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que se

El Sr. Argüelles : Señor; ya está visto que no solo se extravia la qüoss tion, sino elude

por
el medio

que es menos conforme a todos los principios admitidos en el Congreso. Alabaré el zelo del Sr. Creus y demas señores que firman la exposicion que se ha leido ; pues en todo caso manikesta el deseo que tienen estos señores de arreglarse á la vohintad de sus comitentes. ¿Mas es este el método que se debe seguir por los diputados

Estos por la naturaleza de sus poderes no estan autorizados para tratar en las Cortes quanto crean que conduce al bien y procomun del reynò, sin que en aquellos se halle una sola cláusula que exija ni aun indique ser necesaria la consulta de las provincias para resolver sobre determinados puntos? Si se mejante doctrina se siguiese, adónde iria á parar nuestro sistema representativo? Ni cómo el Gobierno podria subsistir baxo unos principios tan epuestos a los que se han seguido en nuestra monarquía, y se han consolidado de nuevo en la constitucion? ¿No seria apelar á una pura democracia, é imposibilitar por este medio todas las resoluciones? Si Cataluña y otras provincias hubiesen de ser consultadas , i no deberia hacerse lo misino con las provincias de América y con Filipinas , cuya poblacion pasa de dos millones de habitantes ? Señor, en estas inconseqüencias venimos á caer, quando no estamos firmes en los principios. Yo veo en la exposicion que se ha leido una verdadera evasiva para que no entremos en la qüestion. Pero este subterfugio es inútil. El informe de la comision está leido , impreso y repartido á los Señores diputados, y señalado el dia de hoy para abrir la discusion. El verdadero medio de conseguir lo que los señores de Cataluña desean y otros señores preopinantes, es entrar francamente en la deliberacion. El debate manifestará lo que en este punto deba resolverse. La razon, la justicia y la conveniencia pública han de resultar en el examen de la question ; y el lado á que estas se inclinen lo ha de manifestar la discusion. Si los señores estan tan persuadidos de lo que han anticipado , pueden rehusar una controversia en que suponen tener tarta ventaja. Yo por mi parte la deseo y la provoco; y la comision , si fuese vencida en ella, sabrá respetar el acierto y sabiduría de la resolucion. Por lo demas, será de desear que no se desconozcan los términos en que la question está presentada en el dictamen de la comision. La qüestion se reduce á examinar si una comision dada por una bula á ruego de los reyes de España para conocer de las heregías , ha de continuar ó no despues de reconocidos los perjuicios y graves males que han acarreado á la nacion. El tribunal se presenta por lo mismo como revestido de una autoridad, aunque mixta , pero principalmente civil ó temporal. Los en armes abusos que se han cometido por espacio de tres siglos en España á su sombra , y por su mismo ministerio , exige su abolicion; para lo que está autorizado el Congreso , como lo han estado los reyes para este y otros casos semejarites en virtud de la regalía , derecho que es inherente a la autoridad soberana , y sin el qual no puede haber independencia en un estado católico. Baxo estos principios la qiicstion versa únicamente acerca de un asunto temporal, sin que por motivo ninguno se deba mezclar la autoridad espiritual ó eclesiástica del Papa , que ni se desconoce , ni se ataca en lo mas mínimo. Así no puedo menos de esperar por mi parte que el Sr. Presidente se servirá llamarnos i la qüestion siempre que mezclemos puntos incoherentes; porque si

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nos extraviamos, será imposible llegar á resolucion ninguna."

El Sr. Canedo : „El discurso del Sr. Argüelles se dirige á impugnar el dictamen particular de los individuos que hemos disentido de la pluralidad de la comision, ó mas bien que no hemos intervenido en la discusion ni acuerdo del que la pluralidad presentó á V. M. , y se trata de discutir so bre el negocio de Inquisicion. Los principios en que se funda nuestro dictamen son los mas obvios y sencillos que se pueden presentar. Indicaré los mas principales para satisfacer a la impugnacion del Sr. Argüelles.

Jesucristo ha dado á la iglesia autoridad para entender en las materias de fe, y castigar a los que faltan á ella. El Sumo Pontifice, cabeza visible de la iglesia , está particularmente encargado del exercicio de esta autoridad. Usando de ella estableció la Inquisicion como el medio mas oportuno para la conservacion de la fe y correccion de los hereges. Por consiguiente ne puede negarse el exercicio de esta autoridad sin desconocer la suprema de la iglesia.

