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muchos siglos. Fundó en su iglesia doce capellanías pláticas, vinieron en ello las partes, las bodas se cepara mayor servicio del coro y con cargo de misas que lebraron en Valladolid por el mes de noviembre con se le dicen. Sucedióle don Juan, segundo deste nom- aparato real y toda muestra de alegría, puesto que el bre entre aquellos arzobispos. Hállanse papeles en que rey don Fernando no se balló presente. Elcuidado que le llaman don Juan de Medina , creo por ser natural de tenia de la guerra de Sevilla le impidió, que pretenaque la villa. Por el mismo tiempo don Ramon, conde dia hacer con tanto mayor ánimo, que Ramon Bonide la Proenza , pasó desta vida, muy digno de loa por faz con una armada de trece naves que puso á punto el amor que tuvo á las letras y aficion a la poesía. Solo en Vizcaya, costeadas aquellas marinas y doblado el se nota en él una señalada ingratitud de que usó con Cabo de Finisterrae , aportó á la boca de GuadalquiRomeo, mayordomo de su casa, cuya industria, con vir por la parte que descarga en la mar. Venció otrosí buenos medios, hizo que valiesen al tresdoble las ren- allí en una batalla naval la armada de los enemigos. Los tas de aquel estado; mas como á la virtud acompaña moros de Tánger y Ceuta habian concurrido para soJa envidia , fué acusado y forzado á que diese cuenta correr á Sevilla , avisados de la venida de los nuestros. del recibo y del gasto. Hizoselc el cargo, dió su des- Salieron pues con sus bajeles del puerto, que llegacargo; y conocida su fidelidad, se partió como pere- ban á número de veinte entre galeras y paves; peleagrino con su bordon y talega, como al principio vino ron con gran porfía; los de Africa no reconocian de Santiago, sin que jamás se pudiese entender quién mucha ventaja á los de Vizcaya, por ser hombres de era ni dónde se fué. De cuairo hijas que tuvo don guerra , ejercitados en las armas, y que sobrepujaban Ramon, Margarila casó con san Luis, rey de Francia; en el número de la armada. Los vizcainos, confiados Leonor con Enrique , rey de Ingalaterra; Saucha con

en la ligereza de sus navios y en la destreza de los piRicardo, hermano del dicho Enrique; Cárlos, conde de lotos, burlaban los acometimientos de los enemigos, Anjou, casó con doña Beatriz; con la cual, dado que y cuando hallaban ocasion de venir á las manos, aferera la menor de lodas, por la grande aficion que le te- raban con sus naves y pasaban muchos dellos á cuchinian los proenzales y con la ayuda que le dió Luis, rey llo; tres naves de los moros se tomaron , dos echaron á de Francia, su hermano, por la muerte de su suegro fondo, á una pusieron fuego, las demás fueron forzadas beredó aquel principado. En este medio el rey don Fer- á huir. Envió el Rey en socorro de su armada buen núnando se tenia en Córdoba con resolucion de combatir mero de caballos, movido por el peligro de los suyos; & Scvilla y cercalla con todas sus fuerzas; envió á Ra- pero ¿qué podian prestar? Antes que llegasen á la ribemon Bonifaz, ciudadano de Burgos, muy ejercitado en ra tenian los nuestros desbaratados los enemigos y las cosas de la mar , para que en Vizcaya pusiese á ganada la vicloria. Tanto mas creció el deseo que topunto una armada por la comodidad de los bosques, y dos tenian de acometer aquella' empresa, en particular ser los de aquella nacion señalados en la industria y el Rey, dejados los demás cuidados a parte, solo en este ejercicios de navegar. En tanto que esta armada se pensatniento dias y noches se ocupaba. aprestaba, puso el cerco sobre Carmona con la mas gente que pudo, el año 1246, poco mas o menos, villa

CAPITULO VI. fuerte y que estaba apercebida para todo lo que podia suceder, fortificada contra los enemigos de muros,

Que en Aragon se puso entrcdicho general. municionada de armas, fuerzas y vituallas; no la pu- A esta sazon en Aragon estaba puesto entredicho y tedieron tomar, solamente la forzaron á pagar de pre- nian cerrados todos los templos de la provincia; tristo sente la cantidad de dineros que le fué impuesta , y silencio y suspension del culto divino, castigo de que los para adelante las parias que se señalaron cada un año.

