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estados que dejaban en Castilla. Esta tardanza en este dre santo Inocencio, y entre otras razones les escribió mismo tiempo fué dañosa y mortal á muchos. Don Fer- que se maravillaba mucho que el deseo de hacerse daño pando de Aragon estaba en esta coyuntura en guar- llegase á tanto extremo, que no tuviesen miedo de traer nicion de la villa de Jumilla, que él en aquella fron- á su tierra una peste tan contagiosa y mala, con que y tera ganara á los aragoneses; tenia sus tratos secretos con menor ocasion en otro tiempo se asoló y destruyó con Bernando de Cabrera; en fin se pasó al rey

de

toda España. Fuera este cuidado y diligencia del PonAragon porque se le concedió la procuracion del reino tífice buena y á buen tiempo; mas las orejas los rejes y la restitucion de su estado; que en tiempo tan apre- tenian con un exceso de pasion y enojo de tal manera tado y de tanta necesidad nada parecia demasiado. La tapadas, que no oyeron sus paternales, santas y salurebelion de don Enrique y de don Fernando, como dables amonestaciones. Los grandes, que seguian la dió la vida á los aragoneses, así causó la muerte á los opinion de Castilla, fueron por los aragoneses solicitahermanos de ambos, como adelante se verá. En Cer- dos y aun persuadidos á que se pasasen á su parte. El deña en estos dias las cosas se mejoraban con la primero el infante don Fernando de Aragon; la misma muerte de Mateo Doria, que sucedió á buen tiempo, y naturaleza inclinaba á que en este riesgo quisiese antes el rey de Aragon se concerto con sus sucesores. Ma- favorecer á su hermano que al rey de Castilla, su pririano, el juez de Arborea, no se acababa de sosegar, mo. Tuvo sus hablas secretas en la villa de Jumilla, que puesto que con tan gran pérdida como la de Oria poco ganara en esta guerra, como se tocó ya, y finalmente, se adelantaba su partido. La mayor parte de Sicilia en por la buena diligencia y persuasiones de Bernardo de este mismo tiempo tenian ocupada las guarniciones y Cabrera se pasó a su hermano el rey de Aragon. No pusoldados del rey Luis de Nápoles ; Palermo y Mecina, dieron estar secretos tratos de tan grande importancia; dos principales ciudades de aquella isla, eran suyas. así, en el principio del año de 1358 el maestre de Sana Don Fadrique, llamado el Simple, que dos años antes tiago don Fadrique tomó por fuerza de armas á Jumilla, sucedió en aquel reino á su hermano el rey don Luis, y la sacó del poder de los aragoneses. Hecho esto, vínose era de poca edad, de corto ingenio y menos fuerzas el Maestre a Sevilla, y entrado en el alcázar, por manday poder. El lítulo de rey conservaba en sola la ciudad do del Rey, su hermano, delante de sus ojos, fué cruelide Catania con cortas esperanzas, á causa que volvia simamente muerto por unos ballesteros de maza del Rey. á revivir la parcialidad francesa , y tenia por vecinos á Este fué el premio y mercedes que le hizo por el buen los reyes de Nápoles, y los isleños le eran desleales. servicio que le acababa de hacer; bien es verdad que se Con esto en tanto grado perdió el ánimo y esperanza sabe de cierto no andaba muy sosegado y que trataba de de poder defenderse y sustentar su reino, que hizo do- pasarse á Aragon: sospecho que este trato debió de venir nacion de Sicilia, Atenas y Neopatria á su hermana á noticia del Rey, y que por esta causa se le aceleró la dona Leonor, mujer del rey de Aragon. Desta dona- muerte. Luego que fué muerto don Fadrique, se partió cion envió al Rey, marido della, escrituras públicas y el Rey á grande priesa á Vizcaya; las manos, que ya tenia auténticos instrumentos para convidarlé y animarle á tintas en la fraternal sangre, queria en aquella provincia que le enviase sus gentes y armada con que defender volverlas á ensangrentar con otro semejante ejemplo de á Sicilia. El rey de Aragon quisiera acudir á su cuña-, severidad. Sospechólo su hermano don Tello, y huyóse do; mas tenia tanto que hacer en su casa con una tan á Francia en un navío, y de allí se fué á Aragon para pesada y peligrosa guerra y llena de grandes dificul- vengar con las armas su injuria y la muerte del hertades, que no pudo ayudar como quisiera á las cosas mano. No faltó otro desdichado en quien, en su lude Sicilia, que llegaron á término de estar de todo gar, el cruel Rey ejecutase su saña. Ido don Tello, el punto perdidas. El esfuerzo y lealtad de don Artal de infante don Juan de Aragon, á quien se debia el señoAlagon, conde de Mistreta y maestre justicier de Sici- río de Vizcaya por ser casado con doña Isabel, hija de lia, que hizo rostro á los enemigos y los venció en una don Juan Nuñez de Lara , y tambien el Rey á la partida batalla en que mató muchos dellos y hizo justicia de de Sevilla se le prometió, le suplicó fuese servido de algunos del reino culpados, las entretuvo. La desleal- dársele, pues con la huida de don Tello quedaba sin tad de otros sué vencida con algunas mercedes que les dueño y desamparado. El Rey, ó porque le apretó muhicieron; que en fin dádivas todo lo acaban y ablandan. cho con esta demnanda , ó por saber que era de acuerdo

