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gro, que en un tiempo en que los corazones de los hom- en Carcastillo, y preso le tuvieron en buena guarda bres se mostraban con tanlas muertes encruelecidos y hasta que despues en ciertos conciertos fué entregado tieros lobiese quien hiciese diferencia entre lealtad y al rey de Aragón, que estaba muy ansiado por el cerco traicion; grandísima maravilla , que un hombre extran- de la ciudad de Valencia sin saber en lo que pararia. jero tuviese tan grande constancia que se opusiese á la Con este cuidado juntó todo su ejército para irla á desvoluntad y determinacion de dos reyes , y mas que era cercar con ánimo de dar la batalla al enemigo. Partió camarero del Aragonés. La verdad es que Dios, á quien de Burriana con su campo, y llegado á vista de los enelos hombres no pueden engañar ni impedir sus decre- migos , les presentó la batalla. Excusóla el rey de Castitos, tenia ya determinado de dar al Conde el reino de la; no se sabe por qué no se atrevió á venir á las masu hermano, y quitarle al que con tantas crueldades le nos con los aragoneses. Ellos, visto que los castellanos tenia desmerecido. Por este tiempo, en el mes de agos- se estaban quedos dentro de sus reales, con grande to, en Catania de Sicilia dió fin á sus dias la reina de honra suya y afrenta de los enemigos en 28 de abril se Sicilia doña Costanza. Dejó una bija, llamada doña Ma- entraron como victoriosos en la ciudad de Valencia. La ría , heredera que fué adelante del reino de su padre, y armada de Castilla, que era muy poderosa , de veinte por ella su marido don Martin, hijo de otro don Martin, y cuatro galeras y de cuarenta y seis navios, dado que duque de Momblanc, y últimamente rey de Aragon. hobo un tiento á los pueblos de aquella costa, aporló

á Monviedro. Allí se supo de las espías que el vizconde CAPITULO VII.

de Cardona tenia en el rio de Cullera diez y siele galeQue don Enrique fué alzado por rey de Castilla.

