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erigirse en cabeza de la iglesia; y cuyo exercicio no puede estorbar ni en torpecer sin separarse de la comunion católica.

„No hay duda que en S. S. reside la primacía de honor y jurisdiccion, y que de ella usó para la creacion de la Inquisicion; pero V. M. ni niega la jurisdiccion del Primado, ni entorpece sus facultades en el asunto que trata

aquella jurisdiccion tiene unos límites que aun no estan señalados; y si no es lícito negarla en lo que sin controversia se reconocé por todos los católicos, tampoco es permitido conviciar é injuriar con la nota de hereges', cismáticos á los que no la extienden hasta dónde quieren los señores preopinantes, vendiéndonos por dogma sus opiniones como lo han hecho siempre los ultramontanos. ¿Está acaso decidido que la jurisdiccion del Primado se extienda hasta poder despojar á los obispos de la autoridad que les compete por derecho divino? į Lá omision, negligencia o delito de uno ,, ó algunos, autoriza para que todos sean despojados? Esta opinion no puede sostederse sin subscribirse á otra de la misma estofa, y que es el alma del ultramontanismo,

, que afirma que los obispos reciben su autoridad del Papa. No me detengo en impugnar estos delirios de los curiales: bastame saber que son puntos opirables para deducir que no hay heregía ni cisma , ni se toca en la jurisdiccion del Primado porque se reforme la Inquisicion. Para incursir en semejantes notas , debia fundarse la Inquisicion en una ley universal de la iglesia, admitida sin contradiccion.'

Pero aun concediendo que las facultades del Primado se extiendan hase' ta este caso, no debian olvidar los señores preopinantes que la Inquisicion es una gracia concedida á los Reyes Católicos; y no se niega , ni entorpece la autoridad del concedente , porque el agraciado no quiera usar de la concesion. La nunciatura , y aun mas particularmente la jurisdiccion castrende, proceden del Primado , y no se atentaria contra él ni sus facultades por RO usar de dichas gracias. El origen de las tres es igual pero no lo es el interes en sostenerlas. Aunque V. M. suprimiesé el vicariato castrense, no le dirian que atentaba contra la iglesia, ni habria obispos que reclamasen la providencia: no serian hereges ni cismáticos los que la promoviesen; y por qué lo son los que promueven la supresion de la Inquisicion...?

„ Naturalmente conduce el discurso á examinar otras razones, que al, mismo tiempo que se traen en apoyo de la incompetencia de V.M., se alo gan como de congruencia para sostener el sistema de la Inquisicion tal como se halla. Es muy conveniente, dicen, la permanencia de este tribunal, que no solo ha librado á España de las heregías que la infestaban , sino de que se introduzcan otras, manteniéndose por este medio pura la religion , y la nacion libre de las convulsiones que han agitado á otras de Europa, que han carecido de este baluarte de la fe. La experiencia de estos buenos efectos, debidos al zelo y vigilancia del tribunal, obligó á los autores mismos, que se han querido alegar como contrarios á su establecimiento, á llamarle inYencion divina, idea de ángeles ; con otros encomios que prueban el ventajoso concepto que siempre se ha tenido de él, y la necesidad de conservarlo si no queremos perder la religion de nuestros padres.

„En este razonamiento se sienta como principio inconcuso que la religion se pierde si se suprime el tribunal, así como á él se le debe su conservacion y pureza, manchada con las varias sectas que se habian introducido; y de este supuesto deducen que siendo privativa de la autoridad eclesiástica

la eleccion de los medios necesarios para conservar puro el depósito de la fe que le dexó Jesucristo, no puede la potestad secular introducirse á conocer, y mucho menos á suprimir, un tribunal erigido á este fin por S. S., cuyos efectos han correspondido tan cumplidamente como ha manifestado la experiencia. Tambien se supone como cierto que a la vigilancia y zelo pastoral de este tribunal debe la España el haberse librado de las sectas introducidas, que dieron motivo á su creacion, у

de
que

se introduxesen otras. Si los señores que así opinan nos hubiesen probado los supuestos que sientan, serian infalibles las conseqüencias que deducen ; pero habiéndose dispensado de lo primero, no deben prometerse lo segundo.

