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tratasen en secreto; tanto que el mismo Pompeyo por por premio el casamiento que deseaba. Hiciéronlo así; Do firmallas se hizo malo. En lo público la escritura del y como hallasen los reales vacíos, á mas correr vuelven concierto rezaba que los numantinos eran condenados á la ciudad para dar aviso de lo que pasaba que los eneen treinta talentos; los mas inteligentes sospechaban migos eran idos y que dejaban desamparados sus reaera ficcion inventada á propósito de conservar el crédito les. Los ciudadanos, alegres con esta nueva, siguieron y autoridad del imperio romano. Lo cierto es que, con la huella y rastro de los romanos, y antes de tener barla venida del cónsul Pompilio, se trató de aquella confe readas sus estancias bastantemente, pusieron sitio á los deracion y de aquellas paces; Pompeyo negaba habellas que poco antes los tenian cercados; que fué un trueque hecho; los numantinos probaban lo contrario por tes y mudanza notables. El Cónsul, perdida la esperanzil timonio de los principales del ejército romano. En fin de poder escapar, se inclinó á tratar de concierto, en los unos y los otros fueron por el nuevo Cónsul remiti l que los numantinos quedaron con su antigua libertad, dos al Senado de Roma, donde por tener mas fuerza el y en el fueron llamados compañeros y amigos del pueantojo y la pasion que la justicia, entre diversos parc blo romano : grande ultraje, y que despues de tantas ceres, prevaleció el que mandaba hacer de nuevo la injurias parecia escurecer la gloria romana, pues se guerra contra Numancia.

rendia al esfuerzo de una ciudad. Ayudó para hacer es

ta confederacion , inas necesaria que honesta, Tiberio CAPITULO VII.

Graco, que se hallaba entre los demás romanos, y por

la memoria que en España se tenia de Sempronio, su De la confederacion que el cónsul Mancino hizo con los numantinos.

padre, era bienquisto, y fué parte para inclinar á miEntre tanto que esto pasaba en Roma y con los nu- | sericordia los ánimos de los numantinos. En Roma, lucmantinos, el cónsul Pompilio acometió á hacer guerra á go que recibieron aviso de lo que pasaba y de asienio los lusones, gente que caia cerca de los numantinos; tan feo, citaron á Mancino para que compareciese á hapero fué en vano su acometimiento. Antes el año si- cer sus descargos, y en su lugar nombraron por geneguiente, que de la ciudad de Roma se contó 616, como ral de aquella guerra al otro cónsul, llamado Emilio le bobiesen alargado el tiempo de su gobierno, fué en Lépido, para que vengase aquella afrenta. Enviaron cierto encuentro que tuvo con los numantinos vencido asimismo los numantinos sus embajadores con las esy puesto en huida. En la España ulterior, para cuyo crituras del concierto y con órden que si el Senado no gobierno señalaron el uno de los nuevos cónsules, por le aprobase, en tal caso pidiesen les fuese entregado el nombre Decio Bruto, los soldados viejos de Viriato, á ejército, pues con color de paz y de confederacion eslos cuales dieron perdon y campos donde morasen, edi- capó de sus manos. Tratóse el negocio en el Senado, y ficaron y poblaron la ciudad de Valencia. Hay grande como quier que ni, por una parle, quisiesen pasar por duda sobre qué Valencia fué esta : quién dice que fué la concierto tan afrentoso, y por otra juzgasen que los nuque hoy se llama Valencia de Alcántara, por estar en la mantinos pedian razon, dieron traza que Mancino les comarca donde estos soldados andaban; quién entien fuese entregado, con que les parecia quedaban libres de, y es lo que parece mas probable, que sea la que hoy del escrúpulo que tenian en quebrantar lo asentado. A se llama Valencia de Miño, puesta sobre la antigua Lu Tiberio Graco, magüer que fué el que intervino en silania en frente de la ciudad de Tuy, y no falta quien aquella confederacion y la concluyó, absolvieron porque piense que sea Valencia la del Cid, ciudad poderosa en lo hizo mandado. El vulgo, como de ordinario, se ingente y en arınas. Pero hace contra esto que está asen- clina á pensar y creer la peor parte, decia que esto se tada en la España citerior, provincia que era de go- hizo por respeto de Scipion, su cuñado, que, como ya bierno diferente. Dejarlas estas opiniones, lo que hace se dijo, casó con Cornelia, hermana de los Gracos. mas á nuestro propósito es que el año siguiente, de la fundacion de Roma 617, á Bruto alargaron el tiempo

