Imágenes de páginas
PDF
EPUB

en Normandía, en el postrero dia del mes de marzo dez de Luna, arzobispo de Zaragoza, y Beltran Claquin. parió al infaote don Pedro, su segundo hijo, conde que La confederacion que estos principes hicieron fué que fué de Moretano ó Mortaigne en Normandia , y con él el rey de Navarra no diese paso á los ingleses; que en en el medio del estío se volvió a Navarra; por no hallar la guerra que esperaban ayudase con su persona y con buena acogida en el rey de Francia, de necesidad el todo su ejército al rey don Enrique, y que para seguNavarro hobo de buscar de quien favorecerse. Pareció- ridad diese ciertas villas y castillos en rehenes de que le el mejor medio de todos aliarse y juntar sus fuerzas cumpliria estos conciertos. Por el contrario, que don con el rey don Pedro, que andaba desterrado, y le ro- Enrique le diese á él á Logroño, la misma ciudad que gaba hiciese liga con él; y como los hombres cuando poco antes don Pedro le prometió. En estos dias don se ven en algun grande aprieto son muy liberales, pa- | Luis, hermano del rey de Navarra, se casó con Juana, ra traelle á su amistad le hacia una muy larga promesa duquesa de Durazo; en la Macedonia, hija mayor de de pueblos en Castilla , ca le ofrecia toda la tierra de Cárlos, de quien heredó este estado, y á quien algunos Guipúzcoa, Calahorra, Logroño, Navarrete, Salva- años despues el papa Urbano VI dió la envestidura del tierra y Victoria; parecen hoy dia, si no son fingidas, reino de Nápoles. Y porque comunmente se yerra en la Jas escrituras que hicieron deste concierto en este año decendencia destos principes , me pareció ponerla en en la ciudad de Lisboa, cuando el rey don Pedro desde este lugar. Cárlos II, rey de Nápoles, tuvo por hijo á Sevilla se retiro á Portugal. Al presente el rey don Pe- Juan, duque de Durazo; hijos de Juan fueron Cárlos y dro desde Bayona procuraba socorros para poder vol- Luis; Cárlos fué padre de Juana y Margarita. De Luis, ver á cobrar el reino de Castilla. En particular solicita- el otro hijo de Juan, nacieron Cárlos, que vino á ser ba á Eduardo, príncipe de Gales, que por su padre el rey de Nápoles, y Juana, la que dijimos casó con el inrey de Inglaterra gobernaba el ducado de Guiena, para fante don Luis, hermano del rey de Navarra. Las visque le ayudase con sus gentes. Viéronse en Cabreron, las del rey de Navarra y de don Enrique, que se hique es un pueblo cerca de la canal de Bayona; hallóse cieron en Campezo, fueron en el principio del año en aquellas vistas don Carlos, rey de Navarra. Convidó- de 1367, en el cual, quién dice el año siguiente, los á comer el Principe, sentáronse con este órden en en 18 de enero murió en Estremoz, vilia de Portula mesa; don Pedro á la mano derecha y luego junto á él gal, el rey don Pedro. Vivió por espacio de cuarenel Príncipe, y á la mano izquierda se sentó solo de por ta y seis años, nueve meses y veinte y un dias; reisi el rey de Navarra. Confederáronse allí estos tres prin- nó nueve años y otros tantos meses y veinte y ocho cipes, y confirmaron consolemnejuramento los concier- dias. Enterráronle en el monasterio de Alcobaza juulo tos que hicieron , que fueron estos, que el rey don Pe- á doña Inés de Castro; hízosele un real y solemnísimo dro fuese restituido en su reino, y que al principe enterramiento con grande aparato y pompa. Entre otras Eduardo se le diese en recompensa de su trabajo el se- cosas dejó buena renta para seis capellanes que allí diñorío de Vizcaya; que