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para Segovia, mostrándose aficionado al partido de los »en perdonar las ofensas de vuestros vasallos. Entoninfantes de Aragon. Ayudaba para esto Juan Pacheco »ces la clemencia merece mayor loa cuando la causa como su mayor privado que era; soplaba el fuego de su » del enojo es mas justificada. Llamamos á vuestra alánimo apasionado. La ciudad de Toledo tornó otra vez » teza padre de la patria, nombre que debe servir de á poder de don Enrique de Aragon, ca Pero Lopez de » aviso y traeros á la memoria el amor de padre, que Ayala le dió en ella entrada contra el órden expreso » es presto para perdonar y tardío para castigar. Dirá que tenia del Rey. Añadieron á esto los de Toledo un » alguno ¿cómo se podrán disimular sin castigo desnuevo desacato, que prendieron los mensajeros que el » acatos tan grandes? Por ventura ¿no será mejor forzar Rey enviaba á quejarse de su poca lealtad. Alterado » por mal aquellos que no se dejaron vencer por buenas pues el Rey, como era razon, á grandes jornadas se par » obras ? Verdad es esto, todavía cuando en lo que se tió para allanalla. Iba acompañado de pocos, asegu » hace hay buena voluntad, no deseo de ofender, el rado que no perderian respeto á su majestad real; pero » yerro no se debe llamar injuria. En ninguna cosa se como quier que no le diesen entrada en la ciudad, repa- » conoce mas la grandeza de ánimo, virtud propia de ró en el hospital de San Lázaro, que está en el mismo »los grandes principes, que en perdonar las injurias de camino real por donde se va a Madrid. Salió don Enri » los hombres, y es justo huir los trances varios y duque de Aragon fuera de la puerta de la ciudad acompa | » dosos de la guerra y anteponer la paz cierta á la vicñado de docientos de á caballo. Los del Rey en aquel » toria dudosa, la cual si bien estuviese muy cierta , la peligro, bien que tenian alguna esperanza de prevale- » desgracia de cualquiera de las partes que sea vencicer, el miedo era mayor, por ser en pequeño número » da redundará en vuestro daño, que por vuestros depara hacer rostro á gente armada. Con todo esto toma » beis contar, señor, los desastres de vuestros vasallos. ron las armas y fortificáronse como de repente pudieron » Ruego á Dios que dé perpetuidad á las mercedes que con trincheas y con reparos. Fuera muy grande la des » nos ha hecho, conserve y'aumente la prosperidad de ventura aquel dia, si el infante don Enrique, por no » nuestra nacion, incline sus orejas á nuestras plegahacerse mas odioso si hacia algun desacato á la majes | urias, y las vuestras á los que os amonestan cosas satad real, sin llegar a las manos no se volviera á meter » ludables. El sea de vos muy servido, y vos de los en la ciudad. Esto fué dia de la Circuncision, entrante » vuestros amado y temido.» Leida esta carta delante el año 1441. Mostróse inuy valeroso en defender al Rey, del Rey y despues en consejo, diversamente fué recey fortificar el hospital en que estaba, el capitan Rodrigo bida conforme al humor de cada cual. Todos los demás de Villandrando. En premio y para memoria de lo que | callaban; solo el arzobispo don Gutierre de Toledo con hizo aquel dia le fué dado un privilegio plomado, en soberbia y arrogancia : Dénos, dice, Valera ayuda, que que se concedió para siempre á los condes de Ribadeo consejo no nos falta. Fué este Valera persona de gran que todos los primeros dias del año comiesen á la mesa ingenio, dado á las letras, diestro en las armas, demás del Rey y les diesen el vestido que vistiesen aquel dia. de otras gracias de que ninguna persona, conforme a El Rey parlió para Torrijos; dejó para guarda de aquel su poca hacienda, fué mas dotado. En dos embajadas lugar á Pelayo de Ribera, señor de Malpica, con ciento en que fué enviado á Alemania se señaló mucho; comde á caballo. Desde alli pasó á Avila, acudió don Alvaro puso una breve historia de las cosas de España, que de á la misma ciudad para tratar sobre la guerra que le su nombre se llama la Historia Valeriana; bien que hay nian entre las manos. Con su venida se irritaron y de- olra Valeriana de un arcipreste de Murcia, cual se cita sabrieron mas las voluntades de los príncipes conjura en estos papeles. El príncipe don Enrique, llamado por dos; la mayor parte dellos alojaba en Arévalo, hasta la su padre, fué á Avila para tratar de algun acuerdo de misma reina de Castilla daba orejas á