CAPITULO VIII. del gobierno de la España ulterior, y para lo de la cite

Cómo Cayo Mancino fué entregado a los numantinos. rior señalaron el uno de los nuevos cónsules, por nombre Cayo Hostilio Mancino. Este luego que llegó, asen Esto era lo que pasaba en Roma. En España el cóntado su campo cerca de Numancia, fue diversas veces sul Marco Lépido, antes de tener aviso de lo que el vencido en batalla; y de tal manera se desanimó con es- | Senado determinaba , acometió á los Vaceos, que era tas desgracias, que, avisado como los vaceos, que caian gran parte de lo que hoy es Castilla la Vieja, con achaen Castilla la Vieja, y los cántabros venian en ayuda de que que en la guerra pasada enviaron socorro á los nulos pumantinos, no se atrevió ni á atajarles el paso ni mantinos y los ayudaron con vituallas. Corrió sus muy á esperar que llegasen; antes de noche á sordas se reti- fértiles campos; y despues que lo puso todo á fuego ya Tú y apartó á otros lugares que estaban sosegados. En sangre, probó tambien de apoderarse de la ciudad de qué parte de España no se dice, solo señalan que fué | Palencia, sin embargo que de Roma le tenian avisado donde los años pasados Fulvio Nobilior tuvo sus aloja- | no hiciese guerra á los españoles, hombres que eran femientos. En la ciudad de Numancia no se supo esta roces y denodados, yde enojarlos muchas vecesresultara partida de los enemigos hasta pasados dos dias, por eso daño. La afrenta y mal órden de Mancino tenia puesto al tar los ciudadanos ocupados en fiestas y regocijos sin Senado en cuidado, y á los españoles daba ávimo para cuidado alguno de la guerra. La manera como se supo que no dudasen ponerse en defensa contra cualquiera fué que dos mancebos pretendian casar con una donce- | que les pretendiese agraviar. Fué así que, por el esVla: para excusar debates acordaron que saliesen á los | fuerzo de los palentinos como los romanos fuesen malreales de los enemigos, y el que primero de los dos tra- | tratados y asimismo tuviesen falta de vituallas, de jese la mano derecha de alguno dellos, ese alcanzase noche á sordas, sin dar la señal acostumbrada para al

zar el bagaje, se partieron con tanto temor suyo y tan | aquel tiempo ninguna ventaja reconocian a los romagrande osadía de los palentinos, que luego el dia si nus en esfuerzo y atrevimiento. No peleaban como de guiente, sabida la partida, salieron en pos dellos, y los antes de tropel y derramados, sino por el largo uso que picaron y dieron carga, de suerte que degollaron no tenian de las armas, á imitacion de la disciplina romamenos de seis mil romanos; de lo cual, luego que en na; formaban sus escuadrones, ponian sus huestes en Roma se supo, recibió tan grande enojo el Senado, que ordenanza, seguian sus banderas y obedecian á sus cacitaron á Lépido á Roma, donde, vestido como parti pitanes. Con esto tenian reducida la manera grosera de cular, fué acusado en juicio y condenado de haberse go que antes usaban á preceptos y arte, con que siempre bernado mal. Estos daños y afrentas en parte se recom en las guerras y con prudencia se gobernasen: pensaban en la España ulterior por el esfuerzo y prudencia de Decio Bruto, que sosegó las alteraciones de

