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principio de do como de escalon vino á alcanzar adelan- á Alfaro, pueblo no muy lejos de Tudela. Allí con interte grandes riquezas, no sin ofension de rnuchos y sin en- vencion del marqués de Villena los dos reyes firmaron vidia de los que llevaban mal que un hombre poco antes las capitulaciones del concierto que en Madrid tenian particular subiese en breve tan alto. Estaba á la sazon acordadas, á la misma sazon que los catalanes, á 30 del en la corte el conde de Armeñaque, que vino por emba- mes de mayo , cercaron a la reina de Aragon dentro de jador del rey de Francia para tratar de hacer paces y Girona, mas congojada por el riesgo que corria su hijo confederacion entre los dos reyes. El arzobispo de To- el Príncipe que por su misino peligro. El caudillo de ledo, reconciliado a la sazon con el Rey, era el que la comunidad era Hugo Roger, conde de Pallas; el todo lo mandaba, tanto, que cada semana se tenia en su principal que desendia la ciudad por el Rey Luis Dezcasa consejo y audiencia de los oidores para determinar puch, maestre de Montesa. Entraron la ciudad los colos pleitos y negocios. Los embajadores de Aragon muneros, acometieron el castillo viejo, que se llamaba por la mucha instancia que hicieron en fin concerta- Gironela ,do la Reina se recogió. Salieran los catalanes ron se hiciese consederacion á 23 de marzo con las ca- con su intento si no sobreviniera la caballería francesa, pitulaciones infrascritas : que entre Castilla y Aragon con cuya ayuda, no solo cesó el peligro, pero aun echahobiese paz; el rey de Castilla retuviese como en re- ron de la ciudad á los levantanos. Acudió al tanto el henes y por resguardo los castillos de la Guardia y de rey de Aragon con presteza, como al que el cuidado San Vicente, Arcos. Raga y Viana , y volviese todo lo que tenia de su mujer y hijo le punzaba. Hobo muchos demás que tenia en Navarra; demás desto, que en la ra- encuentros y refriegas, en que los levantados, como ya de Aragon y de Navarra pusiese en tercería á Jube- gente recogida de todas partes, no se igualaban a los nyá Cornago, y en el reino de Murcia á Lorca; soldados viejos. El Rey, despues de haber reducido á su depositarios fuesen el arzobispo de Toledo y el maes- obediencia muchas ciudades y pueblos, llegó á poner tre de Calatrava y Juan Fernandez Galindo para efecto sus estancias junto á Barcelona. La reina de Castilla que si el rey de Castilla quebrantase la alianza , entre- malparió en esta sazon en Aranda con gran riesgo de gasen estos pueblos al rey de Aragon; el cualen Olite, su vida. Por la vidriera de cierta ventana el rayo del sol donde se hallaba para desde allí acudir á todas partes, que entraba le comenzó á quemar el cabello y le ocapuso su confederacion con el rey de Francia á 12 de sionó aquel sobresalto y daño. La tristeza que causó abril. Asentaron que el rey de Francia enviase al Ara- esta desgracia en la corte en breve se trocó en alegría gonés de socorro setecientos hombres de armas y á causa que don Beltran, conde de Ledesma , casó con docientos mil ducados para pagar el sueldo á su gen- la hija menor del marqués de Santillana. Las bodas se te, y que el rey de Aragon entre tanto que no pagase celebraron en Guadalajara con grandes fiestas. Halláesta suma, diese en prendas lo de Cerdania y Ruise- ronse á ellas presentes el Rey y la Reina. Acabadas las Hon , y todavía por las rentas de aquellos estados no se fiestas, la Reina se fué á Segovia , y el Rey se partió desfalcase parte alguna del principal. Para que esta para Atienza con intento de darse á la caza, por ser avenencia tuviese mas fuerza se concertó habla entre aquella comarca muy á propósito para ella. Allí vino los reyes de Francia y Aragon en Salvatierra, pueblo un caballero, llamado Copones, en nombre y como emde Bearne. Juntamente al conde de Fox, por la instan- bajador de Barcelona; ofrecíanle aquel estado de Catacia que sobre ello hacia, concedió que doña Blanca, luña si les enviase gente de socorro y los recibiese dehermana del príncipe don Carlos, á quien pertenecia el bajo de su amparo. Era este negocio muy grave; habireino de Navarra, fuese puesta en su poder; notable do su acuerdo y aceptada la oferta , les envió el Rey de agravio, quitalle el reino y despojalla de la libertad; socorro dos mil y quinientos caballos, que por caminos pero ¿qué no hace la codicia desenfrenada de reinar ? extraordinarios llegaron a Cataluña. Con este socorro Luego que tomaron este acuerdo, desde Olite con aquella muchedumbre levantada se animó, confiada grande desgusto suyo la ilevaron á Bearne. Quejábase que por aquel camino se podria defender y sustentar. En mucho á los santos y á los hombres de un desafuero cumplimiento de lo asentado levantaron los pendones tan grande. Escribió al rey don Enrique una carta , en por el rey don Enrique. Apellidáronle conde de BarceJa cual le pedia tuviese compasion de su suerte;que sobre Jona, y batieron con su cuño y armas la moneda de las otras desgracias le quitaban la libertad, y en breve aquel estado. Por esta manera se despeñaban loca y tele quitarian la vida , si él no le daba alguna ayuda y la merariamente en su perdicion. Alegróse con esta nuemano; suplicábale á lo menos vengase la muerte de su va el rey de Castilla don Enrique, pero mucho mas con hermano y sus desventuras, como era justo; que se saber que don Juan de Guzman, duque de Medina Simembrase del amor antiguo, que aunque desgraciado, donia , quitó á Gibraltar á los moros, y el maestre de al fin era de marido y mujer. Pusiéronla en el castillo Calatrava á Archidona. Mandóse poner entre los otros de Ortes, del estado de Fox; allí no mucho despues fué titulos reales al principio de las provisiones el de Gimuerta con yerbas que le dieron , sin que ninguno braltar, á ejemplo de Abomelique , el cual era de linaje saliese á la venganza. La fama de su muerte tan injusta de los Merines , y como arriba queda dicho, se llamó y cruel por mucho tiempo estuvo secreta. En fin, los rey

