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292 EL PADRE JUA

poderse defender, despues de ocho meses de cerco á 18 de diciembre rindieron sobre pleitesia la ciudad. Fué aquel dia muy alegre para los cristianos, no solo por el provecho presente, puesto que era muy grande, sino mucho mas por la esperanza que cobraron de desarraigar el señorio de los moros de todo puuto, quitádoles aquel Cortisimo baluarte. Estaban los nuestros tan ciertos que tomarian la ciudad, que tenian antes de tomalia consagrado en obispo della á Pedro Librana, que consagróla iglesia y se encargó del gobiernoespiritual. A los condes Gaston, de Bearne, y Rotron, de Alperche, en premio de su trabajo dió el Rey por juro de heredad sendos barrios en aquella ciudad. Tales eran las costumbres de aquel tiempo; no tenian por inconveniente poner muchos señores en un pueblo y en una ciudad. A la ribera de Ebro, nueve leguas de Zaragoza, estuvo antiguamente una noble colonia de romanos, llamada Julia Celsa, ahora es un lugar desierto, y á una legua tiene un pueblo, que el dia de.hoy llaman Jelsa, que es el solo rastro que queda de aquella antigüedad. A esta comarca pasó el Rey con sus gentes luego que la sazon del tiempo dió para ello lugar. Por alli hicieron correrias en los campos de los moros al derredor. Donde pasaron á la Celtiberia, provincia por la aspereza de los lugares y esfuerzo delos naturales de todo tiempo muy poderosayfuerte, cuyos linderos antiguamente,unas veces se ensanchaban y otras se estrechaban, como sucedian las cosas. Pero propiamente los celtiberos corrian de oeste al este desde las fuentes del rio Jalon, que tienen su nacimiento en Medinaceli, que algunos tienen, aunque con engaño, fué la antigua Ecelesta, hasta Nertobriga, que hoy es Riela. Por la banda de setentrion tenian por aledaño á Moncayo, y á la parte de mediodialas fuentes de Tajo cerca de Albarracin, ciudadque en otro tiempo se llamó Lobeto; en aquella comarca la guerra sucedió á los nuestros como suele á los vencedores, todo se les rendia y allanaba. Ganaron desta vez a Tarazona, á Alavona y á Epila, que se tiene llamaron antiguamente Segoncia. AsimismoCalatayud vino á poder delos cristianos, poblacion que fué de moros y de su capitan Ayub, que la fundó no léjos de la antigua famosa Bilbilis, de que queda rastro en un monte que cerca de aquella ciudad se empina y hasta el dia de hoy se llama Bombola. Ariza tambien y Daroca corrieron la misma fortuna; adelante de la cual villa el Rey hizo edificar un pueblo, que llamó Monreal, en unsitio muy á propósito para enfrenar las correrias y los intentos de los moros de Valencia. Los monjes cartujos y los del Cistel, nuevamente fundados, tenian gran fama y crédito por todas las partes de la cristiandad. Demás destas órdenes, en Jerusalem los caballeros templarios y los hospitalarios, conforme á su santo y religioso instituto, inventado porel mismo tiempo, se empleaban con todassus fuerzas en adelantar por aquellas par les el partido de los cristianos. Los templarios en vestidura blanca traian cruz roja á la manera de la de Carayaca con dos traviesas. Los hospitalarios, que tambien se llamaban de San Juan,en capa negra cruz blanca. San Bernardo, principal fundador de la órden del Cistel, que vivia por estos tiempos, y aun se sabe vino á España, persuadió al Rey entregase aquel pueblo álos templarios. Hizose asi, edificáronles alli un convenio, diéronles asimismo gtrus remas, en par

DE MARIANA.ticular se les señaló la quinta parte de los despojos que se ganasen en la guerra, todo á propósito que tuviesen con que sustentar losgastos y por aquella parte fuesen fronteros de los moros. Guillen, prelado de Aux en la Guiena, y los demás obispos de Aragon con sus sermones encendian los corazones de la gente á tomar la cruz y ayudar con sus personas y haciendas los intentos de aquellos caballeros. Esta fué la primera entrada que los templarios tuvieron en España, este el principio de las grandes rentas que adelante poseyeron, y aun, comose tuvo por cierto, últimamente fueron causa de su total ruina.

CAPITULO XI. Del srisma de Rordino, natural de Limoges.