CAPITULO IX. los Gallegos y Lusitanos, y forzó á que se rindiesen los

Como Scipion , hecho consul, vino á España.' Labricanos, pueblos que por aquellas partes se alborotaban muy de ordinario. Púsoles por condicion que le Estas cosas, luego que se supieron en Roma , pusieentregasen los fugitivos, y ellos, dejadas las armas, seron en grande cuidado al Senado y pueblo romano, coviniesen para él; lo cual como ellos cumpliesen, rodea- | mo era razon. Acudieron al postrer remedio", que fué dos del ejército, los reprehendió con palabras tan gra- sacar por cónsul á Publio Scipion, el cual por haber desves, que tuvieron por cierto los queria matar; pero él se truido á Cartago tenia ya sobrenombre de Africano, con contentó con penarlos en dinero, quitarles las armas resolucion de envialle á España. Para hacer esto disy demás municiones que tanto daño á ellos mismos pensaron con él en una ley que mandaba á ninguno acarreaban. Por estas cosas Decio Bruto ganó sobre-1 antes de los diez años se diese segunda vez consulado. nombre de Galaico ó Gallego. Esto sucedió en el con- Sucedió esto el año que se contó 620 de la fundacion de sulado de Mancino y Lépido. El año siguiente 618 | Roma, en que, como creemos, prorogaron de nuevo alargaron á Bruto el tiempo de su.cargo, y al nuevo á Decio Bruto y le alargaron el tiempo del gobierno cónsul Publo Furio Filon se le dió cuidado de entregar que tenia sobre la España ulterior. Siguieron á Sciá Mancino á los numantinos, y se le encomendó el pion en aquella jornada cuatro mil mancebos de la gobierno de la España eiterior. Y porque Q. Metello nobleza romana y de los que por diversos reyes habian y Q. Pompeyo, como personas las mas principales sido enviados para entretenerse en la ciudad de Roma; en riquezas y autoridad, pretendian impedir que fu- | I y si no les fuera vedado por decreto del Senado, lo rio no fuese á esta empresa , de donde tanta gloria y mismo hicieran todos los demás. Tan grande era el deganancia se esperaba, él con una maravillosa osadía,. seo que en todos se via de tenelle por su căpitan y como cónsul que era, les mandó que le siguiesen y aprender dél el ejercicio de las armas, que á porlia dafuesen con él á España por legados ó tenientes suyos. ban sus nombres y con grande voluntad se alistaban. Luego que llegó, puestos sus reales cerca de Numan- | Destos mozos ordenó Scipion un escuadron, que llamó cia, hizo que Mancino, desnudo el cuerpo y atadas Filonida, que era nombre de benevolencia y amistad, atrás las manos, como se acostumbraba cuando entre-l atadura muy fuerte y ayuda entre los soldados para gaban algun capitan romano á los contrarios, fuese acometer y salir con cualquier grande empresa. El puesto inuy de mañana á las puertas de Numancia; pero ejército de España, por estar falto de gobierno, se liacomo quier que ni los enemigos le quisiesen y los ami-' | llaba flaco, sin nervios y sin vigor, efecto propio del • gos le desamparasen,, pasado todo el dia y venida la ocio y de la lujuria. Para remediar este daño, dejó Scinoche, guardadas las ceremonias que en tal caso se pion en Italia á Marco Buleon, su legado, que guiase requerian, fué vuelto á los reales. Con esto daban á la gente que de socorro levaba, y él, lo mas presto entender los romanos que cumplian con lo que debian. I que se pudo aprestar, partió para España, y en ella, con A los numantinos no parecia bastante satisfaccion de la rigor, cuidado y diligencia en breve redujo el ejército fe que quebrantaban entregar el capitan y guardar el á mejores términos; porque, lo primero, despidió dos ejército, que libraron de ser degollado debajo de pleite mil rameras que halló en el campo; asimismo despidió sía. Y es cosa averiguada que los romanos en este ne de regatones, mercaderes y mochilleros otro no menor gocio miraron mas por su provecho que por las leyes del número ni menos dado á torpezas y deleites. Por esta la honestidad y de la razon. Qué otra cosa Furio hicie manera, limpiado el ejército de aquel vergonzoso se en España, no se sabe, sino que el año adelante, I muladar, los soldados volvieron en sí y cobraron nuevo que se contó 619 de la fundacion de Roma, á Bruto | aliento, y los que antes eran tenidos en poco, comenalargaron otra vez el tiempo de su gobierno por otro zaron á poner á sus enemigos espanto. Demás desto, año, que fué el tercero, y el cónsul Quinto Calpurnio ordenó que cada soldado llevase sobre sus hombros Pison, por el cargo que le dieron de la España citerior, I trigo para treinta dias, y cada siete, estacas para las peleó con los numantinos mal, ca perdió en la pelea trincheas, con que cercaban y barreaban los reales, que parte de su ejército, y los demás se vieron en grandes de propósito hacia mudar y fortificar a menudo, para apreturas. Era el miedo que los romanos cobraran tan que desta manera los soldados con el trabajo tornasen á grande, que con sola la vista de los españoles se espan cobrar las fuerzas que les habia quitado el regalo. Lo taban: no de otra guisa que los ciervos cuando ven los que hizo mas al caso para reprimir los vicios é insolenperros ó los cazadores, movidos de una fuerza secreta, cias de los soldados fué el ejemplo del general, por ser luego se ponian en huida. Muchos entendian que la cau cosa cierta que todos aborrecen ser mandados, y que sa de aquel espanto era el gran tuerto que les hacian y el ejemplo del superior hace que se obedezca sin difila fe quebrantada; mas á la verdad los españoles en cultad. Era Scipion el primero al trabajo, y el postrero

