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de Sandoval, conde de Castro, con dos hijos suyos, ñorío y aventajarse y jugar á resto abierto por espeFernando y Diego, don Juan de Sotomayor, Iñigo Da- ranza que pocas veces sale cierta y verdadera , en esvalos, hijo del condestable don Ruy Lopez Davalos, pecial que los hombres tienen costumbre, cuando los junto con un nieto del mismo, hijo de Beltran, su hijo, beneficios son tan grandes que no los pueden pagar, que se decia Iñigo de Guevara, y desde España acom- recompensallos con alguna grave injuria y ingratitud pañaron a los reyes para esta guerra de Nápoles. Des- señalada. En fin prevaleció el deseo de loa y de fama. pues de la victoria, que fué tan señalada y memorable, Trató á aquellos principes en su casa con mucha honra los de Gaeta con una salida que hicieron ganaron los y regalo como si fueran sus compañeros y amigos. Ilereales de los aragoneses y saquearon el bagaje, que era cho esto, se resolvió de soltallos y enviallos cargados muy rico, por estar allí las recámaras de principes tan de muy grandes presentes. Con esta resolucion dió muy grandes. Las compañías que quedaran allí de guarni- grata audiencia al rey de Aragon, que un dia en su cion y los soldados, parte fueron presos de los enemigos, presencia trató muy á Ja larga , y probó con muchos otros huyeron por los despoblados y por sendas des- ejemplos que los franceses de su natural eran desapousadas. ¿Quién no pensara que con esto el partido de derados sin poner término al deseo de ensanchar su seAragon y sus cosas quedaban acabadas, perdida aquella ñorío. Que muchas veces tra'aran de derribar y desjornada y la victoria que parecia tenian entre las manos? hacer á los duques de Milan, y no tenian mudados los ¡Entendimientos ciegos de los hombres, consejos im- corazones. Si se acostumbrasen á las riberas de Italia, próvidos y varias mudanzas y truecos de las cosas! To

luego que se apoderasen del reino de Nápolos, fácildo fué muy al contrario, que este revés sirvió á los ven- mente se concertarian con los ginovesés que les eran cidos de escalon para recobrar mas fácilmente el reino, amigos y vecinos, sin reparar ni desistir de intentar y perder la libertad les fué ocasion de mayor gloria ; nuevas empresas hasta tanto que se viesen apoderados ¿quién tal creyera ? Quién lo pensara ? Desta manera de toda Italia. Que su padre Juan Galeazo y sus antelos pensamientos de los hombres muchas veces se mu- pasados nunca se aseguraron de los intentos de francedan en contrario, gobernados y encaminados, no por la ses. Estas cosas se trataban en el castillo de Milan y esloca fortuna, sino por mas alto y mas secreto consejo. las práticas andaban, cuando madama Isabel por manDia viérnes, á 5 de agosto, se dió esta batalla cerca de la dado de su marido Renato, duque de Anjou, que como isla de Ponza , que fué de las mas señaladas del mundo. queda dicho estaba preso, pasó por mar, primero á Gé

nova, despues á Gaeta , y últimamente con su llegada CAPITULO X.

á Nápoles, que fué á los 18 de octubre, reforzó grandeComo el rey de Aragon y sus hermanos fueron puestos en libertad.

mente y animó á los que seguian su partido. Ayudóla

con geutes que le envió el papa Eugenio, y ella por si Dada que fué la batalla, los vencedores dieron la ganaba las voluntades del pueblo por su gran nobleza, vuelta á Génova. Allí quedó la mayor parte de los cau- excelente ingenio, condicion y trato muy apacible. Estivos que se tomaron, como por premio del trabajo y paña, cuidadosa y triste por el trabajo de los reyes, redel gasto. Los reyes y muchos de los nobles presos, que volvia varias práticas de guerra y de paz. Juntáronse llegaban á trecientos, llevaron á Milan. El mismo Ge- Cortes de Aragon en Zaragoza, en que á peticion de la neral ginovés con ellos hizo su entrada á manera de Reina se trató de apercebir una armada para conservar triunfo nobilísimo y cual de mucho tiempo atrás no se las islas de Cerdeña y de Sicilia, que sospechaban serian vió en parte alguna. Toda Italia estaba suspensa y á la acometidas por los vencedores ; que ya nadie se acormira cómo usaria aquel Duque de aquella nobilísima daba ni tenia esperanza del reino de Nápoles. En Soria victoria ; y sus fuerzas, que antes eran temidas de los de á los confines de Aragon y de Castilla hobo habla entre cerca, comenzaron á poner espanto á los que caian mas el rey de Castilla y la reina de Aragon, su hermana. lejos. Ternian quisiese aquel Príncipe, de condicion or- Alli se concluyó que las treguas asentadas entre los dos gulloso, acometer á hacerse señor de toda Italia con la reinos durasen y se prolongasen por otros cinco meses. codicia que tenia de mandar y por estar ejercitado en Parecia cosa injusta aprovecharse del desastre ajeno; guerras continuas. El mismo se hallaba muy dudoso de

