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dian con las armas tomar para sí. Hecho esto, casó con » lal manera la dejaré, que claramente se entienda faltó doña Isabel, bija menor de san Luis, rey de Francia, » tu deslealtad á lo que era razon y á lo que pensábamos, que le dió su padre por mujer de buena gana. En Me- » mas aína que á nos la virtud y esfuerzo necesalun, pueblo de los senones, puesto en una isla pequeña » rio. » No se movió el ánimo obstipado del rey don que hace el rio Secana, y de la una parte y de la otra Alonso por esta carta, antes públicamente se gloriaba del rio, donde tambien hay edificios, se celebraron las que el dia siguiente se tornaria á casar y celebraria bodas, mas alegres en los principios que en lo de ade- nuevo matrimonio, si entendiese era á propósito para lante por la esterilidad de la Reina. Tuvo este Rey en conservar su reino. Matilde dió la vuelta mal enojada doña Marquesa de Rada fuera de matrimonio una hija, contra el Rey; echaba sobre su cabeza grandes maldique tuvo el mismo nombre que su madre, y adelante ciones. En Francia se fué á ver con el santo rey Luis casó con don Pedro, hijo del rey de Aragon, liabido en para tratar de vengar aquel agravio. Al pontifiee rodoña Teresa , como queda dicho. Matilde, condesa de mano Alejandro IV envió sobre el caso sus embajadores. Boloña, sabida la muerte de dou Saneho, rey de Por- En el Francés halló poca ayuda por estar su reino lan lugal, acudió por mar á aquella provincia para preten- léjos. El Padre Santo amoncstó á don Alonso y le proder el derecho de su antiguo matrimonio, si por ven- testó que volviese al primer matrimonio, y recibiese en tura don Alonso, su marido, pudiese últimamente mu- su gracia y se reconciliase con Matilde, su primera mudar su dañada intencion. Llegó á Cascaes muy cerca jer. Advirtióle cuánto peligro corria su salvacion; que de Lisboa; dende sin que el Rey le diese lugar para po- no debia con obras tan malas irritar a Dios. A estas vodelle bablar, fué forzada á dar la vuelta. Escribióle ces y amonestaciones las orejas del Rey estaban tapaempero una carta deste tenor: «Llegara mas cerca das, obstinado el ánimo; lạ codicia y ambicion, conse» y reprehendiera en tu presencia tu felonía, que fuera jeros malos, le ponian telarañas delante los ojos para que » bastante recompensa del afan que en el viaje he to- no viese la luz. El Pontífice, porque no queria obede» mado; pero pues no me das lugar para esto, y coino cer, le descomulgó, puso entredicho en todo el reino de v ingrato y cruel no pudiste sufrir nuestra presencia Portugal, que dicen duró doce anos, porque ni el Rey se » por estar herido de los aguijones de la conciencia y queria emendar, ni los pontifices que se siguieron aflo» poseido del demonio, no dejaré en ausencia de hacer jar en la justa indignacion y castigo. Los pueblos ino» esto y dar testimonio con esta carta a todo el mundo centes pagan la pena de los excesos que hacen los » del justo dolor que tengo y del agravio que me ha- reyes; así van las cosas humanas, así lo lleva la condi»ces, que será una perpetua memoria de tu desleal- cion de nuestra mortalidad. Por lo demás, el rey don » tad y impiedad. Son ordinariamente ásperos los re- Alonso era de condicion mansa y tratable, muy amigo