el rey de Navarra hobiese á Lo-jesen cada dia misa por su ánima y por las de sus antegroño, y que don Pedro dejase en Guiena sus hijas pa- pasados; fué aventajado en ser justiciero; lloráronle ra seguridad y prenda de que cumpliria lo capitulado mucho sus vasallos, y sintieron su muerte como si con y pagaria, alcanzada la victoria, el dinero que se le él en la misma sepultura se hobiera enterrado la pública prestaba para el sueldo de la gente de guerra. Sabida alegría y bien de todo el reino. Tenia mandado que sus esta liga por el rey de Aragon, receloso del daño que despenseros no comprasen ninguna cosa fiada, sino della le podia venir, para hallarse con mayores fuer- todo de contado y por justo precio. Hizo muy santas zas y poder mejor resistir á sus enemigos, renovó leyes contra la avaricia de los jueces y abogados, pacon el rey de Francia la confederacion y amistades que ra que con su codicia y largas no fuesen los pleitos incon él tenia hechas. El rey de Navarra estaba con gran mortales. Fué severísimo contra los malhechores, escuidado y miedo no descargasen estos nublados sobre pecialmente era rigurosísimo contra los adúlteros; llesu reino, como el que caia en medio de dos enemigos gó á que por haber cometido este delito el obispo de tan poderosos como eran los reyes de Francia y Ara- Portu, con sus propias manos le maltrató muy regon. Por otra parte temia á los ingleses; juzgaba que ciamente; así se decia vulgarmente, que traia consigo para pasar en Castilla ó les habia de dar el camino por un azote para castigar á los que cogiese en algun delisus tierras, ó se le abririan con las armas. Hallábase to. Tenia costumbre de distribuir cada año muchos muy congojado; aquejado con este pensamiento, no sa- marcos de plata, parte labrada, y parte acuñada, entre bia qué consejo se tomase. La peor resolucion que él los suyos, segun la calidad y méritos de cada uno. Repudo tomar fué quedarse neutral, porque desta ma- fiérese dél aquella sentencia : «Que no era digno de nera á ninguno obligaba , y á todos dejó querellosos. nombre de rey el que cada dia no hiciese bien y merTodavía despues que lo hobo todo bien ponderado, to- ced á alguna persona. » Hizo el puente y villa de Limia mó por mejor partido concertarse con el rey don En- en Portugal; dejó por heredero de su reino á su hijo rique, ora lo hiciese con disimulacion y engaño, ora don Fernando, cuyo reinado no fué tal y tan feliz coque hobiese mudado su voluntad y quisiese salir fuera mo el del padre. Con los embajadores que el rey de de la liga hecha con don Pedro y el príncipe de Gales. Aragon envió a su padre asentó él paces en 4 dias Como quiera que esto fuese, él tuvo sus hablas con el del mes de marzo deste año en los palacios de Alrey don Enrique en Santacruz de Campezo, que es una canhaaes, que son cerca de Santaren. Tuvo amores villa en la frontera de Navarra; balláronse presentes deshonestos con doña Leonor de Meneses, mujer de don Gomez Manrique, arzobispo de Toledo, que fuera Lorenzo Vazquez de Acuña, á quien se la quitó. El maelegido en lugar de don Vasco, don Alonso de Aragon, rido por tanto anduvo mucho tiempo huido en Castilla, conde de Denia y marqués de Villena, don Lope Fernan- y se dice del que traia en la gorra unos cuernos de plus ta como por divisa y blason, para muestra de la desho- des y de ningun valor. Que si el ánimo no faltaba , sonestidad del Rey y de su afrenta , mengua y agravio. braban las fuerzas y ciencia militar para desbaratar y