„Los diputados que han sentado estos principios, estan íntimamente convencidos de que son principios esenciales del dogma católico. Y siende incontestable

que

la cabeza de la iglesia ne esta autoridad de cuidar de la pureza de la fe y del castigo de los hereges; lo es igualmente que esta autoridad se extiende a todos los ángulos de la tierra adonde haya llegado la doctrina católica. En qualquier espacio donde haya hombres que profesen la religion de Jesucristo, allí podrá la cabeza de la iglesia exercer sobre ellos esta autoridad, sin que ningun poder humano se lo pueda impedir; porque esta potestad , como espiritual, dirigida a la santificacion de los hombres, y comunicada por Dios, que es el origen de todo poder, y el supremo legislador de todos los imperios, es independiente de la autoridad y del poder de los hombres. Así es que el imperio de los romanos, ni todos los demas que

ha habido en el mundo, no han podido oponerse á la profesion de la religion católica ; ni por mas esfuerzos que han hecho, han sido capaces de impedir la propagacion de las luces del evangelio.

Ésta autoridad de la silla apostólica para conservar la pureza de la fe y de la doctrina de la iglesia universal, en nada ofende la dignidad y facultaa des propias de los obispos, á los que erradamente se quiere atribuir un cona cimiento exclusivo en materias de se y de doctrina. Los obispos, como sucesores de los apóstoles, tienen autoridad por derecho divino para calificar la doctrina , y entender en las causas de fe que ocurren á cada uno en la diócesis que respectivamente le fuere encomendada. Son jueces ordinarios natos en las causas de fe y de doctrira para la enseñanza y correccion de sus súbditos. Pero esto en nada se opone á la autoridad y vigilancia universal del Sumo Pontifice en toda la extension de la iglesia. Él divino autor del sagrado código de nuesira religion ha enlazado estas autoridades con una deFendencia, sin la qual era imposible conservar la unidad indispensable para La pureza de la doctrina y de la fe. Todo el rebaño pende de la vigilancia del Supremo Pastor : él dele cuidar de los pastores y de las ovejas, agregando su cooperacion á la de cada obispo, siempre que la necesidad ó utilidad de la iglesia lo requiera. El exercicio de esta suprema autoridad de la cabeza de la iglesia, en ninguna parte se halla mas bien comprobado que en nuestra iglesia de España, segus se acredita por los documentos que

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esponemos al juicio de V. M. en nuestro informe. : ,

» El Sr. Argüelles dice que en el punto en question se debe prescindir de la autoridad espiritual, que es la que el Papa como Primado exerce en el tribunal de Inquisicion ; 'y solo se debe atender a las relaciones políticas que median para que la nacion, pues ha adoptado ya la religion católica por religion de la nacion, y con exclusion de todas las demas , la haya de prote: ger por los medios que crea mas oportunos para la felicidad del estado , / por leyes conformes a la constitucion política de la monarquía. Convengo con el Sr. Argüelles en que la nacion tiene obligacion de proteger la religion; pero no puedo conformarme en que esta obligacion provenga de los principios que se han sentado. La nacion española siendo católica, como lo era por ley fundamental de la monarquía, y la única de todos los individuos que la componian , ni pudo adoptar otra religion que la católica para la nacion, ni dexar de prestarle la debida proteccion. Porque ningun católico tie, De libertad para dexar de serlo; y el príncipe o soberano católico, no solo está obligado a contribuir como particular a la conservacion de la religion, sino que como príncipe tiene otra obligacion mucho mayor de proteger y fomentar la propagacion de la religion católica como única verdadera ; pues, no puede menos de reconocer que la autoridad y el poder que tiene trac su origen de Dios, árbitro supremo de todos los imperios. Y he aquí come habiendo la nacion española tenido la felicidad de haber sido educada en la religion católica, no pudo la autoridad soberana dexar de reconocer esta misma religion por única religion de los españoles, ni de comprometerse á protegerla. Así es que el artículo de la constitucion está concebido en los términos mas propios para manifestar esto mismo. No dice que se adopo ta ó elige la religion católica, sino que esta es la religion de la nacion cor exclusion de todas las demas.

