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HISTORIA

mas franceses, que tenia asoldadas el infante de Mallorca para haper guerra en aquel estado. En fin, los pretensos de los ingleses salieron vanos, y por medio de don Luis, duque de Anjou, se comenzó á tratar con mucho calor la paz entre Aragon y Castilla. Vino el Duque á Carcasona con deseo de efectuar estas amistades, por miedo que tenia, si las discordias se continuaban, no se apoderasen de España los ingleses, capitales enemigos de Francia. Enviáronse á Aragon embajadores sobre este hecho; pedia don Enrique que la infanta doña Leonor, hija del rey de Aragon, que estaba prometida á su hijo el infante don Juan, le fuese entregada. No rehusaba el Aragonés de hacer cosa tan justa, si don Enrique le entregase aquellas ciudades que le tenia prometidas. Excusaba él de darlas; alegaba que no tenia obligacion á cumplirle aquella promesa, pues no solo no le ayudó cuando andaba huido y desterrado, antes hizo liga contra él con su cruel enemigo. Finalmente, se concordaron de dejar sus diferencias en mano del legado el cardenal Guido de Bolona, que fué al presente mas dichoso que antes en hacer las paces entrelos españoles. En el tiempo que estas cosas se trataban en Aragon, en 15 de octubre el papa Gregorio XI confirmó la regla de los monjes, que comunmente en España se llaman frailes de San Jerónimo, cuyo instituto es aventajarse á las demás religiones en guardar con gran paciencia una estrecha y loable clausura y ocuparse los dias y las noches con suavisimo canto y dulce melodia en perpetuas alabanzas de Dios. Ha crecido mucho en España esta religion, y poseen muchas y muy ricas casas de magnificos y suntuosisimos edificios. El hábito destos religiosos es las tunicas y lo interior de lana blanca, la capas de paño buriel. Dieron principio á esta santa religion ciertos ermitaños italianos, que, encendidos con el deseo de servir á nuestro Señor, hicieron su habitacion en un lugar apartado cerca de la ciudad de Toledo, en que al presente está el monasterio de aquella órden llamado de la Sisla, del nombre de una aldea que alli estaba antiguamente. Creció la opinion de su santidad, con que tomaron su modo de vivir y se le juntaron algunos hombres principales, que fueron Fernando Yañez, capellan mayor de los Reyes Viejos y canónigo de la santa iglesia de Toledo, y don Alonso Pecha, obispo de Jaen, que renunció su obispado, y su hermano Pedro Fernandez Pecha, camarero que fuera del rey don Pedro. El primer monasterio que se fundó debajo destas constituciones y regla, fué junto á la ciudad de Guadalajara, encima de un pueblo que se llama Lupiana, en una ermita que les dió este mismo año el arzobispo don Gomez Manrique. Despues por la magnificencia delos reyes y otros señores de Castilla se han edificado otras muchas casas. Los años adelante salió tambien desta religion la de los isidorianos ó Isidros. En el mes de diciembre, como quierqueno se concertasen las paces entre los reyesde Castilla y de Aragon, se hicieron treguas hasta el diade Pentecostes, pascua de Espiritu Santo; asentaron estas treguas los procuradores destos reyes, que fueron por el de Aragon don Juan, conde de Ampúrias, su primo hermano y yerno, ca estaba casado con doña Juana, hija del Rey, y por el de Castilla Juan Ramirez de Arellaoo, señor de los Cameros. En el año de 1374