medios que para las enfermedades son saludables; yo de justicia. Quitó en toda la provincia los salteadores » tambien escribo con gemidos y contra mi voluntad y libertad de hacer mal, ca por la revuelta de los tiem» estas cosas. Mas si va á decir verdad, yo te recebi pos y por la flojedad del rey don Sancho prevalecian en v cuando eras pobre, sin tierra, sin bienes, sin espe- todas partes los males. Ordenó leyes, estableció fueros, » ranza, estoy por decir un hombre bárbaro; y esto tuvo con cierta igualdad trabados entre sí los mayores o en mi casa y por marido. ¡Oh demasia mia , diré, 6 con los medianos, y con estos los mas bajos del pueblo. » de los mios, ó de los unos y de los otros y necia Esto en su casa y en el gobierno. En la guerra no tuvo » credulidad ! Nuestra opinion y el crédito que de tu menor esfuerzo; con sus armas y por su diligencia se » lealtad teniamos nos engañó para que, en cambio de ensancharon los términos de su estado. Ganó de los » que te dimos mas de lo que pedias y mayores cosas moros á Faro, Algecira, Albufera y otros pueblos por » que esperabas, hicieses burla de nos. Acuérdome la comarca de Silves. Fundó y pobló de nuevo á Castro, » cuando jurabas que no podias vivir sin mí no mas que Portalegre, Estremoz. La ciudad de Beja y otros mu» sin tu ánima. ¿Esta es la religion ? Esta es la constan- chos pueblos y castillos, que por la revuella del tiempo » cia? ¿Qué es esto? Con el reino sin duda has perdido pasado estaban por tierra o maltratados, los reparó y v el juicio y le has, semnentido, mudado en otro varon. reedificó. Hay tambien muestras de su piedad; en Lisa » Olvidado de mí y sin memoria del beneficio recebido, bona un cxcelente monasterio, que por estos tiempos » estás ocupado en nuevos amores de la que es for- fundó y llevó al cabo, del orden de Santo Domingo. En » zoso se llame combleza, pues el primer matrimonio Santaren otro de monjas de Santa Clara , que edisicó á » dura, y el nuevo es ninguno. ¿Descontentáronte nues- sus expensas desde los cimientos. La liberalidad que y tro linaje, la hermosura, la edad, las riquezas? O lo usaba con los pobres era tan grande, que muchas ve» que es mas cierto, ¿los reyes teneis por santo y por ho- ces, consumidos los tesoros, para junlar divero y re» nesto lo que os viene mas á cuento para reinar ? Yo mediallos empeñaba las alliajas y joyas de su casa. A » lodavía soy viva, y viviré hasta tanto que mueva con- don Alonso, rey de Castilla, cuya fama volaba por todo » Ira tí las armas de los príncipes y los odios de todas las el mundo, vinieron por el mismo tiempo embajadores » naciones; como bestia fiera perecerás agarrochado del soldan de Egipto; traíanle mucha ropa , preciosos » de todos. El corazon me da que la divina venganza tapices y alhombras que le presentaron; demás desto, » está sobre tu cabeza, y que muy presto Hegará. El que animales muy extraordinarios y nunca vistos en España. » al presente feroz con la maldad y muy contento des- Fué esto el año de 1260; en este año una villa de Gui» precias nuestras lágrimas, en breve, afligido con to- púzcoa, parte de lo que llamamos Vizcaya, mudó el » dos los tormentos, pagarás justísimamente la pena de nombre antiguo de Arrasata en el de Mondragon, como » nuestro dolor y de tu impiedad. Con esta sola espe- se ve por un privilegio del mismo rey don Alonso de los » ranza en estos trabajos me sustentaré, la cual cum- mas antiguos que se hallan escritos en lengua espav plida ó perdida, de buena gana dejaré la vida; mas de mola; porque fue el primer rey de España que en lugar

