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punto. No de otra manera que los sembrados y ani- cuyos nombres y el suceso de toda la guerra no es de males, la raza de los biombres y casta con la propiedad nuestro propósito referirlo en este lugar. Tambien i del cielo y de la tierra sobre todo con el tiempo se instancia de los ginoveses se asentó la paz con ellos, muda y se embastarda, en especial cuando mudan lu- con condicion que cada un año presentasen al rey don gary cielo; así el ingenio ardiente de los principes mu- Alonso mientras que viviese una fuente de oro bien chas veces con la abundancia de los regalos se apaga en grande, la cual como acostumbrase á recebir delante sus descendientes y desfallece si los vicios no se corrigen del pueblo como trofeo de la victoria ganada contra con la buena enseñanza , y la sangre Noja y muel'e no se aquella ciudad, por parecelles á los ginoveses cosa perecuece y se rcforma y vuelve en su antiguo estado con sada, no duró la confederacion mucho liempo ni pagadalles por mujeres doncellas escogidas de alguna nacionron las parias adelante de cuatro años. En Castilla olrosí y linaje mas robusto y varonil, con que en los hijos se el rey de Navarra usaba del poder que lenia usurpado repare la molicie y blundura de sus padres. En los grandes con alguna asporeza, por donde su mando no duró muinperius ninguna cosa se debe menospreciar; y el atre. cho tiempo, como quier que las cosas templadas se convimjerilo de lus corlesauos antes qne se arraigue y eche scrvan, y las demasias preslo se acaban. Tenia coino hondas raíces, en el mismo principio se ha de reprimir, preso al rey de Castilla, que fué un señalado alreriporque si se envejece, cobra fuerzas grandemento, y miento y resolucion extraordinaria, en reino ajeno, nu sc remedia sino á grande costa de muchos, y á las en tieinpo de paz, á tan grau principe quilalle la liberreces toma debajo á los que le quieren derribar. Cosa Lad de hablar con quien quisiese. l'úsole por guardas supersua suera luchar las faltas pasadas, si de las men- á don Enrique, hermano del Almirante, y á Rodrigo guas : jenas no se tornasen avisos para ordenar y refor- de Mendoza, mayordomo de la casa real, para que notamar la vida de los principes, y es justo que por ejemplo sen las palabras y auulos menos de los que entraban de dos poderosísimos reyes de España, comparando el á hablalle. Estaban metidos en el mismo enredo el Aluno con el otro, se entienda cuánto se aventaje la fuera mirante y el conde de Benavento, como personas obligaza de ánimo á la Nojedad. El rey de Aragon, despues de das por la afinidad contraida con los infantes; y aun el tomada á Nápoles y sujetadas á su señorío las demás principe de Castilla y la Reina andaban en los mismos eiudades y castillos que se tenian por los angevinos, iratos. Visitaba el rey de Castilla á Ramnaga, á Madri. concluida la guerra , entró en Nápoles á 26 dias del mes gal y á Tordesillas, pueblos de Castilla la Vieja. Fray de febrero del año 1413 con triunfo á la manera y Lope de Barrientos, ya obispo de Avila, movido por la traza de los antiguos romanos, asentado en un carro indignidad del caso y porque de secreto favorecia á don dorado, que tiraban cuatro caballos muy blancos, con Alvaro, pensó era buena ocasion aquella para volvelle otro que iba adelante asimismo blanco. Acompañaban en su privanza. Resolvióse sobre el caso de hablar con el carro á pié los señores y grandes de todo el reino; los Juan Pacheco, lloró con él el estado en que las cosas eclesiásticos delante con sus cruces y pendones canta- andaban , maldecia la locura de los aragoneses. Decia ban alabanzas á Dios y á los santos. El pueblo, derra- que todo desacato que se hiciese al Rey era mengua del mado por todas partes, á voces pedia para su rey un príncipe don Enrique, que en fin tal cual fuese era su Jargo, feliz y dichoso imperio y vida. No se puso corona padre. Si no era bastante para el gobierno, que no ni guirnalda en la cabeza; decia que aquella honra era era razon, echado don Alvaro, que sucediesen en su debidla á los santos, con cuyo favor él ganara la victo- lugar hombres extraños, sino que el mismo Prínciria; las calles sembradas de flores, las paredes colga- pe supliese la flojedad y mengua de su padre y comendas de ricas tapicerias, todas las partes llenas de suavi- zase á gobernar. «¿Qué presta alegrarnos de la caida dad de olores, de perfumes y de fragrancia. Ningun dia de don Alvaro, si quitado él todavía nos tratan como á amaneció mas alegre y mas claro, asi para los vencidos esclavos y nos hacen sufrir gobierno mas pesado por como para los vencedores. Restaba solo un cuidado de la mayor aspereza de los que mandan y por su ambicion ganar al pontifice Eugenio, que á la sazon no estaba mas desenfrenada ? Por ventura e pensais que los aranuy inclinado á los franceses. Tratose de hacer con él goneses se han de contentar con tener solo el gobierno asiento en la ciudad de Sena, do el Pontífice se hallaba. como lugartenientes? Segun el corazon de los loinbres Concluyóse á 15 de julio con estas condiciones : que el es insaciable, crecdme que pasaran adelante. Ganado reino de Nápoles quedase por el rey de Aragon , y des- el reito de Nápoles , es tauta su soberbia, que tratan pues dél le lieredase su hijo don