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y los ánimos de los grandes de Castilla por la desgracia lo que en aquel caso se debia hacer y qué resolucion

de aquellos reyes se movian á compasion. Partiéronse seria bien tomar; revolvia en su pensamiento muchas de Soria; en el camino se supo que la reina doña Leotrazas, si forzaria á los reyes que tenia en su poder á nor, madre de los dos reyes, falleció en Medina del recebir algunas condiciones pesadas, si haria que se Campo mediado el mes de diciembre. La fuerza del rescatasen á dinero, cosa que de presente trajera pro- dolor que recibió por el desastre de sus hijos súbitavecho y contento; pero era de temer que no vengasen mente le arrancó el alma. La muerte repentina hizo se adelante aquella injuria con sus armas y las de sus ami- creyese era esta la causa. Fué una señora muy princigos, y despues de vencidos, como tenian de costumbre, pal y madre de principes tan grandes. Aiciéronle honvolviesen á las armas y á la guerra con mayor brio. ras en muchos lugares, y en especial el rey don Juan Pensaba si los recibiria y trataria con mucha honra, y se las hizo en Alcalá de Henares, y la Reina , su mujer, con ponellos en libertad sin rescate haria le quedasen en Madrigal. Fué sepultada en San Juan de las Dueñas, mas obligados; honroso acuerdo fųera este y que pon- un monasterio de monjas que ella levantó á su costa dria admiracion a todo el mundo. Consideraba por otra fuera de aquella villa, en que pasaba su vida con muparte que no era consejo prudente, por ganar renombre cha santidad. En Milan últimamente se hizo confedey lama, perder tan buena ocasion de cusanchar su se- racion y avenencia entre aquel Duque y los principes sus prisioneros, cuyas capitulaciones eran: que sin cuidado de que se libraron los naturales con la buena exceptuar á ninguno tuviesen los mismos por amigos y nueva que vino de la libertad duda á sus principes; y la por enemigos; el Duque para recobrar el reino de Ná. tristeza que recibieran por aquel grave desinan, y el poles prometió de ayudar con sus fuerzas y gentes; lo miedo de algun nuevo mal que sospechaban se daba á misino hizo el rey de Aragon, que prometió toda su entender por aquellas señales, se trocó en pública aleayuda para hacer la guerra á los enemigos del duque gría de toda aquella pacion y aun de lo demnás de Esde Milan. En gran cuidado puso este asiento, así a los райа. . italianos como á las demás naciones. El rey de Navarra

CAPITULO XI. fué enviado en España con poderes muy bastantes para gobernar el reino de Aragon. Era necesario allegar di