á retirarse dél. Ayudó otrosí para renovar la disciplina'la bijo suyo por nombre Manastabal. Envióle el rey Midiligencia de Cayo Mario, aquel que desta escuela y cipsa , su tio, con diez elefantes y un grueso escuadron destos principios se hizo con el tiempo y salió uno de de caballos y de peones, con deseo que tenia de ayudar los mas famosos capitanes del mundo. Pasada en estas á los romanos, y juntamente con deseño de poner á cosas gran parte del año y llegado el estío, movió Sci- | peligro aquel mozo brioso, por entender el que corrian pion con todas sus gentes la vuelta de Numancia. Nose sus hijos si la vida le duraba; consejo sagaz y prudente atrevió por entonces de ponerse al riesgo de una bata- que no tuvo efecto, antes Jugurta, ganada mucha lla, porque todavía sus soldados estaban medrosos por honra en aquella guerra, luego que se concluyó, dió la memoria que tenian fresca de las cosas pasadas. vuelta á Africa con mayor crédito y pujanza que antes. Contentose con correr los campos enemigos por muchas partes y hacer en ellos todo mal y daño. Desde

CAPITULO X. allí pasó haciendo asimismo correrías hasta los Vaceos,

Cómo Numancia fué destruida. enojado principalmente contra los palentinos por lá rota con que maltrataron y el daño que hicieron al cónsul Lé 1 El año luego adelante, que se contó de la fundacion pido. Alli Scipion se vió puesto casien necesidad de venir de Roma 621, siendo cónsules Publio Mucio Scévola y á batalla porla temeridad de Rutilio Rufo, el cual, con Lucio Calpurnio Pison, á Scipion alargaron el tiempo intento de reprimir á los palentinos, que por todas partes del gobierno y del mando que en España tenia, traza semostraban y con ordinarios rebates daban pesadumbre, con que Numancia fué de todo punto asolada , ca pasasalió contra ellos, y con poco recato se adelantó tanto, do el invierno y con varias escaramuzas quitado ya el que se iba á meter en una emboscada que los enemigos miedo que los soldados tenian cobrado, con intencion le tenian puesta; cuando Scipion, advertido el peligro de apretar el cerco de Numancia, de unos reales hizo desde un alto donde estaba, mandó que las demás gen dos, dividida la gente en dos partes. El regimiento de tes se adelantasen y que la caballería cercase por todas los unos encomendó á Q. Fabio Máximo, su hermapartes el lugar donde la celada estaba, y escaramu- | no; los otros tomó él á su cargo, dado que algunos zando con el enemigo, diese lugar á los soldados que dicen que dividió los reales en cuatro parles, y aun no se metian en el peligro para que se pusiesen en salvo: concuerdan todos en el número de la gente que tenia. En este camino y entrada que Scipion hizo vió por sus Quién dice que eran sesenta mil hombres, quién que ojos la ciudad de Caucia, destruida por engaño de cuarenta , como no es maravilla que en semejante cuenLucullo; y movido con aquella vista á compasion, á ta se halle entre los autores variedad. Los numantinos, voz de pregonero prometió franqueza de tributos y al- | orgullosos por tantas victorias como antes ganaran, cabalas a todos los que quisiesen reedificarla y hacer en aunque eran mucho menos en número, porque los que ella su asiento y su morada. Esto fué lo que sucedió mas ponen dicen que eran ocho mil combatientes, y aquel verano, que estaba ya bien adelante; y casi co- l otros deste número quitan la mitad, sacadas sus genmenzaba el invierno, cuando vuelto el ejército á Nu- tes fuera de la ciudad y ordenadas sus haces, no dudamancia, cerca de aquella ciudad se asentaron los rea- 1 ron de presentar la batalla al enemigo, resueltos de les de los romanos. Dende no dejaron en todo el ins | vencer ó perecer antes que sufrir las incomodidades de vierno de salir diferentes cuadrillas á robar y talar los un cerco tan largo. Scipion tenia propósito de excusar campos que por allí caian. Entre estos un escuadron. 