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fueron adelante ocasion de alborotos y diferencias asaz. y sospecha de liviandad, que por haberla gastado en Los portugueses con su campo eran llegados á Tomar, todas las guerras de Francia, me ha enseñado por exresueltos de arriscarse y probar ventura. Los castella- periencia que ningun yerro hay tan grave en la guerra Dos asimismo pasaron adelante en su busca. Diéronse como el que se comete en ordenar el ejército para la vista como a la mitad del camino, en que los unos y los batalla. Porque saber elegir el tiempo y el lugar, dispootros hicieron sus estancias y se fortificaron, los por ner la gente por órden y concierlo y fortificalla con tugueses en lugar estrecho, que tenia por frente un buen competente socorro es oficio de grandes capilanes. Mas llano, y á los lados sendas barrancas bien hondas que victorias ban ganado el ardid y maña que no las fueraseguraban los costados. Los de á caballo eran en nú- zas. Nuestros enemigos, aunque menos en número y mero dos mil y docientos, los peones diez mil; los de ningun valor, como algunos antes de mi con muclias castellanos, como quier que tenian mucha mas gente, palabras han querido dar á entender, estin bieu perasentaron á legua y media de un gran llano descubierto trechados y se aventajan en el puesto ; por la misma por todas partes. Su confianza era de suerte, que sin di razon los cuernos de nuestro ejército serán de ningun lacion la misma vigilia de la Asumpciou se adelantaron provecho, ya es tarde y poco queda del dia. Los soldapuestas en orden sus haces para presentar al enemigo dos están cansados del camino, de estar tanto tiempo la batalla. El rey de Castilla iba en el cuerpo de la ba en pié, del peso de las armas, flacos, sin comer ni betalla, los costados quedaron á cargo de algunos de los ber por estar los reales tan lejos. Por todo esto mi pagrandes que le acompañaban, los cuales al tiempo del recer es que no acometamos, sino que nos estemos menester y de las puñadas no fueron de provecho por quedus ; si los enemigos nos acometieren, pelearémos la disposicion del lugar. Don Gonzalo Nuñez de Guz en campo abierto; si no se atrevieren, venida la noche, man, maestre de Alcántara, quedó de respeto con gol los nuestros se repararán de comida , los contrarios, pe de gente y órden que por ciertos senderos tomase, muchos de necesidad desampararán el campo por veá los enemigos por las espaldas. Pretendian que ningu nir de rebato, sia mochila y sustento mas do para el no pudiese escapar de muerto ó de preso; grande con presente dia. De noche no tendrán empacho de buir; fianza y desprecio del enemigo demasiado y perjudicial. de dia temerán ser notados de cobardes. Yo aparejado Los portugueses se estuvieron en su puesto para pelear estoy de no ser el poslrero en el peligro, cualquier pacon ventaja; y por la estrechura de toda su gente for recer que se tome; pero si no se pone freno á la osadía, maron dos escuadrones. En la avanguardia iba por Dios quiera que me engañe mi pensamiento, témoine caudillo Nuño Alvarez Pereira, ya condestable de Por- que ha de ser cierto nuestro'llauto y perdicion, y la tugal, nombrado por su Rey en los mismos reales para afrenta tal, que para siempre no se borrará.» Al Rey obligalle mas á hacer el deber ; del otro escuadron se parecíale bien este consejo; mas algunos señores moencargó el mismo Rey. Adelantáronse de ambas par zos, orgullosos, sin sufrir dilacion, antes de tocar al tes con muestra de querer cerrar, repararon empero arına acometieron a los enemigos, y los embistieron los portugueses á tiro de piedra por no salir á lo raso. con gran coraje y denuedo. Acudieron los demás por Entonces el nuevo Condestable pidió habla á los con no los desamparar en el peligro. La batalla se trabó trarios con muestra de mover tratos de paz. Sospe- | muy reñida , como en la que tanto iba. A los castellachóse tenia otro en el corazon, que era entretener y nos encendia el dolor y la injuria de liabelles quitado cansar para aprovecharse mejor de los enemigos, por el reino; á los portugueses