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de la lengua latina, en que se escribian las escrituras pas, de la cual provincia fácilmente, vencidos los conpúblicas, mandó se usase la española. Hay otrosí una bula trarios, se apoderó. Con estos principios y aumento las del papa Alejandro IV, dada en Anagni á 18 de marzo, cosas de Manfredo se aseguraron de tal guisa, que con el quinto año de su pontificado, en que manda que la dificultad se pudieran mudar en contrario, si el señociudad de Segorve, que por este tiempo se ganó, esté río y estado ganado por malas mañas pudiera ser durasujeta al obispo de Albarracin, que se llamaba obispo de dero. Los papas intentaban todos los caminos para abaSegorve aun antes que aquella ciudad fuese de los mo- tir aquel reino que contra justicia y contra razon se funros ganada. Hay otra bula del mismo Pontífice, dada dara. Enviaron predicadores por todas las partes, que no el sexto año de su pontificado, que es el en que vamos, cesaban de reprehendelle en sus sermones, como impío en que mandaba que el obispo de Segorve, que lo era v enemigo de la religion cristiana. Poca ayuda tenia el Paen aquel tiempo tambien de Albarracin, sea sufragáneo pa en los demás príncipes y poco le prestaban todas aquede la iglesia de Toledo. Opúsose don Arnaldo de Pe- llas diligencias. Cárlos, hermano legítimo de san Luis ralta, obispo de Zaragoza; alegaba que parte de aquella de Francia, y él por sí conde de Anjou y de la Proenza, diócesi era de su iglesia. El Pontífice, vista la resisten- fué convidado á pasar á Italia con esperanza que se le cia, moderó la primera concesion con otra bula, en que dió de hacelle rey de Sicilia. Manfredo, avisado desdeclara ser su voluntad que á los obispos de Zaragoza, tas práticas y intentos y visto, si esto se hacia, cuán gran no obstante lo susodicho, quedasen salvos sus dere- riesgo corrian sus cosas, trataba para afirmarse de buschos. El punto desta diferencia consistia principal- car socorros de todas partes, y porque los cercanos le mente sobre la palabra Segobriga. Constaba que una faltaban, determinó acudir a los de lejos. En primer luciudad deste nombre fué antiguamente sufragánea de gar acometió á aliarse con don Jaime , rey de Aragon, Toledo; pero la tal ciudad estaba en la Celtiberia ; la cuya fama de sus hazañas y la gloria de las cosas por él Segobriga, es á saber, Segorve, de que se trataba y so- hechas volaba de tiempo atrás por todas partes. Parebre que andaba el pleito, alegaban los aragoneses estar cióle para mas obligalle trabar con él parentesco. Ofreen los edetanos , bien apartada de la otra. Este pare- ció á Costanza, su hija, para que casase con don Pedro, cer, contra lo que tenian antes determinado, prevaleció su hijo mayor y heredero. Envió sobre el caso embajafinalmente los años adelante. El de 1261, á los 27 de dores á Barcelona. Al rey de Aragon no le parecia aquel octubre, falleció don Sancho, arzobispo de Toledo. partido de menospreciar, mayormente que con la donEntró en su lugar Pascual ó Pascasio , que era dean cella de presente le ofrecian de dote ciento y veinte mil de aquella iglesia, el mismo que llevó la cruz delante ducados, suma muy grande para aquel tiempo, demás el arzobispo don Rodrigo en las Navas de Tolosa. Fué de la esperanza cierta de heredar el reino de Sicilia y natural de Almoguera, pueblo del Alcarria. Debia ser juntalle con el de Aragon á causa que Manfredo no tenia muy viejo, y así parece murió electo por junio luego hijos varones. Asentado el negocio y concertado, despasiguiente. Su sepultura está en la capilla de Santa Lu- chó en embajada al pontífice Alejandro fray Raimundo cía, iglesia mayor de la misma ciudad.

de Peñafuerte , de la orden de Santo Domingo, varon

prudente, erudito y santo, para que con la mucha auCAPITULO XIII.

toridad que tenia reconciliase con el Pontifice á ManCómo los reyes de Aragon y de Sicilia emparentaron.