ras aragonesas. El rey de Castilla tenia gran deseo de

tomarlas, y parecíale que le seria cosa fácil por estar en Resfriado el calor con que se trataban las paces y parte que no se le podrian escapar; sacó su armada, y perdida gran parte de la esperanza que de concluillas con gran presleza cercó la boca del rio. Cargó repentise tenia , el rey de Aragon se sué á Cataluña á procurar namente el tiempo y sobrevino una furiosa tempestad nuevos socorros para defenderse, el rey de Castilla á que le forzó volverse á su puerto, por no ponerse á Sevilla con tanta codicia de renovar la guerra, que en riesgo de correr fortuna ó de dar al través en aquella el fin del año entró por Murcia en el reino de Valencia, ribera. Vióse el Rey esle dia en grandísimo peligro de y unas por combate, y otras á partido, ganó las villas perderse; así, luego que saltó en tierra, fue en romeria de Alicante , Muela , Callosa , Denia , Gandía y Oliva. á la casa de nuestra Señora Santa María del Puch á dar Pasó tan adelante, que en el mes de diciembre puso cer- gracias á nuestro Señor de haberle librado de las ondas co á la ciudad de Valencia , cabecera de aquel reino. del mar y de lus manos de sus enemigos, que de la riEsto causó en toda la provincia un miedo grandísimo, bera esperaban por momentos cuando alguna grupada en especial al Rey, a quien tenia esta guerra puesto en se le entregaria. Dícese que hizo esta romería á pié, desgran cuidado, que á la sazon tuvo las pascuas de Navi-calzo, en camisa y con una soga á la garganta; que de dad en la ciudad de Lérida. Poco despues se vió con el su natural no era tan sin piedad ni tan indevoto, si no de Navarra en la fortaleza de Sos en 23 dias del mes de hiciera las cosas tan sin orden y sin justicia. Con esto febrero, año de nuestra salvacion de 1364. Hallóse pre- se volvieron los reyes, el de Aragon á Barcelona, sente el conde don Enrique, reconciliado con los reyes, Murcia el de Castilla, y de alli á Sevilla, en lo mas reÓ lo que yo tengo por mas cierto, porque no sabia el cio de las calores del estío, en el tiempo que en 26 de peligro en que estuvo en las vistas pasadas. Hízose liga julio en la ciudad de Zaragoza fué justiciado públicaentre ellos y amistades no mas duraderas que otras ve- mente Bernardo Cabrera por sentencia que dió contra él ces; presto se desavernán y serán enemigos. Pensaban el mismo rey de Aragon, y la ejecutó su hijo el infante si venciesen repartirse entre sí á Castilla, como presa don Juan. Confiscaron las villas de Cabrera y Osona y y despojo de la victoria. Don Enrique tenia concebida otros muchos pueblos de su señorio ; fiad eu servicios y esperanza de apoderarse de las riquezas y reino de su en privanza. Caso es este que, si alentamente se conhermano, y el liaberse escapado de tantos peligros le sidera , se echará de ver que el rey de Aragon cometió parecia á él que era dello cierto presagio y prenda, co- un delito seo y atroz, muy semejante á parricidio, en mo si hobiera ganado una grandísima victoria. Final- hacer matar el discípulo á su ayo, de quien fuera sanmente, su juego se entablaba bien y mejor que el de sus lísimamente doctrinado, mayormente que era inoceucontrarios. En el repartimiento de Castilla daban al rey te y á todo el mundo eran manifiestos los grandes serde Navarra á Vizcaya y á Castilla la Vieja; el reino de vicios que tenia inechos á la casa real de Aragon. CauMurcia y de Toledo tomaba para sí el rey de Aragon, sóle la muerte la incorrupta libertad con que decia su que es cosa muy fácil ser liberal de hacienda ajena. Solo parecer. Es así, que los principes huelgan con la disiá Bernardo de Cabrera no contentaban estos pretensos; mulacion y lisonja; demás que los reyes comelen muparecíale que con ellos no se granjearia mas de irritar chas veces grandes yerros, que a veces redundan en odio y echarse á cuestas las fuerzas y armas de Castilla, mas de sus privados; esto fué lo que acarreó la muerte á poderosas que las de Aragon, como los sucesos de las este excelente varon sin tener otra mayor culpa. Consguerras pasadas bastantemente lo mostraban. Tratóse piraron contra él para liegarle á este trance la Reina, entre estos príncipes de matar al dicho Bernardo de Ca- el rey de Navarra , don Enrique y el conde de Ribagorbrera , plática que no estuvo tan secreta que primero za. Despues deslo se volvió con nueva cólera á echar que lo pudiesen efectuar no viviese á su noticia , y de mano á las armas. El rey de Castilla lomú i Ayora en Almudevar, donde esto se ordenaba , se huyese á Na- el reino de Valencia. Don Gutierre de Toledo, que varra. Siguiéronle por mandado de don Enrique algu- por muerte de don Suero era maestre de Calatrava, iba nos capitanes de á caballo de los suyos, alcanzárvule por mandado de su Rey á bastecer á Monviedro; úco

