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les Diego Perez de Vargas, ciudadano de Toledo, y por del Rey, que le prendió y hobo á las manos; con qué insu órden apretado su escuadron y cerrado, pasaron por dustria ó en qué lugar no se escribe, ni aun refieren el medio de sus enemigos con pérdida de pocos. Entrados nombre que el moro tenia, ni lo que dél se hizo; en el en el castillo, fueron causa que se salvase, porque los caso no se duda. A Alhamar, rey de Granada, otorgó que estaban cercados se animaron con su ayuda y con treguas por un año el rey don Fernando; con que gasesperanza de mayor socorro que entendian les acudiria. tados no menos de trece meses en aquella empresa y El rey Moro, por salille vana su esperanza y forzado de jornada, dió la vuelta á Toledo, do su madre y mujer le no menos falta de vituallas, alzó el cerco. Pusieron es- esperaban alegres con las victorias presentes. De allí tos negocios en gran cuidado al Rey, que consideraba pasó á Búrgos y trasladó la universidad de Palencia, cuántas fuerzas le faltaban por la muerte de dos capita- que fuudó el rey don Alonso, su abuelo, á la ciudad de nes tan señalados, cuánto atrevimiento habian cobrado Salamanca. Convidole a hacer este trueco la comodilos moros. Por esta causa desde Burgos, donde era ido dad del lugar, por ser aquella ciudad muy á propósito con intento de llegar dinero para la guerra, á grandes para el ejercicio de las letras. El rio Tórmes que por jornadas se partió para Córdoba. Llevó consigo a sus ella pasa la hace abundante; su cielo saludable y apahijos don Alonso y don Fernando, mozos de excelentes cible; finalmente, proprio albergo de las letras y erudinaturales y de edad á propósito para tomar las armas. cion. Pretendia otrosí con este beneficio ganar las voEl padre, como sagaz, pretendia que los primeros prin- luntades del reino de Leon, en que está Salamanca; y cipios y ensayes de su milicia fuesen en la guerra con- aun don Alonso, su padre, rey de Leon, los años pasatra los infieles, enemigos de los cristianos. Pretendia dos para que sus vasallos no tuviesen necesidad de ir á otrosí con el uso de las armas despertar su esfuerzo y Castilla á estudiar, enderezó en aquella ciudad cierto Bacellos hábiles para todo. En el mismo tiempo el rey principio de Universidad, pequeña á la sazon y pobre, don Jaime fué á Mompeller para ver si podia juntar al- al presente por el cuidado y liberalidad de don Fergun dinero de aquellos ciudadanos para la guerra; de pando, su hijo, y mas adelante por la franqueza de don que tenia no menos falta que la que en Castilla se pade- Alonso, su nieto, como de príncipe muy aficionado á cia. Deseaba asimismo sosegar los moradores de aquella los estudios y álas letras, se aumentó de tal suerte, que ciudad, que andaban divididos en bandos, castigando á en ninguna parte del mundo hay mayores premios para los culpados : lo uno y lo otro se hizo. El rey moro Al- la virtud ni mas crecidos salarios para los profesores hamar juntó á los demás estados que tenia el señorío de las ciencias y artes. Don Diego de Haro, señor de de Granada con voluntad de aquellos ciudadanos; ciu- Vizcaya, primera y segunda vez, no se sabe la causa, dad poderosa en armas y en varones y que por la ferti- pero anduvo por este tiempo alborotado; la blandura lidad de sus campos no tiene mengua de cosa alguna. del rey don Fernando y su buena manera y el cuidado Este fué el principio del reino de Granada, que duró que en ello puso don Alonso, su hijo , le hicieron sosedesde entonces hasta el tiempo y memoria de nuestros gase con dalle mayores honras y hacelles mas crecidas abuelos. En Murcia, por odio que tenian á Alhamar, los mercedes que antes, en que se tuvo consideracion a los ciudadanos alzaron por su rey á uno llamado Hudiel; servicios de sus antepasados; además que era mala saocasion de que se comenzaron las enemistades graves y zon para ocuparse en alteraciones domésticas por la para aquella gente perjudiciales, que largo tiempo buena ocasion que se ofrecia de desarraigar el nombre se continuaron entre aquellas dos ciudades. Los moros y nacion de los moros de España. Sucedieron estas code Andalucía cansaban a los nuestros con rebates, va- sas el año de 1240; el cual año, no solo para Castilla fué líanse de engaños y celadas sin querer venir á batalla. dichoso, sino tambien señalado y de mucha devocion Al contrario, diversas compañías de soldados enviados para los aragoneses, por el milagro que sucedió en el por el rey don Fernando en tierra de los enemigos se castillo de Chio. Por la ausencia del Rey, los soldados apoderaban de castillos, pueblos y ciudades, cuando que quedaron de guarnicion en Valencia, salieron en por fuerza, cuando por rendirse de su voluntad; en compañía de Guillen Aguilon y de otros caballeros á particular sujetaron al señorío de cristianos á Ecija, correr y robar las tierras de moros. Cargaron sobre el Estepa, Lucena, Porcuna, Marchena (los antiguos la territorio de Júliva y tomaron á Rebolledo de sobrellamaron Martia), Cabra, Osuna, Vaena. Los pueblos salto. En aquellos montes estaba el castillo de Chio, menores que se ganaron no se pueden contar, ni aun como llave de un valle muy fresco y abundante. Pusiéentonces se pudiera hacer cuando la memoria estaba ronse sobre él; los cercados con ahumadas apellidaron fresca; parte dellos se dió á las órdenes de Santiago y en su ayuda los moros de la comarca , que se juntaron de Calatrava y á los obispos que acompañaban al Rey en número de veinte mil, y asentaron sus reales á vista para ellos y sus sucesores, parte tambien se entregaron del castillo. Los cristianos eran pocos, mas valientes en particular á los grandes y caballeros. Los moros por y animosos. Determinados de pelear con aquella moeslas pérdidas cobraron tanto miedo cuanto nunca tuvie- risma, con el sol se pusieron á oir misa, á que querian ran antes. Un cierto moro, del linaje de los almohades, comulgar seis de los capitanes. En esto oyeron tal alaavisado en Africa del peligro que su gente corria,