fredo y se compusiesen las diferencias pasadas. El Pon

tífice no se movió por las palabras ni razones de fray Falleció en Tarento, ciudad en lo postrero de Italia, Raimundo, antes hizo grandes amenazas contra Manalgunos años antes deste tiempo el emperador Federico, fredo. Cargóle que no solo contra justicia tenia usurpaaquel cuyo nombre por haber perseguido á los pontili- dos aquellos estados, sino que era bastardo y hombre ces romanos fué aborrecido en los siglos adelante y impío; avisábale de muchos excesos, en particular que siempre tenido por infame. Su hijo Conrado, que le su- publicó fingidamente que era muerto Conradino, su socedió en sus estados, cuatro años adelante, como de brino; por engaño y por este camino se apoderó del reiSuevia hobiese pasado en Italia y en Sicilia , dió fin á no y tomó las armas contra la Iglesia. «No se puede, sus dias de su muerte natural, ó lo que se dijo por la dice, ni se debe conceder alguna cosa al que hace guerfama, con yerbas que le dió Manfredo, su hermano bas- ra y tiene empuñadas las armas ; por ventura se podria tardo. Este, no obstante que el difunto nombró por su condescender en algo, si con humildad rogase. Esto diheredero á Conradino , su hijo, habido en una hija del rás á tu Rey, y amonéstale de mi parte que no mezcle duque de Baviera , que por ser de pequeña edad le de- sus cosas con un hombre tan malvado; que de otra majara en Suevia, provincia de Alemaña, encendido en de- nera podrá temer la venganza de Dios y nuestra indigseo de reinar, y no haciendo caso por su pequeña edad de nacion, que en la tierra tenemos sus veces.» Esta ressu sobrino, se apoderó con las armas y por fuerza de puesta tuvo dudoso y suspenso el ánimo del rey de AraSicilia y del reino de Nápoles contra derecho y contra gon; pero prevaleció el provecho y útil contra lo que voluntad de los pontifices romanos, cuyo feudo eran fuera razon y honesto. Hiciéronse los desposorios en aquellos reinos desde su primera institucion, y que por Mompeller en la iglesia de Santa María el año 1262 con esta causa claramente amenazaban, si no desistia, le bia- toda muestra de alegría, juegos y regocijos. De allí, vuelrian todo mal y daño; mas él no hacia caso ni se movia to el Rey á Barcelona, á 21 del mes de agosto dividió por estas palabras, ni temia las censuras eclesiásticas, entre sus liijos sus reinos y estados en esta forma. Catani aun hacia caso ni tenia cuenta con la fama que de sus luña desde el Cabo de Creus, que los antiguos llamabau cosas corria; el deseo que tenia de reinar lo atropellaba promontorio de Vénus, y todo Aragon y Valencia se adtodo. Antes bizo guerra en Toscana, donde era grande judicó á don Pedro, su hijo; á don Jaime lo de Ruisellou, el poder de los guelfos, parcialidad aficionada a los pa- lode Cerdania, Colibre, Confluencia, Valespira, á tal que por las dichas ciudades fuese sujeto al rey de Aragon y canda, que era del linaje de los Almohades, y en Marje hiciese homenaje. Demás desto, que todas ellas se go- ruecos sucediera en lugar de Arrasio, como saliese en bernasen por las leyes de Cataluña, y no pudiesen en par- busca de Bucar, fué vencido en una batalla cerca de un licular y por su autoridad batir moneda. Demás desto le pueblo llamado Merquenosa , que está una jornada de la dio á Mallorca con título de rey y á Mompeller en la ciudad de Fez. Resultó que de un imperio en Africa se Francia. Por esta manera puso el padre en paz ú los dos hicieron dos, que duraron por algun tiempo, el de Marhermanos, que comenzaban á tener diferencias sobre la ruecos y el de Fez. A Bucar sucedió su hijo Hiaya. Por sucesion y juntamente alborotarse. Los grandes, dividi- muerte deste, que falleció en su pequeña edad, su tio Jados en bandos, sin cuidado ninguno de hacer el deber, cob Abenjuzef, que gobernaba el reino en su nombre, antes con deseo cada cual de adelantarse y mejorar sus hombre de gran ingenio y de gran experiencia en las arhaciendas, avivaban el fuego y la llama de la discordia mas, no solo quedó por señor de lo de Fez, sino con faentre aquellos dos principes , mozos hermanos. cilidad increible ganó para su familia y decendientes el

imperio de Marruecos y casi de toda la Africa, Ninguna CAPITULO XIV.

nacion hay en el mundo mas mudable que la africana, Que los Merinos se apoderaron de Africa.

que es la causa porque ningun imperio ni estado puede

entre aquella gente durar largo tiempo. Budebusio, que Entre tanto que estas cosas se hacian en España, una era del linaje de los almohades, moro de grande poder, nueva guerra muy grave y la mayor de todas las pasa- por estar sentido que Almorcanda le hobiese sido prefedas parecia de presente amenazalla, á causa de un rido para ser rey de Marruecos, que no era mas pariennuevo imperio que se fundó estos años en Africa. Ven