1 por cuanto pudiese el trance de la batalla, como prudende cierto peligro en que se hallaba de perecer, fué li- te capitan, y que consideraba que el oficio del buen brado por la buena maña y vigilancia de Scipion en caudillo no menos es vencer y concluir la guerra con esta manera. Estaba allí cerca una aldea rodeada en 1 astucia y sufrimiento que 'con atrevimiento y fuerzas. gran parte de ciertos pantanos, que sospechan sea la Ni le parecia conveniente contra poner sus ciudadanos que se llama al presente Henar por estar junto a una la- y soldados á aquella ralea de hombres desesperados. guna. Cerca de aquel lugar se alzaban unos peñascos á Con este intento determinó cercar la ciudad con reparos propósito de armar allí alguna celada. Escondióse allí y palizadas para reprimir el atrevimiento y acometicierto número de numantinos, y sin falta maltrataran, mientos de los cercados. Demás desto, mandó álasciuy degollaran los soldados romanos, que, derramados | dades confederadas enviasen nuevos socorros de gente, yocupados en robar, andaban por aquella parte, si municiones y vituallas para la guerra. Hízose un foso Scipion desde sus reales, conocido el peligro, no diera, al rededor de la ciudad, y levantóse un valladar de nueva luego señal derecogerse, para que los soldados, dejado manera, que tenia diez piés en alto y cinco en ancho, el robar, acudiesen á sus banderas. Y para mayor segu- | armado con vigas y lleno de tierra, con sus torres, troridad; tras'mil caballos que envió delante, él mismo se neras y saetías á ciertos trechos , de suerte que repreapresuró para cargar sobre los contrarios con lo demás sentaba semejanza de una muralla continuada. Solamendel ejército. Los numantinos, entre tanto que con igua- te por el rio Duero se podia entrar en la ciudad y salir; les fuerzas y número se peleaba, se resistieron y hicie pero tambien esta comodidad quitaban álos cercadoslas ron reparar á un gran número de los contrarios; pero compañías de soldados y los ranchos que en la una ribera luego que vieron acercarse los estandartes de las le- . y en la otra tenian puestos de guarda. Para remedio giones, se pusieron en huida con grande maravilla de | desto los buzanos, zabulléndose en el agua , debajo Jos romanos, porque de largo tiempo no habian visto della sin ser sentidos pasaban, cuando era necesario, las espaldas de los numantinos. Estas cosas acontecie- de la una parte á la otra. Otros con barcas, por la ligeron en el consulado de Scipion en el tiempo que Jugur- | reza de los remeros ó por la fuerza del viento que daba ta desde Africa vino á juntarse con los romanos, nieto por popa, escapaban de ser heridos con lo que los solque era de Masinisa, nacido fuera de matrimonio de un | dados les tiraban; y por esta manera se podia meter al

guna vitualla en la ciudad. Duróles poco este remedio este razonamiento y con abundancia de lágrimas que

