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hermano del rey don Alonso de Castilla, que era yerno que le señalaron para sustentar la vida. El nombre de suyo, casado con doña Costanza, su hija ; despues rey se dió á Mahomad, hermano de aquel Abeohut, de desto sujetó á Elda, Orcelis y á Elche con otros muchos quien arriba se dijo fué muerlo en Almería. Dejálugares que por aquella comarca quitó á los moros, ronle solamente la tercera parte de las rentas reales, y parte por fuerza, parte que se le entregaron. Demás que con lo demás acudiese al fisco real de Castilla. desto, pasado el rio de Segura, atajó las vituallas que Este fué el remate desta guerra, que tenia puesta la llevaban los moros á Murcia en dos mil bestias de carga gente en gran recelo y cuidado. con buena guarda de soldados. En el entre tanto el rey don Alonso no se descuidaba en la guerra contra los

CAPITULO XVI. moros de Granada, y en hacer todo el mal y daño á los

Que la emperatriz de Grecia vino á España. pueblos y campos circunstantes, tanto, que los puso en necesidad de pedir á los nuestros se renovase la anti- En el mismo tiempo que el Andalucía y reino de gua confederacion. Los reyes don Jaime y don Alonso Murcia estaban encendidos con la guerra contra los para tomar su acuerdo en presencia sobre lo que á la moros, lo demás de España gozaba de sosiego, por guerra tocaba de propósito por la comodidad del lu- lo menos las alteraciones eran de poco momento, cosa gar se juntaron en la ciudad de Alcaráz. Estuvo pre- de maravilla por la diversidad de principados y la gransente á estas vistas la reina doña Violante. Detuvié- de libertad de los caballeros y del pueblo. Solo Gonzaronse algunos dias; y concertado lo que pretendian y lo Yañez Bazan, persona principal entre los navarros, bechas sus avenencias, volvieron a la guerra. Las gen- renunciado que hobo por públicas escrituras la naturates de Aragon, como apercebidas de todo lo necesario, lidad, como en aquel tiempo se acostumbraba , en la de Orcelis marcharon la via de Murcia y se pusieron frontera de Aragon con voluntad del rey don Jaime sobre ella por el mes de enero del año 1266. Está aque- edificó un castillo, llamado Boeta , desde donde trabaIla ciudad asentada en un llano en comarca muy fresca jaba y hacia daño en los campos comarcanos de Navarpor do paso el rio de Segura, y sangrado con acequias, ra. La pesadumbre que por esta causa recebia aquella riega así bien los campos como la ciudad, que está en genle se mudó en grande alegría por traer en el misgran parte plantada de moreras, cidros y de naranjos mo tiempo a Navarra para poner entre las demás reliy de toda suerte de agrura, y representa un paraíso en quias de la iglesia mayor de Pamplona una parte no la tierra. En nuestro tiempo el principal esquilmo y pequeña de la corona de espinas que fué puesta en la provecho es el que se saca de la seda, fruto de que se cabeza de Cristo, hijo de Dios. San Luis, rey de Fransustenta casi toda la ciudad. Estaba entonces muy per- cia, les hizo donacion della; Balduino, emperador de trechada y fortificada; no solo tenian aquellos ciuda- Constantinopla , ya que iba de caida el poder de los danos cuenta con la recreacion, sino se pertrechaban franceses en aquel imperio, por la falta de dineros que para la guerra, en particular tenian muy buena guar- padecia, se la empeñó por cierta cantidad, con que le nicion de soldados, así temian menos al enemigo; por socorrió. Esto le hizo aborrecible á sus ciudadanos, el mismo caso los aragoneses sospechaban que el cerco por atreverse á privar aquella ciudad de una reliquia duraria largo tiempo. Al principio se hicieron algunas y prenda tan grande y tan santa. Esta corona se ve escaramuzas con salidas que hacian los moros, en que hasta el dia de hoy y se conserva con gran devocion en siempre los cristianos se aventajaban. No pasó mucho Paris en la capilla santa y real de los reyes de Frantiempo que los moros por la buena maña del rey de cia. Es á manera de un turbante, y della se tomó la Aragon, perdida la esperanza de poderse defender, se parte que al presente se trajo á Navarra. Esto en Esrindieron á partido y entregaron la ciudad. Por otra paña. De Italia venian nuevas que el año pasado el rey parte, entre el rey don Alonso y los de Granada en una Manfredo fué despojado del reino y de la vida por Cárjunta que tuvieron en Alcalá de Benzaide se hizo con- los, hermano de san Luis, rey de Francia, y que, como federacion y concierto debajo destas condiciones : el vencedor, en su lugar se apoderó de aquellos estados. rey de Granada se aparte de la liga y amistad del rey Urbano y despues Clemente IV, pontífices romanos, con Hudiel de Murcia; pague en cada un año cincuenta mil