de Gibraltar. desastres de su vida tuvieron aquel desgraciado remate; que cuando la miseria persigue á uno, ó fuerza mas alta, no para hasta acaballe. Su cuerpo enterraron en la ciudad de Lescar. Estaba el rey de Aragon en Tudela, y el rey don Enrique por Segovia y Aranda pasó

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elegido por juez árbitro entre Castilla y Aragon, en CAPITULO V.

que se contenian estas principales cabezas: que las genDe una babla que tuvieron los reyes, el de Castilla y el de Francia.

tes de Castilla saliesen de Cataluña y se quitasen las

guarniciones que tenian en Navarra; la ciudad de EsEntraron otras bandas de soldados de Castilla por tella con toda su merindad quedase en Navarra por el tierras del reino de Valencia y Aragon; el miedo y el

rey don Enrique; la reina de Aragon y su hija estuvieespanto fué grande, si bien aquel Rey acudió luego al sen en Raga en poder del arzobispo de Toledo para sepeligro. Pudiéranle quitar el reino por estar gastado y guridad que se guardaria lo concertado. Esta sentencia sin sustancia él y sus vasallos, si cuan grandes eran las

ofendia mucho á la una nacion y á la otra, á los de Casfuerzas de Castilla, tan grande brio y ánimo tuviera el tilla y de Aragon, sobre todo a los de Navarra ; quejárey don Enrique; por esto el de Aragon ponia gran banse que aquel asiento y sentencia era en gran perjuicuidado en reconciliarse con él. Para este efecto vino cio suyo. Ningun otro provecho se sacó de juntarse estos por embajador del rey de Francia Juan de Rohan , se- príncipes. Pero de todo esto y aun de toda esta manera ñor de Montalvan y almirante de Francia ; llegó á Al- de juntas y hablas entre los principes será á propósito mazan, donde el rey don Enrique se hallaba, por prin-referir aquilo que siente Filipe de Comines, historiador cipio del año 1463; fué muy bien recebido y festejado muy señalado de las cosas de Francia que pasaron en con convites muy espléndidos, con bailes y con saraos. esta era, y que se puede comparar con cualquiera de Danzaban entre sí los cortesanos, y sacaban á danzar los antiguos. Sus palabras, traducidas de francés en casá las damas de palacio. En particular la Reina, presente tellano, dicen así: « Neciamente lo hacen los principes el Rey y por su mandado, salió á bailar con el emba- de igual poder cuando por sí mismos se juntan á babla, jador francés; él, acabado el baile, juró de no danzar en especial pasados los años de la mocedad, cuando en mas en su vida con mujer alguna en memoria de aque- | lugar de los juegos y burlas, á que aquella edad es afiIla honra tan señalada como en Castilla se le hizo. Acor- cionada , entra la envidia y emulacion; ni carecen de dose por medio desta embajada que los reyes de Castilla peligro juntas semejantes; y si esto no, ningun otro y de Francia se viesen y hablásen para tratar en presen- provecho resulta dellas sino encenderse mas la ira y el cia de todas las diferencias que tenian y componer sus