Gobernaba por este tiempo la Iglesia de Roma Gelasio, segundo deste nombre, al cual poco antes pusieron en la silla de san Pedro por la muerte del pontifice Pascual. Fué persona de gran corazon, pues nodudó proseguir las enemistades de sus antecesores contra el emperador Enrique, cuarto deste nombre, en defensa de la libertad de la Iglesia y de la majestad pontificia, en que pasó tan adelante, que, como el Emperador viniese á Roma y él no se hallase con fuerzas para reprimir sus intentos, en una barca por el Tiurc se fué primero á Gaeta,de donde era natural, y de alli pasó en Francia con intento de celebrar un concilio de obispos que tenia convocado para la ciudad deRems. La muerte atajó sus intentos, que le tomó en el camino en el monasterio de Cluñi. Tuvo el pontificado pocos dias mas de un año. En este tiempo dejó concedida una indulgencia á los soldados que estaban sobre Zaragoza y á todos los demás que acudiesen con alguna ayuda para edificar el templo de aquella ciudad. La bula, por ser muy señalada y porque por ella se entiende cómo se concedian las indulgencias antiguamente, pondré aqui vuelta en romance: «Gelasio, obispo, siervo de los siervos »de Dios, al ejército de los cristianos que tiene cerca» da la ciudad de Zaragoza y á todos los que tienen la »fe cristiana, salud y apostólica bendicion. Hemos vis»to las letras de vuestra devocion, y de buena gana d¡» mos favor á la peticion que enviastes á la Sede Apos»tólica por el electo de Zaragoza. Tornando puesá en» viar al dicho electo, consagrado por la gracia de Dios » por nuestras manos como si por las del apóstol san » Pedro lo fuera, os damos la bendicion de la visitacion » apostólica, implorando la justa misericordia del om«nipotente Dios para que por los ruegos y mereci»mientos de los santos os haga obrar su obra á honra «suya y dilatacion de su Iglesia. Y porque habeis de»terminado de poner á vos y á vuestras cosas á extre»mos peligros; si alguno de vos, recebidala penitencia »de sus pecados muriere en esta jornada, nos, por los » merecimientos de todos y ruegos de la Iglesia católi» ca, le absolvemos de las ataduras de sus pecados. Dünmásdesto, los que por el mismo servicio de Dios ó tra»bajaren ó han trabajado, y los que donan alguna cosa » ó hobieren donado á la iglesia de la dicha ciudad, des»truida por los sarracenos y moabitas, para ayuda á su «reparo, y á los clérigos que alli sirven á Dios para su «sustento, conforme á la cantidad de sus trabajos ó »buenas obras que hicieren á la Iglesia, y á juicio de HISTORIA

