determinados de probar otra vez la suerte de la batalla. Pelearon con todo su poder en un lugar entre Leon y Astorga, llamado Fuente de Culebras. Sucedió la batalla de la misma manera que la pasada, prósperamente á los aragoneses , al contrarío á los castellanos. Fué preso en la pelea don Pedro, conde de Trava, persona de grande autoridad y poder, y que estaba casado con una hija de Armengol, conde de Urgel, llamada doña Mayor. El mozo rey don Alonso no se halló en esta pelea, que el obispo don Diego Gelmirez le sacó de aquel peligro y puso en parte segura; perdida la jornada, se fué al castillo deOrsilon, do estaba la Reina, su madre. Ninguna batalla en aquella era fué mas señalada ni mas memoM-i.

nida alcanzó de los de la Reina treguas de algunos dias,y no mucho despues que se levantase el cerco. Los soldados de Castilla asimismo, como levantados y juntados arrebatadamente y sin concierto y capitan á quien todos reconociesen, ni sabian las cosas de la milicia ni los podian detener en los reales largo tiempo. Pasado este peligro, las armas de Aragon revolvieron contra la casa de Lara, contra sus pueblos y castillos. Por otra parte, las gentes de la Reina con un largo cerco que tuvieron sobre el castillo de Burgos, se apoderaron dél y echaron dende la guarnicion que tenia de aragoneses. El conde don Pedro de La^a, como pretendiese casar con la Reina y se tratase no de otra suerte que si fuera rey, con la soberbia de sus costumbres y su arrogancia tenia alterados los corazones de muchos, que públicamente le odiaban. Andaban su nombre y el de la Reina puestos afrentosamente en cantares y coplas. Pasó tan adelante esto, que en el castillo de Mansilla fué preso y puesto á recado por Gutierre Fernandez de Castro. Soltóse de la prision, pero fuéle forzoso, por no asegurarse de los de Castilla que tanto le ahorrecian, huirse muy léjos y no parar hasta Barcelona. Fué hijo de don Diego Ordoñez, el que retó á Zamora sobre la muerte del rey don Sancho , y sobre el caso hizo campo con los tres hijos de de Arias Gonzalo. Despues desto, el infante don Alonso, ya rey de Galicia, con gran voluntad de todos los estados fué alzado por rey de Castilla. Erale necesario recobrar por las armas el reino, que halló dividido en tres parcialidades y bandos; no menos tenia que hacer contra su madre que contra el padrastro, ni menos dolor ella recibió que su marido de que su hijo hobiese sido alzado por rey, por tener entendido que en su acrecentamiento consistia la caida de amhos; juicio en

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que iio se engañaban. Doña Urraca, por miedo de la indignacion de su hijo y por verse aborrecida de los suyos, determinó fortificarse en el castillo de Leon, «onfiuda que por ser muy fuerte podria en él mantener el nombre de reina y la dignidad real, sin embargo del odio grande que el pueblo la tenia. Pero como quier (que el hijo se pusiese sobre aquel castillo , se concertaron que la Reina dejase á su hijo el reino, dádole con gran voluntad de los grandes y del pueblo, y á ella señalasen rentas con que pudiese pasar. La razon de los tiempos no se puede fácilmente señalar á cada cual destas cosas, por la diversidad que hay de opiniones; es maravilla en cosas no muy antiguas cuan á tienta paredes andan los escritores, que hace ser muy dificultoso terminar la verdad, tanto, que aun no se sabe en qué año murió la reina doña Urraca; los mas dicen que como diez y siete años despues de la muerte de su padre. La verdad es que en tanto que vivió tuvo poca cuenta con la honestidad. Algunos afirman que en el castillo de SaMaña falleció de parto; gran mengua y afrenta de España. Otros dicen que en Leon, tomado que bobo los tesoros de san Isidro, que no era licito tocarlos, reventó en el mismo umbral del templo; manifiesto castigo de Dios. Menos probabilidad tiene cierta hablilla que anda entre gente vulgar, es :'i saber, que de la Reina y del conde de Candespina nació un hijo, por nombre don Fernando, al cual por su nacimiento y ser bastardo llamaron Hurtado. Añaden otrosi que fué principio del linaje que en España usa deste apellido, en nobleza muy ilustre, poderoso en rentas y en vasallos.

