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que parecia llegar al cielo, cubierto de nubes y de nie

CAPITULO XXII. bła, aunque el mar sosegado á causa de los pocos vien

De la navegacion de Hannon. tos que en aquella parte soplan. Mas adelante, unas riberas llenas de pedregales y matorrales se tendian hasta La navegacion de Hannon fué mas larga y la mas fael monte de Saturno. Luego despues los Cenitas, por mósa que sucedió y se hizo en los tiempos antiguos, y medio de los cuales corria Guadiana, con dos islas opues- que se puede igualar con las navegaciones modernas de tas, que la mayor llamaban Agonida. Después doblado | nuestro tiempo, cuando la nacion española con esfuerel promontorio Sacro, hoy cabo de San Vicente, por zo invencible ha penetrado las partes de levante y de riberas que hacen muchas vueltas, llegaron al puerto | poniente, y aun aventajarse á ellas, por no tener noticia Cenis, no lejos de la isla dicha entonces Petanio, y hoy entonces de la piedra imán y aguja ni saber el uso, así Perseguero. Caian cercalos Draganos, pueblos de la Lu della como del cuadrante, por donde no se atrevian á sitania, incluidos entre dos montes Sefis y Cernfis, meter y alargarse muy adentro en el mar. Juntada pues y que al porte tenian por términò un seno de mar pues- y apercebida una armada de sesenta galeras grandes, en to en frente de las islas dichas Strinias, puestas en alta que llevaban treinta mil personas, hombres y mujeres, mar. Tenian los Draganos otra isla cerca, llamada Aca- para hacer poblaciones de su gente por aquellas riberas le, cuyas aguas eran azules extraordinariamente y de donde pareciese á propósito, se hicieron a la vela desmal olor. Esta forma tenian entonces aquellas marinas; de Cádiz. Pasadas las columnas de Hércules en dos dias al presente, habiéndose el mar retirado, todo está dife de navegacion, llegados que fueron á uma grande llanurente de lo antiguo. Sobre la isla Acale en tierra firme ra, edificaron una gran ciudad, que dijeron Timiatese empinaba el monté Cepriliano, y muy adelante por rion. Vueltas luego las proas al poniente, seguíase el aquellas riberas hallaron entre levante y septentrion á promontorio Ampelusio, que nosotros comunmente llala isla Pelagia, de mucha verdura y arboledas; pero no mamos cabo de Espartel; y aun sospecho es el que osaron saltar en ella, por entender de muchos que era Arriano llamó Soloen, de mucha espesura de árboles y consagrada al dios Saturno, y que á los que á ella abor- de muy grande frescura. Síguese el rio Zilia , que sosdaban se les alteraba el mar: tal era la vanidad y supers- pechoso Polibio llamó Anatis; y en este tiempo junto á ticion de aquella gente. Seguíanse en tierra firme los él está asentado un lugar, por nombre Arcilla. Los Sarios, geple in humana y enemiga de extranjeros ; por Lixos, gente que moraba y tomaba el nombre del rio donde el cabo que en aquella parte hoy se dice Espichel, Lixio, el cualcorre de la Libia y descarga por aquella parantiguamente por la fiereza desta gente se llamó Barba le en el Océano, estaban tendidos setecientas y treinta y rio. Desde allí en dos dias de navegacion llegaron á la cinco millas, conforme a la medida romana, mas adelanisla Strinia, deshabitada y llena de malezas, á causa que te del promontorio Ampelusio. Allí fingieron antigualos moradores, forzados de las serpientes y