odio, de manera que tengo por mas acertado concertar haciendas. Como se concertó, así se hizo, que aquellos

las diferencias entre los reyes, y cualquier otro negoprincipes tuvieron su habla por el fin del mes de abril cio que haya, por sus embajadores que sean personas cerca de la villa de Fuente-Rabia. Vinieron con el Fran- prudentes. Muchas cosas me ha enseñado la experiencés los dos Gastones, padre y hijo, condes que eran de

cia, de las cuales tengo por conveniente poner aquí Fox, el duque de Borbon , el arzobispo de Turon y el algunos ejemplos. Ningunas provincias entre cristianos almirante de Francia. Al de Castilla acompañaban el están entre si trabadas con mayor confederacion que arzobispo de Toledo y los obispos de Burgos, Leon,

Castilla con Francia, por estar asentada con grandes Segovia y Calahorra, el marqués de Villena, el maestre sacramentos amistad de reyes con reyes y de nacion de Alcántara y el gran prior de San Juan, todos y cada con pacion. Fiados desta amistad , el rey Luis XI de cual arrcados muy ricamente y con libreas y mucha Francia, poco despues que se coronó por rey, y don representacion de majestad. Entre lodos se señalaba el Enrique, rey de Castilla, se juntaron á la raya de los conde de Ledesma , gran competidor del de Villena ; dos reinos. Don Enrique llegó á Fuente-Rabía rodeado salió arreado de vestidos muy ricos, recamados de oro de grande acompañamiento; seguíanle el gran maestre y sembrados de perlas. El vestido y traje de los fran- de Santiago y el arzobispo de Toledo y el conde de Leceses era muy ordinario, especial el del Rey, que era desma, que entre todos se señalaba por ser su gran pricausa á los castellanos de burlarse dellos y de mote- vado. El rey de Francia paró en San Juan de Angelia, jallos con palabras agudas y motes. Pasaron los nues- acompañado, como es de costumbre, de muchos grantros en muchas barcas el rio Vedaso ó Vidasoa. Puedese des. Gran número de la una nacion y de la otra alojaba sospecharse hizo esto por reconocer ventaja á la ma- en Bayona, los cuales luego que llegaron, se barajaron jestad de Francia; nuestros historiadores dicen otra malamente. Hallóse presente la reina de Aragon que causa, que todo aquel rio pertenece al señorío de Es

tenia diferencias con el rey don Enrique sobre Estella paña; y consta por escrituras públicas, acordadas en y otros pueblos de Navarra que dejaran en manos del diferentes tiempos entre los reyes de Castilla y Francia, Rey. Una ó dos veces se hablaron y vieron a la ribera y de lo procesado en esta razon en que se declara que del rio que divide á Francia de España , pero brevísipasando el rey don Enrique el rio Vidasoa en un barco mamente, cuanto pareció al maestre de Santiago y al llegó hasta donde llegaba el agua, y alli puso el pié, y arzobispo de Toledo, que lo gobernaban todo, y por al tiempo que quiso hablar con el rey Luis, tenia un esto fueron por el rey de Francia festejados grandemenbaston en la mano; desembarcado en la orilla y arenal te en San Juan de. Angelin cuando allí le visitaron. El donde el agua podia llegar en la mayor creciente, dijo conde de Ledesma pasó el rio en una barca que llevaba que allí estaba en lo suyo , y que aquella era la raya la vela de brocado; el arreo de su persona era conforme dentre Castilla y Francia, y poniendo el pié mas ade- á esto, en particular llevaba unos hermosos borceguíes laute, dijo: Ahora estoy en España y Francia ; y el rey sembrados de pedrería. Don Enrique era feo de rostro; Luis respondió en su lengua il est vrai, decís la verdad. la forma del vestido sin primor y que descontentaba En estas vistas y habla se leyó de nuevo la sentencia á los franceses. Nuestro Rey se señalaba por el bábito que poco antes pronunció en Bayona el rey de Francia, muy ordinario; el vestido corto, el sombrero comun,