esperanza y promesa de dalle aquel reino le llamaron ducados, como antes acostumbraba; al contrario el á Italia , y llegado que fué á Roma, le coronaron por rey don Alonso alce la mano de amparar en su daño los rey de Sicilia y de Nápoles. La batalla , que fué bruva y señores moros de Guadix y de Málaga, á tal empero famosa, se dieron cerca de Benevento, con que el poque el rey Moro les otorgue treguas por espacio de un der y riquezas de los normandos, que tantos años floaño; al rey de Murcia, si acaso viniese á poder de cris- recieron en aquellas partes, quedaron por tierra. tianos, se le haga gracia de la vida.Tomado este asiento, Concertó el nuevo Rey y obligóse de pagar cada un año el rey don Alonso, con deseo de tomar la posesion de á la Iglesia romana en reconocimiento del feudo cuala ciudad de Murcia, vuelto ya el rey don Jaime, luego renta mil ducados, y que no pudiese ser emperador, que la rindió, á su tierra, se apresuró para ir allá. En puesto que sin pretendello él le ofreciesen el imperio. este viaje, en el lugar de Santisteban, Hudiel, rey de El rey don Jaime, allerado como era razon por el desasMurcia, le salió al encuentro, y echado á sus piés, pidió Ire y caida de Manfredo , su consuegro, revolvia en su perdon de lo pasado. Confesaba su yerro y su locura que le pensamiento en qué manera tomaria emienda de aquel despeñó en aquellos males. Pedia tuviese misericordia daño. Así apenas hobo dado fin á la guerra de Murcia, de su trabajo y de lantas miserias como eran las en que cuando se partió á lo postrero de Cataluña para si en se hallaba. Por esta manera fué recebido en gracia y alguna manera pudiese ayudar á lo que quedaba de los perdonado; mas que de alli adelante no fuese ni se lla-normandos y apoderarse del reino, que por la afinidad mase rey, y se contentase con las heredades y reptas contraida con Manfredo pretendia ser de su hijo. En el

al

entre tanto don Alonso, rey de Castilla , se ocupaba en se pueden intitular emperadores de Constantinopla, asentar las cosas de Murcia, llevar nuevas gentes para no con menos razon que los reyes de Sicilia pretenden que poblasen en aquella comarca, edificar castillos por el reino de Jerusalen. Por un privilegio dado á los catodo el distrito para mayor seguridad. No bastaba Cas- balleros de Calatrava, era 1302, de Cristo 1264, á 17 de tilla para proveer de tanta multitud como se requeria octubre, se comprueba bastantemente que la iglepara poblar tantas ciudades y pueblos. De Cataluña hizo sia de Toledo estaba vacante, y se convence, si los núllamar y vinieron muchos que asentaron en el nuevo meros allí no están estragados, cosa que suele aconlecer reino. No dejaba asimismo, no obstante lo concertado, muchas veces. En lugar sin duda de don Pascual, arde ayudar de secreto á los de Guadix y á los de Málaga. zobispo de Toledo, ó este año, ó lo que mas creo, Para quejarse deste agravio y que el rey don Alonso no gunos años antes fué puesto otro don Sancho, hijo de guardaba lo concertado el rey de Granada en persona don Jaime, rey de Aragon. Sospecho que el nuevo previno á Murcia. La respuesta que se le dió no fué á su lado, sea por su poca edad, sea por otras causas, se gusto; volvióse mas enojado que vino, ocasion con que detuvo en Aragon antes de arrancar para venir á su algunos señores, que de tiempo atrás ofendidos del iglesia , que dió ocasion á algunos para poner antes de rey don Alonso se tenian por agraviados, hablaron en su eleccion una vacante de no menos que cuatro años. secreto con el Moro y le persuadieron á que de nuevo Queríale mucho su padre, que fué causa de venir por tomase las armas. El principal en este trato fué don este tiempo á Toledo, como luego se dirá. Nuño Gonzalez de Lara , hombre de gran ingenio, de grandes riquezas y que tenia muchos aliados. Preten