Fernando, el cual, aun- de adquirir nuevos reinos en España. ¿Cuidais que es. que habido fuera de matrimonio, en una junta de gran- | tán olvidados de don Enrique el Segundo? Tieneo muy des señaló su padre por su heredero , solo en aquel es- asentado en sus ánimos que se apoderó de Castilla contra lado; el rey de Aragon pechase cada un año ocho mil razon. Prelenden abalir la familia real de Castilla, y esonzas, que es cierto género de moneda , al Pontifice ro- tán determinados de aventurar las vidas en la demanmano, y pusiese diligencia en reprimir á Francisco Es-da.» Moviuse Juan Pacheco con el razonamiento del forcia, que ensoberbecido y orgulloso por estar casado Obispo; sabia muy bien que decia verdad y que su amocon hija del duque de Milan, se habia apoderado en nestacion era saludable; pero espantábale la dificullad gran parte de la Marca de Ancona. Hecla esta aveacn- de la empresa, y recelábase que sus fuerzas no se po cia, en lo que tocaba á la guerra cumplió el Rey, y pasó drian igualar á las de los aragoueses. Todavía se resolmas adelante de lo que se obligó, porque él mismo se vieron de acomeler á dar un liento á los grandes y cnencargó della, y en la Marca quitó muchos pueblos y tender si tenian ánimno baslaute para abalir la lirania de castillos á los esforcianos, que restituyó al Pontilice, los aragoneses y cliocar con ellos. A Gu que estas práti. cas anduviesen massecretas persuadieron al príncipe don de Burgos, se dieron vista los unos á los otros, asentaEnrique que, partido de Tordesillas, se fuese á Segovia ron á poca distancia cada cual de las partes sus reales; con muestra de quererse recrear en la caza. Desde allí pusieron otrosí sus liaces en campo raso en ordenanza escribieron sus cartas á don Alvaro para comunicar con coo muestra de querer pelear. Acudieron personas reliél lo que trataban. Acaso los condes de Haro y elde Le- giosas y eclesiásticas movidos del peligro, comenzaron desma, que por merced del Rey ya se intilulaba conde á tratar de concertallos; tenian el negocio para concluirde Plasencia, juntándose en Curiel, trataban de poner en se, cuando una escaramuza, ligera al principio, desbaralibertad al Rey. Esto sué causa que el principe don En- tó estos intentos, que por acudir y cargar soldados de la rique rolviese á Tordesillas para ver lo que se podria una y de la otra parte, paró en batalla campal. Era muy liacer. Verdad es que los intentos de aquellos señores tarde; sobrevino y cerró la noche, con que dejaron de fueron por los aragoneses desbaratados, y ellos forza- pelear. El rey de Navarra, por entender que no tenia dos á huir; principios todos y zanjas que se abrian de fuerzas bastantes, ayudado de la escuridad, dió la vuelnuevas alteraciones. Las bodas del rey de Navarra con la á Palencia, ciudad fuerte. Sucedióle otra desgracia, su esposa se hicieron en Lobaton 1.° de setiembre del que el rey de Castilla se salió de Portillo en son de ir á año del Señor de 1444. Asistieron casi todos los prín- caza, comió en el lugar de Mojados con el cardenal de cipes y las dos reinas, es á saber, la de Castilla y la de San Pedro; hecho esto, despidió al conde de Castro que Portugal. E! infante don Enrique por el mismo tiempo, le guardaba, y él se sué á los reales en que su hijo estacelebrado que hobo sus bodas en la ciudad de Córdoba, ba. La libertad del Rey fué causa de gran mudanza. Cacon diligencia afirmaba en el Andalucía las fuerzas de yéronse los brazos y las fuerzas á los contrarios. El de su parcialidad. Diego Valera fué por embajador al rey de Navarra se fué á su reino para recoger fuerzas y las deFrancia con intento de alcanzar diese libertad al conde más cosas necesarias, con intento de llevar adelante lo de Armeñaque, al cual poco antes prendió el Delfin, y comenzado. Los señores aliados, cada cual por su parte, don Martin, hijo de don Alonso, conde de Gijon. Acha- se fueron á sus estados. Con esto los pueblos de los incábanle que tenia tratos con los ingleses. Diérople li- fantes que tenian en Castilla la Vieja vinieron en pobertad con condicion que si en algun tiempo fallase en der de los confederados y del Rey, en particular Medlina la Gidelidad debida, fuese despojado de los pueblos de Ri- del Campo, Arévalo, Olmedo, Roa y Aranda. Don Enribadeo y de Cangas, que poseia en las Astúrias por mer- que de Aragon dió la vuelta del Andalucía á la su villa ced de los reyes de Castilla ó por habellos heredado. de Ocaña. El príncipe don Enrique y el condestable don Fuera desto, se obligó el rey de Castilla en tal caso de Alvaro salieron contra él; mas por estar falto de fuerle hacer guerra con las fuerzas de Vizcaya, cercana á zas se huyó al reino de Murcia. Alli Alonso Fajardo, su estado. Con el príncipe don Enrique á un mismo adelantado de Murcia, que seguia aquella parcialidad, tiempo unos trataban de destruir á don Alvaro de Luna, le dió entrada en Lorca , ciudad muy fuerte en aquella otros de volvelle y restituille en su autoridad. El rey de comarca. Por esta via entonces escapó del peligro y Navarra persuadia que le destruyesen, y que para es- pudo comenzar nuevas práticas para recobrar la autote efecto juntasen sus fuerzas. El obispo Barrientos y ridad y poder que tenia antes. Sucedieron estas cosas al Juan Pacheco juzgaban era bien restituille en su lugar