CAPITULO IX.
De la guerra de Maltorca.

Desta manera procedian las cosas en Castilla en el tiempo que a los moros de Mallorca y de Zaragoza acometieron las armas de muchas nacionesque contra ellos se juntaron. Habia fallecido Giberto,conde de la Proen- za y deAimillan en Francia; dejóá doña Dulce, su hija, por heredera. Don Ramon Berenguel, conde de Barcelona, marido de doña Dulce, principe poderoso y de grande señorio por lo que antes tenia, y por aquel estado de su suegro que por su muerte heredó tan principal, determinó con las fuerzas de ambas naciones apoderarse de las istas Baleares, que son Mallorca y Menorca, desdedonde los moros ejerci lados en ser cosarios hadan rubos y correrias en las riberas de España, que está cercana, y tambien de Francia. Para llevar adelante este intento tenia necesidad de una gruesa y grande armada. Juntó en sus riberas la que pudo, principio de donde las armas de los catalanes comenzaron á ser famosas por la mar, cuyos señores por algun tiempo fueron con gran interés y fama. Pero como su armada no fuese bastante, él mismo pasó en persona á Genova y á Pisa, ciudades en aquella sazon poderosas por la mar. Convidóles á hacerle compañia en aquella guerra que trataba; púsoles delante los premios de la victoria, la inmortalidad del nombre, si por su esfuerzo los bárbaros fuesen echados de aquellas istas, dedo, como de un castillo roquero, amenazaban y hacian daño á las tierras de los cristianos. Prometiéronle soldados y naves, y enviáronlos al tiempo señalado. Juntados estos

N DE MAR1ANA,socorros con el ejército de los catalanes, pasaron á b

istas. Fué la guerra brava y dificultosa y larga, porque los moros, desconfiados de sus fuerzas, con astucia alzadas las vituallas y tomados los pasos, parte se fortificaron en los pueblos y castillos, parte se enriscaron eu'los montes sin querer meterse al peligro de la batalla. Consideraban los varios y dudosos trances que traen consigo las guerras, y que los enemigos se podrian quebrantar con la falta delo necesario, con enfermedades, con la tardanza, cosas quede ordinario suelen sobrevenir á los soldados. La constancia de los nuestros venció todas las dificultades, y la ciudad principal por fuerza y á escala vista se entró en la ista de Mallorca el año 1115. Murió en aquella jornada Raimundo ó Ramon, prelado de Barcelona. Sucedió en su lugar Oldegario, al cual poco despues por muerte de Berengario, arzobispo de Tarragona, pasaron á aquella iglesia. Ganada la ciudad, parecia seria fácil lo que restaba de conquistar. En esto vino aviso que los ni ¡ros en tierra firme, quier con intento de robar, quier por forzar al Conde se retirase de las istas, con gente que echaron en tierra de Barcelona, habian ljenchida toda aquella comarca de miedo, temblor y lloro, tanto, que sitiaron la misma ciudad. Esta nueva puso engrande cuidado al Conde sobre lo que debia hacer y en mucha duda; por una parte el temor de perder lo suyo, por otra el deseo de concluir aquella guerra, le aquejaban y traian en balanzas; venció empero el miedo del peligro y los ruegos de los suyos. Dejó encargadas las islas á los ginoveses, y el pasóá tierra firme. Los bárbaros sin dilacion alzaron el cerco; siguiéronlos, venciéronlos y desbaratáronlos cerca de Marlorel; fué la pelea mas á manera de escaramuza y de tropel que ordenadas las haces. La alegria desta victoria hicieron que fuese menor dos incomodidades : la una, que los ginoveses con el oro que les dieron los moros se partieron de las islas y se las dejaron, como afirman los escritores catalanes, que en las historias de los ginoveses ninguna mencion haydesta jornada; la otra,que en la Gallia Narhonense se perdió la ciudad de Carcasona. Poco antes deste tiempo Aton se apoderó de aquella ciudad sin otro derecho mas de la fuerza. Era en su gobierno cruel y feroz. Movidos desto los ciudadanos, se conjuraron contra él, y echado, restituyeron el señorio de la ciudad al conde de Barcelona, cuya era de tiempo antiguo, como antes queda mostrado. Aton con el ayuda de Guillen, conde de Poliers, forzó á los ciudadanos que se le rindiesen. Rugerio, hijo mayor de Aton, entrado que bobo en la ciudad, hizo que todos rindiesen las armas. Como obedeciesen y las dejasen, mandóles átodos matar. La crueldad que en los miserables se ejercitó, fué extraordinaria con toda muestra de fiereza y soberbia inhumana. Muchos que pudieron salvarse se fueron á Barcelona. A ruego dellos el conde Ramon Arnaldo Berenguel con ejército se metió por la Francia. Pusiéronse de por medio varones buenos y santos; pesábales que las fuerzas deste buen Principe con aquella guerra civil se divirtiesen de la guerra sagrada. Concertóse la paz desta manera. Que lo que Aton habia prometido á Guillen, conde de Poliers, de serle él ysus decendientes sus feudatarios, mudado el concierto, poseyesen aquella ciudad,pero como en feudo de los condes de Barcelona. Fué este Guillen, conde de Po