„Que la religion se pierde si se suprime la Inquisicion, es una suposicion voluntaria é improbable. Quince siglos se conservó sin ella ; y en el paralelo con los que lleva de establecida , no se podrá designar ventaja alguna producida por este tribunal, ya se atienda á lo arraygada que se halla la religion en los españoles, ya se fixe en el zelo de los reverendos obispos para la correccion de costumbres, predicacion de la sana doctrina , y castigo de los apóstatas y rebeldes, ó bien se compare la parte que en esto tomaba la potestad secular. La autoridad de los obispos recibió un golpe mortal con este establecimiento; inflamados de su zelo pastoral, lo reclamaron muchos desde el principio, y en todos tiempos; hasta en nuestros dias se han oido estas reclamaciones, que se fundaban en los perjuicios que se seguian á la religion. ¡Qué buen medio de conservarla el que los encargados de ello por el mismo Jesucristo gradúan de pernicioso!

„ Que á la Inquisicion se deba la conservacion de la religion en su pureza , y la extirpacion de las heregías y sectas que infestaban la España , impidiendo que se introduxesen otras nuevas, es otra paradoxa como la anterior. La pureza de la religion no consiste solamente en el castigo de los apóstatas y relapsos; comprehende otros muchos puntos, de que no cuidaba la Inquisicion, y algunos de que descuidaba. El castigo de los delinqüentes, de que estaba encargado el tribunal, no es suficiente para conservar pura la religion, ni él solo puede producir ese efecto. La mision de los apóstoles que han heredado los obispos, no era para castigar ; su encargo principal es el de apacentar, no el de matar: predicar y convencer, no encarcelar ni exigir confesiones por apremios corporales ; dar limosnas, no confiscar bienes. ¿ Quál de las funciones del apostolado desempeña la Inquisicion para que a ella se le deba la conservacion de la pureza de la religion ? La pro ħibicion de libros que contienen mala doctrina es sin duda alguna uno de los medios necesarios para que no se propaguen errores contrarios á la verdadera creencia: y el castigo de los delitos de esta especie, hasta la separacion de la comunion, pertenece al exercicio de las funciones episcopales; pero no se limita a solas estas dos cosas la mision de los obispos. Si al castigo y prohibicion de libros no'añadiesen la enseñanza de la religion por medio de la predicacion ; si no hubiesen rebatido los errores escribiendo libros; si con sus pastorales y homilías no hubiesen prevenido á los fieles contra las falacias y astucia de los sectarios; si visitando los pueblos de sus diócesis no se hubieran enterado de las costumbres de ellos para corregirlas, y por último, si todo su ministerio pastoral consistiese en castigar como jueces, que es lo que hace la Inquisicion, no se hubiera conservado la religion tan pura como la hemos heredado de tuestros mayores. Limiténdose la Inquisicion

al castigo de los delitos de cierta especie y á la prohibicion de llibros , 'nada nos ha enseñado; á los primeros no los ha corregido, ni ha refutado á los segundos ; ha exterminado a los que erraban, no á los errores; y á pretexto de mala doctrina ha prohibido libros que ó no entendia, ó cuyas ideas no le acomodaba que se familiarizasen, dexando correr impunemente otros que con título de devocion y piedad ofenden á la religion tanto ó mas que los errores declarados. Así es como la Inquisicion ha purgado á la España de las sectas que la infestaban: no persiguió las sectas con la predicacion y la enseñanza, que son las armas de la iglesia: Docete oinnes gentes ; predisate etangelium omni creaturæ: persiguio á los sectarios, conduciéndolos al cadalso, y confiscándoles sus bienes ; reduxo á las familias á la miseria, y con esto a la desesperacion. ; Bellísimo modo de conservar la religion!!!... Jesucristo, sus apóstoles y otros santos resucitaban muertos para establecerla; pero los ir quisidores matan vivos para conservarla. Aquellos multiplicaban y repartian los bienes; estos los confiscan. Este es el quadro que presenta la Inquisicion desde su ereccion : como no fue creada para edificar, sino para destruir, muy pronto se vieron los frutos de su mision. A pocos años de establecida, se exterminaron en España una multitud prodigiosa de familias que el zelo inquisitorial persiguió, y otras que por no ser víctima de su furor emigraron , lográrdose por este medio lo que no pudieron alcanzar las invenciones ingeniosas de la política , y haciendo que la religion sirviese de pretexto para lo que solo era un puro asunto de estado...):

