Imágenes de páginas
PDF
EPUB

Al magno rey suplicaba
Que á su buen padre librase
De la prision en que estaba,
Pues que se lo prometió
Y jamás no se lo daba.
No lo quiso el rey hacer
Lo que Bernaldo demanda,
Bernaldo con gran enojo
Del rey se desnaturaba,
Las tierras del rey Alfonso
Todas se las estragaba.
Prendió muchos caballeros,
Al rey venciera on batalla;
Los grandes de los sus reinos
Al buen rey le suplicáran
Que dé á Bernardo su padre,
Don San Diaz de Saldaña;
Porque Bernaldo los prende
Y á muchos dellos mataba,
Las tierras todas les corre,
Dello gran mal se causaba,
El rey por bien de su reino
Lo que piden aceptaba,
Si Bernaldo le da al Carpio,
Castillo que edificara.
Bernaldo tuvo por bien
De dar lo que le demandan,
El rey cobrára el castillo,
Por el buen conde enviára
A Luna, castillo fuerte,
Donde el conde preso estaba.
Don Tibalte y Arias godos
Al conde muerto le hallaban.
En baños al conde meten,
Su persona aderezaban,
Honradamente lo traen
Donde el rey Alfonso estaba.
Salió el rey á recibirlo
Con Bernaldo y su mesnada,
Llegando cerca del conde
Bernaldo se adelantaba;
Llegó al conde su padre,
Las sus manos le besaba :
Cuando las vido estar frias
Y la color demudada,
Y que no le respondia
A lo que le preguntaba,
Entendió que el conde es muerto :
Muy gran clamor levantaba,
A grandes voces diciendo :
-¡Ay buen conde de Saldaña !
En mal hora me engendraste,
Pues que vivo no os cobraba:
De vuestra larga prision
Yo, buen señor, fuí la causa;
No me llamen vuestro hijo,
Pues de veros no gozaba,
Sino muerto como estais,

Gran dolor es á mi alma.

XXV. (Anónimo.)

Mal mis servicios pagaste, Ingrato rey don Alfonso, Sabiendo que tu defensa Estaba toda en mis hombros. Mi padre me prometiste, Mas como rey alevoso, Sin ojos me lo entregaste Porque lo viesen mis ojos. ¡Oh mal hayan mis servicios Y aqueste brazo furioso, Que con tan hidalgas obras Ganó servicios tan cortos! De hoy adelante he de ser De tus contrarios socorro, Porque premien los estraños Las faltas de reyes propios. No de su muerte me pesa Pésame que dicen otros Que si yo buen hijo fuera No te guardára el decoro. Ya maldigo el diestro brazo Que por servir un rey solo Deja perecer su sangre Porque le aborrezcan todos. Por mí se podrá decir Que han sido tiempos ociosos, Pues con honrosas hazañas Mi propio padre deshonro. Bien puede decir que tiene Hijo descuidado y mozo, Si cautivo le he dejado Por ser esclavo forzoso. Cuando obligacion tuviste, Con ser mi madre tu tronco, Me trocaste la palabra, ¿Que harás agora, Alfonso? Nunca ella mi madre fuera, Ni yo Bernardo, pues gozo De sus yerros y mi agravio Que fueron dos malos gozos. Si tus ofensas vengaste, Desde agora, rey, te informo Que he de vengar mis ofensas, Que no con reyes me ahorro. Esto le dice Bernardo Al rey su tio, y dejólo Con la palabra en la boca, Y él se fué hecho un demonio Para buscar su venganza Entre cristianos y moros, Que tiene muchos amigos, Porque es amigo de todos.