con los demás grandes que se eran pasados á Aragon, CAPITULO II.

en Bilbao, do á la sazon estaban, le hizo matar a sus De las muertes de algunos señores de Castilla.

maceros; y aun escribe un autor que él mismo le aca

bó de un golpe de jabalina que le dió con su propia maEl ardiente deseo de vengarse llevaba al despeñadero no: abominable crueldad. Su cuerpo le bizo echar de á los reyes de Castilla y de Aragon, sin cuidar de lo una ventana abajo, y caido en la plaza , diju á muchos bueno y justo, y sin que echasen de ver lo que en el vizcaínos que le miraban : Veis ahí á vuestro señor y al mundo se podria decir dellos; en que se empeñaron de que demandaba el estado de Vizcaya. Mandole despues suerte, que no tuvieron empacho de llamar los moros llevar á Búrgos; mas ni le dió sepultura ni se le hicieen su ayuda. El rey moro de Granada envió golpe de ron las debidas honras ni obsequias, antes por mandagente de á caballo en favor del rey de Castilla, con do del Rey lo echaron en lo profundo del rio, que nunquien meses antes se aviniera. El de Aragon llamó de ca mas pareció; con esto echó el sello y acabó de suAfrica al rey de Marruecos para oponerle á su enemi- plir lo que á un caso tan atroz faltaba de crueldad, que go, balanzar las fuerzas y estar con él á la iguala; era vengarse en el cuerpo de su primo hermano, ian acuerdo infame y traza vergonzosa á la religion cris- malamente muerto. Con la misma furia á la reina dona tiana. Quejóse gravemente dello por sus cartas el pa- Leouor, su tia, madre del lulante, y su infelicísima M-I.

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mujer doña Isabel, las hizo prender en' Roa y llevarlas nian los aragoneses en Castilla como otros del reino dende presas al castillo de Castrojeriz. Prosiguióse por de Aragon, y principalmente se hizo cruel guerra en todo el reino una grande carnicería, y de diversas par- el estado de don Tello. En fin del otoño se volvió el Rey tes le trujeron á Búrgos scis cabezas de caballeros prin- | á Sevilla con intento de, en pasando el invierno, juntar cipales, que fueron para él un espectáculo tan grato y una grande flota y hacer la guerra por el mar, ca le paapacible cuanto era horrendo y miserable á los hom- recia que se haria desta manera inayor daño al enemibres buenos que le miraban. Tenia tambien determi- go. Para este efecto su tio el rey de Portugal le envió nado de matar otros muchos en Valladolid, si no se diez galeras, y lres el de Granada. Este año fué señaJo estorbara la entrada que repentinamente hicieron en lado por el nacimiento de doña Leonor, bija del rey don Castilla don Enrique y el insante don Fernando. Don Pedro de Aragon, y de don Juan, hijo de don Enrique, Enrique destruia y asalaba la tierra de Campos, de So- los cuales tenia Dios determinado que se ayuntasen en ria y Almazan; Jon Fernando hacia cruel guerra en el matrimonio y heredasen los reinos de Castilla. Nació reino de Murcia. A entrambos incitaba el justo senti- doña Leonor en 20 dias del mes de febrero, y don Juan miento de la muerte de sus hermanos, y el grave

