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tantas riquezas, y que no pudo ser sin grave daño del dio, quedaria libre él deste cuidado. Hizola morir con reino. Al fin deste año Malomad Lago, rey de Grana- yerbas que por su mandado le dió un médico en Medina da, fué echado del reino por una conjuracion que con- Sidonia en la estrecha prision en que la tenian , tanto, tra él hicieron sus vasallos. Levantaron por rey á un que no se le permitia que nadie la visitase ni hablase; arraez, pariente suyo, por nombre Mahomad Aben Al- abominable locura , inhumano, atroz y fiero heclio, hamar, á quien por el color de la barba y cabellos lla- matar á su propia mujer, moza de veinle y cinco años, maban vulgarmente el rey Bermejo; decian que de de- agraciada, honestísima, inocentísima, prudente, santa, recho le venia á este el reino, por decender de la san- de loables costumbres y de la real sangre de la poderosa gre real de los primeros reyes de Granada. De aquí su- casa de Francia. No hay memoria entre los hombres de cedieron nuevas guerras; ef rey de Castilla era amigo mujeren España áquien con tanta razon sele deba tener y aliado del Rey desposeido, el cual se liuyera á Ronda, lástima como á esta pobre , desastrada y miserable que era entonces del rey de Marruecos, Sintió el de Reina. De muchas tenemos noticia que fueroů muertas Castilla el trabajo de su amigo Mahomad, y propuso y repudiadas de sus maridos, pero por alguna culpa ó de favorecerle. Por el contrario, el nuevo Rey buscaba descuido suyo, á lo menos que en algun tiempo tuviepor todas partes socorros y ayudas de que valerse, y ron algun contento y descanso, con cuya memoria puestaba muy inclinado á la parte del de Aragon, lo cual diesen tomar algun alivio en sus trabajos. En la reina le vino á costar la vida. Principalmente ayudó á su doña Blanca nunca se vió cosa por que mereciese ser perdicion el llamar de Africa al rey Abohanen para que sino muy estimada y querida. Sin embargo, no amaneció viniese á hacer guerra en España. En el fin deste año para ella un dia alegre, todos para ella fueron tristes y asimismo donia Costanza , hija del rey de Aragon, fué aciagos. El primero de sus bodas fué como si la enterdesde Barcelona enviada á Sicilia para que casase con raran. Luego la encerraron , luego la desecharon, luego el rey don Fadrique, á quien su padre la tenia otorga- la enviaron, no gozó sino' de calamidades, pesares y da. Era capitan de la armada en que la llevaron Olfo miserias. Quitáronle-sus damas y criados, privaba su Prochita , gobernador de la isla de Cerdeña por el rey émula; ¿quién en tales trances la podia favorecer? Tode Aragon. Celebráronse las bodas en la ciudad de Ca- do socorro y alivio humano estaba muy lejos. «Mas ú tania á 11 dias del mes de abril del año siguiente tí, Rey atroz, ó por mejor decir, bestia inhumana y fiede 1361, desde el cual tiempo las cosas de aquella isla ra, la ira é indignacion de Dios te espera, tu cruel cacomenzaron á ponerse en mejor estado. Los enemigos beza con esta inocente sangre queda señalada para neapolitanos parte dellos fueron vencidos, y parte echa- la venganza. De esas tus rabiosas entrañas se bara á dos del reino; deste matrimonio nació doña María, aquel justo y contra tí severo Dios un agradable y suaque fué despues reina de Aragon, y llevó en dote el rei- ve sacrificio. La alma inculpable y limpia de tu