te que él ni tenia deudo mas cercano con los reyes almocidos los Almohades y muertos, el linaje de los Merinos hades difuntos, se determinó probar venlura si podia levantaba por las armas y despertaba el antiguo es- salir con aquel imperio, y como le faltasen las demás ayufuerzo de su nacion, que parecia estar abalido y flaco das, acudió á Jacob, rey de Fez. Prometióle, si le ayupor la flojedad de los reyes pasados. Trataban otrosí de daba, mas tierras de las que tenia y en particular todo pasar la guerra en España con esperanza cierta de lo que hay desde tierra de Fez hasta el rio Nadabo. No reparar en ella la antigua gloria y el imperio de su na- era de desechar este partido, en especial que se ofrecia cion, que casi estaba acabado. Despues que Mahomad, ocasion por la discordia de los almohades de apoderarse por sobrenombre el Verde, sué por las armas de los él de todo el imperio de Africa , bastante motivo para cristianos vencido en las Navas de Tolosa , y despues intentar la nueva guerra. Así que, juntadas sus gentes, que murió de su enfermedad, sucedió en su lugar Arra- marcharon contra el enemigo. Almorcanda, que no essio, su nieto, hijo de Busafo, que finó en vida del Rey, taba bien arraigado en el imperio ni tenia fuerzas bassu padre, en tiempo que el imperio de los Alinohades tantes, desamparada la ciudad de Marruecos, dejó tamse extendia en Africa desde el mar Atlántico, que es el bien el reino á su contrario. Con esta victoria apoderado Océano, hasta la provincia de Egipto. Pusieron por go- de aquel estado, no quiso pasar por lo que concerto con bernador de Tremecen, ciudad puesta á las marinas Jacob, aunque muchas veces le hizo sobre ello instandel mar Mediterráneo, en nombre del nuevo Rey un mo- cia, y ordinariamente los que en el peligro se muestran ro, llamado Gomaranza, del linaje de los moros Abdal- mas humildes, en la prosperidad usan de mayor ingraveses, muy noble y poderoso en aquellas partes. Este, titud, en tanto grado, que el nuevo rey Budebusio daba por hacer poco caso de su Rey ó por fiarse mucho de muestras de querer acometer con las armas la ciudad sus fuerzas, fué el primero que se determinó de empu- de Fez. Por esta manera una nueva guerra se desperñar las armas contra él. Arrasio acudió con su ejército tó y se hizo por espacio de tres años. El pago de quebraná aquellas alteraciones, pero fué muerto á traicion. tar la palabra fué que Jacob, ganado que hobo una vicNingunas asechanzas hay mas perjudiciales que las que toria de su enemigo y contrario, se apoderó de Marse arman debajo de muestra de amistad ; un pariente de ruecos; despues desto, como quierque todo le sucediese Gomaranza, que salió del castillo con muestra de dar prósperamente, quedó por rey de toda Africa, sacadas aviso al Rey de lo que pasaba, fué el que le dió la muerte dos ciudades, la de Tremecen y la de Túnez. En aquella y el ejecutor de tan grave maldad. Muerto el Rey, las revuelta dos señores del linaje y secta de los almohades gentes que le seguian fueron vencidas y desbaratadas con una salida que el traidor levantado hizo del castillo caer léjos, así ellos como sus decendientes las defenTremesesir , en que el Rey le tenia cercado. Los que dieron con nombre de reyes, bien que de poco poder y escaparon de la matanza se recogieron á Fez, que caia fuerzas. Deste linaje sin que faltase la línea decendió cerca de aquella parte de Africa que se llama el Algar- Mulease, rey de Túnez, aquel que pocos años lia, ecbave, que es lo mismo que tierra llana. Recogió y acau- do de su reino, si con justicia ó sin ella no hay para qué dilló estas gentes Bucar Merino, gobernador que era de tratallo aquí, pero ahuyentado y que andaba desterrado Fez, confiado y deseoso de vengar á su señor; con que sin casa y sin ayuda, el emperador Cárlos V con las aren una nueva batalla deshizo á los traidores, y en pre- mas y poder de España le restituyó en el reino de sus mio de su trabajo y porque no pareciese hacia la guerra padres despues que echó de Túnez con una presteza adcon su riesgo y en provecho de otro, se determinó mudar mirable á Aradieno Barbaroja, gran cosario, por merced el nombre de gobernador en apellido de rey y apode- de Soliman, emperador de los turcos, y en su nombre rarse para sí y para sus decendientes, como lo hizo, del señor de aquella ciudad y reino; ocasion, á lo que paimperio de Africa.Por esta manera, no vengada la trai- recia, para hacer que toda Africa volviese al señorío de cion, sino trocado el traidor, Bucar Merino se hizo fun- cristianos. dador de un nuevo imperio en Africa. Porque Almor

CAPITULO XV.

cibiesen de fuerzas y ayudas contra él. Con esta res.

puesta el rey don Alonso se irritó en tanta manera, Que se renovó la guerra de los moros.