con una imagen de plomo en él cosida, ocasion de mo- vida seis personas que fueron los principales movedofas y remoquetes; los españoles echaban aquel traje á res de aquel motin y alborolo. El rey de Portugal á la poquedad y avaricia. Desta manera se acabó la junta, sazon con una gruesa armada volvió á Africa ; iban en sin que della resultase otro provecho mas de conjura- su compañía don Fernando, su hermano, y don Pedro, ciones y monipodios que entre los unos y otros gran- su priino, que era condestable de Portugal. Los catades se forjaron, por las cuales yo mismo vi al rey don lanes, desamparados de la ayuda de Castilla y visto que Eorique envuelto en grandes trabajos y afanes, que se los franceses é italianos los tenian prevenidos por el continuaron hasta su muerte , desamparado de sus va- rey de Aragon, acordaron, lo que solo les faltaba y que sallos y puesto en un estado miserable.» Hasta aquí son daba, llamar socorros de mas lėjos; con este acuerdo palabras de Filipe de Comines; lo demás que dice se enviaron á convidar á don Pedro, condestable de Pordeja por abreviar. Este año, á los 12 de noviembre, pasó tugal, para que desde Ceuta viniese á tomar posesion desta vida á la eterna el santo fray Diego en el su mo- de aquel principado, que decian le pertenecia por su nasterio de franciscos de Alcalá de Henares, que fundó madre, que era la hija mayor del conde de Urgel. En don Alonso Carrillo, arzobispo de Toledo. Fué natural mal pleito ninguna cosa se deja de intentar. Parecíale de San Nicolás , diócesi de Sevilla. Su vida tal, y los al Condestable buena ocasion esta; hízose á la vela, llemilagros que Dios por él hizo tantos, que el papa Six- gó á la playa de Barcelona, y surgió en ella á 21 de to V le canonizó á los 2 de julio, año del Señor de 1588. enero, principio del año 1464. Allí sin dilacion fué lla

mado conde de Barcelona y rey de Aragon; acometiCAPITULO VI.

miento que por falta de fuerzas salió en vano, y la honra Los catalanes llamaron en su ayuda á don Pedro, condestable le acarreó la muerte, demás de otros daños que resultade Portugal.