espono de Sicilia. Finalmente, en Castilla se hicieron paces sa , mas dichosa en ser vengada que con tu matrimopor la buena diligencia del Cardenal legado, no con nio, de dia y de noche te asombrará y perseguirá de ánimos sinceros, ni se entendia que serian durables. tal guisa , que ni la vergüenza de lo torpe y sucio, ni Los capítulos dellas, que se restituyesen los unos á los el miedo del peligro , ni la razon y cordura de tu locuotros los pueblos que se tomaron durante la guerra; ra y desatino te aparten ni enfrenen para que fuera de que los forajidos de Castilla fuesen echados de Ara- seso no aumentes las ocasiones de tu muerle, hasta gon, á tal que el rey de Castilla los perdonase. En la tanto que con tu vida'pagues las que á tantos buenos y villa de Deza , do el rey de Castilla tenia sus reales, se inocentes tienes quitadas. » Es fama, y autores fidepublicaron estas paces á voz de pregonero en 18 dias dignos lo dicen, que, andando el Rey á caza junto á del mes de mayo. Ayudó mucho á que esta concordia Medina Sidonia, le salió al camino un pastor con traje se asentase el miedo grande de la guerra que el rey de y rostro temeroso, erizado el cabello y la barba revuelGranada entonces hacia á Castilla. Para mayor firmeza ta y encrespada, y le amenazó de muerte si no tenia desta paz acordaron que de ambas partes se diesen rehe- misericordia de la reina doña Blanca y hacia vida con nes que estuviesen en fieldad en poder del rey Carlos ella. Añaden que los que envió el Rey con gran dilide Navarra, que en aquella sazon se hallaba en Fran- gencia para averiguar si le enviara la Reina, la hallacia de partida para España, con mucho contento y re- ron hincada de rodillas, que hacia sus castas y devotas gocijo que tenia por un hijo que le naciera de la Reina, oraciones, y tan encerrada y guardada de los porteros, su mujer, que se llamó Cárlos. Gobernaba en el entre que se perdió toda la sospecha que se podia tener de tanto el reino de Navarra su hermano don Luis. Hecha que ella le hobiese hablado. Confirmóse mucho mas la Ja paz, el rey de Aragon se partió de Calatayud para opinion que comunmente se tenia de que fué enviado Zaragoza , el de Castilla á Sevilla , don Enrique y sus por Dios, con que despues que soltaron al pastor de la hermanos acordaron conformarse con el tiempo y reti- prision en que le echaron, nunca jamás pareció ui se rarse á Francia , escalon y camino para hacerse pujan-supo qué se hiciese dél. Doña Isabel de Lara , hija de tes y para hacer temblar á Aragon y Castilla y reno- don Juan de Lara, fué al tanto muerta con yerbas que varse la guerra con mayor furia y obstinacion que an- le dieron en la prision en que en Jerez la tenian. Un histes. Los trabajos y desdichas de la reina doña Blanca toriador, que fué y se llama el Despensero mayor de la movian á compasion á muchos de los grandes de Cas- reina doña Leonor de Castilla, en unos Comentarios tilla, y los obligaban á que tratasen de juntar sus fuer- que escribió de las cosas de su tiempo que pasaron los zas y armas para amparalla. No se le pudieron encubrir años udelante , dice que la muerte de doña Blanca sual Rey estos pensamientos; cobró por esto mayor odio cedió en Ureña, villa de Castilla la Vieja cerca de la á la Reina, como si fuera ella la causa de tan grandes ciudad de Toro; creo que se engañó. guerras y debales. Parecióle que, quilada de por me