que dejada la guerra de los moros, trataba de emplear Estos eran los linajes de los moros que estaban apo- sus fuerzas contra Aragon; detúvole de romper el resderados de Africa. En España Mahomad Allamar era peto del provecho público y el deseo que tenia de dar rey de Granada, de Murcia Hudiel; pequeñas sus fuer- principio á la empresa contra los moros. Con esta dezas, muy menoscabada la majestad de su estado, y el terminacion los castillos que en la confederacion de uno y el otro eran tributarios de don Alonso, rey de Cas- Soria quedó concertado diese para seguridad, y hasta Lilla. Estos, cansados de la amistad de los nuestros y entonces se dilatara, sin embargo, por la instancia que con esperanza del socorro de Africa á causa que el nom- sobre ello le hacian, los entregó á don Alonso Lopez bre de Jacob, rey de Marruecos, comenzaba a cobrar de Haro; para que los tuviese en fieldad le alzó el hogran fama, trataron entre sí de levantarse. Los que menaje, como era necesario, con que estaba obligado poco antes eran competidores y enemigos muy gran- á los reyes de Castilla. Los castillos eran Cervera, des, al presente se confederaron y hicieron alianza, Agreda, Aguilar, Arnedo, Autol. Entre tanto que con como suele acontecer que muchas veces grandes ene- estas contiendas se pasaba la buena ocasion de comenmistades con deseo de hacer mal á otros se truecan en zar la guerra, los moros, que no ignoraban dónde iban benevolencia y amor; quejábanse de los agravios que á parar tantos apercebimientos, acordaron ganar por se les hacian, de los tributos muy graves que pagaban, la mano y se apoderaron del castillo de Murcia y de de la miseria de su nacion; que se hallaban reducidos otros pueblos por aquella comarca en que tenian puesá grande estrechura y á un rincon de España los que tas guarniciones de cristianos. Sobornaron olrosi á los poco antes eran espantosos y bienaventurados. Que no moros de Sevilla que con engaño ó por fuerza dentro jes quedaba sino el nombre de reyes, vano y sin repu- del palacio real matasen al Rey. Como este intento se tacion; miserable estado, servidumbre intolerable es- estorbase porque los santos palrones de España aparlatar sujetos á las leyes de aquellos á quien antes las ron tanto mal, ellos con gentes que de todas partes juntadaban. Además que cuidaban no pararian los cristia- ron, por otra parte acometieron las tierras de cristianos hasta tanto que con el odio que los tenian ecba- nos con tal denuedo y priesa , que la ciudad de Jerez, sen de España las reliquias que de su gente quedaban. Arcos, Béjar, Medina Sidonia, Roda , Sanlúcar, todos Menguado y envejecido el esfuerzo con que sus ante- estos pueblos volvieron en un punto á poder de moros. pasados vinieron á España, lo que ellos ganaron no lo En esta guerra se señaló mucho el esfuerzo y lealtad podian sustentar sus decendientes; falta y afrenta no- de Garci Gomez, alcaide de la fortaleza de Jerez, que, table. Concluian que el linaje de los Merinos nueva- muertos ó heridos todos los soldados que tenia de guarmente se despertara en Africa, y allí prevalecian; que nicion, no quiso lodavía entregar la fortaleza ni le seria á propósito hacellos pasar en España, pues ellos pudieron persuadir á hacello por ningun partido que le solos podian dar remedio y reparar sus pérdidas y tra- ofreciesen, puesto que ninguna esperanza le quedaba bajos. Trataban estas cosas en secreto y por embajado- de podella defender; hombre señalado y excelente. Los res, porque si el negocio fuese descubierto, no les acar- moros, maravillados de tan grande esfuerzo, sin mirar rease su perdicion, por no estar aun apercebidos de que era enemigo, con deseo que tenian de salvar la fuerzas bastantes. El rey don Alonso, ó por no ignorar vida al que de su voluntad con tanta obstinacion se estas práticas y intentos, ó con deseo de desarraigar ofrecia á la muerle, con un garsio de hierro que le echialos moros de todo punto de España, de dia y de noche ron le asieron, y derribado del adurve, con gran dilipensaba cómo volveria á la guerra contra ellos. Pre- gencia y humanidad le hicieron curar las heridas y le tendia con las armas en el Andalucía sujetar algunas salvaron la vida. El rey don Alonso, que era ido á lo inas ciudades y castillos que rehusaban obedecer y no se le dentro de España con intenlo de aprestar lo necesario querian entregar, y era razon sujetallos. Para este para la guerra, el año siguiente acudió con gentes á efecto el pontilice máximo Alejandro IV dió la cru- aquel peligro. En este viaje no lejos de las ruinas de zada, que era indulgencia plenaria para todos los que, Alarcos, en una aldea que se llamaba el Pozuelo de San tomada la señal de la cruz, fuesen á aquella guerra y Gil, en los oretanos , una legua del rio Guadiana, en un la ayudasen á sus expensas. Tratose con los reyes co- muy