pontífices suelen usar contra los excesos de los princiConstantina, Reina, Lora, pueblos que antiguamente pes y para curallos, como el postrero remedio, saludase llamaron el primero Iporcense municipium, el se- ble a las veces y eficaz medicina como entonces acongundo Regina , el tercero Ajalita, sin estos Cantillana teció. Fué así, que don Jaime, rey de Aragon, cuando y Guillena se ganaron unos por suerza , otros se rindie- era mas mozo, tuvo conversacion con doña Teresa Vi. ron por su voluntad. Reina fué dada al órden de San

daura, la cual le puso pleito delante del romano Pontitiago, Constantina á la ciudad y ayuntamiento de fice y le pedia por marido; alegaba la palabra que le Córdoba, Lora á los caballeros de San Juan. Todo su- dió, contra la cual no se pudo con otra casar. No tenia cedia prósperamente a los nuestros; solo se recelaban bastantes testigos para probar aquel matrimonio por ser del rey de Aragon no les fuese impedimento en aque- negocio clandestino. Así, se dió sentencia en el pleito lla tan buena ocasion, por estar desgustado contra el contra doña Teresa y en favor de la reina doña Violaninfante don Alonso, que residia en el reino de Murcia. le. Solo el obispo de Girona, á quien hay fama de sePretendia el Aragonés que el Infante no guardaba los creto le comunicó el Rey toda esta puridad, no se sabe términos y la raya de la conquista de aquellos reinos con que intento , pero en fin, dió aviso al pontífice Inoque antiguamente señalaron. Temíase alguna revuelta cencio IV que el Rey no hacia lo que debia en no guarpor esta causa. Algunas personas principales y de au- dar la palabra que tenia dada; que el postrer matrimotoridad, que para concertar esto señalaron de la una y nio se debia apartar como inválido, y parecia justo que de la otra parte, buscaban aigun camino para compo- doña Teresa fuese tenida por verdadera mujer ; que el ner estas diferencias. Pareció el mejor que don Alonso Rey se lo habia así confesado en secreto, y su conciencasase con doña Violante, hija del rey don Jaime; par- cia no sufria que con tan grande pecado dejase enredar tido y traza que venia á cuento á ambas naciones y pro- al Rey, al pueblo y á sí mismo si callaba , de que revincias, que tan grandes reyes se trabasen de nuevo sultasen despues graves castigos; que esto le avisaba entre sí con vinculo de parentesco. Moviéronse estas por aquella carta escrita en cifra para que en todo se guardase mas recato. Ninguna cosa se pasa por alto á reconciliar al Rey con la Iglesia, que se hizo el mes siJos principes, por ser ordinario que muchos con derri- guiente á 19 de octubre. En Lérida con solemne cerebar á olros por medio de acusaciones verdaderas ó fal- monia fué el Rey absuelto de las censuras en que insas y de chismes pretenden alcanzar el primer lugar currió por aquel caso. Del obispo de Girona no refieren de privanza y de poder en los palacios de los reyes. Pues mas de lo dicho, ni aun declaran qué nombre tuvo. De como el Rey tuviese aviso que en Roma , mudados de los archivos y becerro del monasterio benifaciano se parecer, ordinariamente favorecian la causa de doña Te- tomó todo este cuento; dado que los mas de los historesa , y que el Pontífice manifiestamente se inclinaba á riadores no hicieron dél mencion, pareció no pasalle en lo mismo, quier fuese que le dieron aviso del que le silencio. El lector le dé el crédito que la cosa misma descubrió, o que por su mala conciencia sospechase lo merece. De aquí sin duda y destos papeles se tomó ocaque era , hizo venir al obispo de Girona á la corte. Ve- sion para la fama que vulgarmente anduvo deste Rey y nido, luego que le tuvo en su presencia , le mandó cor- anda sobre este caso. tar la lengua ; cruel carnicería y torpe venganza de un desórden con otro mayor, y con nueva impiedad colmar