sin del año. En el mismo año á 5 de julio don Fernando, y darse priesa antes que se descubriesen estas práticas. tio del rey de Portugal, falleció en Africa; sepultáronle Con este intento para entretener al rey de Navarra y en la ciudad de Fez; de allí los años adelante le traslaenganalle se comenzó á tratar de hacer confederaciony daron á Aljubarrota, entierro de sus padres. Fué hombre liga con él. En el entre tanto el príncipe don Enrique se de costumbres santas y esclarecido por milagros; así lo volvió a Segovia, dende solicitó á los condes, el de Ha- dicen los portugueses, nacion que es muy pia y muy dero, el de Plasencia y el de Castañeda, para que junta- vota, y aficionada grandemente á sus principes, si bien sen con él sus fuerzas. Llegáronseles otrosí el conde de

no está canonizado. Entre otras virtudes se señaló en ser Alba don Ferpan Alvarez de Toledo, con su tio el arzo- muy honesto, jamás se ensució con tocamiento de mujer, bispo de Toledo y lõigo Lopez de Mendoza, señor de ninguna mentira dijo en su vida, tuvo muy ardiente Hita y Buitrago. Hecho esto, como les pareciese tener piedad para con Dios. Estas virtudes tenian puesto en bastantes fuerzas para contrastar á los aragoneses, los

admiracion á Lazeracho, un moro que le tenią en su confederados se juntaron en Avila por mandado del poder. Este, sabida su muerte, primero quedó pasınaPríncipe, que se fué á aquella ciudad. Tenian mil y qui- do; despues, digno, dice, era de loa inmortal si no nientos caballos, mas nombre de ejército y número que fuera tan contrario a nuestro profeta Mahoma. Maravifuerzas bastantes. Vino eso mismo don Alvaro de Luna. llosa es la hermosura de la virtud; su estima es muy La mayor dificultad para hacer la guerra era la falta grande y sus prendas, pues á sus mismos enemigos del dinero para pagar y socorrer á los soldados. Par- fuerza que la estimen y alaben. tiéronse desde allí para Búrgos, donde estaban los otros graodes sus cómplices.Los contrarios enviaron al rey de