otras saban mente que Hércules luchó con el gigante Anteo, y que en dijas, la desampararon y buscaron otro asiento; por es el mismo lugar eran los jardines de las Hespérides y el esto los griegos la llamaron Ofiusa , que es tanto como pantoso dragon que las guardaba. Seguíanse á igual disde culebras. Ofrecióse luego la boca de Tajo, donde los tancia en espacio de cien millas, ó veinte y cinco leguas, Sarios se terminaban con una poblacion de griegos, otros dos rios: el uno se llamó Subur, donde se via una que se entiende, no sin probabilidad, que fuese Lisboa, poblacion, por nombre Bonosa; el otro Sala, con otra pociudad en el tiempo adelante nobilísima. Hiciéronse blacion del mismo nombre, que hoy se llama Salen, en desde allí á la vela , y tocaron en las islas Albiano y La un buen asiento y fresco, pero moleslado de las fieras cia; hoy se cree que son las islas puestas enfrente de por caelle cerca los desiertos de Africa. Partidos de Bayona en Galicia. Llegaron á las riberas de los Nerios aquellos lugares, llegaron al monte Atlante, que se tero Jernos, que se tendian hasta el promontorio Nerio, que mina en el mar en el cabo que los antiguos llamaron la llamamos el cabo de Finisterre; junto á el están mu postrera Chaunaria, despues por los marineros fué cochas islas, llamadas antiguamente Strenides, porque los munmente llamado el cabo Non, por estar persuadidos moradores de la isla Strinia, huidos de allí á causa de que el que con loco atrevimiento le pasaba para siemlas serpientes, como se ha dicho, hicieron su asiento en pre no volvia; boy le llamamos cabo del Boyador, si aquellas islas. Decíanse tainbien Casiterides, por el bien algunos ponen por diferentes el cabo Non y el cabo mucho plomo y estaño que en ellas se sacaba. Pasado del Boyador; lo mas cierto es que tiene enfrente la el promontorio Nerio, Himilcon y sus compañeros, isla de Palma, puesta lácia el poniente, una de las CaFueltas las proas al oriente, por falta de los vientos en narias, de la equinoccial distante veinte y ocho grados aquellas riberas y por los muchos bajíos y con las mu que tiene de altura. Pasado este promontorio, ofrecióchas oras embarazados, padecieron grandes trabajos; seles una ribera muy tendida hasta una pequeña isla mas prosiguieron en correr los puertos, ciudades y pro de cinco estadios en circuito, la cual ellos, dejando allí montorios de los Ligores, Asturianos y Siloros, que por una poblacion, llamaron Cerne. Yo entiendo que en órden se seguian en aquellas marinas. De las cuales nuestro tiempo se llama Argin, y está pasado el cabo cosas no se escribe nada, ni se halla memoria alguna Blanco, asentado veinte y un grados mas acá de la equide lo que pasaron en el mar de Bretaña y en el Báltico, noccial; y della todo aquel golfo se llama el golfo de donde es verisimil que llegaron guiados del deseo de Argin , que va tendido hasta el Cabo Verde y las diez descubrir , calar y considerar las riberas de la Francia | islas que tiene enfrente, antiguamente dichas Hespériy de Alemaña. Ni aun, que se sepa, hay memoria del ca- des; entre las demás la principal hoy se Hama de Sanmino que para volver á España hicieron, despues que tiago, y todas ellas se dicen las islas de Cabo Verde. gastaron dos años enteros en ida y vuelta de navegacion | Este cabo ó promontorio sospecho que Arriano le llama tan larga y dificultosa.