CAPITULO VII. el pecado pasado; si bien el Obispo era merecedor de

Que Sevilla se ganó. cualquier daño, si descubrió el sigilo de la confesion y la religion de aquel secreto; cosa que nunca se permi- En lo postrero de España, hácia el poniente, está te. Luego que el pontífice Inocencio, que á la sazon en asentada Sevilla , cabeza del Andalucía, noble y rica Leon celebraba un concilio general, como poco antes ciudad entre las primeras de Europa, fuerte por las muse dijo, fué avisado de lo que pasaba , cuánto dolor ha- rallas, por las armas y gente que tiene ; los edificios va concebido en su ánimo, con cuán grandes llamas de públicos y particulares á manera de casas reales son en saña se abrasase, no hay para que declarallo; basta de- gran número, la hermosura y arreo de todos los ciudacir que puso entredicho en todo el reivo, como de or- danos muy grande. Entre la ciudad, que está á mano izdinario los excesos de los principes se pagan con el da- quierda , y un arrabal llamado Triana pasa el rio Guaño de la muchedumbre y de los particulares, y al Rey dalquivir acanalado con grandes reparos y de hondo declaró públicamente por descomulgado. Conoció el bastante para naves gruesas, y por la misma razon muy Rey su yerro, y por medio de Andrés Albalate, obispo á propósito para la contratacion y comercio de los dos de Valencia, que envió por su embajador sobre el caso, mares Océauo y Mediterráneo. Con una puente de mapidió humilmente penitencia y absolucion. Decia que dera fundada sobre barcas se junta el arrabal con la le pesaba de lo hecho; pero pues no podia ser otra cosa, ciudad y se pasa de una parte á otra. En la ciudad está que como padre y pontifice diese perdon á su indigna- | la casa real en que los antiguos reyes moraban; en el cion, la cual sué si no justa, á lo menos arrebatada; que arrabal un alcázar de obra muy firme, que mira el naciestaba presto á satisfacer con la pena y penitencia que miento del sol. Una torre está levantada cerca del rio, fuese gervido imponerle. Oida la embajada, el Pontifice que por el primor de su edificio la llaman de Oro vulenvió por sus embajadores al obispo de Camarino y á garmente. Otra torre edificada de ladrillo, que está Desiderio, presbitero, para que en Aragon se informa- cerca de la iglesia mayor, sobrepuja la grandeza de las sen de todo lo que pasaba. Dióles otrosí poder muy lle- demás obras por ser de sesenta varas en ancho y cuano de reconciliar al Rey con la Iglesia, si les pareciese trotanto mas alta; sobre la cual se levanta otra torre que su penitencia lo merecia. Hízose en Lérida junta de menor, pero de bastante grandeza , que al presente de obispos y de señores; halláronse en particular presentes nuevo está toda blanqueada y al rededor adornada de los obispos de Tarragona , de Zaragoza , de Urgel, de variedad de pinturas, hermosas á maravilla á los que Huesca, de Elna. En presencia destos prelados el Rey, la miran. ¿Qué necesidad hay de relatar por menudo puestas en tierra las rodillas , despues de una grave re- todas las cosas y grandezas desta ciudad tan vaga y lleprehension que se le dió, fué absuelto de aquel exceso. na de primores y grandezas? Hay en la ciudad en este La penitencia fué que acabase á sus expensas de edifi- tiempo mas de veinte y cuatro mil vecinos , divididos en car el monasterio benifaciano, que con advocacion de veinte y ocho parroquias ó colaciones. La primera y Nuestra Señora en los montes de Tortosa veinte años principal es de Santa María, que es la iglesia mayor, con antes desto, luego que se tomó el pueblo de Morella se el cual templo en auchura de edificio y en grandeza nincomenzara, y se editicaba poco a poco, y acabada la fá- guno de toda España se le iguala. Vulgarmente se dice brica , le diese de renta para en cada un año docientos de las iglesias de Castilla: la de Toledo la rica, la de Samarcos de plata, con que los monjes del Cistel se pu- lamanca la fuerte, la de Leon la bella , la de Sevilla la diesen sustentar en el diclio monasterio. En Valencia grande. Tiene su fábrica de renta treinta mil ducados tenian comenzado á edificar un hospital para albergar en cada un año, la del Arzobispo llega á ciento y veinte los pobres y peregrinos. A este hospital señalaron ma- mil, las calongias y dignidades, así en número como en yores rentas, es á saber, seiscientos marcos de plata lo demás, responden á esta grandeza. Los campos son cada un año, con que los pobres y peregrinos se sus- muy fértiles, llanos y muy alegres por todas partes, por tentasen, y juntamente algunos capellanes para que di- la mayor parte plantados de olivas, que en Sevilla se dan jesen misa y ayudasen al buen tratamiento y regalo de muy bien, y el esquilmo es muy provechoso; de alli se los pobres. Añadióse á esto que en Girona, en la iglesia llevan aceitunas adobadas, muy gruesas, de muy buen mayor fundase una capellanía para que perpetuamente sabor, á todas las demás partes. El trato es tan grande se hiciesen sacrificios y sufragios por el Rey y por sus su- y la granjería tal, que en los olivares llamados Ajarafe, cesores. El Pontífice expidió su bula á los 22 de setiem- en tiempo de los moros se contaban cien mil, parte corbre, año de 1246, en que da poder a los dos nuucios para tijos, parte trapiches ó molinos de aceite; y dado que parece gran número, la autoridad y testimonio de la curaban diligentemente no se recibiese algun daño por historia del rey don Alonso el Sabio lo atestigua. El nú- la parte que tenian á su cargo. Señalábanse, entre los mero de extranjeros y muchedumbre de mercaderes que demás, don Pelayo Correa , maestre de Santiago, y don concurren es increible , mayormente en este tiempo, Lorenzo Suarez, cuyo esfuerzo y industria en todo el de todas partes à la fama de las riquezas, que por ei tiempo deste cerco fué muy señalada , sobre todos Gartrato de las Indias y flotas de cada un año se juntan allici Perez de Vargas, natural de Toledo, de cuyo esfuermuy grandes. El rey don Fernando tenia por todas es- zo se refieren cosas grandes y casi increibles. Al printas causas un encendido deseo de apoderarse desta ciu- cipio del cerco, á la ribera del rio, do tenian soldados dad; así por su nobleza como porque, ella tomada, era de guarda para reprimir los rebates y salidas de los moforzoso que el imperio de los moros de todo punto men- ros, Garci Perez y un compañero, apartados de los deguase, tanto mas, que los aragoneses con gran gloria y más, iban no sé á qué parle; en esto al improviso ven honra suya se habian apoderado de Valencia, de silio cerca de sí siete moros á caballo; el compañero era de muy semejante y no de mucho menor número de ciu