DE ESPAÑA. 527Juan, duque de Alencnstre , con un grueso ejército pasó al puerto de Cales, llamado lecio por los antiguos, que está en los marinos, provincia de la Gallia Bélgica. Juntóse con él Juan de Monforte, duque de Bretaña, que andaba en deservicio del rey de Francia, y favorecia á los ingleses por estar casado con una hermana del de Alencastre. Entraron estos principes con sus gentes en el Artoes y Vermandoes; hicieron gran estrago en los campos, villas y aldeas que topaban, y hartos ya de los rohos y muertes con que dejaron asoladas aquellas provincias, enderezaron su camino al ducado de Guiena, y pasado el rio Ligeris, llamado hoy Loire, llegaron á Burdeos con pensamiento de entrar en España y conquistar el reino de Castilla. Enviaron sus embajadores á los reyes de Aragon y de Navarra para que les asistiesen y ayudasen; mas el Aragonés y-el Navarro eran prudentes y sagaces, no quisieron poruna esperanza incierta de interés ponerse en un peligro cierto de ser destruidos, sino como muchos hombres suelen hacer, les pareció seria mejor estarse á la mira y tomar el partido conforme las cosas se encaminasen. El rey don Enrique, avisado de la tempestad que sobre él venia, estaba con gran cuidado. Acudió á Burgos para resistir y juntar sus gentes de todas las partes del reino, y hacer de nuevo otras muchas compañias. Llamó particularmente á los soldados viejos, cuyo valor tenia experimentado en las guerras pasadas. Acudieron al tanto todos los grandes con gran deseo de servir y acompañar á su Rey. Los mi;mos que en las revueltas pasadas le fueron contrarios, en esta ocasion le querían recompensar y con su diligencia y alegria dar ciertas muestras del amor y lealtad con que le servian; de suerte que los que de antes andaban divisos en bandos y parcialidades, visto el riesgo que corrian de ser señoreados por extraños, se juntaron en una conformidad para defender su patria y su libertad; verdad es que en 19 de marzo sucedió en aquella ciudad un gran desastre que causó en todos gran pesar y tristeza, esto es, que el conde de Alburquerquedon Sancho, hermano del Rey, por apaciguar una revuelta que se levantó entre sus soldados y los de Pero Gonzalez de Mendoza sobre las posadas, sin ser conocido, por ser la refriega de noche, fué herido en el rostro con una lanza por un hombre de armas, de que desde & un rato murió. Alhorotóse el Rey, como era razon, por la muerte tan desgraciada de su hermano; pero no hizo demostracion por suceder acaso y por ignorancia. La condesa doña Beatriz, mujer del muerto, quedó preñada y parió á doña Leonor, que casó con el infante don Fernando, adelante rey de Aragon. Despues que el rey don Enrique tuvo junto su ejército, partió de Burgos, y cerca de la villa de Bañares hizo alarde; halló que tenia mil y dociculos caballos y cinco mil infantes, todos gente escogida, y que con su valor suplian el pequeño número, y estaban prestos para acudirá la parte que fuese menester. Amenazaba esta hueste principalmente, asi á los de Aragon, porque ya espiraban las treguas, como á los ingleses^ Francia, de quienes se tenian nuevas sordasj pasaban ya en España, porque su ejércit muy menoscabado y menguado, á causa que que de Borgoña, y un famoso capitan lian Viena, que era almirante de Francia,'