buen sitio rodeado de muy fértiles campos y apamarcanos que enviasen socorros, y en particular por cibles, por la comodidad del sitio fundó un pueblo bien sus embajadores pidió al rey de Aragon, con quien grande con nombre de Villareal, nombre que adelante tenia inas parentesco que con los demás, diese licen- don Juan el Segundo, rey de Castilla, le mudó en el que cia á sus vasallos para tomar las armas y con ellas ayu- hoy tiene de Ciudad-Real. Pretendia en esto el Rey que, dar intentos tan santos, pues constaba que en la con- por estar este pueblo asentado en la raya del Audalufederacion hecha en Soria poco antes quedó este punto cía, sirviese como de uu fuerte baluarte para impedir asentado. El rey de Aragon, ni precisamente negó lo que las entradas de los bárbaros y para que dende los nuesse le pedia, ni otorgó con ello absolutamente; solo sacó tros hiciesen correrias y cabalgadas. De aquel lugar desta cuenta á los señores que por sus estados ó por pasó á tierra de moros; con su entrada todos los puetirar gajes del los tenia obligados; pero concedió que, blos y campos por do pasaba fueron trabajados; en así los vasallos destos como los demás del pueblo, si especial el año 1263 los moros en todos los lugares paquisiesen, pudiesen tomar para el dicho efecto las ar- decieron mucho mal y daños sin cuento. En este año mas y alistarse. Pretendia en esto este Principe, como gran número de soldados aventureros acudieron, conviejo y astuto, que los grandes, de cuya voluntad no es- vidados de la franqueza que les prometian de un tribulo taba muy asegurado, si pasaban á Castilla, no se aper- que se llainaba martiniega , á jal que con armas y caballo cada un año por espacio de tres meses á su costa castigaban con azotes 6 con otra afrenta, con que los siguiesen la guerra y los reales del Rey. Los reyes malhechores quedaban castigados, y la grandeza de moros por entender que no podrian ser bastantes para la pena avisaba á los demás que se guardasen de pecar. tan grande avenida de los nuestros, lan gran pujanza Demás desto, las voluntades de los grandes estaban y tantos apercebimientos, lo que antes intentaron y lo enajenadas del Rey; extrañaban mucho que las lionras tenian acordado, de nuevo y con mayor instancia im- y cargos se daban á hombres extraños ó bajos; que los portunaron al rey de Marruecos para que les ayudase en fueros no se guardaban ni la autoridad del justicia de la guerra. Declaráronle por sus embajadores el riesgo Aragon, que está por guarda de su libertad y leyes; grande en que se hallaban si no les acudia brevemen- que con los tributos, no solo el pueblo, sino tambien te. Oyó aquel Rey su demanda y otorgó con ellos; en los nobles y hidalgos, se hallaban cargados y oprimidos; vióles mil caballos ligeros de Africa, los cuales con cierto que antes sufririan la muerte que pasar por que les motin que levantaron pusieron en peor estado las co-quebrantasen sus fueros y derecho de libertad. Estas sas de los moros, tanto, que Jerez con todos los demás eran las quejas comunes. Demás desto, cada cual pueblos que antes se perdieron volvieron a poder del donde le apretaba el calzado tenia su particular dolor y rey don Alonso. Junto al puerto de Santa María, que desabrimiento. Por esta causa como el Rey en Barlos antiguos llamaron puerto de Mnesteo, se edificó un celona para juntar dinero pidiese en las Cortes le conpueblo de aquel nombre, reparados los edificios anti- cediesen el bovático, don Ramon Folch, vizconde de guos, cuyas ruinas y paredones todavía quedaban como Cardona, hizo contradiccion con grande resolucion y rastros de su grandeza y antigüedad. En Toledo otrosí porfía. Afirmaba que si el Rey no mudaba estilo y deá expensas del Rey se edificó la iglesia de Santa Leoca- sistia de aquellos agravios, no mudaria él de parecer dia detrás del alcázar. Concluidas estas cosas, el año ni se apartaria de aquel intento. Hiciéralo como lo dede 1264 volvió el Rey á Sevilla; las gentes, porque se cia, si los otros caballeros no le avisaran que en mala llegaba el invierno, parte enviaron á invernar, los mas sazon alborotaba la gente, que era mejor aguardar un con licencia que les dieron se volvieron á sus casas. poco de tiempo que dejar pasar aquella buena