con

rido en los reales por causa de los moros, que de repente esperanza de fundar un nuevo estado y deseoso de los acometieron, que les fué forzoso, dejada la misa, acaudillar las reliquias y fuerzas de los moros de acudir á las armas. El preste envolvió y escondió las España, pasó ultra mar. La voz era vengar por las seis formas consagradas en los corporales, que, venciarmas la afrenta de su nacion y las injurias que se dos los moros, hallaron bañados en la sangre que de hacian á la religion de sus padres. Pudiera este aco- las formas salió. Ganada la victoria, forzaron luego y metimiento ser de consideracion, sino atajaran sus abatieron aquel castillo. Los corporales se guardan en intentos la inteligencia de los nuestros y la buena dichia Daroca con mucha devocion. La liijuela en un convento

de dominicos de Carboneras, puesta allí por su funda- contento con lo demás de que se apoderó, volvió por la dor don Andrés de Cabrera, marqués de Moya, ca la posta á su padre, que ya convalecido, era llegado á Tohobo por el mucho favor que alcanzó con los Reyes Ca- ledo, y alegre con tan buen suceso y deseoso de contólicos. Vuelto el rey don Jaime , los moros se le que- firmar los ánimos de los moros en aquel buen propórellaron de aquella entrada fuera de sazon, y él les hizo sito, determinó de pasar adelante y visitar en persona emienda de los daños. Verdad es que luego que espira- aquel nuevo reino. Hállase un privilegio suyo dado en ron las treguas, con mejor órden rompió por sus tierras, Murcia al templo de Santa María de Valpuesta en aquella en que tomó el castillo de Bairén, puesto en un valle sazon. Desde allí fué necesario que el rey don Fernanen que se da muy bien el azúcar y arroz, como en toda do y don Alonso, su hijo, volviesen á Búrgos por cosas aquella campaña de Gandía; ganóse tambien Villena. que se ofrecian de grande importancia. En el mismo Cercaron á Játiva, mas no se pudo tomar, si bien rin- tiempo doña Berenguela , hija del Rey, se metió mondieron á Castellon, que está una legua solamente de ja y consagró á Dios su virginidad en el monasterio aquella ciudad. Hallábase el rey don Jaime ocupado de las Huelgas. Don Juan, obispo de Osma, le puso el en esta guerra, con que pretendia desarraigar la mo- velo sagrado sobre la cabeza , como era de costumbre. risma de aquella comarca toda, cuando otros mayores Don Jaime, rey de Aragon, se entretenia en Mompecuidados le hicieron alzar la mano para acudir á las co- ller, donde despues de asentadas las cosas de Aragon, sas de Francia que le llamaban.