parecer que se retirasen ; replicó Garci Perez que, aundadanos. El rey de Sevilla, por nombre Ajatafe, no ig- que se perdiese, no pensaba volver atrás ni con torpe noraba el peligro que corrian sus cosas; tenia juntados huida dar muestra de cobardía. Junto con esto, ido el socorros de los lugares comarcanos, hasta desde la mis- compañero, toma sus armas; cala la visera y pone en el ma Africa, gran copia de trigo traida de los lugares co- ristre su lanza; los enemigos, sabido quien era, no quimarcanos, proveídose de caballos, armas, paves y ga- sieron pelear. Caminado que lobo adelante algun lanleras, determinado de sufrir cualquier afan antes de ser to, advirtió que al enlazar la capellina y ponerse la cedespojado del señorío de ciudad tan principal. El rey lada se le cayó la escofia; vuelve por las mismas pisadon Fernando juntaba asimismo de todas parles gente das á buscalla. Maravillóse el Rey, que acaso desde los para aumentar el ejército que tenia , trigo y lodos los reales le miraba , pensaba volvia á pelear; mas él, 10mas pertrechos que para la guerra eran necesarios. La mada su escofia, porque los moros todavía esquivaron diligencia era grande, por entender que duraria mucho el encuentro, paso ante paso se volvió sano y salvo á los tiempo y seria muy dificultosa , y para que ninguna suyos por el camino coinenzado. Fué tanto mayor la cosa necesaria falleciese á los soldados. En Alcalá por honra y prez deste hecho, que nunca quiso declarar algun tiempo se entretuvo el rey don Fernando; pasada quién era su compañero, si bien muchas veces le hiya gran parte y lo mas recio del verano, movió con to- cieron instancia sobre ello; á la verdad, já qué propódas sus gentes, púsose sobre Sevilla y comenzó á sitia- sito con infamia ajena buscar para sí enemigo y afrenla lla á 20 del mes de agosto, año de nuestra salvacion para su compañero sin ninguna loa suya? Como quier de 1247; los reales del Rey se asentaron en aquella que al contrario con el silencio demás del esfuerzo dió parte que está el campo de Tablada tendido á la ribera muestra de la modestia y noble término de que usába. del rio, mas abajo de la ciudad. Don Pelayo Perez Cor- Entre tanto que con esta porfia se pelcaba en Sevilla, el rea, maestre de Santiago, de la otra parte del rio hizo infanle don Alonso, hijo del rey don Fernando, intentó su alojamiento en una aldca, llamada Aznalfarache; de apoderarse de Játiva en el reino de Valencia, convicaudillo de gran corazon y de grande experiencia en dado por los ciudadanos. Tomó á Enguerra , pueblo en las armas. Pretendia hacer rostro á Abenjafon, rey de tierra de Fátiva, que se le entregaron los moradores. Niebla, que con otros muchos moros estaba apoderado Cuanto cada uno alcanza de poder, tanto derecho se de todos los lugares por aquella parte; tanto mayor era atribuye en la guerra. El rey.don Jaime, avisado de los el peligro, las dificultades; pero todo lo vencia la cons- intentos del infante don Alonso y alterado, como era ratancia y esfuerzo deste caballero. El Rey barreaba sus zon, se apoderó de Villena y de seis pueblos comprereales; los moros, con salidas que hacian de la ciudad, hiendidos en el distrito de Castilla, por dádivas que dió pugnaban impedir las obras y fortificaciones. Hobo al- al que los tenia á cargo. Demás desto, en la misma cogunas escaramuzas, varios sucesos y trances, pero sin marca, principio del año 1248, tomó de los moros otro efecto alguno digno de memoria, sino que los cristianos pueblo llamado Bugarra. Destos principios parecia que las mas veces llevaban lo mejor y forzaban á los enemigos los disgustos pasarian adelante y pararian en alguna con daño á retirarse á la ciudad. Por el mar y rio se ponia nueva guerra que desbaratase la empresa de Sevilla y mayor cuidado para impedir que no eutrasen vituallas. acarrease otros daños. Don Alonso, como quier que Los soldados que tenian en tierra hacian lo mismo, y ve- era de condicion sosegada, se determinó de tratar en laban para que ninguna de las cosas necesarias les pudie- presencia con el rey de Aragon y resolver todas estas sen meter por aquella parte. Muchos escuadrones asimis- diferencias, y para esto se juntaron á vistas y habla en mo salian á robar la tierra; talaban los frutos que hallaban Almizra, pueblo del rey de Aragon. Allí por medio de sazonados, el vino y el trigo todo lo robaban. Carmona, la reina de Aragon, y por la buena industria de don que está á seis leguas, forzada por estos males, como Diego de Haro y otros grandes que se pusieron de por seis meses antes lo tenian concertado, sin probar á de medio se compuso esta diferencia; con que de una y de fenderse ni pelear se