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metiéronle en el camino golpe de aragoneses, yen un bra. rian bien desde el tiempo que estuvo en las guerras de vorencuentro que tuvieron le desbarataron y fué muerto Francia. Señalábanse entre ellos muchos caballeros y en la pelea con otros muchos de los suyos, Por su muer- señores de cuenta, muy valientes soldados y valerosos te dieron el maestrazgo á don Martin Lopez de Córdo- capitanes. Los mas principales eran Beltran Claquin, ba , repostero mayor del Rey. Esta pérdida renovó y do- breton, y Hugo Carbolayo, inglés. La cabeza y caudibló la afrenta al rey de Castilla , que á la sazon moles- lo desta gente Juan de Borbon , que queria venir á ventaba mucho las comarcas de Alicante y Orihuela , y te- gar la muerte de su hermana doña Blanca , no se sabe nia harta esperanza de ganar esta ciudad. El Aragonés por qué causa se quedó en Francia; cierto es que no vino con toda su hueste, confiado y cierto que cada dia se á España. Toda esta gente entre los de á caballo y de á reforzaria su ejército con gentes que le acudirian del pié llegaban como á doce mil hombres de guerra. Froreino, llegó á poner su campo á vista del enemigo; y sarte, historiador francés de aquella era , dice que vecomo tambien allí representase la batalla al rey de Cas- nian en aquel ejército treinta mil soldados. El 1.o dia do tilla , y él por no fiarse de los suyos la rehusase, socor- enero del año 1366 llegaron á Barcelona las primeras rió á Orihuela con gente y bastimentos; con que se banderas deste campo; las demás desde á pocos dias. El volvió á Aragon. Esto pasaba en el fin deste año. En el rey de Aragon hizo á todos muy buena acogida, y couprincipio del siguiente de 1365 de nuestra salvacion el vidó á un gran banquete á los mas principales capitarey de Aragon cercó á Monviedro y le apretó de suerte, nes. Dibles de contado una gran cantidad de florioes, que forzó á los castellanos á que se le entregasen á par- y prometióles otra paga mucho mayor para adelante. A tido. Por el contrario, el rey de Castilla con un largo cer- Beltran Claquin dió el estado de Borgia con título de co ganó tambien la ciudad de Orihuela. En 7 dias del conde, porque con mayor gana le sirviese en esta guermes de junio deste mismo año murió en Orihuela, la ra. Estos apercebimientos tan grandes despertaron al cual el rey don Pedro tenia cercada, Alonso de Guz- rey de Castilla que estaba en Sevilla, aunque no era de man despues que hizo grandes servicios á don Enri- suyo nada lerdo ni descuidado. Partiose á Búrgos, y en que, cuya parcialidad seguia ; murió en la flor de su Corles que allí tuvo pidió al reino ayuda para esta mocedad; era hombre de grande valor, de agudo inge- guerra; todo era sin provecho lo que intentaba por tenio, de maduro y alto consejo. Sucedióle en el señorío ner enojado á Dios y las voluntades de los hombres no de Sanlúcar y en lo demás de su estado Juan de Guz- le eran favorables. Monsieur de Labrit era venido de man, su hermano. Doa Gomez de Porras, prior de San Francia en su ayuda; aconsejábale que procurase con Juan , sea con miedo que tuvo del rey don Pedro por mucho dinero hacer que los extranjeros se pasasen á él rendir, como rindió, á Monviedro, sea por hacer amis- y desamparasen á su hermano don Enrique. Ofrecia su tad a dou Enrique, se pasó á la parte de Aragon con industria para acabarlo con ellos, porque conocia su seiscientos caballos que en aquella ciudad tenia de condicion, que no era mal aparejada para cosas semeguarnicion. Deste principio, aunque pequeño, se co- jantes; además que tenia entre ellos muchos parientes menzaron á enflaquecer, ó por mejor decir, ir muy de