[ocr errors][merged small]

Antes que barbas tuviese,
Rey Alfonso, me juraste
De darme á mi padre vivo,
Y nunca me das mi padre.
Cuando nací de tu hermana
(Que nunca fuera mi madre)
Le metiste en la prision,
Y aun dicen que meses antes.
Acuérdate, Alfonso rey,

Ya que no dél, por mi parte,
Que es tu hermana sangre tuya,
Y que es mi padre mi sangre.
Si yerros fueron los suyos,
Bien de hierros le cargaste,
Que los que són por amor
Alcanzan perdon de balde :
Prometido me lo tienes,
No de tu palabra faltes,
Que no es oficio de reyes
Que de lo dicho se estrañen.
A tu cargo es la justicia
Y á mi cargo el libertarle,
Pero si yo soy mal hijo
No debo, rey, de culparte.
Todos mis amigos dicen
Que soy guerrero cobarde,
Sabiendo que padre tengo
Y que no conozco padre.
Despues que espada me ciño
La he puesto por tí en mil lances,
Y cuanto mas la ejercito
Menos mercedes me haces :
Si de mi padre te estrañas,
No es justo della te estrañes,
Que algun galardon merece
Quien buenos servicios hace :
Si en premio dello merezco
El premio que el mundo sabe,
Tiempo es ya que me le des,
Buen rey, o me desengañes.

Calledes vos, don Bernardo,
No temais que yo vos falte,
Que la merced de los reyes
Si se cumple, nunca es tarde ;
Que antes que mañana oiga
Misa en San Juan de Letrane,
Vereis vuestro padre libre
De su persona y mi cárcel.
Cumplióle el rey la palabra,
Mas fué con engaño grande,
Porque sacados los ojos
Mandó que se le entregasen.

[merged small][ocr errors][merged small]

Sobre el ya difunto cuerpo
Celebra del padre suyo
Bernardo con ojos tiernos.
Hilo á hilo van bajando
Las lágrimas hasta el centro,
Que da temor el mirallo,
Y pone temor el vello.

[ocr errors]

¡O padre amado! le dice,
¿Como es posible que tengo
Alma que os dé, y no la doy
Si es deuda de un hijo bueno?
¿Quien os pudo privar della
Y á mi la dejó en el pecho,
Pues para ver tanta pena
Tan solamente la siento?
Ya lloró vuestra prision,
Ya la libertad condeno,
Que en prendas dejo la vida
Por gloria de mis deseos.
Si ya se vieron cumplidos.
¿Porqué con tanto tormento,
Que diera por no gozallos
La duda de merecellos?
Prision de tan largos años,
Libertad con tal esceso,
¿Como no la teme un rey,
Si está amenazando un reino?
Mas no es posible que tenga
Libre de temor el pecho
Quien dá ocasion á Bernardo
Que llore su padre muerto.
Pero en efecto es dolor
Cualquiera golpe en el cuerpo,
Que en cualquiera parte tiene
El alma su sentimiento.
No sé qué lágrimas vierta
En tanto desasosiego,
Padre, que á vos den la vida,
O á mí me la acaben presto :
O estoy mas muerto que vivo,
O de quien soy no me acuerdo,
O huye de mí la sangre

Que por vos me ha honrado un tiempo. ¡O Casto rey don Alfonso!

[ocr errors]

Como publica este hecho Que no conoces de padre El dulce nombre que pierdo !· No pudo pasar de aquí, Que se le puso en el pecho Un lazo estrecho de amor Y de padre un lazo estrecho.

[blocks in formation]

Acompáñanle parientes,
Caballeros é hijosdalgo,
Por amistad ó por deudo
Todos están enlutados.
Vienen á hacer las obsequias
Del muerto conde don Sancho,
Vertiendo lágrimas tiernas
Del fuerte pecho acerado.
Cubierto de triste luto, T
Y el corazon enlutado,
Pero tan fuerte y robusto
Como cuando sale armado.
Un rato entre dientes habla,
Y otro rato habla claro,
Formando quejas al cielo
Del rey don Alfonso el Casto,
Que muerto le dió á su padre
Y vivo se le ha mandado.
-Si el rey falta en su palabra,
Dice, ¿qué hará un villano?
Con tal sinrazon, Alfonso,