vencer dos tautos ingleses que fuesen. Sobre todo que CAPITULO X.

á tau justa demanda Dios no faltaria, y con su favor esQue don Enrique fué vencido junto à Najara.

peraban se alcanzaria una gloriosa victoria. Aprobó don

Enrique este parecer, mandó marchar su campo la via Toda Castilla y Francia ardian llenas de ruido y aso- de Alava para hacer rostro á algunas bandas de cabanadas de guerra; hacíanse muchas compañías de hom- los ligeros del enemigo, que se habian adelantado y robres de armas, jinetes é infantería; todo era proveerse baban aquella tierra. Llegó con su ejército junto a Salde caballos, armas y dineros. Las partes ambas igual- drian, yá vista del de su enemigo asentó su campo en un mente temian el suceso y esperaban la victoria. Don lugar fuerte, porque le guardaban las espaldas unas sierEnrique en Burgos, do era ido, se apercebia de lo ne- ras que allí están, con que podia pelear con ventuja si cesario para salir al camino á su enemigo, que sabia no le forzaban a desamparar aquel sitio. Considerando con un grande y poderoso campo era pasado los Piri- esto, los ingleses levantaron sus reales y tiraron la via neos por las estrechas sendas y montañas cerradas de de Logroño, ciudad que tenia la voz de don Pedro, Roncesvalles. Llegó á Pamplona sin que el rey Carlos con intento de traer á don Enrique á la batalla ó ende Navarra le hobiese hecho ningun estorbo á la pasa