Cuerud Hesperio, y que el rio muy ancho que antes del

entra en el mar, es el que Festo llama Asama, porque memoria de cosa tan señalada , de dos hembras que tambien en este tiempo, con nombre no muy diferente prendieron, porque á los machos no pudieron alcanzar de lo antiguo, se llama Sanaga. Cria crocodilos y caba por su gran ligereza, como no se amansasen , las matalos marinos; crece otrosí, y mengua en el estío á la ron, y enviaron á Cartago las pieles llenas de paja, manera del Nilo; por donde se entiende que tienen una donde estuvieron mucho tiempo colgadas en el templo misma origen estos dos rios y nacen de unas mismas de Vénus, para memoria de tan grande maravilla. Los fuentes. Los antiguos, y en particular Plinio, lellamaron doctos ordinariamente no sin razon creen que esta isla Nigir. Entra en el mar por dos bocas: la que hemos di- l es una que está debajo la equinoccial frontero de un cho, y otra que está pasado Cabo Verde, y por su gran cabo de Africa, llamada de Lope Gonzalez, sujeta en anchura vulgarmente se llama el rio Grande. Seguíanse este tiempo a los portugueses, y que se llama la isla de las islas Gorgonides; así las llamó Hannon, de unas mu Santo Tomé, tan rica de azúcares, que se dan muy bien jeres monstruosas que allí vieron, las cuales los anti en ella, como mal sana, principalmente a los nuestros, guos llamaron gorgonas. Cerca de aquellas islas vieron como quier que los etíopes se hallen allí muy bien de un monte muy empinado, que llamaron Carro de los salud. Los hombres cubiertos de vello entendemos que Dioses, por resplandecer con fuegos y porque tenia fueron cierto género de monas grandes, cuales en Afrigrande ruido de truenos; los nuestros le llaman Sierra ca hay muchas y de diversas raleas, del todo en la figuLeona , puesta ocho grados antes de la equinoccial. En ra semejantes á los hombres, y de ingenios y astucias Piolemeo está demarcado el Carro de los Dioses en cin maravillosas. Arriano escribe que Hannon y sus comco grados de altura, y no mas, sea que los números, por pañeros desde aquellos lugares y desde aquella isla diedescuido de los escribientes, estén estragados, o que él ron la vuelta a España, forzados de la falta de mantenimismo se engañó. Este monte, por su altura, ordinaria- mientos. Plinio dice que Hannon llegó hasta el mar mente resplandece con relámpagos, demás que los mo Rojo, pasado, es á saber, el cabo de Buena Esperanza, radores por causa del calor, que por allí es muy excesi en el cual, adelgazadas de entrambas partes las riberas, vo, de dia están encerrados en cuevas debajo de tierra, la Africa interior á manera de pirámide se termina. y las noches salen á trabajar y procurar su sustento con ! Dice mas, que desde allí envió embajadores a Cartago, hachos encendidos; por donde los campos cercanos ál por tierra sin duda, con informacion de todo lo suceaquel monte resplandecen de noche, y parece que ar- dido. En esto concuerdan , que volvió al quinto año de den en vivas llamas y en fuego; cosa que dió ocasion à | la partida de España, y de la fundacion de Roma se Hannon y á sus compañeros á que pensasen de veras, ó contaba 312. Los que con él fueron, vueltos, á porfía que de propósito fingiesen, como suele acontecer cuan contaban milagros que les acontecieran en navegacion do se habla de cosas y lugares tan apartados, que de tan larga , tormentas, figuras de aves nunca oidas, aquellas partes y campiñas corrian en el mar rios de cuerpos monstruosos de fieras y peces, varias forfuego, y que todas aquellas tierras comarcanas estaban mas de hombres y de animales, vistas ó creidas por el yermas, á causa de aquellas perpetuas llamas. Pasado miedo, ó fingidas de propósito para deleitar al pueaquel monte, descubrieron una isla, habitada de hom blo, que abobado oia cosas tan extrañas y nuevas. bres cubiertos de vello (así lo entendieron ellos), y para

LIBRO SEGUNDO.

CAPITULO PRIMERO. Que Hannon y sus hermanos volvieron á su ticrra. HANNON Y Himilcon, despues de tan dificullosos viajes y tan largas navegaciones, vueltos en España, con deseos de descansar y de ver á su patria , sin dilacion se partieron á Cartago, donde fueron con grande acompañamiento de los que salieron á recebillos, con aplauso de todo el pueblo y solemnidad semejante á triunfo metidos en la ciudad. Todos alababan y engrandecian el vigor de sus ánimos, sus famosos acometimientos y el alegre remate de sus empresas. Quedó Gisgon en el gobierno de España, al cual se le dió tambien licencia que dejado el cargo se volviese á Cartago. Lo que mucho importaba para continuar en su poder y autoridad, hicieron que Aníbal, su primo, que era hermano de Safon, junto con Magon, pariente y amigo de los mismos, fuesen

nombrados para suceder en el gobierno de España. Deste Magon se dice que en las islas Baleares, donde se detuvo algunos años, edificó en Menorca una ciudad de su nombre. No hay duda sino que en aquella isla hobo antiguamente una ciudad que se llamó Magon, pero la semejanza del nombre no es conjetura bastante para asegurar que haya en particular sido fundada por este Magon, como quier que no haya para comprobarlo otro testimonio de escritores antiguos. Lo que se tiene por averiguado es que, llegado que fué Aníbalá Cádiz, Gisgon, cargada la flota de riquezas que él y sus hermanos juntaran muy grandes, se hizo á la vela, pero no llegó á Cartago, porque corrió fortuna, y se perdió con todas

las naves por la violencia de ciertas tormentas, muchas | y muy bravas, que por aquellos dias trajeron muy al

terado el mar, que fué año de la fundacion de Roma de 315. Dícese tambien que Aníbal, en las riberas del mar Océano antes de llegar al cabo de San Vicente, en un