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328 EL PADRE IUA

dellos, y por todo el camino les hicieron grandes daños; que de treinta mil combatientes que eran, casi no llegaban á seis mil cuando entraron en Burdeos. Ofreciase buena ocasion de hacer alguna cosa notable, y echar á los ingleses de toda Francia; parecia que ya la fortuna y buena dicha de la guerra los desamparaba y favoreciaá los franceses. Luis, duque de Anjou, escribió al rey don Enrique que juntasen sus fuerzas y cercasen á Bayona, ciudad de los antiguos tarbellos. Decia que esto importaba mucho para ganar reputacion , si diesen á entender que eran poderosos, no solamente para defenderse de sus enemigos, sino tambien para irles á hacer guerra dentro de su casa. Con esto animado el rey don Enrique, pasó á Bayona, y la cercó en los postreros del mes de junio; mas como sobreviniesen muchas aguas, que impedian las labores que se hacian para combatir la ciudad, y faltasen bastimentos, que por ser muy estéril la provincia de Vizcaya de que se proveian, bastecia mal el ejército, cansados todos con estas descomodidades, levantaron el cerco y se volvieron á Castilla. Asimismo el duque de Anjon no pudo venir,como tenia prometido, por estar ocupado en el cerco de Montulvan. Sirvió muy bien en esta jornada al rey don Enrique Beltran de Guevara, señor de la villa de Oñatey de la casa de Guevara; y ála venida de Bayona en remuneracion de sus servicios le hizo merced del valle de Leñiz consu acostumbrada largueza en hacer dádivas, cosa que puso en necesidad á los reyes sus decendientes de reformólas. En el mes de agosto el infante de Mallorca entró por el condado de Ruisellon con un grande y poderoso ejército, con el cual las fuerzas de los aragoneses no se pudieran igualar , si se hubiera de hacer jornada y darla batalla. Prevaleció en este aprieto la buena dicha de Aragon, que en esta entrada no hizo el Infante cosa notable mas de desbaratar algunas banderas de enemigos con muy poco provecho suyo y llevar alguna presa de hombres y de ganados. Los que en esta entrada del Infante padecieron mayores daños fueron los del condado de Urgel. Por otra parte, el señor de lienme y Jofre Recco, breton, que tenian muchos pueblos y vasallos en Castilla, sea por órden del rey don Enrique, ó de su propio motivo, hicieron entrada en los campos de Borgia y molestaron con guerra toda su tierra .combatiendo algunas villas, destruyendo y abrasando las aldeas, labranzas, rozas y heredades de aquella comarca. En estos dias el rey de Aragon envió á Inglaterra á Francés de Perellos, vizconde de Roda, & pedir ayuda al duque de Alencastre y á convidalle se confederase con él; y como este embajador con recio temporal corriese fortuna y aportase á la costa de Granada , fué preso por mandado del rey Moro, y encarcelados los mercaderes catalanes en venganza de que Pedro Bernal, capitan de unas galeras de Aragon, pocos dias tomara una nave del rey de Granada, que enviaba á Túnez conciertos recados suyos. Pretendia el Moro otrosi en prender estos aragoneses hacer placer al rey de Castilla, cuyos enemigos eran. Con tantos desastres y malos sucesos, ¿qué podian hacer los de Aragon?¿De quién valerse? ¿Qué ayudas podian buscar? El rey don Enrique pretendia sanar al rey de Aragon, y no destruir al que con su ayuda fué parte para que él llegase á la cumbre de