traren medio del reino, por don tenian esperanza que da , ca estaba á la sazon detenido en Borgia. Prendióle todas las cosas podrian acabar á su gusto. Enlenili:lo andando á caza cerca de allí un caballero brelon, lla- por don Enrique, que estaba en Navarrete, el fin del mado Olivier de Mani, que la tenia en guarda por Bel- enemigo, volvió atrás cainino de Najura, que es una tran Claquin, su primo. Entrambos los reyes sospecha- ciudad que se piensa ser la antigua Trilio Metallo en ron que era trato doble, concierto con este capitan que los autrigones; y de que sea ella no és pequeño indile prendiese, para tener color de no favorecer á ningu- cio que dos millas de allí está una aldea que retiene el no dellos, y despues excusa aparente con el que ven- mismo nombre de Tritio. Esta ciudad alcanza muy linciese. A los principes ningun trato que contra ellos se do cielo y unos campos muy fértiles, y por muchas cohaga, aunque sea con mucha cautela, se les puede en- sas es un noble pueblo, y con el suceso desta batalla cubrir; antes muchas veces les dicen mas de lo que se hizo mas famoso. Escribiéronse estos principes; cahay, y eso lo malician y echan á la peor parte. Don En- da cual daba á entender al otro la justicia que tenia de rique partió de Búrgos con un lucido y grueso ejército su parte y que no era él la causa desla guerra; antes la de mucha infantería y cuatro mil y quinientos hombres hacia forzado y contra su voluntad, y tenia mucho dede á caballo, en que iba toda la nobleza de Castilla y seo y gana de que se concordasen y no se viniese al la gente que de Francia y Aragon era venida en su ayu- riesgo y trance de la batalla por la lástima que signifida. Llegó con su campo al Encinar de Bañares, llamó á caban tener à la mueha gente inocente que en ella peconsejo los mas principales del ejército, y consultó con receria. Mas como quier que no se concordasen en el ellos lo tocante á esla guerra. Los embajadores de punto principal de la posesion del reino, perdida la esFrancia, que eran enviados á solo este efecto, y Beltran peranza de ningun concierto, ordeuaron sus haces en Claquio procuraron persuadir que se debia en todas ma- guisa de pelear. Don Enrique puso á la mano derecha neras excusar de venir á las manos con el enemigo y no la gente de Francia, y con ella á su hermano don Sandarle la batalla, sino que fortificasen los pueblos y forta- cho con la mayor parte de la nobleza de Castilla; á su lezas del reino, tomusen los puertos, alzasen las vitua- hermano don Tello y al conde de Denia mandó que riHlas, y le entretuviesen y gastasen; que la misma tar- giesen el lado izquierdo; él con su hijo el conde don danza le echiaria de España por ser esta provincia de tal Alonso se quedó en el cuerpo de la batalla. Los enemicalidad, que no puede sufrir mucho tiempo un ejército gos, que serian diez mil hombres de á caballo y otros y sustentarle. Que se considerase el poco provecho que tantos infantes, repartieron desta manera sus escuase sacaria cuando se alcanzase la victoria, y lo mucho drones. La avanguardia llevaban el duque de Alencasque se aventuraba de perder lo ganado, que era no Tre y Hugo Carbolayo, que se era pasado á los ingleses. menos que los reinos de Castilla y Leon y las vidas de El conde de Armeñac y mosiur de Labrit ibau por catodos. Que en el ejército de dou Pedro venia la flor de pitanes en el segundo escuadron; en el postrero quedala caballería de Inglaterra, gente muy esforzada y acos- ron el rey don Pedro y el príncipe de Gales y don Jaitumbrada á vencer, a quien los españoles no se iguala- me, hijo del rey de Mallorca, el cual, despues que se ban ni en la destreza en pelear ni en la valentía y fuer- soltó de la prision en que le tenia el rey de Aragon,cazas de los cuerpos. Finalmente, que se acordasen que sara con Juana, reina de Nápoles. Halláronse en esta 110 es menos oficio del sabio y prudente capitan saber batalla trecientos hombres de á caballo navarros, que vencer al enemigo con industria y maña que con fuer- con su capitan Martin Enrique los envió el rey Cárlos za y valentía. Esto dijeron los embajadores de Francia de Navarra en favor del rey don Pedro. Corria un rio de parte de su Rey, y Beltran Claquin de la suya. Otros, en medio de los dos campos; pasóle don Enrique, y en que tenian menos experiencia y menor conocimiento del un llano que cstá de la olla parte ordenó sus haces. En valor de los ingleses, y eran mas fervorosos y esforzados este campo se vinieron á encontrar los ejércitos con que considerados y sufridos, instaron grandemente en grandísima furia y ruido de las voces, de los combates, que luego se diese la batalla. Decian que la cosas de la del quebrar de las lanzas y el disparar de las ballestas. guerra dependian mucho de la reputacion, y