rindió, con tanto mayor maravilla, otra parte se restituyeron los pueblos que injustamente que los bárbaros pocas veces guardan los asientos. No tomaron, y se señaló la raya de la jurisdicion y conse descuidaban los moros ni se dormian; el mayor de-quista de ambas las partes. Quedaron en particular en seo que tenian era de quemar nuestra armada, cosa virtud desta concordia por el reino de Murcia Almansa, que muchas veces intentaron con fuego de alquitran, Sarasulla y el mismo rio Cabriolo; por los de Valencia que arde en la misma agua. La vigilancia del general Biara , Sajona , Alarca, Finestrato. Asentadas las cosas Bonifaz hacia que todos estos intentos saliesen en vano, desta manera, los príncipes se despidieron. El rey don y cada cual de los capitanes por tierra y por mar pro- Jaime revolvió luego contra Játiva, envió delante sus gentes con intento de cercalla; apoderóse finalmente Cierto soldado en secreto murmuraba de Garci Perez della, pasada ya gran parte del verano, por entrega que de Vargas; cargábale que el escudo ondeado que traia hicieron los mismos ciudadanos. Está asentada esta era de diferente linaje. Ningunos oyen con mayor paciudad en un sitio asaz apacible á la parte que el rio ciencia las murmuraciones que los que no se sienten Júcar entra en el mar; su campiña muy fértil y fres- culpados. Disimuló él por entonces la ira; despues ca, la tierra muy gruesa. El infante don Alonso y en su cierto dia que acometieron los nuestros á Triana , se compañía don Diego de Haro se apresuraron para ha- mantuvo tanto tiempo en la pelea , que con la lluvia de llarse en el cerco de Sevilla. Alhamar, ese mismo rey piedras, saetas y dardos que le tiraban, abolladas las de Granada , vino á juntarse con el rey don Fernando, armas y el escudo, apenas él pudo escapar con la vida. acompañado de buen número de soldados, en tiempo Entonces vuelto á su contrario, que estaba en lugar sesin duda muy á propósito, en que los soldados cristia- guro: «Con razon, dice, nos quitais las armas del linaje, nos, cansados de la tardanza y con la dificultad de aque- pues las ponemos á tan graves peligros y trances; vos lla empresa, comenzaban a tratar de desamparar los las mereceis mejor, que como mas recatado las teneis reales y las banderas, además de las enfermedades que mejor guardadas. » Éi, avergonzado, conoció su yerro; sobrevinieron y los tenian muy amedrentados. Era pa- pidió perdon , que le dió a la hora de buena gana , consado el invierno sin hacer efecto de algun momento. El tento de satisfacerse de su injuria con la muestra de su misino Rey, aquejado de tantos trabajos y de las difi- valor y esfuerzo; manera de venganza muy noble. Cocultades que se ofrecian muy grandes, dudaba si alza- menzaban en la ciudad á sentir gran falta de vituallas; ria el cerco, ó esperaria que las cosas se encaminasen los ciudadanos, visto que la felicidad de nuestra gente mejor y el remate fuese mas apacible que los principios, se igualaba con su esfuerzo, y que al contrario á ellos como otras veces lo tenia probado. Los cercados des- no quedaba alguna esperanza, acordaron tratar de renbarataron en cierta salida los ingenios de los nuestros dir la ciudad, primero en secreto, y despues en los cory les quemaron las máquinas. Alentados con el buen rillos y plazas. Pidieron desde el adarve les diesen lusuceso, no solo se defendian con la fortaleza de la ciu- gar de hablar con el Rey. Luego que les fué concedido, dad, sino desde los adarves sc burlaban de la preten- enviaron embajadores, que avisaron querian tratar de sion de los contrarios, que llamaban desatino. Ame- concierto con tal que las condiciones fuesen tolerables, nazaban a los nuestros con la muerte y ultrajábanlos de en particular que quedase en su poder la ciudad. Depalabra. El cerco, sin embargo, se continuaba y se lle- cian que quebrantados con los males pasados, ni los vaba adelante con tanto mayor ventaja de los fieles, cuerpos podian sufrir el trabajo, ni los ánimos la pesaque de cada dia les llegaban nuevos socorros. Acu- dumbre; que todavía en la ciudad quedaban compadieron los obispos don Juan Arias, de Santiago, bien ñías de soldados, que no era justo irritallas ni hacelles que poco efecto hizo; su poca salud le forzó en breve perder de todo punto la esperanza; muchas veces la necon licencia del Rey á dar la vuelta. Don García, prela- cesidad de medrosos hace fuertes, por lo menos que la do de Córdoba ; don Sancho, de Coria; los maestres de victoria seria sangrienta y llorosa , si se allegase á lo Calatrava y de Alcántara; los infantes don Fadrique y último y no se tomaba algun medio. A esto respondió el don Enrique; fuera destos,