las cosas que se paz; en estas vistas no se hizo nada. El Príncipe, vueldecian contra el Rey por estar mas inclinada y tener to á Segovia , suplicó á las dos reinas, su madre y su mas amor á su hijo y á sus hermanos. Fueron de parte suegra, la cual á la sazon se hallaba en Castilla, se lledel Rey á aquel lugar los obispos de Burgos y de Avila 1 gasen á Santa María de Nieva para ver si por medio para ver si se podria hallar algun camino de concordar suyo se pudiesen sosegar aquellas parcialidades. En aquellas diferencias. Hizo poco fruto aquella embajada. aquella villa falleció la reina de Navarra doña Blancıl Diego de Valera, un hidalgo que andaba en servicio del V primer dia de abril; sepultáronla en el muy devoto y príncipe don Enrique, escribió al Rey una carta desta muy afamado teinplo de aquella villa. Asi se tiene cosustancia: «La debida lealtad de súbdito no me con munmente, y grandes autores lo dicen, dado que nino siente callar, como quiera que bien conozco no ser gun rastro hoy se halla de su sepultura, ni alli ni en » pequeña osadía hacer esto. Cuántos trabajos haya pa Santa María de Ojue, donde mandó en su testamento o decido el reino por la discordia de los grandes, no hay que la llevasen, que hace maravillar haberse perdido la » para que relatallo; seria cosa pesada y por demás to memoria de cosa tan fresca. Los frailes de Santo Do»car con la pluma las menguas de nuestra nacion y mingo de aquel monasterio de Nieva afirıan que los » nuestras llagas. Las cosas pasadas fácilmente se pue huesos fueron de allí trasladados, mas no declaran » den reprehender y tachar, lo que hace al caso es po- cuándo ni á qué lugar. Sucedió en el reino don Cárlos, » ner en ellas algun remedio para adelante. Tratar de príncipe de Viana, su hijo, como heredero de su ma» las causas y movedores destos males ¿qué presta? dre; no se llamó rey, sea por contemplacion de su padre, » Sca de quien se fuere la culpa, pues estáis puesto por sea por conformarse con la voluntad de su madre, y » Dios por gobernador del género humano, debeis prin- | que así lo tenian anles concertado. Este principe don Dcipalmente imitar la clemencia divina y su benignidad Cárlos fué dado a los estudios y á las letras, en que se ejercito, no para vivir en ocio, sino para que ayudado á valerse de las armas y de la fuerza. Visto esto, la reide los consejos y avisos de la sabiduría, se hiciese mas na duña Leonor, perdido el marido, apartada de sus idóneo para gobernar. Andan algunas obras suyas, co- | hijos, despojada del gobierno, basta el fin de la vida se mo son las Eticas de Aristóteles, que tradujo en lengua quedó en Castilla. Los infantes, de Aragon, movidos castellana, una breve historia de los reyes de Navarra; del peligro que corrian, del reino de Toledo se fueron demás desto, elegantes versos, trovas y composiciones, apriesa á Castilla la Vieja para volver por lo que les toque él mismo solia cantar á la vihuela, mozo dignísimo 'caba. Arévalo, por la aficion que los inoradores les tede mejor fortuna y de padre mas manso. Era de edad de | nian, sin tardanza les abrió las puertas. Pasaron á Meveinte y un años cuando su madre fino. Con la muerte dina del Campo, do el Rey estaba ; pusieron sobre ella desta señora cesaron las práticas de la paz, y la reina de sus estancias; hicieronse algunas escaramuzas ligeras, Castilla se volvió á Arévalo, do antes se tenia. La llama mas sin que sucediese alguna cosa memorable. No duró de la guerra se emprendió en muchos lugares. Los mucho el cerco á causa que algunos de la villa dieron principales capitanes y cabezas de los alterados eran de noche entrada en ella á los conjurados, con que la don Enrique de Aragon y el almirante del mar y el con tomaron sin sangre. El rey de Castilla , sabido el pelide de Benavente. Haciasc la guerra en particular en las gro, tenia puesta gente de á caballo en las plazas y á las comarcas de Toledo; don Alvaro de Luna desde Esca bocas de las calles. Los del pueblo estábanse quedos en lona con sus fuerzas y las de su hermano el arzobispo sus casas, sin querer acudir á las armas por miedo del de Toledo defendia su partido con gran esfuerzo. Los peligro ó por aborrecimiento de aquella guerra civil. sucesos eran diserentes , cuándo prósperos, cuándo Don Alvaro de Luna y su hermano el Arzobispo, y con d-sgraciados. Inigo Lopez de Mendoza cerca de Alcalá, ellos el macstre de Alcántara, por la puerta