De las paces que se hicieron entre los reyes de Castilla,

y de Aragon. pero, hacer nuevas levas de soldados y apercebir una gruesa armada. El príncipe de Taranto y el duque de De las paces que se hicieron en Milan resultó una Sesa fueron á Nápoles para animar y esforzar a los de nueva y pesada guerra; los ginoveses tomaron las arsu parcialidad, y para que avisasen al infante don Pe- mas y públicamente se revolvieron contra el duque de dro en nombre del Rey, su hermano, que les acudiese Milan. Tenian aquellos ciudadanos por cosa pesada que con la armada que tenia a prestada en Sicilia. Ejecutóse el fruto de la victoria ganada con su peligro y esfuercon gran presteza lo que el Rey mandaba ; llegada que zo otros se lo quilasen, y que Filipo, duque de Milan, fué la armada de Sicilia á la isla de Isquia, se apoderó se llevase las gracias de las paces hechas con los rede la ciudad de Gaeta por entrega que della hizo Lan- yes y de ponellos en libertad con presentes que les dió, ciloto, su gobernador, natural que era de Nápoles, liberalidad con que quedaban cargados del odio que á 25 de diciembre, dia de Navidad, y principio del por fuerza les tendrían los aragoneses y catalanes, 0aaño 1436. Pocos dias despues el rey de Aragon, puesto ciones con las cuales antiguamente tuvieron grande en libertad por el Duque, como está dicho, llegó á Por- enemiga. Querellábanse demás desto que el amparo tovenero, el cual castillo y el de Lerice entre tan gran- de los duques de Milan, á que forzados acudieron el des tempestades, dado que están en las marinas de tiempo pasado, le mudasen eu señorío y en una dura Génova , se conservaron en la fe del rey de Aragon, y servidumbre. Alterados con esta indignacion, hecha se lenian por él, mas por miedo de la guarnicion arago- liga en puridad con el pontífice Eugenio y con Renato, nesa que lenian que por voluntad de los naturales. Al- duque de Anjou, tomaron las armas. Gobernaba aquegunos dicen que del desastre y libertad del rey de Ara- Ila ciudad en nombre del duque Filipo Paccino Alciacou se dieron diversas señales y se vieron milagros; to, que fué muerto en aquella revuella y alboroto del cada cual les dará el crédito por sí mismo que la cosa pueblo; á otros que estaban por el Duque pusieron las merece; á mi no me pareció pasar en silencio cosas tan espadas á los pechos, y algunos quedaron heridos, alpúblicas y tan recebidas comunmente. El mismo dia gunos muertos. Mirábanles las palabras, los meneos que se dió la batalla cerca de la isla de Ponza , en la que hacian y visajes, por ver si daban a!guna muestra puente queen Zaragoza se edificaba sobre Ebro, de obra de aborrecer lo que de presente se hacia y favorecer a muy priina y muy ancha, como á medio dia , sin bus- los de Milan. Con esto, lo que acontece en los alborotante ocasion para ello se cayó el arco principal, y con tos del pueblo, en breve á lo que acudió la mayor parsu caida mató cinco hombres. Dirá alguno que las co- te, se allegaron todos los demás; si algunos sentian lo sas casuales suele el vulgo muchas veces, cuando son contrario, en lo público aprobaban y adulaban los inpasadas, publicallas por milagros y sacar dellas miste- tentos de los alborotados. El principal movedor deste rios; sea asi, pero ¿qué dirémos de lo que se sigue? motin fué Francisco Espinula, que ganó nombre do Nueve leguas mas abajo de Zaragoza, á la ribera del valiente por la defensa de Gaeta que hizo poco antes, mismo rio Ebro, está un pueblo llamado Vililla, edifi- de que cobrara gran soberbia; sobre todo, se muvia cado de una colonia de los romanos, que en los pueblos por ser enemigo de los fliscos y de los fregosos, linajes ilergetes se llamaba Celsa. En este tiempo y en el de que se arrimaban á los aragoneses. Muchos pueblos nuestros abuelos por ninguna cosa es el dicho pueblo por aquella comarca, á ejemplo de Génova y por su aumas conocido que por una campana que allí hay, la cual toridad, despertados con la dulzura y esperanza que se aquellos hombres están persuadidos que diversas veces prometian de la libertad, se levantaron y echaron de por sí misma con una manera extraordinaria se toca sin sí la guarnicion que tenian por el duque de M lan. Deque ninguno la mueva para anunciar cosas grandes tuvieron los españoles que tenian cautivos, por Jos que han de venir, buenas ó malas. Yo no trato de la cuales y para librallos el rey de Aragon les hobo do verdad que esto tiene, ni lo tomo á mi cargo. Consta pagar setenta mil escudos. Con los sicilianos se hobiepor lo menos que autores graves lo refieren, y citan ron mas mansamente por causa de la antigua amistad, testigos de vista de aquel milagro. Dicen pues que aque- buen acogimiento y contratacion que con aquella isla Ja campana un dia antes que los reyes fuesen presos tenian; así los soltaron sin rescate; solo tres hijos de se laño por sí misma , y otra vez, á 30 de octubre, y la Juan de Veintemilla quedaron por largo tiempo en Gétercera á 5 del mes de enero