DE MARIANA-alteza en que al presente se veia; con estefin envió otra vez á Barcelona por embajadores á Juan Ramirez de Arellano y al obispo de Salamanca para que hiciesen paz con él. En 3 de noviembre deste año en el castillo de Evreux en Normandia murió doña Juana, reina de Navarra, por cuyas lágrimas muchas veces su hermano el rey de Francia perdonó grandes ofensas que su marido le tenia hechas. Al presente en esta ida que hizo á Francia, como quier que hallase cerradas las orejas del hermano, recibió tan grande pena, que della le sobrevino una dolencia que la acabó. Su cuerpo sepultaron en el monasterio de San Dionisio entrelos reyessus antepasados; hiciéronle las obsequias con real pompa y aparato Su marido dió nuevas ocasiones para que coa mucha razon el pueblo le aborreciese, porque persiguió con muertes, destierros y confiscaciones de bienesá los parientes y allegados de aquellos que en las revueltas y calamidades de aquel tiempo siguieran el partido de sus enemigos. Si estos castigos él los hiciera en las personas de los que le ofendieron, pudiérale excusarel dolor de la ofensa y el deseo de la venganza, mas pagaban los inocentes por los culpados. Sobre los trabajos que hemos referido que padecia el reino de Aragon con las guerras le vino otro muy mayor de una gran hambre que en este año padeció toda aquella provincia , mas algun tanto se remedió con trigo que se trujo de Africa. Fuéles por otra parte provechosa esta hambre, porque compelidos della se fueron del reino sus enemigos. En Castilla asimismo, do pasaron los franceses á buscar mantenimientos, luego en principio del año de 1375 murió de enfermedad su capitan el infante de Mallorca don Jaime, rey de Nápoles; enterraron su cuerpo en la ciudad de Soria en el monasterio de San Francisco. Acompañó en esta guerra al Infante su hermana doña Isabel, que estaba casada con el marqués de Mouferrat, animada de la esperanza que tenia de vengar las injuriasqueel Rey, su padre,jecibiódel rey de Aragon. Esta señora, muerto su hermano, se hizo cabeza, y debajo de su conducta se volvió el ejército de los franceses á sus casas. En aquella tierra renunció ella y cedió los derechos paternos que tenia contra la casa de Aragon, en Luis, duque de Anjon, hermano del rey de Francia, de que se recrecieron nuevos pleitos y debates, en sazon que las paces entre los reyes de Castilla y de Aragon se concluyeron por intervencion y diligencia de la reina de Castilla doña Juana, que para este efecto fué á la villa de Almazan. Por parte del rey de Aragon se hallaron alli el arzobispo de Zaragoza y Ramon Alaman de Cervellon. En 12 dias del mes de abril se concluyeron y firmaron las paces con estas condiciones : que la infanta doña Leonor, que antes estaba otorgada al infante don Juan, le fuese entregada para que se celebrase el matrimonio; en dote le señalaron docientos mil florines, que al rey don Enrique dió prestados el rey de Aragon en los principios de las guerras civiles; que Molina se restituyese al de Castilla, que á ciertos plazos contaria al de Aragon ciento y ochenta mil florines por los gastos de la guerra. La nueva desta concordia, que se entendia seria por muchos tiempos, so festejó en ambos reinos con parabienes por la paz y grandes banquetes que se hicieron, jHegos, fi>siasy alegrias por la esperanza que leuian que despues de

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tantas tempestades y guerras se seguiría en toda España la quietud y sosiego por tanto tiempo deseado, y la luz clara se les mostraría despues de una escuridad tan larga y tan espesas tinieblas.

CAPITULO XIX.
Algunos casamientos de principes.

Fué este año dichoso, no solamente para España,sino tambien para todo el mundo y toda la cristiandad, á causa que Gregorio XI, pontifice máximo, honra de los papas, dejado Aviñon, donde estuvo la Silla Apostólica por espacio de setenta años, la restituyó al sagrado asiento y casa de sus antecesores, y se fué á residir lo que le restaba de vida á la santa ciudad de Roma ; varon verdaderamente grande y digno de loa inmortal. Las grandes revoluciones de Italia no sufrian la ausencia de los papas. La virgen santisima Catarina de Sena, de quien hay doce cartas escritas á Gregorio, fué la que principalmente le movió á tomar e'le saludable consejo contra loque sentian algunos cardenales. Deciale con un celo santo y elocuencia del cielo que en cosa tan claramente conveniente, y que á él solo tocaba , no tomase acuerdo con nadie, sino que usase de su propio arbitrio y parecer. Boltrau Claquin, por haber ganado grandes honras en Francia y acrecentado su estado con el condado de Longavilla, vendió en esta sazon al rey don Enrique la ciudad de Soria y las villas de Atienza y Almazan y los demás pueblos que le diera en Castilla por precio de docientas y sesenta mil doblas, que para aquel tiempo fué una suma asaz grande. La mayor parte le pagó en veinte y seis prisioneros nobilisimos de los que prendió la armada de Castilla en la batalla de la Rochela; por el dinero restante le dió en rehenes á un hijo de don Juan Ramirez de Arellano, llamado como su padre, por estar el tesoro del Rey tan gastado, que no se pudo contar de presente. Para celebrar las bodas de los infantes de Castilla y de Navarra se escogió la ciudad de Soria por estaren los confines de ambos reinos; y por hallarse en lugar tan acomodado para ello quiso el rey don Enrique hacer juntamente las bodas de ambos hijos, como lo tenia concertado. A la infanta doña Leonor trujeron de Aragon á Soria Lope de Luna, arzobispo de Zaragoza, y el embajador Cervellon con gran acompañamiento de señores y caballeros de aquel reino. Vino otrosi á esta ciudad á celebrar su matrimonio el infante don Curios, hijo del rey de Navarra. Ilizose el casamiento de doña Leonor, hija de don Enrique, en £7 dias del mes de mayo. Túvose respeto en dar el primer lugar al infante de Navarra por ser huésped. En 19 dias del mes de junio se veló el de Castilla don Juan con su esposa doña Leonor. Todo estaba lleno de juegos, fiestas y regocijos, no solo en Soria, sino en todo lo demás de España, por la esperanza que los hombres tenian concebida de una larga paz y estable felicidad. En estos dias vinieron nuevas que don Fernando de Castro, hermano de doña Juana de Castro, el que dijimos que el año pasado se fué á Portugal, murió en Inglaterra. Tenia esperanzas de volver á Castilla y ser restituido por las armas en su patria. Súpose otrosi que Fernando de Tovar, capitan entre los de aquel tiempo de la fama, con la armada de M-i.