CAPITULO IT. buen puerto fundó una ciudad que antiguamente se

De las cosas por los españoles hechas en Sicilia. llamó puerto de Aníbal (ahora se llama Albor), cerca de Lagos, pueblo antiguamente dicho Lacobriga. Por Algunos años se pasaron despues desto sin que suceotra parte, los tartesios á la postrera boca del rio Gua- diese en España cosa digna de memoria hasta el año do dalquivir edificaron un castillo con un templo consa- | la fundacion de Roma de 327. En el cual tiempo, pargrado á Vénus; la cual estrella, porque se llama tambientida toda la Grecia en dos partes, se hacia la guerra PeLucífero ó Lucero, el templo se dijo Lucífero, y hoy, loponesiaca. Juntamente el segundo año desta guerra, corrompida la voz, se llama Sanlúcar, pueblo en este una cruel peste se derramó casi por toda la redondez tiempo, por la contratacion de las Indias y por ser escala de la tierra, la cual, como tuviese su principio en la de aquella navegacion, entre los mas nombrados de Etiopia , de allí pasó á las demás provincias, y por reEspaña. Así cuentan esta fundacion nuestras historias, mate en España asimismo mató y consumió hombres y que afirman tambien que por el mismo tiempo se en ganados sin número y sin cuento. Hicieron mencion cendió una guerra muy cruel entre los béticos, que hoy desta plaga Tucídides, Tito Livio y Dionisio Halicarnason los andaluces , y los lusitanos, gentes que moraban seo, y aun nuestras historias atribuyen la causa desta de la una y de la otra parte de Guadiana. Dicen que co mortandad á la sequedad del aire; pero Hipócrates, que menzó de diferencias y riñas entre los pastores; que á vivió por el mismo tiempo, afirma que para librar á Telos lusitanos favorecieron los cartagineses, á los béti salia desta peste, hizo él quemar los montes y bosques de cos una ciudad principal por aquellas partes, la cual al aquella tierra. Lo que á nuestro propósito hace es que gunos sospechan que fuese la Iberia, de quien arriba para la guerra que en Sicilia traian los de Lentino y los se hizo mencion, y que las mismas mujeres tomaron las caranenses contra los siracusanos, ciudad entonces la armas; tan grande era la rabia y furia que tenian. La mas populosa y poderosa de aquella isla, Nicias y Albatalla fue muy herida : pelearon por espacio de un dia cibiades, aunque era de poca edad, fueron de Atenas entero sin declararse ni conocerse la victoria por nin- enviados con una armada de cien galeras en socorro de guna de las partes. Despartiólos la noche; fueron pa- los leontinos. Esta era la voz; pero de secreto llevaban sados á cuchillo ochenta mil hombres, y entre ellos el esperanza de apoderarse de toda la isla. Sucediérales principal caudillo de los cartagineses, que si esto es como lo pensaban si Alcibiades, que se habia al principio verdad, se puede con razon pensar fuese el mismo Aní gobernado bien y quebrantado las fuerzas de los siracubal. Añaden que Magon, movido de la fama de aquella sanos, no fuera acusado á la misma sazon en Atenas al batalla, partió luego de las Baleares Mallorca y Menor- pueblo de haber descubierto los misterios de Céres, en ca en ayuda de los suyos y en busca de los enemigos, ninguna cosa mas solemnes y sagrados que en el silencio. los cuales, por haber recebido en aquella batalla no me Citáronle para que pareciese en juicio y se descargase: nor daño que hecho, fueron forzados, quemada la ciu- él por la conciencia del delito, ó por miedo de los condad, á buscar otros asientos, por miedo de mayor mal. | trarios, se fué á Lacedemonia, donde como fuese reCorria ya el año de la fundacion de Roma de 321. En cebido benignamente por su excelente ingenio y por el cual año sucedió en Cartago grande mudanza, ca | la fama de lo que habia hceho, les persuadió por venmuertos en aquella ciudad casi en un tiempo Asdrúbal y garse que enviasen en socorro de los siracusanos un vaSafon, hermanos de Aníbal, el crédito y autoridad de leroso capitan llamado Gilipo; con cuya llegada se troHannon, que ya flaqueaba con la nueva del daño reci caron las cosas de tal suerte, que fueron vencidos los bido en España, se perdió de todo punto, por brotar, co | atenienses por mar y por tierra, y el mismo Nicias con mo acontece en las adyersidades, el odio de muchos, otros muchos, vino en poder de sus enemigos los de Laque llevaban de mala gana se gobernase y se trastornase cedemonia. Poseian los cartagineses por aquel tiempo toda la ciudad á voluntad y antojo de un ciudadano, y junto al promontorio Lilibéo, que ahora es cerca de que un particular pudiese mas que los que tenian á car- Trapana, y distaba de Cartago ciento y ochenta millas, go el gobierno. Acordaron criar un magistrado de cien algunos pueblos de aquella isla. Los Agrigentinos, que hombres, con cargo y autoridad de tomar cuenta á los ahora se llaman de Gergento, y eran comarcanos, llecapitanes que volviesen de la guerra. Forzaron pues á vaban mal que el poder de los cartagineses se contiHannon á pasar por la tela deste juicio. Ventilóse su ne nuase y envejeciese tanto tiempo en aquella isla, fuera gocio, condenáronle en destierro, que fué no menor in de agravios particulares que les tenian hechos. Sucedió vidia que ingratitud, especial que ninguna causa alega- que los cartagineses salieron á un bosque no léjos de la ban mas principal para lo que hicieron, sino que era ciudad de Minoa para hacer cierto sacrificio; acudiede ingenio é industria mayor que pulliese seguramente ron los de Gergento, y pasaron a cuchillo los contrarios, sofrille una ciudad libre, pues habia sido el primero de por haber salido sin armas y sin recelo, todos los que los hombres que se atrevió á amansar un leon y hacelle no escaparon por los pies y se salvaron por aquellos tratable; que no se debia fiar la libertad de quien do bosques y montes. Sabido esto en Cartago, todo el maba la fiereza de las bestias. La verdad es que las ciu pueblo se alteró y se movió á vengar aquel insulto. Con dades libres suelen concebir odio y siniestra opinion con este acuerdo enviaron á Sicilia dos mil cartagineses y tra los ciudadanos que entre los demás se señalan, y con otros tantos soldados españoles. Juntaron con ellos quiinvidia maltratar á los priocipes de la república, á quien nientos mallorquines honderos, nuevo y extraordinamochas veces fué cosa perjudicial y acarreó notable da- rio género de milicia , los cuales, puesto que al princino aventajarse en valor , industria y virtudes á los pio fueron menospreciados del enemigo porque iban demás.