y amigos que le ayudarian en esto. Ciega Dios los ojos caida las fuerzas del rey de Castilla; que así muchas del alma á aquellos a quien es servido de castigar, veces acontece que de pequeñas ocasiones, en la guer- no aciertan en cosa; así estuvieron cerradas las orejas ra mayormente , sucedan desmanes muy grandes. Alle- del rey don Pedro, que no oyeron un consejo tan salugóse lambien á esto, que como quier que á la sazon ho- dable; como era hombre tan fiero, no bacia caso del pebiese paces entre Francia é Inglaterra , vinieron mu- ligro que le corria. Entre tanto en la ciudad de Zaragochos soldados de Francia en ayuda de Aragon, que, co- za, do estaban los soldados extranjeros, se vieron el mo vivian de lo que ganaban en la guerra , les era for- rey de Aragon y el conde don Enrique. En estas vistas zoso, hecha la paz, sustentarse de las haciendas que ro- en 5 del mes de marzo confirmaron de nuevo la alianza baban á los miserables pueblos. Estos mismos ladrones que primero lenian hecha, y se declaró la parte del que andaban por Francia vagabundos y desmandados reino de Castilla que habia de dar al de Aragon don Entuvieron cercado al mismo papa Urbano y le forzaron rique, caso que se apoderase de aquel reino. Para maá comprar con mucha suma de dineros su libertad y la

yor amistad y firmeza de lo capitulado se concertó que de su sacro palacio. La voz era que les daba trecientos la infanta doña Leonor, hija del rey de Aragon, casase mil florines por modo de salario y debajo de nombre con don Juan, hijo del conde don Enrique. Acabadas de sueldo; capa con que cubrieron la afrenta del Papa las vistas, el Rey se quedó en Zaragoza para esperar el y aquel sacrilegio. Habíales dado el rey de Francia otra fin que tendrian cosas tan grandes; el conde don Enritanta cantidad por echar de su tierra una tan cruel pes- que, ya que tuvo junto todo el ejército, entró poderotilencia como esta. El sumo Pontilice, librado deste samente en el reino de Castilla por Alfaro. Estaba alli peligro, pensó pasar su silla á Italia , dado que por en- por capitan Iñigo Lopez de Horozco; no se quisieron tonces aquel propósito no duró mucho. Sentia detener en combatir esta villa, que era fuerte, por no tigo de Dios, y temíale mayor de cada dia por haber sus gastar en ello el tiempo que les era menester para coantecesores desamparado su sagrada casa. Muerto pues sas mayores. Sabian muy bien que en las guerras civiel cardenal don Gil de Albornoz, quiso visitar, y así lo les ninguna cosa tanto aprovecha como la presteza; loda hizo, el patrimonio de la Iglesia que le dejó ganado, y tardanza es muy dañosa y empece. Dejado Alfaro, marponer en paz y justicia á sus súbditos. Vino pues, como chó el ejército con buena órden derecho á Calahorra, deciamos, á España desta gente de Francia una grande ciudad que baña el rio Ebro, y es de las mas principaavenida de soldados alemanes, ingleses, bretones y na- les de aquella comarca. Luego que llegó el conde don varros y de otras naciones por codicia de la ganancia Enrique, le abrieron las puertas don Fernando , obispo y robo. Llamólos el conde don Enrique, á quien que- de aquella ciudad, y Fernau Sanchez de Tovar, que sit