contraria villa de que se apoderara, y se la habia quitado al ar sin ser conocidos, bien que pasaron por medio de los zobispo de Toledo, en una zalagarda que le paró Juan escuadrones de los contrarios, se salieron disfraza los. Carrillo, adelantado de Cazorla, se vió en gran peligro El Rey les avisó corriun peligro sus vidas, si con dilide ser muerto, tanto que, degollados los que con él gencia 110 se ausentaban, por estar contra ellos los alteiban, él mismo herido escapó con algunos pocos. Por rados mal enojados. Llegaron los conjurados á besar el mismo tiempo junto a un lugar llamado Gresmonda la mano al Rey así como lo hallaron armado, y con un escuadron de los malcontentos fué desbaratado por muestra de humildad y comedimiento poco agradabic la gente de don Alvaro. Pereció en la refriega Lorenzo le acompañaron hasla palacio. Entonces los vencidos y Davalos , nieto del condestable dou Ruy Lopez Davalos, los vencedores se saludaron y abrazaron cutre si, ale. cuyo desastre desgraciado cantó el pocta cordobés Juan gría mezclada con tristeza; inaldecian todos aquella de Mena con versos llorosos y elegantes; persona en guerra,cn que vinguna cosa se interesaba, y las muereste tiempo de mucha erudicion, y muy famoso por sus tes y lloros eran ciertos por cualquiera parte que la poesías y rimas que compuso en lengua vulgar; el me victoria quedase. Acudieron las reinas y el príncipe don troes grosero como de aquella era; el ingenio elegante, Enrique con la nueva deste caso, y despues de largas y a pacible y acomodado á las orejas y gusto de aquella secretas pláticas que con el Rey tuvieron, mudaron en edad. Su sepulcro se ve hoy en Tordela guna, villa del odio de don Alvaro los oficiales y criarlos de la casa reino de Toledo; su memoria dura y durará en España. real. Juntamente hicieron salir de la villa á don Gutiere Por el mismo tiempo el rey de Navarra pasó con buen re Gomez de Toledo, arzobispo de Sevilla, y á don Fernúmero de gente á Castilla la Nueva en ayuda de los nando de Toledo, conde de Alba , y á don Lope do desabridos, á causa que los enemigos eran mas fuertes Barrientos, obispo de Segovia. La mayor culpa que y llevaban lo mejor; los unos y los otros derramados todos tenian era la lealtad que con el Rey guardaron, por los campos y pueblos hacian robos, estragos, fuerza dado que les achacaban que tenian amistad con don á las doncellas y á las casadas; estado miserable. En Alvaro, y que podian ser impedimento para sosegar Castilla la Vieja el Rey se apoderó de Medina del Cam- aquellas alteraciones. Tratóse de hacer conciertos, sin po y de Arévalo, villas que quitó al rey de Navarra, cu que nadie contrastase; el Rey estaba detenido como en vas eran. En aquella comarca, en una aldea llamada prision y en poder de sus contrarios. Nombráronse Nabarro, tuvo el Rey habla con la reina viuda doña jueces árbitros con poderes muy bastantes. Estos fueLeonor que venia de Portugal. Tuvieron diversas plá ron la reina de Castilla y su hijo el príncipe don Enriticas secretas; no se pudo concluir nada en lo que toca que, el almirante don Fadrique y el conde de Alba, ba a la paz con los alterados por estar el Rey muy ofen que por este respeto le hicieron volver a la corte. En dido de tantos desacatos como le hacian cada dia. Solo la sentencia que pronunciaron condenaron á don Alvaresultó que para componer las diferencias de Portugal ro que por espacio de seis años no saliese de los lugares se enviaron embajadores que amonestasen y requiriesen de su estado que le señalasen. En especial le mandaron á don Pedro, duque de Coimbra, hiciese lo que era ra no escribiese al Rey sino fuese mostradas primero las zon. Lo mismo hizo el rey don Alonso de Aragon, que copias de las cartas á la Reina y al principe don Enridespachó sobre el caso una embajada desde Italia hasta que. Demás desto, que no hiciese nuevas ligas ni tuPortugal. Todas estas diligencias salieron en vano á viese soldados á sus gajes; finalmente, que para cumcausa que don Pedro gustaba de la dulzura del mandar, plimiento de todo esto diese en rehenes y por prenda y los portugueses persistian en no querer recebir ni á su hijo don Juan y pusiese en terceria nueve castillos sufrir gobierno extranjero. Las guerras que el uno y el suyos dentro de treinta dias. Sabidas estas cosas por otro principe tenian entre las manos no daban lugar don Alvaro, fué grande su sentimiento, tanto, que no