que se El escuadron de la mano derecha , que regia Beltran perderia si se rehusase la batalla, por entenderse que Claquin, sufrió valerosamente el impetu de los enemitenian miedo del enemigo y serian tenidos por cobar- gos, y parecia que llevaba lo mejor; empero en el otro lado quitó don Tello a los suyos la victoria de las ma- ragoza, que se quedaron con la Reina. Estos la acomnos; con mas miedo que vergüenza volvió en un punto pañaron en este viaje de Aragon; llegada alli, no halló las espaldas, sin acometer a los enemigos ni entrar en en el Rey tan buena acogida como pensaba , que es cola batalla. Como él y los suyos huyeron, dejaron des- sa comun y como natural en los hombres desamparar al cubiertos y sin defensa los costados de Beltran y de don caido y hacer aplauso y dar favor al vencedor. OlvidaSancho, por donde pudieron fácilmente ser rodeados do pues el rey de Aragon ya de las amistades y conde los enemigos, y apretándolos reciamente por ambas federaciones que tenia hechas con don Enrique, tenia partes, los vencieron y desbarataron. Hizose gran ma- propósito de moverse al son de la fortuna y llegarse á tanza, y fueron presos muchos grandes y ricos hombres, la parte de los que prevalecian. A esta causa era ya entre ellos los capitanes inas principales del ejército. venido en Aragon por embajador Hugo Carbolayo, inDon Enrique con mucho esfuerzo y valor procuró de-glés, y porque no podian tan presto y fácilmente contener su escuadron, que comenzaba á ciar y retirarse; cluirse paces, se hicieron treguas por algunos meses. por dos veces metió su caballo en la mayor priesa de la Despues de la victoria el rey don Pedro con todo su batalla con grandísimo peligro de su persona; mas co- ejército se fué á Burgos, prendió en aquella ciudad á mo quier que no pudiese detenerá los suyos por la gran Juan Cordollaco, pariente del conde de Armeñac y arzomuchedumbre de enemigos que cargó sobre ellos y los bispo de Braga , que era de la parcialidad del rey don desbarató, mal pecado, perdida del todo la esperanza Enrique. Hízole el Rey llevar al castillo de Alcalá de de la victoria, se salió de la batalla y se acogió á Naja- Guadaira y meterle en un silo, en que estuvo hasta la ra. De allí por el camino de Soria se fué á Aragon, acom- muerte del mismo don Pedro, cuando, mudadas las copañado de Juan de Luna y Fernan Sanchez de Tobar y sas, fué restituido en su libertad y obispado. El rey don Alfonso Perez de Guzman y de algunos otros caballe- Pedro, sin embargo, se hallaba muy congojado en traros de los suyos. A la entrada de aquel reino le salió á zar cómo podria juntar tanto dinero como á los ingleses ver y consolar don Pedro de Luna, que despues en tiem- de los sueldos debia y él recibió prestado del príncipe po del gran scisma fué el papa Benedicto. No paró el de Gales. No sabia asimismo cómo podria cumplir con rey don Enrique hasta que por los puertos de Jaca entró él lo que le tenia prometido de darle el señorío de Vizen el reino de Francia, sin detenerse en Aragon por no caya, porque ni los vizcaínos, que es gente libre y fese fiar de aquel Rey, si bien era su consuegro. Hallábase roz, sufririan señor extraño, ni el tesoro y rentas reaen grande cuita, poca esperanza de reparo. Por seme- les, consumidos con tan excesivos gastos, como con jantes rodeos lleva Dios á los varones excelentes por estas revoluciones se hicieron, no alcanzaban cou estos altos y bajos hasta ponerlos de su mano en la gran parte á pagar la mitad de lo que se debia. Por cumbre de la buenandanza que les está aparejada. Los esta causa con ocasion de ir á juntar este dinero se demás de su ejército se huyeron por las villas y pue- fué don Pedro muy aptiesa á Toledo, de allí á Córdoblos de aquella comarca , todos esparcidos, sin que- ba. En esta ciudad en una noche hizo matar diez y dar pendon enhiesto, ni compañía entera , ni escuadra seis hombres principales; cargábales fueron los prique no fuese desbaratada. Despues de la batalla hizo meros que en ella dieron entrada al rey don Enrique. En matar el rey don Pedro á Iñigo Lopez de Horozco, á Sevilla mandó asimismo matar á micer Gil Bocanegra Gomez Carrillo de Quintana, á Sancho Sanchez de Mos- y á don Juan, hijo de Pero Ponce de Leon, señor de coso, comendador de Santiago, y á Garci Jofre Teno- Marchena , y á doña Urraca de Osorio, madre de Juan rio, hijo del almirante Alfonso Jofre, que todos fueron Alfonso de Guzman, y á otras personas. A doña Urraca presos en la pelea. Otros muchos dejó de matar por no hizo quemar viva, fiereza suya, y ejecucion en que sulos habér á las manos, que por ningun precio se los qui- cedió un caso notable. En la laguna propia en que boy sieron entregar los ingleses, cuyos prisioneros eran; está plantada una grande alameda armaron la hoguedemás