»Ios obispos en cuyas parroquias viven, alcancen remiBsioii de sus penitencias y indulgencia. Dado en Aleste » á 4 de los idus de diciembre. Yo Bernardo, arzo»bispo de la silla toledana, bago y confirmo esta ab» solucion. Yo, el obispo de Huesca, hago y confirmo es»ta absolucion. Yo Sancho, obispo de Calahorra, hago »y confirmo esta absolucion. Yo Guido, obispo las» currense, hago y confirmo esta absolucion. Yo Boso, «cardenal de la santa Iglesia romana, hago y confir» mo esta absolucion.» En lugar del papa Gelasio, por voto de los cardenales que á su muerte se hallaron, él año de 1119 á 1.° de ¡lebrero fué elegido Guido, de nacion horgoñon, hermano de don Ramon, y tio de don Alonso, rey de Castilla. Era á la sazon arzobispo de Viena de Francia; llamóse en el pontificado Calixto II, dado que no aceptó la eleccion hecha por los cardenales en su persona hasta tanto que el clero de Roma viniese en lo mismo; y asi, no se coronó hasta los 15 de otubre. Enel Concilioremense, enque se halló presente, promulgó sentencia de descomunion contra el Emperador; estableció otrosi nuevas leyes contra el pecado dela simonia, que eramuy ordinario, tanto, que ni bautizaban los niños ni enterraban los muertos sino por dineros. Procuró que los presbiteros, diáconos y subdiáconos se apartasen de las concubinas, las cuales en tiempos tan revueltos ellos tenian con el repuesto y libertad como si fueran sus mujeres; en España en particular todavia se continuaba la mala costumbre que introdujo el perverso rey Witiza, en especial en Galicia, sin poderla extirpar del todo, bien que se ponia en ello diligencia, de que da muestra un breveque pocos años antes deste tiempo envió el papa Pascual á don Diego Gclmirez, obispo de Santiago, cuyo tenor es el que se sigue: a Pascual, obispo, siervo de los siervos de Dios, » al venerable Diego, obispo de Compostella, salud y «apostólica bendicion. La iglesia que por voluntad de «Dios has recebido para gobernar, mucho ha que, aun «pareciendo que tenia pastor,carece del consuelo de «pastor. Por ende con mayor cuidado debes procurar «que todas las cosas en ella se dispongan legalmente «conforme á la regla de la Sede Apostólica. Ponen tu «iglesia tales cardenales, presbiteros ó diáconos, que «puedan dignamente sustentarlas cargas cometidas á «ellos del gobierno eclesiástico. Allende desto, loque »toca á los presbiteros, se encomiende á los presbite» ros, lo que es delos diáconos á los diáconos se encarngue, para que ninguno se entremeta en oficio ajeno. «Si algunos ciertamente antes que fuese recebida la ley » romana, segun la comun costumbre de la tierra, con»trajeron matrimonios, los hijos nacidos dellos no los «excluimos ni deiá dignidad seglar ni de la eclesiástica. «Aquello de todo punto es indecente que en vuestra «provincia, segun somos informados, moran junta»mente los monjes y las monjas. Lo cual debe pro»curar estorbar tu experiencia, para que los que al «presente están juntos, sean apartados en moradas «muy diversas conforme al juicio de personas religio«sas; y para adelante no se use de semejante libertad. «Dado en el Laterano, año de la encarnacion del Se»ñor 1103, de nuestro pontificado el cuarto.» La ley romana de que se hace mencion en este breve, segun yo entiendo, era la ley de la continencia impuesta á los del clero. La causa de descomulgaral Emperador en el

DE ESPAÑA- 593Concilio remense fué que luego que el papa Gelasio so salió de Roma, como queda dicho, el Emperador procuró y hizo queen su lugarfuese nombrado por romano pontifice el obispo de Braga, llamado Burdino, con nombre de Gregorio VIII. Principio y ocasion con que, por la discordia de dos que se llamaban pontifices, se alteró la paz de la Iglesia en muy mala sazon. Cada cual de los dos pretendia ser el verdadero papa, y ponia dolo en la eleccion desu contrario, como es ordinario en semejantes casos. Era Burdino natural de Limoges,en Francia; vino á España en compañia de Bernardo, arzobispo de Toledo, como queda dicho de suso. Despues con ayuda del mismo alcanzó el obispado de Coimbra. En él trocó el nombre de Burdino yse llamó Mauricio; pero no se despojó de sus malas mañas y dañadas costumbres. De Coimbra con la misma ayuda de Bernardo fué promovido al arzobispado de Braga. A todos estos beneficios no correspondió con el agradecimiento debido; antes con dineros que de todas partes juntó, en que llevaba mas confianza queen la justicia de loque pretendia, se partió para Roma con intento de alcanzar del pontifice Pascual absolviese á Bernardo y le quitase la dignidad que tenia, con color que por su vejez no era bastante para el gobierno de aquella iglesia, y esto hecho, le pusiese á él en su lugar y le hiciese arzobispo de Toledo. Acometió el negocio por todos los medios que supo; pero, perdida la esperanza que el Pontifice vendria en cosa tan fuera de razon, como era sagaz y doblado, acordó tomar otro camino para su acrecentamiento. Supo la discordia y diferencias que tenian el Emperador y el Papa; fuese para el Emperador, y con sus mañas le ganó la voluntad de tal suerte, que con su ayuda se apoderó de la Iglesia de Roma y se hizo falso pontifice. Hay un breve del papa Gelasio para Bernardo, arzobispo de Toledo, en que le avisa que Burdino por sus excesos fué anatematizado por el pontifice Pascual, y le ordena que en su lugar baga poner otro prelado en la iglesia de Braga. Grandes fueron las alteraciones que por causa deste scisma de Burdino se siguieron. Remediólo Dios; que el verdadero Papa usó de diligencia, y el falso pontifice, tres años despues que usurpó aquel apellido,fué en Sutrio preso, y en Roma traido como en triunfo en un camello por las calles y por las plazas; últimamente, le desterraron álo postrero de Italia, y en el destierro murió en el monasterio de la Cava, llamado de la Trinidad, en que por sentencia y en pago de sus deméritosle tenian recluso. Este fué el premio de la ambicion de aquel hombre sin mesura; este el fin de grandes movimientos, sospechas y miedos, que teniansuspenso y con cuidado á todo el mundo.