próximo siguiente, dia en nova, no se sabe si por aborrecimiento que lus tuvieque, liecha la alianza en Milan, el rey de Aragon fué sen, si por pretender dellos alguna grande cantidad. puesto en libertad. Muchas plegarias se hicieron, y El rey de Aragon, á instancia del duque Filipo, procumuchas misas se dijeron para aplacar la ira de Dios, que ruba sosegar las alteraciones de Génova con la armada por eslas señales entendiuq les amenazaba ; congoja y que don Pedro, su herinano, le envió desde Gaeta, pero desistió de la empresa por parecelle cosa larga título. Quiso ablandar aquel dolor y gratificar aquel esperar hasta tanto que sosegase aquella gente tan al- servicio y voluntad con esta honra hecha a la familia borotada; para la priesa que él tevia de acudir a las co- nobilísima y de las mas poderosas de España de los sas y reino de Nápoles, cualquiera tardanza le era muy | Guzmanes. Hallábase el Rey en Toledo, do era vuelto pesada. Sabia muy bien que en las guerras civiles un despues que visitó á Alcalá y á Madrid. La corle so dia y una hora, si no se acude con tiempo, suele causar ocupaba en juegos y regocijos con poco ó ningun cuigrandes mudanzas y ser causa que grandes ocasiones dado de la guerra. En aquella ciudad, á 2 de setiembre, se desbaraten; ninguna cosa es mas saludable que la se concluyeron las paces entre Castilla , Aragon y Napresteza. Con esta resolucion de Portovenere envió á varra, ocasion y materia para todos de gran alegría. don Enrique, su hermano, á España. Hizole merced del Entendieron en hacer el asiento don Alonso de Borgia, estado de Ampúrias, y mandóle que ayudase en la obispo de Valencia, y don Juan de Luna y otras persoguerra si el rey de Castilla se la hiciese por aquella nas principales que vinieron de Aragon, y con ellos el parte, de que se recelaban á causa que el tiempo de las arzobispo de Toledo, el maestre de Calalrava y don treguas espiraba. El mismo Rey con la armada se bizo Rodrigo, conde de Benavente, que despues de muchas á la vela y llegó á Gaeta á 2 de febrero. En este medio porfías se acordaron en estas condiciones: doña Blandon Pedro, su hermano, se apoderara de Terracina ca, hija mayor del rey de Navarra, case con don Enricon gran sentimiento del pontifice Eugenio, cuya era qué, príncipe de Castilla; en dote á la doncella se dén aquella ciudad, por pensar que los aragoneses eran tan Medina del Campo, Olmedo, Roa y el estado de Villearrogantes, que no contentos con el reino de Nápoles, na; si deste matrimonio no quedare sucesion, estos pretendian apoderarse de toda Italia sin tener respeto pueblos vuelvan al señorío de Castilla, y en tal caso se á la majestad sacrosanta ni moverse por algun escrú- de cierta cantidad de dineros, en que se concertaron, pulo por ser feroces; ralea de hombres fiera y mala, al rey de Navarra en recompensa de aquellos lugares; como él decia. Con la venida del Rey, los señores nea- á don Enrique de Aragon se dén cada un año cinco mil politanos y los soldados acudieron á Gaeta. Nombró Dorines, y á su mujer tres mil; los pueblos y castillos por general del ejército á Francisco Picinino, en que que de una y otra parte se tomaron durante la guerra tuvo consideracion á hacer placer al duque Filipo, acer. á la raya de aquellos reinos se vuelvan á los señores ca del cual Nicolao, padre de Francisco, tenia en to- antiguos; á los que de una y otra parte se pasaron sca das las cosas el principal lugar de autoridad y mandó, otorgado perdon, fuera del conde de Castro y el maesen aquella sazon capitan muy señalado, de grande ejer- tre de Alcántara; demás destos, sacó el de Navarra por cicio en las armas y que se podia comparar con los cau- su parte á Jofre, marqués de Cortes, por ser hombre dillos antiguos. Ardia Italia en ruidos y asonadas de inquielo, deseoso de novedades y que por ser de sanguerra. Unas ciudades suspensas con las sospechas que gre real pretendia apoderarse del reino. Con estas catenian de una nueva guerra, otras hacian ligas y con- pitulaciones las treguas se mudaron en paces, y confederaciones entre sí para echar los aragoneses de Italia. certaron de hacer liga contra todas las naciones y En particular los venecianos, florentines y ginoveses, principes. Solamente el rey de Castilla sacó al de Porá persuasion y con ayuda del pontífice Eugenio, quien tugal y al Francés. Y de parte de los aragoneses exceppor odio de nuestra nacion, quién por amor de la fran- tuaron al duque de Milan y Gaston, conde de Fox, cuyo cesa, se ligaban para este efecto y juntaban sus fuer- padre, llamado Juan, falleció poco antes desto, y él hezas. En España por el mismo tiempo se hacia la guer- redó aquel estado en edad de quince años, y era yerno ra á los moros. Entre los demás reyes estaban para del rey de Navarra, concertado con doña Leonor, su concluirse las paces por la gran instancia y diligencia bija menor. Divulgado este concierto, en todas partes que en ello puso el rey de Navarra. Su intento era vol