Castilla hizo grandes daños en la costa de Inglaterra, destruyendo, robando, quemando y asolando muchos pueblos y campos, rozas y labranzas de aquella ista. De Soria, concluidas las fiestas, se pasó el rey don Enrique á Burgos; principe esclarecido en las demás naciones, y en su reino bienquisto. Tenia intento por el favor que halló en Francia de acudiría con todas sus fuerzas contra los ingleses y pagalles el bien que della recibió, á la sazon que don Alonso, su hijo, conde de Jijon, con ligereza juvenil, mudado de voluntad acerca del casamiento con doña Isabel, hija del rey de Portugal, por no efectuarle se fué á Francia y á la Rochela por mar, mas el Rey, su padre, le hizo venir desde á pocos dias. En los postreros dias deste año falleció don Gomez Manrique, arzobispo de Toledo. Juntáronse en su cabildo los canónigos de aquella iglesia para elegir sucesor; no se concordaron, antes, divididos los votos, los unos eligieron á don Pedro Fernandez Cabeza de Vaca, dean de la misma iglesia; los otros nombraron á don Juan Garcia Manrique , sobrino del difunto, que era hijo de su hermano el adelantado Garci Fernandez Manrique, y de arcediano de Talavera le pasaran primero á ser obispo de Orense, y despues de Sigüenza; favorecia á este el Rey con grandes veras, porque era afin y allegado de don Juan Ramirez de Arellano. El Arzobispo difunto avisó á su muerte que no eligiesen en su logar al dicho su sobrino, porque era inquieto, sino al dean. Acudieron al papa Gregorio para que determinase estas diferencias; él, no teniendo porrauó.iica ninguna de las dos elecciones, dióel arzobispado ó don Pedro Tenorio, y de la iglesia de Coiiubra, cuyo obispo era, le pasó á la de Toledo, varon de muchas prendas, letras y erudicion. En Italia y Francia anduvo peregrinando y desterrado; estudió en Tolosa y Aviñon y Pernsa; en el estudio de Boloña tuvo por maestro á Baldo, famoso jurista, y él mismo leyó derechos en Roma. Fué hombre de grande prudencia por el uso y experiencia que tenia de muchos negocios, de grande pecho y valor, aventajado entre los hombres mas señalados de aquel tiempo. Fué arcediano do Toro en la iglesia de Zamora; su padre, Juan Tenorio, comendador de Estepa y trece de la orden de Santiago; su madre, doña Juana, está enterrada en la colegial de Talavera; sus hermanos Juan Tenorio y Melendo Rodriguez anduvieron con él desterrados en tiempo del rey don Pedro. Su hermana doña Maria Tenorio casó con Fernan Gomez de Silva, cuyo hijo Alonso Tenorio fué adelantado por su lio de Cazorla. Murieron por estos dias algunos varones principales de Navarra, eu particulardon Rodrigo Urriz, señor rico y de grande autoridad , fué por mandado de su Rey preso y degollado en la ciudad de Pamplona en los últimos dias de marzo del año de 1376. Causáronle la muerte unos tratos mal encubiertos que traía con el rey de Castilla. Era fama se queria pasar á él, y entregalle los castillos de Tudela y Caparroso; yo sospecho que sin razon y falsamente se creyó esto, porque no es verisimil quisiese turbar aquel caballero tan presto la paz que se acababa de asentar. Don Bernardo Folcaut, obispo de Pamplona , murió en 7 de julio en Italia en la ciudad de Auagnia, donde vivia desterrado de su iglesia; la libertad, gravedad y autoridad deste Prelado le hicieron odioso á su Rey, ó por haberse mal gobernado, como arriba