desnudos, venidos á las manos, dieron a los suyos la victoria ; ca con una perpetua lluvia de piedras mala

trataron y destrozaron el cuerno y costado izquierdo , paves españolas mas fuertes y los pilotos mas diestros; de los enemigos. Muchos fueron en la pelea muertos, y y así, sufrieron la tempestad en alla mar; y luego que mayor número en el alcance ; algunos se escaparon aflojo el viento, se juntaron y tomaron el puerto de Cas ayudados de la escuridad de la noche, y se recogieron marina. Combatieron aquella ciudad por espacio de à la ciudad; pero con cerco que le tuvieron de dos cuatro dias, á cabo dellos la tomaron, y pasados á cuaños, vino asimismo á poder de los cartagineses, año | chillo todos los moradores, la pusieron á fuego: grande de la fundacion de Roina de 346. El fin desta guerra fué crueldad, pero que atemorizó á los de Gela en tanto principio de otra mas grave. Dionisio, el mas viejo, es grado, que sin hacer resistencia desampararon la ciutaba apoderado tiranicamente de Siracusa ; era grande | dad; acudieron las demás naves á aquellos lugares, su poder y sus fuerzas muy temidas. Acudieron a él donde refrescado el ejército y los soldados con reposo Jos de Gergento secretamente; pidiéronle los recibiese de algunos dias, se determinaron de presentar la balaen su proteccion y librase aquella ciudad del poder y lla á Dionisio, de quien tenian aviso que traia grandes mando muy pesado de los cartagineses. Prometióles lo fuerzas por mar y por tierra; excusaron la batalla vaque pedian, por tener entendido que sus intentos de ha- | val, á causa que muchos de sus bajeles se volvieran á cerse rey de toda aquella isla no podrian ir adelante en Cartago y á Cádiz; acordaron seria mas expediente petanto que los cartagineses en ella tuviesen autoridad y lear con los enemigos en tierra. Estaba el cartaginés con mando. Dióles por consejo que en el entretanto que él esta resolucion cuando Dionisio se les presentó delante; se apreslaba, saliesen todos muy secretamente de Ger- l juntáronse reales con reales á pequeña distancia; ordegento, y al improviso se apoderasen de Camarina y de naron sus escuadrones y huestes para dar la batalla; Gela, pueblos comarcanos, desde donde podrian cor primero Dionisio en esta mauera : puso en igual disrer los campos de los enemigos; que lo demás él lo to- tancia y á ciertos trechos los socorros que tenia de dimaba a su cargo. Ejecutóse luego esto , hiciéronse y versas ciudades, por frente y á entrambos lados la carecibiéronse daños de una y otra parte. Entonces Dio- ballería, los de Siracusa quedaron en la retaguarda. nisio interpuso su autoridad, requirió a los cartagine- Himilcon al contrario, hechos tres escuadrones de su ses por sus embajadores que se biciese satisfaccion y gente, salió al encuentro al enemigo; en medio y por se restitu yesen los daños los unos á los otros como era frente los españoles, en el un lado y en el otro los carjusto. Principalmente hacia instancia que á los de Ger- | tagineses con cada selecientos honderos y los caballos gento se restiluycse su ciudad, por lo menos que los que fortalecian los dos cuernos y costados; dos mil indesterrados y ahuyentados pudiesen volver á ella y go- fantes escogidos de todo el ejército quedaron de reszar de las mismas libertades y franquezas que los de pelo y de socorro para las necesidades. Dada que fue Carlago; concluia que de otra manera no sufriria que la señal de pelear, arremetieron todos con grande de sus parientes y