se hicieron procesiones, alegrías y regocijos. Gozáver las fuerzas de aquella nacion contra Italia sin cui- banse que quilado el miedo de la guerra, cesaban los dar de las cosas de España. Dos castillos, llamados el males, y parecia que en España las cosas irian grandeuno Galea, y el otro Castilleja, se rindieron en tierra de mente en mejoría. El conde de Castro en breve alcanzó moros á Rodrigo Manrique, que andaba con gente por perdon y volvió a Castilla; y hostigado con destierro aquellas partes. El alegría que resultó desta buena nue- tan largo, en lo de adelante se mostró mas recatado que va en breve se mudó en mayor cuita por el desastre antes. Lo que aquí se dice y en otras partes del conde muy triste del conde de Niebla don Enrique de Guz- de Castro se sacó de las corónicas destos reinos. Los man, el cual, por hacer muestra de su esfuerzo y ganar de su casa muestran cédulas reales en aprobacion del la gracia de su Rey, tenia puesto cerco sobre Gibral- Conde, y en que le prometen recompensa jurada por lo tar, pueblo asentado sobre el Estrecho. Allí como des- que en estas revueltas le quitaron; muchas alegaciones pues de cierta escaramuza se recogiese á su armada, se y procesos que se causaron en defensa de su lealtad, ahogó con otros cuarenta compañeros por dar lado y en que holgáramos se procediera á sentencia para que hundirse el batel á causa de los muchos que acudieron todos nos conformáramos. Lo que se puede decir con y estar el mar con la ordinaria creciente alterado. Don verdad es que fué un gran caballero, y en todas sus Juan de Guzman con el dolor que recibió del desastre obras de los mas señalados de aquel tiempo. La nota, á de su padre y desconfiado de salir con la empresa,

al- mi ver, es de poca consideracion, por correr la misma zado sin tardar el cerco, se retiró á Sevilla. Este ca- fortuna muchas de las mejores casas de Castilla , como ballero fué el primer duque de Medina Sidonia, por del Almirante , conde de Benavente y conde de Alba, merced que poco adelante le hizo el rey don Juan deste cou otro gran número de nobleza que entraron a la parte, sin que por ello hayan perdido punto de su re- tes sacó á la Reina por pura importunidad el castillo de putacion, y en el Coude fué mas excusable lo que hizo, Montalvan, y le juntó co! Escalona, que ya poseia cerca por la obligacion que le corria de seguir y acompañar de Toledo, sin acordarse que cuanto crecia en poder, á los hijos del con quien se crió desde su niñez , que tanto era la envidia mayor , contra la cual ningunas fué el infante don Fernando, que despues fué rey de