y dejando para el gobierno en su lugar á don Jimeno,

obispo de Tarazona, era ido. Viniéronle á visitar los CAPITULO II.

condes de la Proenza y de Tolosa; la voz y color cra Cómo el reino de Murcia se entregó.

que estos príncipes querian hacer reverencia al Rey y

visitalle; pero de secreto se trató que el conde de ToCompuestas pues y ordenadas las cosas conforme al losa hiciese divorcio con doña Sancha , tia del rey don tiempo y al lugar en la una provincia y en la otra, es Jaime. Es cosa ordinaria que ningun respeto ni parená saber, en Castilla y en Aragon, en un mismo tiempo tesco es bastante para enfrenar á los principes cuando el rey don Jaime trataba de la jornada de Francia , y se trata del derecho de reinar. Doña Juana, como nael rey don Fernando de volver a la empresa de Anda-cida de aquel matrimonio, por no tener hermanos valucía. Sin embargo, una grande enfermedad, de que el rones, habia de llevar como en dote á don Alonso, su rey don Fernando cayó en la cama, fué causa que no marido, conde de Potiers y hermano de Luis, rey de pudiese salir de Búrgos. Asidon Alonso, su hijo mayor, Francia, la sucesion del principado de su padre. Esto fué forzosamente enviado delante á aquella guerra, á llevaba mal el rey don Jaime que á los franceses se les causa que el tiempo de las treguas concertadas con el allegase un estado tan principal; buscaban algun color rey de Granada espiraba, y era menester acudir a los para que repudiada la primera mujer , el Conde se casase nuestros y que no les faltase el socorro necesario. Lle- con otra , y por este órden tuviese esperanza de tener gado don Alonso á Toledo, se le ofreció ocasion de hijos varones. Era esto contravenir á lo concertado en otra cosa mas importante, y fué que los embajadores Paris, como se dijo arriba. Acordóse que para este de Hudiel, rey de Murcia , venian á ofrecer en su nom- efecto y para prevenirse contra el poder de Francia los bre aquel reino con estas condiciones : que el rey Hu- tres principes hiciesen liga entre sí; efectuóse y tomóse diel, recebido en la proteccion de los reyes de Castilla, este asiento á 5 del mes de junio, año de 1241. En el fuese defendido por las armas de los nuestros de toda mismo año, á 22 de agosto, murió Gregorio IX, pontifuerza y agravio, así doméstico como de fuera, y en par- fice romano. Sucedió Celestino IV, por cuya muerte, ticular le ayudasen contra las fuerzas del rey Alhamar, que fué dentro de diez y siete dias despues de su elecal cual conocia no poder resistir bastantemente; que cion, Inocencio, cuarto deste nombre, natural de Géen tanto que él viviese, para sustentar su vida queda- nova , despues de una vacante de veinte meses se ensen por él la mitad de las rentas reales. Estas condicio- cargó del gobierno de la Iglesia romana. En tiempo nes parecieron al infante don Alonso muy aventajadas, destos pontífices, Hugon, fraile dominico y cardenal, y la fortuna, cierto Dios, ofrecia una buena ocasion de natural de Barcelona, famoso por su mucha erudicion una grande empresa y prosperidad. Era menester apre- y letras, escribia largamente comentarios sobre los lisurarse, porque si se detenia, todos ó la mayor parte no bros casi todos de la Escritura sagrada. Este famoso vamudasen de parecer; tan grande es la inconstancia y ron fué el primero que acometió, con ánimo sin duda mutabilidad que tiene la gente de los moros. Por esta muy grande, de hacer las concordancias de la Biblia, causa sin esperar á dar parte á su padre, como á cosa obra casi infinita; la cual traza puso en ejecucion y sacierta, se partió luego tras los embajadores que envió lió con ella ayudado de quinientos monjes. La diligencia delante. Llegado, sin dificultad se apoderó de todo y de Hugon imitaron despues los hebreos y tambien los puso guarniciones en el reino , que de su voluntad se le griegos; con que no poco todos ayudaron los intentos entregaba, en especial en el mismo castillo de la ciudad

de las personas dadas á los estudios y letras. de Murcia. Los señores moros, conforme á la autoridad de cada uno, fueron premiados con señalalles ciertas