don Pedro de Guzman, don Rey que él no ignoraba el estado en que estaban sus Pedro Ponce de Leon, don Gonzalo Giron, con otro gran cosas. Tiempo hobo en que se pudiera tratar de connúmero de grandes y ricos hombres que vinieron de cierto; mas que al presente por su obstinacion se harefresco. A los cercados, por ser la ciudad tan grande, llaban en tal término, que seria cosa fea partirse sin tono se podian de todo punto atajar los mantenimientos, mar la ciudad, y que si no fuese con rendilla , no daria dado que se ponia en esto todo cuidado. El general de lugar á que se tratase de concierto ni de concordia. Enla armada, Bonifaz, ardia en deseo de quebrar la puen- tre tanto que se trataba de las condiciones y del asiento te , para que no pudiendo comunicarse los del arrabal | hicieron treguas y cesó la batería. Prometian acudir con y la ciudad, fuesen conquistados aparte los que juntos las rentas reales y tributos todos los que acostumbrahacian tanta resistencia. Era negocio muy dificultoso ban antes á pagar á los miramamolines. Desechada esta por estar la puente puesta sobre barcas que con cade- condicion , dijeron que darian la tercera parte de la nas de hierro están entre sí trabadas; todavía pareció ciudad demás de las dichas rentas; despues la mitad, hacer la prueba , que la maña y la ocasion pueden mu- dividida con una muralla de lo demás que quedase por cho. A percibió para esto dos naves, esperó el tiempo los moros. Parecian estas condiciones á los nuestros en que ayudase la creciente del mar y juntamente un muy aventajadas y honrosas. El Rey, á menos de enrecio viento que del poniente soplaba. Con esta ayuda, tregalle la ciudad, no hacia caso destas promesas ni alzadas y hinchadas las velas, la una de las naves con estimaba todos sus partidos. En conclusion, se asentó tal ímpetu embistió en la puente, cuanto no pudieron que el rey Moro y los ciudadanos con todas sus alhajas sufrir las ataduras de hierro. Quebróse la puente el y preseas se fuesen salvos donde quisiesen, y que fuera tercero dia de mayo con grande alegría de los nuestros de Sanlúcar, Aznalfarache y Niebla, que quedaban por y no menos comodidad. Los soldados con la esperanza los moros , rindiesen los demás pueblos y castillos dede la victoria con grande denuedo acometieron á entrar pendientes de Sevilla. Dióse de término un mes para en la ciudad, escalar los muros por unas partes, y por cumplir todas estas capitulaciones. El castillo luego se otras derriballos con los trabucos y máquinas, con tan- entregó, y á 27 de noviembre salieron de la ciudad enta porfía, que los cercados estaban á punto de perder la tre varones y mujeres y niños cien mil moros; parte esperanza de se defender. El mayor combate era con- dellos pasó en Africa, parte se repartió por otros lugatra Triana; los moros se defendian valientemente, y la res y ciudades de España. Gastáronse en el cerco diezy fortaleza de los muros causaba á los nuestros dificultad. seis meses, en el cual tiempo los reales á manera de