CAPITULO XVII. dia que el Rey tenia hechos muchos agravios á don Nuño, su padre, y á don Juan, su hermano. Deste princi

Que don Jaime, rey de Aragon, rino á Toledo pio resultaron nuevas alteraciones a tiempo que el Rey Por el mismo tiempo en Italia andaban muy grandes se prometia paz muy larga y estaba asaz seguro de lo alteraciones y revueltas á causa que Corradino, suevo, que se trataba, tanlo, que era ido á Villareal para ver pretendia por las armas contra la voluntad y mandado de los edificios y fábricas que en el nuevo pueblo se le- los pontifices restituirse en los reinos de su padre. Sevanlaban. Dende despachó sus embajadores á Francia guíale y acompañábale desde Alemaña Federico , duque el año de 1267 al rey san Luis para pedille su hija doña de Austria. Don Enrique, hermano del rey de Castilla, Blanca por mujer para el infante don Fernando, su hijo desde Roma se fué con él, donde tenia cargo de senador mayor. Hecho eslo, él se fué á la ciudad de Victoria, ó gobernador; su nobleza suplia, á lo que yo creo,

la para donde el rey de Ingalaterra le tenia aplazadas vis- falta de otras partes y de su inquieto natural. Demás destas, y prometido que en breve seria con él para tratar tos señores los gibellinos por toda Italia tomaron su voz cosas y negocios muy graves. Todavía no vino , sea y en su favor las armas. Con esta gente y pujanza rompió mudado de voluntad, ó por no tener lugar para ello; por el reino de Nápoles; en los Marsos, parte del Abruenvió enpero & Eduardo, su hijo mayor, á tiempo que zo, cerca del lago Fucino, hoy el lago de Talliacozo, dió ya el rey don Alonso era vuelto á Búrgos, y en sazon la batalla Corradino al nuevo rey Cárlos, que salió al enque la emperatriz de Constantinopla, huida de su casa cuentro. Vencieron los franceses, mas por maña que por y echada de su imperio, vino á verse con el Rey. Bat- verdadero esfuerzo; fueron presos en la pelea Federico duino, su marido, yJustiniano, patriarca, echados que y don Enrique, Corradino en la huida y alcance, que ejefueron de Grecia por las armas de Micael Paleólogo, cutaron los franceses con crueldad. A Corradino y Fea, en el camino, segun se entiende, cayeron en manos del derico en juicio cortaron en Nápoles las cabezas, nuevo soldan de Egipto. La emperalriz, por nombre Marta, y cruel ejemplo, que tan grandes principes, á los cuales con el deseo que tenia de librar á su marido, concertó perdonó la fortuna dudosa y trance de la batalla, dessu rescate en treinta mil marcos de plata. Para juntar pues della en juicio los ejecutasen. En el entre tanto esta suma tan grande fué primero á verse con el Padre en Aragon se levantó una liviana alteracion á causa que Santo y rey de Francia; últimamente, llegada á Búrgos Gerardo de Cabrera pretendia el condado de Urgel, con el año del Señor 68 deste centenario, suplicó al Rey,

color

que los hijos de su hermano don Alvaro, poco ansu primo, solamente por la tercera parte desta suma. tes difunto, no eran legítimos. Don Ramon Folch, tio El Rey se la dió toda entera, que fué una liberalidad de de los infantes de parte de madre, y otras personas prinmayor fama que prudencia, por estar los tesoros tan cipales por compasion de su edad y por otras prendas gastados. Lo que principalmente los señores le carga- que con ellos tenian se encargaron de amparallos. El ban era que con vano deseo de alabanza consuinió en rey don Jaime parecia aprobar la pretension de Geraresto los subsidios y ayudas del reino , y para suplir sus do, mayormente que traspasara su derecho en el mismo desórdenes desaforaba los vasallos. Los ánimos, una Rey por no confiar en sus fuerzas. El rey de Granada vez alterados, las mismas buenas obras las toman por otra parte trataba de hacer guerra á los de Guadix mala parte. Algunos historiadores tienen por falsa esta y á los de Málaga en prosecucion de su derecho y por narracion , y dicen que Balduino nunca fué preso del