cas

tenia por el rey de Castilla. Entró el Conde en ella lú- roso ejército en que se halla toda la flor de Francia, Innes 16 dias del mes de marzo; no se sabe si la entrega- glaterra, Alemania y Aragon y lo mejor del propio reino ron por no estar tan bien fortificada y bastecida que se de Castilla, todos soldados viejos muy ejercitados y que pudiese poner en defensa, ó porque los ciudadanos es- se han hallado en grandes jornadas. Tienes muchos retuviesen mal con el rey don Pedro. Aquí en Calahorra yes amigos, y sobre todo tu ventura y felicidad y granse hizo consejo para determinar cómo se procederia en de benevolencia con que de todo este ejército eres amaesta guerra. Los pareceres eran diferentes y contrarios; do. Deséate toda Castilla, los buenos del reino te esperan, unos decian que era bien ir luego á Búrgos como á ca- y le quieren favorecer y servir; no habrá ninguno que, beza de Castilla, otros fueron de parecer que el conde don sabido que te han alzado por rey, no se venga á nuesEnrique tomase titulo de rey para que, perdida del todo tros reales. A otros pudiera en algun tiempo ser prola esperanza de reconciliarse con su hermano, con ma- vechoso el noinbre de rey, mas á tí en este trance esneyor ánimo y constancia se hiciese la guerra y para cesario del todo para sustentar la autoridad que es memeter á todos en la culpa y empeñallos. Beltran Clu- nester para que te respeten y para descubrir las aficioquin, como quier que era varon de grande pecho y áni- nes y voluntades de los hombres. Si, como yo lo espero, mo y por la grande experiencia que tenia en las cosas el cielo nos ayuda , á lí se te apareja una gloria grande, de la guerra el hombre de mas autoridad que venia en nos quedarémos contentos con la parte de la merced y el ejército, dicen que habló desta manera : «Cualquie-honra que nos quisieres hacer. Si sucediere al revés, ra que hobiere de dar parecer y consejo en cosas de lo que de pensarlo tiemblo, no puede avenirte peor de grande importancia está obligado á considerar dos co- lo que de presente padeces. Todos corremos el mismo sas principales : la una, cuál sea lo mas útil y cumpli- riesgo que tú; por tanto, nuestro consejo se debe tener dero al bien comun; la otra, si hay fuerzas bastantes por inas fiel y seguro, pues es igual para todos el pelipara conseguir el fin que se pretende. Como es cosa in- gro. No ha lugar ni conviene entretenerse cuando la huinana y perjudicial auteponer sus intereses particu- tardanza es peor que el arrojarse. Ea pues, ten buen lares al bien público y pro comun, así intentar aquello ánimo, ensancha y engrandece el corazon y toma á la con que no podemos salir, y á lo que no allegan nues- hora aquel nombre, para el cual te tiene Dios guardado tras fuerzas, no es otra cosa sino una temeridad y locu- de tantos peligros. Ayúdale con presteza, y haz de lu ra. Ninguna cosa, Señor, te falta para que no puedas enemigo lo que él pretende hacer de tí; acábale desta alcanzar el reino de Castilla; todo está bien pertrecha- vez , ó si fuere menester, muere valerosamente en la dedo; por lanto, mi voto y parecer es que lo pretendas, manda , que la fortuna favorece y teme á los fuertes y ca será utilísimo a todos, á tí muy honroso , y á nos de esforzados, derriba á los pusilánjines y cobardes.» Desgrandísima gloria , si con nuestras fuerzas y debajo de pues que Beltran acabó su plática , todos los demás cautu pendon, ysiguiéndote como á cabeza y capilan, echá- dillos del ejército rodearon á don Enrique y le animaron remos del mundo un tirano y un terrible monstruo que á que se llamase rey; trujéronle á la memoria pronóstien figura humana está en la tierra para consumir y cos en esta razon, aseguráronle que Dios y los homacabar las vidas de los hombres. Restituirás á tu palria bres le favorecian. Con esto despliegan los pendones, y y al nobilísimo reino de tu padre la libertad que con su con mucho regocijo por las calles públicas de la ciumuerte perdió, y darásle lugar á que respire de tan in- dad dicen á voces: «Castilla , Castilla por el rey don Ennumerables trabajos y cuitas como desde entonces hasta rique.» El nuevo Rey, segun el estado y méritos de el dia de hoy han padecido. ¿Por ventura no ves como cada uno, hizo muchas mercedes ; á unos dió ciudades, las casas, campos y pueblos están cubiertos de la mise- y á otros villas, castillos, lugares , olicios y gobiernos. rable sangre de la nobleza y gente de Castilla? ¿No mi- | Holgaba de parecer liberal, y era fácil serlo de hacienda ras tus parientes y hermanos cruelmente muertos, que ajena. Cada uno pensaba que cuanto pidiese tanto se ni aun á las mujeres ni niños no se ha perdonado? No hallaria , que todo le seria concedido. A Beltran Clatienes lástima de tu patria? No sientes sus males y te quin dió á Trastamara , y á Hugo Carbolayo á Carrion, compadeces y avergüenzas de su miserable estado, tan- al uno y al otro con título de condes. A los hermanos del tos destierros, confiscaciones de bienes, perdimientos nuevo Rey, á don Tello restituyó el estado de Vizcaya, de estados, robos, muertes? Tan grandes avenidas y á don Sancho dió el de Alburquerque, el maestrazgo de tempestades de trabajos, ¿quién , aunque tuviese el co- Santiago se dió á don Gonzalo Mejia , y á don Pedro razon de acero, las podria mirar con ojos que no se Muñiz , que tambien él era muy querido de don Enrideshiciesen en lágrimas ? No lo bas de haber con aque- que, dieron el maestrazgo de Calatrava; á don Alonso llos antiguos y buenos reyes de Castilla los Fernandos de Aragon, conde de Denia y Ribagorza, que era tio y Alonsos, aquellos que, confiados mas en el amor que hermano del padre del rey de Aragon, le hizo merced jes tenian sus vasallos que en las armas, alcanzaron de de Villena con título de marqués y con todo el señorío los moros tan señaladas y gloriosas victorias. Ofréce- que fué de don Juan Manuel; á otros dió villas y castisete un enemigo, que en ser aborrecido puede compe-llos, con que los contentó de presente y los heredó en tir con el tirano que mas malquisto haya sido en el el reino para adelante. mundo, desamado de los extraños, insufrible y molestísimo á los suyos ; una carga tan pesada, que cuando