CAPITULO II. Castilla á la villa de Portillo, y al conde de Castro para

De la batalla de Olmedo. que le guardase. Comenzó el de Navarra á hacer arrebaladainente levas de gente, juntó dos mil de á caballo; Parecia que las cosas de Castilla se hallaban en mecon esta gente marchó contra los grandes, que de cada jor estado y que alguna luz de nuevo se mostraba desdia sc hacian mas fuertes con nuevas gentes que or- pues de echados del gobierno y de la corte los infundinariamente les acudian. Junto á Pampliega, en tierra tes de Aragon; mas las sospechas de la guerra y los tėmores todavía continuaban. Tuviéronse Cortes en Medina cluida la guerra de Nápoles, se determinase de volver del Campo, y mandaron de nuevo recoger dinero para á España, quier para ayudalles en aquella guerra, quier la guerra, no tanto como era menester, pero cuanto po- para componer y asentar todos aquellos debates. El dian llevar los pueblos, cansados con tantos gobier- rey de Castilla hiciera otrosí lo mismo, que le despachó nos y mudanzas y que aborrecian aquella guerra tan sus embajadores, personas de cuenta, á quejarse de los cruel. Acudieron al mismo lugar el principe don Enri- agravios que le hacian sus hermanos. No hobo encuenque y el condestable don Alvaro, despues que tomaron tro alguno cerca de Alcalá, ni los del Rey acometieron á don Enrique de Aragon muchos pueblos del maes- á combatir ó desalojar los contrarios; así, los aragotrazgo de Santiago. Tratose de apercebirse para la neses por el puerto de Tablada se dieron priesa para llera que veian seria muy pesada. En particular el de Na- gar á Arévalo. Siguiólos el rey de Castilla por las mismas varra por tierra de Atienza, en el cual pueblo tenia pisadas, resuelto en ocasion de combatillos. Marcliabao puesta guarnicion, hizo entrada por el reino de Toledo á poca