CAPITULO V.

echar y menospreciar las cosas antiguas, y llenos de

adıniracion irnos embelesados tras las nuevas. En el De la muerte del rey Bermejo de Granada.

entre tanto la guerra de Granada con grande aliinco y Desta manera con la sangre de inocentes los campos enojo de ambas partes se proseguia. Juntáronse en Casy las ciudades , villas y castillos y los rios y el mar es- tilla muchas compañías de todo el reino y entraron por taban llenos y manchados; por donde quiera que se fue- las tierras de los moros haciéndoles grandes daños. se se hallaban rastros y señales de fiereza y crueldad. Cercaron la ciudad de Antequera , a quien los antiguos Qué tan grande fuese el terror de los del reino, no hay llamaron Singilia; no la pudieron tomar por ser plaza necesidad de decirlo; todos temian no les sucediese á muy fuerte y tener dentro buena guarnicion de valienellos otro tanto, cada uno dudaba de su vida, ningu- tes moros que se la defendieron. Talaron la vega de no la tenia segura. Esta comun tristeza en alguna ma- Granada, y sin hacer cosa señalada se volvieron a Casnera se alivió con la muerte de doña María de Padilla ; tilla. Pocos dias despues entraron en el arlelantamiento dió fin á sus dias en Sevilla entrado el mes de julio; si de Cazorla seiscientos moros de á caballo y hasta dos no se hobiera manchado con la deshonesta amistad que mil peones, que hicieron una buena presa de cautivos tuvo con el Rey, mujer, por lo demás, digna de ser reina y ganados. Sabido esto por los caballeros de la ciudad por las grandes partes de que Dios, así en el alma como de Jaen y de los pueblos de su comarca , se apellidaron en el cuerpo, la dotó. El cuerpo de la reina doña Blanca contra ellos, y les quitaron toda la presa con muerte de sué depositado algunos años adelante en el sagrario de muchos dellos y prision de otros, los demás se pusieron la iglesia mayor de Tudela por los caballeros franceses en huida. Estos fueron los principios de la guerra de que vinieron en ayuda del conde don Enrique, ca tenian los moros. Mayor tempestad de guerra se temia de la intento de llevalla despues á enterrar en Francia en los parte de Francia, daño que deseaba remediar el Carsepulcros de sus antepasados. El entierro y obsequias denal legado, que aquel estío se quedó en Painplona, de doña María se hicieron en todas las ciudades y villas por ser pueblo fresco, sano y de buen cielo y á propódel reino con aquella majestad , lutos, pompa y apara- sito para lo que él con grande solicitud pretendiu. Esto to como si fuera la legitima y verdadera reina de Casti- era que el rey de Castilla perdonase los forajidos que lla. Llevaron su cuerpo á enterrar á Castilla la Vieja al andaban en Francia y revocase la sentencia que contra monasterio de Santa María de Estudillo, que ella á sus ellos diera en Almazan declarándolos por rebeldes y expensas edificara. En la ciudad de Toledo, en el mo- enemigos de la patria. Decia que el Rey era obligado á nasterio de las monjas de Santo Domingo el Real, que hacer esto por ser uno de los capitulos y condiciones es de la orden de los Predicadores, hay tres sepulcros, con que se concluyeron las paces de Aragon. El fiero y el uno es de doña Teresa, dama que fué de la Reina, ma- duro corazon del Rey no se ablandaba con tan justos y dre del rey don Pedro, de la cual debajo de la palabra razonables ruegos; antes parecia que forjaba en su pede casamiento hobo una hija, que se llamó dona María, cho mucha mayor guerra contra Aragon de la que anque fue muchos años priora deste monasterio, y está tes hiciera. Por esto el Cardenal legado, á rucgo é insenterrada en el segundo sepulcro; en el tercero están tancia del rey de Aragon por el derecho y poder que le enterrados don Sancho y don Diego, hijos asimismo del dieron y facultad que lenia, dió por ninguna la sentenrey don Pedro, habidos en una doña Isabel, de quien cia que en Almazan se pronunció contra don Enrique no se tiene noticia cuya hija fuese ni de qué calidad y y sus consortes. Enojóse mucho el rey de Castilla por linaje. A la verdad no habia mujer alguna tan casta ni esta declaracion , y crecióle con ella el deseo que tenia tan fortalecida con defensas de honestidad y limpieza y de vengarse. Propuso de ejecutar su ira y saña , contodo género de virtudes, que tuviese seguridad de no cluido que hobiese la guerra de los moros, que todavía caer en las manos de un rey mozo, loco, deshonesto y andaba muy encendida con varios sucesos que aconteatrevido. No podian estar tan en vela los maridos, pa- cian. En particular en 18 de febrero del siguiente año dres y parientes, que bastasen á poderle escapar la que de 1362 junto á Acci, que ahora es la ciudad de Guaél de veras una vez codiciaba ; todo lo sobrepujaba y dix, tuvieron los moros de Granada una buena victoria vencia su temeridad y desvergüenza grande. Por este de los castellanos. El caso pasó desta manera. Don Dietiempo el rey de Portugal declaró pública y solemne- go García de Padilla, maestre de Calatrava, y Enrique mente en Lisboa que los hijos que arriba dijimos hobo Enriquez, adelantado de la frontera de Jaen , y otros en doña Inés de Castro eran legitimos y de legitimo caballeros entraron en las tierras de los moros con mil matrimonio, y como tales eran capaces para poder here- caballos y dos mil infantes con intento de combatir á