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630 EL PADRE JUAN

queda apuntado. Fué elegido en su lugar don Martin Calva, doctisimo en ambos derechos pontificio y cesáreo, y tenido por tan eminente, que muchos le igualaban á Baldo, tan famoso letrado y excelente en aquella facultad. Don Fadrique,rey de Sicilia, falleció en Merina á 27 dias del mes de julio; dejó por heredera del reino y de los ducados de Atenas y de Neopatria á su

DE MARIANA.hija doña Maria, de que resultaron nuevas esperanzas, y á muchos principes se les dió materia de diferencias y debates sobre la pretension del casamiento desta Infanta y codicia del reino de Sicilia. Amenazaban otrosi nuevas pretensiones y revoluciones, en particular á los aragoneses se les presentó buena ocasion de dilatar y eusuuchar sus estados.

FiN DEL TOMO PRIMERO DE LAS OGttAS DEL TAME JUAN DE HARIAS*.

INDICE

Pág.

BtSTR^O PRELIMINAR V

PmiLoeo Dkl Autor Li

L,Bttd PRIMERO. — Capitulo Primero. — De la venida de

Tabal y de la fertitidad de Espafia 1

Cap. 11. — Det asiento y circunferencia de Espafla. ... 2

Cap. ni. — De los montes y rios principales de Espafla. . 3
Cap. IV. — De dos divisiones de Espafia, ta antigua y la

modema. . 4

Cap. v. — De las lenj-^ de España 6

Cap vr. — De tas costumbres de tos espafioles Id.

Cap. vii. — De tos reyes fabutosos de Espafia 7

Cap. vui. — De los Genoces 8

Cap. ix. — Del rey Hispatn y de la muerte de Hercules. . 10

Cap. i. — De Hespero y Atlas, reyes de E;pana. ... 11

Cap. Ii — De Simio, rey do Espafia 12

Cap. ni. — De diversas gentes que vinieron a Espafia. . 13
Cap. mi. —De las cosas de Anides y de ta general seque-
dad de Espana 15

Cap. xiv. — Como los celtas y los de Rodas vinieron a Es-
pana 17

Cap. iv. — De la venida de los de Fenicia a Espafia. . . 18
Cap. xvi. — Como los cartagineses tomaron i Ibiza y aco-
metieron a tos matlorquines 19

Cap. xvii.— De la edad de Argantonio SO

Cap. Xviii. — Como los fenicios trataron de apoderarse de

Es. ana 21

Cap. nx. — Como los cartagineses se tevantaron contra

los de Cadiz 23

Cap. Ix. Como Safon vino en Espafia 23

Cap. ni. — Como Himitcon y Hannon descubrieron nue-
vas navegaciones 26

Cap. xxii. — De la navegacion de Hannon 27

LIBttU II.— Capitulo Primero.—Que Hannon y sus herma-
nos volvieron a su ¡ierra 28

Cap. ii.—De tas cosas por tos espafioles hechas en Sicilia. 29

Cap. ni. — Como la guerra de .Sicitia se movio de nuevo. 31

Cap. iv. — De lo que hizo Hannon 32

Cap. v. — De una embajada que se envio a Alejandro, rey

de Uaredonia id.