aliados fuesen tratados como esclavos. nuedo y cerraron. Fué la batalla por grande espacio du, A esto los cartagineses respondieron ser derecho de las dosa, sin declararse la victoria ; reparaban y mezelágentes que los vencedores mandasen á su voluntad á banse los escuadrones; muchos de ambas partes caian, los vencidos; que ellos no comenzaron la guerra, şino, / sin reconocerse ventaja; solo la caballeria de Dionisio al contrario, loş de Gergento los habian á ellos acome comenzaba á llevar lo mejor y apretar los caballos car, tido y agraviado , junto con el desacato que hicieron á tagineses; y hobieran salido con la victoria y retirado Ja deidad de los dioses, que po haria bieu pi debida- los contrarios si Himilcon no se adelantara con las mente si se metiese á la parte y amparase aquella gente compañías que tenia de respeto contra la caballería malvada y sin Dios; en lo que decia que no pasaria por enemiga, que no pudo sufrir el nuevo impetu de aqui alto ni dişimularia las injurias de los de Gergento, cuauellos soldados, y aprelada á un mismo tiempo por freute do quisiese tomase la demanda y las armas ; que enten- y por las espaldas, muertos muchos dellos, lodos los deria lo que el poder invencible de los cartagineses y demás se pusieron en luida. Los louderos, eu particusus soldados envejecidos en las armas harian. Con estelar, con un granizo de piedras lierian en el enemigo, que principio, con estas demanda y respuesta se rompió quedó con los costados descubiertos; puestos en buida claramente la guerra. Dionisio recogia las fuerzas de los caballos sicilianos, revolvió Himilcon con su gente toda aquella isla , y incitaba contra los de Cartago, así y con su caballería sobre la infanteria siciliana, que to, á las ciudades griegas como a Dario Noto, rey de Per- davía estaba trabąda y releaba valientemente; con su sia, con embajadas que le envió en esta razon. Ellos, llegada desbarató los escuadrones sicilianos. Dionisio, por el contrario, levantaron quince mil infantes, parte que no solo se habia mostrado prudeule capitan, sino de Cartago , parle de Africa, y cinco mil caballos. Asi-l hecho oficio de esforzado soldado, y puesta en huida mismo juntaron diez mil españoles, y para mas ganalle su caballería , apeado con un escudo de hombre de á las voluntades y asegurarse mas dellos , restituyeron á pié, sustentó por largo espacio la pelea, ca acudia á toCádiz en su antigua libertad, en sus leyes y sus sueros. das partes, y donde quiera que veią trabajados á los Solamente les vedaron el hacer y tener galeras ; quita- suyos, allí hacia volver las banderas y acudir los escuaron las guarniciones de donde las tenian puestas; solo drones; á lo último, perdida la esperanza, se retiro con conservaron el famoso templo de Hércules con algunas los suyos cogidos y poco a poco lácia sus reales, que pocas atalayas por aquellas marinas. Hizose la masa de | por ser ya noche no fueron tomados por el enemigo. todas estas gentes en Cartago, de donde Himilcon Ci Hizo aquella misma noche junța de capitapes, animó á po, nombrado por general, se partió con una armada los suyos, dijoles que no perdiesen el ánimo, que los muy gruesa, que al principio tuvo vientos frescos, des cartagineses no habian vencido por fuerza, sino con pues arreció el tiempo de manera que derrotó las na- | artificio y maña; que si por algun tiempo se entreteves, y surgieron en diversos puertos de Sicilia ; eran las nian, la caballería, que quedaba entera, y grandes gen