dolor asimismo en 20 del mes de agosto. En este mismo ano que su memoria les causaba los encendia en cólera y en las Cortes de Valencia se estableció que los años no deseo de vengarlos y satisfacerse con las armas. El rey se contasen como solian por la era de César, sino por el de Castilla, con miedo de la entrada que estos caballe- nacimiento de Cristo. En el principio del año siguiente ros hicieron en su reino, se fué al Burgo de Osma para de 1359 el rey de Aragon puso cerco sobre Medinaceli, proveer lo necesario á esta guerra. De allí, en el prin-pueblo puesto en los confines de los antiguos celtibecipio del mes de julio, envió un ballestero de maza al ros, carpetanos y'arevacos, que en tiempo antiguo fub rey de Aragon á quejarse porque le habia rompido ma- una grande ciudad, mas en este solo era una mediana Jamente la tregua , y faltando á su verdad hacia que sus villa, empero fuerle por su sitio natural y por tener gentes le entrasen en su tierra estando él descuidado y dentro buena guarnicion de gente, que la defendió vadesapercebido con la seguridad de su palabra. A esto lerosamente, tanto, que fué forzado el Aragonés á volrespondió el rey de Aragon que él era forzado á tomar verse á Zaragoza sin eropecerles ni dejar hecha cosa las armas por el desasuero que él le hacia en no cum- que fuese de mucha consideracion ni momento. Estaba plir las condiciones de las treguas, demás que con la el rey de Castilla para ir á socorrer á Medinaceli, cuantoma de la villa de Jumilla él primero las quebrara. Que do tuvo aviso que era llegado á Almazan el cardenal cualquiera dellos fuese el culpado, era cosa muy indu- Guido de Boloña, legado del papa Inocencio. Diôle el mana é injusta que pagase sus desgustos la sangre ino- Rey audiencia en esta villa ; el Legado de parte del cente de tantas gentes. Que seria mejor que estas di- Papa le dijo que sentia tanto el Padre Santo hobiese ferencias se acabasen por combate de veinte con vein- guerra entre él y el rey de Aragon, y le tenia puesto en te , ó cincuenta con cincuenta , ó ciento con ciento. En tan gran cuidado, que si no fuera por su mucha edad y esta forma el rey de Aragon desafió al de Castilla con por otros gravísimos negocios de la Iglesia que se lo grandes amenazas y palabras de mucha confianza. Su estorbaron, él mismo en persona viniera á poner paz enemigo, como quier que era mas poderoso y de gran- entre ellos y hacerlos amigos. Que los reyes de Castilla de corazon, ningun caso hizo de sus fieros y desafio. siempre fueron columna de la Iglesia , amparo y defenEnvió á don Gutierre Gomez de Toledo, á quien pocos sa , no solamente de España, sino de toda la cristiandias antes dió el priorato de San Juan, á que pusiese dad; pero que visto como al presente, olvidado de todo cobro en las cosas del reino de Murcia; á otros despa- punto de la guerra de los moros, se ocupaba en liacerchó á diversas partes, seguo que le pareció convenia á la á un Principe cristiano, vecino y pariente suyo, no la buena administracion de la guerra. El se partió á podia dejar de recebir grandísima pena y dolor. Que gran priesa á Sevilla; tenia allí puesta en órden una ar- cuando saliese con la victoria, antes ganaria odio é inmada de doce galeras, con las cuales se juntaron otras famia que honra ni provecho alguno. Qué á ambos seis que vinieron de Génova. Con esta flota se determi- con paternal amor les rogaba , y de parte de Dios les nó correr toda la costa del reino de Valencia, acometer amonestaba que tantas gentes, tesoros y armas los emy dar un tiento a las villas y ciudades marítimas. Fue- pleasen contra los enemigos de nuestra santa fe;siasilo ron sobre Guardamar, villa del infante don Fernando, hiciesen, su divina Majestad les daria en las manos muy que ganaron por fuerza de armas. No se tomó el castillo, honradas y señaladas victorias como las alcanzaron sus porque sobrevino súbitamente una borrasca