CAPITULO VIII. no hobiera quien la derribara , ella misma se viniera por sí al suelo. Fallo y desguarnecido de gente, y si

Que el rey don Pedró fue echado de España. tiene algunos soldados, estarán como su príncipe cor- Con los dos reyes que se intitulaban de Castilla el rompidos y estragados con los vicios, y que vendrán á reino andaba alborotado. El rey don Pedro, porse tutta la batalla ciegos, flacos y rendidos. Tú tienes un vale- | cha crueldad, tenia poca parte en las voluntades de sis.

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HRLIOTECA DE FIBRA

pueblos, todos deseosos de poderse rebelar y vengar la pero ofrecíanle la corona de rey si la fuese á tomar en sangre de sus parientes. Ninguna cosa los tenia sino su ciudad, pues por su antigüedad y nobleza se le deel miedo que, si les fuese contraria la fortuna, serian sin bia

que en ella y no en otra diese principio á su reinamisericordia castigados. Los dos reyes con grande por- do. Aceptó su oferta, y luego se partió para aquella sía y ahinco comenzaron la contienda sobre el reino. ciudad, en que le recibieron con grandes aclamaciones Cada cual tenia por sí grandes ayudas y valedores. De y regocijos ; en el monasterio de las Huelgas fué coroparte de don Enrique estaba el ejército extranjero, el nado y recebido por rey de Castilla. Con el ejemplo de odio de su competidor, y el ser los hombres natural- Búrgos las mas ciudades y fortalezas del reino de su mente aficionados á cosas nuevas. A don Pedro ayuda- propia voluntad en espacio de veinte y cinco dias desba que casi antes fué rey que hobiese nacido, que era pues de su coronacion le vinieron á dar la obediencia. hijo de rey y descendia de otros muchos reyes, y que Con esto no quedó nada inferior á su contrario ni en él solo quedaba por heredero legítimo de todos ellos. En fuerzas ni en vasallos; los grandes y los pueblos todos ambos el nombre y majestad real era respetado y vene- á porfía deseaban con apresurarse ganar la gracia del rable. Punzaba á don Pedro la ofensa que se le hacia; á nuevo Rey. Asentadas las cosas de Castilla y Leon, se don Enrique le encendia en cólera y animaba á la ven- fué don Enrique á Toledo. Allí sin ninguna dificultad, ganza la sangre que de su madre y hermanos, amigos y antes con mucho regocijo, !e abrieron las puertas. Reparientes derramaron, y los grandes trabajos que el nunció el maestre de Santiago, don Garci Alvarez de reino parlecia. Finalmente, mayor cuidado tenia de sus- Toledo. Dióle el rey don Enrique en recompensa del tentar el nuevo nombre de rey que su propia vida. Con maestrazgo y de que se pasó á su servicio lo de Oropesa esta resolucion don Enrique y los suyos se determi- y de Valdecorneja, con que don Gonzalo Mejía quedó sin naron ir luego á Búrgos; en el camino pasaron cerca contradiccion por maestre de Santiago. Por muerte de de Logroño, mas no quisieron llegar á él porque enten- don Garci Alvarez lo de Oropesa quedó á su hijo Fernan dieron que los ciudadanos no harian nada de su volun- Dalvarez de Toledo, que en su mujer doña Elvira de Ayalad, y que si les cercaban seria cosa muy larga; Na- la tuvo á Garci Alvarez de Toledo, señor de Oropesa, varrete y Briviesca se les dieron luego. Mientras esto y á Diego Lopez de Ayala, cabeza de los Ayalas de Taasi pasaba, don Pedro se hallaba en Burgos con pocos lavera, señores de Cebolla. Lo de Valdecorveja quedó á amigos, ca muchos dellos él mismo los hizo matar; otro Fernan Dalvarez de Toledo, hermano ó sobrino del suspenso y dudoso de lo que haria, no se atrevia á fiar- Maestre, y dél vienen los duques de Alha. Llámanse se de nadie ni tomar resolucion si se iria, si esperaria Valdecorneja el Barrio, Dávila, Piedrahita, Horcajada á su enemigo. Resolvióse finalmente en ir con grande y Almiron. Apoderado don Enrique de tan principal presteza á Sevilla, porque tenia en aquella ciudad sus ciudad como Toledo, todo lo demás del reino quedó llahijos y tesoros, y temia perderlo todo. No se atrevió á no, de manera que don Pedro no se atrevió mas á estar arriscarse por saber cuán pocos eran los que le querian en el reino, antes perdida del todo la esperanza, se debien. Los de Burgos todavía le ofrecieron su ayuda; él terminó de ponerse en salvo en una galera, en que emse lo agradeció, y dijo que entonces no se queria valer barcó sus hijos y tesoros, con que se fué á Portugal. Al de su buen ofrecimiento y lealtad, antes les alzó el ho- que Dios comenzaba a desamparar parecia que le falmenaje que le tenian hecho para que, si se viesen en taba el consejo y tambien el favor de los hombres. El aprieto, pudiesen entregarse á don Enrique sin incur- rey de Portugal no le quiso tener en su reino, antes le rir infamia ni caso de traicion. Cególe Dios para que envió á decir que no cabian dos reyes en una provinno acelase el favor que le hacian, mayormente que co- cia. Don Fernando, hijo del rey de Portugal, estaba mo toda su perdicion le