CAPITULO XII. De las paces que se asentaron entre Aragon y Castilla.

La eleccion del papa Calixto dió mucho contento á su sobrinoel rey de Castilla, y para toda España fué muy saludable, ca todos entendian favoreceria sus cosas con muchas veras, mayormente las de Castilla, por el dendo que en ella tenia; donde á la sazon las principales ciudades y castillos mas fuertes se tenian por Aragon con guarniciones que en ellas ponian, sin otro mejor derecho que el que los reyes suelen poner en las armas y en la fuerza. Los castellanos comunmente, unos por la 294 - ,EL PADRE 3Vt

larga costumbre de serviry obedecer, otros por diversos respetos y obligaciones que tenian á los aragoneses,poco caso hacian del menoscabo y afrenta de todo el reino, y muy poco les movia ol deseo de la libertad. Era el rey de Castilla, aunque de pocos años, igual en grandeza de ánimo á cualquiera de sus antepasados; no podia sufrir los agravios que su padrastro le hacia y la mengua de su reino. Enviáronse de una parte á otra embajadas sobre el caso. El de Aragon ni claramente rehusaba de hacer loque se le pedia, ni venia luego en ello. Solo de dia en dia, con varias excusas que alegaba, dilataba la ejecucion y entretenia á su antenado. Llegóse a los postreros plazos y términos, que fué enviar reyes de armas para pedir los castillos y plazas; y caso que no se hiciese asi, denunciar y romper la guerra a los contrarios. El de Aragon, por la continua prosperidad que en sus cosas tenia y por la pequeña edad de su antenado, hacia poco caso destas amenazas, y parecia estar olvidado de la poca firmeza que tienen las cosas de la tierra. Vinieron á las ormas, judiaron grandes huestes por la una y por la otra parte. El rey de Aragon, como se hallaba mas apercebido de todas las cosas necesarias, fué el primero que salió en campo, rompió por la parte de Navarra y entró por los campos de la Rioja. Dicen que el que acomete vence. Pareciale otrosi mas á propósito para ganar reputacion y salir con la victoria ofender que defenderse, y forzará los enemigos en sus mismas tierras ú poner ú riesgo sus haciendas, sus casas, hijos y mujeres y todas las demás cosas que suelen estimar los hombres masque la misma vida. Grandes males y estragos amenazaban á España por cualquiera de las partesquela victoria quedase. Acudieron personas de buena vida y prelados del uno y del otro reino, pusiéronse de pormedioámovertratosdepaz, bien que poca esperanza tenian de salir con ello por las muchas vecesque en balde se intentara. Mas como quier que los corazones de los principes están en las manos de Dios, todo sucedió mejor que pensaban, porque el rey de Aragon dió oidos á estas pláticas y se dejó persuadir de las razones que le pusieron delante. Estas eran que el de Castilla pedia justicia en sus pretensiones; ofrecian tendria al Aragonés en lugar de padre sin le enojar en cosa alguna. Por el contrario, los aragoneses no harian bieu ni razon si mas tiempo detuviesen los castillos y ciudades de Caslilla, pues la excusa que alegaban de la pequeña edad del Rey y el derecho que pretendian por el casamiento de doña Urraca, su madre,de todo punto cesaban; pues por una parte aquel matrimonio era ninguno, y como tal estaba apartado, y por otra don Alonso era ya rey y señor de todo con beneplácito de su madre y voluntad de todo el reino. Que por sola fuerza sin razon ni derecho tener oprimido el reino ajeno, sus amigos y deudos, era cosa de mala sonada, y que no se podria tolerar. Finalmente, le advirtieron que lossucesos dela guerra suelen ser desgraciados, por lo menos muy dudoso su remate, mayormente que está á cuenta de Dios el amparar la inocencia y la justicia contra los que á tuerto la atrepellan. Vinieron pues á concierto; las condiciones fueron que por los aragoneses quedase todo lo que hay desde Villorado é Calahorra, á que pretendian tener derecho por razones y escriturasque declaraban pertenecia aquella comarca á los reyes de