tan furio- antepasados, esclarecidos reyes. Respondió á esto el sa, que dieron las galeras al través en tierra y las hizo Rey que se recelaba de pláticas de paz por causa que pedazos; solamente escaparon dos que por buena suerte el rey de Aragon le engañó ya una vez con color della y se acertaron á ballar en alta mar. Con tan grande y no muestra de querer amistad. Así, que estaba determinapensado infortunio el fiero y soberbio corazon del Rey do y con entera resolucion de no venir en concierto ni no desmayó ni se quebrantó, antes quemó el pueblo y acuerdo alguno , si no fuese que ante todas cosas echalas galeras destrozadas, y levantado el ejército, se fué se de su reino los castellanos forajidos y restituyese á por tierra á Murcia. Dende a pocos dias que llegó á la corona de Castilla las ciudades de Orihuela y Alicanaquella ciudad envió á Sevilla á Martin Yañez, privado te y otros pueblos de aquella comarca , que en el tiemsuyo, con órden que hiciese labrar otra nueva armada; po de las tutorias de su abuelo el rey don Fernando los y él, juntado que tuvo de todas partes su ejército, se aragoneses, contra razon y justicia, usurparon; departió para Almazan, do tenia muchos hombres de ar- más que por los gastos hechos en esta guerra, el rey de mas. Entró por aquella parte en las tierras de su ene- Aragon le contase quinientos mil florines. El Legado, migo; ganóle algunas villas y castillos, así de los que te- oido lo que decia el Rey, fué á verse con el de Aragon; llevaba alguna esperanza de poderlos concertar, pues era para poderse con ella intentar cualquier grande emse comenzaba á bablar en condiciones. El rey de Ara- presa. Defendieron esta vez el reino de Aragon y leligon, oida la demanda, se excusaba y acusaba al enemi. braron los ángeles de su guarda y la concordia grande go, como es ordinario. Decia que el de Castilla fué el que hobo entre los aragoneses. Fueron adelante siete primero que sin justa causa movió la guerra; que no era galeras á las islas de Mallorca y Menorca , descubrieron cosa razonable ni se podia sufrir le pidiese y él diese en el camino una gran carraca de venecianos, y la tomalo que heredó de sus padres y abuelos; ni tampoco á él ron, no con otro mejor derecho, sino porque se puso le seria bien contado si menoscabase ó enajenase parte en defensa. Llevada á Cartagena, para que del todo este alguna de sus reinos. Que este pleito en otro tiempo se agravio no tuviese excusa ni descargo, el codicioso y litigó ante jueces árbitros, y oidas las partes, pronun- hambriento Rey le tomó muchas y muy ricas mercaduciaron sentencia en favor de Aragon. Sin embargo, para rías de que venia cargada. El resto de la armada fué somayor satisfaccion y dar á todo el mundo á entender su bre Guardamar, y ganó la villa y castillo por combate. justicia, él dejaria esta causa de nuevo en las manos del Desampararon los aragoneses á Alicante por no se senPadre Santo. Gastábase el tiempo en demandas y res- tir con las fuerzas y municiones que eran menester para puestas sin concluirse nada. Era lástima grande ver poder defender aquella plaza. Iban en esta flota con el cómo estas dos nobles naciones corrian furiosamente á Rey el almirante don Gil Bocanegra, el maestre de Casu perdicion, sin que nadie los pudiese reparar ni po- latrava y Diego Gonzalez, hijo del maestre de Alcántaner en paz ni fuese siquiera parte para hacelles sobre- ra don Gonzalo Martinez, y otros muchos grandes y seseer la guerra con algunas treguas. Si hablaban en ellas, ñores de todo el reino. Don Gutierre de Toledo, prior el rey de Castilla se excusaba con las grandes expensas de San Juan, quedó para con buen número de caballey gastos hechos en juntar una gruesa armada que tenia ros y soldados guardar estos pueblos que se ganaron; á la cola y aprestada para acomneter las tierras maríti- con lo demás de la armada se fué el Rey á Tortosa; samas de Aragon.