podia reprimir las lágrimas ni se sabia medir en las , y algun socorro de soldados; pequeño alivio por la gran palabras ni templarse, lo cual ubos echaban á ambicion, muchedumbre que se hallaba en la ciudad, que fué otros lo excusaban; decian que por su nobleza y gran causa de encarecerse los mantenimientos y que el mocorazon no podia sufrir afrenta tan grande. Sin embar yo de trigo costase mucho dinero. Hobo personas que go deste su sentimiento y caida, no dejaba de pensar en junta pública con el atrevimiento que la hambre les puevas trazas para tornar á levantarse; mas al caido po daba persuadieron á Renato que de cualquiera manera cos guardan lealtad, y lodas las puertas le tenian cer se concertase con los contrarios. El cerco iba adelante, radas, en especial que los alterados se fortalecian con y juntamente crecia la falta de lo necesario; por esto nueros parentescos y matrimonios. Concertaron á doña uno, por nombre Anello, con otro su hermano, de proJoana, bija del almirante don Fadrique, con el rey de fesion albañires, huidos de la ciudad, dieron aviso se Navarra; con don Enrique, su hermano, á doña Bea podria tomar sin gran peligro, si les gratificasen su tratriz, hermana del conde de Benavente. El que movió bajo y industria. La entrada era por un acueducto ó y concluyó estos desposorios fué don Diego Gomez de caños debajo de tierra, por donde para comodidad de la Sandoval, conde de Castro, que en aquella sazon anda ciudad el agua de una fuente que cerca caia se encaba en la corte del príncipe don Enrique y le acompa minaba a los pozos. Pretendian meter gente secretaiaba, persona de grandes inteligencias y trazas; y en mente por estos caños. Escogieron docientos soldados, este particular pretendia que, unidos entre sí estos hombres valientes, con órden que todos obedeciesen á principes y asegurados unos de otros, con mayor cui- los dos hermanos. La subida era difícil, la entrada y dado tratasen, como lo hicieron, y procurasen la caida paso estrecho, los mas se quedaron atrás, espantados del condestable don Alvaro de Luna.