DE MARIANA.Navarra. Demás desto, que en Vizcaya queriase por los mismos lo que se llama Guipúzcoa y Alava, provincias que pocos años antes el rey don Alonso el Sexto quitara por fuerza á los navarros. Cuanto á las demás ciudades y fuerzas de Castilla, acordaron se quitasen las guarniciones que tenian de aragoneses, y nombradamente de Toledo. Bien entiendo que en todo esto se tuvo respeto á dar contento al pontifice Calixto; y todavia no sabria determinar á cuál destos dos principes se deba mayor loa y prez en este caso. Parece que cada cual de los dos se señaló y se la ganó al otro en modestia y en blandura. El Aragonés se mostró muy liberal por dejar lo que tenia, sinembargo de razones aparentes que para continuar no faltaban, como es ordinario. El de Castilla se señaló en paciencia y en prudencia mas que llevaba su edad, pues con parte de su reino quiso comprar la paz tan deseada de todos. Concertadas estas diferencias, que avino el año de Cristo 1122, si bien algunos añaden á este cuento mas años, en adelante estos dos reyes, como si fueran dos hermanos ó padre y hijo, se mantuvieron en grand: concordia y se gobernaron con gran prudencia; defendieron sus reinos de las tormentas y guerras que amenazaban de diversas partes. Lo primero sin dilacion revolvieron contra los moros. El de Aragon rompió por aquella parte que bañan y abrazan los rios Cinga y Segre, donde el pueblo de Alcolea, que era vuelto á poder de moros, se recobró. Pasaron al reino de Valencia, y de la otra parte del rio Júcar entraron asimismo por la comarca de Murcia. Revolvieron sobre la ciudad de Alcaraz, pero aunque la combatieron, no pudieron salir con ella por la fortaleza de su sitio. De alli pasaron á lo mas adentro de Andalucia, en que los pueblos y ciudadesá porfía se les rendian, y se ofrecian á pagar cierto tributo cada un año porque no les talasen los campos ni les robasen ni quemasen la tierra. Vinieron á batalla con el rey de Córdoba y otros diez señores moros, que se diójunto á un pueblo llamado Arenzol el año 1123. La victoria y el campoquedó por los nuestros. Por otra parte, el año luego siguiente ganaron por fuerza de los moros á Medinaceli, villa puesta en un collado empinado en aquella parte por do partian términos la Celtiberia y la Carpetania. Desta manera procedian las cosas de Aragon. El rey de Castilla, con el mismo deseo de hacer mal á los moros y huirla ociosidad, con que las fuerzas se enflaquecen y marchitan, acometió las tierras de Extremadura. Alli recobróla ciudad de Coria, que despues de la muerte del rey don Alonso, su abuelo, volviera á poder de moros. Dió el Rey órden y asiento en las cosas de aquella ciudad. Don Bernardo, por la autoridad que tenia de primado y legado apostólico, concertó lo que tocaba á la religion y culto divino. Dende corrieron todas las tierras que se extienden largamente entre los dos rios Guadiana y Tajo, y son parte de la antigua Lusitania. Las talas de los campos y las presas de hombres y ganados fueron muy grandes, con que el ejército, alegre por el buen suceso, rico y cargado de despojos, dió la vuelta y se fueron los soldados á descansar á sus casas. Con estos principios ganó el Rey reputacion, y dió bastante prueba de aquellas virtudes, fe, liberalidad, constancia, culto muy puro de la religion, en que apenas tuvo par. Era muy devoto di Bernardo, abad á la sazon de Claravalie, al cual la co« HISTORIA