ron. Lo primero con la partida de don Pedro las fuerHalláronse presentes á la junta destos príncipes dos zas de Portugal se enflaquecieron en Africa, por donde embajadores de Barcelona , llamados el uno Cardona, y de Tánger, que pretendian tomar, fueron con daño reel otro Copones. Quejáronse al de Castilla que se hacia chazados los fieles por los moros; y algunas entradas agravio á su nacion en desamparallos contra lo que te- que se hicieron en los campos comarcanos no fueron nian capitulado. Estas quejas no fueron de efecto algu- de consideracion ni de algun efecto notable ; solo junno; las orejas destos príncipes estaban cerradas á sus to al monte Benasa en un encuentro que tuvieron con ruegos por respetos que mas á ellos les importaban. En los enemigos, el mismo rey de Portugal estuvo á gran Tolosa, pueblo de Guipúzcoa, el coman del pueblo mató, riesgo de perderse con toda su gente. Duarte de Mene& 6 de mayo, á un judío, llamado Gaon. Fué la ocasion ses, como quier que por defender á su Rey se metiese que por estar el Rey cerca, entre tanto que se entretenia con grande ánimo entre los enemigos , fué muerto en en Fuente-Rabía, comenzó el judío á cobrar cierta im- la pelea y otros con él. El conde de Villareal defendió posicion, que se llamaba el pedido, sobre que antigua- aquel dia la retaguardia , por lo cual mereció mucha mente hobo grandes alteraciones entre los de aquella loa por testimonio del mismo Rey, que despues de la pacion, y al presente llevaban mal que se les quebran- pelea le dijo: “Hoy en vos solo ha quedado la fe.» El tasen sus privilegios y libertades. No se castigó este rey don Enrique desde Sevilla fué á Gibraltar; allí á su delito y esta muerte, antes poco despues en Segovia, instancia y por sus ruegos aportó el rey de Portugal á do se fué el rey don Enrique, hobo entre dos frailes y la vuelta de Africa y de Ceuta. Estuvieron en aquel se encendió una grave reyerta. El uno afirmaba en sus pueblo por espacio de ocho dias ; despues dellos el de sermones que muchos cristianos se volvian judíos, én Portugal se volvió a su reino. El rey don Enrique por que pretendia tachar el libre trato que con los de aque- la parte de Ecija rompió por el reino de Granada, sin lla nacion y con los moros se tenia; y era así, que mu- desistir de la empresa hasta tanto que le pagaron el chos de aquellas naciones, enemigos de Cristo, libre- tributo que tenian antes concerta:lo, y le hicieron otros mente andaban en la casa real y por toda la provincia. presentes de grande estima. Con esto por Jaen, do reEl otro fraile lo negaba todo, mas en gracia de los

sidia Miguel Iranzu, su condestable, por frontero, pasó principes, como yo creo, que por ser así verdad. Nunca el Rey de priesa á Madrid. Queria recebir y festejar otra sin duda en España se vió mayor estrago de costum- vez al de Portugal, que, por voto que tenia hecho, se bres ni corrieron tiempos mas miserables. En particu- encaminaba para visitar á Guadalupe, casa de mucha Jar el pueblo en Sevilla andaba muy alborotado en gran devocion. Viéronse los dos reyes y habláronse en la manera, á causa que don Alonso de Fonseca, el mas Puente del Arzobispo, raya del reino de Toledo; hallóse viejo, pedia que le fuese restituida aquella iglesia, que presente la reina de Castilla, que en compañía de su madiera los años pasados en confianza á su pariente, lla- rido iba para verse con su hermano el rey de Portugal. mado tambien don Alonso de Fonseca. Alegaba que "En esta junta se concertaron dos casamientos, uno del asi estaba establecido por los derechos y recebido por rey de Portugal con doña Isabel, hermana del rey don la costumbre, y que así lo mandaba el Padre Santo. Enrique, y otro de doña Juana, su hija, con el príncipe El pueblo y la nobleza, divididos en parcialidades, unos У heredero de Portugal. Dilatáronse para otro tiempo favorecian al pretensor, otros al contrario; de que re- las bodas,'y al fin la tardanza hizo que no surtiesen sultaban alteraciones y corria riesgo no viniesen á las efecto. Estaba del cielo determinado que los aragonemanos. Acudió a grandes jornadas el rey don Enrique, ses, reino mas á propósito que el de Portugal, viniesen y con su venida entregó la iglesia á don Alonso de Fon- á la corona de Castilla , bien que no sin grandes y larseca, el mas viejo , y pagaron con las cabezas y con la gas alteraciones de España; males que parece pronosticó un torbellino de vientos que en Sevilla se levantó, y de sus hermanos. Pasó tan adelante este atreviel mayor que la gente se acordaba, tanto, que llevó por miento, que quebrantó las puertas del aposento real, y el aire un par de bueyes con su arado, y de la torre de por no poder salir con su intento á causa que el Rey y San Agustin derribó y arrojó muy léjos una campana, don Beltran de la Cueva con aquel sobresalto se retiarrancó otrosí de cuajo muchos árboles muy viejos, y