consolacion tal cual era, porque con una nueva dili- derramaba, con echarse en tierra y á los pies de cada gencia levantaron dos castillos de la una y de la otra uno, tenia ablandados los corazones de muchos; pero parte del rio con vigas que le alravesaban, y en ellas! como quier que á los desdichados y caidos todos les wos largos y agudos clavos para que nadie pasase. Los falten, prevaleció el voto de los que sentian que no conromantinos, sin perder por esto únimo, no dejaban de venia enojar á los romanos, antes decian que sin taracometer las centinelas y cuerpos de guarda de los ro- danza echasen de toda su tierra á los numaytinos, manos; mas sobreviniendo otros, fácilmente eran re-l porque no les achacasen y liiciesen cargo de haberoido batidos y encerrados en la ciudad ; que á sabiendas no en su junta aquella embajada. Lo que despues desto Jos querian matar, para que gastasen mas presto cuantos hizo Retogenes no se sabe; solo consta que la gente mas fuesen las vituallas, y forzados de la hambre y inoza de Lucía, pueblo que estaba á una legua de Nuextrema necesidad se entregasen. En esta coyuntura mancia, acudióá socorrer los cercados; pero fué rebaun hombre de grande ánimo y osadía , llamado Retoge- tida'su osadía por la diligencia de Scipion; y con cortar nes Caravino, con otros cuatro, por aquella parte que las manos derechas por mandado del mismo á cuatrolos reparos de los romanos eran mas flacos y tenian cientos dellos, los demás quedaron escarmentados menos guarda, escalado el valladar y degolladas las | para no imitar semejante desatino. Con esto los nucentinelas y escuchas, se enderezó á los pueblos llama- mantinos, perdida toda esperanza de ser socorridos y dos Arevacos, donde en una junta de los principales por el largocerco quebrantados de la hambre, movieron que para esto se convocó, les rogó y conjuró por la amis- | tratos de paz. Enviaron para esto á Scipion una embatad autigua y por el derecho de parentesco no desam- | jada : el principal, por nombre Aluro, dada que le fué parasen á Numancia para ser saqueada y asolada por audiencia, se dice habló en esta manera : «Quiénes el enemigo , que, encendido en coraje y en deseo de sean los ciudadanos de Numancia, de qué lealtad, de vengarse, no tenia olvidadas las injurias que ellos le qué constancia, no hay para qué traello á la menoria; habian hecho; considera sen que aquella ciudad solia pues tú con la larga experiencia lo puedes tener enser el refugio y reparo comun de todos, y al presente, i tendido, y no está bien á los miserables hacer alarde por la adversidad de la fortuna y por la astucia de los de sus alabanzas. Solo diré que te será muy honroso que la cercaban, mas que por valor y esfuerzo, se ha- haber quebrantado los ánimos de los numantinos, y á Jlaba puesta en extremo riesgo y cuila : «¿Por qué, di- nos no será del todo afrentoso, ya que así habia de ser, ce, en tanto que las fuerzas están enteras y los romanos ser vencidos de tan gran capitan. Lo que la presente por tantas pérdidas rehusan la pelea y por malas mañas fortuna pide y á lo que nos fuerzan los males deste cery astucias pretenden apoderarse de aquella nobilísima co, confesámonos por vencidos, pero con tal que te ciudad, vos, juntadas las fuerzas, no quitaréis el yugo contentes con nuestra penitencia y emienda, y no predesta servidumbre, y echaréis de vuestra tierra esta tendas destruirnos. No pedimos del todo perdon, dado peste comun? ¿Aguardais por ventura hasta tanto que que en ninguna parte pudieras mejor emplearle; concunda este mal, y de unos á otros pase y llegue á vues tentámonos con que el castigo sea templado. Que si tra ciudad? Pensad que esta llama, consumido todo lo nos piegas las vidas y no das lugar á la pelea , delerque se le pone delante, será forzoso que todo lo asue- minados estamos de probar cualquier cosa hasta morir le. Por ventura ¿no conoceis la ambicion de los roma- por nuestras manos, si fuere necesario, antes que por nos, sus robos y sus crueldades? Los cuales muchas las ajenas, que será el postrer oficio de varones esforzaveces habeis visto y oido que sin causa alguna, solo con dos. Tú debes considerar una y otra vez lo que la fama deseo de extender su señorío, ponen asechanzas á lal yel mundo dirá de lí, así de presente como en el tiempo libertad y riquezas de toda España. Diréis que tencis adelante.» Maravillóse Scipion por este razonamiento hecho concierto con ellos, y con esto os asegurais. En que los corazones de aquella gente con tantos trabajos no que si no hubiera muchos ejemplos frescos y puestos cstuvieran quebrantados, y que, perdida toda esperandelante los ojos de la deslealtad, codicia y fiereza deza, todavía se acordasen de su dignidad y constancia. los romanos, la destruicion poco ha de Caucia y ahora Con todo esto, respondió á los embajadores que no hala confederacion de los