nocida hondad de su vida y los grandes trabajos que sufrió por la religion puso adelante en el número de los santos. Era de nacion horgoñon, como el Rey lo era de parte de su padre, y asi por su consejo hizo edificar muchos monasterios de cistercienses, que son casi los mismos que en este tiempo en toda aquella parte de España se ven fundados con magnificos edificios y heredados de gruesas rentas y posesiones. Contentábanse con poco al principio aquellos religiosos por el menosprecio que profesaban de las cosas humanas; despues en poco tiempo, por la ayuda que muchos á porfia les dieron, persuadidos que con esto servian mucho á Dios, juntaron grandes riquezas. Que san Bernardo viniese á España á lo postrero de su vida se entiende por una carta suya á Pedro, abad de Cluñi. Aumentó otrosi el Rey con gran liberalidad los demás templos y monasterios quepor todo su señorio estaban fundados, como lo muestran escrituras antiguas y privilegios, que por toda España fielmente se guardan en los archivos antiguos de Santo Domingo de la Calzada, de San Millan de la Cogulla, de San Miguel del Pedroso, de Santo Domingo de Silos; templos en aquella sazon muy célebres por su devocion y por el concurso de la gente que á ellos acudia. Alcanzó del Pontifice, su lio, que la ciudad de Zamora y su iglesia fuese catedral. Bernardo, arcediano de Toledo, de nacion francés, como arriba queda declarado ,fué puesto por prelado el primero en aquella ciudad. Sucedióle Estéban, en cuyo tiempo por dicho de un pastor que tuvo dello revelacion, se descubrió y conoció el lugar en que el cuerpo de san Ille— fonso, arzobispo de Toledo, yacia del todo olvidado por la perturbacion de los tiempos. Verdad es que sus palabras por entonces fueron menospreciadas por ser él persona tan baja; mas en tiempo del rey don AlonsoVIH se averiguó la verdad de aquella revelacion, y que el pastor no andaba deslumbrado, cuando en tiempo de don Severo, obispo de aquella ciudad, la iglesia de San Pedro, que se caia y estaba maltratada, se comenzó á reedificar; en cuyos cimientos al abrirlos hallaron un sepulcro de mármol con el nombre de san Illefonso,de que salió un olor de maravillosa fragrancia. Averiguado todo el negocio, los sagrados huesos fueron puestos en una caja junto al mismo altar de San Pedro. La iglesia otrosi de Santiago á la misma sazon por concesion del mismo Pontifice y á instancia del Rey fué hecha arzobispal; y para este efecto y paraque tuviese mayor autoridad trasladaron á ella los derechos y privilegios de la iglesia de Mérida, que estaba todavia en poder de moros, como consta todo esto por un privilegio que el Rey otorgó en esta razon. Señalaron doce obispos que fuesen sufragáneos del nuevo arzobispo; los de Salamanca, Avila, Zamora, Ciudad Rodrigo, Coria, Badajoz, Lugo, Astorga, Orense, Mondoñedo, Tuy;el tiempo adelante añadieron el de Plasencia. El arcediano de Ronda dice que los obispados de Zamora, Avila y Salamanca en tiempo del arzobispo don Bernardo eran sufragáneos de Toledo, y que al presente los pasaron á Santiago; no sé cuánta verdad tenga esto. El nuevo arzobispo don Diego Gelmirez fué nombrado por legado apostólico en las provincias de Braga y de Mérida; de que hay breve deslo Papa en el libro 2 de la Historia compostellana, su data á 28 de febrero, año 1 i 20, indiccion trece,año segundo de su pontificado,

,E ESPAÑA. 293cosa que sintió mucho el arzobispo de Toledo don Bernardo. Hizole contradiccion, pero salió con el pleito su contrario, y por el poder que tenia, celebró un concilio en la ciudad de Santiago; acudieron á su llamado los obispos y abades delas dos provincias emeritense y bracarense. Por esta manera y con estos principios se echaban los cimientos de la grandeza que hoy tiene la iglesia de Santiago; en todo esto se tuvo respeto á la grandeza de aquel santuario, y á que don Ramon de Borgoña, padre del Rey y hermano del Pontifice, estaba alli sepultado. Sucedió esto por los años del Señor de ti 24. En el mismo año por el mes de diciembre pasó desta vida el mismo papa Calixto. Sucedióle en el pontificado Honorio, segundo deste nombre. El año siguiente hoho guerras civiles en Francia por causa que Alonso, conde de Tolosa, primo hermano que era del rey de Castilla, y su mujer, la condesa Faidida, pretendian tener derecho al condado de la Proenza y apoderarse dél por las armas. El conde de Barcelona defendia con todas sus fuerzas aquel estado, como dote que era de doña Dulce, su mujer. Resultó que despues de grandes diferencias y debates se vino á concierto; acordaron que ArgenciayBelicadro, pueblos sobre que la duda era mayor á cuál de las partes pertenecian, y aquella parte de la Proenza que está entre los rios Druencia y Isara, quedasen por el conde de Tolosa; los demás pueblos y ciudades y la mayor parte deAviñon, ciudad puesta á la otra parte del rio Ródano, populosa y rica, se adjudicaron á los condes de Barcelona. Concertaron otrosi que, asi ellos como sus decendientes, á trueco se prohijasen unos á otros para efecto de sucederse, caso que alguna delas partes muriese sin dejar hijos.