Buen nombre á tu hermana has dado,
Buen título á tu sobrino,
Y buen pago á tu criado :
Pero no pende mi honra
De tí, ni de aqueste agravio,
Que este brazo y esta espada
Me harán temido y honrado.-
Y volviendo al padre muerto
El valeroso Bernardo.
Con varoniles suspiros
Colérico y demudado,
Abriendo el negro capuz
Hasta la punta de abajo,
Sin advertir que le escuchan,
Ni que está en lugar sagrado,
Con una mano en la barba
Y en la espada la otra mano,
Dice furioso, impaciente,
Con su rey y padre hablando :

-Seguro puedes ir de la venganza,
Amado padre, al espacioso cielo,

Que al acerado hierro de mi lanza,
Que de sangre francesa tiñó el suelo,
Y levantó de Alfonso la esperanza
Hasta el celeste y estrellado velo,
Ha de mostrar que no hay seguro estado,
Siendo Bernardo vivo, y tú agraviado.

Uno soy solo, Alfonso, y castellano,
Uno soy solo, y el que puede tanto
Que deshizo el poder de Carlo Magno,
Dejando á toda Francia en luto y llanto.
Esta es la misma vencedora mano
Que á tí te dió victoria, al mundo espanto;
Y esta misma te hará, padre, vengado,
Que Bernardo está vivo, y tú agraviado.

[blocks in formation]

Cual el furioso leon Que sale de su manida Buscando nueva ocasion Para probar su intencion, O dar el fin á su vida; Y cual caudaloso rio Que crece con gran pajanza, Lleno de cólera y brio, Para tomar de su tio El rey Alfonso venganza. Sale el gallardo español Valiente y determinado : Porque el paternal amor Y de su madre el dolor Le han puesto en aqueste estado ; Y con paso nada tardo Empuña una gruesa lanza : Puesta en ella su esperanza, Sale corriendo Bernardo Por las riberas de Arlanza.

[ocr errors]

ROMANCES

DE ASUNTOS

TOMADOS EN LOS POEMAS CABALLERESCOS ITALIANOS,,

ROMANCE DE SACRIPANTE Y ANGÉLICA.

(Anónimo.)

Por una triste espesura
En un monte muy subido
Ví venir un caballero
De polvo y sangre teñido,
Dando muy crueles voces
Y con llanto dolorido.
Con lágrimas riega el suelo
Por lo que le ha sucedido,
Que le quitaron á Angélica
En un campo muy florido
Dos caballeros cristianos
Que en rastro dél han venido:
Y viéndose ya privado
Del contento que ha tenido,
Sin su Angélica y su bien
Va loco por el camino.
Desmayado marcha el moro
Con diez lanzadas herido,
Pero no se espanta deso,
Ni se daba por vencido,
Que en llegando una verdura
Del caballo ha descendido
Para atarse las heridas,
Que mucha sangre ha perdido,
Y con el dolor que siente
En el suelo se ha tendido,
Y con voces dolorosas,
Triste, ansioso y afligido,
Maldecia su ventura

Y el dia en que habia nacido,
Pues no se podia vengar
Deste mal que le ha venido.
Estando en esta congoja,
El gesto descolorido,
Dando suspiros al aire,
El alma se le ha salido

1. ROMANCE DE ANGÉLICA Y MEDORO.

(Anónimo.)

Envuelto en su roja sangre

:

Medoro está desmayado, Que el enemigo furioso Por muerto lo habia dejado, Y el ser leal á su rey Le ha traido á tal estado, Los ojos vueltos al cielo, Y el cuerpo todo temblando, De color pálido el rostro Y el corazon traspasado, Lleno de heridas mortales Por un lado y otro lado; Pero al fin con flaco aliento Y el espíritu cansado, Dijo Rey y señor mio, Perdona que no te he dado La sepultura debida A cuerpo tan esforzado; Mas yo muero por cumplir Con lo que estaba obligado. De mi muerte no me pesa, Pues lo permitió mi hado, Pésame de no acabar Lo que habia comenzado, Y de ver que no he podido Estando tan obligado, Cumplirseme este deseo, Pues muriera consolado. De todo perdona, rey, Que pues no quiso mi hado Que estuviera á tus obsequias, Bien es muera desgraciado. Y estando en esta congoja, Angélica que ha llegado, Que por caminos y sendas Huyendo andaba de Orlando, Reparó viendo á Medoro, Y el cuello y rostro mirando Sintió un no sé qué en el pecho Que el corazon le ha robado. Y así el corazon mas duro De los que el cielo ha criado Está rendido y medroso, Vencido y enamorado, Y con esta novedad

Se siente todo abrasado.