numantinos con Mancino que- | bia que tratar de concierto, si no fuese entregándose á brantada injustamente son bastante muestra como la voluntad del vencedor. Con esta respuesta los numanninguna cosa tienen por sanla por el deseo de ense- tinos, como fuera de sí, matan á los embajadores, los ñorearse de todo. Mirad que si anteponcis ahora vues- cuales ¿qué culpa les tenian? Pero cuando la mucheiro reposo particular a la salud comun, la cual en gran dumbre se alborola, muchas veces acarrea daño decir parte depende del valor y esfuerzo de Numancia , no la verdad. Estabau ya sin ninguna esperanza de salvarseais en algun tiempo forzados á quejaros por demás, se ni de venir á batalla; acuerdan de hacer el postrer ojalá yo me engañe, de haber perdido y desamparado esfuerzo. Emborrachanse concierto brebaje que hacian lo uno y lo otro. Afuera pues toda tardanza y cobardía; | de trigo, y le llamaban celia; con esto acometen los reen tanto que hay tiempo y que las cosas están en tér- paros de los romanos, escalan el valladar, degüellan mino que se pueden remediar, volved vuestros ánimos todos los que se les ponen delante, hasta que, sobreviy pensamiento á procurar la salud de la patria. Juntad niendo mayor número de soldados y sosegada algun armas y fuerzas, cargad sobre el enemigo, que está tanto la borrachez, les fué forzoso retirarse á la ciudad. descuidado, cercándole los vuestros por una parle, y Despues desta pelea dicen que por algunos dias se suslos nuestros por otra, por frente y por las espaldas. lentaron con los cuerpos muertos de los suyos. Demás Considerad que en nuestro peligro corre riesgo la sa- desto, probaron á huir y salvarse. Como tampoco esto Jud, la libertad y las riquezas de toda Espai a.) Con les sucediese , por conclusion, perdida del todo la esa peranza de remedio, se determinaron á acometer una no pararon hasta España. Mas por el esfuerzo de los romemorable hazaña, esto es, que se mataron á sí y a manos y de los naturales fueron forzados á dar la vuelta todos los suyos, unos con ponzoña, otros metiéndose á la Gallia y á Italia año de la fundacion de Roma de 645. las espadas por el cuerpo. Algunos pelearon en desafío En este año, Quinto Servilio Cepion venció en una baunos con otros con igual partido y fortuna del vencedor talla á los lusitanos, si que se entienda qué cargo o may vencido, pues en una misma hoguera, que para esto gistrado tuviese. Verdad es que, pasados tres años, sientepian encendida, echaban al que era muerto, y luego do cónsui el mismo Cepion, los lusitanos se vengaron tras él le seguia el que le quitaba la vida. Por esta ma de los romanos, ca les hicieron mayor daño del que annera sué destruida Numancia pasados un año y tres meses tes dellos recibieron. Fué aquel año, el que se contó despues que Scipion vino á España. Grande fué su obs de la fundacion de Roma 648, señalado mas que por tinacion, pues los mismos ciudadanos se quitaron las otra cosa alguna por el nacimiento de Marco Tulio Cividas. Apiano dice que, entrada la ciudad, hallaron ceron, que nació este año en Arpino, pueblo de Italia. algunos vivos. Contradicen á esto los demás autores; y Su madre se llumú Helvia, su padre fué del órden Ecueses cosa averiguada que Numancia se conservó por la tre y de la real sangre de los Volscos. Eunobleció Ciceconcordia de sus ciudadanos, que tenian entre sí y con | ron las cosas de Roma no menos en paz y desarmado sus comarcanos, y pereció por la discordia de los mis con su prudencia, erudicion y elocuencia maravillosa, y mos; demás desto, que vencida quitó al vencedor la ganó no menor nombradía que los otros excelentes caupalma de la victoria. Los edificios á que perdonaron los dillos de aquella república con las armas. Pasados otros ciudadanos, que no les pusieron fuego, fueron por dos años, que fué el año de 650, los cimbros mezclamandado de Scipion echados por tierra, los campos re dos con los alemanes, rompieron segunda vez por Espapartidos entre los pueblos comarcanos. Hechas todas ña; pero fueron de nuevo rebatidos por los celtiberos, eslas cosas y fundada la paz de España, se volvió Sci y forzados á volverse á la Gallia. Las alteraciones de los pion á Roma á gozar el triunfo, que le era muy debido lusitanos sosegó Lucio Cornelio Dolabella, que con por hazañas tan señaladas, por las cuales, demás de nombre de procónsul tenia el gobierno de aquella prolos otros títulos y blasones, le fué dado y tuvo adelante vincia el año de la ciudad de Roma de 655. Apaciguadas el renombre de Numantino. Triunfó otrosí Decio Bruto estas alteraciones, luego el año siguiente se emprenpoco antes en Roma por dejar vencidos y sujetos los dió otra guerra de los cellíberos, para la cual vino en gallegos, con que ganó asimismo sobrenombre de Ca España el cónsul Tito Didio. Acercáronse los dos camlaico, como se dijo poco antes deste lugar.