distancia los unos escuadrones y los otros, tanto

, con cuatrocientos de á caballo y seiscientos de á pié, que en un mismo dia llegaron todos á Arévalo. El de pequeño número, pero que ponia grande espanto por Navarra se apoderó por fuerza de la villa de Olmedo, que do quiera que pasaba , á causa que los naturales, parle por entender que el socorro de Castilla venia cerca, le dellos eran parciales, los mas sin poner á peligro sus habia cerrado las puertas. Los principales en aquel cosas querian mas estar a la mira que hacerse parte. acuerdo fueron justiciados; su grande lealtad les hizo Así, el de Navarra se apoderó de Torija y de Alcalá de daño y el amor demasiado y fuera de sazon de la patria. Henáres con otros lugares y villas por aquella comarca. El rey de Castilla pasó á media legua de Olmedo y barreó El rey de Castilla, puesto que tenia pocas fuerzas para sus estancias junto a los molinos que llaman de los Abaalteraciones tan grandes, todavía porque de pequeños des. Eran sus gentes por todas dos mil caballos y otros principios, como suele, no se aumentase el mal, junta- tantos infantes. Acudieron con los demás el principe das arrebatadamente sus gentes, pasó al Espinar para don Enrique, don Alvaro de Luna , Juan Pacheco, Iñiesperar le acudiesen de todas partes nuevas banderas go Lopez de Mendoza, el conde de Alba y el obispo Loy compañías de soldados. Poco despues desto, á 18 de pe de Barrientos. Por otra parte con los aragoneses se febrero del año que se couló 1445, falleció la reina de juntaron el Almirante, el conde de Benavente, los lierPortugal doña Leonor en Toledo. Siguióla pocos dias manos Pedro, Fernando y Diego de Quiñones, el condespues doña María , reina de Castilla, que murió en de de Castro y Juan de Tovar, con que se les llegaron Villacastin, tierra de Segovia. Sospechose les dieron otros mil caballos. Habláronse los príncipes de la una yerbas, por morir en un mismo tiempo y ambas de parte y de la otra para ver si se podian concerlar, todo muerte súpita , demás que el cuerpo de la reina doña maña del obispo Barrientos para entretener á los conMaría despues de muerta se halló lleno de manchas. trarios hasta lanto que llegase el maestre de Alcántara, Dióse crédito en esta parte á la opinion del vulgo, por- con cuya venida reforzados de gente los del Rey, se puque comunmente se decia dellas que no vivian muy sieron en orden de pelea. Los aragoneses ni podian muhonestamente. La reina de Portugal enterraron en San- cho tiempo sufrir el cerco por falta de vituallas, y no se to Domingo el Real, monasterio de monjas en que mo- atrevian á dar la batalla por no tener fuerzas competenraba; desde alli fué trasladada á Aljubarrola. El enter- tes. Resolviéronse en lo que les pareció necesario, de ramiento de la reina de Castilla se hizo en Nuestra Se- enviar á los reales del Rey á Lope de Angulo y al licenñora de Guadalupe. Por el mismo tiempo falleció don ciado Cuellar, chanciller del de Navarra. Y como les fueLope de Mendoza, arzobispo de Santiago, en cuyo se dada audiencia, declararon las razones por que los inlugar fué puesto don Alvaro de Isorna, á la sazon obis- fantes lícitamente tomaran las armas. Que no era por po de Cuenca, y á don Lope Barrientos en remunera- voluntad que tuviesen de bacer mal á nadie, sino de cion de los servicios que fiiciera trasladaron de Avila á defender sus personas y estados y de poner el reino en liCuenca; á don Alonso de Fonseca dieron la iglesia de bertad, que veian estar puesto en una miserable serviAvila , escalon para subir á mayores dignidades. Era dumbre : « Si echado don Alvaro, como tenia acordado este prelado persona de ingenio y natural muy vivo y vuestra alteza , quisiere por su voluntad gobernar el de mucha nobleza. Don Alvaro de Isorna gozó poco reino, no pondrémos dificultad ninguna ni dilacion en de la nueva dignidad, en que le sucedió don Rodrigo de hacer las paces con tal que las condiciones scan toleraLuna , sobrino del Condestable. Desde el Espinar pa- bles. Que si no dais oido :i tan justa demanda, la prosó el Rey á Madrid, y poco despues á Alcalá, llamado vincia y vuestros vasallos padecerán robos, talas, sacos por los moradores de aquella villa. Tenia el de Navarra y violencias; males que se pondrán á cuenta del que por allí cerca alojada su gente, que con la venida de no los excusare, y que protestamos delante de Dios y de su hermano don Enrique creció en número, de manera los hombres con toda verdad deseamos por nuestra que tenia mil y quinientos de á caballo. Con esta gente parte y procuramos atajar. Avisamos otrosí que esta se fortificó en las cuestas de Alcalá la Vieja, que son de embajada no se envia por miedo, sino con el deseo que subida agria y dificultosa, con determinacion de no tenemos de que haya sosiego y paz.» Dichas con granvenir á las manos sino fuese con ventaja de lugar, por de fervor estas palabras, presentaron un memorial en muy

bien que no tenia fuerzas bastantes para dar que llevaban por escrito lo mismo en sustancia. Resbatalla en campo raso. Desde alli envió á Ferrer de pondió el Rey que lo miraria mas de espacio. En el enLanuza, justicia de Aragon, por embajador á su her- tre tanto que andaban los tratos de paz, acaso, un dia mano el rey de Aragon para suplicalle, pues era con- miércoles, que se contaban 19 de mayo, vinieron por un