lió el Cardenal legado de aquella ciudad, y se vió con

él en su galera á la boca del rio Ebro. Dióle un tiento CAPITULO III.

para el negocio de la paz, que fué tan sin fruto como Que la armada de Castilla hizo guerra en la costa de Aragon.

las veces pasadas. De allí se fué la vuelta de Barcelona,

surgió en aquella playa en 19 dias del mes de mayo. Dejadas pues las pláticas de paz, volvió á encruele- Halló en ella doce galeras de Aragon, acometió por dos cerse la guerra, renováronse las muertes y crecieron veces á lomallas, no lo pudo hacer ni dañallas mucho los odios. El rey de Castilla, estando en Almazan, pro- por estar muy llegadas á la tierra, con que los ciudacedió contra el infante don Fernando y contra los dos danos con grande gallardía las defendieron. Burlado bermanos don Enrique y don Tello; y aunque ausentes, pues de su intento, partió con la flota para las islas por sentencia que pronunció contra ellos los declaró que por allí caen, aportó á la de Ibiza; un lugar que por rebeldes y enemigos de la patria. Con esto se acabó liene del mismo nombre, aunque fué reciamente comde perder la poca esperanza que les restaba de que se batido con tiros y máquinas de guerra, por estar en un podrian concordar, mayormente que el Rey hizo matar sitio muy fuerte, no pudo ser tomado. En el enlre tanto en la prision á la reina doña Leonor; hecho sin duda el rey de Aragon juntó con mucha presteza una armada cruel y detestable, puesto que fuera muy culpada y me- de cuarenta galeras de los puertos mas cercanos á Barreciera muchas muertes. Tanto mayor inhumanidad y celona, pasó con ella á Mallorca con deliberacion de pefiereza lavar la culpa de los hijos con la sangre dc su lear con la armada de Castilla. En esta isla se quedó el madre, sin tener respeto á que era mujer, reina y tia dicho Rey por grandes importunaciones de sus cabasuya. Doña Juana y doña Isabel de Lara , hermanas y Ileros, que le suplicaron no quisiese arriscar su persoseñoras de Vizcaya, le fueron compañeras en este últi- na y con ella el bien y salud del reino ni ponello todo mo trabajo. Doña Juana fué llevada a Sevilla, donde po- al riesgo y trance de una batalla. Movido con sus ruecos dias despues la hizo morir; á doña Isabel la mandó gos, envió á Bernardo de Cabrera , su almirante, y al Hlevar con la reina doña Blanca, que en el mismo liempo vizconde de Cardona con órden que peleasen cou la la hizo pasar del castillo de Sigüenza, en que la tenia flota del enemigo, que con estas nuevas, levanta lo de presa, á Jerez de la Frontera, que fue dilatar la muerte sobre Ibiza, era ido á Calpe con la misma resolucion de de ambas por pocos dias. La culpa de sus maridos, don pelear. La armada de Arigon se entró en la boca del Tello y don Juan de Aragon, descargó sobre las que en rio que desagua en el mar junto á Denia; pienso es el nada le erraron; así iban los temporales. Estaba el co- rio Júcar, que corre por aquella comarca. Ambas slotas razon del Rey tan duro y obstinado, que ningun moli- daban muestra de tener gran deseo de la batalla; cl revo, por tierno y miserable que fuese, era poderoso pura celo era no menor; asi quedó por todos el venir á las mahacerle enternecer ó ablandar; parecia que le cega ba nos. Con esto se fué en humo todo aquel ruido y asonala divina justicia para que no huyese el cuchillo de su das de guerra tan bravas. El Aragonés se recogió á Barira, que tenia ya levantado para descargalle sobre su celona en 29 dias de agosto. El rey de Castilla dende cruel cabeza. Con todo eso no dejaba de importunar con Cartagena envió su armada á Sevilla, y él se partió por ruegos y plegarias á los santos patrones del reino que tierra á Tordesillas por ver á doña María de Padilla, Dios tenia ya para otro guardado. Hacia estos votos al

que en aquella villa le parió un hijo, por nombre don tiempo que se queria embarcar en la armada que tenia Alonso. El contento que el Rey tuvo por su nacimiento, aprestada en Sevilla, en que se contaban cuarenta y muy grande, le duró muy poco, y se le volvió en pesar una galeras y ochenta paves tan bien bastecidas y mu- con su temprana muerte. Adon Garci Alvarez de Toledo, nicionadas y con tanta caballería y gente de guerra, que que ya era maestre de Santiago despues de la muerte de

don Fadrique, le encargó el Rey la crianza deste niño y rey de Aragon; entre los demás fueron Diego Perez Sarle hizo su ayo. En las faldas del monte Cauno, que hoy miento, adelantado mayor de Castilla, y Pedro de Vese llaman las sierras de Moncayo, se extienden los cam- lasco, no menos noble y rico que el Adelantado. Andaban pos de