raron mas adentro en el palacio y en parte que era mas los edificios en muchas partes quedaron maltratados. fuerte, determinó de noche , que fué nueva insolencia, Viéronse en el cielo corno huestes de hombres armados llevar adelante su maldad. Ya era llegada la hora, y que peleaban entre sí, quier fuese verdadera represen- los sediciosos se aparejaban con sus armas para ejecutacion , quier engaño, como se puede pensar, pues re- tar lo que tenian acordado; mas el Rey y los suyos fuefieren que solamente las vieron los niños de poca edad. ron avisados, con que las asechanzas no pasaron adeFinalmente, tres águilas con los picos y uñas en el aire laute. Estaba don Juan Pacheco, autor de todo eslo, á la combatieron por largo espacio; el fin de aquella san- sazon en palacio; los mas persuadian al Rey y eran de grienta pelea fué que cayeron lodas en tierra muertas. parecer que le debian echar la mano y prenderle. Era Los hombres, movidos destos prodigios y señales, ha- tan grande el descuido del Rey, que antepuso una vana cian rogativas, plegarias y votos para aplacar, si pudie- muestra de clemencia á su salud y vida. Decia que no sen, la ira del cielo que amenazaba y alcanzar el favor era justo quebrantalle la seguridad que le diera, con que de Dios y de los santos.

escapó entonces de aquel peligro y las cosas se empeo

raron de cada dia mas, mayormente que por el mismo CAPITOLO VII.

tiempo por bula del sumo Pontífice don Beltran de la

Cueva fué nombrado por maestre de Santiago, cosa que De una conjuracion que hicieron los grandes de Castilla.

al pueblo dió mucha pesadumbre por el agravio que se El rey don Enrique comenzaba á mirar con mala ca- hacia al infante don Alonso en quitalle aquella digoira al arzobispo de Toledo y al marqués de Villena por

dad. Las demasías de don Juan Pacheco no parecia se entender que en las diferencias de Aragon no le sirvie- podian castigar mejor que con levantar por este medio á ron con toda lealtad; por esto ni le hicieron compañía su contrario y competidor don Beltran. Intentó de nuecuando fué al Andalucía , ni se hallaron en la junta que vo el dicho marqués de Villena si podia salir con su pretuvieron los reyes en la Puente del Arzobispo ; antes tension y con asechanzas y tratos apoderarse del Rey; por temer que se les hiciese alguna fuerza, ó dallo así á con este deseño le hizo fuese á Villacastin para tener alli entender, desde Madrid se fueron á Alcalá. Luego se habla. Descubrióse tambien el engaño, y con esto se prejuntaron con ellos el almirante de Castilla y el linaje de vino y remedió el daño. Desde Burgos los conjurados, los Manriques y don Pedro Giron, maestre de Calatra- | juntados al descubierto y quitada la máscara, escribieron va; allegáronseles poco despues los condes de Alba y de al Rey de comun acuerdo una carta muy desacatada. Las Plasencia por persuasion del marqués de Villena, que principales cabezas y capítulos eran: que los moros anfué secretamente para esto á verse con ellos. El rey de daban libres en su corte sin ser castigados por maldad Aragon asimismo por grandes promesas que le hicieron alguna que cometiesen; que los cargos y magistrados se se arrimó á este partido. Estos fueron los principios y vendian; que el maestrazgo de Santiago injustamente y cimientos de una cruel tempestad que tuvo á toda Es- contra derecho se habia dado á don Beltran; la princepaña por mucho tiempo muy gravemente trabajada. Era sa doña Juana, como habida de adulterio , no debia ser necesario buscar algun buen color para hacer esta con- jurada por heredera ; que si estas cosas se reformasen, juracion. Pareció seria el mas á propósito pretender que de buena gana dejarian las armas prestos de hacer lo la princesa doña Juana era habida de adulterio, y por que su merced fuese. Recibió el Rey y leyó esta carta en tanto no podia ser heredera del reino. Procuraron para Valladolid, sin que por ella mucho se alterase ; ciega salir con este intento apoderarse de los infantes don sin duda el entendimiento la divina venganza cuando no Alonso y doña Isabel, hermanos del Rey, que residian quiere que se emboten los filos de su espada. A la veren Maqueda con su madre, por parecelles á propósito dad este Príncipe tenia con los deleites feos y malos enpara con este color revolvello todo. Verdad es que á ins- | flaquecidas las fuerzas del cuerpo y del alma. Hallóse tancia del Rey y con rehenes que le dieron para segu- presente don Lope de Barrientos, obispo de Cuenca, ridad, el marqués de Villena don Juan Pacheco volvió á que pretendia con grande instancia se debia con las arMadrid. Todo era fingido, y él iba apercebido de menti- mas castigar aquel desacato; pero no aprovechó nada, ras y engaños con que apartar á los dernás grandes del dado que le protestaba, pues no queria seguir el consejo Rey y de su servicio. Para este efecto le dió por conse- saludable que le daba, que vendria á ser el mas inisejo hiciese prender á don Alonso de Fonseca , arzobispo rable y abatido rey que hobiese tenido España; que se de Sevilla, que á menos desto él no podria andar en la arrepentiria tarde y sin provecho de la flojedad que de corte seguramente. Despues que tuvo persuadido al presente mostraba. Tratose de nuevo de concierto, pues Rey, con trato doble avisó á la parte del peligro en que lo de la guerra no contentaba. Para esto entre Cabezon cstaba. Dió él crédito á sus palabras, huyóse y ausentó- y Cigales, pueblos de Castilla la Vieja, don Juan Pase; traza con que forzosamente se hobo de pasar á los checo, ¿con qué cara, con qué vergüenza? en fin, en alterados. Con esto quedó mas soberbio don Juan Pa- un campo abierto y raso habló por grande espacio con checo, en lanla manera, que cstando la corte en Segovia el rey don Enrique. Resultó de la habla que se concerlaal tiempo de los calores, cierto dia entró con hombres ron y hicieron estas capitulaciones : el infante don armados en el palacio rcal para apoderarse del Rey Aluoso licredase el reino ú lul que se casase con la pretensa princesa doña Juana; don Beltran renunciase de presteza al cardenal Pedro Barbo, de nacion veneciael maestrazgo de Santiago; que se nombrasen cuatro no, á 30 del mismo mes de agosto. Llamóse Paulo II. jueces, dos por cada una de las partes, y por quinto fray Era de cuarenta y siete años cuando fué electo en lo Alonso de Oropesa , general que era de los jerónimos; mejor de su edad. Mostróse muy aficionado á las cosas lo que sobre las demás diferencias determinase la ma- de España, y así ayudó con su autoridad y diligencia al yor parte destos jueces, aquello se ejecutase. Tomada rey don Enrique en sus grandes trabajos. esta resolucioa, el infante don Alonso, que era de edad de once años, de Segovia fué traido á los reales del Rey.