„Pregunto yo ahora : siendo un derecho incontestable de la cabeza de la iglesia el cuidar de la pureza de la fe, y el reprimir los progresos del error en donde quiera que parezca , ¿será proteger la religion el impedir el exercicio de esta suprema autoridad? Si el Santo Padre no hubiera estable, cido ya una delegacion ó tribunal para atender á las necesidades en que se halló la iglesia de España en los siglos anteriores; enhorabuena que se inquiriese sobre si un nuevo establecimiento se extendia ó no á entender en los puntos de disciplina, en que el derecho de regalía , ó las costumbres particulares dieren motivo para representar a la silla apostólica , suspendiendo la execucion en todo lo que no perteneciese á la fe ó doctrina , como se ha hecho antes de ahora. Pero tratándose como se trata de un establecimiento antiguo de la iglesia de España , elevado á un estado de modificacion particu-, lar, acomodado a las críticas circunstancias en que se hallaba entre nosotros la religion en el siglo xv ; jy oxalá que no nos amenazaran hoy otras calamidades iguales ó mayores que las que entonces experimentaba la religión! Y hallándose esta delegacion del Santo Padre en el exercicio de sus funciones para zelar

por

la de la fe, y contener los insultos contra la religion, será observar el respeto que se debe á la cabeza de la iglesia , y que se le. debe por la misma religion el decir , no quiero que se exerza aquí esta suprema autoridad ?"

. En donde la religion católica no sea la religion del estado, la cabeza,

pureza

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de la iglesia exercerá esta autoridad del modo que le sca posible, contando solo con el auxilio de los particulares que le reconozcan por vicario de Jesucristo. Pero la nacion católica por excelencia , segun los principios que siempre

ha profesado y acaba de reconccer, y estan arraygados en el corazon de todos los españoles, no puede impedir que se proteja la pureza de la fe , ni consentir en que se destruya el tribunal de la fe destinado á propagarla y á conservada en su mayor perfeccion..

„ Én-la exposicion que ha leido mi compañero, me acuerdo se hace una indicacion sobre los terminos precisos á que deberia reducirle la qüestion pendiente. Punto á mi juicio el mas interesante, y sin cuyo examen es imposible proceder con conocimiento á la resolucion de lo que se propone ca el proyecro

de la comision. V. M. hará en todo lo que contemple justo; per ro antes que llegue el extremo de que se naude el tribunal de Inquisicion, ó que se establezca otro, sin que sea visto que en mi cabeza cabe que la oxistencia de la religion católica dependa esencialmente de la del tribunal de Inquisicion; prescindiendo de esto, no puedo menos de llamar la atencion de V. M. hacia lo que exponemos sobre el asunto en nuestro dictamen. Del expediente resulta que la question pendiente, y el punto sobre que recayó el encargo de V. M. á la comision, se limitan á que informase sobre si el restablecimiento del tribunal de la Suprema tenia ó no oposicion con algum Hos artículos de la constitucion: lo que propone la comision en su informe és que el tribunal de la Inquisicion es incompatible con la constitucion. Es bien notable la diferencia que se advierte entre la propuesta de la comision, ý el punto sobre que V. M. mandaba se le informase.

Esta inconseqüencia la debo atribuir a alguna equivocacion que haya habido en la inteligencia del acuerdo de V. M., ó en la extension del oficio que la secretaría haya pasado a la comision. Sea lo que se fuese , la averiguacion de este punto, y la fixacion de la qiiestion que se haya de tratar; lo considero de la mayor importancia para que V. M. pueda proceder con el debido conocimiento. Por lo demas, nuestro dictainen no me parece se ha debilitado en lo mas mínimo, por lo que hasta ahora se ha expuesto por los señores que lo han impugnado.”