„No tuvieron mejor forturia los libros que las familias, la fama de los autores , el progreso de las ciencias, y los intereses de las impresiones se resintieron de aquel fatal sistema. La prohibicion se fundaba en la censura , y esta se resabiaba de la ignorancia , de las opiniones de escuela , y de las que por razon de estado se adoptaban ; los problemas filosóficos , y aun políticos, se condenaban, porque no se entendian : los escritos que explicaban los imprescriptibles derechos del hombre, el origen de las sociedades, y los límites de la autoridad de los principes , se proscribian como nefandos? los que trataban la materia de jurisdiccion real, sus derechos , regalías y precminencias sobre las personas y bienes de los eclesiásticos y sobre sus inmunidades reales y personales , y generalmente sobre los derechos inherentes al patronato y proteccion, se prohibian como contrarios á la iglesia, y atentadores á su autoridad é inmunidades. Entre tanto jamas se prohie bieron , antes bien se protegian los libros en que los reyes se hacian de pendientes del Papa, aunque contuviesen doctrinas sanguinarias, sediciosas é inductivas de perversion de las costumbres. Llegó esto a tal extremo,

reyes , zelosos de su autoridad, la interpusieron para contener un exceso que la ininaba por sus cimientos; y á esto debemos las obras del Tostado, del Solórzano, y otros que tratan de las regalías; mandándose por último recoger

todos los libros contrarios al uso de ellas, y que no se publicasen los edictos de la Inquisicion sobre prohibicion de libros sin el previo permiso del soberano , confiando el exámen a la sabiduría del consejo de Castilla ; sin que

todo esto haya bastado para contener á la Inquisicion en su pernicioso sistema, pues al mismo tiempo que V. M. sancionó la soberanía de la nacion, la Inquisicion de México condenó esta doctrina con la censura de heretical. Esta ha sido la conducta de la Inquisicion con las personas y con los escritos ; la que le mereció los epitetos de intencion divi

que los

na'y idea de ángeles, por los efectos que produxo; y la que ahora se gaio

te sostener, no solo como útil., sino como necesaria para que 'no emigre da religicn de nuestro suelo; llevando esta idea basta el extrenio de hacer pro-pio y privativo de la autoridad'eclesiástica el punto de la supresion de este

tribunal. pl » El empeño que se ha puesto en esforzar esta paradoxa , y deducir de ella la incompetencia de V. M. para tratar este asunto , exige que se exami -ne con algun cuidado la razon principal en que la fundao. Inda ella estris ba en la conveniencia de la religion, por la que fué instituido este tri.bunal privilegiado ; y como la cleccion de los medios convenientes para la conservacion y propagacion de la religion pertenece exclusivamente à la autoridad a quien se encargó su depósito, que es la eclesiástica , á ella y no á otra toca el conocimiento de las causas que pueda haber para juzgar - la conveniencia de mantener ó suprimir el tribunalen!

» De este argumento, si es que merece tal nombre, nació la opinion de ila potestad indirecta de los Pontifices sobre las cosas temporales., desopnot cida en las sagradas escrituras, igndrada por los santos Padres, tesistidas por la naciones católicas', contradicha por los liombres mas sabios; de la que se han seguido tantos absurdos y escándalos , que no es fácil enumerar, y que ya se habria sepultado en el olvido si el interes , no el de la religion, sino el de la ambicion , no la recordase. Por este argumento debe pertene .cer á la autoridad eclesiástica todo lo que conviene al bien de la religion; y como sin contradicion convenga-que no haya guerras , desórdenes ni delis tos, será conseqüencia forzosa que la jurisdiccion temporal sobre estas mat terias, corresponda á la autoridad eclesiástica. Y por el mismo principio convirtiendo el argumento , diremos que á los soberanos toca la declaracion en los puntos de nuestra ,creencia, porque conviniendo al bien de la sociedad, la pureza de la religion jy la decision de las controversias: si el Pontifice „por la conveniencia de la religion ha de extender sus fuitades hasta do jemporada el soberano por el bien de la sociedad extender las suyas hasta la decision de las cortroversias, que sin duda interesa a la sociedad A estos extremos conduce el empeño de sostener opiniones por capricho y razon de estado.