del peligro ó por ser pesados de cuerpo; solos cuarenta

pasaron adelante. Arrancaban piedras con palancas y CAPITULO XVII.

picos do impedian el paso, y á los que temian por ser el

camino tan extraordinario, animaban los dos hermanos Que el rey de Aragon se apoderó de Nápoles.

con palabras y con ejemplo, y algunas veces les ayudaConcluida la guerra civil, parece comenzaba en Es ban á subir con dalles la mano. La porfia y esfuerzo sué paña algun sosiego; por todas partes hacian fiestas y se tal, que llegaron al pozo de una casa particular; una regocijaba el pueblo. Al contrario, Italia se abrasaba mujercilla, cuya era la casa, vistos los soldados, dió con la guerra de Nápoles. Las fuerzas de Renato con la luego gritos, con que se descubriera la celada, si prestardanza y dilacion se enflaquecian; su mujer y hijos tamente no le taparan la boca. Gastose tiempo en la eneran idos á Marsella; muestra de tener muy poca espe trada, era salido el sol, y ninguna cosa avisaban ni daranza de salir con aquella empresa. Así lo entendia el ban muestra de ser entrados, no se sabe si por miedo ó vulgo , que á nadie perdona, y suele siempre echar las por descuido. Sospechaban que todos eran degollados, cosas á la peor parle. Es de gran momento la opinion y y todavía las compañías que tenian apercebidas acofama en la guerra; así, desde aquel tiempo hobo gran metieron a escalar la muralla; aflojaba la pelea por no mudanza en los ánimos, mayormente por la falta que les sentirse en la ciudad ruido ninguno. Los cuarenta solhizo Jacobo Caldora, en quien estaba el amparo muy dados, movidos y animados por la vocería de los que grande de aquella parcialidad, ca era grande la expe | peleaban ó forzados de la necesidad y darse por perdiriencia que tenia de la guerra y ejercicio de las armas. dos si los sentian, se apoderaron de una torre del adarSa muerte fué de repente. Queria saquear el lugar de ve que cerca caia y no tenia guarda, llamada Sofía. Circello, que es de la jurisdiccion del Papa, cuando cayó Acudió el rey de Aragon para socorrellos; acudió al sin sentido en tierra, y llevado á su alojamiento, en bre tanto Renato al peligro. Fuera fácil recobrar la torre y te rindió el alma; los demás de su linaje, que era muy lanzar della á los aragoneses; mas los de fuera acudiepoderoso y grande, se pasaron por su muerte á la parteron muy de priesa y pusieron temor á los contrarios; lo aragouesa, que cada dia se mejoraba. Ganaron la ciudad que á los de dentro causó espanlo, á los aragoneses quo de Aversa , rindieron lo de Calabria. Desbarataron la estaban en la torre hizo cobrar ánimo. Dióse el asalto fente de Francisco Esforcia cerca de Troya, ciudad de por muchas partes; finalmente, quebrantadas algunas la Pulla, todos efectos de importancia. Sin embargo, el puertas, entraron los de Aragon en la ciudad. Renalo, pontilice Eugenio hizo luego liga con los venecianos y sin saber á qué parte debia acudir, bien que se mostró, lorentines y ginoveses con intento de echar los arago no solo prudente capitan, sino valiente soldado, lauto, ncses de toda Italia. Con este acuerdo el cardenal de que por su mano mató muchos de los contrarios, perTrento con diez mil soldados se metió por las tierras de dida al fin la esperanza de prevalecer, se recogió al casNápoles. Hizo poco efecto toda aquella gente como le tillo. Algunas casas fueron saqueadas, pero no mataron Taulada apriesa, y que tenia diversas costumbres, vo á nadie. Luego que entró el Rey se puso tambien in luplades y deseos; antes por el mismo tiempo la gente al saco; desta manera los aragoneses se apoderaron do aragonesa marchó la vuelta de Nápoles. Dentro de la 1 Nápoles, dia sábado, á 2 de junio, año del Señor de 1442. ciudad se estuvo Renato con pretension que tenia de Los soldados fueron por el Rey en público alabados y delenlella, visto que perdida aquella ciudad, se arrisca- premiados magníficamente conforme á como cada uno la lodo lo demás. No salió á dar la batalla, crco por no se señalara , don Jimeno de Urrea, don Ramon Buil y asegurarse de la constancia de los naturales, ó descon- y don Pedro de Cardona, que eran los principales capilado de sus fuerzas si se vidiese á las manos. Los de tancs en el ejército; sué tambien premiado Pedro MarCenova trajeron algunas pocas viluallas á los cercados | tinez, capitan de los soldados que entraron por los ca. ños. Con los dos hermanos albañires se cumplió lo pro- , primo, que usó en esto de una señalada grandeza de metido bastantemente, promesas y paga mayores que, ánimo. Esto fué, que leida la carta en que le pedia sollevaba su estado, con la cual fiucia tuvieron ánimo corro y avisaba del peligro, en el campo, do acaso se la para acometer aquella hazaña. Notaban los hombres dieron, mandó armar una tienda con juramento que curiosos que casi por la misma forma ganó aquella ciu- hizo de no entrar debajo de tejado hasta tanto que Pedad de los godos el capitan Belisario. Renato, por nodro de Ayala fuese libre de aquella afrenta. Esta era la quedalle alguna esperanza de repararse, perdida aque- į primera ocasion de las alteraciones de Vizcaya; la sella noble ciudad, poco despues se concertó con el con- gunda, que se levantó cierta herejía de los fratricellos trario que le dejase ir libre á él y á los suyos, y entrega deshonesta y mala , y se despertó e nuevo en Duranria lo que le quedaba. Tomado este asiento, partió para go. Hizose inquisicion de los que hallaron inficionados Florencia á verse con el papa Eugenio; desde allí pasó con aquel error. Muchos fueron puestos á cuestion de á Francia; su partida allanó todo lo demás. El Abruzo tormento, y los mas quemados vivos. Era el capitan de y la Pulla con todos los demás puebios que hasta en todos un fraile de San Francisco, por noinbre fray tonces rehusaran el señorío de Aragon y se tenian por Alonso Mela. Este, por miedo del castigo, se huyó á GraFrancia pretendian recompensar las culpas pasadas | nada con muchas mozuelas que llevó consigo, que pacon mayores servicios, y se daban priesa á rendirse, ca saron la vida torpemente entre los bárbaros. El mismo, no querian con la tardanza irritar la saña del vencedor. / no se sabe por qué causa, pero fué acañavereado por los Por este órden quedó apaciguada Italia en gran parte. | moros, muerte conforme a la vida y secta que siguió. España, dado que se hallaba cansada de males tan lar Este tuvo un hermano, que se llamó Juan Mela, que á la gos, y que entre los principes se habian concertado las sazon era obispo de Zamora, su patria y natural, y adepaces, aun no sosegaba de todo punto; los caballeros, 1 lante fué cardenal. En Porlugal por fin del mes de ocantes desavenidos entre sí, al presente menos se enfre tubre falleció don Juan, tio del rey de Portugal, en Ainaban por el poco caso que hacian de los que goberna cázar de Sal, en edad de cuarenta y tres años. Era conban. Seria cosa larga relatallo todo por menudo. Las destable en aquel reino y juntamente maestre de Sanprincipales diferencias y alteraciones fueron estas: es- tiago. De doña Isabel, su mujer, hija de don Alonso, taba don Luis de Guzman, maestre de Calatrava , en su hermano, duque de Berganza, dejó un hijo, llamado fermo y sin esperanza de salud. Dos caballeros de aque- don Diego, que sucedió en los cargos y honras de su lla órden, los mas principales entre los demás, con padre; tres hijas, doña Isabel, doña Beatriz y doña Filiambicion fuera de tiempo pretendian aquella dignidad; na, y dellas adelante procedieron príncipes muy grandes. estos eran Juan Ramirez de Guzman, comendador mayor de aquella órden, y el clavero Fernando de Padi