El S. Gallego: Dice el Sr. Preopinante que ha visto el expediente, y gie de él no infiere que la comision haya debido entrar en los puntos que propone. Esto me obliga a recordar así á dicho señor, como a todo el Congreso ciertos hechos, que aclarando esta duda , manifiestan que la comision ha camplido exactamente su deber. La primera vez que se oyo hablar en las Córtes de Inquisicion, fué en boca del Sr. Perez à pocos meses de instala-' das. Con motivo de esta indicacion, y de haber querido reunirse el consejo de la Suprema, hubo sobre esto oficios de la anterior Regencia, y representaciones de algunos ministros del consejo referido que pasaron a la comision, donde durmieron muchos meses. Los mas zelosos amigos de este tribunal,, deseando restablecerle , espiaban el inomento mas oportuno ; y en efecto Hegó el caso en que habiendo reclamado el señor inquisidor Riesco el despa.. cho de este expediente, se leyó en las Córtes un dictamen que se decia ser de la comision , y no cia sino de muy pocos individuos; los quales y los señores

que ahora lian manifestado necesitar saber la opinion de sus provinsias, sin consulta, ni averiguacion alguna , en aquella propia mañana que

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rian que sin discusion se aprobase. Èl resultado fué reclamar

yo el cumplimiento de una resolucion de V. M. dada á conseqiiencia de cierta proposicion mia, reducida: á que no se discutiese ning un punto que pudiera tener conexiun con la constitucion , sin que ea liminado preriamente por la comision que formó el proyecto, se viese que no era con trio á ninguno de sus artículos. Para este examen pasó el expediente a la comision de Constitucion, y sobre esto recae el dictamen que va á discutirse. No hay, pues, razon alguna para creer que la comision r:o haya cumplido exactamente se encargo:

El Sr. Musiuz Turrero: „ Convengo en general con los prircipios que acaba de exponer el Sr. Cariedo; pues es un dogma católico que la iglesia es el único juez de las controversias pertenecientes a la fe, y que el Romano Pontífice tiene el Primado de honor y de jurisdiccion en los términos que la misma iglesia lo tiene declarado. Pero no coníur.damos las cosas, y hagamos la debida distincion entre las materias espirituales, que tienen por objeto la santificacion y salud eterna de los fieles, cuyo conocimiento pertenece exclusivamente á la potestad eclesiástica, y las que son puramente temporales, que se dirigen a la conservacion y tranquilidad de los estados, y que son privativas de la potestad civil. En las naciones católicas, cuno la nuestra, en que la religion es una de las primeras leyes fundamentales del estado , hay materias mixtas que producen efectos espirituales y civiles, y cuyo conocimiento no puede nenos de corresponder a un tiempo y baxo sus diferentes respetos a ambas potestades. A esta clase pertenecen los juicios sobre las personas que se apartan de la doctrina de la iglesia, porque del ca ser castigados, no solo con las penas impuestas por los cánones, sino con las que esten señaladas por nuestras leyes, ó que en adelante se señalaren. La comision, para desempeñar cumplidamente su encargo, creyó que debia proponer a las Córtes las leyes sábias y justas, por las cuales "aya de ser protegida la religion, para que pueda conservarse pura , y que sean castigados todos aquellos que intentasen alterarla con malas doctrinas. ¿Por qué habia de contentarse la comision con expresar su dictamen acerca de la incompatibilidad del sistema de la Inquisicion con el de la constitucion? No entiendo con qué objeto algunos señores diputados insisten tanto en esto, y se empeñan en decir que la comision se ha excedido. Siempre que para la execucior de algun artículo constitucional ha sido preciso reformar ó extinguir algun esablecimiento, ha propuesto el medio que debia adoptarse para no destruir sin edificar. Si el sistema actual de la Inquisicion es incompatible con la constitucion, y por otra parte ha cesado en sus funciones el consejo de la Suprema por la desercion del inquisidor general Arce, en quien reside exclusivamente toda la autoridad eclesiástica delegada por la silla apostólica, ¿qué ciro arbitrio queda para proteger la religion sino substituir otros tribunales en lugar de los que antes habia? ¿O se pretende que dexemos abandonada la proteccion que hemos prometido dar á la religion por leyes sábias y justas: Aquí se ha hablado de leyes eclesiásticas, y que no pueden ser derogadas por la potestad civil. ¡Pero acaso la Inquisicion fué introducida en España por alguna ley eclesiástica , como lo es la del ayuno, la de oir misa en los dias festivos &c.? No por cierto. Este establecimiento no es mas que una comision solicitada por los Reyes Católicos, á quienes se dió facultad de nombrar la persona que habia de ser autorizada por la silla apostólica para exercer dicha

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