; sin

la Guardia, y á Estéban Lovato, su guardaropa mayor; con de soldados, que de la comarca y de Granada vinieron á solemnes juramentos el Rey y los testigos confirmaron socorrella. Los nuestros sin recelo enviaron algunas ser así verdad como lo decian. Estuvieron presentes á compañías á que talasen y robasen los campos que llaesta declaracion los nobles del reino, y entre ellos don man de Val de Albama. Los moros, visto que estaban Juan Alfonso Tello, conde de Barcelos, á quien el año divididos, salieron con grande impelu de la ciudad y dieantes diera aquel título en la misma ciudad de Lisboa ron en los que quedaran, y trabaron con ellos una brava con grande fiesta y regocijo de todo el pueblo. Estos y reñida pelea que duró todo el dia. Todos pugnaban títulos se usaban muy poco en España, y en Portugal por vencer; al fin, como quier que fuese muy mayor el hasta entonces nunca jamás. En nuestros tiempos son número de los moros, no obstante que los cristianos se innumerables los condes, marqueses y duques que hay; defendieron valerosamente, los desbarataron y matavicio y corrupcion de nuestra humana condicion es des- ron muchos, á otros cautivaron, prendieron al Maestre y lleváronle á Granada al rey Bermejo, que sin ningun Rey hallarán benigna cabida en la piedad de vuestra rescate le envió luego al rey don Pedro, ca deseaba con real clemencia , inayormente que el seguro que se nos este regalo desenojarle. El Rey, pensando que de miedo mandó dar nos animó mucho y hizo ciertos que nuesle bacia aquella cortesia , se ensoberbeció mas, y jun- tra venida seria á nos dichosa y á vos grata. Parécenos tado que hobo sus gentes, para reparar la honra per- que tenemos suficientísimo amparo en nuestra inocendida y vengar la injuria de los suyos entró en el reino cia y justicia. Deseamos se entienda que vuestra prude Granada, y con grande furia destruyó los campos, dencia la aprueba , y vuestra poderosa é invencible maquemó las aldeas, ganó algunas villas, y se volvió con no la ampara.» A esto el rey de Castilla con engañoso rica presa á Sevilla. A este mal suceso para el rey de y risueño rostro y blandas palabras respondió que bolGranada se le allegó otro peor, y fué que muchos caba- gaba con su venida , que tuviese buena esperanza de Heros del reino de los que antes seguian su parcialidad que todo se haria bien, y puestos los ojos en el Rey, le y tenian su voz le comenzaron a dejar y favorecer á dijo: «Este dia ni á vos ni á lus vuestros os acarreará alsu émulo Mahomad Lago, no obstante que estaba des- gun daño. Entre nos hay todas las obligaciones de amispojado y andaba huido. Como el rey Berinejo sintió las tad, fuera de que no acostumbramos á traer guerra con voluntades inclinadas á su enemigo, temió perder el la fortuna y desgracia de los hombres , sino con la soreino. Consultó el negocio con los de quien mas se fia- | berbia y presuncion de los atrevidos y rebeldes.» Diba. En fin, con seguro que alcanzó del rey de Castilla cho esto, el maestre de Santiago, don García de Tolese determinó de ir a Sevilla y ponerse en sus manos. do, llevó al rey Moro á que cenase con él. Al tiempo Autor deste mal acertado y desdichado consejo fué que cenaban le echaron mano y le prendieron, sea por Edriz, un caballero grande amigo del Rey y su compa- mudarse repentinamente la voluntad, sea por quitarse ñero en los peligros, y que tenia mucha autoridad en- la máscara aquel desleal y cruel Príncipe. No paró aquí tre los moros, y era muy estimado y de gran nombre la desventura; dentro de pocos dias el desdichado Rey, por la mucha prudencia que con la larga experiencia de adornado de sus vestiduras reales, que eran de escarlata, los negocios alcanzaba. Vino el Moro á Sevilla con cua- y subido en un asno, con treinta y siete caballeros de los trocientos hombres de á caballo y docientos de á pié suyos, que tambien llevaban á ejecutar, le sacaron á un que le acompañaban. Trujeron grandísimas riquezas de campo donde justician los malhechores, que está cerpavos preciosos, oro, piedras, perlas, aljófar y otras ca de la ciudad y se dice de Tablada. Allí mataron al joyas y cosas de gran valor. Ponia el Moro la esperanza mal aconsejado Rey y á los treinta y siete caballeros de su amparo contra el Rey ofendido en lo que fué causa suyos. Corrió fama que les causó la muerte las grandes de toda su perdicion. Recibióle el Rey con grande honra riquezas que trujeron, y que el avariento ánimo del Rey en el alcázar de Sevilla. Llegado á su presencia, despues se acodició á ellas. Refieren otrosí algunos autores de de hecha ulja gran mesura , uno de sus caballeros habló aquel tiempo que el mismo tirano y cruel Rey le mató desta manera : « El rey de Granada, que está presente, de un bote de lanza , hecho feo, abominable, oficio de poderoso Señor, por saber muy bien que sus antepasa- verdugo, y crueldad que parece mas grave y terrible dos fueron siempre aliados, tributarios y vasallos de la que la misma muerte. No consideró el rey don Pedro casa de Castilla, se viene á poner debajo del amparo de cuán aborrecible y odioso se hacia y lo que dél hablavuestra real alteza, cierto de que se procederá con él rian las gentes, no solo entonces, sino mucho mas en con aquella manseduinbre, equidad y moderacion cual los siglos venideros. Al tiempo que le hirió escriben que los reyes de Granada la solian ballar en vuestros antece- dijo estas palabras : « Toma el pago de las paces que sores; que si acaso recibian algun deservicio dellos, que por tu causa tan sin sazon hice con el rey de Aragon.» no es de maravillar segun son varias y mudables las cosas Y que el Moro le respondió : « Poca honra ganas, rey de los hombres, con mandarles pagar parias y algunos don Pedro, en matar un rey rendido y que vino á lidedineros en que eran penados, los volvian á recebir en su bajo de tu seguro y palabra. » Envió el rey de Castilla gracia y amistad. Si entre ellos asimismo y en su casa el cuerpo del rey Bermejo á su competidor Mahomad nacian algunas diferencias y debates, todo se compo- Lago, que a la hora, recobrado el reino, envió libres al nia y apaciguaba por el arbitrio y parecer de los reyes rey don Pedro todos los cristianos que cautivaron los de Castilla. Estamos alegres que lo mismo nos haya moros en la batalla de Guadix. acontecido de acudirá la vuestra merced; tenemos grande confianza que nos será gran reparo el venir con esta