CAPITULO XVIII. lla. Este tenia ganadas y negociadas las voluntades de los comendadores. Don Juan, por entender que ninguna

De los varones señalados que hobo en España. . esperanza le quedaba de alcanzar aquella dignidad, si La residencia de don Alvaro, despues que se vió desno se arriscaba con atrevimiento y temeridad, se de graduado, era en Escalona. La esperanza de recobrar terminó con mano armada apoderarse de los pueblos la autoridad que le quitaron, ni del todo la tenia perdi. de aquella orden de Calatrava. El Clavero, sabido este da, ni tampoco era grande. No le faltaba ingenio y diintento, fué á verse con él acompañado de cuatrocien | ligencia, mas desbarataba sus trazas la fortuna ó fuerza tos de á caballo. Vinieron á las manos en el campo de mas alta. Su hermano, el arzobispo de Toledo falleció Barajas. Quedó el Comendador mayor vencido y preso, en Talavera á 4 de febrero. Gran desgracia, fallalle y juntamente Ramiro y Fernando, sus hermanos, y Juan, de repente ayuda tan grande. Quedábale don Rodrigo su hijo; murieron otros muchos caballeros, y entre de Luna, á quien por ser hijo de un primo suyo en el ellos cuatro sobrinos del mismo Comendador mayor. En tiempo adelante, vuelto a su prosperidad, hizo proveer premio desta victoria, que ganó de su contrario, fué el arzobispado de Santiago en lugar de dun Alvaro de dado á Padilla lo que pretendia, que sucediese en lugar | Isorna, como en otra parte se dirá, magüer que no tedel Maestre, honra de que gozó poco tiempo. La ocasion