Araviana , bien nombrados y famosos en España las pláticas de la paz, pero ni en Tudela ni en Saduna, por la lastimosa muerte que en tiempos antiguos suce- donde poco despues se volvieron á juntar los comisadió en ellos de los siete nobilísimos hermanos, llama- rios para tratar de las paces, no se concluyó vi hizo nados los infantes de Lara. En estos campos don Enri- da. Los aragoneses con los buenos sucesos se hallaban que y su hermano don Tello, con selecientos aragone- mas animados; el rey de Castilla con las pérdidas y deses de á caballo que llevaban, se encontraron con los sastres aun no perdia del todo su primera fiereza , no capitanes de la frontera de Castilla. Venidos a las ma- obstante que por faltarle tantos amparos y amigos, annos, pelearon muy esforzadamente; fueron los de Cas- daba dudoso sin saber á que parte se arrimar. Vacilaba tilla vencidos y desbaratados; quedaron tendidos en el entre los pensamientos de paz y de la guerra, no sabia de campo al pie de trecientos hombres de armas, y muer- quién fiarse; así cada dia mudaba los capitanes y otros tos y presos muchos y muy nobles caballeros. Entre los oficiales. En este miserable estado se hallaba este Rey, otros fué muerto su capitan Juan Fernandez de Hines- bien merecido por su sangrienta y terrible condicion. trosa, y don Fernando de Castro se escapó á uña de caballo; dióse esta batalla en el mes de setiembre. El pe

CAPITULO IV. sar y enojo que el rey de Castilla recibió por este desman

De la muerte de la reina doña Blanca fué tal, que como fuera de sí y furioso por vengar su ira y hartar su corazon , mandó matar á dos hermanos De tal manera andaban los tratos de la paz, que en suyos que tenia presos en Carmona, á don Juan, que el interin no se alza ba la mano de la guerra; antes haera de diez y ocho años, y á don Pedro, que no tenia cian nuevas compañías de soldados, buscaban dineros, mas de catorce, sin que le moviese á piedad la buena pedian socorros extranjeros, y en todolo al se ponia gran memoria de su padre el rey don Alonso, ni á misericor- diligencia , especialmente de parte del rey de Aragon, dia la inocencia y tierna edad de dos inculpables herma- que el de Castilla principalmente cuidaba y se ocupaba nos suyos; ningun afecto blando podia mellar aquel ace- envengarse y hacer castigos en sus nobles. Coneste penrado pecho. Asombró esta crueldad a todo el reino; hí- samiento partió de Sevilla para Leon por prender á Pero zose el Rey mas aborrecible que antes; refrescose la Nuñez de Guzman, adelantado mayor de Leon. No samemoria de tantas muertes de grandes y señores prin- lió con su intento á causa que el Adelantado fué arisacipales como sin utilidad ninguna pública, ni particular do por un escudero suyo de la venida del Rey y se liuinjuria suya, ejeculó en pocos años un solo hombre, ó por yó á Portugal. Despues desto , un dia que Per Alvarez mejor decir, una carnicera, cruel y fiera bestia, tan bár- Osorio comia en Leon con don Diego García de Padilla, bara y desatinada, que no tuvo miedo de en un solo le- maestre de Calatrava, de quien era convidado, por órcho quebrantar todas las leyes de humanidad, piedad, den del Rey le mataron allí en la mesa dos ballesteros religion y naturaleza. Temblaban de miedo muchos de maza suyos, sin que el Maestre supiese cosa alguna ilustres varones, nadie se tenia por seguro, no habia deste hecho. Pasó de Leon á Búrgos; allí con semeconciencia tan sin mancha ni reprehension que no le- jante crueldad hizo malar al arcediano Diego Arias miese cualque castigo de lo que ni por pensamiento le Maldonado, sin tener respeto a su dignidad y sagrados pasaba. Visto pues el grande peligro en que tenian órdenes; cansáronle la muerte unas cartas que recibió sus vidas en Castilla , muchos prudentes y nobles caba- del conde don Enrique. A otros muchos á quien él lleros se determinaron de asegurarlas en el reino de queria matar dió la vida la repentina entrada que los Aragon, escarmentados en tanto número de cabezas