fuerzas bastan á contrastar. Dos dias despues que el Aragon, demás que los temporales corrieron tan tur- Príncipe llegó á Alfaro vino al mismo lugar la reina de bios y ásperos, que apenas se puede deslindar de qué Navarra, acompañada de sus hijos y de mucha gente de parte de las dos estuviese la razon y la justicia, y es los suyos, en especial del obispo de Pamplona y de Pedro ordinario que en tiempos semejantes los mejores pa- Peralta, inayordomo mayor de la casa real, y de otros dezcan mas; razones todas de momento para no repa- señores. Hiciéronse con grande solemnidad los desporar en este punto ni hacer desto mucho caso. En el sorios del Principe y de doña Blanca en edad que tenian entre tanto el rey de Aragon no dejaba de atraer y ga- de cada doce años. Desposólos el obispo de Osma don nar los corazones de los neapolitanos y ayudar con in- Pedro de Castilla, persona muy noble y de sangre real. dustria sus fuerzas. Juntósele Baltasar Rata, conde de Gastáronse en regocijos cuatro dias, los cuales pasados, Caserta , que era uno de los gobernadores nombrados la reina de Navarra y la desposada, su hija, se volvieron por el pueblo; lo mesmo Ramon Ursino, conde de No- á su tierra. El rey de Castilla y su hijo el principe don la. Para ganalle y obligalle le prometieron por mujer á Enrique fueron á Medina del Campo. En a quella villa, doña Leonor, doncella de sangre real y hija del conde por consejo de don Alvaro de Luna y del conde de Bede Urgel, que poco antes desto falleció en Játiva. Con navente, fué preso el adelantado Pedro Manrique por tanto el Rey de la ciudad de Capua, en que se hacia la mandado del Rey y enviado al castillo de Fuentidueña masa de la gente, salió en campaña con intento en oca- para que allí le guardasen. Sucedió esta prision por el sion de combatir á los enemigos y apoderarse, como mes de agosto, que fué un nuevo principio de alboroen breve se apoderó, del valle de San Severino, de la

tarse el reino, de que grandes males resultaron. Las ciudad de Salerno y de las marinas de Amalfi. Puso causas que hobo para hacer aquella prision no se saguarniciones en todos estos lugares, con que las fuer- ben ; lo que con el tiempo y por el suceso de las cosas zas de Aragon se afirmaron, y enflaquecieron las de los se entendió fué que con otros señores tenian comuniangevinos. Quedaba entre otras la ciudad de Nápoles, cado en qué fornia podrian derribar á don Alvaro de cabeza del reino. Tenian no pequeña esperanza de ga- Luna , cosa que en aquella sazon se tenia por crímen nalla por estar los ánimos muy inclinados al Aragonés contra la majestad y aleve. Fué este año memorable y por ser grandes las fuerzas de su parcialidad. Lo que y desgraciado a los portugueses por el estrago muy gransobre todo les ponia buen corazon y animaba eran de que en ellos hicieron los moros en Africa. Ardian los dos castillos que en aquella ciudad en medio de tan los cinco hermanos del rey de Portugal en deseo de gagrandes tempestades todavía se tenian por Aragon; co- nar nombre y ensanchar su señorio; en España ¿cómo sa que parecia milagro, y era como buen agüero para podian por ser aquel reino tan pequeño y tener hechas la guerra que restaba.

poco antes paces con los comarcanos? Cuidaron seria

mas honrosa empresa la de Africa como contra gente CAPITULO XII.

enemiga de cristianos. Deteníalos la falta de dinero para

la paga y socorro de los soldados. Para remedio desta Que los portugueses fueron maltratados en Africa.