HISTORIA I

tiers, hombre que procuraba ocasion deanmentar su señorio, trabar unas guerras de otras, aunque fuesen con daño ajeno, sin ningun cuidado de lo que era honesto y de la fama. Asi, despues que Ramon, conde de Tnlosa, partió ú Id guerra de la Tierra-Santa, como arriba queda dicho, se apoderó con las armas de todo lo que aquel Principe tenia en Francia; hombre desapoderado y que no temia á Dios ni los juicios de los hombres. Beltran, hijo de don Ramon, por este tiempo, despues de gastados tantos años en la guerra , desde la TierraSanta, en que tenia el señorio de Tripol, yen cuyocerco le mataron á su padre con una saeta que del adarve le tiraron, dió la vuelta á su patria. No tenia esperanza que el de Potiers vendria en lo que era razon. Comenzó á tratar con los principes comarcanos cómo os podria recobrar el antiguo estado de su padre. En los demás no halló ayuda bastante. Acordó acudir á don Alonso, rey de Aragon, de cuyas proezas y virtudes se decian grandes cosas; demás que la amistad trabada de tiempo atrás entre aquellas dos casas y el dendo le obligaba á no desamparalle. ¡Qué grande maldadl El que, perdido su padre y la flor de su edad en la guerra sagrada, tan léjos de su patria se pusiera á tantos trabajos y peligros, sin embargo despojado de su tierra y de su estado , fué forzado á pedir ayuda y acudir y hacer recurso á la misericordia de otros. Recibióle aquel Rey benignamente en Barbastro. Alli tuvieron su acuerdo; y el Conde se hizo fendatario de Aragon por los estados de Rodes, de Agdeó Agatense, de Cahors, de Albí, de Narhona y de Tolosa y otras ciudades comarcanas á las sobredichas, á tal empero que por las armas de Aragon él y sus decendientes fuesen restituidos y amparados en los estados de que estaban despojados. Hizose esta avenencia el año del Señor de 1116; bien que don Beltran no fué restituido á causa que el poder de li,s condes de Potiers era grande, y las fuerzas de Aragon estaban divididas, parte en la guerra civil contra Castilla, parle en la que con mejor acuerdo se hacia contra los moros. Verdad es que, pasados algunos años, don Alonso Jordan, hermano de don Beltran , del castitillo de Tolosa, en que le tenia preso el conde de Potiers, fué por aquellos ciudadanos sacado para hacerle señor de aquella ciudad, yechado della Guillen Morello, que tenia aquel gobierno por el dicho conde de Potiers. Los decendientes de don Alonso fueron su hijo Raimundo ó Ramon, su nieto Raimundo y su biznieto y tatarañelo, que se llamaron tambien Raimundos y tuvieron el señorio de aquella ciudad hasta tanto que Juana, hija del postrer Raimundo, por falta de hijos varones, casó con Alonso,conde de l'otiers. Deste casamiento no quedó sucesion alguna, por donde san Luis, rey de Francia, hermano del dicho conde de Poliers, por su muerte juntócon lo demás de su reino los estados y condados de Potiers y de Tolosa, segun que en el casamiento de aquella señora lo capitularan.