hacia fuertes el deseo de la que si bien se enviaron personas principales para oirle libertad y tener por mas pesado que la muerte estar y comunicar con él, ningun efecto se hizo mas de gas sujetos al rey de Castilla y á sus gobernadores. Los tar el tiempo en demandas y respuestas. En este medio unos peleaban por quedar señores, los otros por no ser entre los capitanes y personajes de Castilla se consulta- | esclavos. Volaron primero los dardos y jaras, tras esto ba si darian la batalla, si la dejarian para otro dia. Los vinieron a las espadas, derramábase mucha sangre. mas avisados y recatados no querian acometer al ene- | Peleaban los de á caballo mezclados con los de á pié sin migo en lugar tan desaventajado, sino salirá campo raso que se mostrase nadie cobarde vi temeroso, defendian y igual. Los mas mozos, con el orgullo que les daba la todos con esfuerzo el lugar que una vez tomaron, con edad y la poca experiencia, no reparaban en dificultad resolucion de matar ó morir. El rey de Castilla por su alguna, todo lo tenian por llano, y aun pensaban que poca salud en una silla en que le llevaban en hombros como con redes tenian cercados á los enemigos para a vista de todos animaba á los suyos. El primer bataque ninguno se salvase. Será bien no pasar en silencio llon de los enemigos comenzó á mostrar tlaqueza y ciael razonamiento muy cuerdo que hizo Juan de Ria, na- / ba ; queria ponerse en huida, cuando visto el peligro, tural de Borgoña, el cual, como embajador que era el de Portugal hizo adelantar el suyo diciendo á grandel rey de Francia, viejo de setenta años, de grande des voces entre los escuadrones : «Aquí está el Rey; prudencia y autoridad, seguia los reales y el campo del ¿a dó vais, soldados? ¿Qué causa hay de temer? Por deCastilla. Preguntado pues su parecer, habló en esta más es buir, pues los enemigos os tienen tomadas las sustancia : «Al huésped y extranjero, cual yo soy, me espaldas; esperanza de vida no la hay sino en la espajor le está oir el parecer ajeno que hablar; mas por da y valor. ¿Estais olvidados que peleais por el bien de ser mandado diré lo que siento en este caso. Holgaria vuestra patria, por la libertad, por vuestros hijos y agradar y acertar, donde no, pido el perdon debido á | mujeres? Vuestros enemigos solo el nombre traeu de la aficion y amor que yo tengo á la nacion castellana, Castilla , no el valor, que este perdióse el año pasado y tambien á esta edad, que suele estar libre de altivez con la peste. ¿No podréis resistir á los primeros ímpetus de los bisoños, que traen no armas, no fuerzas, sino | Acúdia el pueblo con grande risa y aplauso, regocijo y despojos que dejaros? Poned delante los ojos el llanto, fiesta mas para teatro y plaza que para iglesia ; exceso la afrenta y calamidades, que de necesidad vendrán en que todavía merecen perdon por la libertad de la sobre los vencidos, y mirad que no parezca me habeis patria que ganaron y conservaron con aquella victoria. querido dar la corona de rey para afrentarme, para Los de Castilla se excusan comunmente, y dicen que burla y para escarnio. » Volvieron sobre sí los sol la causa de aquel desman no fué el esfuerzo de los dados, animados con tales razones; acudieron a sus contrarios, no su valentía, sino el cansancio y hambre banderas y á ponerse en órden, con que dentro de poco de los suyos por comenzar tan tarde la pelea ; otros espacio se trocó la suerte de la batalla. Los capitapes prelenden fué castigo de Dios, contra el cual no bay de Castilla fueron muertos á vista de su propio Rey sin fuerzas bastantes, que tomó de los que despojaron el volver atrás; la demás gente, como la que quedaba santuario muy devoto de Guadalupe ; quieren decir sin capitanes y sin gobierno, murieron en gran núme que aquella sagrada Vírgen volvió por esta manera por ro. El Rey, por no venir á manos de sus enemigos, su- su casa. Despues de esta victoria todo Portugal se alla. bió de presto en un caballo y salióse de la batalla ; tras nó al vencedor. Santaren y Berganza y otros muchos él los demás se pusieron en huida. Fué grande la ma- pueblos