lo que poco antes se concertó en la confederacion que soldan de Egipto. Nos en esto seguimos la autoridad puso con el rey don Alonso, de quien extrañaba que de conforme de nuestras historias, puesto que no ignora- secreto ayudase á sus contrarios. Don Nuño de Lara y mos muchas veces ser mayor el ruido y la fama que la don Lope de Haro, por estar desabridos con su Rey y verdad. El emperador Balduino, recobrada la libertad, enajenados, atizaban el fuego. Prometian que si de por no poder volver á su imperio pasó á Francia, y en nuevo tomaba las armas se pasarian á él públicamente, Namur, ciudad suya y de los sus estados de Flándes, no solo ellos, sino otros muchos señores que estaban pasó su vida. Por do parece que los condes de Flandes asimismo disgustados. Andaba fama dels prácticas

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MUSTECA DE FUL BE

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y se rugia lo que pasaba , que pocas cosas grandes de persuadir á abrazar la cristiana. Con esta diligencia se todo punto se encubren, pero no se podian probar bas- ganó aquella gente; humanáronse aquellos bárbaros con tantemente con testigos. Forzado pues el Rey de la ne- la predicacion, y comenzaron a cobrar aficion á los. cesidad se partió para el Andalucía. Hállase que este cristianos mas que á las otras naciones. El rey de aqueaño á 30 de julio dió el rey don Alonso y expidió un lla gente, que vulgarmente llamaban el Gran Cam, que privilegio en Sevilla, en que hizo villa á Vergara , pue- quiere decir rey de los reyes, no cesaba con embajablo de Guipúzcoa á la ribera del rio Deva, y le mudó dores que enviaba á todas partes de despertar los príoel nombre que antes tenia de San Pedro de Ariznoa en cipes de Europa para que tomasen las armas. Acusáel que hoy le llaman. Compuestas en alguna manera las balos y dábales en cara que parecia no hacian caso de cosas del Andalucía , entrado ya el invierno, fué forza- la gloria del nombre cristiano. Esta instancia que hizo los do á dar la vuelta para recebir y festejar al rey don Jai- años pasados y no se dejó los de adelante, en este tiemme, su suegro, que venia á Toledo á instancia de don po se continuó con mayor porfía y cuidado; en partiSancho, su hijo, para hallarse presente á su misa nueva, cularenvió al rey de Aragon en compañía de Juan Alaque queria cantar el mismo dia de Navidad. El dia se- rico, natural de Perpiñan (al cual el Rey antės movido ñalado don Sancho dijo su misa de Pontifical; hallá- por otra embajada despachó para que fuese á los tárronse presentes para honralle los dos reyes de Castilla y Laros), nuevos embajadores, que en nombre de su Rey Aragon , padre y cuñado, la Reina, su hermana, y el in- prometian todo favor, si se persuadiese de tomar las fante don Fernando. Detuviéronse en Toledo ocho dias armas y juntar en uno con ellos las fuerzas. Estos emno mas, porque el rey de Aragon, aunque se hallaba bajadores repararon en Barcelona; Alarico pasó a Toleen lo postrero de su edad, ardia en deseo de abreviar do, y en una junta de los principales dió larga cuenta y comenzar la jornada que pretendia hacer para la de lo que vió y de toda su embajada; palabras y razoguerra de la Tierra-Santa, sin perdonar á trabajo ni nes con que los ánimos de los principes no de una mahacer caso de los negocios de su reino , que le tenian nera se movieron. El rey don Jaime se determinó ir á embarazado, muchos y graves, por la gran gana de la guerra , magüer que era de tanta edad. Don Alonso, ensanchar el nombre cristiano y ilustrar en la Suria la su yerno, y la Reina alegaban la deslealtad de los griegloria antigua de los cristianos, que parecia estar añu- gos, la fiereza de los tártaros , todo con intento de quiblada. Gran príncipe y valeroso , digno que le sucediera talle de aquel propósito, para lo cual usaban y se vamas á propósito aquella jornada.

lian de muchos ruegos y aun de lágrimas que se derra

maban sobre el caso. Prevaleció empero la constancia CAPITULO XVIII.

de don Jaime; decia que no era justo, pues tenia paz

en su casa y reino, darse al ocio, ni perdonar á ningun Que el rey de Aragon partió para la Tierra-Santa.