CAPITULO X.
De la guerra de Zaragoza.

Confinaban conel señorio de don Alonso, rey de Aragon , las tierras de Zaragoza, muy poderosa y fuerte ciudad porsu nobleza, riqueza y grandeza. Los moradores della hacian ordinarias correrias y cabalgadas

¡ ESPAÑA. 2GIen los campos comarcanos de los cristianos, sin dejar de hacer todo el mal y daño que de hombres bárbaros y enemigos del nombre cristiano se podia esperar. El rey de Aragon , movido por estos males, sin embargo que la guerra de Castilla no la tenia del todo acabada, se determinó con todas sus fuerzas y gentes de combatir aquella ciudad. Representábanse grandes dificultades, trabajos y peligros, que la constancia del invencible Rey fácilmente menospreciaba. Tahuste,villa principal á la ribera del rio Ebro, se ganóá esla sazon por el valor y industria de un caballero principal, llamado Bacalla. Asimismo ganaron á Borgia , á la raya de Navarra, Magalona y otros pueblos y castillos por aquella comarca. A los almogaraves (asi se llamaban los soldados viejos de gran experiencia y valor) se dió órlen que estuviesen de guarnicion enel Castellar, plaza fundada, como desuso queda dicho, sobre Zaragoza en un altozano. Proveyéronles de mantenimientos, armas y municiones á propósito de hacer salidas y correrias por los lugares al derredor, y que si necesario fuese, pudiesen sufrir unlargocerco. Este fué el principio que sedió á la guerra y conquista de Zaragoza: á ¡afama acudieron de diversas partes grandes personajes , entre otros vinieron los condes Gaston, de Bearne; Rotara,de Alperche, y Centullo , de los bigerrones. Formaron un grueso ejército de diversas gentes y naciones, con quo se pusieron sobre aquella ciudad el año que se con tuba de nuestra salvacion 1118, por el mes de mayo. Al octavo dia ganaron el arrabal que está de la otra parle del rio. Rotron, conde de Alperche, en el mismo tiempo quese continuaba el cerco . con seiscientos caballos que le dieron, se apoderó de Tudela, ciudad principal en el reino de Navarra, puesta en un sitio fuerte á la ribera del rio Ebro; con la cuil se quedó en premio de su trabajo. Los moros de España, como quier que conociesen bien de cuánta importancia era para sus cosas y intentos la ciudad de Zaragoza, y el riesgo que corria todo lo demás si se perdiese, acudieron en gran número para socorrer á los cercados. Vino otrosi de Africa un famoso caudillo, por nombre Temin, con un grueso ejército de moros berberescos; tenia puestos sus reales en un lugar aventajado á la ribera de Güerba, mas arriba de Zaragoza y junto al castillo de Maria, que se tenia por los moros. Pero visto que los nuestros le hacian ventaja en muchedumbre y esfuerzo, dió vuelta á lo mas adentro de la Celtiberia. Los cercados padecian falta devituallas, y no tenían esperanza de socorro, que era el mayor de los males. A los cristianos cansaba la tardanza. Aprestaban nuevos ingenios para batir las murallas y entrar por fuerza la ciudad, cuando fueron avisados que un sobrino de Temin, otros dicen era hijo del rey de Córdoba, venia y llegaba ya cerca con resolucion de meterse en la ciudad como por su tio le era mandado. Alteróse el rey don Alonso con esle aviso, tuvo su acuerdo, y determinó salir al encuentro á los que venian de socorro,ca bien entendiaque si entrasen en la ciudad á él seria forzoso partirse del cerco con poca reputacion y mengua. Marchó pues con sus gentes, dió vista á los enemigos, juntáronse las huestes no léjos de Daroca en un lugar llamado Cutanda, dioso la batalla, en que los moros fueron vencidos y muertos y preso su general. Los de Zaragoza, avisados de aqueIta desgracia, por no quedarles esperanza alguna do

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