y fuerzas, cual por armas, cual de grado se tanza , ca llegaron a diez mil los muerlos, y entre ellos rindieron; con que el nuevo Rey entabló su juego de los que en valor y nobleza mas se señalaban. Don Pedro guisa, que el reino que adquirió con poco derecho, le de Aragon, hijo del Condestable; don Juan, hijo de don dejó firme y estable á sus sucesores; tanto puede y vaTello ; don Fernando, hijo de don Sancho, ambos pri- | le una buena cabeza, y en el aprieto una buena deterinos hermanos del Rey ; Diego Manrique, adelantado minacion. Estuvo á esta sazon muy doliente el rey de de Castilla ; el mariscal Carrillo; Juan de Tovar, almi Aragon en Figueras. Su edad, que estaba adelante, y rante del mar, que en lugar de su padre poco antes le los trabajos continuos le traian quebrantado. Desque habian dado aquel cargo, y dos hermanos de Nuño convaleció se mostró torcido con su hijo el infante don Pereira, Pedro Alvarez de Pereira, maestre de Calatra Juan. El pueblo cargaba á la Reina que tenia gran va, y don Diego, que siguieron el partido y bando de parte en estos desabrimientos, hasta persuadirse tenia Castilla ; ultra destos Juan de Ria, el embajador del enhechizado y fuera de sí á su marido. El hijo mal conrey de Francia , indigno por cierto de tal desastre, y tento se salió de la corte ; llamó en su favor y del conde que causó grande lástima ; hoy de sus decendientes y de Ampúrias despojado gente de Francia , que fué nueapellido en Borgoña viven muchos y muy nobles y ricos va ofensa. El Rey por esto le quitó la procuracion y personajes. Muchos se salvaron ayudados de la escuri gobernacion del reino que solian tener los hijos herededad de la noche, que sobrevino y cerró poco despues de ros de aquellos reyes. En Aragón, segun que de suso la pelea. Destos unos se recogieron al escuadron del queda dicho, de tiempo antiguo tienen un magistrado maestre de Alcántara, que, sin embargo de la rota, tuvo y juez, que llaman el justicia de Aragon, para defensa fuerte por un buen espacio. Otros se encaminaron á de sus libertades y fueros y para enfrenar el poder y don Carlos , hijo del rey de Navarra, que entrara en sondesaguisados que hacen los reyes, á la manera que en de guerra por otra parte de Portugal, por no poderse Roma los tribunos del pueblo defendian y amparaban hallar ni allegar antes que se diese la batalla. Los mas los particulares de cualquier demasía y insolencia. Hide la manera que pudieron sin armas y sin órden se | zo pues el Infante recurso al Justicia para que le deshuyeron á Castilla. No costó á los portugueses poca agraviase de las injurias y injusticias que le hacian, el sangre la victoria ; no falta quien escriba faltaron dos Rev al descubierto, y de callada la Reina. El Justicia le mil de los suyos. El rey de Castilla , sacadas fuerzas de l amparo, como á despojado violentamente, en la poseflaqueza, sin tener cuenta con su. poca salud, por la sion de aquel oficio y preeminencia hasta el conocifuerza del miedo caminó toda la noche sin parar hasta miento de la causa , debate que tuvo principio' el año Santaren, que dista por espacio de once leguas. De allí presente, y se concluyó el siguiente. Volvamos á tratar el dia siguiente en una barca por el rio Tajo se enca lo que sucedió en Castilla y en Portugal despues de ininó á su armada, que tenia sobre Lisboa, y en ella al | aquella memorable y famosa jornada. zadas las velas se partió sin dilacion. Llegó á Sevilla cubierto de luto y de tristeza , traje que continuó al

: : CAPITULO X. gunos años. Recibióle aquella ciudad con lágrimas mezcladas en contento, que si bien se dolian de aquel