CAPITULO XIII.

De los principios del reino de Portugal.

En la parte de España que hoy se llama Portugal, y casi es la misma que la antigua Lusitania, un nuevo reino se fundaba por estos tiempos en su distrito no muy ancho, en el tiempo el postrero entre los reinos de España, en hazañas y valor muy noble y muy dichoso; pues no solo antiguamente pudo echar de toda aquella tierra los moros enemigos de cristianos, sino los años adelante en tiempo de nuestros abuelos y de nuestros padres mostraron tanto valor los portugueses, que con increible esfuerzo y buena dicha abrieron camino para pasar á todas las partes del mundo, y sujetar en la Africa y en la Asia muchos reyes y provincias, y hacellas tributarias á su imperio. La luz de la verdadera religion y del Evangelio la llevaron y la mostraron entre naciones y gentes muy apartadas y bárbaras; gran gloria de su nacion y acrecentamiento de la religicn cristiana; Tiéndesela provincia de Portugal largamente por las riberas del mar Océano occidental en lo postrero de España; tiene por sus aledaños á mediodia y á setentrion los rios Guadiana y Miño; es larga mas de cien leguas, la anchura es mucho menor; por la parte que se tiende mas pasa de treinta y cinco leguas, por la que mas se estrecha tiene mas de veinte. Dividese en tres partes, los de aquende y allende Tajo, y la comarca que está entre Duero y Miño, que es la mas fértil y alegre, do está situada ia antigua ciudad de Braga; de 296 EL PADRE JIJAl

la una parte de Tajo está Lishona, de la otra Ehora, tothis tres ciudades arzobispales. El terreno por la mayor parte es estéril y delgado, tanto, que de ordinario se sustentan de acarreo ó por la mar. La gente es muy deseosa de honra y muy valiente entre todas las de España , señalada en la templanza del comer y del vestido , dada á la piedad y á los estudios de sabiduria, de toda humanidad y policia. Una parte pequeña desta provincia , que los reyes de Castilla lenian ganada de moros, se dio á don Enrique de Lorena, como queda dicho de suso, con nombre de conde y en dote con doña Teresa, su mujer, que fué hija, bien que fuera de matrimonio, del rey don Alonso el Sexto. Sus hijos, don Alonso, doña Elvira y doña Siincha; don Enrique,su padre, teniendo ya estos hijos despues de la muerte de Jofre, rey de Jerusalem, encendido en deseo de ayudar ú Balduino, hermano del difunto, que era de su nacion y aun su dendo, como algunos piensan, pasó por mar i la Tierra-Santa, consejo y acuerdo, si se miran las razones humanas, ni prudente ni recatado, por dejar á su mujer y hijos en peligro y tener tanto que hacer en su tierra contra los moros. Su ida no fué de algun efecto notable en levante; asi, dió la vuelta ú España. Vuelto, trató con el arzobispo de Toledo don Bernardo, á cuyo cargo por ser primado estaba el estado de las cosas eclesiásticas, que las ciudades de Braga, Coimbra, Viseo, Lamego y Porto, que caian todas en su distrito, volviesen ásu antigua dignidad y pusiesen en ellas obispos. La reparacion de Braga y qué ciudades tenia sujetas mejor se entenderá poruna bula de Calixto II, cuyo fragmento me pareció engerir en este lugar, que dice asi: aQue la iglesia de Braga haya antiguamente sido «insigne en los reinos de España por muchos titulos de «dignidad y gloria esclarecida, asi los indicios de su «antigua nobleza como los testimonios de antiguas escrituras lo comprueban. Pero porque quiso Dios castigar los pecados del pueblo que en ella vivia con la «entrada de los moros ó moabitas, asi la dignidad arzobispal fué diminuida, como confundidos los térmi»nos de sus parroquias. Mas despues de largos espacios »de tiempos, la divina misericordia de nuevo se ha dig»nado restituir la metrópoli y librar en gran parte las «parroquias de la tirania de los infieles. Por donde «nuestro predecesor, de santa memoria, el papa Pas«cual, la restituyó enteramente en su antigua dignidad »y la tornó á juntar todos sus miembros por el privile«gio de la Sede Apostólica. Nosotros pues, siguiendo «sus pisadas, hermano carisimo y coepiscopo nuestro «de la iglesia de Braga, Pelagio,do por voluntad de «Dios presides, por la escritura deste presente privile«gio confirmamos la misma ciudad de Braga toda con »el coto ó término entero que á la misma iglesia dieron «el conde don Enrique y doña Teresa, su mujer, como «se contiene en la descripcion del sobredicho señor. Y »á la misma metrópoli de Braga restituimos la provin»cia de Galicia, y en ella las ciudades catedrales; item «Astorga, Lugo, Tuy, Mondoñedo, Orense, Portu, «Columbria y los pueblos que hoy tienen nombre dé «obispales, que son: Viseo, Lamego, Egitania.Britonia, «con todas sus parroquias.» Hasta aqui son palabras de Calixto. Catorce años antes deste tiempo en que vamos pasó desta vida don Enrique en Astorga, ciudad de Galicia, donde era ido para sosegar las guerras civiles de