tes de toda la isla en breve les acudirian. Hecho esto, yerma, y de comun acuerdo se fuesen á poblar á tierra mandó á los soldados que quedaron sanos se fuesen á ¡ tan buena; que era mejor carecer de aquellas riquezas reposar, y á los heridos hizo curar con grande cuidado; y abundancia que enflaquecer las fuerzas de su ciudad juntamente se aparejó para defender los reales, pero con extenderse mucho. Esta isla creyeron algunos fuese toda aquella diligencia fué sin provecho, ca luego el alguna de las Canarias; pero ni la grandeza, en para dia siguiente como concurriesen los enemigos, ce- ticular de los rios, ni la frescura concuerdan. Así los gasen la cava y combatiesen y pasasen las alharradas, mas eruditos están persuadidos es la que hoy llamamos entre los carros y el bagaje se renovó la pelea. En fin, de Santo Domingo ó Española, ó alguna parte de la Dionisio, perdida toda esperanza, con algunas heridas tierra firme que cae en aquella derrota; y mas cuidaron que llevaba, se puso en huida. Grande fué el número ser isla, por no haberla costeado y rodeado por todas de los sicilianos que pereció en estas dos peleas; y aun partes ni considerado atentamente sus riberas, de los cartagineses se dice que les costó harta sangre la victoria, de los cuales fueron muertos tres mil, y de

CAPITULO III. los españoles dos mil. Con la nueva desta jornada, muchas ciudades de Sicilia se entregaron a los vencedores;