que el príncipe de Gales le reprehendió con pa- ra. Una doncella de aquella señora, por nombre Isabel labras casi afrentosas porque, despues de alcanzada la Davalos, natural de Ubeda, luego que se emprendió el victoria, continuaba los vicios que le quitaban el reino. fuego, se metió en él para tenella las faldas porque no Uno de los presos fué don Pedro Tenorio, adelante ar- se descompusiese, y se quemó junto con su ama; hazobispo de Toledo. Llevó en esta batalla el pendon de zaña memorable, señalada lealtad, con que grandedon Enrique Pero Lopez de Ayala , aquel caballero que mente se acrecentó el odio y aborrecimiento que de escribió la historia del rey don Pedro, y fué uno de los atrás al Rey tenian. Con los infortunios, destierro y presos. Por esta razon algunos no dan tanto crédito á trabajo que habia padecido parece era razon hobiera su historia, como de hombre parcial. Dicen que por ya corregido los vicios que de antes parecian tener exodio que tenia al rey don Pedro encareció y fingió al- cusa con la mocedad, licencia y libertad, si su natural gunas cosas; á la verdad fué uno de aquellos contra no fuera tan malo. Por el contrario, la afabilidad y buequien en Alfaro él pronunció sentencia, en que los dió na condicion del rey don Enrique causaba que todos por rebeldes y enemigos de la patria. Dióse esta bata- tenian lástima de sus desastres y lé amaban mas que anla sábado 3 de abril deste año de 1367. Don Tello llevó tes. Con esto se volvió á la plática de envialle á llamar y á Búrgos las tristes nuevas deste desgraciado suceso. restituille en los reinos de Castilla. El rey de Navarra, de La reina doña Juana , mujer de don Enrique, sabida Borgia, do le tenian arrestado, se vino despues de dada la rota , tuvo gran miedo de venir á manos de don Pe- la batalla á Tudela; á mosen Olivier, que le hizo compadro; así, ella y sus liijus con gran priesa se fueron de ñía en aquella villa, le hizo prender, y no le quiso solBúrgos á la ciudad de Zaragoza. En esta sazon en Búr- tar de la prision hasta que le entregó a su hijo el infante gos se hallaban don Gomez Manrique, arzobispo de To- don Pedro, que quedó en Borgia para seguridad que se ledo, y don Lope Fernandez de Luna, arzobispo de Za- cumpliria lo que los dos capitularon. Este mismo año que se dió la batalla de Najara falleció en Viterbo, ciu- arcediano con orden que le notificase cómo estaba dad de Italia, el cardenal don Gil de Albornoz en 24 dias descomulgado, y por tal le publicase. Este arcediadel mes de agosto, fiesta de San Bartolomé. Fué este no, como quier que temiese la crueldad de don Peprelado excelente varon, de gran valor y prudencia, no dro y el poco respeto que tenia á la Iglesia , usó con él menos en el gobierno que en las cosas de la guerra, muy de cautela y maña; esto fué que se vino por el rio en querido de tres papas que alcanzó, Clemente, Inocen- una galeota muy ligera á Sevilla, y se puso á la ribera cio y Urbano V, que á esta sazon gobernaba la Iglesia del campo de Tablada cerca de la ciudad; aguardó á romana. Hizo guerra en Italia á los tiranos que tenian que el Rey pasase por aquella parte, sucedióle como lo usurpadas muchas ciudades y tierras de la Iglesia, ycon deseaba, preguntóle si queria saber nuevas de levante, dichosas armas las restituyó al patrimonio y estado de que le diria cosas maravillosas y jamás oidas, porque san Pedro, con que abrió el camino á sus sucesores para acababa de llegar de aquellas partes. Llegóse el Rey que pasasen la silla Apostólica á la antigua ciudad de cerca por oirle, y él le intimó entonces las bulas del Roma, que no tardó mucho tiempo en cumplirse. Depo- Papa. Esto hecho, luego con grandísima velocidad se sitaron su cuerpo en el monasterio de San Francisco fué el rio abajo á vela y remo; ayudábale la menguante de la ciudad de Asis; despues , sosegadas las cosas de en que las aguas de la creciente del Océano volvian á España con la muerte del rey don Pedro, por haberlo bajar, así pudo mas ligeramente escaparse. El Rey enoél así mandado en su testamento, le trasladaron á la jóse mucho con la burla y como fuera de sí, desnuda ciudad de Toledo; está enterrado en la iglesia mayor la espada y arrimadas las espuelas al caballo, se lanzó en la capilla de San Ilefonso. Concedió el romano Pon- en el rio. Tiró una gran cuchillada al Arcediano, que tífice indulgencias a los que le trajesen en hombros; por no le poder alcanzar dió en la galeota, sin desistir y fué tanta la devocion de los pueblos, que por do quier de seguille hasta tanto que el caballo no podia nadar que pasaba salian á bandas á los caminos por ganar de cansado; corriera gran peligro de ahogarse si no los perdones, y desta manera le trajeron hasta Toledo. le acorrieran prestamente con un barco en que le reco