CAPITULO VIII. Ali le juraron todos por príncipe y heredero del reino;

De las guerras de Aragon. quedó en poder de los grandes, de que resultaron nuevos daños. A don Beltran de la Cueva dió el Rey la villa Con la venida á Barcelona de don Pedro, condestade Alburquerque con título de duque, y juntamente le ble de Portugal, los catalanes cobraron mas ániino que hicieron merced de Cuellar, Roa, Molina y Atienza, de- conforme á las fuerzas que alcanzaban. Mayor era el más de ciertos juros que en el Andalucía le señalaron miedo todavía que la esperanza, como de gente vencida por cada un año en recompensa de la dignidad y maes- contra los que muchas veces los maltrataron; la obstitrazgo que le quitaban. Los alterados señalaron por nacion de sus corazones era muy grande , que mas que jueces árbitros á don Juan Pacheco y al conde de Pla- todo los sustentaba. La ciudad de Lérida despues que sencia. El Rey á Pero Hernandez de Velasco y Gon- por el Rey estuvo cercada largo tiempo y despues que zalo de Saavedra, enemigos declarados de don Juan le talaron y robaron los campos al derredor, finalmente Pacheco. El arzobispo de Toledo y el almirante se re- fué forzada á entregarse. En muchas partes en un misconciliaron con el Rey; la amistad duró poco, ó como mo tiempo la llama de la guerra se emprendia con dadecia el vulgo, fué invencion y querer temporizar. ño de los pueblos y de los campos, rozas y labranzas; Andaban los cuatro jueces árbitros alterados , y en- miserable estado de toda aquella provincia. El princitendíase que si llegaban á pronunciar sentencia, de- pal caudillo en esta guerra era don Juan, arzobispo de jarian á don Enrique solo el nombre de rey y le quita- | Zaragoza, que fue otro hijo bastardo del rey de Aragon, rian todo lo demás. Por esto mandó él de secreto al mas á propósito para las armas que para la mitra y romaestre de Alcántara y al conde de Medellin, perso- quete. Filipo, duque de Borgoña, por el contrario, nas de quien mucho se fiaba , que con las mas gentes envió á don Pedro una banda de borgoñones, ayuda de que pudiesen se viniesen á él y desbaratasen aquellos