DE MARIANA.Castilla y Aragon. Su cuerpo sepultaron en Braga en una capilla humilde; que la grandeza ó locura de los sepulcros que hoy se usan y de los gastos intolerables que en estose hacen no se babia introducido en aquella edad. La condesa doña Teresa, su mujer, despues de muerto su marido, no tuvo mucha mas cuenta con la honestidad que su hermana doña Urraca, porque casó con el conde de Trastamara Fernan Paez, casamiento por lo menos humilde, si ya no fué del todo ilicito por ser clandestino. Dicen otrosi que tuvo conversacion con un hermano del mismo, llamado Bermudo, y que, sin embargo, le dió por mujer á doña Elvira, su hija; y la otra hija, llamada doña Sancha, casó con Fernando de Meneses. Pudo ser que por odio se impusiesen falsamente algunas cosas de las sobredichas contra la honestidad desta Señora. La verdad es que Fernan Paez alcanzó mucha cabida con la Condesa, y gobernaba lo mas alto y lo mas bajo, y lo trastrocaba todo á su voluntad. El hacia la guerra,él gobernaba en tiempo de paz sin hacer caso de su antenado. Sufrió él con paciencia este desaguisado y la mengua de su casa por la poca edad que tenia; pero adelante, como quier que por el odio y torpeza de su madre se le arrimase mucha gente, determinó de tomar las armas. No se descuidó su padrastro, hicieron levas de gente, diéronse vista y juntáronse los campos. Dióse la batalla en la vega de Santibañez, cerca de Guimaranes, que se entiende fué la antigua Araduca, asentada do se juntan los rios Avo y Viscella. Quedó la victoria por don Alonso , y con ella hoho en su poder á Fernan Paez y á doña Teresa, su madre. Al padrastro soltó sobre pleitesia que saldria de todo Portugal, á su madre puso en una estrecha prision. Ella, embravecida por aquel desacato, envió á convidar y rogar al rey de Castilla, susobrino, la ayudase contra los intentos crueles de su hijo. Prometióle de darle el condado de Portugal, que era muy justo quitará su hijo por su inobediencia. Condescendió el de Castilla á los ruegos de su tia, sea por compasion y lástima que la tenia, ó con deseo de ensanchar su señorio. Juntó un buen ejército,con que se metió por las tierras de Portugal; acudió su primo, dióse la batalla, que fué muy herida, en la vega de Valdeves, puesta entre Monzon y la puente de Limia. Fueron los castellanos vencidos y forzados á retirarse á Leon. El orgullo que por causa desta victoria cobraron los portugueses fué tan grande, que sin mirar lo de adelante y sin tener cuenta con sus pocas fuerzas, se tenian y publicaban por libres y exemptos del señorio de Castilla. El rey don Alonso, con deseo de satisfacerse y reprimir la lozania de los contrarios, juntado que hoho mas fuerzas, revolvió sobre Portugal con mayor furia que antes. Los portugueses, por no tener fuerzas bastantes, se encerraron dentro de Guimaranes para con la fortaleza de aquella plaza defenderse del enemigo poderoso y bravo. Pusiéronse los castellanos sobre ella, determinados de no partirse de alli antes de tomalla y vengar la afrenta pasada. Estaba dentro con el Infante, que otros llaman duque de Portugal, Egas Nuñez, su ayo, persona de mucha prudencia, y que con su buena crianza cultivó maravillosamente el buen natural de aquel Principe, y fué causa que sus buenas inclinaciones se mejorasen y diesen el fruto de virtudes aventajadas. Este caballero, habida licencia, salió á

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