viniese por su crueldad, acre- inclinado á don Enrique; favorecíale, y enviábanse mucentó de nuevo el odio que le tenian, con que al tiempo chos recados el uno al otro, y estaba mal con el rey que se queria partir hizo matar á Juan Fernandez de don Pedro. Verdad es que en Portugal no se le hizo Tovar no por otra culpa sino porque su hermano aco- ningun desaguisado por no violar el derecho de las gengió en Calahorra á don Enrique. Esto hecho, se partió tes, antes se le dió paso seguro para Galicia, para do de Búrgos en 28 dias del mes de marzo. Dende el ca- se encaminaba con intento de juntar en aquellos puemino mandó á los capitanes y alcaides de las villas y blos alguna flota en que pasarse á Bayona de Francia. castillos que tomara en Aragon les pegasen fuego, y Llegado á Compostella, hizo malar á don Suero, arzodesamparados, sacasen Juego las guarniciones, y que bispo de Santiago, y al dean de aquella iglesia, que se lo mas presto que pudiesen se fuesen para él á Toledo. decia Peralvarez, ambos naturales de Toledo. No amanDesta suerte en un instante perdió lo que con gran saban tantos peligros el cruel ánimo del Rey, y él miscosta y trabajo en muchos años tenia ganado. Uno des- mo sin necesidad aumentaba las causas de su destos pueblos fué la ciudad de Calatayud; la libertad que truicion. Ordenó su partida á Francia; parecióle que cobró en el postrero de marzo, hasta hoy la celebra con le era muy peligroso ir por tierra; así, allegó de aquella fiesta solemne y procesion, en que van fuera de la ciu- costa una armada de veinte y dos navios y algunos otros dad á Santa María de la Peña á cumplir el voto que en- bajeles menores. Embarcóse en ella con don Juan, su tonces hicieron en memoria de la merced recebida. hijo, y otras dos hijas, que doña Beatriz, la mayor, era Llegó el rey don Pedro á Toledo; allí se detuvo algunos muerta, aunque Polidoro escribe que falleció en Bayodias en asegurar aquella ciudad y dejalla á buen recau- na de Francia. Con buen viento llegaron á Bayona en do. Mandó quedar en ella por general á don Garci Al- la Guiena, que á la sazon se tenia por los ingleses; llevó varez de Toledo, maestre de Santiago. Partido el rey consigo una buena parte de sus tesoros. Verdad es que don Pedro de Burgos, los de la ciudad enviaron por sus la mayor cantidad dellos, que enviaba en una galera cartas á llamar á don Enrique. Diéronle título de conde, con su tesorero Martin Yáñez, se la lomaron los ciudadanos de Sevilla con deseo de hacer algun notable ser- hobiese nombrado, y recibieronle por su prelado; diévicio á don Enrique, al cual todo se le allanaba. Córdo- ronle las insignias episcopales é hiciéronle consagrar. ba se le habia entregado, y por horas le esperaban en En estos dias el arzobispo don Lope de Luna vino otra Sevilla. Desta manera entendió don Pedro por su mal vez á Castilla enviado por el rey de Aragon con emba-, que las cosas humanas no permanecen siempre en un jada á don Enrique para pedille cumpliese con él lo que ser, y que muchas veces muy grandes principes, por tenia capitulado y acusalle los juramentos que le tenia mas dichosos y mas poderosos que fuesen, aunque es- hechos y las pleitesías; en particular queria le pagase tuviesen rodeados de grandes ejércitos, fueron destrui- mucha suma de moneda que le prestara. El rey don dos por ser malquistos del pueblo, y llevaron el pago Enrique le respondió que él confesaba la deuda y ser que sus obras merecian. El nuevo rey don Enrique, así todo lo que el Rey decia; todavía que aun no estadespues de llegado á Sevilla, asentó paces con los reyes ban sosegadas las cosas del reino, y que si no era con de Portugal y de Granada. Hecho esto, del ejército de grande riesgo de alguna gran revuelta y escándalo, no los extranjeros escogió mil y quinientas lanzas, y por podia tan presto enajenar de la corona real tantas villas sus capitanes Beltran Claquin y don Bernal, hijo del y ciudades como le prometió; que pasado este peligro, conde de Fox, señor de Bearne; con tanto, como si todo él estaba presto para cumplir lo asentado; que le tenia lo al quedara llano, despidió los demás soldados. De en lugar de padre y le debia el ser , vida y reino que Aragou le enviaron á su mujer y á su nuera la infanta poseia y todo lo al. Esto decia por entretener al rey de doña Leonor, en cuya compañía vinieron don Lopez Aragon; por lo demás muy resuelto de no enajenar ninFernandez de Luna, arzobispo de Zaragoza, y otros se- guna parte de lo que antiguamente era reino de Castiîores principales. Era necesario asentar el gobierno lla. Desta manera suelen los principes mirar mas por del reino y poner buen recaudo en las rentas reales, lo que les es útil y provechoso que tener cuenta con el proveer de dineros, porque el tesoro real le halló muy deber y promesas que tengan hechas y juradas. consumido con la guerra pasada. No se ponia duda sino que de Francia bajaria otra tempestad de guerra, y que