Que los portugueses hicieron entrada en Castilla. revés tan grande, holgaban de ver á su Rey libre de Nueva causa de temor y de cuidado, sobre las pérdidas aquel peligro. Esta fué aquella memorable batalla en pasadas y el sentimiento muy grande, sobrevino al rey que los portugueses triunfaron de las fuerzas de Casti-l de Castilla y á los suvos ; muestra de las alteraciones á lla, que llamaron de Aljubarrota porque se dió cerca de que están sujetas todas las cosas debajo del cielo, y araquella aldea , pequeña en vecindad, pero muy celebra gumento de que las adversidades no paran en poco, de da y conocida por esta causa. Los portugueses cada un | un mal se tropieza en otro sin poderse reparar. Los poraño celebraban con fiesta particular la memoria deste tugueses, como hombres denodados que son, resueltos dia con mucha razon. El predicador desde el púlpito de ejecutar la victoria y seguir su buena ventura, acorencarecia la afrenta y la cobardía de los castellanos; daron lo primero de enviar una solemne embajada á Inpor el contrario, el valor y las proezas de su nacion con glaterra para hacer liga con el duque de Alencastre, palabras á las veces no muy decentes á aquel lugar. | pretensor antiguo de la corona de Castilla por via de

su mujer. Que las fuerzas de Castilla con dos pérdidas | sola la reputacion y autoridad, sino la libertad, la vida muy grandes y juntas quedaban quebrantadas, los áni y todo su estado, de que sin duda , si fuesen vencidos, mos otro que tal, muy flacos y muy caidos. Que si jun serian despojados. Los grandes de Francia que presentaba sus fuerzas con las de Portugal podia tener por tes se hallaron con su acostumbrada nobleza todos muy muy segura la victoria y por concluida la pretension. de corazon y voluntad, consultados, respondieron que Entre tanto que andaban estas tramas y se sazonaban, se debia dar el socorro que aquel Rey, su aliado y amipor no estar ociosos y no dar lugar a los contrarios de go, pedia. En particular acordaron que fuese de dos mil rehacerse y alentarse, acordaron otrosí de continuar caballos , y por capitan dellos Luis de Borbon, tio del la guerra; el nuevo rey de Portugal para sujetar lo que rey de Francia de parte de madre, y cien mil florines restaba, correr por todo el reino las reliquias y restante para las primeras pagas. Añadieron que si este socorro de los castellanos, como lo hizo muy cumplidamente. no bastase para la presente necesidad, prometian que Su condestable Nuño Pereira con buen núinero de gen el mismo Rey en persona acudiria con todas las fuerte rompió por las tierras del Andalucía haciendo corre zas y poderes de Francia y tomaria á su cargo la quererías, mal y daño, presas por todas partes. Salieron al lla. El pontífice Clemente eso mismo desde Aviñon esencuentro Pero Muñiz, maestre de Santiago, y Gonzalo cribió al rey don Juan una carta en que le consolaba Nuñez de Guzman, que ya era maestre de Calatrava, y el con razones y ejemplos tomados de los libros sagrados conde de Niebla, y con lo que quedaba de la pérdida y de historias antiguas. Don Pedro, conde de Trastapasada encerraron á los enemigos que traian menos mara, primo hermano del Rey, que se pasara en tiem

gente, y los cercaron como con redes cerca de un lu po de la guerra de Portugal del ejército real á Coimbra "gar llamado Valverde. Ellos , visto su peligro, comen y de allí á Francia , volvió a esta sazon á España ya perzaron á temer y pedir partido; mas tambien la fortuna donado. Poca ayuda era toda esta por estar ya las fueraquí les favoreció por un caso no pensado, que al prin | zas apuradas. La tardanza de los ingleses dió entoncipio de la refriega mataron el caballo al maestre de ces la vida, con que la llaga se iba sanando. El rey de Santiago y despues á él mismo. Por tanto atemorizados Portugal se armó de nuevo y puso cerco sobre Coria. los demás rehusaron la pelea como cosa desgraciada, y No la pudo ganar á causa que le entró gente de socorlos portugueses se volvieron sin daño a su tierra, ale ro; solo volvió a su reino cargado de despojos. En Segres y ricos con la presa que llevaban. Al condestable govia se tornaron á juntar Cortes de Castilla á propósito Nuwo Pereira por sus buenos servicios le dió el nuevo de dar órden en las derramas que convenian hacerse Rey el condado de Barcelos. En lugar de Pero Muñiz para recoger dinero. En estas Cortes publicó el Rey hizo el rey de Castilla maestre de Santiago á Garci Fer un escrito en forma de ley, en que pretende animar y nandez de Villagarcía. Restaba la guerra que amenaza unir sus vasallos