afan, ni á la vida que poco despues se habia de aca bar, Las cosas de la Tierra-Santa estaban reducidas á lo en tan gran peligro como corrian los cristianos. El rey postrero de los males y apretura. El reino que fundó don Alonso, por velle tan determinado, le prometió cien el esfuerzo de los antepasados, la cobardía y flojedad mil ducados para ayuda de los gastos de la guerra. Alde los que en él sucedieron le tenian en aquel estado. gunos señores de Castilla asimismo se ofrecieron á Además que los príncipes cristianos , ocupados en las hacelle compañía en aquella jornada, entre ellos el guerras que se hacian entre sí por cumplir sus apetitos maestre de Santiago y el prior de San Juan don Gonzalo particulares, poco cuidaban del bien público y de la Pereira. Concluidas las fiestas de Toledo, él se partió; afrenta de la cristiana religion. El vigor y ávimo con en la ciudad de Valencia oyó los embajadores de los que tan grandes cosas se acabaron por la inconstancia tártaros , y fuera dellos otro embajador del emperador de las cosas humanas se envejecia; y porque tantas Paleólogo, que le prometia , si tomaba aquella empreveces los principes sin provecho alguno por mar y por sa , de proveelle bastantemente de vituallas y todo lo tierra en gran número acudieran para ayudar a los cris- necesario. En Barcelona se ponia en orden y estaba á tianos los años pasados, la esperanza de mejoría era la cola una buena armada apercebida de soldados y de muy poca y todos desalentados. A la sazon se ofrecia todo lo demnás. Antes que se pusiese en camino, á rueuna buena ocasion que casi en un mismo tiempo des- go de su hija doña Violante, volvió desde Valencia al perto para volver á las armas á España, Ingalaterra y monasterio de Huerta. Despedido de sus hijos y de sus Francia. Esta fué que los tártaros, salidos de aquella nietos , sin dar oidos á los ruegos con que pretendian parte de Scitia, como algunos piensan, en que Plinio de nuevo apartalle de aquel propósito , volvió donde antiguamente demarcó los tráctaros , hecha liga con los | surgia la armada, en que se contaban treinta naves de Armenia, habian acometido con las armas aquella gruesas y algunas galeras. A 4 de seliembre, dia miérparte de la Suria que estaba en poder de los sarracenos, coles, año de 1269, hechas sus plegarias y rogativas con gran esperanza al principio de los fieles que po- como es de costumbre , alzó anclas y se hizo á la vela; drian recobrar las riquezas y poder pasado; pero des- era el tiempo poco á propósito y sujeto á tormentas. En pues todo fué de ningun efecto y se fué en flor lo que tres dias llegaron á vista de Menorca; mas no pudieron pensaban. En el tiempo que Inocencio IV celebraba un tomar puerto á causa que cargó mucho el tiempo y concilio general en Leon de Francia, fueron

por una recia tempestad de vientos desrotó las naves y la viados cuatro predicadores de la sagrada órden de San- armada; dejáronse llevar del viento, que las echó á dito Domingo, cuya fama en aquella sazon era muy versas partes. El Rey arribó á Marsella en la ribera de grande , á la tierra de los tártaros para acometer si por Francia, y desde allí por mudarse el viento aportó al ventura aquella gente áspera en su trato, dada á las golfo agatense ó de Agde. Algunas de las naves que armas, sin ninguna religion 6 engañada, se pudiese pudieron seguir el rumbo que llevaban, llegaron á