CAPITULO IS. don Pedro, por ser de corazon tan ardiente, no sosegaria hasta que dejase juntamente el reino y la vida. Por

De las guerras de Navarra. tanto, se hicieron en Búrgos Cortes generales de todo el reino, y en ellas el infante don Juan, hijo de don En- Estas cosas pasaban en Castilla ; entre los navarros y rique, fué jurado por sucesor y heredero del reino para franceses con varia fortuna se proseguia en Francia la despues de los dias de su padre. En estas Cortes asi- guerra que tres años antes deste se comenzara , aunque mismo se concedió la décima parte de las cosas que se con mayor daño del rey de Navarra por estar ausente y vendiesen, sin limitar el tiempo desta concesion. La ocupado en negocios de su reino. Tomáronle algunas gana de que se administrase bien la guerra y el abor- villas y ciudades, cercáronle y combatieron olras. Los recimiento que tenian á don Pedro les hizo en parte reyes de Francia y de Aragon hicieron liga en la ciudad que no advirtiesen por entonces cuán grave carga ha- de Tolosa, que es en la Gallia Narbonense, por sus bia de ser este tributo en los tiempos venideros. La cie- procuradores, que cada uno dellos para este efecto ega codicia de venganza y el dolor y peligro presente vió. El principal en asentar los capítulos desta liga fué fácilmente turba y desbarata la corta providencia de los Luis, duque de Anjou, hermano del rey de Francia. entendimientos de los hombres. Hizo don Enrique mer Quedaron de acuerdo que el rey de Aragon hiciese ced á la ciudad de Burgos de la villa de Miranda de guerra al de Navarra dentro de su reino, y que el rey Ebro por los servicios que le hicieron en su coronacion de Francia le ayudase con quinientas lanzas pagadas á y en recompensa de la villa de Briviesca, que era de su costa, todo sin lener ningun respeto al estrecho paBúrgos y la diera á Pedro Fernandez de Velasco, su rentesco que con él tenian, porque entrambos reyes camarero mayor; y porque la villa de Miranda era de eran sus cuñados por estar el de Navarra casado con la iglesia de Burgos, le dió en pago sesenta mil mara- hermana del rey de Francia, y el de Aragon tenia asivedis de juro cada un año situados en los diezmos del mismo por mujer una hermana del mismo Navarro. mar, para que se gastasen en las distribuciones ordi- Aquellos príncipes, que tenian obligacion á defenlelle narias de las horas nocturnas y diurnas y se repartie- cuando otros le movieran guerra, esos se conjuraban sen entre los prebendados que asistiesen á los divinos contra él. ¡Oh fiera codicia de reinar! El mal modo de oficios en la dicha iglesia mayor, que antes desto no proceder del rey Cárlos de Navarra y su aspereza le liatenian estas distribuciones. Era á la sazon obispo de cian odioso á los reyes sus vecinos, y era la causa que Búrgos don Domingo, único deste nombre, cuya elec- tuviese muchos enemigos. Entendida esta liga por cion fué memorable; por muerte de su antecesor don el Navarro, él se estuvo quedo en España para hacer Fernando los votos del cabildo se dividieron sin poderse resistencia al rey de Aragon, mayormente que ya por concordar en dos bandos. Conviniéronse en que aquel su mandado Luis Coronel desde Tarazona hacia guerfuese de comun consentimiento de todos electo por ra en Navarra , robaba y destruia toda aquella fronteobispo á quien nombrase el canónigo Domingo, ra. A la Reina, su mujer, envió á Francia, dado que preárbitro que le bacian desta eleccion, ca le tenian por nada, para que procurase a placar al Rey, su hermano, y hombre santo y de buena conciencia. El, acelado que buscase algun remedio para salir del aprieto en que se hobo la accion que le daban, sin hacer caso de ninguno ballaban. Esta ida no fué de provecho alguno, á causa de los competidores, dijo por sí aquella sentencia que que el rey de Francia pensaba y pretendia quedarse despues se mudó en refran: «Obispo por obispo séa- desta vez con toda la tierra que el de Navarra tenia en selo Domingo.) Holgaron todos los canónigos que se su reino. Eslaudo pues la Reina en su villa de Evreux

como

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