gieron muy encolerịzado. Decia á grandes voces que él CAPITULO XI.

quitaria la obediencia al Papa que tan violenta y suciaDel maestre de Sau Bernardo.

mente regia la Iglesia; procuraria otrosí que hiciesen

lo mismo los reyes de Aragon y de Navarra;además que El maestre de San Bernardo, dignidad cuyo nombre aquella injuria él la vengaria muy bien con las armas y y noticia apenas ha llegado a nuestros tiempos, se ha- con hacer guerra á sus tierras. Esto dijo con los ojos lló en la batalla de Najara con otros muchos en favor de encarnizados y hechos ascuas y con la voz muy fiera, don Enrique, donde fué preso y muerto por mandado alta y descompuesta. Las afrenlas amenazas y desacatos del rey don Pedro, y le confiscaron muchos pueblos que dijo contra el Papa mas le desdoraron a él que agraque poseia en las behetrías. No cuenta esto ninguno de viaron al Padre Santo. Mandó luego apercebir una armalos historiadores, sino solamente el despensero mayor da y hacer grandes llamamientos de gentes de guerra. de la reina doña Leonor, de quien arriba hicimos men- El Papa, vista la furiosa condicion del rey don Pedro, sa cion. Verdad es que no escribe el nombre del Maestre determinó de aplacalle de la mejor manera que pudiese; ni qué principio o autoridad tuviese esta dignidad, cosa para hacello con mayor autoridad le envió un legado, en aquel tiempo muy sabida , al presente de todo pun- fué un sobrino suyo, cardenal de San Pedro, que le to olvidada ; el tiempo todo lo gasta. Solo consta que absolvió, de la excomunion , y hizo las amistades entre este Maestre era hombre de religion y eclesiástico, él y su tio con estas condiciones. Que consumido el porque el rey don Pedro fué descomulgado por la oficio y nombre de maestre de San Bernardo, todos muerte que le dió. Lo que yo sospecho es que cuando aquellos pueblos de allí adelante tuviesen su antiguo el rey don Pedro por consejo de Juan Alonso de Albur- nombre de behetrías y fuesen del patrimonio real, á tal querque, como de suso se dijo , quiso encorporar las empero que no pudiesen ser entonces ni en algun tiem. bebetrías en la corona real, ó lo que es mas cierto, dar- dados ni vendidos ni enajenados. Guardóseles eslas á algunos señores particulares que las pretendian te respeto y preeminencia por ser bienes de religion y con mas codicia de estados que de hacer lo que era eclesiásticos. Demás desto, que la tercera parte de las razon y justicia, entonces de su voluntad y con facultad décimas que llevaba á la sazon el Papa de los benelidel Papa con color de religion se debieron de sujetar á cios fuese del Rey para ayuda a la guerra de los mola orden de San Bernardo, á imitacion de los caballeros ros. Que el Papa otrosí sin consentimiento de los rede Calatrava y Alcántara, y eligieron una cabeza con yes de Castilla no pudiese en sus reinos dar obispados titulo que le dieron de maestre de San Bernardo , para ni maestrazgos ni el priorato de San Juan ni otros que como las demás religiones militares hiciesen guer- mayores beneficios. Esto se le concedió teniendo conra á los moros. Este color y diligencia, aunque fué á sideracion al sosiego comun y al bien general de la propósito para que aquellos pueblos se mantuviesen en paz, puesto que era contra la costumbre y uso antiguo. la libertad en que por tantos siglos inviolablemente se Es cosa notable y maravillosa que por contemplacion ni mantuvieron, dió empero ocasion para que el Rey se respeto de ningun príncipe quisiese el Papa perder en indignase contra ellos. Por esta causa creo yo que el España tanto de su derecho y toridad : en tanto se dicho Maestre se llegó a la parte de don Enrique ; esto tuvo en aquella era el sanar la locura de un Rey, que pudo ser, mas no es mas que conjetura y pensamiento. primero con sus trabajos y ahora con la victoria andaba Lo que se sigue es cierto, que el sumo pontífice Ur- desatinado, bano V por esta muerte y porque tenia fuera de sus iglesias á los obispos de Calahorra y de Lugo, envió un