nia edad bastante para dignidad tan grande; mas poco fué que el Rey hacia resistencia á aquella eleccion, y le podia prestar en aquel trabajo, en especial que era pretendia aquella dignidad para don Alonso, hijo bas mozo de mal natural y de costumbres estragadas. Por tardo del rey de Navarra. Pasóse tan adelante en esta otra parte los grandes y caballeros, por entender que pretension, que vinieron a las manos. Puso don Alonso aquella revuelta de tiempos era á propósito para quecerco con su gente sobre Calatrava; el nuevo Maestre | darse con todo lo que a panasen, cada cual se apodefué herido con una piedra que uno de los suyos inad- raba de lo que podia. Pedro Juarez, hijo de Fernan vertidamente queria tirará los contrarios. Con su muer- Alvarez de Toledo, señor de Oropesa, por muerte del te quedó su competidor don Alonso por maestre. Por Arzobispo se apoderó de Talavera. Llegó su osadía á otra parte los vizcaínos, gente valiente y indómita, se que apenas dió entrada en ella al mismo rey de Castilla, alteraron por dos causas. Tenian entre sí hechas cier- ! que acudió a aquella villa para atajar aquellos bullicios. tas hermandades confirmadas por el Rey. Estas aco El cuerpo del Arzobispo fué enterrado en la capilla de la metieron a los castillos de los nobles y sus haciendas. | iglesia mayor de Toledo, que á su costa don Alvaro ediEntre los demás Pedro de Ayala, merino mayor de Gui- ficó muy sumptuosa. Sobre nombrar sucesor no se conpúzcoa, como le luviesen cercado en una su villa , lla- certaban los votos. Pretendian don Lope de Mendoza, mada Salvaticrra, fué librado por el conde de Haro, su arzobispo de Santiago, y don Pedro de Castilla, obispo de Palencia. Dos competidores tenian mayor negocio | la villa de Madrigal , persona esclarecida por lo mucho y favor que los demás: el uno era don García Osorio, que dejó escrito y por el conocimiento de la antigüeobispo de Oviedo; dábale la mano su tio el Almirante; | dad y su varia erudicion, que parecia milagro. Faltóle el otro don Gutierre de Toledo, arzobispo de Sevilla, el estilo elegante, alguna mengua para que no se al cual favorecian los infantes de Aragon, que comen- compare con cualquiera de los padres antiguos. Los zaban á tener en todo gran mano. Con esta ayuda don años adelante fué obispo de Avila, y mas mozo en Sena Gutierre sobrepujó á su contrario, y salió con el arzo | de Toscana, do á la sazon estaba el papa Eugenio, probispado de Toledo. Era persona de gran ánimo, de esta- puso gran número de conclusiones, tomadas de lo mas tura mediana, de buen rostro, blanco y rubio, dotado de secreto de la teología, para defendellas públicamente á letras, de ánimo sencillo y sin doblez, algo mas severo | la manera escolástica. Entre ellas le calificaron algunas en el gobierno que podian llevar las costumbres de aque como de mala sonada, y sobre ello expidió una bula el lla era, que fué causa que algunos le aborreciesen. Poco pontífice Eugenio. Atizaba el negocio el cardenal Turtiempo tuvo el arzobispado de Toledo y como solo tres recremata, que escribió contra él en el mismo propósito años. Su padre Fernan Alvarez de Toledo, señor de cierto opúsculo. Respondió a todo el Tostado en un libro Valdecorneja y mariscal de Castilla; su madre doña que llamó el Defensorio, obra docta, si bien à la misma María de Ayala, su hermano Garci Alvarez de Toledo. autoridad de los pontífices no perdona por el deseo que Nombró por adelantado de Cazorla á su sobrino , hijo tenia de defender su partido. Las proposiciones que le de su hermano don Feroando Alvarez de Toledo, conde calificaron fueron estas : la primera, Cristo nuestro de Alba. Don García, competidor de don Gutierre, fué Señor fué muerto al principio del año treinta y tres de hecho arzobispo de Sevilla; don Diego, obispo de Oren su edad, y no á 25 de marzo, como ordinariamente se, pasó al obispado de Oviedo. En conclusion, la sienten los antiguos, sino á 3 de abril; la segunda, puesiglesia de Orense dieron en encomienda á Juan de Tor- to que á ningun pecado se niega el perdon por grave quemada, de fraile dominico cardenal de San Sixlo, que sea, todavía de la pena y de la culpa Dios no abpersona de mucha erudicion como se entiende por los | suelve, y mucho menos los sacerdotes por el poder de machos libros que sacó á luz, digno de inmortal ala las llaves, palabra que él explicaba con cierta sutilibanza por la defensa que puso por escrito en tiempos dad, nueva y extravagante manera de hablar, que á los tan estragados y revueltos de la majestad de la Igle- | indoctos alteraba, y á los sabios no agradaba. Falleció sia romana. Contemporáneo de Turrecremata, aun á 3 de setiembre, año 1455. que de menor edad, fué Alonso Tostado, natural de