CAPITULO VI. humildad á echarnos á vuestros piés. Mahomad Lago

Renuévase la guerra de Aragon. fué justamente echado del reino por su mucha soberbia con que trataba los pueblos y por su mucha avaricia Concluida la guerra de los moros y dado órden en con que les quitaba lo suyo; á nos de comun consenti- las cosas del Andalucía, se volvió con mayor coraje a la miento pusieron en su lugar y coronaron por descender guerra de Aragon, aunque con disimulacion fingia el de derechamente de la real y antigua alcuña y sangre de Castilla que los apercebimientos que se hacian eran Granada y ser legítimos herederos del reino, de

para defenderse de la guerra que se temia de Francia, tuerto y con gran tiranía nos tenia despojados. Hacemos cuyo autor y cabeza principal se decia ser el conde don ventaja en poder y fuerzas á nuestro competidor, sola- Enrique. Trató de aliarse con el rey de Inglaterra, que mente á vos reconocemos y tememos, con cuya felici- no esperaba hallaria buena acogida en el rey de Frandad y grandeza no nos pretendemos comparar. Tenemos cia, por entender no estaria olvidado de la muerte de cierta esperanza que, pues la justicia claramente está su sobrina la reina doña Blanca, cuya venganza era de de nuestra parte, no dejarémos de hallar amparo en la creer querria hacer con las armas. Quiso asimismo el sombra de un justo Príncipe, y que los ruegos de un rey de Castilla ayudarse del rey de Navarra, y para

que á

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tratar dello se vieron en la ciudad de Soria; allí secre- en que andaba, en 18 de noviembre otorgó su testatamente se conformaron contra el rey de Aragon. No mento. En el mandaba que enterrasen su cuerpo con el tenia el Navarro causa ninguna justa de romper con el Thábito de San Francisco y fuese puesto en una capilla Aragonés; para hacer la guerra con algun color fingió que labraba en Sevilla en medio de doña María de Papublicó que estaba agraviado dél, siendo su dilla y de su hijo Alonsopio y reli