CAPITULO III. rentas cada un año. La ciudad de Lorca, que de los antiguos fué llamada Eliocrota , la de Cartagena y Mula

Como el rey don Fernando partió para el Andalucía. no quisieron sujetarse al señorío de los cristianos ni Entre tanto que en Francia pasaba lo que se ha dicho, seguir el comun acuerdo de los demás. Era cosa larga en el Andalucía, concluido el tiempo de las treguas que usar de fuerza , y don Alonso no venia bien apercebido se concertó, se hacia la guerra, ni con grande esfuerzo para hacer guerra como el que vino de paz; por esto, y pujanza por estar el rey don Fernando embarazada en otros cuidados, ni con suceso alguno digno de me- dades por ser ya de muchos años y estar en lo postrero moria por la una ni por la otra parte. Bien que don Ro- de su edad. Detúvose con ella y por su causa en aquel drigo Alfonso, por sobrenombre de Leon, hermano bas- lugar cuarenta y cinco dias. Estos pasados, doña Betardo del rey Fernando, en una entrada que hizo en las renguela se volvió á Toledo, el Rey á Andújar al printierras de Granada con intento de robar, quedó venci- cipio del año de 1243; la Reina , su mujer, que le hacia do en una pelea por los moros, que en mayor número se compañía, se quedó en Córdoba. Las tierras de los mojuntaron. Murieron en la pelea don Isidro, comendador ros debajo de la conducta del mismo rey don Fernando de Mártos, que ya era aquella villa de los caballeros de maltrataron los cristianos por todas partes, las de Jaen y Calatrava, y Martin Ruiz Argote con otras personas no

las de Alcalá, por sobrenombre Benzaide; Illora fué quebles y de cuenta y soldados en gran número; que fué una mada“; llegaron con las armas hasta dar vista á la misgran pérdida para los nuestros, así de gente como men- ma ciudad de Granada. Don Pelayo Correa, maestre de gua de reputacion; por lo cual, mas que por la verdad y Santiago, que acompañó al infante don Alonso en la realidad de las cosas, se suelen gobernar los sucesos de guerra de Murcia y fué gran parte en todo lo que se la guerra. El rey Moro, ensoberbecido con esta victoria, hizo, por este tiempo pasó al Andalucía y persuadió al talaba nuestras tierras sin que ninguno le fuese á la Rey, que dudoso estaba, con muchas razones pusiese mano, mudada la fortuna de la guerra y trocado en cerco con todas sus fuerzas sobre la ciudad de Jaen, que atrevimiento el temor y miedo que los moros tenian an- tantas veces en balde acometieran á

gabar;