saber

accidente a las manos y se dió la batalla. Pasó así, que El de Navarra sin lesion; don Enrique en breve murió el príncipe don Enrique con el brio de mozo se acercó en Calatayud de una herida que le dieron en la mano al muro con cincuenta de á caballo para escaramuzar izquierda; entendióse le atosigaron la llaga, con que se con el enemigo. Salieron del pueblo otros tantos, pero le pasmó el brazo. Fué hombre de grande ánimo, pero con espaldas de los hombres de armas. Espantáronse bullicioso y que no podia estar sosegado. Su cuerpo los del Principe con ver tanta gente, y vueltas las es- sepultaron en aquella ciudad. Del segundo matrimonio paldas, se pusieron en huida. Siguiéroules los aragone- dejó un hijo de su mismo nombre, que no dará en lo de ses hasta las mismas trincheas de los reales. Pareció adelante mucho menos en qué entender que su padre. grande desacato y atrevimiento; salen las gentes del Los vencedores recogieron los despojos, y luego escriRey en guisa de pelear. En la vanguardia iba el con- bieron cartas á todas partes, con que avisaban cómo destable don Alvaro por frente, y á los costados los ganaran la jornada. Demás desto, en el lugar que se hombres de armas, y porsus capitanes don Alonso Car- dió la batalla, por voto del Rey y por su mandado, lerillo, obispo de Sigüenza, y su hermano Pedro de Acu- vantaron una ermita con advocacion del Espíritu Santo ña, lõigo Lopez de Mendoza y el conde de Alba. En el de la Batalla, para memoria perpelua desta pelea muy cuerpo de la batalla iba el príncipe don Enrique con memorable. quinientos y cincuenta hombres de armas, que debajo

CAPITULO III. del gobierno de don Gutierre de Sotomayor, maestre de Alcántara, cerraban el escuadron. El Rey y en su

Do las bodas de don Fernando, hijo del rey de Aragon compañía don Gutierre, arzobispo de Toledo y conde

y de Nápoles. de Haro, guiaban y regian la retaguardia, cuyos cos- Mejor y mas prósperamente procedian las cosas de tados fortificaban, de una parte el prior de San Juan y Aragon en el reino de Nápoles en Italia. El rey dou don Diego de Zúñiga, de olra Rodrigo Diaz de Mendo- Alonso, en gracia del Padre Santo, quitó la Marca de za, mayordomo de la casa real, y Pedro de Mendoza, Ancona á la gente de Francisco Esforcia. Ellos,

aunque señor de Almazan. Estuvieron en esta forma gran parte despojados de las ciudades y pueblos de que contra radel dia sin que de la villa saliese ni se moviese nadie. zon estaban apoderados, partido el Rey, no se sosegaApenas quedaban dos horas de sol cuando mandaron ban, por estar ensoberbecidos con la memoria de las que la gente se recogiese á los reales. Entonces los ara- cosas que hicieran, muchas y grandes en Italia. Revolgoneses salieron con grande alarido á cargar en los vió el rey de Aragon á instancia del pontifice Eugenio, contrarios. Pensaban que la escuridad de la noche, y llegado con sus gentes á la Fontana del Pópulo, pueque estaba cercana, si fuesen vencidos los cubriria , y blo no lejos de la ciudad de Teano, mandó que acudiesi venciesen no los estorbaria por ser pláticos de la tier- sen allí los señores. Vino con los demás Antonio Cenra y por sus muchos caballos. Cerraron los primeros los tellas, marqués de Girachi, con trecientos de á caballo. caballos ligeros. Acudieron los demás, con que la pelea Era de parte de padre de los Centellas de Aragon, de se aviró. Las gentes de Aragon iban en dos escuadro- parte de madre de los Veintemillas de Nápoles, y en la nes: el uno, que llevaba por caudillo al infante don En- guerra pasada sirvió muy bien y ayudó á sujetar lo de rique, acometió a los del condestable don Alvaro; el de Calabria, Basilicala y Cosencia con su buena maña y Navarra cargó contra el príncipe don Enrique, su yer- con gran suma de dineros que, vendidas sus particulano. Pelearon valientemente por ambas partes. Adelan- res posesiones, junto para pagar á los soldados. Queria táronse el maestre de Alcántara y lñigo Lopez de Men- el Rey que Enricota Rufa, hija del marqués de Croton doza para ayudar a los suyos, que andaban apretados;