II.-ROMANCE DE ANGÉLICA Y MEDORO.

(Adónimo.)

Sobre la desierta arena
Medoro triste yacia,

Su cuerpo en sangre bañado,
La cara toda teñida,

Con tristes ansias diciendo :

Grande ha sido mi desdicha ;

Por ser leal á mi rey
Pierdo cuitado la vida.
No me pesa tanto desto,
Que muy bien está perdida,
Como de ver que he quedado
Muerto en esta arena fria.
Aunque me coman las fieras
En esta sola campiña,
No habrá quién de mi se duela
Ni me tenga compañia.
Sintiéronme los cristianos
Y lo pagó el alma mia.
¡Oh si quisiese ya Febo
Alumbrarme estas heridas!
Y hablando tristemente
Con las ansias que sentia;
Vido á Angélica la bella
Que de su amor se rendia;
Y como vió á su Medoro
Tendido en la verde orilla,
Movida de compasion
Para él derecha se iba,
Y del palafren se apea,
Desta manera decia :

-No temas, buen caballero,
Pues pareces de alta guisa,
Que á los casos de fortuna
El valor los resistia. -
Por el campo anda buscando
Si halla alguna medicina,
Las yerbas que son mejores
Entre las piedras molia;
Ya se las pone al infante
En las mayores heridas;
Si el moro tiene dolor
Ella no tiene alegría.
Mirando estaba á Medoro
Que mas que á sí lo queria :
Súbelo en su palafren
Y Angélica á pié camina.
Sin sentir jamas cansancio
Con su Medoro se iba,
Triunfando con gran contento
De todo el reino de Hungría.

III. ROMANCE DE ANGÉLICA Y MEDORO.

(Anónimo.)

Regalando el tierno vello
De la boca de Medoro,
La bella Angélica estaba
Sentada al tronco de un olmo.
Los bellos ojos le mira
Con los suyos piadosos,
Y con sus hermosos labios
Mide sus labios hermosos.
¡Ay moro venturoso

Que á todo el mundo tienes envidioso!
Convaleciente del cuerpo
Estaba el dichoso moro,
Y tan enfermo del alma
Que al cielo pide socorro.
Enternecida á las quejas
Angélica de Medoro,
Le cura con propia mano
Y queda sano del todo.
¡Ay moro venturoso,

Que á todo el mundo tienes envidioso!
A las quejas y dulzuras
Que los dos se dicen solos,
Descubriéndolos el eco
Orlando llegó furioso;
Y viendo á su hiedra asida
Del mas despreciado tronco,
Pone mano á Durindana
Lleno de zelos y enojo.
¡Ay moro venturoso,

Que á todo el mundo tienes envidioso !

ROWANCE DE ROLDAN,

ZELOSO DE ANGÉLICA.

(Anónimo.)

Entre los dulces testigos
De la gloria de Medoro,
Fuentes, árboles, jazmines,
De las ninfas bello coro,
Donde el moro bienandante
Gozó del dulce tesoro
De aquella bella hermosura
Eolazada en lazos de oro,
Está el valeroso Orlando
Vuelto una fuente de lloro,
Diciendo entre mil suspiros :
-¡Ay felicísimo moro -
Dícele: Fiero enemigo,
¿Qué es del sol por quien yo lloro?
Agora gozas la lumbre

Por quien en tinieblas moro:
Pues tienes rendida el alma

« AnteriorContinuar »