ofrecíanse tes. El rey don Fernando, avisado del peligro y del grandes dificultades en esta demanda: dentro de la ciudaño, mandó en Burgos á su hijo don Alonso se apre- dad gran copia de hombres y de urinas y muchas vituasurase para asegurar con su presencia el nuevo reino llas, la aspereza del sitio y fortaleza de los muros, adede Murcia, por estar él determinado de partirse para el más que no era á propósito ei lugar para levantar máquiAndalucía. Luego pues que llegó á Andújar, dió el gas- nas y aprovecharse de otros ingenios de guerra. Está 1.0 á los campos de Arjona y de Jaen, ciudades que se aquella ciudad puesta al lado de un monte áspero, lentenian en poder de los moros. Arjona no mucho des- dida en largo entre levante y mediodía, es menos ancha pues se ganó de los moros con otros pequeños lugares que larga, tiene mucha agua y bastante por las fuentes que se tomaron por aquella comarca. Desde allí envió perpetuas y muy frias de que goza, el rio Guadalquiel Rey á otro su hermano, don Alonso, señor de Moli- vir corre á tres leguas de distancia; los moros los años na, á lo mismo con un grueso ejército que le seguia, pasados para que sirviese de muy fuerte baluarte, la con que hizo entrada en los campos y tierra de Grana- tenian proveida de municiones, soldados y de todas da sin parar hasta ponerse sobre aquella ciudad. El rey las cosas; ella por sí misma era de sitio muy áspero, don Fernando, por sospechar lo que podria suceder, á | las fortificaciones y soldados la hacian inexpugnable. causa que de todas partes acudirian los moros á dar Venció lodo esto la autoridad y constancia de don Pesocorro á los cercados y con deseo de apretar el cerco, layo para que se pusiese cerco a aquella ciudad; prosobrevino él mismo con mayor golpe de gente. Con su veyéronse todas las cosas necesarias, y el cerco se covenida y ayuda el ejército que acudió de los moros, aun- menzó y apretó con todo cuidado, que en muchos dias que era muy grande, fué vencido en la pelea y desbara- y con muchos trabajos poco parecia se adelantaba. Sulado; pero no pudieron los nuestros ganar la ciudad por cedió que en Granada se alborotó la parcialidad y banestar muy fortalecida, así por el sitio y baluartes como do de los Oisimeles, gente poderosa. Corria aquel rey por la muchedumbre que tenia de los ciudadanos, espe- Moro por esta causa peligro de perder la vida y el reino; cial que en el mismo tiempo vino aviso que los moros ga- suspenso y congojado con este cuidado, deseaba buszules, nombre de parcialidad entre aquella gente, tenian car socorros contra aquellas alteraciones; ninguna coapretado á Mártos con cerco que le pusieron. Movido el sa hallaba segura fuera de la ayuda de los cristianos. Rey por esta nueva, envió adelante á don Alonso, su her- Acordó, con seguridad que le dieron, venir á los reales mano, y al maestre de Calatrava para socorrer á los cer- á verse con el rey don Fernando. Tuvieron su habla y cados, cuya venida no esperaron los moros. Pareció al trataron de sus haciendas. El Moro prometia que ayuRey se habia hecho lo que bastaba para conservar su daria al rey don Fernando y le serviria fuerte y lealreputacion con la rota que dieron al enemigo, no nie- mente, si le recibiese en su fe y proteccion, y en señal nor de la que los suyos antes recibieron, además que de sujecion de primera llegada le besó la mano. Tomóse les tomaron muchos lugares. Volvió con su ejército se con él asiento y hízose confederacion y alianza con salvo á Córdoba, año de 1242. Don Alonso, su hijo, estas capitulaciones : Jaen se rinda luego, las rentas por otra parte se gobernaba en lo de Murcia, no conreales de Granada se dividan en iguales partes entre los menor prosperidad , porque de los tres pueblos que se dos reyes, que llegaban por año en aquella sazon á dijo no querian sujetarse á los cristianos, por fuerza bizo ciento y setenta mil ducados; el rey Moro como feudaque Mula se rindiese á su voluntad. Dió otrosí el gasto á tario todas las veces que fuere llamado sea obligado á los campos de Lorca y de Cartagena y les hizo todo venir á las Cortes del reino; los mismos enemigos sean mal y daño, tanto, que perdido de todo punto el brio, comunes á entrambos y tambien los amigos. Era cosa Trataban entre sí de entregarse. A Sancho Mazuelos por muy honrosa para el rey don Fernando que hombres Jo mucho que en esta guerra sirvió le dió el infante don de diversa religion hiciesen dél confianza y pretendieAlonso la villa de Alcaudete, que está cerca de Bugar- sen su amistad y compañía con tan ardiente deseo y ra, tronco y cepa de los condes de Alcaudete, asaz no- partidos tan desaventajados. Con esto , hecha la confebles y conocidos en Castilla. El Rey, venido