élen

Acre, pueblo de Palestina, entre las demás las naves le enviara ; díjose que los asasinos, que era cierto gén de Fernan Sanchez, hijo del Rey. Movido por las amo- nero de hombres atrevidos y aparejados para casos senestaciones de los suyos, el Rey se rehizo en Mompeller mejantes. San Luis, con tres hijos suyos, 1.o de marzo, por algunos dias del trabajo del mar; y arrepentido de año de 1270, desde Marsella se hizo á la vela. Teobalsu propósito, á que parecia hacer contradicion el cielo do, rey de Navarra, puesto á su hermano don Enrique ofendido y enojado contra los hombres y sus pecados, en el gobierno del reino, con deseo de mostrar su vapuesto que menospreciaba cosas semejantes como ca- lor y ayudar en lan santa empresa, acompañó al Rey, suales, ni miraba en agüeros, volvió a Cataluña sin su suegro. Padecieron tormenta en el mar y recios temhacer otro efecto. En Castilla el rey don Alonso llegó porales ; finalmente, desembarcaron en Túnez. Asenhasta Logroño; en su compañía Eduardo, hijo del rey taron sus ingenios, con que comenzaron á combatir de lugalaterra, para recebir á su nuera, que concer- aquella ciudad. Los bárbaros, que se atrevieron á petado el casamiento en Francia, por Navarra venia á lear, por dos veces quedaron vencidos; despues de esto, verse con su esposo. Las bodas se celebraron en Búr- como se estuviesen dentro de los muros, llegó el cerco gos con aparato el mayor y mas real que los hombres á seis meses. Los calores son extremos, la comodidad vieron jamás; don Jaime, rey de Aragon , abuelo del de los soldados poca, Encendiose una peste en los readesposado, á persuasion del rey don Alonso, y junto con les , de que murieron muchos ; entre los demás, prime. él don Pedro, su hijo mayor , Filipe, bijo mayor del ro Juan, hijo de san Luis, y poco despues el mismo Rey, rey de Francia, Eduardo, príncipe y heredero de Ingala- de cámaras que le dieron , falleció á 25 de agosto. Esta terra, el rey de Granada, el mismo rey don Alonso, sus grande cuita y afan se acrecentara , y hobieran los dehermanos y hijos y su tio don Alonso, señor de Mo- inas de partir de Africa y dejar la demanda con gran lina, se hallaron presentes. De Italia, Francia y Es. mengua y daño, en tanta manera tenian enslaquecidas paña acudieron muchos señores, entre ellos Guillen, las fuerzas, si no sobreviniera Cárlos, rey de Sicilia, marqués de Monferrat, de quien dice Jovio era yerno que dió ánimo á los caidos. Hizose concierto con los del rey don Fernando. Hallóse otrosí el arzobispo de bárbaros que cada un año pagasen de tributo al mismo Toledo don Sancho; quién dice que veló á los desposa- rey Cárlos cuarenta mil ducados, que era el que él dedos. Con estas bodas se pretendia que el rey san Luis bia por Sicilia y Nápoles á la Iglesia romana y al Papa; en su nombre y de sus hijos se apartase del derecho que con esto, embarcadas sus gentes, pasaron á Sicilia. No se entendia tevia á la corona de Castilla, como hijo que aflojaron los males; en la ciudad de Trapana, que es en era de doña Blanca , hermana mayor del rey don En- lo poslrero de aquella isla, Teobaldo, rey de Navarra, sarique, como arriba queda dicho y juntamente resuta- lleció a 5 dias de diciembre. Esta fué la ocasion que forzó do. Concluidas las fiestas, el rey don Alonso acompañó á dejar la empresa de la Tierra-Santa, que tantas veces al rey don Jaime, su suegro, para honralle mas hasta infelizmente se acometiera, y de dar la vuelta á sus tierla ciudad de Tarazona.

ras y nalurales. Las entrañas de san Luis sepultaron en

la ciudad de Monreal en Sicilia; el cuerpo llevaron á CAPITULO XIX.

San Dionisio , sepultura de aquellos reyes cerca de Pa

ris. El cuerpo del rey Teobaldo, embalsamado, llevaron San Luis, rey de Francia, falleció.

á Pervino, ciudad de Campaña en Francia, y pusieron Los ingleses y franceses pasaron mas adelante que en los sepulcros de sus antepasados. Su mujer, la reina los aragoneses en lo que tocaba á la guerra de la Tier- doña Isabel, el año luego siguiente, á 25 de abril, fallera-Santa; pero el remate no fué nada mejor , salvo que ció en Hiera, pueblo de la Proenza; enterráronla en el por esta razon se hizo confederacion entre Ingalaterra monasterio llamado Barra. A todos se les hicieron las y Francia. En Paris, en una grande junta de principes, honras y exequias como á reyes, con grande aparato, compusieron todas sus diferencias antiguas; este fué como se acostumbra entre los cristianos. Vulvainos la el principal fruto de tantos apercebimientos. Señalá- pluma y el cuento á Castilla. runse de comun consentimiento en Francia los térmidos y aledaños de las tierras de los franceses y ingleses.