san

ciudad estaban divididos en barrios, con sus tiendas en marinas de Egipto de Pelusio, ciudad que hoy se llaque se vendian las cosas necesarias, herrerías para for- ma Damiata, toda la prosperidad se volvió en contrajar armas, los pabellones puestos por su órden con sus rio. De tres hermanos del Rey, Roberto murió en una calles y plazas en lugares convenientes. A los 22 de di- batalla, Alfonso y Cárlos fueron presos con el Rey el ciembre, con pública procesion y aparato entró el Rey año 1249. La libertad costó mucho haber, sin que en en la ciudad, oyó misa en la iglesia mayor, que para la Tierra-Santa á la cual dende pasaron, biciesen cosa este propósito estaba bendecida y aparejada; bendíjola de muy gran momento. Verdad es que las ciudades de con gran majestad don Gutierre, electo arzobispo de Sidon, Cesarea y Joppe fueron recobradas por las arToledo, que poco antes señalaron por sucesor en aque- mas de Francia año del Señor 1250, pero ninguna otra la iglesia de don Juan, que falleció á los 23 del mes de cosa se bizo. En el mismo año por muerte de don Gujulio. Don Ramon de Losana fué elegido por arzobispo de tierre, arzobispo de Toledo, que finó en Atienza á los 9 la nueva ciudad. Este prelado andando a la escuela, con de agosto, como se ve en los Anales toledanos, en su un cuchillo de plumas sacó otro tiempo un ojo á un su lugar fué puesto don Sancho, liijo del rey don Fernanhermano; para absolverse desta irregularidad y para do, á quien algunos llaman don Pedro, otros don alcanzar dispensacion ya que era de mas edad pasó á Juan, por engaño sin duda. El arzobispo don Rodrigo Roma; viaje que le fué ocasion de hacerse muy erudito por órden de la reina doña Berenguela crió en Toledo á y letrado. Quedaba Sevilla muy falta de moradores; la sus nietos los infantes don Filipe y don Sancho; provefranqueza que el Rey prometió de tributos a los que vi-yoles en aquella su iglesia sendos canonicatos. Estudianiesen á poblar hizo que gran número de gente acu- ron ambos en los estudios de Paris ; en parlicular don diese de toda España, determinados de hacer allí su Filipe tuvo por maestro á Alberto Magno, gran filósofo y asiento y morada; con esto, en breve volvió á tener teólogo. Todo esto y mas el favor de su padre fué ocaaquella ciudad nobilísima la hermosura de antes y nú- sion de poner en esta vacante los ojos en don Sancho. mero de gente asaz.