para tomar las armas en su defensa y ba de parte de los ingleses, que ponia al rey de Castilla deshacer la pretension del duque de Alencastre. Entre co mayor cuidado de cómo se defenderia. Vínose de Se otras razones que alega, una es la violencia de que usó villa á Valladolid para hacer Cortes. El deseo de ven el rey don Sancho el Bravo contra sus sobrinos los liiganza y reputacion suele calmar en semejantes aprietos; jos del infante don Fernando; el deudo que él mismo acudió don Carlos, hijo del rey de Navarra, príncipe tenia con su mujer, en que en su vida nunca fué dispenvaleroso y agradecido para con su cuñado. Acordaron sado; la ilegitimidad de las hijas del rey don Pedro, que se hiciesen de nuevo levas de gente en mayor nú como habidas en su combleza durante el matrimonio mero que hasta alli; que se armasen los vasallos con de la reina doña Blanca; por el contrario, funda su deforme á la posibilidad de cada cual; que se hiciesen ro recho en el consentimiento del pueblo, que dió la corogativas para aplacar á Dios en lugar del luto que traia na á su padre, y en la sucesion de los Cerdas, despojael Rey y le templó á suplicacion de las Cortes ; que den dos á tuerto. La verdad era que la Reina, su madre, fué tro y fuera del reino procurasen ayudas y tambien di | nieta de don Fernando de la Cerda , hijo menor del innero, de que padecian gran falta. Para esto ju zgaban fante don Fernando, y nieto del rey don Alonso el Sabio, que en Francia tendrian muy cierto el favor y amparo. y por muerte de otros deudos quedó sola por heredera Despacharon embajadores, personas muy nobles, sobre de sus estados y acciones. No debió de hacer cuenta de esta razon. Llegados al principio del año de 1386, en | don Alonso de la Cerda, hijo mayor del dicho Infante, Paris delante del Rey y sus grandes con palabras lasti ni de su sucesion por la renunciacion que él mismo los mosas declararon el trabajo de su patria; que demás años pasados hizo de sus derechos y acciones. Acepto de los daños pasados, tales y tan grandes, de Inglater el de Alencastre el partido que de Portugal le ofrecian, ra se les armaba de nuevo otra tempestad , la cual si á resuelto de aprovecharse de la ocasion que el liempo los principios no se atajaba , á manera de fuego que de le presentaba. Intentó pasar por Aragon, y el de Casuna casa salta en otras, primero abrasada toda España, tilla, desque lo supo, de impedillo; sobre lo cual de enpasaria dende a Francia; que les pesaba mucho de es trambas partes se enviaron embajadores á aquel Rey. larreducidos á tal término, que fuesen compelidos á ser Despedido pues de tener aquel paso, en una armales tantas veces cargosos, sin merecerlo sus servicios; da pasó de Inglaterra á España. Aportó á la Coruña á que confesaban ser ningunos ó cortos por no dar lugar los 26 de julio. Entró en el puerto, en que halló y tomó á ello los tiempos; que tenian en la memoria que don seis galeras de Castilla; el pueblo no le pudo forzar á Enrique, su señor, adquirió aquel reino con las fuerzas | causa que el gobernador que allí estaba , por nombre de Francia ; la merced hecha al padre era justo conti- | Fernan Perez de Andrada , natural de Galicia , le denualla en su hijo y pensar que desta guerra no dependia ) fendió con mucho valor y lealtad. Eran los ingleses

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mil y quinientos caballos y otros tantos archeros, ca los dalupe, ya aquella santa casa era de jerónimos, para ingleses son muy diestros en liechar, poca gente, pero que en Orense, do el Duque estaba , le diesen á entenque pu liera hacer grande efecto si luego se juntaran der las razones en que su derecho estribaba. Hicieron con la de Portugal. Los dias que en aquel cerco de la ellos lo que les fué ordenado. La suma era que doña Coruña se entreluvieron fueron de gran momento para Costanza, su mujer, era tercera nieta del rey don Sanlos contrarios, si bien ganaron algunos pueblos en Ga- cho, que se alzó á tuerto con el reino contra su padre don licia. La misma ciudad de Santiago, cabeza de aquel Alonso el Sabio. Por lo cual