Cómo la giierra de Sicilia se movió de nuevo. pero ya que estaban apoderados de casi toda la isla, Ardian los cartagineses en deseos de tornar a la guer, para muestra de la inconstancia de las cosas humanas ra de Sicilia, y para esto levantaban de nuevo soldados les sobrevino tal peste, que los ejércitos fueron destro- en Africa y en España. Los españoles no gustaban desta zados y menguados con tanto dolor y pena de la ciu- guerra, por caer tan lejos y por haberles sucedido por dad de Cartago cuando les llegó esta nueva , que no de dos veces tan mal, tenian la pérdida por mal agüero; otra manera que si la misma ciudad fuera tomada , se representábanseles los desastres y reveses pasados, y entristecieron los ciudadanos y se cubrieron de luto. Vol decian no ser cosa justa hacer á los sicilianos guerra, vió con pocos el general vestido de una esclavina suelta de los cuales ningun agravio recibieran. Viendo esto sin cenidor, á manera de siervo; y acompañado de los los cartagineses, determinan de disimular hasta tanto sollozos del pueblo que le seguia, entrado en sụ casa, que con el tiempo hobiesen puesto en olvido los males sin admitir á persona alguna que le hablase, ni aun á pasados ó alguna ocasion se presentase que les pusiese sus propios hijos, él mismo se dió la muerte. Despues en necesidad de abrazar la guerra, que por entonces desto quieren decir que Dionisio procuró por sus em- tanto aborrecian. Esto trataban los cartagineses sin bajadores aparlar á los españoles de la amistad de los descuidarse en juntar una gruesa flota, cuando muy ú de Cartago, y que, al contrario, los cartagineses con todo su propósito en España, por falta de agua, sobrevino buen tratamiento y blandura los entreluvieron. Lo que una grande hambre, y tras ella , como es ordinario, una consta es que por diligencia y buena maña de Dion Si peste y mortandad no menor. De Sicilia olrosí certitiracusano se asentó paz por treinta años entre los sici- caban que Dionisio, despues de estar apoderado en gran lianos y cartagineses el año tercero de la olimpiade 95, parte de aquella isla, pasado con sus armadas en Italia, que fue de la fundacion de Roma de 356; paz que no y tomado Regio, ciudad puesta en lo mas angosto del duró mucho. No falta quien diga que, despues de la estrecho ó faro de Mecina, tenia puesto sitio sobre Copelea famosa llamada Leutrica, Dionisio envió socor- | tron, ciudad griega y marítima, por estar persuadido ros á los de Lacedemonia (entre los demás se cuentan se aumentarian mucho sus fuerzas si se hacia señor de celtas y españoles, quier fuesen de las reliquias de Hi-, aquella plaza, tan principal por su fortaleza y puerto, y milcon, quier llevados desde España para este efecto), que está puesta en lo último de Italia. Estas cosas moy que con estos socorros Arquidamo, hijo de Agesi- | vieron al Senado cartaginés á volver á la guerra de Silao, cerca de la ciudad de Mantinea venció y mató á cilia; á los españoles á tornar las armas convidaron los Epaminonda, señalado capitan de los teba nos; con lo trabajos que padecian; alistáronse ep número de veinte cual libró la antigua ciudad de Lacedemonia de la des- | mil peones y mil caballos, y aun de camino en las naves truicion que la amenazaba y del riesgo que corria. Por de Mallorca á Cartago llevaron trecientos honderos. el mismo tiempo, como algunos cartagineses partiesen Estaba nombrado por general desta empresa un homde España por mar, sea arrebatados contra su voluntad bre principal, llamado Hannon, el cual, con esta gente de algun recio temporal, sea con deseo de imitar á Han y otros diez mil africanos que tenia á punto, pasó luego non, tomando la derrota entre poniente y mediodía, y á Sicilia. Tuvo Dionisio aviso de lo que pasaba y de la vencidas las bravas olas del gran mar Océano, con na- | trama que se le urdia, por lo cual fué forzado á dejará vegacion de muchos dias descubrieron y llegaron á una Italia y acudir á lo que mas le importaba. La flota con isla muy ancha, abundante de pastos, de mucha fres- que desde Regio pasaban los soldados en Sicilia fué cura y arboledas y muy rica, regada de rios que de desbaratada y vencida por la cartaginesa, y muchas montes muy empinados se derribaban, tan anchos y naves tomadas que llevaban la ropa y recámara del mishondables, que se podian navegar. Por esto y por estar mo Dionisio, Allí, entre los demás papeles, se hallaron yerma de moradores, muchos de aquella gente se que cartas de un cartagines, llamado Sunniato, escritas en daron allí de asiento, los demás con su flota dieron la griego, en que avisaba á Dionisio del intento y apavuelta, y llegados á Cartago, dieron aviso al Senado de rato de aquella guerra : traicion y felonía cometida contodo. Aristóteles dice que, tratado el negocio en el Se- | tra su patria solo por envidia y rabia de que no le honado, acordaron de encubrir esta pueva, y para este / biesen encomendado á él aquella guerra, delito que a efecto hacer morir á los que la trajeron. Temian, es a él costó la vida, y en general fué ocasion de que se prosaber, que el pueblo, como amigo de novedades y can- | mulgase un decreto en que se proveyó que ningun carsado con la guerra de tantos años, no dejasen la ciudad taginés en lo de adelante pudiese estudiar las letras y

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