el invierno, deracion, se rindió la ciudad; el Rey entró dentro con se fué al Pozuelo, do su madre doña Berenguela era una solemne procesion. Mandó rehacer los muros, y llegada con deseo de velle y comunicalle algunas puri- limpiado el templo , procuró fuese consagrado á la manera de los cristianos por don Gutierre, obispo de los comunicaba sus consejos y puridades; sin ellos ni Córdoba ; y para que la devocion y veneracion fuese en la casa real ni 'fuera della se hacia cosa que de almayor, le liizo catedral y puso proprio obispo en aque- gun momento fuese. Por el antojo y para sus aprovela ciudad. Sobre el tiempo en que se ganó Jaen no con- chamientos destos daba el Rey las honras y cargos, cuerdan los autores; los mas doctos y diligentes seña- perdonaba los delitos y el castigo las mas veces, sin lan el año 1243; los Anales de Toledo añaden á este saber lo que se hacia ni ordenaba. Esto acarreó al Rey cuento tres años, y señalan que se tomó mediado abril. su perdicion, como suele acontecer que los excesos de Duró el cerco ocho meses; y aunque el invierno fué los criados redundan en daño de sus principes y señomuy recio, siempre los nuestros perseveraron en los res, y tambien al contrario. Los grandes llevaban mal reales. En este año puso fin á su historia el arzobispo que la república se gobernase por voluntad y consejo don Rodrigo, que dice fué de su pontificado el trigé- de hombres bajos y particulares. Tratado el negocio simotercio. En el siguiente hallo que los catalanes y entre sí, pretendieron lo primero que aquel matrimoaragoneses anduvieron alborotados entre sí y contras- nio se apartase con color de parentesco y porque la taron sobre los términos de cada uno de aquellos esta- Reina era estéril. Propúsose el negociado al romano dos, porque entrambos pretendian que Lérida era de Pontífice; personas religiosas otrosí acometieron á posu jurisdiccion. Los aragoneses alegaban que sus tier- ner sobre el caso escrúpulo al Rey, que, fuera de ser ras y sus aledaños llegaban hasta el rio Segre; los ca- descuidado, no era persona de mala conciencia. No talanes señalaban por término comun al rio Cinga. El aprovechó cosa alguna esta diligencia por no ser fácil rey don Jaime se mostraba mas aficionado á los catala- negociar con el Papa y estar el Rey de tal manera prennes, porque, dividido el reino, pretendia dejar á don dado con los halagos de la Reina, que el vulgo entendia Alonso, su hijo mayor, por heredero de Aragon, y el y decia que le tenia enhechizado y fuera de sí; dado principado de Cataluña queria mandar á don Pedro, que el ánimo prendado del amor no tiene necesidad de hijo menor y mas amado, habido en doña Violante, su bebedizos para que parezca desvariar. Tenia don Sansegunda mujer. Nombraron jueces para que señalasen cho un hermano menor que él, de excelente natural, la raya y los términos, alegaron las partes de su de- por nombre don Alonso , casado con Matilde, condesa recho, finalmente, cerrado el proceso en unas Cortes de Boloña, en Francia. Acordaron los grandes de Porque se juntaron en Barcelona, dió el Rey sentencia en tugal que los obispos de Braga y de Coimbra fuesen á favor de los catalanes, á cuyo principado adjudicó to- informar al pontífice Inocencio sobre el caso, el cual do aquel pedazo de tierra que ciñen los rios Segre y en este tiempo, con deseo de renovar la guerra sagrada Cinga, resolucion que ofendió los ánimos de don Alon- de la Tierra-Santa, celebraba concilio en Leon de Franso, su hijo, y de muchos señores de Aragon y aun de cia. Avisado el Pontífice de lo que pasaba y de las caulos catalanes. Lo que principalmente les daba disgusto sas de la embajada que traian de tan lejos, sin embargo era que, dividido el reino en partes, era necesario se no pudieron alcanzar que don Sancho fuese echado del enflaqueciesen las fuerzas de los cristianos. Por esto reino; solamente les concedió que su hermano don el infante don Alonso claramente se apartó de su pa- Alonso en su nombre, en tanto que viviese, los godre, y sentido dél se estaba en Calatayud y con él los bernase. De que hay una carta decretal del mismo Inoque seguian su voz. Estos eran don Fernando, tio del cencio á los grandes de Portugal con data deste misino Rey, abad de Montaragon, don Pedro Rodriguez de año, que es el capítulo segundo de supplenda negliAzagra , don Pedro, infante de Portugal, y otras per- gentia prælatorum , en el libro sexlo de las Epistolas sonas principales y de grandes estados, de la una na- decretales. Don Alonso acudió primero á verse con el cion y de la otra , aragoneses y catalanes, que a todos Pontífice; tras esto juró en Paris las leyes y condiciocomunmente alteraba aquella novedad y acuerdo del