у heredera de aquel estarlo, casase con lñigo Davamuchos de ambas partes huian, en quien el miedo podia los, casamiento con que pretendia premialle sus servimas que la vergüenza. En especial los aragoneses eran cios. Cometió este negocio á Antonio Centellas para en menor número , y por la muchedumbre de los con- que le efectuase. Ganó él por la mano, y quiso mas para trarios comenzaban á ciar. Cerraba la noche; el de Na- sí aquel estado, y casó con la doncella. Aumentó con varra y don Enrique, su hermano, cada cual con su esto el poder, y creció tambien en atrevimiento. Disibanda particular, discurrian por las batallas, socorrian mulóse por entonces aquel desacato; pero poco despues á los suyos, cargaban á los contrarios donde quiera que en esla sazon fué castigado por todo. Achacábanle que los veian mas apiñados, acudian á todas partes, mas trató de dar la muerte á un cortesano muy poderoso y no podian por estar alterados los suyos ponellos a todos muy querido del Rey. El por miedo del castigo se paren razon y en ordenanza ni ser parte para que con la tió de los reales que tenian cerca de la Fontana del Póescuridad de la noche, que todo lo cubre y lo iguala, pulo, y no paró hasta llegar á Catanzaro, pueblo de no se pusiesen en huida. Los infantes, desbaratados y su jurisdiccion. Alterado el Rey, como era razon, por huidos los suyos, se retiraron á Olmedo. El de Bena- este caso, envió á la Marca á Lope de Urrea y otros cavente y el Almirante se acogieron á otros lugares. El pitanes, y él mismo, porque con disimular aquellos princonde de Castro y don Enrique, hermano del Almi- cipios no cundiese el mal, ca temia si pasaba por aquel ranle, y Hernando de Quiñones fueron presos en la ba- desacato no le menospreciasen los naturales en el printalla y con ellos otros docientos; los muertos fueron cipio de su reinado, y con la esperanza de no ser caspocos; treinta y siete murieron en la pelea, y de los he- tigados creciese el atrevimiento, dió la vuelta á Náporidos mas. Los infantes de Aragon, por no fiarse en la les, desde donde para justificar mas su causa envió perfortaleza del lugar, la misma noche se partieron á Ara- sonas que redujesen á Antonio Centellas; pero él hagon, sin entrar en poblado porque no ios detuviesen. cíase sordo a los que le amonestaban lo que le convenia.

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У estragados, que no podian sosegar por largo espacio; de su primera llegada tomó á Rocabernarda y á Belli- si faltaban enemigos de fuera, nacian dentro de casa. castro. Croton sufrió el cerco algunos dias. Despues por Fué así, que dos primos hermanos, hijos que eran de dos miedo de mayor mal abrió las puertas y se rindió. Des- hermanos del rey Moro, el uno llamado Ismael, ó por de alli marchó el Rey la vuelta de Catanzaro, do An- miedo de la tempestad que amenazaba, ó temiendo la tonio Centellas se hallaba con su mujer y hijos y todo ira de su tio, se fué al rey de Castilla para serville en la el menaje y repuesto de su casa. No se vino á las ma- guerra, con cuya ayuda esperaba podria recobrar su nos á causa que, perdida la esperanza de defenderse y / patria, sus riquezas y la autoridad que antes tenia. El por ver que los otros grandes no se movian en su ayu- otro, que se llamaba Malomad el Cojo, porque renda, bien que en prometer liberales, mas mostrábanse re- queaba de una pierna, en la ciudad de Almería, do era catados en el peligro; trató de pedir perdon, y alcan- su residencia, se hermano con algunos moros princizóle con condicion que se rindiese á sí y á sus cosas á pales. Con esta ayuda se apoderó del castillo de Granavoluntad del Rey. Hizose así; mandó el Rey le entre- da que se llama el Alhambra; hobo otrosí á las manos gase aquella ciudad y el castillo de Turpia , y él fué en- al Rey, su tio, y le puso en prision. Hecho esto, se alzó viado á Nápoles con su mujer y hijos y toda su recáma- con todo el reino y se quedó por rey. Esto fué por el ra; que fué un grande aviso para entender que en la mes de setiembre; mes que aquel año, conforme a la obediencia consiste la seguridad, y en la contumacia cuenta de los arábes, fué el que llama aquella gente la total perdicion. El principal movedor desta altera- iamad el segundo. Dividiéronse con esto los moros en cion fué un milanés, por nombre Juan Muceo, que á la bandos. Andilbar, gobernador que era de Granada, con sazon residia en Cosencia. Tuvo el Rey órden para sus deudos y aliados se apoderó de Montefrio, que era liabelle á las manos; perdonóle al tanto, si bien poco un castillo muy fuerte no léjos de Alcalá la Real, y por despues pagó con la cabeza sus malas mañas, ca el du- tener poca esperanza de restituir y librar al Rey viejo que que de Milan, do se acogió, le hizo dar la muerte por preso estaba, convidó con el reino á Ismael. A presuróse otra semejante deslealtad. Por esta manera se conoció él para tomalle con ayuda que le dió el rey de Castilla de la providencia y poder de Dios en castigar los delitos; dinero y de gente. La esperanza que tenia de salir con su y aquellas grandes alteraciones, que tenian suspensa y intento era alguna; el miedo era mayor á causa de sus á la mira toda Italia, tuvieron remate breve y fácil. Fes- pocas fuerzas, y que le convenia contrastar con la matejose y aumentose la alegría de haber sosegado todo yor parte de aquella nacion, que los mas, quién de voaquel reino con las bodas de don Fernando, hijo del luntad, quién por contemporizar, procuraban ganar la Rey, que casó en Nápolesá 30 de mayo, dia domingo, gracia del rey Mahomad y por este camino entretenerse con Isabel de Claramonte, con la cual antes estaba des- y mirar por sus particulares. Mas esto sucedió al fin posado. Pretendíase con aquellas bodas ganar de todo deste año; volvamos á contar lo que se nos queda atrás. punto al principe de Taranto, tio de parte de madre de aquella doncella, porque lasta entonces parecia andar