le echó su maldicion como estado y reino, se les rindió, si por temor no la forza á hijo rebelde y le privó del reino, que restituyó á los sen, si por deseo de novedades, no se puede averiguar. | Cerdas, cuya era la sucesion derechamente y de quien Lo mismo hicieron algunas personas principales de decendia el Rey, su señor. Otras muchas razones paaquella tierra que se arrimaron a los ingleses. Tenian saron. No se trató de doña María de Padilla ni de su por cierta la mudanza del Príncipe y del estado, y para casamiento, creo por huir la nota de bastardía que á mejorar su partido acordaron adelantarse y ganar por entrambras las partes tocaba. Repiquetes de broquel la mano, traza que á unos sube y á otros abaja. El de | para en público; que de secreto el Prior de parte de su Alencastre á ruegos del Portugués pasó finalmente á Rey movió otro partido mas aventajado al Duque de Portugal. Echó anclas a la boca del rio Duero. Tuvie casar su hija y de doña Costanza con el infante don Enron los dos habla en aquella ciudad de Portu, en que rique, que por este camino se juntaban en uno los deretrataron á la larga de todas sus haciendas. Venian en chos de las partes; atajo para sin dificultad alcanzar compañía del Duque su mujer doña Costanza y su hija todo lo que pretendian, que era dejar á su hija por reina doña Catalina y otras dos hijas de su primer matrimo de Castilla. No desagradó al Inglés esta traza, que venio, Filipa y Isabel. Acordaron para lacer la guerra pia tan bien y tan á cuento a todos, si bien la respuesta contra Castilla de juntar en und las fuerzas; que ga- en público fué que á menos de restituille el reino, no nada la victoria, de que no dudaban, el reino de Casti dejaria las armas ni daria oido á ningun género, de la quedase por el Inglés, que ya se intitulaba rey; para concierto; aun no estaban las cosas sazonadas. el Portugués en recompensa de su trabajo señalaron ciertas ciudades y villas. Mostrábanse liberales de lo

CAPITULO XI. ajeno, y antes de la caza repartian los despojos de la

Cómo fallecieron tres reyes. res. Para mayor seguridad y firmeza de la alianza concertaron que doña Filipa casase con el nuevo rey de Por En este estado se hallaban las cosas de Castilla, patugal, á tal que el pontífice Urbano dispensase en el voto ra caidas y tantos reveses tolerable. El ver que se ende castidad, con que aquel Príncipe se ligara como tretenian, y los males no los atropellaban en un punmaestre de Avis á fuer de los caballeros de Calalrava. to, de presente los consolaba, y la esperanza para Grande torbellino venia sobre Castilla , en gran riesgo adelante de mejorar su partido hacia que el enemigo se hallaba. Los santos sus patrones la ampararon, que ya no les causase tanto espanto. A esta sazon en lufuerzas humanas ni consejo en aquella coyuntura no gares asaz diferentes y distantes casi á un mismo tiembastaran. Hallábase el rey de Castilla en Zamora ocu po sucedieron tres muertes de reyes, todos príncipes pado en apercebirse para la defensa, acudia á todas de fama. En Hungría dieron la muerte á Cárlos, rey de partes con gente que le venia de Francia y de Castilla. Nápoles, á los 4 de junio con una partesana que le abrió Publicó un edicto en que daba las franquezas de hidal la cabeza. El primer dia de enero luego siguiente, pringos á los que á sus expensas con armas y caballo sir cipio del año 1387, falleció en Pamplona don Carlos, viesen en aquella guerra por espacio de dos meses, no- | rey de Navarra, segundo deste nombre, bien es vertable aprieto. A don Juan García Manrique, arzobispo dad que algunos señalan el año pasado; mas porque de Santiago, despachó con buen número de soldados concuerdan en el dia y señalan nombradamente que para que fortaleciese á Leon, ca cuidaban que el primer fué martes, será forzoso no los creamos. Su cuerpo segolpe de los enemigos seria contra aquella ciudad por pultaron en la iglesia mayor de aquella ciudad. Cuatro estar cerca de lo que los ingleses dejaron ganado. Todo | dias despues pasó otrosí desta vida en Barcelona el sucedió mejor que pensaban. El aire de