nes que

entre los principales de su nacion tenian acorRey muy errado.

dadas, que en sustancia eran miraria por el bien público

y pro comun. Hecho esto , pasó á Portugal. Los nobles CAPITULO IV.

le estaban aficionados; del Rey poca resistencia se poQue don Sancho , rey de Portugal, fué echado del reino.

dia temer, y poca esperanza tenian de su emienda.

Asi, sin dilacion y sin que ninguno le fuese á la mano, Los portugueses andaban divididos en bandos y al- se apoderó de todo. De que todavía resultaron nuevas terados con revueltas domésticas y alborotos por la reyertas, en que anduvieron tambien revuellos los reocasion que se dirá. Don Sancho, segundo deste nom- yes de Castilla don Fernando y don Alonso, su hijo. Lo bre, llamado Capelo, de la forma y sombrero de que primero el rey don Sancho se retiró á Galicia , donde la usaba, tenia aquel reino , que gobernó al principio no Reina estaba , forzada á huir de la misma tempestad; de todo punto mal, porque se halla que trabajó los despues, como quier que lo que pretendia de ser restimoros comarcanos con guerras y que hizo donacion á tuido en el reino no le sucediese, se fué á Toledo al rey los caballeros y órden de Santiago de Mertola y otros don Alonso, que á la sazon sucediera á don Fernando, lugares que ganó á los moros; en lo demás fué de con- su padre. Pensó recobrar el reino con las fuerzas de dicion tan mansa, que parece degeneraba en des- Castilla. Impidió sus trazas la diligencia de don Alonso, cuido y flojedad. Su mujer doña Mencía, bija de don su hermano, que prometió , repudiada la primera muLope de Haro, señor de Vizcaya, en tanto grado se jer, casarse con doña Beatriz, hija baslarda del rey apoderó de su marido, que no parecia ser ni ella mu- don Alonso, y salia á pagar tributo y parias por el reino jer, sino rey, ni él príncipe, sino ministro de los antojos de Portugal cada un año, segun que antiguamente se de la Reina. Con ella en privanza y autoridad podian acostumbraba. Esta comodidad prevaleció contra lo mucho los que menos de todos debieran, con estos so- que parecia mas honesto y justificado. Allegóse el decreto del Pontífice, que dió sentencia por don Alonso tiguamente pueblo muy principal. Alcalá, por sobrey le juzgó por libre del primer matrimonio. Tomado nombre Guadaira, á persuasion del rey de Grana la se este asiento, sin dilacion las nuevas bodas se celebra- rindió. Desde allí un grueso escuadron pasó a Sevilla y ron. El dote fueron ciertos lugares en aquella parte de puso fuego á las mieses, que ya estaban sazonadas, á Porlugal por do el rio Guadiana desagua en el mar, las viñas y olivares, que tiene muy principales; de tal que poco antes desto por las armas de Castilla se con- manera , que por todo aquel campo se veian los suegos quistaran de los moros, y los portugueses pretendian y humo con que las heredades y cortijos se quemaban. que eran de su conquista y que les pertenecian. Algu- Iba por capilan desta gente don Pelayo Correa, macsnos entienden que desta ocasion la tomaron los reyes tre de Santiago. Otro buen golpe de soldados maltrade Portugal de añadir á las armas antiguas y á las qui- laba de la misma manera y bacia los mismos daños en nas por orla los castillos que hoy se pintan en sus es- los campos de Jerez; los capilanes , el rey de Granada cudos. El rey don Sancho, perdida toda la esperanza y el maestre de Calatrava. El mismo rey don Fernando de recobrar su reino, pasó lo demás de su vida en To- se quedó en Alcalá de Guadaira con intento de proledo, con rentas que el rey de Castilla liberalmente le veer todo lo necesario y acudir á todas partes. Lo que señaló para sustentar su casa y corte. Muerto, le hi- principalmente pretendia era no aflojar en la guerra, cieron lonras como á rey, y su cuerpo sepultaron en porque no luviese el enemigo tiempo y comodidad de la misma iglesia mayor y en el mismo lugar en que el fortificarse; que fué causa de no poderse hallar á las emperador don Alonso y don Sancho , su hijo, detrás honras y enterramiento de doña Berenguela, su madre, del allar mayor, estaban enterrados. Del tiempo en que falleció por el mismo tiempo. Siguióse la muerte que murió no concuerdan los autores; quién dice que de don Rodrigo, arzobispo de Toledo; quién dice trece años adelante del en que la