aragoneses hicieron en Castilla. Debajo la conducta de de hombres señalados. No faltó en estos dias otra oca- los hermanos don Enrique y don Tello y del conde de sion en que el Rey mostrase la dureza de su injusto pe- Osona entraron con gran furia por la Rioja, y ganaron cho. Tuvo aviso que doce galeras venecianas habian de la villa de Haro y la ciudad de Najara, donde dieron pasar forzosamente el estrecho de Gibraltar. Envió la muerte á muchos judíos por hacer pesar al Rey que veinte galeras para que las aguardasen y prendiesen los favorecia mucho por amor de Simuel Levi, su teen el Estrecho. Quiso su suerte que al tiempo que pa- sorero mayor. Hízose otrosí gran matanza en los puesaban se levantase una recia tempestad; no fueron vis- blos comarcanos y gran estrago en los campos y heretas de las galeras de Castilla, y así se libraron del peli- dades; con este ímpetu llegaron los pendones de Aragro y daño que les tenia aparejado. Parecia que desea- gon hasta el lugar de Pancorvo. La ciudad de Tarazona ba tener nueva ocasion de hacer guerra á los venecia- volvió en estos dias á poder de los aragonieses por ennos, uo con mas justa causa de que queria con otra trega que hizo della el alcaide y capitan á quien el rey nueva maldad irritar aquella señoría, á quien poco an- de Castilla la tenia encomendada, que se llamaba Gontes tenia agraviada con la toma de la carraca de sus zalo Gonzalez de Lucio ; pienso que la entregó por almercaderes. Grande porfía y trabajo puso el Cardenal gun miedo que tuvo de su Rey ó con esperanza de melegado para que se volviese á tratar de paz, como se jorar su bacienda. El rey de Castilla, juntado su ejércihizo en el principio del año de 1360. Enviáronse de to, fué en busca de sus enemigos, que tenian sus estanambas partes sus embajadores con poderes cumplidos cias en Najara; asentó sus reales junto á Azofra, puepara poderla efectuar con cualesquier capitulaciones. blo pequeño y de poca cuenta. En este lugar un clérigo Estuvieron cerca de concordarse. Blandeaba el de Cas- de misa y de buena vida, así fué fama, vino de la ciqtilla a causa que en la batalla de Araviana faltaron mu- dad de Santo Domingo de la Calzada , y dijo al Rey que chos caballeros castellanos, otros cada dia se pasaban al corria grande peligro que su hermano don Enrique le

mátase , porque Dios estaba con él muy airado, que verso linaje de gente aduladora , y que de ninguna coesto se lo mandó decir el bienaventurado santo Do