aquella comar rey de Aragon don Pedro , cuarto deste nombre; su ca , no muy sapo, y la destemplanza del tiempo, suje- edad de setenta y cinco años; dellos reinó por espacio to á enfermedades, fué ocasion que la tierra probase á de cincuenta y un años menos diez y nueve dias. Era los extraños, de guisa que de dolencias se consumió la pequeño de cuerpo, no muy sano, su ánimo muy vivo, tercera parte de los ingleses. Además que como salian amigo de honra y de representar en todas sus cosas sin órden y desbandados á buscar mantenimientos y grandeza y majestad, tanto, que le llamaron el rey don forraje, los villanos y naturales cargaban sobre ellos y Pedro el Ceremonioso. Mantuvo guerra á grandes prínlos destrozaban, que fue otra segunda peste no menos cipes sin socorro de extraños solo con su valor y buena brava que las dolencias. Así se pasó aquel estío sin que maña; en llevar las pérdidas y reveses daba clara muesse hiciese cosa alguna señalada, mas de que entre los tra de su grande ánimo y valor. Estimó las letras y los principes anduvieron embajadas. El Inglés con un rey | letrados; aficionóse mas particularmente á la astrolode armas envió á desafiar al rey de Castilla y requeri gía y á la alquimia, que enseña la una á adevinar lo vem lle le desembarazase la tierra y le dejase la corona que nidero, la otra mudar por arte los metales, si las depor toda razon le tocaba. El de Castilla despachó perso- bemos llamar ciencias y artes , y no mas aína embusnas principales, uno era Juan Serrano, prior de Gua- ! tes de hombres ociosos y vagos. Sepultáronle en Barcelona de presente; de allí le trasladaron á Poblete, zones de todo el mundo; en que se mostraba bien disesegun que lo dejó mandado en su testamento. Al rey de rente de su padre. El sobrenombre que le dieron de Nápoles acarreó la muerte el deseo de ensanchary | Noble es desto prueba bastante. En doña Leonor , su acrecentar su estado. Los principales de Hungría por mujer, tuvo las infanles Juana, María, Blanca, Beatriz, muerte de Luis, su rey, le convidaron con aquella coro- Isabel. Los infantes Cárlos y Luis fallecieron de pequena como el deudo mas cercano del difunto. Acudió á ña edad. Don Jofre, habido fuera de matrimonio, adesu llamado. La Reina viuda le hospedó en Buda mag- lante fué mariscal y marqués de Cortes, primera cepa nificamente. Las caricias fueron falsas, porque en un de aquella casa. Otra hija, por nombre doña Juana, casó banquete que le tenia aparejado le hizo alevosamente con Iñigo de Zúñiga , caballero de alto linaje. En Aramalar; tanto pudo en la madre el dolor de verse priva- | | gon el infante don Juan se coronó asimismo despues de da de su marido, ya su hija María excluida de la he la muerte de su padre; fué principe benigno de su conrencia de su padre. De su mujer Margarita , cuya her dicion y manso, si no le atizaban con algun desacato. mána Juana casó con el infanle de Navarra don Luis, No se halló al entierro ni á las honras de su padre , por segun que de suso queda apuntado, dejó dos hijos, á estar a la sazon doliente en la su ciudad de Girona de Ladislao ya Juana, reyes de Nápoles, uno en pos de una enfermedad que le llegó muy al cabo. Por lo mismo otro, de que resultaron en Italia guerras y males; el no pudo atender al gobierno del reino, que estaba asaz hijo era de poca edad, la hija mujer y de poca traza. alborotado por la prision que hicieron en las personas El de Navarra de dias atrás estaba doliente de lepra. de la reina viuda doña Sibila y de Bernardo de Forcia, Corrió la fama que murió abrasado; usaba por consejo su herinano , y de otros hombres principales , que tode médicos de baños y fomentaciones de piedra zufre; dos por miedo del nuevo Rey se pretendian ausentar. cayó acaso una centella en los lienzos con que le en- A la Reina cargaban de ciertos bebedizos , que atestivolvian; emprendióse fuego, con que en un punto se guaba dió al Rey su marido un judío, testigo poco caquemaron las cortinas del lecho y todo lo al. Dióse co lificado para caso y contra persona tan grave. Pusieron munmente crédito á lo que se decia en esta