historia va, y que á 9 dias del mes de agosto del año de 1245, quién del tuyo nombre de Rey por espacio de treinta y cuatro año 1247, á 10 de junio, con lo cual va el letrero de años, primero con poca autoridad , despues con ningu- su sepulcro. Hace maravillar que en fallecimiento de na, por haberle quitado su estado; otros que solos persona tan señalada no recuerden los autores ni las tres años, que tengo por mas acertado. A la sazon que memorias , sia que se pueda averiguar la verdad. don Sancho falleció tenia don Alonso cercada á Coiin- Ambas muertes fueron sin duda en grave daño de la bra, ca se mantenia todavía en la fe del rey don San- república por las señaladas virtudes que en ellos rescho: apretábala grandemente; los cercados, aunque plandecian. La Reina era de grande edad; don Rotenian grande falta de todas las cosas, obstinadamente drigo, demás de estar muy apesgado con los años , se perseveraban en su propósito. Flectio, alcaide de la hallaba quebrantado con muchos trabajos, en especial fortaleza y gobernador de la ciudad, avisado de la de un nuevo viaje que hizo últimamente á Leon de muerte de don Sancho, su señor, y no se asegurando de todo punto suese verdad, pidió licencia de ir á Toledo tendia, demás de hallarse en el Concilio y acudir a las para informarse mejor de lo que pasaba. Diósela don necesidades universales de la Iglesia, allanar á los araAlonso de buena gana , y entre tanto hicieron treguas goneses en lo tocante á su primacía. Los años pasados con los cercados. Fiectio, llegado a Toledo y sabida la los prelados de aquella corona en un Concilio valentiverdad , abierto el sepulcro del Rey muerto , le puso no provincial publicaron una constitucion, en que en las manos las llaves de Coimbra , con estas palabras mandaban que el arzobispo de Toledo no llevase guion que le dijo. «En tanto, Rey y señor, que entendí érades delante en aquella su provincia, pena de entredicho vivo, sufrí extremos trabajos, sustenté la hambre con al pueblo que lo consintiese. Don Rodrigo en cierta comer cueros, bebi urina para apagar la sed ; los áni- ocasion, por el derecho de su primacía, continuó á mos de los ciudadanos que trataban de rindirse ani- llevar su cruz delante alzada, como lo tenia de costummé y conforté para que sufriesen todos estos males. bre. Don Pedro de Albalate, arzobispo de Tarragona, Todo lo que se podia esperar de un hombre leal y principal alizador de aquella constitucion y de todo constante, y que os tenia jurada fidelidad he cumpli- este pleito, le declaró por descomulgado y transgresor do. Al presente que estais muerto, yo vos entrego de aquel su decreto. Acudieron á Gregorio IX, sumo las llaves de vuestra ciudad, que es el postrer oficio pontifice, que pronunció sentencia por Toledo y en laque puedo hacer; con tanto, habida vuestra licencia, vor de su primacía. No acababan de rendirse los de Araavisaré á los ciudadanos que he cumplido con el de- gon, que fué la causa de emprender en aquella edad bido homenaje, que pues sois fallecido, no hagan mas jornada tan larga, á lo que yo entiendo. Concluidos los resistencia á don Alonso, vuestro hermano.» Lealtad negocios, en una barca por el Ródano abajo daba la y constancia digna de ser pregonada en todos los si- vuelta , cuando le salteó una dolencia, de que falleció glos, loa propria de la sangre y gente de Portugal. en Francia. Su cuerpo, segun que él lo dejó dispuesto,

trajeron á España y le sepultaron en Huerta, monasCAPITULO V.

terio de bernardos, á la raya de Aragon. Junto al altar Principio de la guerra de Sevilla.

mayor se ve su sepulcro con un letrero en dos versos

latinos, grosero asaz como de aquel tiempo y sin priCon el concierto que el rey don Fernando hizo con mor, cuyo sentido es: el de Granada comenzó á tener grande esperanza de

NAVARRA ME ENGENDRA , CASTILLA ME CRIA; apoderarse de la ciudad de Sevilla. Quinientos caballos

MI ESCUELA PARIS, TOLEDO ES MI SILLA; ligeros, debajo de la conducta del mismo rey de Gra

EX HUERTA MI ENTIERRO; TÚ AL CIELO, ALMA, GUIA. nada, fueron delante en tanto que se apercebia lo demás para talar los campos de Carmona , que fué an- Su cuerpo murió, la fama de sus virtudes durará por

Francia, do se celebraba el Concilio lugdunense

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