CAPITULO XX. Púsose por la principal condicion que en tanto que san De la conjuracion que hicieron los grandes contra el rey Luis combatia á Túnez, do pretendia pasar á persua

don Alonso de Castilla. sion de Cárlos, su liermano, rey de Nápoles, que de- El ánimo del rey don Alonso se hallaba en un mismo cia convenir en primer lugar hacer la guerra á los de tiempo suspenso y aquejado de diversos cuidados. El Africa, que siempre hacian daño en Italia y en Sicilia deseo de tomar la posesion del imperio de Alemaña le y en la Proenza y á todos ponian espanto; que en el punzaba, á que las cartas de muchos con extraordinaentre tanto el Inglés con su armada, que era buena, pa- ria instancia le llamaban. Los grandes y ricos hombres sase á la conquista de la Tierra-Santa. Hizose como lo del reino andaban alterados y desabridos por las áspeconcertaron, que Eduardo , hijo mayor del Inglés, con ras costumbres y demasiada severidad del Rey, á que buen número de bajeles, rodeadas y costeadas las ri- no estaban acostumbrados. Rugiase demás desto por beras de España y de Italia, á cabo de una larga nave- nuevas que venianque de Africa se aparejaba una nuegacion surgió en aquellas riberas y saltó con su gente va guerra con mayores apercebimientos y gentes que en tierra de Ptolemaide. Los primeros dias la ayuda en ninguno de los tiempos pasados. Dudo que Pedro de Dios le guardó de un peligro muy grande; un hom- Martinez, almirante del mar, el año pasado acomebre en su aposento le acometió y le dió anles que le lió y sujetó los moros de Cádiz, que halló descuidaacudiesen una o dos heridas. Mataron aquel mal hom- dos. Era dificultoso mantener con guarnicion y soldados bre allí luego. No se pudo averiguar quién era el que aquellas ciudad y isla ; por esta causa la dejaron al rey de Marruecos, de cuyo señorío antes era; resolucioná amor y benevolencia de los ciudadanos con su cabeza; propósito de ganar la voluntad de aquel bárbaro y sose- el aborrecimiento acarrea la total ruina; que procurase galle. El rey don Alonso de Portugal envió á don Dio- granjear todos los estados del reino; si esto no fuese nisio, su hijo, que era de ocho años, á su abuelo el posible, por lo menos abrazase los prelados y el puerey de Castilla para que alcanzase dél libertad y exen- blo, con cuyo arrimo hiciese rostro á la insolencia de cion para el reino de Portugal, y que le alzase la palabra los nobles; que no hiciese justicia de ninguno secretaque dió los años pasados y los homenajes. Tratóse deste mente por ser muestra de miedo y menoscabo de la manegocio en una junta de grandes ; callaban los demás,jestad; el que sin oir las partes da sentencia, puesto y aun venian en lo que se pedia por no contrastar con la que ella sea justa , todavía hace agravio. Estas eran las voluntad del Rey, que á ello se mostraba inclinado. Don faltas principales que en don Alonso se notaban, y si Nuño Gonzalez de Lara, cabeza de la conjuracion y con tiempo se remediaran, el reino y él mismo se lide los desabridos y mal contentos, se atrevió á ha- braran de grandes afanes. En la junta de los reyes y con cer rostro y contradicion. Decia que no parecia cosa ra- las vistas ninguna cosa de momento se efectuó. Al rey zonable diminuir la majestad del reino con cualquier don Alonso fué por tanto forzoso el año siguiente volcolor, y mucho menos en gracia de un infante. Sinem- ver de nuevo á Alicante para verse con el Rey, su suebargo, prevaleció en la junta el parecer del Rey, que gro, y rogalle enfrenase los nobles de Aragon para que Portugal fuese exento; y con todo esto la libertad de no se juntasen con los rebeldes de Castilla , como lo don Nuño se le asentó mas altamente en el corazon y pretendian hacer; y porque el rey de Granada contimemoria que ninguno pensara. Juntado este desabri

nuaba en hacer guerra contra los de Guadix y los de Mámiento con los demás, fué causa que don Nuño y don laga, le diese consejo á cuál de las partes seria mas conLope de Haro y don Filipe, hermano del Rey, se deter- veniente acudir. En este punto el rey don Jaime fué de minasen á mover práticas perjudiciales al reino y al parecer que guardase la confederacion antigua; que no Rey. Quejábanse de sus desafueros y de los muchos debia de su voluntad irritar á los de Granada ni hacelles desaguisados que hacia ; no tenian fuerzas bastantes