parte , por á cuestion de tormento á los que tenian por culpados, su vida poco concertada, que fué cruel, avaro y suel y como á convencidos los justiciaron. A la Reina y á su to en demasia en los apelitos de su sensualidad. Su hi- hermano condenaron otrosí á tortura; mas no se ejecuja menor , por nombre doña Juana, ya el setiembre | tó tan grande inhumanidad, solo la despojaron de su pasado era ida por mar á verse con su esposo Juan de estado, que le tenia grande, y para sustentar la vida Monforte, duque de Bretaña. Tuvo esta señora noble le señalaron cierta cantía de moneda cada un año. Luegeneración, cuatro hijos, sus nombres Juan, Artus, I go que el nuevo Rey se coronó y entró en el gobierno, Guillelmo, Ricardo y tres hijas. Sucedió en la corona la primera cosa que trató fué del scisma de los pontide Navarra el hijo del defunto, que se llamó asimismo fices. Así lo dejó su padre en su testamento mandado don Cárlos, casado con hermana del rey de Castilla y so pena de su maldicion, si en esto no le obedeciese. amigo suyo muy grande. Con la nueva de la muerte de Hobo su acuerdo con los prelados y caballeros que su padre de Castilla se partió a la hora para Navarra , y juntos se hallaban en Barcelona. Los pareceres fucron hechas las exequias al difunto y tomada la corona , hizo diferentes y la cuestion muy reñida. Finalmente, se que en las Cortes del reino declarasen al papa Clemente concertaron en declararse por el papa Clemente, como por verdadero pontífice, que hasta entouces, á ejemplo . lo hicieron a los 4 de febrero con aplauso general de de Aragon, se estaban neutrales sin arrimarse á pingu todos. Con esto casi toda España quedaba por él, en na de las partes. Los maliciosos, como es ordinario en que su partido y obediencia se mejoró grandemente. todas las cosas nuevas, y el vulgo que no perdona nada Para todo fué gran parte la mucha autoridad y diligenni á nadie, sospechaban y aun decian que en esta decla cia de don Pedro de Luna, cardenal de Aragon y leracion se tuvo mas cuenta con la voluntad de los reyes gado de Clemente en España, que para salir con su inde Francia y de Castilla que con la equidad y razon. tento no dejó piedra que no moviese. Don Juan, conde El rey de Castilla asimismo en gracia del nuevo Rey y de Ampúrias, era vuelto á Barcelona; asegurábale la por obligalle mas quitó las guarniciones que tenia de estrecha amistad que tuvo con aquel Rey en vida de su castellanos en algunas fortalezas y plazas de Navarra | padre , la fortuna que corrió por su causa. Suelen los en virtud de los acuerdos pasados; y para que la gracia reyes poner en olvido grandes servicios por pequeños fuese mas colmada, le hizo suelta de gran cantía de disgustos, y recompensar la deuda, en especial si es moneda que su padre le debia; obras de verdadera muy grande, con suma ingratitud. Echáronle mano y amistad. Con que alentado el nuevo Rey, volvió su | pusiéronle en prision; el cargo que le hacian y lo que ánimo á recobrar de los reyes de Inglaterra y de Fran le achacaban era que intentó valerse contra Aragon cia muchas plazas que en Normandía y en otras partes

para recobrar su estado de las fuerzas de Francia, graquitaron á tuerto á su padre. Acordó enviar al uno y ve culpa, si ellos mismos á cometella no le forzaran. al otro embajadas sobre el caso. Podíase esperar cual Los alborotos de Cerdeña ponian en mayor cuidado; quier buen suceso por ser ellos tales , que á porfía se consultaron en qué forma los podrian sosegar; ofrecíase pretendian señalar en todo género de cortesía y huma buena ocasion por estar los sardos cansados de guerras nidad; contienda entre príncipes la mas honrosa y real. tan largas y que deseaban y suplicaban al Rey pusiese Además que la nobleza del nuevo Rey, su liberalidad, | fin á tantos trabajos. Acordó el Rey de enviar por gosu muy suave condicion, junto con las demás partes en bernador de aquella isla á don Jimen Perez de Arenos, que á ninguno reconocia ventaja, prendaban los cora- | su camarero. Llegado, se concerto con doña Leonor

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