у ció cuando le tuvo preso el rey de Francia; que por vina majestad. Deste testamento, que hoy parece autoesto no queria mas su amistad, antes pretendia con las rizado y original, se colige que no dejó de tener algun armas tomar emienda deste agravio. Con esta resolu- temor de Dios y cualque memoria y sentimiento de las cion junto de su reino las mas gentes que pudo y cercó cosas de la otra yida; no obstante, que aquel su naen Aragon la villa de Sos, que tomó al cabo de muchos tural le arrebatase muchas veces y ayudado con la dias que la tuvo cercada. El rey de Castilla al tanto costumbre de biciese desbaratar. En este testamento juntó un grueso ejército de diez mil caballos y treinta sucesivamente llama á la herencia del reino á las bijas mil infantes, con que entró poderosamente en el reino de doña María de Padilla , y despues dellas á don Juan, de Aragon con intento de poner cerco sobre Calatayud. el hijo que tuvo en doña Juana de Castro, como quier Rindió en el camino la fortaleza y pueblo de Hariza, y que no fuese compatible que todos pudiesen ser heretomó á Ateca, Cetina y Alhama. Pasó adelante, y en el deros legítimos del reino. De donde bien al cierto so mes de junio asentó sus reales sobre Calatayud, que es infiere que la declaracion del casamiento con doña Mauna ciudad fuerte de la Celtiberia. Tenia dentro de ría no fue otra cosa sino una ficcion y una mal trazada guarnicion mucha gente valerosa y muy leal al rey de maraña, como de hombre que, mal pecado, no tenia Aragon. El mismo, sabido el aprieio en que podian es- cuenta con la razon y justicia , sino que se dejaba ventar los cercados, les envió desde Perpiñan y Barcelona, cer de su antojo y desordenado apetito, y queria liacer donde aquellos dias se hallaba, al conde de Osona, hijo por fuerza lo que era su gusto y voluntad. Presentó el Rey de Bernardo de Cabrera , para que él y don Pedro de en aquellas Cortes por testigos de su casamiento unos Luna y su hermano don Artal y otros caballeros procu- hombres por cierto sin tacha ni sospecha , mayores de rasen entrar en la ciudad y animasen á los cercados y toda excepcion, á don Diego Garcia de Padilla, maeslos entretuviesen mientras se les enviaba algun socorro. tre de Calatrava, y á Juan Fernandez de HinestroEncamináronse, segun les era mandado; mas como sa, el primero hermano, y el segundo tio de la doña llegasen uva roche al lugar de Miedes, que está junto María, y á un Juan Alfonso de Mayorga y á otro Juan á Calatayud, fué avisado dello el rey don Pedro. Cargó Perez, clérigo, que con grandes juramentos atestiguade sobresalto sobre ellos, tomó el lugar á partido, y á ban por el matrimonio. ¿Quién no diera crédito á lestiestos señores los llevó presos á sus reales. Haliábase el monios tan calificados en una causa en que no iba mas rey de Aragon muy desapercebido; las paces tan recien de la sucesion y herencia de los reinos de Leon y de hechas le hicieron descuidar. Visto pues que á deshora Castilla ? Mandaba en una cláusula del testamento ya venia sobre él una guerra tan peligrosa, envió luego á dicho que ninguna de sus hijas, so pena de su maldipedir su ayuda á Francia y á rogar á don Enrique y á cion y de la privacion de la herencia del reino, se casadon Tello le viniesen á favorecer. Estos socorros se tar- se con el insanle don Fernando de Aragon, ni con don daban; la ciudad, como no se pudiese mas defender por Enrique, ni con don Tello, sus hermanos, sino que su ser muy combatida y faltar á los cercados municiones y hija mayor doña Beatriz casase con don Fernando, bastimentos, con licencia de su Rey se rindieron al rey príncipe de Portugal, y llevase en dote los reinos de don Pedro en 29 dias de agosto, salvas sus personas y Castilla ; señaló y nombró por gobernador y tutor á don haciendas y con condicion que los vecinos quedasen Garci Alvarez de Toledo, maestre de Santiago; encarlibres y pacíficos en sus casas como lo estaban cuando gaba otrosí y mandaba que á don Diego de Padilla, eran de Aragon. Tomada esta ciudad, dejó en ella el maestre de Calatrava , y á don Suero Martinez, maestre Rey con buena gente de guerra por guarnicion al maes- de Alcántara, los mantuviesen en sus honras, oficios y tre de Santiago, y él se volvió á Sevilla. En esta ciudad, dignidades. Ordenadas las cosas de su casa y asentado el antes que fuese sobre Calatayud, tuvo Cortes en que estado del reino, en el corazon del invierno y principio públicamente afirmó que dona Maria de Padilla era su del año de 1363 se reparó y rehizo la guerra con granlegitima mujer por haberse casado con ella clandesti- de priesa y calor; tan codicioso estaba el rey de Casnamente mucho antes que viniese á España la reina tilla de vengarse del Aragonés. Alistó nuevas compañías doña Blanca; que por esta razon nunca fuera verdadero de soldados por todo el reino, envió á pedir ayudas fuera el matrimonio que con la Reina se hizo; que tuviera dél, y en particular se confederó con el rey de Inglasecreto este misterio hasta entonces por recelo de las terra y con su hijo el principe de Gales. El primer parcialidades de los grandes, mas que al presente, por ñublado desta guerra descargó sobre Maluenda, Arancumplir con su consciencia y por amor de los hijos que da y Borgia, que con otros pueblos de menor imporen ella tenia, lo declaraba. Mando pues que á doña Maria tancia sin tardanza fueron tomados. Puso otrosi cerde allí adelante la llamasen reina y que su cuerpo fue- co á la ciudad de Tarazona. Por otra parte, el rey de se enterrado en los enterramientos de los reyes. No Navarra entró en Aragon por cerca de Ejea y Tiermas, faltó aun entre los prelados quien predicase en favor de estragó, asoló y robó los campos y labranzas de aquella aquel matrimonio, adulacion perjudicial. Despues des