Aprobó la eleccion el papa Inocencio IV; mas el electo

no parece se consagró porsu poca edad, que era el penúlCAPITULO VIII.

timo de sus hermanos. Por su contemplacion dió su paDe la muerte del rey don Fernando.

dre á la iglesia de Toledo á Uceda y á Iznatoraf, esto á

trueco de Baza, que se la diera cuando conquistó á Jaen. En el mismo tiempo que Sevilla estaba cercada , Vivió por este tiempo un hombre señalado, por nombre Luis, rey de Francia, enriquecia con reliquias santí- Pero Gonzalez, que dejada la corte y palacio, en que tesimas que envió a Toledo y aumentaba la devocion de nia buen lugar, gastó lo postrero de su vida en dotrila iglesia mayor de aquella ciudad; juntamente gana- nar á los gallegos y asturianos, predicador de fama. Su ba las voluntades de nuestra nacion. En el Sagrario de contemporáneo Bernardo, canónigo de Santiago, por aquella iglesia hasta hoy con gran devocion se mues- el gran conocimiento que alcanzó de los derechos, fué tran y guardan las dichas reliquias con la misma carta muy familiar al pontífice Inocencio, y es el que escrioriginal del Rey, cuyo traslado nos pareció poner en bió la glosa sobre las epístolas decretales. En el mismo este lugar para memoria de la piedad de principe tan tiempo los aragoneses, divididos en parcialidades, se señalado y devoto : « Luis, por la gracia de Dios rey abrasaban con discordias civiles. Tenia el rey don Jai» de Francia, á los amados varones en Cristo, canó- me de doña Violante, su mujer, estos hijos : don Pedro, » nigos y todo el clero de la iglesia de Toledo, salud y don Jaime, don Fernando, don Sancho; otras tantas » dileccion. Queriendo adornar vuestra iglesia con un hijas, doña Violante, doña Constanza, doña Sancha, o excelente don por medio de nuestro amado Juan, ve- doña María. La Reina estaba apoderada del Rey, y así, » nerable arzobispo de Toledo, y á su instancia os en- le persuadió que dividiese los estados del reino entre » viamos algunas preciosas partecicas de los venerables sus hijos, consejo muy perjudicial á la república por » y señalados nuestros santuarios, que hobe del tesoro enflaquecerse por esta manera las fuerzas, y muy pedel imperio constantinopolitano, conviene á saber: sado en particular á don Alonso, su hijo mayor, en cuyo » del madero de la cruz del Señor, una de las espinas perjuicio se enderezaban estas prácticas. Por esta causa » de la sacrosanta corona de espinas del mismo Señor, los mas de los grandes siguieron la voz del Infante, y » de la leche de la gloriosa virgen Maria, de la vesti- por su autoridad públicamente se apartaron del Rey. » dura de púrpura del Señor con que fué vestido, del Con cuidado de componer estas diferencias, que ame» lienzo con que se ciñó el Señor cuando lavó y limpió nazaban mayores males, por el mes de febrero se tu» los pies de sus discípulos, de la sibana con que su vieron Cortes generales en Alcañices, pueblo de Ara» cuerpo estuvo sepultado en el sepulcro, de los paños gon. Señaláronse jueces sobre el caso, personas prin» de la infancia del Salvador. Rogamos pues, y reque- cipales, eclesiásticas y seglares; dieron por sentencia » rimos en el Señor á vuestra caridad, que las sobredi- que el hijo debia obedecer á su padre. De ningun pro» chas reliquias recibais y guardeis en vuestra iglesia vecho fué esta diligencia, por estar los vasallos mal » con la reverencia debida; asimismo que en vuestras contentos y el Rey constante en su parecer y propósito, » misas y oraciones tengais memoria benigna de nos. tanto, que en vida hizo donacion al infante dun Pedro » Fecha en Estampas, año del Señor de 1248 por el mes del principado de Cataluña, con que la otra parte se » de mayo.» Despues que el rey Luis hobo enviado es- desabrió mucho mas. Esto en Aragon. Las cosas del rey ta carta, de Marsella se hizo á la vela y navegó á la don Fernando se hallaban muy en mejor estado, porTierra-Santa con deseo de reparar en aquellas partes que compuestas y asentadas las cosas en Sevilla, en que la guerra sagrada. El suceso no fué conforme a su determinaba hacer su asiento, acometió á Jerez, y santa intencion , porque apoderado que se hobo en las gano de los moros á Medina Sidonia, Begel, Alpechin,

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