Cap. vi. — De ta prinera guerra púnica contra Cartago. . 34

Cap. vit. — Cuino Amitcar lino otra vez i Espana. ... 36

Cap. viii. — De to que Asdrúbat hizo 37

Cap. ix. — De la guerra saguiitioa 38

Cap. x.—Det principio de la segunda guerra púnica contra

Cartago 40

Cap. xi. — Como Anibal paso en Italia 42

Cap. ni.—De to que sucedio por et mismo tiempo en Es-
pana id.

Cap. mi.— De la batatla que se dio junto at lago Trasl-

uieuo 43

Cap. xiv. — Como Publio Scipton vino á Espana. ... 44

Cap. xv.— Como Asdrúbal no pudo entrar eu ttalla. . . 45
Caí' x¡i — Lomo tos cartagineses rueron mattratados en

tau,üas pute* de Lspjna 46

Pie.

Cap. tm. — De una nueva guerra que se emprendio en

Africa 47

Cap. Xviii. — Como los Scipiones fueron muertos en Es-
paña 48

Cap. xix. — Como Lucio Marcio reprimio et atrevimiento

de los cartagineses 49

Cap. xx.— Como t'ubtio Scipion tomo i Cartagena. . . 50
Cap. ni. — Como Asdrúbal Barquino fue vencido por Sci-
pion 52

Cap. xxii. — Como echaron lo; cartagineses de Espafia, id.

Cap. Xxiii. — De otras cosas que Scipion hizo en Espafia. 53

Cap. xxiv.— Como Scipion vencio a Cartago en Africa. . 54
Cap. iiv. — Como M. Porcto Caton, siendo consut, vino

a Espafia 53

Cap. Ixvi. — De diferentes pretores que vinieron a Espafia. 57
LIBRO III.—Capitulo Primero.—Del principio de la guerra

de Numancia 59

Cap. Ii. — Como Publlo Comelio Scipion vino portegado

o tugarteniente a Espana 61

Cap. ni. — De ta guerra de Viriato 6i

Cap. iv.—De lo que Cecitio Me¡etto hizo i Espafia. . . 64

Cap. v. — Como Viriato rue muerto 63

Cap. vi. — Como revotvio ta guerra de Numancia. ... 60
Cap. vit.—De ta confederacion que et cuusut Jtaucino hizo

con tos nuinantiiios 67

Cap. viii. — Como Cayo Mancino fue entregado i Ijs na-

mautinos. .-...,• Id.

Cap. ix. — Como Scipion, hecho consul, vino a Espafia. 68

Cap. x. — Como Numancia fue destruida 69

Cap. xi. — De to que sucedio en Espana despues de la

guerra de Numancia 71

Cap. ni. — Como se comenzó la guerra de Sertorin. . . 72
Cap. xiu. — Como Metettu y Pompeyo vinieron a Espana. 73
Cap. xiv. — Como Sertorio fue vencido y muerto. ... 75
Cap. iv. — Como Poinpcyo apaciguo a Espana. ... 76
Cap. Ivi. — Como Cajo Jutio Cesar vino en Espana. . . id.
Cap. un. — Det principio de ta guerra civit en Espafla. . 77
Cap. Xviii. —Como tos pompeyauos fueron eu Espana ven-
cidos 73

Cap. xix. — De lo que Longino hizo en Espafla 79

Cap. xx. — Como en Espana se Hizo ta guerra contra los

hijos de l'ompeyo 80

Cap. xxi. — Como Cesar volvio a Roma 81

Cap. un. — Como despnes de ta muer te det Cesar se le-
vantaron nuevas atteraciones en Espana 82

Cap. xxi 11. — De ta cuenta Ramuda era id.

Cap. xnv. — De la guerra de Cantabria 84

LIBRO IV.— Capitulo Priulro. — De la venida del Hijo de

Dios at inundo 87

Cap. Ii.—De tos emperadores Cayo y Claudio 88

Cap. ni. — Det emperador Domicto Neron 90

Cap. iv. — De tos emperadores r'tavio Vespasiano y sus

hijos 92

Cap. v. — De tos emperadores Nerva, Trajano y Adriano. 94

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