dificultad por medio del conde de Oren , embajador de Fué este invierno áspero por las heladas grandes y Porlugal en corte romana , alcanzaron del pontifice por las muchas nieves que cayeron en España; nadie Eugenio indulgencia para todos aquellos que tomasen se acordaba de frios tan recios; en particular estando la señal de la cruz por divisa y se alistasen para aquella el rey en Guadalajara, siete leñadores que salieron por jornada. Fué grande la muchedumbre y canalla degenleña á los montes comarcanos perecieron y se queda- le que sabido esto acudió a tomar las armas. Don Ferron helados por la gran fuerza del frio el mismo dia de nando, maestre de Avis, como el mas ferviente que era año nuevo de 1437. Sobre las nieves cayeron heladas, de sus hermanos, se ofreció para ser general en aquella y sobre'lo uno y lo olro corrieron cierzos, con que mu- empresa. Tratose de la manera que se debia hacer la cha gente pereció. Queria el Rey en tan recio liempo guerra en una junta del reino que para esto tuvieron. pasar á Castilla la Vieja, y por estar los puertos muy Don Juan, maestre de Santiago en Portugal, uno de los cubiertos de nieve fué necesario enviar delante trecien- hermanos, era de ingenio mas sosegado y mas prudentos peones, que abrieron el camino y apartaron la nie- te; como tal fué de parecer, el cual puso por escrilo, ve á la una y á la otra parte con montones que hacian que no debian acometer á Africa sino fuese con todas á manera de valladar de la altura de un hombre á ca- las fuerzas del reino, por ser aquella provincia poderosa ballo. Con esta diligencia se pasaron los montes con que en armas , gente y caballos. Decia que muchas veces parten término las dos Castillas, la Nueva y la Vieja ; y con gran daño fuera acometida, y al presente seria su el Rey acudió á cosas que le forzaron á ponerse en aquel perdicion, si no se median con sus fuerzas y si no satrabajo. De Roa por el mes de marzo pasó é Osma, bian enfrenar aquel orgullo ó celo desapoderado. «Ojalá desde allí envió al príncipe don Enrique, su hijo, á Alfa- yo salga mentiroso ; pero si no sosegais esta gana de ro, villa principal á la raya de Navarra. Fueron en su pelear y la gobernais con la razon, los campos de Africa compañía los mas de los grandes ; entre todos el que quedarán cubiertos con nuestra sangre. ¡En esta gente mas se señalaba era don Alvaro de Luna, que poco an- y soldados confiais? Autes de la pelea se muestran bravos, y venidos a las manos, en el peligro y trance co- i cierto, si no fuese que, entregada Ceuta , saliesen de bardes, pues no tienen uso de las armas ni fortaleza toda Africa. Era cosa muy pesada lo que pedian, y que ni vigor en sus corazones, solo número y no mas. ¿Por no estaba en su mano prometello; todavía por el deseo ventura menospreciais á los moros? Temo que este me- que tenian de salvarse otorgaron, y por rehienes el genosprecio ba de acarrear algun gran mal. Mirad que irri- neral don Fernando y otras personas principales ; los tais una gente muy determinada , sin número y sin demás rotos, sucios y maltratados se fueron priniero á cuento, y que por su ley, por sus casas , por sus hijos, Ceuta, y de allí pasaron á Portugal al cabo del año. y mujeres pelearán con mayor ánimo. Diréis que vais Tralóse en Ebora en una junta de señores del asiento confiados en el ayuda de Dios. Esto seria , si las vidas que tomaron y del cumplimiento dél. De comun acuery costumbres fueran á propósito para aplacalle, me- do salió decretado que aquellas condiciones, como otorjores de lo que vemos en esta gente, y si con madu- gadas sin voluntad del Rey, eran en si ningunas, y que reza y con prudencia se tomaren las armas ; que los no se debian cumplir ; que la fe dada y la jura se cumsantos no favorecen los locos atrevimientos y sandios, plia bastantemente con dejalles los relienes que en Afriantes será por demás cansallos con plegarias y rogati- ca quedaran, para que con sus cabezas pagasen lo que vas no limpias. Alguna experiencia que tengo de las necia ylocamente asentaron. ¿Por ventura si con la miscosas y el amor serviente de la patria y de la salud co- ma soberbia los necesitaran los bárbaros á prometer mun me hacen hablar así, y temer no cueste á lodos que entregarian todo Portugal, era de cumplir la tal muy caro esta resolucion que teneis en vuestros ániinos promesa y sufrir que de nuevo los moros pusiesen el concebida.» Aprobaban este parecer todas las personas pie y el yugo de su imperio y señorío en España ? Que mas recatadas, en especial los infantes don Pedro y don si prometieran otras muchas cosas muy indignas, como Alonso; solo don Enrique era el que somentaba los in- pudiera ser, ¿estuvieran por ventura obligados los portentos de don Fernando. Tenia grande autoridad por tugueses á pasar por ellas? El cautiverio pues de don ser el que era y por sus riquezas y estudios de letras Fernando fué perpetuo, padeció menguas y prisiones con que acreditaba todo lo demás. Sucedió lo que es muy graves. Su sepulcro se muestra en la ciudad de ordinario, que los mas y su parecer, aunque peor , pre- Fez, puesto en un lugar alto como trofeo que levantaron valeció contra lo que sentia la mejor parte; de suerle de nuestra nacion y por memoria de la victoria que gaque por comun acuerdo se resolvieron en pasar ade- naron. Así el que fué principal en la culpa, acaso ó por lante. Apercibieron una armada, y en ella embarcaron voluntad de Dios fué mas gravemente que los demás hasta seis mil soldados. Sonaba la fama que el número castigado. de la gente era doblado, es á saber, doce mil combatien