pos, ordenáronse las haces y adelantáronse; dióse la

batalla con igual esperanza y denuedo de ambas parCAPITULO XI.

les. El suceso fué que los departió la noche y puso finá De lo que sucedió en España despues de la guerra de Numancia.

la pelea sin declarar la victoria por ninguna de las par

tes, antes el daño fué igual. Valióse el Cónsul de su asDespues desto se siguieron en España temporales lucia y de maña en aquel trance, y fué que luego hizo pacíficos, de grande y señalada bonanza. La forma del correr el campo y sepultar los cuerpos muertos de los gobierno por algun tiempo fué que diez legados, envia- suvos. Con esto el dia siguiente los españoles, por endos de Roma y mudados á sus tiempos tuvieron el go tender que el número de sus muertos era mayor que el bierno de España, cada cual en la parte que de toda ella de los contrarios, perdida la esperanza de la victoria, le señalaban. Los mallorquines, hechos cosarios, cor se dieron á partido con las condiciones que los romarian aquellos mares y las riberas cercanas. Acudió con- nos quisieron ponerles. En aquella batalla y en todo el tra ellos el cónsul Quinto Cecilio Metello, que los su progreso de la guerra murieron de los arevacos veinte jetó y puso en sosiego el año de la ciudad de Roma mil hombres, que fué gran número, si los autores no de 631, por lo cual el dicho cónsul fué llamado Baleá se engañan o los números no están mudados. Los terrico, que es tanto como mallorquin. Por el mismo tiem- | mestinos, por ser bulliciosos y levantarse muchas veces po Cayo Mario, que era gobernador de la España ulte confiados en el fuerte sitio de su ciudad, fueron castirior, abrió y aseguró los caminos, quitados los saltea | gados en que la echasen por tierra y ellos se pasasen dores, de que habia gran número y gran libertad de á morar en lo llano, divididos en aldeas sin licencia de hacer mal: merced y reliquias malas de las alteracio- | fortificarlas y sin tener forma y manera de ciudad. Una nes y revueltas pasadas. Restituyó asimismo en su pro compañía de salteadores, acostumbrada á robar, se vincia las leyes y la paz, dió fuerza y autoridad a los | concerto con el Cónsul, y debajo de su palabra se vino jueces, que todo en ella faltaba. Y doce años adelante, para él con hijos, mujeres y ropa; pero todos fueron pacomo aquella provincia se hobiese alterado, primero sados á cuchillo, por no tener confianza que mudarian Calpurnio Pison, despues Sulpicio Galba , hijo del otro la vida y trato hombres acostumbrados á sustentarse de Galba que hizo en la Lusitania lo que arriba queda con- los sudores ajenos con robos y saltos. Hecho que de tal lado, apaciguaron aquellos movimientos. Hállanse á manera no fué en Roma aprobado, que sin embargo cada paso en España muchas monedas acuñadas con otorgaron á Didio que por las demás cosas que hizo el nombre de Pison. Fundada pues la paz por la buena triunfase. En esta guerra fué Quinto Sertorio, tribuno maña y valor de Pison y de Galba, otra vez se encargó de soldados, que era como al presente coronel ó maesel gobierno de España á diez legados en el tiempo que tre de campo, en que ganó gran prez y loa por haber los cimbros, gente septentrional, en gran número, á salvado la guarnicion de romanos que estaban en Casmanera de un raudal arrebatado, se derramaron y me- tulon de la muerte que los de aquella ciudad, concertieron por las provincias del imperio romano, y con el tados con los girisenos, que se entiende eran los de gran curso de victorias que en diversas partes ganaron, Jaen, por el deseo que siempre tenian de la libertad, les

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