comarca, puso gran miedo en todos aquellos pueblos y to falleció en 17 de otubre su hijo don Alonso, á quien cuita con los grandes daños que les hizo, en especial so pensaba dejar por beredero del reino. El Rey mismo, señaló la crueldad de los soldados castellanos que llevaacosado de la memoria destas muertes y por los peligros ba. Vinieron a servir en esta guerra al rey de Castilla

don Luis, hermano del rey de Navarra, acompañado mano del rey de Navarra, que murió por estos dias. de gente muy escogida y lucida, y don Gil Fernandez Por su muerte el Navarro se inclinó á tratar de hacer de Carvallo, maestre de Santiago en Portugal, con tre- paces entre los reyes de España; demás que le pesaba cienlos caballos y otros señores de Francia. El rey de del peligro y malos sucesos del rey de Aragon, que en Aragon envió á rogar al rey Moro de Granada que die- fin era su pariente y fueron antes amigos y aliados. Por se guerra en el Andalucía; no lo quiso hacer el Moro el contrario, le era odiosa la prosperidad del rey de por guardar fielmente la amistad que tenia puesta con Castilla, y sus hechos y modos de proceder eran muy el rey don Pedro y mostrarse agradecido de la buena cansados y desagradables. De consentimiento pues obra que dél acababa de recebir. Solicitó eso mismo ej de los reyes don Luis, hermano del rey de Navarra, Aragonés los moros de Africa á que pasasen en su ayu- juntamente con el abad de Fiscan, que era nuncio aposda , sin tener ningun cuidado de su honra y fama; ex- tólico, fueron á hablar al rey de Castilla , con quien cusábase con que el rey de Castilla tenia en su ejército hallaron al conde de Depia y Bernardo de Cabrera, que á Farax Reduan, capitan de seiscienlos jinetes, que eran venidos con embajada del rey de Aragon para echar por mandado de Mahomad Lago, rey de Granada, le á un cabo y concluir sus diferencias. Con la intercesion servian. Esperaban cada dia en Aragon á don Enrique destos señores parece que el fiero corazon del Rey coque venia en su socorro acompañado de tres mil lanzas menzó á ablandarse, especialmente con el trato que mofrancesas. Sin embargo, las fuerzas del rey de Aragon vieron de dos casamientos, el uno del rey de Castilla po se igualaban en gran parte con las de Castilla; así con doña Juana , hija del rey de Aragon, el otro del se le rindieron Tarazona y Teruel, y por otra parle Se- infante don Juan, duque de Girona , con dona Beatriz, gorve y Ejerica y gran número de villas y castillos de bija mayor del rey don Pedro. Esto pasaba en lo públimenor cuenta. No tenian fuerzas que baslasen á resis- co; de secreto se procuraba la destruicion de don Enritir la fuerza y poder de los castellanos, que entraron gue, conde de Trasta mara , y del infante don Fernando victoriosos y llegaron con sus banderas á lo mas inte- de Aragon, como de los principales autores de las disrior del reino. Cercaron á Monviedro y le forzaron á que cordias de los dos reinos. El rey de Castilla pretendia se diese á partido. En 20 de julio llegaron á dar vista á esto muy ahincadamente, el de Aragon todavía extraValencia y se pusieron sobre ella. Causó esto gran mie- ñaba este trato; parecíale hecho atroz y feísimo matar do á lodo Aragon, y se tuvieron de todo punto por per- á estos caballeros sin nueva culpa ni ocasion, que estadidos. Estaba á este tiempo muy fallo de gente el ejér- ban debajo de su seguro y palabra. No queria comprar cito de Castilla por las muchas guarniciones y presidios la paz con el precio de la sangre de aquellos que del que dejaron en tantos pueblos como á la sazon se con- hacian confianza. Todavía , ora fuese por esta causa ile quistaron; dió la vida al rey de Aragon don Eurique, complacer al de Castilla, ora por otra, el infante don que en esta coyuntura llegó á España, y con su venida Fernando por mandado del Rey, su hermano, fué muerse reforzó tanto el ejército, que pudo hacer rostro á su to en esta sazon en Castellon, un pueblo que eslá cerenemigo. Mas él, por no aventurar todas sus victorias ca de Burriana. Los antiguos odios estaban ya maduy lo que tenia ganado en el trance de una batalla, le- ros, demás que trataba entonces de pasarse en Francia vantó su real de sobre Valencia y retiróse á Monviedro, con una buena compañía de soldados castellanos que como plaza fuerle, para desde allí proseguir la guerra. seguian su bando y amistad. Huíase su mujer á PorluEl Aragonés, visto que no podia forzar al enemigo á gal; fue detenida primero y presa en el camino, desque diese la batalla , lornóse á Burriana, que es un lu- pues enviada al Rey, su padre. Con la muerte del infante gar fuerte que está cerca de allí en los edetanos. Dos don Fernando quedó el conde don Enrique libre y desmil jinetes que envió el rey de Castilla en su segui- embarazado de un grandísimo émulo y competidor para miento para que le estorbasen el camino no fricieron la pretension del reino de Castilla. Poco faltó que no se cosa de momento. Mientras esto pasaba en España, el le añublase aquel contento; otro dia despues de la rey de Francia Juan en Londres dos meses antes des- muerte de don Fernando, sin saberlo él, corrió gran to falleció, donde era ido á rescatar los relienes que allá riesgo su vida. Los reyes de Aragon y Navarra tenian dejó cuando le soltaron de la prision. Trajeron su cuer- concertado que juntamente con don Enrique se viesen po á la ciudad de Paris, que llevaron en hombros los en el castillo de Uncastel, que era de Aragon, en la raoidores del parlamento para le enterrir en el monaste