CAPITULO XIII. tes, que fue otro nuevo daño. A 12 de agosto se hicieron á la vela, y dentro de quince dias llegaron á Africa.

Como el infante don Pedro fué muerto en el cerco de Nápoles. En Ceuta , donde surgieron , hicieron consulta en qué En España revolvian sospechas de nuevos alborotos manera se haria la guerra. Tomaron resolucion de cer- por estar gran parte de los grandes aversos de su Rey car á Tánger , ciudad de romanos antiguamente muy por la prision injusta, como ellos decian, que se hizo en noble, á la sazon pequeña. Está puesta al Estrecho en- la persona de dro Manrique. Asimismo se veian por frente de Tarisa. Al derredor tiene grandes arenales, todas partes entre las personas eclesiásticas grandes por donde el campo no se puede sembrar y és estéril, contiendas y debates, á causa que el pontifice Eugenio, fuera de algunos bajos y valles que hay, que por regar- por tener desde el principio de su pontificado por sosse con las aguas de cierta fuente que cerca tienen, sou pechoso el concilio de Basilea , procuraba disolvelle; de gran frescura y fertilidad. Los cercados, puesto que que era un camino inventado á propósito para hacer por espacio de treinta y siete dias fueron combatidos burla y enflaquecer las fuerzas de los concilios, que gallardamente, nunca perdieron el ánimo, antes por la enfrenaban y ponian algun espanto á los pontifices roesperanza que tenian de ser presto socorridos se ani- manos. Pero desistió deste intento por entonces por maban á defender la ciudad. Acudieron á socorrella los cartas que en esta razon le vinieron muy graves del emreyes de Fez y de Marruecos y otros señores africanos perador Sigismundo y del cardenal Cesarino, su legado. con seiscientos mil hombres que traian de á pié y se- Los padres de Basilea, tomando mas autoridad y mano tenta mil de á caballo, maravilloso número, si verdade- de lo que por ventura fuera justo y irritados por lo ro. La fama y el ruido suele ser mas que la verdad. que el Papa intentara , le hicieron intimar que si no A tanta gente ¿cómo podian resistir los portugueses? venia en persona al Concilio, pronunciarian contra él lo Pelearon al principio fuertemente, despues cercados por que se acostumbra contra los que desamparan su ofitodas partes de muchedumbre tan grande , se hicieron cio y no cumplen con lo que son obligados y con el fuertes en sus reales ; pero tristes , fijados los ojos en deber en caso semejante. No quiso obedecer; amenazatierra , ni respondian ni preguntaban , antes todo el ban de deponelle y quitalle la autoridad pontifical que tiempo que podian se estaban dentro de las tiendas; la tenia. Este era el intento de los obispos; los principes misma luz y trato por la aflicion les era pesada. Trata- cristianos no se conformaban en un parecer, algunos ron de huir; pero ¿ adónde é por qué parte, estando resistian á aquel intento como arrojado y temerario, todo el campo cubierto de sus contrarios? Mayormente por la memoria que tenian de las Hagas que en el scisma que las piedras se levantan contra el que huye. Forza- pasado recibió la Iglesia cristiana , que apenas se hados de necesidad enviaron mensajeros de paz. Los bár- bian encorado y sanado; en particular hizo resistencia baros respondieron que se despidiesen de ningun con- el emperador Sigismundo, dado que no era nada amigo

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