CAPITULO IV. en balanzas. En medio destos regocijos vinieron nuevas tristes y de mucha pesadumbre, esto es, que las dos rei

Que don Alvaro de Luna fué hecho maestre de Santiago. nas, hermanas del Rey, y don Enrique de Aragon falle- Ganada la batalla de Olmedo, sobre lo que debian cieron, como queda dicho. Demás desto, que vencido hacer se tuvo consejo en la tienda de don Alvaro de el de Navarra, le echaran de toda Castilla; tal es la con- Luna, que salió herido de la refriega en la pierna izdicion de nuestra naturaleza, que ordinariamente las quierda. Allí determinaron por comun acuerdo de toalegrías se destemplan con desastres. Al embajador que dos que los bienes y estados de los conjurados fuesen cnvió el rey de Navarra para avisar deslo, y de su par- confiscados; tomaron la villa de Cuellar, pusieron te hacia instancia que el de Aragon volviese á España, cerco sobre Simancas. El príncipe don Enrique queria dió por respuesta que la guerra de la Marca estaba en que el almirante don Fadrique fuese exceptuado de pié; por tanto, que ni su se ni su devocion sufria desam- aquella sentencia y que se le diese perdon; los demás parar al Pontífice y faltar en su palabra; acabada la eran de parecer contrario, decian que su causa no se guerra, que él iria u España; pero avisaba que de tal ma- podia apartar de la de los demás; antes juzgaban de nera se asegurasen de su ida, que no dejasen por tanto comun consentimiento y tenian su delito por mas grade apercebirse de todo lo necesario; que nombraba en ve y calificado por ser el primero y principal y que molugar de la Reina para el gobierno al rey de Navarra, y vió á los demás á tomar las armas. Por esla causa el por sus consejeros á los obispos de Zaragoza y de Léri- Príncipe se fué á Segovia; el Rey, su padre, alterado da y otras personas principales; que no seria dificultoso por su partida y por recelo no fuese esle principio de con las fuerzas de Navarra y de Aragon resistir á las de nuevos alborotos, dejó á Pedro Sarmiento el cuidado Castilla. En conclusion, otorgaba que con los moros de de apoderarse de los demás pueblos de los alborotados, Grauada, lo cual pedia asimismo el rey de Navarra, se y él mismo se fué á Nuestra Señora de Nieva con deseo concertasen treguas y confederacion por un año; ciudad de sosegar á su hijo. Para obedecer pidió el Priucipe y nacion en que por el mismo tiempo hobo mudanza de que para sí le diesen á Jaen, á Logroño y á Cáceres, y reyes. Dado que Mahomad, por sobrenombre el Izquier- á Juan Pacheco á Barcarola, Salvatierra y Salvaleon, do, con las guerras civiles de Castilla tuvo sosiego al- pueblos á la raya de Portugal. Condescendió el Rey gunos años, de la paz ,como es ordinario, resultaronen- con él; mas ¿qué se podria hacer? Desta manera, por tre los moros grandes discordias. Los tiempos eran tan lo que era razon fueran castigados, les dieron premio;

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