ya de Navarra, y que allí le matasen. Recelóse el Conde, rio de San Dionisio. Su hijo Cárlos, quinto deste nombre, puesto que no sabia nada destos tratos, de entrar el conforme á las costumbres y uso antiguo de Francia, aquella fortaleza; para aseguralle la pusieron en poler fué ungido y recebido por rey en la ciudad de Rems. El de Joan Ramirez Arellano, que para esto nombraron por nuevo rey Cárlos gueria mal alde Navarra, teníale guar- alcaide de aquella fortaleza , y era natural de Navarra. dado el enojo por los desabrimientos que de antes en- Quién dice que esta habla de los reyes fué en Sos á la tre ellos pasaron. Para vengarse, luego que tomó la po- raya de Navarra. Hizo confianza don Enrique de aquel sesion del reino, despachó con él un fainoso y valiente caballero, que debia ser buen cristiano, y entró debajo capitan suyo, natural de la Menor Bretaña, llamado de su seguro; no le valió este recato menos que la vida, Beltran Claquin, que despues hizo cosas muy señaladas á causa que los reyes nunca pudieron acabar con el alen las guerras de Castilla. Este caudillo en las tierras

caide que permitiese se le hiciese ningun daño. Decia que el rey de Navarra tenia en Francia hizo cruel guer

que el conde don Enrique era su amigo, y Gió su vida de ra, y con un ardid de que usó le tomó en Normandía la palabra y seguridad que le dió; que por cosa de las la villa de Mante, y otros capitanes ganaron la villa y del mundo él no mancharia su linaje con infamia de secastillo de Meulan y á Longavilla, y el mismo Beltran mejante traicion, ni consentiria alevosamente la muerte venció y desbarató en una batalla á don Filipe, her- de un lan gran príncipe. Cosa verdaderamente de mila

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