que

ро

CAPITULO XII.

dad, su enemigo mismo le ayudaba con hacerse por Que don Enrique volvió á España,

momentos mas odioso con su mal modo de proceder y

desvariados castigos que hacia en los suyos. Juntado Llegado don Enrique á Francia, no perdió el ánimo, pues don Enrique su ejército , entró en Aragon por las sabiendo cuán varias y mudables sean las cosas de los asperezas de los Pirineos llamadas Valdeandorra; pasó hombres, y que los valientes y esforzados hacen rostro por aquel reino con tanta presteza, que primero estuvo á las adversidades y vencen todas las dificultades en dentro de Castilla que pudiese el rey de Aragon atajarque la fortuna los pone, los cobardes desmayan y se le el paso, si bien puso para estorbársele toda la dilirinden á los trabajos y desastres. El conde de Fox, á gencia que pudo. Llegado don Enrique á la ribera del cuya casa primero aportó, le recibió muy bien y bos- rio Ebro, preguntó si estaba ya en tierra de Castilla. pedó amigablemente, aunque con recelo no le hiciesen Como le respondiesen que sí, se apeó de su caballo, y guerra los ingleses porque le favorecia. De allí fué á Villa- hincado de rodillas hizo una cruz en la arena, y besándonueva, que es cerca de Aviñon, para hablar á Luis, la dijo estas formales palabras : «Yo juro á esta signifiduque de Anjou y hermano del rey de Francia, en quien canza de cruz que nunca en mi vida por necesidad que hallo mejor acogimiento del que él podia esperar; so- me venga salga de Castilla; antes que espere ahí la corrióle con dineros, y dióle consejos tan buenos, que muerte, ó estaré á la ventura que me viniere.» Fué imsueron parte para que sus cosas tuviesen el próspero portante esta ceremonia para asegurar los corazones suceso que poco despues se vió. Envió por inducimien- de los que le seguian é inflamallos en la aficion que le to y aviso del Duque con su embajada á pedir al rey de tenian. Vuelto á subir en su caballo, fué con todo su Francia su ayuda y favor para volver á Castilla. Fué campo á Calahorra , que por aquella parte es la primeoido benignamente, y determinóse el Rey de favorece- ra ciudad de Castilla; entró en ella el dia del arcángel lle. A la verdad la mucha prosperidad y buenos sucesos san Miguel con mucho contento y regocijo de los ciude los ingleses le tenian con mucho miedo y cuidado; dadanos y de muchos del reino que luego de todas tenia asimismo en la memoria los agravios que don partes le acudieron, ca andaban unos desterrados, y Pedro le habia hecho y la enemiga que tenia con él. otros huidos de miedo de la crueldad del Rey, su hermaRespondióle pues con mucho amor, y propuso de le no. De Calahorra se partió á Búrgos; allí fué recebido ayudar con gente y dineros; dióle el castillo de Pera- con una muy solemne procesion por el obispo, clerecia pertusa en los confines de Ruisellon, en que tuviese á su y ciudadanos de aquella ciudad. Halló en el castillo premujer y hijos, ca desconfiados del rey de Aragon se reti- so á don Felipe de Castro, un grande del reino de Arararon á Francia; mandóle otrosí dar el condado de Sese- gon, casado con su hermana doña Juana, que le prenno, en que pudiese vivir en el entre tanto que volvia á dieron en la batalla de Najara; mandóle luego soltar, y cobrar el reino de Castilla, de donde cada dia se venian hízole donacion de la villa de Paredes de Nava y de veá él muchos caballeros que fueron presos en la batalla dina de Rioseco y de Tordehumos. Por el contrario, de Najara, y estaban ya rescatados y librados de la prendió en el mismo castillo á don Jaime, rey de Nápocrueldad del rey don Pedro; que los ingleses los esca- les y hijo del rey de Mallorca, que se quedara en Búrparon de sus manos. De los primeros que se pasaron y gos despues que se halló en la batalla por la parte del acudieron en Francia á don Enrique fué don Bernal, rey don Pedro, y ahora cuando vió que recebiau á don hijo del conde de Fox, señor de Bearne, á quien el rey Enrique, se retiró al castillo para defenderse en él con don Enrique, despues de acabada la guerra, en remune- el alcaide Alfonso Fernandez. Con el ejemplo de la real racion deste servicio le dio á Medinaceli con título de ciudad de Burgos otras muchas ciudades tomaron la conde. Fué casado este Príncipe con doña Isabel de la voz de don Enrique, quitado el miedo que tenian, el Cerda , hija de don Luis y nieta de don Alonso de la cual no suele ser buen maestro para hacer á los home Cerda el Desheredado, de quien los duques de Medinace- bres constantes en el deber y en hacer lo que es razon. li, sin haber quiebra en la línea, se precian descender. Sosegadas las cosas en Burgos, pasó con su campo Hallóse tambien con don Enrique el conde de Osona, sobre la ciudad de Leon, que á cabo de algunos dias se hijo de don Bernardo de Cabrera, el cual, despues que le rindió a partido el postrero dia de abril del año estuvo preso en Castilla, sirvió en la guerra á don Pedro de 1368. En la imperial ciudad de Toledo unos querian á por el gran sentimiento que tenia de la muerte de don Enrique, la mayor parte sustentaba la opinion de su padre. Finalmente, puesto en su entera libertad, don Pedro, escarmentados del riguroso castigo que se pasó á don Enrique con propósito de serville y se- hizo allí los meses pasados y de miedo de la gente de guir su fortuna hasta la muerte. Demás desto le avi- guerra que allí tenia de guarnicion, que eran muchos no bien á don Enrique en que el príncipe de Gales se ballesteros y seiscientos hombres de armas, cuyo cavolvió en estos dias á Guiena, enojado y mal satisfecho pitan era Fernando Alvarez de Toledo, alguacil mayor de don Pedro porque ni le entregó el señorío de Vizcaya de la misma ciudad. Tenia don Enrique en su ejército que le prometió, ni le pagó los emprestidos que le hi- mil hombres de armas; con estos y con la infantería, que ciera , ni á muchos de los suyos el sueldo que les debia. era en mayor número, no dudó de venir sobre una ciuDemás desto, en Castilla le comenzaba á ayudar la fortu- dad tan grande y fuerte como Toledo y tenerla cercada. na, ca muchos grandes y caballeros habian tomado su Tenia por cierto que, apoderado que fuese de una ciudad voz y hacian guerra á don Pedro. En particular se te- y fuerza semejante, todo lo demás le seria fácil de acanian por el las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya y las bar. Asentó sus reales en la vega que se tiende á la parciudades de Segovia, Avila , Palencia , Salamanca y la te del setentrion á las baldas de la ciudad; puso muchas villa de Valladolid y otros muchos pueblos del reino de compañías en los montes que están de la otra parte del Toledo. Cada dia se reforzaba mas su bando y parciali- rio Tajo; este gran rio como con un compás rodea las

« AnteriorContinuar »