LIBRO VIGÉSIMOSEGUNDO.

CAPITULO PRIMERO.

don Alvaro apoderarse del rey de Castilla , que nunca Del estado en que las cosas estaban.

salia de pupilaje, y siempre se gobernaba por otro;

grande desgracia y causa de nuevas revueltas. Tenia el MEJOR se encaminaban las cosas y partido de los es- / rey de Castilla algunas buenas partes, mas sobrepujaban pañoles en Italia que en España. Las condiciones y na en él las faltas. El cuerpo alto y blanco, pero metido turales de la gente eran casi los mismos, de aragoneses de hombros, y las facciones del rostro desgraciadas. y castellanos. Los sucesos y la fortuna conforme a la Ejercitábase en estudios de poesía y música, y para ello calidad, ingenio y valor de los que gobernaban. El rey / tenia ingenio bastante. Era dado á la caza, y deleitábade Aragon tenia el ánimo muy levantado, mayor deseo se en hacer justas y torneos; por lo demás era de code honra que de deleites; velaba , trabajaba , hallábase razon pequeño, menguado y no á propósito para sufrir en todos los lugares y negocios, no se cansaba con nin- ' y llevar los cuidados del gobierno, antes le eran intolegun trabajo, y era igualmente sufridor de calor y de frio. rables. Con pocas palabras que oia concluia cualquier Con las cuales virtudes y con la clemencia y liberali- | negocio, por grave que fuese, y parece que tenia por el dad y condicion fácil y humana, en que no tenia par, principal fruto de su reinado darse al ocio, flojedad y no cesaba de granjear las voluntades de la una y de la deportes. Sus cortesanos, en especial aquel á quien él otra nacion española y italiana, como el que no igno- daba la mano en las cosas, oian las embajadas de los raba que en la benevolencia de los vasallos consiste la principes, hacian las confederaciones, daban las honras seguridad de los señores y del estado, en el miedo el y cargos, y por decillo en una palabra, reinaban en nompeligro, y en el odio su perdicion. En Castilla los desa | bre de su amo, pues eran los que gobernaban; en el fueros y mando de don Alvaro con su ausencia no cesa- tiempo de la paz y de la guerra daban leyes y hacian ban, antes mudado solo el sugeto, continuaban los ordenanzas. Vergonzosa flojedad del príncipe y torpeza males. El rey de Navarra no pretendió quitar los des- | muy fea. El buen natural, las virtudes y valor que los contentos y reformar los desórdenes, sino en lugar de antiguos reyes de Castilla tenian descaecia de todo

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