No todo lo que conviene al desempeño y objeto de nuestros encara gos está baxo nuestra potestad; es menester que a la conveniencia se una la jurisdiccion y facultad para obrar sl de lo contrario incurriríamos en el sistema del derecho del mas fuorté , y todo seria confusion en el mundo. Jen -sucristo: daxó á sa iglesia latautoridad necesaria para sus conservacion; però querer inferir de esto, y asegurárnoslo como si fuera dogma revelado , que á la suprema jurisdiccion espiritual toca privativamente el conocimiento de todo lo que se considere oportuno ó conveniente á la religion , es su'jetar directamente á su 'autoridad lo temporal de los estados. El ensayo de esta opinion produxo conseqüencias funestá imas, á su inventor Grexosio vir, á la iglesia y al estado. Nadie ignora lo ocurrido con motivo de la deposicion del emperador Henrique y la sangre' que se derraruó con ese motivo, y la confusion en que aquella novedad puso á la iglesia. Tači terribles desengaños debieron 'curar el mal ; 1 pero estaba la raiz inuy profunda , y aquella idea volvió a brotar en tiempo de ifaci VIII: se las hubo con Felipe IV de Francia, y el suceso acredito que no se atenta ime

no ,

punemente á la autbridad de los principes, aunque la ambición se reboce con la capa de religion.. Los escándalos y peligros que se siguieron de las declaraciones de este Pontífice contenidas en sus Decretales : Unam sanctam y. Clericis laicos , obligaron á su "sucesor Clemente v 'á revocarlas. No obstante esto, la curia romana y sus apasionados encontraron el secreto para sostener con menos escándalo su sistema ; inventando una potestad indirecta, que aunqne no era menos absoluta, ni de distinta naturaleza que la directa, era mas conforme ; ý menos chocante para suponerla conexã con la jurisdiccion espiritual, pori la misina identica razon que se le ha alegado á V. M. para asegurarle que el asunto de la Inquisicion es propio y privativo de la autoridad eclesiástica , es á saber , la conveniencia y oportunidad para algun fin de la religion. Este proyecto corrió con mejor fortuna, y gracias a la ignorancia de su siglo, lo consignó Inocencio ru en tres decretales. A may poco tiempo logró la curia tanto influxo y preponderancia sobre la autoridad temporal , que la manejaba exclusivamente, hasta que los 'sucesos con los venecianos y otras naciones hicieron abrir los ojos á sus gobiernos para reintegrarse de los derechos que les habian usurpado. Los franceses mandaron quemar por mano de verdugo las obras de los jesuitas Belarmi.

Suarez y otros que sostenian el fatal sistema de la potestad indirecta ; y aunque en España no se hizo tan sensible demostracion, conociendo el descuido

que habia habido en dexarlas correr, y lo inucho que habian cundido tales máxîmas perniciosas , se desterraron de nuestras universidades y estudios por orden de 23 de mayo de 1767. Con esto parece que debia haberse desterrado de la memòria de los españoles toda idea de tan funesto sistema ; pero por nuestra desgracia , y para nuestra confusion , quando la nacion se ha reunido para restablecer y asegurar sus derechos, atropellados y usurpados por tantos y tan diversos modos, se ha vuelto á resucitar , entre las paredes del estudio de un particular, no en las aulas de una comunidad, sino en el augusto Congreso de la nacion , y por los représentantes de ella , infamando con la censura de hereges á los señores de la comision, y á quantos sostenemos los derechos de la nacion. No pueden ignorar los señores que así opinan las funestas conseqüencias que ha acarreado su doctrina; pero el furor con que la sostienen acredita que por todo pasarian como prevaleciese. Queda , pues, demostrado que

la conveniencia , 'dado caso que la hubiese en mintener el tribunal de la Inquisicion, no es suficiente título para atribuir privativamente a la autoridad eclesiástica el conocimiento sobre el punto que tratamos; que V. M. no es incompetente para deliberar sobre él ; que extinguiéndolo, no atenta á la autoridad de la iglesia ; que su exercicio era mas proporcionado para hacer ignorantes y esclavos , que para desterrar errores; que por su instituto nada enseñaba ; que es incompatible con la constitucion , y que por lo mismo debe V. M. abolirlo. .

„Yo me extenderia sobre otra prueba , que por sí sola es suficiente para tomar esta resolucion , si pudiera citar con exactitud los documentos á que debia referirme : no los tengo en mi poder , y no haré mas que indicar la idea por si algun señor diputado gustase hablar sobre ella. Hace mucho tiempo, aun desde el muy inmediato al establecimiento de la Inquisicion, que se advirtió la tendencia de este tribunal a la independencia de toda autoridad, y lo muy á propósito que era para mantener la España en una

no

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