coyunLa fama, que suele hacer todas las cosas mayores, tura de ayudar al comun, principalmente que con el corria á la sazon, y por dicho de muchos se divulgaba ejemplo de los catalanes convenia mover a los aragoque los enemigos llamaban de Africa, no ya socorros, neses, gente mas determinada y mas constante en defensino ejército formado, cuidadosos de la guerra que los der sus libertades. Tuviéronse Cortes en Zaragoza con fieles les hacian y con esperanza cierta de reparar su el mismo intento de juntar dinero; pero gran parte de antiguo imperio en España. Estas nuevas y rumores los señores y nobleza hicieron contradiccion á la vopusieron en grande cuidado á los castellanos y aragone- luntad del Rey. Fernan Sanchez, hijo del Rey, y don ses, que estaban más cercanos al peligro y eran los pri- Simon de Urrea, su suegro, fueron los que mas se semeros en quien descargaria aquella tempestad y con- ñalaron como caudillos de los alterados. Pasaron tan tra quien se enderezaban las fuerzas de los contrarios. adelante, que dejadas las Cortes, se aliaron entre sí en El rey don Alonso, aquejado del recelo desta guerra, fué Alagon contra las pretensiones y fuerzas del Rey. La el primero que convidó al rey don Jaime de Aragon cosa amenazaba guerra y mayores males, si no fuera para que juntase con él sus fuerzas. Que pues el peli- que personas religiosas se pusieron de por medio para gro era comun y aquellas gentes amenazaban á ambas que la diferencia se compusiese por las leyes y tela de paciones y coronas, era justo que de entrambas partes juicio sin que se pasase á las manos y á rompimiento. El se acudiese al reparo. Que si no le movia el parentesco mismo Rey, fuese de corazon ó fingidamente, no rehuy amistad, á lo menos le despertase el peligro y afrenta saba, á lo que decia, emendar todo aquello en que de la religion cristiana. Don Pedro Yañez, maestre de hasta entonces le cargaban; como prudente que era y Calatrava, enviado con esta embajada, en Zaragoza á mañoso consideraba que la furia de la muchedumbre es los 7 de marzo propuso lo que por su Rey le fué man- á manera de arroyo, cuya creciente al principio es muy dado; llevaba cartas de la reina doña Violante, en que brava y arrebatada, pero luego se amansa. Hiciéronse suplicaba á su padre con grande instancia ayudase á la treguas. Señaláronse jueces sobre el caso, que fueron cristiandad, á ella, que era su hija, y á sus nietos en los prelados de Huesca y de Zaragoza, que con su pruaquel aprieto. Era cosa muy honrosa al rey don Jaime dencia compusieron aquellos debates; sobre todo la que un Rey tan poderoso se adelantase á pedille so- astucia de Rey, que daba la palabra de hacer todo corro y á convidalle que hiciesen liga. Las cosas de aquello que pretendian y sobre que aquellos nobles Aragon no estaban sosegadas ni sus hijos bastante- andaban alborotados. Sosegado el alboroto, se hiciemente apaciguados en la discordia que entre sí tenian; ron levas de soldados para comenzar por aquella parte los grandes del reino divididos en estas parcialidades, la guerra, año de nuestra salvacion de 1265. El. rey don y el pueblo otro que tal; de que resultaban latrocinios Alonso con sus gentes entsó por las tierras de Granada y libertad para toda suerte de maldades

у desafueros muy pujante. El rey don Jaime se encargó de hacer la tan grandes, que forzó á las ciudades puestas en las guerra contra el rey de Murcia. Todo lo hallaron mas montañas de Aragon á ordenar entre si hermandades fácil que pensahan, ca no hallo que de Africa viniese para reprimir aquellos insultos, y con nuevas leyes y algun número de gente señalado; la causa no se sabe, severas que se ordenaron hacer rostro al atrevimiento

sino que no hay que fiar en los moros ni en sus promede los hombres facinorosos; la grandeza de los casti- sas, que tienen la fe colgada de la fortuna y de lo que gos que daban a los culpados hacia que todos escar- sucede. El rey don Jaime, por la parte del reino de Valenmentasen. Por cualquier delilo, puesto que no muy cia entrado que hobo en las tierras de Castilla , ganó grande, daban pena de muerte. Los pecados ligeros á Villena de los moros, y se la restituyó á don Manuel,

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