sa haya mayor mengua que de hombres que con lealtad mingo de la Calzada , que le apareció en sueños en una ysano pecho digan la verdad y adviertan de lo que imporsoberana figura y representacion mas que humana. ta. Sabida la muerte de Gutierre de Toledo por sus sobriCostóle la vida su embajada, ca el Rey le hizo quemar nos Gutierre Gomez de Toledo, prior de San Juan, y Diepúblicamente en los reales; muchos dudaron si con ra- go Gomez, su hermano, hobieron mucho miedo y enojo, zon ó sin ella. Levantó el Rey su ejército de Azofra, y se fueron á Aragon. Al arzobispo de Toledo don Vasco y mandó marchar para Najara; llegado junto a la ciu- compelió el Rey á que a la hora saliese desterrarlo del dad, salieron á él los enemigos; tuvieron un bravo reino. Diósele tanta priesa, que no le concedieron tieinrencuentro en que fueron desbaratados los de Aragon, po para tomar otro vestido ni llegar a su cámara á y con mucho daño y pérdida los compelieron a volver las sacar un breviario, sino que súbitamente como le haespaldas y huirse á la ciudad. Pudieran ser tomados lló el mensajero oyendo misa , fué forzado dejar á Toá manos dentro della , si no fuera por el poco seso y ledo y partirse su camino, no por otro delito mas de menos cordura del Rey, que no quiso creer los salu- haber, como era razon, sentido mucho la muerte de dables consejos de los que eran de parecer los cercasen. su hermano Gutierre Fernandez. Fuése este Prelado á Parecióle que bastaba haberlos forzado á que huyesen Coimbra, donde en un monasterio de los Predicadores y se encerrasen dentro de los muros de la ciudad. Den- acabó santamente su vida é injusto destierro; despues de á dos o tres dias los aragoneses desampararon á pasados algunos años, se trasladó su cuerpo a la igleNajara y Haro, y metió el Rey en ellas buenas guarnicio- sia mayor de Toledo. Muchos á este arzobispo le llamanes de soldados. Puesto buen recaudo en aquella fron- ron don Blas , que me pareció advertir, porque la vatera, se volvió á Sevilla ; trató y hizo con el rey de Por- riedad del nombre, como otras veces suele, no cause tugal en esta sazon que se entregasen el uno al otro los engaño. Ordenó su lestamento en Coimbra , luego el caballeros que andaban huidos en sus reinos. Asiento año siguiente á 20 de enero, en que dice que quiere en que quebrantaron su palabra y fe pública , alteraron ser sepultado delante del altar de nuestra Señora del la costuinbre de los príncipes y violaron el derecho de Coro de la iglesia de Toledo junto a la sepultura de las gentes, que fué causa de otras nuevas muertes. Ma- don Gonzalo, obispo albanense y cardenal, y así se hitó el rey de Portugal á un Pero Cuello y á otro cierto zo. De aquí se saca que el cardenal don Gonzalo solaescribano, llamado Alvaro, porque se le acordaba que mente estuvo depositado en Roma, como lo reza su luestos por mandado de su padre dieron la muerte á su cillo de Santa María la Mayor en la letra que de suso queamiga doña Inés de Castro. Tuvo mejor dicha Diego da puesta. Parece renunció don Vasco el arzobispado Lopez Pacheco, que era uno de los que la ejecutaron, luego que le desterraron, pues se halla que aquel misque fué avisado y tuvo lugar de huirse á don Enrique; mo año entró en su lugar don Gomez Manrique, hijo el cual despues por los buenos servicios que le hizo, de Pedro Manrique, señor de Amusco y de Avia, y herle dió un buen estado en Castilla, y fué en ella el fun- mano de Garci Fernandez Manrique, ailelantado de dador y cabeza de la casa de los Pachecos, rica y no- Castilla, cepa y tronco de los duques de Najara y de ble entre los grandes de España. Otros caballeros en- otras casas de Castilla de aquel apellido de Manrique. tregaron al rey de Castilla, que luego los hizo matar Fué don Gomez Manrique obispo de Palencia, y al preen Sevilla. Uno dellos fué el adelantado de Leon Pero sente lo era de Santiago. Sucedióle luego en aquella Nuñez de Guzman, otro Gomez Carrillo , que le corta- iglesia de Santiago don Suero Gomez de Toledo, soron la cabeza en una galera en que por órden del Rey brino de don Vasco; que debió ser manera de permuta jba desde Sevilla á Algecira con recados fingidos y car- y recompensa que se le hizo por la iglesia de Toledo que tas para que le recibiesen por alcaide y capitan de aque- dejaba. Mientras estas cosas pasaban en Castilla , el rey Na ciudad. Queria el Rey mal á este caballero, y se re- de Aragon envió cuatro galeras muy bien armadas do celaba dél porque un año antes le habia tomado á su soldados y municiones y bastecidas de todo lo demás hermano Garci Laso Carrillo su mujer doña Mari Gonza- en socorro del rey de Tremecen, con quien estaba alialez de Hinestrosa, por lo cual se fué á Aragon el mari- do. Encontraron con ellas cinco galeras de Castilla, que do á servir a don Enrique. La mala consciencia hace á las rindieron y llevaron á Sevilla. Allí los mas de los sollos hombres sospechosos, y por el miedo crueles y san- dados aragoneses por mandado del rey don Pedro fueguinarios. Asimismo en la villa de Alfaro hizo descabe- ron muertos en compañía de su capitan Mateo Mercezar en la prision á un caballero que era su repostero ro, sin tener memoria ni liacer caso de los buenos sermayor, por nombre Gutierre Fernandez de Toledo, cu- vicios que este caballero hizo antes en el cerco de la ya muerte fue muy llorada en todo el reino, porque era ciudad de Algecira. Era tesorero mayor del Rey Simuel un muy buen caballero y de loables coslumbres. El Rey, Leví, que administraba á su albedrío las rentus y papor evitar el odio que le podia causar la muerte no me- trimonio real, con que juntó las grandes riquezas, y alrecida de un caballero tan bienquisto, fingió algunas canzó la mucha privanza y favor, que al presente le acarcausas porque lo mandó malar, la principal que se in- rearon su perdicion. Hiciéronle diversos cargos , de clinaba al partido de don Enrique; mas á la verdad, su que resultó echalle en la cárcel y ponelle á cuestion de culpa fué decirle con ánimo libre y fiel las cosas que le tormento, tan bravo, que por no le poder sufrir rindió cumplian, ca semejante libertad no puede dejar de ser el alma. Apoderóse el Rey de todos sus bienes, que en peligrosísima con los malos príncipes; lo mas seguro tiempo de mal principe el derecho del fisco nunca suees adularlos. La lisonja aun con los buenos reyes se le ser malo. Llegaban al pié de cuatrocientos mil dupuede usar sin peligro; esto hace que en los palacios cados, otros dicen mas, sin los muebles y joyas, paños de los principes crezca eu lan gran número este per- de oro y seda ; cosa maravillosa que un judío juntase

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