poco momento para negocio tan grande. Con su veniintentos. Gonzalo de Saavedra, que era uno de los jue- da la gente y compañías de catalanes se juntaron en la ces, y Alvar Gomez, secretario del Rey, al cual hiciera villa de Manresa hasta en número de dos mil infantes y merced en la comarca de Toledo de Maqueda y de Torre- sobre seiscientos de á caballo. Estaba el conde de Prajon de Velasco y de San Silvestre, fueron por el Rey la- des por parte del rey de Aragon puesto sobre Cervera. mados. Pusiéronles algunos grandes temores, así á ellos El cerco se apretaba , y los cercados, forzados de la como al maestre de Alcántara don Gomez de Solís y al hambre y falta de otras cosas, trataban de rendirse. conde de Medellin; avisáronlos que los querian prender Para prevenir este daño y por la defensa determinó don y que sus malos tratos eran descubiertos; con esto les Pedro de ir en persona á socorrellos. La gente del rey persuadieron se declarasen y públicamente con sus gen- de Aragon, lo principal de su ejército y la fuerza so tes se pasasen á los conjurados. El Rey, avisado de todo tenia á la raya de Navarra á propósito de sosegar las esto, puso tachas á los jueces árbitros y alegó que los

alteraciones de aquella nacion. Mandó el Rey á su hijo tenia por sospechosos; mandó otrosí á Pedro Arias, ciu- el príncipe don Fernando que con parte del ejército dadano de Segovia, cuyo padre fué su contador mayor, marchase á toda priesa para juntarse con el conde do que por fuerza se apoderase de Torrejon. Así lo hizo, y Prades. Era don Fernando de muy tierna edad, tenia dejó aquella villa á los condes de Puñonrostro, sus des- solos trece años; la necesidad forzó á que en aquella cendientes. Pedro de Velasco se juntó tambien con los

guerra comenzase su padre á valerse dél, y él á ejerciconjurados, dado que su padre el conde de Haro se que- tarse en las armas; por esto no tuvo tiempo para aprenjaba mucho desta su liviandad, tanto, que ni con solda- der las primeras letras bastantemente; sus mismas dos ni con dineros le ayudaba, y le era forzoso andar firmas muestran ser esto verdad. Llegaron los del conentre los otros grandes muy desacompañado y desauto- destable de Portugal á un lugar llamado los Prados del rizado. Por este mismo tiempo, á 14 de agosto, falleció Rey con determinacion de dar la batalla; así lo avisaen Ancona, ciudad de la Marca, el papa Pio II. Preten- ban las espías. El príncipe don Fernando, que cerca se dia, despues de convocados los príncipes de todo el hallaba , apercebidas todas las cosas y aparejadas, fué mundo para tomar las armas contra los turcos, pasar el en busca del enemigo. Hizo alto en un ribazo, de do so mar Adriático y ser caudillo en aquella guerra sagrada, veian los reales de los catalanes. El Portugués hizo al que fué una grande determinacion; y con este intento, tanto, que se mejoró de lugar y trincheó los reales en bien que doliente, se hizo llevar á aquella ciudad; ata- un collado cercano. Parecia queria excusar la batalla, jóle la muerte y cortóle sus pasos. Duróle poco tiempo bien que ordenó sus haces en forma de pelear. En la el pontificado, solo espacio de tres años; su renombre avanguardia iba Pedro de Deza con espaldas de los borpor sus virtudes y pensamientos altos y por sus letras goñones, que cerraban aquel escuadron. En el segunserá inmortal. Con su muerte todos aquellos apercebi- do escuadron iban por capitanes de los soldados navarros mientos se deshicieron. Pusieron en su lugar con gran- y castellanos Beltran y Juan Arinendarios. El cuidado

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