guerra. La embajada de Arana no fué de provecho alpara entrar en la liza; resolviéronse de acudir a las ayu

guno; anles el rey de Granada á persuasion de los aldas de fuera y extrañas. Así en el tiempo que el rey borotados, quebrantada la avenencia que tenian puesta, Teobaldo se ocupaba en la guerra sagrada solicitó á fué el primero que se metió por tierras de cristianos tadon Enrique, gobernador de Navarra, el infante don Fi- lando y destruyendo, y metiendo á fuego y á sangre los lipe que se fuese á ver con él y hermanarse y hacer liga campos comarcanos. Tenia consigo un número de cacon aquellos grandes. El, como mas recatado, por no ballos africanos que Jacob Abenjucef, rey de Marruedespertar contra si el peso de una gravísima guerra, dió cos, le envió delante. Sabidas estas cosas, el rey don por excusa la ausencia del Rey, su hermano. Los gran- Alonso mandó por sus cartas á don Fernando, su hijo, des, perdida esta esperanza, convidaron á los otros re

que á la sazon se hallaba en Sevilla y se apercebia para yes, al de Portugal, al de Granada y al mismo empera- la nueva guerra, que con todas sus gentes marchase dor de Marruecos por sus cartas á juntarse con ellos y contra el rey de Granada; él se partió para Búrgos por hacer guerra á Castilla, sin mirar, por el gran deseo ver si en alguna manera pudiese apaciguar los ánimos que tenian de satisfacerse, cuán perjudicial intento era de los rebeldes. En aquella ciudad se hicieron Cortes aquel y cuán infames aquellas tramas. Don Alonso, rey de todo el reino, y en particular fueron llamados los alde Castilla, era persona de alto ingenio, pero poco re- borotados con seguridad pública que les ofrecieron; y catado, sus orejas soberbias, su lengua desenfrenada,

para que estuviesen mas sin peligro se señaló fuera de mas á propósito para las letras que para el gobierno de la ciudad el Hospital Real en que se tuviesen las juntas. los vasallos; contemplaba al cielo y miraba las estrellas; Habláronse el Rey y los señores en diferentes lugares, mas en el entretanto perdió la tierra y el reino. Avisado con que quedaron las voluntades mas desabridas. Llepues de lo que pasaba por Hernan Perez, que los con- garon los disgustos á término, que renunciada la fidejurados pretendieron tirar á su partido y atraer á su lidad con que estaban obligados al Rey, en gran núparcialidad, atónito por la grandeza del peligro, que en mero se pasaron á Granada el año 1272. Don Nuño, don fin no dejaba de conocer, volvió todos sus pensamien- Lope de Haro, el infante don Filipe eran las tres cabetos á sosegar aquellos movimientos y alteraciones. Con zas de la conjuracion. Fuera destos, don Fernando de este intento desde Murcia, do á la sazon estaba, envió Castro, Lope de Mendoza, Gil de Roa, Rodrigo de Salá Enrique de Arana por su embajador á los grandes, daña; de la nobleza menor tan gran número que apeque se juntaron en Palencia con intento de apercebirse nas se pueden contar. Al partirse con sus gentes quemapara la guerra, por ver si en alguna manera pudiese con ron pueblos, talaron los campos y dieron en todo muesdestreza y industria apartallos de aquel propósito. El tra de la enemiga que llevaban. El Rey á grandes jornay la Reina, su mujer, fueron á Valencia para tratar con das pasó á Toledo, de allí a Almagro; y porque no tenia el rey don Jaime y tomar acuerdo sobre todas estas co

esperanza de que se podrian reducir los grandes á su sas. El, como quier que por la larga experiencia fuese servicio , pretendia avenirse y sosegar al rey de Granamuy astuto y avisado, cuando vino á Búrgos para ha- da. Esto sobre todo deseaba ; si no salia con ello, se rellarse á las bodas del infante don Fernando, antevista solvia de hacelle la guerra con todas sus fuerzas y con la tempestad que amenazaba a Castilla a causa de estar la mas gente que pudiese juntar. los grandes desabridos, reprehendió á don Alonso con gravísimas palabras y le dió consejos muy saludables. Estos eran que quisiese antes ser amado de sus vasallos que temido; la salud de la república consiste en el

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